martes, 3 de diciembre de 2019

María Molina de García, feminista, una visita que honró a La Puerta en 1961.



Oswaldo Manrique R.



                         Mural de la Universidad de Concepción, en Chile.

Como parte de los eventos conmemorativos del sesquicentenario de nuestra independencia nacional, el sábado 8 de abril de 1961, llegó a La Puerta una destacada profesora universitaria y reconocida especialista en cultura latinoamericana, la doctora  María Molina Aqueveque  de García, Directora de Extensión Cultural de la Universidad de Concepción, de la hermana  República Chilena. Atendiendo invitación que le hiciera la gobernación del Estado Trujillo, tuvo una apretada gira de 15 días, visitando  distintos pueblos del  Zulia, Mérida y Trujillo, entre ellos La Puerta. La distinguida visitante asistió a diferentes actos y dictó varias charlas y conferencias en centros de historia, educativos, universidades y culturales. En nuestro Estado, estuvo acompañada por el profesor Juan Canelón Cestari, Director de Educación y Cultura del Ejecutivo regional, para aquel tiempo.



           Arco de entrada a la universidad de Concepción, en Chile. En: es.wikipedia.org.

La ilustre visitante, nació en Santiago de Chile, el  26 de junio de 1912. María Molina Aqueveque  de García. Estuvo casada con el diplomático Hernán García Valenzuela, cónsul en Venezuela y Ecuador. Egresada como abogada de la Universidad de Chile; fue alumna del abogado, académico y falangista  Don Patricio Aylwin;  trabajó en esta casa de estudios por un tiempo y es llamada a colaborar  en la Universidad de Concepción, donde se le considera una de sus forjadoras.  
Impulsora de ideales humanistas laicos en el trabajo universitario, revolucionando el campo comunitario y de posiciones muy firmes, es electa como primera Presidenta Nacional de los Centros Femeninos Paramazónicos de Chile, creados en la década del ’50, podemos decir que nos visitó una de las primeras feministas latinoamericanas.
Por diferencias de visión y concepto con las nuevas autoridades de la Universidad, renunció a su cargo de Directora de Extensión Cultural de la Universidad de Concepción, y  se dedicó al trabajo independiente de asesorías y  de consultoría de extensiones universitarias, siendo contratada  por varias universidades como las de Puerto Rico, Santo Domingo, México y Brasil. Murió en Santiago, Chile, en el 2003.
 De acuerdo con  el Boletín Sesquicentenario, que cubrió la interesante gira de esta educadora universitaria, formaba parte de la programación de eventos y actos cívicos para conmemorar el año Sesquicentenario de la Independencia Nacional.


Profesor Juan Canelón Cestari, quien tuvo la delicada tarea de acompañar en la gira a la profesora María Molina de García.  Gráfica tomada de “Sesquicentenario”. 2976.

Antes llegar a nuestra población, estuvo en el Estado Mérida, los días 5, 6 y 7 de abril, en los que visitó las instalaciones de la ULA, la Catedral, el Teleférico, los Chorros de Milla, la Laguna Negra, Mucubají. El día 8, se regresó a Trujillo por la zona Panamericana, visitando el Desarrollo Agrario de El Cenizo, llegando a Betijoque,  observó la Iglesia de San Juan, entró a la Casa Hogar José Gregorio Hernández,  estuvo en el Palacio Municipal y en el popular punto de “La Piedra del Zamuro”;  en la tarde dictó una conferencia en la Institución Betijoqueña, sobre su experiencia en extensión universitaria,  especialmente sobre los recién implantados Cursos de Verano Universitario para las comunidades, las radios universitarias  y en general, temas del campo cultural latinoamericano. Luego de esto, se dirigió a la población de La Puerta. (“Sesquicentenario”. Publicación de la dirección de educación y cultura del gobierno del estado Trujillo. pág. 15. Trujillo, 19 de abril de 1961). 
       


Fotografía de la página 15 de “Sesquicentenario”, que recoge la información de tan importante visita. 2988.
Cuando estuvo en nuestra población, fue muy atenta, recibió visita de personalidades de nuestra comunidad con las que compartió parte de su tiempo, en medio de la cena. Era una mujer blanca,  de contextura menuda, de sonrisa afable, buena conversadora, tenía unos 48 años de edad. Se alojó en el Hotel Guadalupe.   
El día  domingo 9, desayunó en el Hotel,  conversó con sus anfitriones que la esperaban e hizo un recorrido por distintos puntos de nuestra comarca, a los cuales asistió la distinguida invitada.  Acompañada por los altos funcionarios de gobierno, caminó  cámara fotográfica en mano, por la Plaza Bolívar, tomó graficas antes de entrar al viejo Templo de San Pablo apóstol, estuvo en las instalaciones de la Escuela José Luis Fauret Sabau que también fotografió y de lo que se mostró complacida;  visitó el Edificio Municipal, y a su paso, le fueron dando una pequeña explicación de las extraordinarias bellezas naturales que se encuentran en el  Páramo de las 7 Lagunas,  y posteriormente, la trasladaron en vehículo hasta el sitio de La Lagunita, recorrido del que se sintió complacida.

Gobernador Luis La Corte, bajo su auspicio se pudo dar la formadora visita de la profesora María Molina de García.  Gráfica tomada de “Sesquicentenario”. 2992


Al concluir la actividad en La Puerta, en horas de la tarde, la trasladaron al sector de El Amparo, Municipio Carvajal,  donde asistió a la inauguración del Grupo Escolar  “Manuel María Carrasquero”.   Los días siguientes, estuvo la profesora Molina de García,  en otros actos en el Estado Trujillo,   saliendo el día viernes 14, por vía aérea a la ciudad de Maracaibo.  


Primera plana de “Sesquicentenario”, del 19 de abril de 1961, publicación con motivo de la celebración de la independencia nacional. 2975.
Recordamos hoy, la visita de esta profesora universitaria chilena, como homenaje a una mujer esforzada en su labor humanista, feminista y latinoamericanista, que nutrió de alguna forma,  nuestra zona occidental del país.

 Diciembre 2019.
Omanrique761@gmail.com

lunes, 2 de diciembre de 2019

“Fulgida Luna”, su incierto autor y su letra adulterada.




Oswaldo Manrique R.

A comienzos del año 1953, se abrió una gran polémica acerca de la paternidad artística de la hermosa canción venezolana “Fulgida Luna”, tanto en la capital,  como en el interior de la República.
Considerada como la canción más destacada del desamor y del éxtasis de la ruptura y de la partida del ser amado, sentimental, algo así como para rasgarse las venas, ha sido versionada mundialmente. En España, es una canción que causa furor cuando es renovada por nuevos cantantes y grupos
Inmortalizada y popularizada internacionalmente, entre otros, por nuestro primer cantante lirico Alfredo Sadel, esta canción se ha atribuido su autoría al maestro Vicente Emilio Sojo.  El maestro guatireño, fundador del Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica de Venezuela, reconocidas como patrimonio artístico y musical de la nación, se le acredita la recopilación y armonización de más de 300 obras musicales venezolanas, entre las que hay, valses, tonadas, aguinaldos y otras.  Pudiera ser que su labor  fue la de rescatarla  y recopilarla.   


            Maestro Vicente Emilio Sojo. Gráfica de: radiomundial.gob.ve.

Pudimos pensar que, esta discusión se basaba sobre alguno de los elementos de la canción, es decir,  a la composición en verso, que es la letra que se canta, o hecha para que se le pueda poner la música; y el otro elemento, que es la música con que se canta esta composición; en fin, que no necesariamente, el autor de los versos (letra) es el autor de la música melodía y armonía o su combinación, pero indagando,  el asunto en este caso, no es así. 
El compositor venezolano Alexander Rodríguez, clasifica la autoría de esta canción como Anónimo. En una edición de arreglos para guitarra, auspiciado precisamente por la Fundación Vicente Emilio Sojo, en 1998, así lo señala (En: alexrodríguezcomposer.com). 
En un artículo publicado por Salvador Rodríguez, Cronista del Municipio San Casimiro del Estado Aragua, afirma que, fue  el trovador romántico Elías Miguel Zamora Bolívar, el autor de “Fulgida Luna”. Según el señalado cronista, Zamora Bolívar era lírico y  notable sancasimireño, nacido en 1863, que la habría escrito en enero de 1902, antes de que contraer matrimonio con Isabel Dolores Hidalgo Melgarejo, el 18 de abril de 1902.

Para dicha afirmación, se basa en la tradición oral, y el decir de Aníbal y Leo Zamora, parientes del autor,  contada por sus tíos según la cual, “Elías Miguel, se hallaba abatido por un terrible despecho, ya que el padre de la que sería su esposa le había manifestado que si quería casarse con su hija tenía que dejar a la “negra” Mercedes Casado”, una joven nativa de San Sebastián. Elías Miguel Zamora Bolívar   era   multifacético, destacándose además por su labor de servidor público, militar, escritor, concejal, periodista, maestro de escuela y poeta consumado.

En otro artículo, subido por Luis Rondón, se lee que: “Fúlgida Luna (Alonso Calatrava Matute y Alejo Túpano) Fue compuesta alrededor de 1878-79 dentro del ambiente de bohemia que entonces imperaba. Su anhelante letra dice: Fúlgida luna/ del mes de enero/ dile a mi amada/ que vuelva a mí… Sin embargo, aseveraba César Aveledo Quero que, según el periodista Julián Martínez, el poeta Juan Esteban Aparicio le refirió que el título original de esta canción era Mensaje y que su autor era “un humilde maestro de escuela, residente en El Tocuyo”  (LaHemerotecaluis rondon.over-blog.com).  El bardo Juan Esteban Aparicio, tenía razón en lo del maestro, solo que no era del Tocuyo.

         El autor fue un maestro  trujillano.

Buscando e indagando sobre el asunto, acudimos a la biblioteca del amigo Wilmer Viloria, el mendocino, quien  nos suministró su colección de Libros del Cronista de Valera,  Don Luis González, Testimonios del periodismo Trujillano,  y en el Tomo12.  pág. 21. Editorial Venezuela, Valera. 1985, hallamos significativa información, que considero se debe reivindicar.
 Sobre la verdadera autoría de esta canción, la historia de ella y otros detalles,  encontramos la importante versión del historiador trujillano Américo Briceño Valero, publicada en el Diario “Ultimas Noticias” de circulación nacional, que fue reproducida por “Sabatino”, semanario de Trujillo en su edición del 9 de enero de 1953, página 2, en la que hace del conocimiento de todo el país, lo siguiente, acerca del verdadero autor:   
-yo fui discípulo y amigo del autor de esa canción. Don Américo asegura que el verdadero autor de “Fulgida Luna” es un viejo maestro y poeta trujillano, muerto en la ciudad de Valera el año 1900, que en vida respondió al nombre de Adriano Valera. Según el notable historiador de “Adenda a la Ciudad portátil”, Adriano Valera compuso la música y escribió la letra de “Fulgida Luna” inspirado por un gran amor que para el artista resulto imposible. Un drama romántico, de la misma estirpe de Romeo y Julieta, causado por viejos prejuicios feudales, se esconde, pues, tras las sentimentales endechas de la vieja canción venezolana.   Adriano Valera no volvió a saber de su amada. Fue entonces cuando escribió la hermosa canción”. Esta atrayente afirmación, coincide con el conocimiento que de la canción tiene el poeta Juan Esteban Aparicio, que hemos referido anteriormente.

Fulgida Luna Tergiversada

En las particularidades de la letra de Fulgida Luna que han grabado extraordinarios cantantes, el poeta considera que el raudal inmenso y resplandeciente, se ubica en el primer mes del año. Cuando se refiere a esa misma luz nocturna que se esparce en el horizonte, la sintetiza en  a la insensible mujer que quiero, llévale tiernos mensajes tú,  encierra un dejo de tristeza, sobre esa frustrada esperanza e intimidad del amor deseado. Se entiende en este verso, que la mujer, no ha conectado ni ha querido relacionarse con el  platónico enamorado.  
 Debo destacar que, hay en la  declaración de Briceño Valero,  otro  dato no menos interesante, es que la letra original de la canción fue adulterada. Nuestro magistral historiador, “asegura que él y don Rafael Barroeta, padre del poeta trujillano Rafael Ángel Barroeta oyeren muchas veces a Adriano Valera cantar la canción cuyo verdadero nombre es “Mensaje” que al correr del tiempo ha sido completamente olvidado. Anota don Américo así mismo algunos cambios sufridos en las estrofas a medida que se ha popularizado. Según él la canción se iniciaba: “Pálida luna del mes de enero” y no “fulgida” como ahora la cantan. Así mismo otro verso era “a la sensible mujer que quiero y no “insensible”, puesto que la dama nunca lo fue en lo que respecta a los requiebros y anhelos del poeta y músico. Dice asimismo Don Américo Briceño Valero que existe otra canción muy parecida, de la misma época, cuyo autor era un poeta de La Guaira que escondió su verdadero nombre bajo el seudónimo “Paolo” (Ídem). Esta es una aclaratoria primordial porque apunta al uso de las palabras en la canción que escuchamos actualmente, y las que utilizó coherentemente el verídico autor, al componerla.



Gráfica de la página 2, del semanario de Trujillo “Sabatino”, en su edición del 9 de enero de 1953, en la que aparece la declaración del historiador trujillano Américo Briceño Valero, sobre “Fulgida Luna”.

Algunos curiosos de la movida musical antigua y de la música del alma, han indicado como autor de esta pieza musical, al aquilatado músico de Trujillo, Aparicio Lugo. En esta ciudad la interpretaron varios artistas, entre ellos Luis Martínez Salas y Trino Vásquez.
 En nuestra indagación, encontramos un dato importante en la negra  caratula del antiguo disco Fulgida Luna (Long Play, 33 RPM), grabado por Alfredo Sadel, en su anverso se lee, en letras grandes amarillas: “Fulgida Luna”. Abajo, en letras rojas, se lee: “M: Vicente Emilio Sojo, L: Jesús María Ortega”. Y en la parte de abajo en letras grandes, también amarillas: Alfredo Sadel, como se puede observar fácilmente, la empresa discográfica  atribuye la letra a Jesús María Ortega y la música al maestro Sojo.  



         Gráfica de la carátula negra  del disco “Fulgida Luna”, grabado por Alfredo Sadel.

Manuel Alfredo Sánchez Luna, conocido mundialmente como Alfredo Sadel,  (n. en Caracas, 22 febrero de 1930, m. 28 de junio de 1989), es el cantante popular y lírico, mas importante de la historia musical de Venezuela,  apodado el tenor favorito de Venezuela, grabó cerca de 2 mil canciones recogidas en 200 discos de 78 rpm, y 130 larga duración, editados en varios países.
 La letra que ha sido difundida mundialmente es la siguiente:

Fúlgida luna del mes de enero,
raudal inmenso  de eterna luz,
a la insensible mujer que quiero,
llévale tiernos mensajes tú.
Búscala y dile que ni un momento,
desde que el hado nos separó,
no se me quita del pensamiento,
ni se me borra del corazón
Ella es trigueña de negros ojos,
de talle esbelto, de breve pie,
de blancos dientes, de labios rojos,
la más hermosa trigueña es.
Fúlgida luna del mes de enero,
dile a mi amada cuánto sufrí,
que no me olvide porque me muero,
que me perdone si la ofendí.

Fúlgida Luna de igual forma,  fue interpretada por el Dr. Jesús Sevillano. En el medio radial, en los albores de los años 40 del siglo XX, la primera mujer que estrenó esta pieza que hoy forma parte del acervo musical venezolano, fue la cantante, locutora y actriz de cine María Teresa Acosta.
Amigos lectores, espero que el presente artículo, les haya surtido alguna satisfacción, recordando tan bella pieza musical, que particularmente desde niños cantamos, y mas, escuchamos en la voz de nuestros mayores y maestros.Dedicado a los músicos de nuestra comarca. Hasta la próxima crónica. 

La Puerta, Diciembre 2019.

Un poeta guayanés en La Puerta (1960).



Oswaldo Manrique Ramírez.





                                       (Boceto del Poemario Canto a la Libertad) 2722.

“El sol diluye sus oros sobre la bella población de La Puerta, nubes violetas, nubes rosas, nubes de ópalo, adoraran la antesala del cielo llenas de belleza cautivante, de pronto la caprichosa neblina baja lentamente y besa con ternura el rostro de los habitantes de la pintoresca comarca” (San Isidro hoy. Pág. 13. Publicación Edición  Especial. Sociedad San Isidro. La Puerta. 2012).
De esa magnitud es su canto, como introito lúcido de su relato imborrable: cómo ocurrió su primer encuentro con La Puerta, en 1960. Se trata de un inflexible apasionado por nuestra parroquia. Fue gran amigo de mi abuelo Concio Rivas, el paramero y de don Carmen Matheus, serios humoristas de este pueblo. Don Ángel González Rivas, es un dilecto hijo de Tumeremo, del estado Bolívar, que nunca se imaginó que el destino le tenía preparado un cambio de espacio geográfico,  en su vida;  seria atraído por la hermosura  de un paisaje y de su gente, con sus tradiciones y costumbres católicas, enmarcada en una pequeña comarca rural andina.  En el relato a que me refiero, anotó que en una oportunidad en los años 60 del siglo pasado, iba de Valera a Mérida, y se detuvo en La Puerta, porque le llamo la atención un evento campesino que desconocía, celebración envuelta en el viento aromático característico de los páramos, y el abrazo intermitente  de la espesa y blanquecina bruma invadiendo las calles, donde lo sorprendió ver aquel desfile de yuntas adornadas con los productos que sacan los campesinos de nuestro suelo andino. Preguntó a uno del lugar acerca de lo que estaba viendo y le dijeron que era una celebración a San Isidro Labrador, protector de los  labriegos; al rato, reventó el toque de campanas, conjugando con el fuerte sonido explosivo de los fuegos artificiales.


Estampa tradicional: celebración de San Isidro Labrador, parada de yuntas en la avenida Bolívar de La Puerta. 2795.
Pero hubo algo que le llamó mas su atención, según sus palabras: “me doy cuenta veo preciosos ramilletes de lindas mujeres que acuden a la Iglesia a la Santa Misa, me impresiona ver tantas mujeres bellas tan lindas como jazmines en flor; en mi fuero interno pienso Dios Mío este pueblo es un paraíso terrenal lleno de ninfas preciosas que cautivan con su belleza” (Ídem); al tiempo, ese pensamiento, se cumplirá en él,  se enamorará de una de las fabulosas deidades del Bomboy. No incluyó en su relato, si se acercó a la “olla” del santo, aquellos opíparos y sabrosos cocidos de res o ternera, acompañados de papa y hortaliza fresca bajada de los  páramos, quesos, panes, mistela, que se acostumbraba  desde los tiempos de don Natividad Sulbarán su institutor, al que estaba convidado y podía disfrutar todo el pueblo. Una costumbre ancestral colectivista de los primeros pobladores Bomboyes.


         Ángel González Rivas, el popular y apreciado guayanés de La Puerta. 3115.     
Hombre católico y de fe, entró al templo y vio y sintió aquella simbiosis magnética entre fieles y Santo, campesinos y San Isidro Labrador, así como con su mujer santa María Toribia. Don Ángel, se enamoró de una joven nativa de La Puerta, Carmen Sofía Rosales Bello, con quien se casó en el propio templo parroquial de San Pablo Apóstol en 1967, y seguidamente se mudó cerca de él, se asentó en este pueblo,  donde fomentó familia, hijos, amigos y sembró dignidad, esfuerzo y labor social, donde se le llamaría popular y afectuosamente el “Guayanés”.


       Doña Carmen Sofía Rosales Bello, esposa de Ángel González Rivas. 3112.
A pesar de su selecta apologética al lugar, está muy claro en lo mas valioso de La Puerta, “es su gente, personas amables y de gran corazón”, en su poemario Canto a la Libertad, ratifica esta consideración y tributo, con su poema La Puerta, sultana del Momboy.

“Sultana bella de acrisolados valores
Madre sublime noble y generosa
Cautivante paraíso cubierto de flores
Bendita tierra gentil maravillosa…
Al peregrino en tu seno lo acogiste
Como una noble madre amorosa
Con mucho amor hasta le distes
Con gran devoción una buena esposa”
(González Rivas, Ángel. Pág. 32. Canto a la Libertad. Poemario)



         Templo San Pablo Apóstol, donde se casó el Guayanés, en 1967. 2781

González Rivas, es uno de las voces fundamentales de la poesía local de La Puerta y de la Venezuela contemporánea. Su obra se desarrolla prácticamente desde la década de los 70, cuando se consolida y se identifica definitivamente con esta población. Su poesía dedicada casi en su totalidad a los personajes y paisaje que lo entorna, lo hace erigirse como uno de los arquetipos del grupo de poetas de aquella época, que afloró en todo el territorio trujillano.  Ha publicado varios trabajos, articulista de prensa, en un buen costal de ellos, venerando a esta comarca, que se han agotado rápidamente, lo que confirma para nosotros, pobladores y nativos, la trascendencia de su poesía.


     Carátula del poemario Canto a la Libertad, de Ángel González Rivas. 3116.
Defensor de la dignidad de la poesía rural, hizo poesía cuando ya este género se consideraba en el ocaso, de manera terca siguió y sigue escribiendo en verso fuerte y nítido, poeta al fin, tan imperfecto como nosotros humildes mortales, se alza vital, humano y sencillo, como solo los poetas saben hacerlo. Una persona de mucho trabajo, cuando llegó a Valera trabajaba en el correo, vivió en La Cejita y montó un negocio de comestibles. En La Puerta, fue Presidente de la Junta Comunal, jefe de la CANTV. Luego, trabajó como Director de la Alcaldía de Valera y fue Director de Política de la Gobernación durante la gestión del Dr. Luis Ernesto Gonzalez.   
Al presentar estas líneas, aspiro rendir un homenaje en vida, a quien ha demostrado venerar a nuestra comarca, y como aporte al rescate de la memoria histórica y presencia para las generaciones posteriores. ¡Viva por muchos años nuestro poeta Guayanés!.

La Puerta, diciembre 2019.

domingo, 1 de diciembre de 2019

José Antonio Abreu, maestro y verdadero amigo de La Puerta.


  

Oswaldo Manrique R.

La amistad en cualquier lugar del mundo, trata de un sentimiento personal de afecto, puro y desinteresado que se demuestra y fortalece con el trato permanente  y con las acciones. Según los entendidos en el tema, involucra ciertos valores como la solidaridad, la lealtad, la sinceridad, el cumplimiento del compromiso o de la palabra empeñada, eso, lo encarna en nuestro criterio,  el verdadero amigo.  
Hace unos cuantos años, a mediados de la década de los 90, estando mi hijo Iván, cursando estudios de cello en el Núcleo Orquestal Infantil de La Puerta, fui a buscarlo y me encontré a Doña Elsa, la bien recordada directora de esta institución  y nos quedamos conversando, me dijo espérese un ratico para que conozca al Dr. José Antonio; por supuesto, no sabía de quien se trataba y me adelantó alguna información. Cuando llegó el personaje, saludó a todos los que estaban en la escuela,  doña Elsa nos presenta,  le conversó algo rápido de unos recursos e instrumentos nuevos que llegarían para la escuela, y  el hombre le dice en medio de aquella conversación informal, que no quería ir tarde a la iglesia. Se fue caminando, a la misa de 6 de la tarde en nuestro templo, y me cuentan que acostumbraba hacerlo cada vez que venía a La Puerta, porque estaba muy pendiente de esta escuela, con la que fue muy solidario, a la vez, aprovechaba de  visitar el templo parroquial  y le ofrendaba alguna oración a la Virgen de la Paz (Oviedo y Baños la  llamaba Nuestra Señora Santísima de la Paz). Al parecer era devoto de esta santa o era profuso marianista. Lo saludaban o él saludaba a quien se encontrara en la calle. Nos despedimos y me pareció una persona agradable y de buen trato. Entró a su misa.
Su sencillez, junto con su recogimiento y espiritualidad religiosa me llamó la atención, en un personaje de la elevada estatura intelectual y artística del Dr. Abreu.  Al cumplirse un nuevo año de su partida, estimo oportuno recordar aspectos de su vida.
El maestro José Antonio Abreu, nació en la ciudad de Valera, estado Trujillo, el 7 de mayo de 1939.   Considerado como símbolo del esfuerzo educativo y del trabajo en nuestro país, justo es reconocerle que le transformó la vida y la manera de ser a miles de niños que ingresaron al Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles y Coros de Venezuela,  en  un perseverante emprendimiento educativo que desde mediados de la década de los 70 y través de la música viene  infundiendo valores de respeto, trabajo  y solidaridad en los más de 1 millón  de niños y jóvenes que hoy integran este sistema social inclusivo y mundo Musical, que progresivamente, se han transformado en digno ejemplo a seguir en otros países.


Fotografía de Fundamusical.   Se observa al maestro Abreu  en compañía del joven  maestro Gustavo Dudamel.  

Sus biógrafos señalan que José Antonio Abreu, comenzó  sus estudios musicales en 1957, en la ciudad de Barquisimeto, contaba con 18 años de edad; luego se muda  a Caracas, donde estudió piano en la  prestigiosa  Academia de Declamación Musical de Caracas. Su formación no quedó ahí, se instruyó en órgano, clavecín y composición, en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, de la que egresó como Profesor Ejecutante, Maestro Compositor y Director Orquestal. Estudio en la Universidad de Michigan. Todos estos logros lo convirtieron en uno de los más destacados músicos y compositores del país.
A pesar de sus sólidos estudios musicales y de la carrera profesional que se le presentaba en este campo, decidió tomar estudios de economía, lo que hizo en la UCAB, donde se graduó y quedó ejerciendo como docente de esta casa de estudios superiores. Incursionó en la vida política con el Frente Nacional Democrático (FND), liderado por el intelectual Arturo Uslar Pietri y fue diputado al Congreso Nacional y como funcionario público: Director del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), y Ministro de la Cultura, posiciones donde desarrollo una encomiable labor.
Por su encomiable labor, ha sido objeto de diversos premios como: la réplica de la espada del Libertador;  el de la Unesco y la Unicef  le otorgó el Premio Internacional de Música IMC-UNESCO para el Sistema en 1993;  y distinciones a nivel internacional, como Embajador en Misión Especial para el Desarrollo de una Red Global de Orquestas Juveniles e Infantiles y Coros y Embajador de Buena Voluntad por la UNESCO (1995 y 1998); ha obtenido Doctorados Honoris Causa de acreditadas universidades.
En un interesante artículo, la clavecinista Adela Barreto, integrante del Sistema, le acredita al maestro Abreu un milagro que, es precisamente, el haber logrado que en nuestro país, cualquier niño pueda tener  acceso a los estudios musicales, independientemente de su extracción social, pudiente o no pudiente, puede ejercer ese derecho y beneficio (Barreto, Adela.   José Antonio Abreu, hacedor de milagros. 29 marzo 2018. En: Venezuela sinfónica.com). Debo agregar a esto, que el maestro Abreu logró crear las condiciones y oportunidades efectivas para que esos niños, tengan instrumentos musicales, docentes, asesoría, talleres, lugar de ensayo y presentación, y sean estudios totalmente gratuitos.  Un sistema real y efectivamente democratizador de la enseñanza musical.



Fotografía de Fundamusical. Se observa al maestro Abreu recibiendo un reconocimiento, a su lado otro de los grandes, el maestro Dudamel y  músicos del Sistema de Orquestas.

Con la fluidez de su talento y de sus vivencias, la citada articulista  nos resume en pocas palabras, el ideario de José Antonio Abreu y un aspecto de su obra: “Creía, y todos con él, que el arte era capaz de hacer de este mundo un mejor lugar. Era un hombre de fe y esa fe movió fuerzas políticas y económicas que hicieron realidad El Sistema de Orquestas, del cual los venezolanos estamos tan orgullosos, porque es la mejor y más reconocida carta de presentación del país…” (Ídem).  El maestro, amigo verdadero e indiscutible de La Puerta, que vino a dar no a quitar, sacrificó su expectante carrera musical por dedicarse a promover, organizar y desarrollar en cuatro décadas su ambicioso proyecto: EL SISTEMA DE ORQUESTAS. 
Al maestro Abreu, le debe nuestra parroquia el portentoso hecho que se abriera el Núcleo Escuela de Música Adela de Burelli, del  Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles y Coros de Venezuela,  que tantas satisfacciones ha dado a nuestra comunidad. Murió el 24 de marzo del 2018.
Adela Barreto, Clavecinista de la Escuela de Música Barroca Simón Bolívar, hace una descripción histórica de momentos vividos en nuestra  ejemplar escuela de música, en cuyos finos párrafos leemos lo siguiente:   “En el fondo del patio había una sala en la que ensayaban la orquesta y el coro. Yo iba, junto a mis hermanos, todos los sábados. Lo más chévere era encontrarse con los compañeros de la orquesta, que venían de varios pueblitos y páramos de los alrededores. En el largo muro junto a la entrada, se leía “Escuela de Música Adela de Burelli. Orquesta Nacional Juvenil, Módulo La Puerta” (Idem). Eran tiempos de la recordada y dinámica profe Elsa Cabrita. Nuestra escuela, es forjadora de gente virtuosa y honrada, no solo repleta de nativos de La Puerta, sino que hemos conocido alumnos de Timotes (Estado Mérida) entre ellos un agradable flautista amigo mío; de La Mesa de Esnujaque, Mendoza y algunos de Maracaibo (Estado Zulia),y  otros de Valera, que han escogido este centro de enseñanza y desarrollo de su vocación musical por la fama de sus abnegados docentes, y por la belleza de sus espacios; hace poco publiqué en este blog un articulo resaltando uno de esos hermosos espacios: la Capilla Musical de Santa Cecilia, ubicada en la segunda planta de esta edificación, herencia de las Monjas de Tarbes que allí se instalaron en la década de los 70. 
Vaya desde aquí un tributo mas para este excepcional trujillano y verdadero amigo de La Puerta.

 La Puerta, diciembre 2019.

Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...