Mostrando entradas con la etiqueta Páramo Siete Lagunas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Páramo Siete Lagunas. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de abril de 2023

Las Escaleras ancestrales del Maen Shombeuk


Las Escaleras ancestrales del Maen Shombeuk.

Por Oswaldo Manrique (*)


Confieso que titubeé al darle el sentido que aspiraba a esta nota, para que no cayera en mera curiosidad y publicidad para turismo. Falta la investigación necesaria que aborde este sitio aunque esté relacionado con el aspecto espiritual e histórico, específicamente del Gran Santuario Indígena Maen Shombeuk, Páramo de las Siete Lagunas, La Puerta, Estado Trujillo, en Venezuela, que encierra ciertas cosas, entes y formas extrañas del relieve, aparte de su misticismo natural, sus elementos, su flora y fauna, su entorno energizante, pareciera algo mágico, quimérico, pero es realidad, existe,  y sé que algunos lo considerarán simples especulaciones, mientras que para otros será de interés conocer y que se corra la cortina sobre estos “enigmas” tan fascinantes, de esta realización tan antigua, que pudiese generar respuestas y conocimientos sobre el mundo e inclusive sobre creencias religiosas; pero lo que nos mueve sencillamente, es la búsqueda de la verdad histórica. 


Se llega a La Puerta desde Valera, por una carretera negra de unos 21 kms., de largo. Al ir subiendo, se va sintiendo el cambio del clima y del paisaje custodiado por el río Bomboy y el fresco verdor que se encuentra como borde de la vía, allí verán sembradíos, matorrales, montañas, casas, que hacen placentero el viaje. Está localizada en el lado sur-oeste de La Puerta. Desde la Plaza Bolívar de esta población, se asciende a las llamadas Siete Lagunas por cuatro caminos parameros o alternativos como la senderista Cuesta de los Rondones, frente al área urbana de dicha Parroquia; existe el más antiguo, a través de lo que se conoce como el derrame de La Maraquita; otro por El Paramito, pasando el punto turístico de La Lagunita del Portachuelo; y el de Los Bicuyes, que cuenta ya con carretera agrícola para vehículos de doble tracción. Al llegar a la Cruz Colorada, símbolo del comienzo del camino hacia este Santuario Natural Maen Shombeuk, uno de los más hermosos del  planeta, se va a encontrar una formación hecha de piedras rústicas que pudieron haber estado apiladas o formando otras de mayor volumen en época remota. 

Maen Shombeuk, es uno de los monumentos naturales más hermosos de Venezuela y del planeta, posee gran valor espiritual, paisajístico, ecológico, arqueológico e histórico. La memoria oral paramera, lo considera el Santuario más importante de la nación Timotes y del occidente del país, por su tamaño, y por su especial ubicación, sirviendo como una especie de punto de la correa transmisora, que une a dos espacios naturales distintos, la Sierra Nevada, y los mansos depósitos de la navegable Laguna de Coquivacoa (hoy Lago de Maracaibo), acceso al Mar Caribe y a los pueblos antillanos. También fue, la vía de intercambio de productos, asi como, de escape de los aborígenes en su época de esclavización; fue la ruta del tabaco, que salía de Barinas; luego se convertirán en los caminos de la estirpe legendaria de los Varones de la Sierra de La Culata, encabezados por el coronel Sandalio Ruz, el coronel Américo Burelli, Mitrídates Volcanes, Cesáreo Parra y el Macho Palomares, en sus revoluciones nacionalistas en  los finales del  siglo XIX y las primeras décadas del XX.

Una de las hermosas Siete Lagunas; se puede observar, restos de rocas, de la misma clase de las que componen las Escaleras. 


En tiempos antiguos, los nativos llamaban  Maen Shombuk a este lugar, significa en lengua Timoto, los simbólicos siete maravillosos ojos de agua, las Siete Lagunas parameras, importantes en la cultura, espiritualidad e historia de la Comunidad Indígena de los Bomboyes, pobladores precolombinos de La Puerta. Cuentan que siete (maen), significa naturaleza, armonía y belleza, es el día de la Luna y de la Princesa Dorokokoe, de la espiritualidad y la devoción, dedicado a los Dioses, pero principalmente, fue el místico día en que la Princesa de las Aguas, partió en la noche larga y de tormentas, hacia el sacrificio personal, por su pueblo. Según ellos, las quebradas, cañadas y derrames, que se desprenden de esas montañas que nutren al Bomboy, son los hilos de la hermosa cabellera de su inmolada Princesa. Por eso, en el acervo local de mitos y leyendas, se tejen las referidas al respeto y cuido de este Santuario natural, por los soplos y los espíritus.

Para llegar a este sitio paradisíaco, se transita por algo fascinante que encontraremos en el conjunto de los siete ojos de agua: las llamadas Escaleras indígenas, suerte de obra vial, hecha al borde de un farallón, paso con el que se ahorra media hora aproximadamente de camino a pie, a ese espacio integrado por los ojos de agua (Siete Lagunas), montañas, vegetación de la que destaca el famoso díctamo real, alargador de la vida y el útil y venerable frailejón, su fauna con más de 100 variedades de pájaros; y varias cuevas templos y mortuorias saqueadas en las primeras décadas del siglo pasado, cuyo patrimonio indígena (que se debe repatriar), se exhibe en museos de Francia y Estados Unidos; tiene en lo más alto, en la cima, un templo, constituido por una enorme roca denominada Piedra del Muñeco o de los Chorotes, también llamada Piedra Kchuta (Piedra de Dios), en lengua Timoto. Es el altar, en el que los mojanes y sacerdotes, realizaban las ceremonias y ritos religiosos de la Comunidad Indígena de los Bomboyes, primeros pobladores de La Puerta. Veneraban y ofrendaban a los Dioses de su devoción, con ovillos de algodón, telas, frutas, además de ramas aromáticas, platos con esencias y aceite de cacao que quemaban. Además, hay otras de más reciente  elaboración como: la capilla San Francisco Javier, con un hermoso mural de cerámica, construida a un lado de la Laguna Negra, o  reliquias como: el Cristo tallado en madera, y la  imagen de la Virgen de la Purísima Concepción, colocadas por los familiares y amigos de las víctimas de los accidentes aéreos.  

Las escaleras ancestrales del Maen Shombeuk.

Ahí, vamos a descubrir una singular obra producida de las posibilidades hermosas de la misma naturaleza, que es objeto de leyendas, una suerte de peldaños de roca formando una escalera, que conduce a las lagunas, que pudo ser consecuencia de las erosiones provocadas por los glaciares y para otros, es obra del Gran Arquitecto del mundo en tiempos en que las bondades del cielo hicieron presencia en este hermoso y mágico lugar.

Las Escaleras de las Siete Lagunas (Maen Shombeuk), obsérvese el tamaño de las piedras,  su inclinación, piedras entrecruzadas, y otras como soporte lateral. 


Los remotos orígenes de esta realización.

El lugar llamado Páramo de las Siete Lagunas (Maen Shombuk), forma parte de la Sierra de La Culata, vecino a continuación del Páramo de la Sal, ambos del ramal septentrional de la Codillera de los Andes venezolanos (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. págs. 16 y 17. ECV. Caracas. 1920); por supuesto, al formar parte del espinazo, deriva del proceso de glaciaciones que se dio en épocas muy remotas en dicha Cordillera. 

Aparte de lo que dejó escrito el maestro Briceño Valero, se desconoce mayor precisión en el origen de las Siete Lagunas, por supuesto a falta de investigación la memoria oral señala que los aborígenes la utilizaban para ceremonias mágico religiosas, es el lugar de mayor altitud  (3.500 msnm), para hablar con el cielo, con Kachuta (Dios), y para ello, iban cubiertos de coloridos plumajes para asemejar a los pájaros, que fácilmente se elevan y se encumbran en las alturas.

Pero, lo que nos llama más la atención y se nos muestra con evidentes enigmas, son  Las Escaleras de las Siete Lagunas, que conforma el Santuario Indígena Maen Shombeuk; el visitante detallista que las observe, se preguntará inmediatamente: ¿Quién o quiénes las construyeron? ¿Para qué las construyeron? ¿De dónde extrajeron esas piedras, si no se encuentran en los alrededores, ni ahí? ¿Cómo las trasladaron hasta este sitio? ¿Quién humano, medio, poder, o agente o ente o fenómeno físico la hizo o la produjo? ¿Cómo se determinó la carga y firmeza necesarias en su ejecución? ¿Quién fue el artífice que le dio ese orden o la compuso? ¿Qué tiempo se requirió para su ejecución? ¿Quien le dio ese destino de ser parte del camino, que ciertamente es de interés y utilidad general? Es obvio, que asimismo se especule, ¿si fueron construidas o colocadas con el objetivo de poder realizar tributos o ceremonias indígenas mágico religiosas de ascenso, a la consulta del cielo?

Indudablemente, que la respuesta inmediata y más fácil es, que desconociéndose quiénes fueron sus eximios ingenieros, técnicos y obreros, fue creado con recursos de la misma naturaleza, como  realización u obra para facilitar el acceso hacia ese maravilloso y mágico lugar inexplicablemente distinto, tan diferente en belleza, humor, espiritualidad y energía especiales.

El otro dato, tiene que ver con la presencia humana en este lugar, sus primeros usuarios y transeúntes, según serias investigaciones data de 3.000 años antes de ahora, 1.000 AC, (Sanoja, Mario y Vargas, Iraida. Orígenes de Venezuela.1999);  eran aborígenes pertenecientes a la gran nación Timoto, que fueron ocupando coetáneamente el valle del Bomboy, en su proceso de expansión.

Los enmohecidos documentos de encomiendas y los Informes Pastorales de los Obispos, entre ellos el de Mariano Martí, señalan que este valle fue conocido desde tiempos remotos como <<valle de indios Timotes>>. Alrededor del año 1608, en lo que hoy se conoce como el área urbana de La Puerta, se estableció una posesión de tierras de concentración, agrupamiento y nucleamiento de aborígenes, que provenían de otros sitios, Mendoza, Jajó y La Quebrada, del estado Trujillo, que significó una amplia jurisdicción política religiosa, pero que en su mayoría eran familias, grupos y comunidades pertenecientes a la gran Nación Timoto. Se han encontrado vestigios de la presencia de Xaxoes, Esnujaques, Xicokes, Kombokos, Bicuyes, Mukutis, Xikokes y por supuesto, Bomboyes. Con estos grupos, se constituyó el denominado Pueblo de indios Nuestro Señor San Pablo Apóstol de Bomboy, como Cabecera de Doctrina, luego Resguardo Indígena de La Puerta, con lo que el régimen colonial mantuvo el control social y de explotación sobre los indígenas, castigando y ejerciendo un clima de violencia, para adoctrinarlos en catolicismo y hacer desaparecer sus creencias mágico religiosas, que solo pudieron mantener en vigencia ejerciéndolas y practicándolas en lugares alejados como este santuario.


La curiosa colocación, orden y forma de los escalones de piedras.


Aquí, se puede observar y  transitar por un conjunto de gruesas piedras, coordinadas y sostenidas unas con otras, en forma de vértice, son peldaños de piedras entrecruzadas, ordenadas y en correspondencia una con otra, que soportan cualquier peso, como una obra de expertos ingenieros viales, que permiten bajar hasta las  lagunas entre ellas la Corva o Corcovada, la Negra y luego, la bella Gata.

Las Escaleras de las Siete Lagunas (Maen Shombeuk), obsérvese el detalle de las piedras entrecruzadas, y otras como soporte lateral. 

Las escaleras de roca, frías y ásperas, sirven para facilitar bajar o subir a los visitantes y transeúntes, por el borde de un precipicio, y se ahorran media hora de camino, para llegar a las lagunas y también para luego subir, cuya forma parece haber sido diseñada por los fuertes vientos y los cambios de las nevadas y la temperatura.

Si las detallamos, se pueden observar los cortes y el tipo de piedra rústica en que están elaboradas estas escaleras, que facilitan el paso para llegar al Santuario Indígena Maen Shombeuk, en el Páramo de las Siete Lagunas. Los peldaños, son bordeados por esas piedras, que sirven de pasamano o agarre. Según Tulio Ramón Rivas, llamado el “último Xikoke”, reconocido baquiano de la zona, esas piedras, no se encuentran en el páramo, él consideraba que fueron traídas por los indígenas, desde la zona baja, posiblemente de Arapuey ¿Pero cómo las trasladaron? 


Las curiosas Escaleras ancestrales, uno de los componentes de ese espacio, asi como, los monumentos naturales, hermosos, nobles y curiosos, que constituyen el Maen Shombeuk, son prueba de la característica artesanal y espiritual de la Comunidad Indígena Bomboy, asi como, de sus personajes y hechos relevantes de nuestra evolución como pueblo, y otras de importancia histórica y cultural de nuestra Parroquia, Estado y País; sin embargo, persiste el desconocimiento de ellos.

Regresar de allí, de esa indescriptible belleza natural, significa estar cargado de una energía, aunque sea temporal, que ayuda a obtener una sensación, de casi total congruencia emocional, mas allá de las explicaciones y razonamientos que se puedan dar.  Para quien esto escribe, este lugar, merece una metódica y penetrante investigación. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

La Puerta, abril 2023.

omanrique761@gmail.com 

 

domingo, 20 de febrero de 2022

El Peto sagrado de las Siete Lagunas

 El peto sagrado de las Siete Lagunas.


Oswaldo Manrique R.

Sacamos de nuestro yurúre, una reliquia de la época precolombina, elaborada sobre restos fósiles de la concha de un molusco testaceo impreso en este bloque de roca terciaria, con figura de ángel, que utilizaban colgados como peto los sacerdotes y los principales o tabiskeyes indígenas en sus ritos y celebraciones mágico-religiosas en el santuario Maen Shömbuk (Páramo Siete Lagunas, La Puerta, Trujillo en Venezuela). Fue llevada por mí, en el año 1984 a la Escuela de Antropología de la UCV, para su estudio, y según los expertos, no se le podía practicar la prueba de Carbono 14, porque había sido muy lavada la pieza; sin embargo, este objeto, perteneció a nuestros primeros pobladores Timotos.     

                                                                                                      

La reliquia, fue salvada por Tulio Rivas, de las manos de unos investigadores o arqueólogos extranjeros, que se metieron en 1961, en las cuevas de las Siete Lagunas y se llevaron gran parte del patrimonio de los difuntos Bomboyes; su referencia forma parte de nuestro artículo <<Cerámica: Memoria indígena de La Puerta>>.

En el aspecto religioso, el sacerdote indígena era el <<administrador del culto de los dioses, casi igualaba en importancia al Tabiskey>>  (Briceño Perozo: 29). El ilustre investigador, doctor Lisandro Alvarado, basado en la hipótesis del Profesor Gillioli, escribió: <<que estas figuras, así modeladas, parecen ser peculiares a las de los indígenas precolombinos de la región central de Venezuela, y que en cuanto a su significación representan ellas de un modo más o menos convencional un murciélago con las alas extendidas. Al establecer esta hipótesis recuerda al dios Murciélago, venerado antes por no pocas tribus Mayas de la América Central>> (Lisandro Alvarado.-Objetos prehistóricos de Venezuela. Revista Técnica del MOP. pág. 312.1912); las dos opiniones, nos dan una idea, del simbolismo de poder, que  representaba este tipo de amuletos.

En el páramo de las Siete Lagunas, existió una comunidad indígena de Xikokes y Mukutis, muy avanzada en comparación a su entorno. Allí se  hallaron trabajos artesanales, que no se han visto en otro lugar. Trabajaban el hueso molido y con él hacían vasijas muy decorativas con figuras acabadas muy precisas, con contornos difícil de realizar, las figuras o muñecos grandes como de un metro de altura, solos y en par, piedra demasiada negra en forma de panela de jabón por ambos lados con relieves y tallados que parecían escritos o símbolo; también en el cementerio indígena de Quebrada Seca y en Los Aposentos.

Peto de las Siete Lagunas. en su anverso, se puede observar los trazos finos y artísticos. Cronografía propia de este blog. 


Molestaba mucho a los curas doctrineros Antonio Montero, Salvador de Carmona y fray Juan de León, que llegaron a nuestros páramos y al valle de Bomboy, el que a algún indígena le encontraran un peto (pectoral) de estos, propio de los mojanes en sus ceremonias mágico-religiosas; consideraban los curas que esto era pecado de idolatría y cosas del demonio. La sensible figura de representar las alas blancas de los ángeles, la consideraban sacrílega, y por eso, arremetían y castigaban ferozmente a los mohanes.

Los pectorales en forma de alas de ángel o en forma de dos alas, que parece un ave o un vampiro esbelto, fueron usados por los sacerdotes originarios, simbolizando el sol, cuatro cortes perfectos en pirámide con rayos al contorno y dos orificios. En la parte frontal, que se observa en la gráfica, están los canales o formaciones naturales de la concha marina, asemejando medio Sol, con marcas que simbolizan los dos rectángulos en su parte superior y dos orificios muy pequeños. Detállese, extrañamente en su parte inferior, la letra épsilon. El material en que elaboraban estas piezas, al parecer son de roca pulida, figura hecha sobre restos fósiles de la concha de un molusco testáceo impreso en este bloque de roca terciario, que imita a un sol en su disco; cuando la vieron en la Escuela de Antropología de la UCV,  observaron que fue tallada en forma de concha de caracol marino. 

Reverso del peto hallado en el Páramo de las Siete Lagunas.Cronografía propia de este blog. 

La pieza está perfectamente pulida y con delicados detalles y trazos, hacen pensar que los Bomboyes, profesaban devoción por los cuerpos celestes;  tiene 24 centímetros de ancho, y de altura 11 centímetros y 2 centímetros de espesor. Al golpearla produce un sonido semejante al metálico. En el anverso, la pieza tiene en el rectángulo, perfectas incisiones, realizadas con finos trazos y cortes, como de instrumentos de alta tecnología y precisión que dan a entender, la importancia del que lo usa. Se percibe fácilmente el juego de líneas paralelas, igualmente, los conos incompletos, en combinación de vértices. También, se puede ver, dos diminutos orificios para los cordeles y guindar el peto en el cuello, o para suspenderlo y tocarlo como campana, que en conjunto significa parte de su simbología.

En la parte inferior, se puede detallar un rectángulo, con 9 pequeñas líneas paralelas, al parecer, indicativo de rango (mavis huent: nueve plumas), el máximo jerarca es el Tabiskey (diez plumas). Los finos y artísticos dibujos, trazos y figuras geométricas, números, rango, paralelas, hechos sobre este peto, indican en cierta forma, que nuestros primeros pobladores, tenían un sistema de comunicación escrita de definidos caracteres gráficos.  

         Esta pieza de mucha edad y de gran valor arqueológico e histórico, que aquí comentamos, nos ayuda a comprender cómo vivían los primeros pobladores de esta zona del Bomboy, sus costumbres, orden social,  los ornamentos que usaban, los símbolos de poder, y sus ritos de importancia, dedicado a sus dioses de la naturaleza, la lluvia, el sol, la luna, a sus jefes y guerreros.


Nota: articulo relacionado <<Cerámica: memoria indígena de La Puerta>>; publicado en este  mismo blog.


La Puerta, febrero 2022.

Omanrique761@gmail.com  


Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...