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sábado, 9 de agosto de 2025

Los Orígenes de La Puerta


Por Oswaldo Manrique (*) 

 Bajo la Sombra de la Historia Oficial: Los Orígenes de La Puerta.

Desde 1970, cada 9 de agosto, se viene festejando una incierta, inverosímil y contradictoria historia de una supuesta “fundación” de La Puerta, ocurrida en 1620,  cuyo autor seria un “fundador anónimo”, basándose en un documento inencontrable de la muy antigua “Encomienda San Pablo de Bomboy”.  El interés que pongo en estas notas, es para que se reflexione, investigue y se discuta con criterio decisorio y responsable esta tergiversada y precaria historia de la “Fundación” de La Puerta, impuesta por la pequeña oligarquía municipal de aquel tiempo, y en todo caso se obtenga la certeza del comienzo o de los orígenes de la Comunidad Indígena Bomboy, sus primeros pobladores, y la de su forzosa conversión  a pueblo colonial esclavista,  así como, su sucesiva o posterior evolución como pueblo.  Por lo pronto, tocaré algunos puntos que se deben evaluar y analizar para abordar la veracidad histórica de este hecho principalísimo e histórico.  


Se nos ha inculcado a casi dos generaciones de puertenses, el infeliz argumento que La Puerta, habría sido “fundada” por un “fundador anónimo” el 9 de agosto de 1620, según un documento de la mencionada encomienda  (Abreu, 30), que habría ocurrido ese hecho histórico, lo que no se ha podido demostrar en forma alguna. En primer término, no existe ningún documento que avale tal invención, ni en los Archivos Históricos de Venezuela, ni en el Archivo General de Indias en España, ni de Santo Domingo. Segundo,  sí existe, el expediente de una “Encomienda San Pablo de Bomboy”,  que corresponde geográficamente a la Comunidad de San Pablo (existente) y la gran Posesión San Pablo de Bomboy (también existente), de la Parroquia Mendoza, es decir, en el lado Norte del Valle de Bomboy, otorgada al capitán Francisco Botello en 1595 (Zambrano, 11), según Mario Briceño Iraagorry, habría sido otorgada en 1571 (MBI. Tapices), y al fallecimiento de dicho Capitán, la heredó su viuda Catalina Fajardo, la gran terrateniente de este Valle, nieta del nacionalista Alonso Andrea de Ledesma, y posteriormente, se casó con el cura Cristóbal Hurtado de Mendoza, ancestro del primer Presidente de Venezuela. La profesora Gloria Reinoso, nativa de este sitio, dejó escrito interesantes notas acerca de la comunidad de San Pablo del valle de Bomboy. Esa versión distorsionada de la historia, la repite la historiografía oficial (Briceño Perozo, 276-278), lo que debe ser corregido; es decir, se ha pretendido sostener que en el espacio histórico del comienzo del Valle, en su parte Sur (La Puerta), estaría localizada la citada Encomienda, que realmente corresponde a los indígenas de Mendoza, pero en la zona norte del Valle. Lo desventurado, es que hace pocos años, fue paleografiado el expediente de esta Encomienda, y no aparece el aludido documento del 9 de agosto de 1620; y si no existe ese documento, ¿cómo se puede seguir afirmando y celebrando que La Puerta fue “fundada” por un “fundador anónimo” en dicha fecha?

En una hermosa estribación que se desprende del ramal septentrional del Pico Miranda de la Cordillera de los Andes, entre paisajes que susurran historias olvidadas, se  erigió La Puerta. Según los antiguos títulos de "Encomienda Valle de Vomboy" y “Encomienda Quebrada de Comboco”, otorgados a los capitanes Tomé de Dabuyn (1601) y Juan Álvarez de Dabuyn (1611); fue considerado, un valle de indígenas Timoto; esto quiere decir, que los primeros pobladores del territorio donde hoy está levantada La Puerta, fueron indígenas Bomboyes, de nación Timotes, que es una ramificación de la confederación Muisca, familia de la civilización Chibcha. En el titulo de confirmación de esta encomienda del 9 de mayo de 1611, consta que los jefes Timotes que gobernaban en las tierras donde hoy está levantada La Puerta, eran Bombas (Bomboy), Jasepe e Yguara.

La historia escrita que nos han suministrado de La Puerta, lejos de informar de estos orígenes, a menudo los esconde o los refiere como un laberinto de anacronismos e inexactitudes, incitando a la pesquisa casi de sabueso, en el tiempo.

Consultando la recopilación Historia Hemerográfica de La Puerta, que dispone en internet nuestra Parroquia, gracias al aporte de material informativo realizado por la profesora Belkix Villegas y el amigo Benito Rivas, encontré un artículo que aquí les comparto, a propósito del denominado y festivo Día de La Puerta, y que nos puede servir como guía didáctica, para confrontar la narrativa historiográfica y paradójica, que nos dice que la voz de sus habitantes originarios se ha perdido entre la bruma y el silencio cómplice del tiempo.

El 9 de agosto 1993, en la edición de  Diario El Tiempo, en la página 27, se encuentra un  artículo de un señor de apellido Villarreal, titulado La Puerta 373 años de existencia, que llamó poderosamente mi atención, por la desmesurada carga de anacronismos, incertezas e inexactitudes sobre la historia de La Puerta, que contiene.

 Si miramos la historiografía local, encontramos que sus pobladores originarios han desaparecido o no existen en el relato oficial. La Puerta, me atrevo a señalarlo, es precisamente eso: un misterio. Aquí se propone auscultar esas raíces, intentando desentrañar los mantos de una historia labrada con  trazos de anacronismos e incongruencias, propios del desconocimiento, o de un deliberado interés racista por esconder y desfigurar el hecho histórico,  sus consecuencias y responsabilidades.

Confrontando la  obcecada narrativa eurocentrista y manera  de proceder del gamonal.

Entre los anacronismos que se señalan en dicho artículo, se afirma lo siguiente: “La Puerta fue fundada a casi 128 años del descubrimiento de América y a 63 de la Fundación de Trujillo. 373 años hace que casi a la cabecera del Valle del Momboy una aldea timoto cuicas tuviera que encarar como mandato del destino la histórica transformación que insospechadamente también comenzara para ellos un agosto a la salida del almirante Cristóbal Colón de Palos de Moguer hacia el nuevo mundo".  La primera comunidad que habitó estas tierras, se denominó Bomboy o Vomboy, comunidad indígena del Bomboy,  (con (b) labial, no “Momboy” con (m), que no se sabe qué significa, ni la usaron nuestros primeros pobladores), no era una aldea timotocuica sino una comunidad del Señorío Tribal de la Nación Timoto, como se ha demostrado con añejos documentos Civiles y de la Iglesia; decía don Mario Briceño Iragorry, que para mantener viva la memoria de los valores que sirven de vertebra al edificio social, debemos conocer los documentos antiguos, como forma indispensable para la reelaboración de la cultura correspondiente a cada generación, en este caso: el Documento  Organización de Doctrinas de Trujillo,  del Obispo  Fray Antonio de Alcega, 1608; los títulos de “Encomienda Valle de Vomboy” y “Encomienda Quebrada de Comboco” de 1611 y confirmadas en Madrid, en 1620  (Ubicación: ES.41091. AGI/2311. Sto. Domingo, 41,N.23); el Informe de la Visita del Obispo Mariano Martí, 1777;  los Libros Eclesiasticos de La Puerta, abiertos por el padre y procer independentista Francisco Rosario en 1795, y el Expediente del Juicio de Partición de las Posesiones de Tierras del Resguardo Indígena de La Puerta, 1891, entre otros.   Dicha comunidad, se asentó en este valle Bomboy entre 450 DC a los 1.000 años DC, (Vargas: 1967; Wagner: 1969; Niño: 1988; Ramos: 1988: y Gordones y Meneses: 1992); dentro del proyecto de expansión de esa nación indígena, para controlar la vía hacia el lago de Coquivacoa (Maracaibo) y Mar Caribe. No se sabe de dónde sacan algunos y repiten otros, que era una aldea timotocuica.  

En segundo lugar, afirma sin fundamento alguno que hubo una “Fundación” de la Puerta" <<a escasos 128 años del famoso descubrimiento de América y a 122 años del descubrimiento de Venezuela en el tercer viaje de 1498>>; esto es otro anacronismo con falsedad, ni a NuestraAmérica la descubrieron como lo señala, ni Venezuela existía para ese tiempo, ni La Puerta fue fundada por los invasores europeos, lo que complementa con otra flamante falsedad con fundamento racista e intolerancia, que, habría sido en un agosto, cuando dicha comunidad indígena “tuviera que encarar como mandato del destino la histórica transformación” (Textual del artículo de prensa citado), es decir, sería un mandato necesario, portentoso, favorable e “histórico”: que dejaran de ser hombres libres y pasaran a ser esclavos o difuntos.  

La 3ra. equivocación se basa, en que, "justamente a esa distancia de tiempo, se establece la Cuarta Doctrina del Pueblo del Señor San Pablo, integrado por indígenas cuicas y timotes, formando seis encomiendas” (Textual del artículo de prensa citado); esto no es cierto.  Fue el Obispo Antonio de Alcega, autorizado por el Gobernador Sancho de Alquiza, incluyendo un acuerdo con el Virreinato de la Nueva Granada, que estando en esta zona la mayor concentración de indígenas del Valle del Bomboy, establece (80 años antes) la Séptima Doctrina, el 30 de octubre de 1608, integrada por siete (7) encomiendas, convirtiendo la ya existente comunidad Bomboy (originaria y asentada centenares de años antes, en este sitio), en “Pueblo de Indios” Cabecera de Doctrina  (No Encomienda San Pablo de Bomboy, que es otra cosa y corresponde a otro espacio geográfico), el que a partir de 1777  (Martí), lo reconocería documentalmente como <<San Pedro de Bomboy (La Puerta>>, en la estructura colonial de Trujillo, y como espacio de concentración de indios esclavos traídos de otras partes.

De lo que sí existen, documentos históricos y legales, que reposan en el Archivo General de Indias,  normalmente aceptados por los historiadores, es sobre el primer hecho de voluntad de poblamiento europeo de estas tierras, el del capitán Tomé Debuyn, de origen portugués. Antes de este importante hecho de la 7ma. Doctrina, ya existía la “Encomienda Valle de Vomboy”, asignada al capitán portugués Tomé Dabuyn, que es necesario mencionar porque hay algunos historiadores (Briceño Perozo) que aseveran que el principio y avance del nacimiento o de donde surgieron y se activó la evolución de los pueblos coloniales que tomaron los nombres de esos valles, se inició con las primeras Encomiendas que en este caso sería la de Tomé Dabuyn, que acompañó a Diego García de Paredes, en la fundación  de Trujillo, confirmada después por el gobernador de la Provincia de Venezuela don Diego de Osorio, en el año 1595, y aquel Capitán ejerció su derecho de dexación de encomienda en 1601, para luego las autoridades se la concedieran  junto a la “Encomienda de Quebrada de Comboco” y “Encomienda Lomalla de Busandi”, a su hijo el capitán Juan Álvarez Dabuyn, el vencedor de los zaparas y parautes, dirigidos por el cacique Nigale en las aguas de la laguna de Coquivacoa (Maracaibo).

Esta fue la Encomienda más significativa por su población y ubicación, para la historia de La Puerta, otorgada según titulo: AGI. Expediente. Confirmación de Encomienda de Valle de Vomboy y Quebrada de Comboco en Trujillo, Venezuela a Juan Álvarez de Buyn (1620-01-10). Resuelto. Ubicación: ES.41091.AGI/2311 Santo Domingo, 41, N. 23.  Todas las encomiendas tanto las localizadas en lo que sería con el tiempo La Puerta, como las de Mendoza, la de Timotes, la Quebrada Grande y la de Jajó que conformaban dicho pueblo, según los Títulos, eran indígenas de nación Timoto, No Kuica.  

Otra de las inexactitudes, es aquella afirmación que expresa: “aunque a raíz de la libertad que se le dio a todos los indígenas en 1687” (Textual del artículo de prensa citado), esto es otro error, no fue una libertad, fue un cambio de estatus de explotación humana, es decir, de la condición de esclavitud de servicio, pasaron a ser indios esclavos “tributarios”, manteniendo la condición de esclavos y hasta enfeudados (Ver Libros Eclesiásticos del Pueblo de Indios San Pablo de Bomboy. Archivo Histórico Diócesis de Trujillo).   

La enfermiza hipótesis del “ocaso de su suerte” y la resonancia de una presencia ancestral.

En ese trance intelectual, se plantea otra absurda afirmación, que debemos  desmantelar, es que: “aún con esa libertad para los genuinos habitantes ya se había tornado ineludible el desconcertante encuentro con el ocaso de su suerte, forzada por los colonizadores, quienes fueron los protagonistas de la desaparición de la genuina raza dejando sobre la misma tierra el mestizaje que hoy recuerda sin rencor ni resentimiento, la dolorosa historia del calvario que vivió todo un continente”; en esta invención, “el ocaso de su suerte” fue que para 1891, existían 16 comunidades indígenas en el país, una de ellas casi totalmente pura como etnia, era la comunidad Bomboy, ubicada en lo que era el Resguardo Indígena de La Puerta (tierras donde está asentada  hoy parte  del área urbana de La Puerta). Fue en dicho año (1891), a casi 400 años después de la llegada de Colon a América,  cuando se produjo el genocidio de La Puerta (no fueron los invasores europeos ni los colonizadores los que desaparecieron totalmente esta comunidad indígena), sino los hijos de los independentistas republicanos, un grupo de gamonales, hacendados y de extranjeros ambiciosos se pusieron de acuerdo e iniciaron un juicio fraudulento de Partición de las Posesiones de dicho Resguardo, para quitarle a los indígenas sus tierras y con ese juicio fraudulento en el que estaban involucrados personeros de la oligarquía como un gamonal de nombre Samuel Quebedo, lugarteniente del general Juan Bautista Araujo, el “León de la Cordillera”,  sus secuaces y otros gamonales, acuérdense que Leopoldo Baptista, el general y Dr., era el Partidor nombrado en este juicio y después nombran a José del Rosario Colina, y son los responsables de haber despojado de su tierra a esta gente indefensa, analfabeta y primeros pobladores. Lo “monumental” de este artículo sobre “historia de La Puerta”,  es que lamentable y dolorosamente se afirma que, a pesar del despojo de tierras y el genocidio, se produjo un “mestizaje que hoy recuerda sin rencor ni resentimiento, la dolorosa historia”; ¡qué bárbaro! ¿A qué mestizaje se refiere si los gamonales desaparecieron esta comunidad indígena? ¿Cómo pueden guardar rencor o resentimiento aquellos indígenas o sus descendientes si fueron extinguidos?

Sigamos desfacendo entuertos, como decía el ingenioso hidalgo.

Otra afirmación incierta es aquella que, “en la época de la campaña independentista y postcolonial se cayó la sepultura de los primitivos habitantes, que bien subsistían como grupo étnico o tal vez como simples elementos desorientados y dispersos”; la fibra racista o el reverberante “linaje de sangre”, de quien escribió estas falacias, pretende hacer ver que los indios eran pendejos y animalitos, y La Puerta un potrero o chiquero;  pero agregó otra monstruosa falsedad al señalar que “el Partidor de 1891 -otra aberración- distribuyendo y adjudicando 1.960 hectáreas a los comuneros de la región, quedando de esta manera cerrado el capítulo de la existencia de algún tipo de derecho o excepción, reserva o garantía para nuestros antecesores timotocuica sobre la tierra que por derecho natural consideraron de su propiedad”; cabe preguntar: ¿a cuáles comuneros se refiere? ¿Será a los genocidas? ¿A los extranjeros y gamonales? es decir, este señor racista, desinformado y desconocedor de la historia, pretende decir que no existen derechos sobre las acciones fraudulentas que se cometieron en contra de los primeros pobladores despojados de su tierra y el genocidio que se dio en ese momento. Así mismo, señala que desde esa Partición quedaron los exterminadores como beneficiarios de los resguardos, y no sé con qué número de descendientes, figuran en las adjudicaciones  apellidos que siempre han estado presentes en el pueblo de La Puerta”; vale la interrogante ¿serán los apellidos de los genocidas, italianos, gamonales y estafadores que aparecen en las adjudicaciones de tierras?

Esta es otra mentira, los escasos descendientes de los mestizos que están en las adjudicaciones, tienen los apellidos que usaban los encomenderos y son los que aparecen en los distintos documentos y títulos históricos que existen, entonces no se puede decir que los apellidos de italianos y de otra gente terrateniente de “estirpe y linaje” de pueblos vecinos, que jamás estuvieron aquí, que fueron gamonales y hacendados de otros sitios se podrían considerar comuneros indígenas, es una cuestión de injusticia, y de racismo evidentemente.

Por esas razones, es importante que motivado a ese juicio fraudulento de Partición,  debe iniciarse el estudio a fin de ser declarada la nulidad del mismo y las tierras deben ser reivindicadas y devueltas a la comunidad, como lo establece la ley que fue dictada por el presidente Antonio Guzmán Blanco; igualmente, tramitar la repatriación de las obras de cerámica precolombina de La Puerta, que está en museos de Francia, Alemania y Estado Unidos. Entonces esto, hay que aclararlo, esta narrativa que distorsiona por anacronismos eclipsando las voces, cultura, tradiciones, lengua, espiritualidad y la desaparición de nuestros primeros pobladores, nos convoca a una apremiante reconstrucción de nuestra historia local, porque son puntos importantes y no podemos continuar como loros repitiendo esa historia disfrazada con este tipo de falaces argumentos. Comencemos a llamar los sujetos, sitios, hechos, entes y las cosas por su autentico nombre, igualmente, a visibilizar y concretar el hecho histórico, sus consecuencias y responsabilidades, y emprendamos el camino a ser libres. La Puerta y su reconstrucción histórica urgente. Las autoridades tienen la palabra.

en conjunto los datos precedentes, merecen ser considerados como una iniciativa para que se promueva un proceso de reordenar las cosas, para ir descolonizando, de reconstruir nuestra historia,  el verdadero acervo histórico, en el que participen todos los que deben y quieren involucrarse en la discusión y debate necesarios de ese tema de interés para nuestra comunidad, y no se siga festejando estos  falsos y anacrónicos hechos.


 (*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

sábado, 13 de abril de 2024

El complejo gobierno tribal en el Bomboy, siglo XV.

El complejo gobierno tribal en el Bomboy,  siglo XV.

          Por Oswaldo Manrique


Cuando escribo sobre estos temas, tan sensibles para los que son ansiosos por conocer y descolonizar la historia local, me viene a la memoria aquel viejo regaño de nuestras abuelas, cuando éramos niños:   -¡Parecés un indio!  para calificarnos de sudorosos, malolientes, desaseados, incultos  y perrerosos; asi, repetían la falsa idea que les había inculcado la vieja escuela, la vieja iglesia y la historia oficial.

En la imagen al fondo panorámica de la serranía del Pitimay (La Puerta), al frente figura precolombina de cacique, elaborada en arcilla. 

Al contrario de la historia lavadora que nos han contado sobre la génesis del pueblo de La Puerta, como consecuencia de la “bondadosa” llegada de un “fundador anónimo” en 1620, que trataba con “dulzura” y “curaba” a los indígenas encomendados, se ha pretendido hasta el momento, silenciar, invisibilizar, borrar o desconectar los miles de años de existencia de una sociedad india, que pobló las tierras de nuestra Parroquia, y <<estableció las bases humanas y materiales>> sobre las cuales avanzaría el proceso de conformación como comunidad de gente, primeramente, dentro del proceso de ocupación de tierras por la nación Timotes, generando diversos grupos, aldeas y comunidades de diferentes magnitudes territoriales y demográficas (Mario Sanoja, Iraida Vargas-Arenas, 2007).

Para aquel tiempo, nos referimos al siglo XV de la era, la etnia Timotes, derivada de la Chibcha-Mucu, había consolidado <<la  formación de extensos y complejos señoríos…sociedades muy jerarquizadas con un locus de poder centralizado>> (Sanoja y Vargas Arenas. Ideas sobre el Origen de la nación venezolana.1992); la mayoría de los investigadores e historiadores coinciden en que la nación Timoto era poderosa como sociedad organizada, en lo cultural, en su modo de producción económico, avance tecnológico y la etnociencia, que facilitó la imposición del modelo colonial hispano. El  Bomboy (San Pedro de Bomboy o San Pablo de Bomboy), como consta en antiguos documentos y titulo de encomienda de 1600, fue un Valle de Indios Timotes.    

Igualmente en lo político, hubo un grado de madurez, para crear y establecer un sistema de poder e instituciones, para dirigir, regular y gobernarse, lo que  han denominado <<sociedades políticas y socialmente muy complejas que culminarían, en el siglo XVI, en extensos señoríos>>  (Juan José Salazar. Sociedades Complejas Período de Contacto en el Nor Occidente de Venezuela.  2002). Esta importante  afirmación, nos da la idea de la entidad del desarrollo socio histórico alcanzado por esta nación, y del señorío tribal de gobierno, de los que formó parte la Comunidad Indígena Bomboy, primera pobladora de las tierras que hoy conforman la Parroquia La Puerta.

Dentro de esa idea general,  de una sociedad jerarquizada y territorial, con un sistema de  poder,  gobierno y espiritualidad centralizado o señorío tribal, el poder lo ejercían los caciques: tabiskey, maviskey, pitimay, chacoy, chegué, mohanes, los ancianos consejeros, entre otros, aunque la centralización del poder  no era absoluta ni despótica, en virtud de ser una sociedad colectivista,  la territorialidad era compleja porque existían zonas estratégicas como la vía entre la Sierra Nevada y el lago de Coquivacoa, como salida al mar, y también por la itinerancia y  nomadía de los  grupos, era necesario que ese Señorío y dominio tuviese caciques o jefes principales indígenas que rigieran y gobernaran en sus lugares o localidades de vida.

El objeto de esta nota, es lograr una aproximación, a esa estructura y organización territorial de poder tribal originario, en La Puerta.

La Puerta, del Estado Trujillo, lo he señalado en diferentes notas, es un interesante y excepcional lugar, en donde lo real, paisaje, topografía, recursos naturales, lo meteorológico, y particularmente por tener zona paramera, zona fría y zona templada, determinan un patrón cultural andino, que se confunde con lo místico y lo ancestral; por eso, la necesidad de ir despejando aspectos básicos relacionados con nuestra conformación temprana, como antiguo pueblo, entre ellos, la organización y distribución territorial del poder tribal originario. 

El progresivo asentamiento de los Timotes, alrededor de 3.000 años antes de ahora; como parte del proceso de desplazamiento y ocupación de tierras por la civilización Chibcha-Mucus, en el denominado Valle de Bomboy y en el trayecto intermontano desde la Sierra Nevada hacia el lago de Maracaibo, contó con una estructura organizativa precolombina de poder político y social o señorío tribal, que sin lugar a dudas guió la germinación y el asentamiento de esta comunidad aborigen originaria Bomboy, con sus peculiaridades sociales, económicas, costumbres, espiritualidad y desarrollo cultural, que van a ser, el sostén de la transición a lo que se conocerá como "pueblo de indios" Cabecera de Doctrina Nuestro Señor San Pablo Apóstol de Bomboy  (7ma. Doctrina), en el modelo colonial esclavista, establecido por el gobernador Sancho de Alquiza y el Obispo fray Antonio de Alcega en 1608 (Briceño Perozo, 57), como consecuencia de la invasión europea de que fue objeto a finales del siglo XVI. La historiadora Magaly Burguera, sostiene que tendría una antigüedad de 1.400 años aproximadamente, <<aldeas situadas a lo largo del rio Miquinú>> (Burguera, 49), en nuestro Estado Trujillo, aldeas que permanecieron hasta el 900 D.C.

En el referido proceso de expansión, no solamente para tener control sobre la vía hacia el lago de Maracaibo, sino que es propiamente parte de las relaciones de intercambio de productos, culturales y políticas que venía estableciendo con grupos indígenas del mar Caribe y de otros sitios del mundo; igualmente, es interesante desde el punto de vista de la construcción histórica y de lo cultural de estos grupos humanos, el arraigo que ellos tenían de su sistema político territorial, que según algunos historiadores y etnólogos han dado en llamar señoríos tribales tanto locales como regionales. 

Un dato fundamental y de inicio, es que para 1600, ya se había concedido la "Encomienda Valle de Bomboy", al Capitán portugués Tomé Dabuyn, quien la desiste en 1601, y se la otorgan junto con otra, denominada "Encomienda Quebrada Comboco" (Komboko), prolongación de aquella, con más de 400 esclavos, a su hijo capitán Juan Álvarez de Dabuyn (Zambrano, 42); documento valioso del que se desprenden datos interesantes sobre la vida precolombina en este lugar. Después de la del capitán Juan  Pacheco Maldonado, en Burbusay, esta es la encomienda con mayor cantidad de indígenas.  Este Dabuyn, fue el exterminador de Nigale, los aliles, zaparas y otras tribus del lago Coquivacoa (Maracaibo). 

Para lograr esta aproximación, muy básica, del poder tribal, hemos seguido la orientación metodológica de la profesora Erika Wagner, en el uso de los topónimos Timotes existentes, sobre el mapa geográfico de nuestra Parroquia, tras ese mapeo y recorrido hemos logrado una aproximación de la localización de los elementos y figuras principales de la estructura de poder tribal en el valle de Bomboy, hoy La Puerta. 

Llama la atención, que de Sur a Norte, se despliega el topónimo trascendental del Valle, que es el rio Bomboy, del cual obtiene su nombre, (Documentos de “Encomienda Valle de Vomboy),  tenía tres  principales, se entiende que uno era cacique, o tabiskey o sub-rango de este, con aquel mismo nombre. A mediados del siglo XX, fue hallado un peto de maviskey (jefe de 9 rangos o poderes), en el Páramo de La Puerta o Siete Lagunas, que aún conservamos. 

De la lectura del señalado Documento de "Encomienda Valle de Bomboy" y "Quebrada de Comboco",  que forman parte de la 7ma.  Doctrina, de 1608, encontramos al principal o cacique Bomboy o Bombas, y a los caudillos Jasepe  y Guara, que constituían la dirección del gobierno indígena. No se incluye los indígenas de la “Encomienda San Pablo de Bomboy”, localizada en la zona norte del valle (Mendoza), también mudados de este su sitio de origen y concentrados en la Cabecera de Doctrina, ya que en 1620, son trasladados al Pueblo de Indios San Antón Abad (Mendoza).

Las primeras encomiendas otorgadas en Trujillo, trata de indios con poder e influencia sobre su tribu, como los <<principales, sus sugetos y aliados>> (Cédula de “Encomienda de Carache”, 20-01-1575. En: Fonseca, T1, 31); aparte de los llamados  indios ladinos y sumisos.

Para el recordado historiador Arturo Cardozo, <<En el cacique (Chacoy) se centraba la autoridad tribal>> (Cardozo, 11); cumplía un rol de gobierno dentro de su comunidad y espacio territorial. 

Para Briceño Perozo, toda  comunidad originaria, tenia <<como cabeza de gobierno, a un jefe, que denominaban tabiskey, que significa diez plumas. Con ese penacho se distinguía el jefe de los súbditos. Esas plumas eran arrancadas al paují. Al caudillo también se le llamó “Chacoy”>> (Briceño Perozo, 25); para ascender a tabiskey, además de ser fuerte, se requería tener talento y experiencia.

Al mismo tiempo de los caciques, existieron con poder e influencia, otros principales, por su certero juicio eran <<varios ancianos constituían un consejo…sus fallos eran acatados>> (Briceño Perozo, 26).  Se suma a esta estructura de poder, el médico, también conocido como mohán, especie de hechicero, brujo que aparentaba tener poderes sobrenaturales para curar.

Uno de los cargos de mayor importancia era el Chegué, <<sacerdote, administrador del culto de los dioses, casi igualaba en importancia al tabiskey>> (Briceño Perozo, 29), podía disponer de varias esposas. De sus hijos salían los futuros sacerdotes y tabiskeyes.

Ahora bien, del mapeo realizado y la ubicación de los topónimos indígenas, se localiza hacia el suroeste de la parroquia, el topónimo Mukuti, cerca del Portachuelo de la Lagunita, donde funcionó el espacio de frontera entre el Virreinato de la Nueva Granada y la Provincia de Venezuela, que llamarán en los siguientes siglos como: La Puerta.  Este grupo de aborígenes Mukutís o Mocotis, fueron los que desarrollaron posterior a la llegada de los europeos, la agricultura del trigo entre el Portachuelo, San Martin, Quebrada Seca, el Censo, San Pedro y la Cordillera, en el siglo XVII y XVIII. Amílcar Fonseca, afirma que Mucutí es el lugar de residencia del cacique del mismo nombre. 

         Así con el mapeo, podemos buscar un tipo de organicidad lineal, entender que en donde está ubicada la famosa Cordillera, del lado este de La Puerta, se ubicaba en una posición importante que es precisamente la Serranía del Pitimay y las áreas circunvecinas un jefe o caudillo  con este nombre, es decir, jefe de cuatro rangos, de cuatro buenos; igualmente, está otro, más al norte, que es el cacique que ocupaba lo que hoy es “Las Aletas”, contiguo a la hacienda “Las Delicias”, una posesión de tierra Bomboy, que es el cacique más importante de todo el valle de La Puerta.

Equivalentemente, al sureste, está Komboco, que mantiene oficialmente este topónimo, que como grupo humano, tenía un guía o jefe, que se distinguía o se le llamó por el mismo nombre del lugar. Este grupo de Kombocos, está cercano a los Jajoes o Xaxoes, también de nación Timotes, grupos de estos,  que fueron encomendados, pertenecieron a la misma Doctrina de San Pablo Apóstol (7ma. Doctrina). 

Hacia el este, se mantiene el topónimo Pitimay, en la Serranía de Pitimay, gran parte de lo que se conoce como Carorita, lindero oficial con la parroquia Mendoza. Documentos de venta de terrenos han desfigurado el topónimo, usando la “Cima”, la “Cordillera”, y hasta “Cima Encantada”.  Pitimay, significa en lengua indígena, Piti = cuatro, más May = poder, rangos, es decir, cacique o jefe indígena de cuatro rangos o poderes.

Igualmente, Kukuruy, antiguo nombre de Carorita, la tierra colorada, fue en este sitio donde se fabricaban utensilios de uso domésticos en arcilla, y las más hermosas y coloridas piezas, chorotes, sonajeros e imágenes mágico religiosas, en cerámica, evidenciadas sus muestras en museos nacionales y de otros países. 

Hacia el oeste, encontramos al Xikoke, un lugar y posesión en el Páramo de La Puerta (los Torres), donde existen restos de las plantas en piedra de 4 casas indígenas. Según la memoria oral, fue habitada en tiempos remotos por un pequeño grupo de estos indígenas de nación Timoto.

Además, el documento de la señalada “Encomienda Valle de Bomboy”, indica que hubo un jefe denominado Guara, vocablo que en lengua Timotes, significa hombre de la zona alta, del frío, es decir, jefe en el páramo de La Puerta o Siete Lagunas, ubicado en la zona oeste. Es pertinente señalar que dentro de la colección etnográfica del Museo de Ciencias de Caracas, hay un objeto ritual de los Aguayú del estado Zulia, que fue obtenida en intercambio realizado con los Tayrona de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, que eran grupos indígenas que dominaban las aleaciones con oro, este elemento ritual lo denominaron Guara y es el símbolo de un caudillo o jefe indígena al cual se le ven cintas en la cabeza, indicativo de su poderío, de su  mando de gobierno, es decir, que este nombre tiene relación con caudillo o cacique que puede ser un maviskey o un tabisquey. 

En dicho sistema político se incluye una especie de chamanismo ancestral, que incide en la esfera de los jefes criollos por lo de su aparente gran efectividad. Al oeste de la parroquia, y en lo más alto está el sitio desde donde ejercía su poder el sacerdote Chegué que es la figura simbólica del chamanismo ancestral aquí en esta jurisdicción, del que por su importancia y simbolismo durante el periodo precolombino, publicamos un artículo reciente. Coincidentemente con la oralidad y en estrecha relación con lo expuesto anteriormente, se puede observar que, define tanto por el topónimo, la localización, altura, clima, fenómenos naturales, que el lugar cumplía una función utilitaria, quizás de santuario, en la estructura y señorío de poder tribal de la Comunidad indígena Bomboy, luego Resguardo indígena de La Puerta. Chegué era el sumo sacerdote, ejercía un rol fundamental dentro del señorío tribal y la comunidad indígena Bomboy. 

En  el Norte de la parroquia, encontramos los Bicuyes o Vicuyes o Vacuyes, grupo o familia indígena, posiblemente  parental o desprendimiento de la pequeña comunidad de Estovacuy o tierra de las cocuizas (Municipio Carvajal).  Según las escrituras de “Encomienda Valle de Bomboy” de Juan Álvarez Daboín, terrateniente de este Valle, también junto con los antes señalados, hubo otro jefe principal llamado Jasepe, en su jurisdicción.

Al frente de la hacienda Las Delicias (también zona norte), encontramos un sitio denominado la "Vega del Cacique", en dónde llaman Las Aletas (documento de Partición Posesión Las Delicias). Todos los puntos geográficos, a los que se ha hecho referencia, en nuestro criterio, tuvieron su nativo dirigente principal, no solo por lo del topónimo, sino porque esta comunidad se conformó con grupos y familias provenientes de sitios distintos al Valle de Bomboy, durante el proceso de reducción y evangelización, que contemplaba el modelo colonial de encomiendas. 

La anterior, sería de acuerdo a la señalización toponímica y simbología, la estructura de poder territorial y gobierno tribal de la Comunidad indígena Bomboy, asentada en el espacio geohistórico, que hoy constituye La Puerta. 

La importancia del conocimiento y difusión de este tema, radica en que dentro de la obligación que tenemos todos de descolonizar la historia local y desenmascarar la versión sesgada contada por los hacendados y gamonales, quitándole el oscuro velo racista y visibilizar este periodo hermoso de nuestra formación como comunidad, debemos reivindicar además, los topónimos auténticos y criollos, para su uso en tradiciones y costumbres culturales y educativas, y con fines de su conservación.

(*) Portador patrimonial histórico y cultural de La Puerta.

La Puerta, abril 2024.

omanrique761@gmail.com

 

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