domingo, 5 de julio de 2020

Margarita Ramírez, la Prefecta comprensiva.





Oswaldo Manrique Ramírez.


<<Porque no he de salir, enfebrecida,
a retomar la pálida congoja de,
 sin bandera, atravesar la vida>>.
(Ana Enriqueta Terán. Invocación a la madre).

Alejandro Dumas, en una de sus obras más celebradas, comienza con una sensata sugerencia para los escribidores: no se pueden crear o biografiar  personajes sin antes haberlos estudiado con suficiencia, madurez y concienzudamente. Como la conocí, la vi y la traté, como tuvimos eso que llaman empatía reciproca, me voy a contentar con relatar algo de su vida. Me voy a referir a una hermosa, dulce y justa mujer de La Puerta: Margarita Ramírez.

La conocí hace muchos años, debido a una especial circunstancia. Una familia acudió a mí, para que abogara por la libertad de un joven que habían detenido funcionarios policiales del Puesto de La Puerta, un día sábado, por resistencia a la autoridad y según el “protocolo” de ese tiempo (Código regional de Policía), lo remitían el lunes al degradante reten de El Cumbe, en Valera, de censurable recordación en la sociedad trujillana. Subí a la Prefectura, y me atendió una atenta funcionaria, que resultó ser la nueva Prefecta, de buen verbo, buen semblante, no usaba revólver al cinto tipo “Juan Charrasqueado” como se acostumbraba, esa actitud, me permitió pensar e intuir, que era una persona sensata y no se emborrachaba para acabar las fiestas populares a tiros; era distinto a lo que conocía de algunos de estos funcionarios. Pero hubo algo que verdaderamente me sorprendió: sabía leer y escribir. Se contaba en la Parroquia con una Prefecta que podía leer las certificaciones de partidas y los documentos que iba a firmar. Meses antes, quizás años,  expuse en una reunión de ciudadanos a la que me invitaron, en el Hotel Chiquinquirá,  con el Dr. Mancilla, Secretario General de la Gobernación, la situación de los prefectos analfabetas. 

María Margarita Ramírez Rivero.  

         Después de escucharme, la Prefecta tomó una decisión justa y ordenó a los funcionarios poner en libertad al joven detenido, no me pidió colaboración, me siguió sorprendiendo.  Así pues, la conocí, en la segunda planta, sede de la Prefectura de La Puerta, con vista al rio Bomboy y a los cementerios,  símbolos históricos para los puertenses. Pertenecía a otra estirpe de funcionarios, los probos, con otra práctica y ética, su nombre completo: María Margarita Ramírez Rivero, nació en La Puerta, el 18 de septiembre de 1940. Hija de Santiago Ramírez, un agricultor, muy apreciado en la comunidad, longevo, se le conoció como el hombre de los tres siglos; y de la señora Ysaura Rivero.

Estudio la primaria, en la escuela del pueblo; al culminar ingresó a estudios de normalista, aspiraba ser educadora, pero tuvo que abandonar, debido a las responsabilidades que tuvo que asumir en ese tiempo. Desde pequeña, fue voluntariosa y responsable, ayudaba a sus padres en el hogar, y recuerdan que, al morir a los 36 años doña Ysaura, su mamá,  asumió el rol de criar a sus hermanos menores, ya que era la mayor de los 8 hermanos. 

Quienes la conocimos, sabemos que era una mujer hermosa, intuimos que de joven, era muy atractiva. Su hija Iris Villarreal relató, que Margarita se casó a los 17 años de edad,  con Rafael Ángel Rivero, con el que procreó 5 hijos:   Ysaura Rivero, medico cirujana, especialista en pediatría, del Hospital Central de Valera; Ana María Ramírez, secretaria, Rafael Rivero, carpintero, José Antonio Rivero, herrero, José Gregorio Rivero, docente; y Enrique Rivero, agricultor; todas personas de bien y también con familias muy respetadas en la localidad.
A los 22 años quedó viuda, pasado el luto, decidió rehacer su vida, y se casa con Filadelfo Villarreal, con el cual procreó sus dos últimos hijos: Yris Villarreal, docente; Juan Carlos Villarreal, docente. Como se puede percibir, su aspiración frustrada de ser educadora de aula, se vio recompensada en sus hijos porque varios de ellos, coronaron la carrera docente.

La historia de Margarita, es como la de toda mujer andina, trabajadora, emprendedora, de mucho sacrificio, madre sobre todas las cosas,  fue una mujer de lucha, en su familia dio además del afecto materno a sus hijos, inculcó valores y ejemplo; recuerda Yris Villarreal, que un tiempo su mamá se dedicó a lavar y planchar en casas de familia para ayudar al sustento económico de sus hijos;  inclusive, laboró con una familia española, que se asentó en La Puerta, con la que aprendió y desarrolló la técnica de elaborar muñecas, tapetes y otros objetos en tela, los que cosía con mucho esmero y aplicándole su talento artístico.

Aficionado como era yo de subir a la Plaza y a la esquina caliente,  los sábados, domingos y días festivos, la veía cuando iba a sus ocupaciones religiosas o misas en el templo y nos poníamos a conversar. En esos encuentros nos permitíamos ponernos al día en información nacional y regional, que eran temas de su mayor preocupación, por ser funcionaria de gobierno.
Tiempo después comprendí, esa especial empatía o simbiosis, el intercambio de información, de opiniones, y lo hacía con uno de esos diez o veinte irreverentes izquierdistas que existían en aquel  momento en el Estado Trujillo; eso demostraba la anciana tesis de que los polos opuestos se llevan bien.  Después que ganó Chávez, hasta los viejos gomecistas, incluyendo los puntofijistas,  sufrieron la falsa metamorfosis hacia el zurdismo, ella no.    

En la lucha social y comunitaria.

Relató su hija Yris, quien es docente en un plantel educativo de la parroquia,  que su mamá desde joven,  preocupada por los problemas de la comunidad, apoyó luchas que unas resultaron favorables, y otras, que decepcionaban, sin embargo, ella no perdía las esperanzas ni la fe en conquistar tiempos mejores para el colectivo; un ejemplo, de su empeño social, fue  lograr el terreno para construir lo que hoy es la Urbanización Santa Eduviges II de La Puerta. De vez en cuando, hacía un alto en la lucha, y se iba de viaje con sus hijas, ellas recuerdan, que pudieron disfrutar días de calidad con Margarita, que era como la llamábamos en la comunidad, fueron estadías y temporadas en Mérida, Maracaibo, Caracas, Tucacas y en la Isla homónima: Margarita, que le agradaba muchísimo.

Margarita Ramírez, en un merecido agasajo social en la Parroquia. 


Muy sociable, tuvo amistad con los seres más disímiles y de diferentes caracteres, con afectos de diversas  toldas políticas y religiones, pero consideraba la amistad como un valor social importante, más allá de cualquier cultura, posición económica,  raza, color, religión o credo político, tuvo una muy estrecha amistad entre otros con: Auxiliadora Rosales,  Juana Intili, Yeni de Abreu, Guillermo de Andara, Coromoto Romero, Paula Paredes, y con Carmen Carrasquero, hoy difunta.

Su Lealtad Política. Cargos públicos.

Se desempeñó como Prefecta de la parroquia La Puerta, desde el año 1996, hasta el año 2003.  Era una mujer de mucha sensibilidad humana, nunca llegué a escuchar quejas de un maltrato o de alguna irregularidad de esta funcionaria;  católica de formación, con convicciones y valores familiares que supo transmitir a sus hijos, y asimismo, procuraba insertarlos en la comunidad.
Lamentablemente, las miserias humanas andan sueltas. Un día la llaman de la Gobernación y le dijeron que debía poner su cargo a la orden, que la felicitaban y le agradecían por su gestión en el cargo y etc, etc,  etc. A la loable labor de aquella dama, la superioridad le puso término, hasta aquí llegaste; eso, le produjo cierta decepción personal. Se dio cuenta, que su buena gestión, fue valorada muy poco. Conversamos acerca de este asunto.
La entrevisté en un  programa que hacíamos los sábados a las 8 de la mañana, en la radio comunitaria de La Puerta. El tema era sobre el día de la madre y su celebración. Su voz, su gracia, y sus sabias respuestas hicieron esa mañana, uno de los mejores y más animados programas; fue una verdadera matrona, conciencia y experiencia. 
Margarita -me permitía tutearla-, me confesó que era amante de la Democracia y del Derecho, que su mundo se guiaba, además de Dios, por esos dos pilares. Militaba en el partido Acción Democrática (AD), fue siempre leal a esta organización política, a pesar que, no compartía la ola de corrupción que sacudía las bases de la República y particularmente en nuestro Estado. Así era ella. 

Margarita, cuando alguien tenía una muerte repentina sin sufrimiento o los que morían de infarto, acostumbraba a decir: <<Que Muerte tan linda, ojala cuando yo muera sea así>>, y esa aspiración,  se le concedió. El 12 de junio de 2014, murió esta matrona puertense, esta abnegada heroína de las circunstancias que se le presentaron y modelo de ciudadana, que debe ser registrada como personaje meritorio, de nuestra historia local. 

 La Puerta, julio 2020.


sábado, 4 de julio de 2020

La Rebelión de los Comuneros y la incursión frustrada al Valle del Bomboy y pueblos trujillanos en 1781.


Oswaldo Manrique R.




El próximo año, por este mismo mes,  se cumplirán 240 años, del estallido de la extraordinaria insurrección indígena, conocida como la Rebelión de los Comuneros del Socorro, de 1781, que llegó y todavía retumba en nuestros  páramos.   Como consecuencia de la imposición de alcabalas y aduanas,  para recaudar nuevos tributos y contribuciones, de los productores y comercializadores del tabaco y del aguardiente, varios estratos de la sociedad neogranadina, se insurreccionó el 16 de marzo de 1871, en la Villa del Socorro,  movimiento de comuneros que al establecer una estrategia político militar de rechazo al mal gobierno colonial interno, se fue extendiendo hasta la región andina venezolana, específicamente Trujillo, donde gran parte de su población se sostenía económicamente de la explotación de la caña de azúcar y sus derivados.

          Las autoridades de Maracaibo y de Caracas, enviaron contingentes militares para evitar que la invasión entrara a Trujillo. El 8 de agosto, el ejército rebelde ocupó la ciudad de Timotes, colindante con los pueblos indígenas Bomboy, de La Puerta, el de Jajó y La Mesa de Esnujaque, y difundió una proclama a los Trujillanos, en la que los exhortaba a incorporarse a esa rebelión popular.  Había salido el 6 de septiembre, la llamada Expedición de la Frontera, integrada por más de 1.000 hombres armados, jefaturada por el teniente coronel Juan de Salas.  
Desde El Socorro (zona de la hoy Colombia), el movimiento de los Comuneros Indígenas y Mestizos se fue expandiendo. Las banderas ideológicas, surgían desde las tierras de Túpac Amaru, cuyos volantes y panfletos llegaron rápidamente a los andes venezolanos, primero San Antonio y pueblos de Táchira, en Mérida tuvo gran repercusión, inclusive el 30 de junio de 1781, se instaló una especie de gobierno revolucionario designando  Capitán General al mestizo José García de Hevia, líder de pequeños agricultores, artesanos, indígenas Timotes, y hasta mujeres que se dedicaban a la siembra y explotación comercial del tabaco y chimó, productores de miche artesanal; el 8 de agosto toman el pueblo de Timotes, y corrió el frenesí   por  estas tierras colindantes con las Encomiendas del Pueblo San Pablo Apóstol del  Valle del Bomboy, también conocidas como La Puerta, que desde finales del siglo XVI, no le habían reactivado el sentimiento de resistencia indígena, que posiblemente logró variar el trato de los encomenderos hacia los Bomboyes.



El frenesí desbordado por las ideas de los Comuneros del Socorro, llegó hasta los pueblos Trujillanos, entre ellos, La Puerta. Cronografía N° 3237. 


Al parecer, ese mensaje de reivindicación económica, caló mucho en  los indígenas Timotes, no solo los que habitaban la serranía de Mérida, sino los asentados en el Pueblo de San Pablo Apóstol del Bomboy, en Jajó, La Mesa de Esnujaque y caseríos vecinos.  La proclama de los Comuneros enviada a los habitantes de estos pueblos,  clamaba: “Hermanos, hasta aquí habíamos venido engañados con los mandatos de aquellos crueles ministros, que mostrándonos la piel de oveja tenían para nosotros el corazón de lobo; bien habréis conocido que así los mismos de Santa Fe como los de Caracas nos han dado el veneno en taza de oro, esto es: que paliendo sus robos en cedulas reales, nos hecho reventar con el tosigo de alcabalas duplicadas, donativos desarreglados etc. Y así, basta ya de martirios y ver morir de hambre a nuestros padres, mujeres, hijos y familias” (Arciniegas, Germán. Los Comuneros. Tomo 2, pág. 64. Biblioteca Ayacucho. 1992).  Induce ese mensaje, un contenido anticolonial en el fondo, a pesar del reclamo reivindicativo en lo económico contra el monopolio comercial ejercido desde 1728 por la Compañía Guipuzcoana. Este levantamiento,  aunque fallido, logró que en 1785, dichos empresarios vascos, terminaran sus actividades monopólicas y privilegiadas en Venezuela, adaptándose  el Reglamento aprobado por Carlos III,  sobre Libre Comercio para los intercambios entre la metrópoli y las Colonias americanas, de octubre de 1778.
Viendo las autoridades coloniales el influjo de estos comuneros en Trujillo, creando un clima de tensión y de auge popular,  inmediatamente enviaron una expedición militar desde Maracaibo, y también de Caracas, denominada “Expedición de la Frontera”; para evitar el ingreso de Los Comuneros a Trujillo, precisamente a La Puerta, el límite político administrativo y jurisdiccional con el Virreinato de la Nueva Granada (hoy, Colombia).  Los dirigentes de los insurgentes,  enviaron comunicaciones a los propietarios criollos y a los mestizos de la zona, pero éstos, liderizados por Antonio Nicolás Briceño, el Abogado realista, padre del futuro prócer,  como buen súbdito de la Corona Española les dio un no rotundo, a la vez, que iban llegando a la Mesa de Esnujaque, las fuerzas realistas del gobernador de Maracaibo, retirándose los Comuneros, atrincherándose en Mérida. Este Briceño, ocupó cargos públicos importantes en Trujillo, fue Procurador; su pariente, Sancho Antonio Briceño, que lo acompañó en esta jornada,  en 1785, fue designado Teniente de Gobernador, el principal cargo político y administrativo de la ciudad. Mario Briceño Iragorry, en flamante discurso ante la Academia de la Historia, dijo sobre el abogado Briceño lo siguiente: “… Luchó contra los Comuneros de Mérida, cuyo movimiento se debeló debido al influjo de Briceño. Era persona de grandes recursos económicos…” (Discurso de Mario Briceño Iragorry, a su ingreso a la Academia Nacional de la Historia, en 1929). Briceño, se enfrentó a la propia familia para defender a la   Monarquía Española, luego -aunque no obtuvo lo que aspiraba-,  cobró en privilegios esa defensa.  Sobre el ámbito de esa insurrección indígena refiere el médico e historiador Vicente Dávila, que “…llegó a Trujillo, sin que hubiera traído mas consecuencias que agitar las tierras occidentales de la Capitanía General de Venezuela y lanzar la chispa de un fermento que los hijos y nietos de dicho comuneros iban a recoger, cuando transcurridos algunos lustros, la libertad de Venezuela, personificada en Bolívar…pasaba la frontera y de victoria en victoria, realizara la campaña que le dio vida a la Segunda República…” (Dávila, Vicente. Discurso de ingreso a la Academia Nacional de la Historia). Así ocurrió, llegó a los pueblos de Trujillo.


La Rebelión de los Comuneros agitaron las ideas libertarias en Venezuela. Cronografía N° 800126.

Lo curioso del acontecimiento es que los Comuneros de Mérida, habían  designado como Capitán a Francisco Antonio Uzcátegui y Rivas, esposo de Andrea Briceño, familia de los Briceños trujillanos,  aunque por su enfermedad y  posterior deceso impidió ejerciera el cargo. Otro de los Briceño, José Ignacio, nacido en Trujillo, hijo de Basilio Briceño y Soto y María Gregoria Ruiz Valero, también fue designado como uno de los capitanes del movimiento merideño. A pesar de eso, otros miembros de la familia Briceño,  se opusieron abiertamente a la rebelión y acompañaron y participaron en su represión, esto les valió para solicitar méritos a la Corona, mientras que sus familiares rebeldes vieron peligrar sus propiedades por la confiscación de bienes que siguió a la derrota de la insurrección. Entre los fieles súbditos al Rey destacaron “…el merideño Ángel Briceño que buscó obtener el apoyo de parte de su familia de Trujillo, en donde la actuación de Antonio Nicolás Briceño y Sancho Antonio Briceño, permitió organizar una fuerte resistencia que impidió a los Comuneros abrirse paso hacia Caracas.”  (Muñoz Oraá,  Carlos Emilio.  Los Comuneros de Venezuela. Págs. 122 y sig. ULA. Mérida, 1971).   Además de la evidente división de la familia Briceño, fue con el aporte en mulas, víveres y dinero de las haciendas de estos Briceño, en el valle del Bomboy, con lo que montaron la resistencia entre Timotes, la Mesa de Esnujaque, Jajó  y la Puerta, a la amenaza de los Comuneros, mientras llegaron las tropas realistas. Así se frustraron, los objetivos de expansión de tan vasto movimiento.


La insurrección  <<mesiánica y revolucionaria>>.

El liderazgo mestizo de este movimiento, lo asumió parte de la familia Briceño, que estuvo dividida, un grupo seguía a Ángel Briceño, y otro a Antonio Nicolás, el abogado y padre del prócer,  aunque fue un movimiento amplio que recogía la vieja aspiración de los criollos, relacionado con la igualdad para optar a los altos cargos de gobierno, entre sus banderas: “…a que los americanos se han de emplear en las plazas de primera plana en ambas líneas…”. Ocupada la Parroquia Ejido, cercana a Mérida, por más de 7 mil comuneros armados, siguieron avanzando; Briceño  Iragorry narró este hecho en sus Tapices, que el 28 de julio de 1781, ”… tres mil de ellos penetraron sin oposición a la ciudad de Mérida, y de allí dirigieron cartas a los cabildos de la ciudad de Barinas y Trujillo en que se invitaba a dichas poblaciones a sumarse al movimiento conocido en la Historia  con el nombre de Revolución de los Comuneros del Socorro…” (Briceño Iragorry, Mario. Tapices de Historia Patria. 12° Tapiz. Caracas, 1933). Seguía creciendo el germen de la libertad y la igualdad ya no entre los propietarios criollos y mantuanos, sino en el seno del sector mayoritario de la población, los mestizos y lo que quedaba de la raza indígena. 


Túpac Amaru,  líder indígena rebelde suramericano, precursor de la insurrección comunera.

         La incidencia de la rebelión de Túpac Amaru en Suramérica,  hizo despertar al Reino español, sobre los futuros levantamientos  populares,   de tal forma que Don José de Ábalos, Gobernador Intendente de Venezuela, envió al Rey un Informe en el que le proponía  el establecimiento en América de cuatro monarquías confederadas con la metrópoli.  Lo que sería  explicado, en otros términos, por el famoso estadista ilustrado Conde de Aranda en 1783 y que comprendía transformaciones en la estructura de la sociedad colonial. El Obispo Mariano Martí, de la Diócesis de Caracas (1770-1784), testimonió que la Rebelión de los Comuneros del Socorro, habría llegado hasta La Puerta y Trujillo, y dirigentes de ella le habían dicho que Túpac Amaru vivía y había desplazado al mismo Rey español en la alejada Audiencia de Santa Fe de Bogotá; por lo que el Obispo llegó a la conclusión que ese momento tendía a la Coronación, de un inca o de Túpac Amaru (Ratto Ciarlo: Resonancia de Túpac Amaru en Venezuela. Diario El Nacional, pág. 6, edición del 7 junio 1981). Lo que evitaron las acciones diligentes de los Briceño del valle del Bomboy y otros de Mérida, lo cobró el padre del prócer Antonio Nicolás Briceño, al solicitar al gobierno imperial español se le concediera retribución y cargo, por su actuación al enfrentar a los Comuneros.

De esta rebelión  indígena, escribió Eduardo Galeano, en Las Venas Abiertas de América Latina, que Túpac Amaru había liderado una extraordinaria insurrección de carácter “mesiánico y revolucionario“. Al efecto señaló que dicha rebelión  al estallar, “decretó la libertad de los esclavos, abolió todos los impuestos y el “repartimiento” de mano de obra indígena en todas   sus formas, los indígenas se sumaban, por millares y millares a las fuerzas   del  <<padre de todos los pobres y de todos los miserables y desvalido>>…Marchaba predicando arengas: todos los que murieran bajo sus órdenes en esta guerra resucitaran para disfrutar las felicidades y las riquezas de las que habían sido despojados por los invasores…”. Finalmente, Túpac Amaru, fue traicionado, capturado y decapitado en el Cuzco. 



La Puerta, marzo 2020.



miércoles, 1 de julio de 2020

La Puerta histórica en fotografías (III).



Oswaldo Manrique Ramírez.

Como les prometimos, esta es la segunda entrega de fotografías antiguas de la temática de obras civiles y religiosas de La Puerta. Uno de los objetivos de este blog, que hemos propuesto, es rescatar, compartir y publicar un conjunto de fotografías, que han suministrado generosos colaboradores, como una forma de divulgar varios aspectos de la historia de La Puerta.  Dando tiempo al tiempo, esperamos  les agrade y a la vez, puedan compartirlas con sus paisanos y familiares.  


Fotografías antiguas de La Puerta, en Trujillo, Venezuela.
(2ª. Galería). 


 


Gráfica N° 1.- Histórica fotografía de (1985). Panorámica del centro del casco urbano de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela. Se observa en la parte inferior derecha, la Plaza Bolívar, arriba, el templo de San Pablo Apóstol, más atrás, los tres bloques paralelos de aulas, con techo acerolit rojo, del Grupo Escolar José Luis Faure Sabaut.  La vía larga, es el Callejón de los Muertos, llamado así, porque ese era el cementerio indígena, hoy avenida Los Jumangues. Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2765.


Gráfica N° 2.- Histórica fotografía de (1950). Sector Centro, del casco urbano de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela. Toma desde la plaza Bolívar, esquina Avenida Páez con calle 7, a la izquierda, casa de Don Rafael Villarreal, uno de los primeros comerciantes de este pueblo, hoy bodega de Pablo Villarreal; diagonal, la bajada del río, camino al Cementerio y al sector Pueblo Nuevo; se observan trabajos de construcción del muro de contención, realizados por José Concio Rivas y ayudantes del pueblo; no existía el Edificio Municipal (hoy Prefectura); a la derecha, se ve, la casa donde estuvo el negocio de víveres de Pedro Villegas (el viejo), luego, local comercial de Don Carmen Matheus. Ambas casas se conservan. Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2513.



Gráfica N° 3.-   Histórica fotografía de 1946. Panorámica de la carretera en construcción de La Puerta-Timotes, a la altura del sector Este de la parroquia.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2519.


Gráfica N° 4.-   Histórica fotografía de 1950. Panorámica del Valle de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela, se observa poco desarrollo urbano y abundante vegetación. En el lado izquierdo, hacia el sector Pueblo Nuevo, Carretera Trasandina, no se ven casas.  Gráfica tomada desde Valeralta. Colaboración de  Tulio Ramón Rivas.  Cronografía N° 2518.

Gráfica N° 5.- Histórica fotografía de 2012. Toma general del sector El Llanito, en el Páramo de La Puerta (también llamado Los Torres), La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela;  se puede ver aspecto de la carretera que conduce a los distintos sectores de este páramo. En este lugar acampan los excursionistas y visitantes, así como, punto de descanso para los que van a las 7 Lagunas. Esta gráfica la publicó el amigo Antonio Lino Rivero, en dicho año.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2529.



Gráfica N° 6.- Histórica fotografía de 2012. Toma extensa de la vialidad agrícola, desde el sector El Llanito, en el Páramo de La Puerta (también llamado Los Torres), Estado Trujillo, Venezuela,. Se observa al fondo la bifurcación que conduce a distintos sitios de este inmenso páramo. Algunos dicen que aquí es donde comienza el verdadero páramo, sin hacer distinción con lo de sub-páramo.  Esta gráfica la publicó el amigo Antonio Lino Rivero, en dicho año.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2530.

Gráfica N° 7.- Histórica fotografía de 2012. Toma general de la Cumbre del Cerro San Antonio, lugar donde cayó parte de la aeronave siniestrada en 1991. Obsérvese que es zona frailejonera, es uno de los lugares más altos del Páramo de las 7 Lagunas, en La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela.  Esta gráfica la publicó el amigo Antonio Lino Rivero, en el citado año.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2567.



Gráfica N° 8.-  Una de las calles principales de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela, se pueden ver estacionados varios vehículos de la época, cuando se salía por la Calle Páez y se entraba al pueblo por la Calle Bolívar (hoy Avenida Bolívar).  Se observa un poste de electricidad. Posiblemente esta fotografía fue tomada a comienzos de los años 50 del siglo pasado. Cronografía N° 2790.   


Gráfica N° 9.- Antigua calle de La Puerta. Se puede apreciar que era de tierra y piedra, tiene aceras angostas en ambos lados; y bastante inclinada. Cronografía N° 2786.



Gráfica N° 10.- Histórica fotografía de 1950. Antiguo Templo San Pablo Apóstol de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela.  Colaboración profesor Beltrán Briceño. Cronografía N° 3156.

A todos nuestros generosos amigos, vecinos y lectores, les pedimos nos den su comentario en el blog, acerca de esta recopilación fotográfica y si tienen información que corrija o complemente la que publicamos, se lo agradecemos. Igualmente, a quienes tengan fotografías antiguas de personajes, populares,  artistas, militares, políticos, sacerdotes, deportistas, comerciantes, educadores, profesionales, empresarios y hacendados de La Puerta, que quieran compartir en este empeño de rescatar nuestra memoria histórica, le agradecemos nos las hagan llegar al siguiente correo:

La Puerta, julio 2020.

martes, 30 de junio de 2020

José Gregorio Hernández, Beato trujillano.




Oswaldo Manrique R.

El día 19 de junio del 2020,  el Papa Francisco, en la ciudad del Vaticano, firmó el decreto por medio del cual se aprueba el milagro, que abre el proceso para elevar a la condición de Beato al Dr. José Gregorio Hernández, un trujillano laico. Se han comenzado a dar muestras colectivas de celebración y júbilo por tan agradable noticia, sobre todo que ocurre en medio de esta pandemia mundial que preocupa al mundo y particularmente a los venezolanos y venezolanas. 

Independientemente de su carga religiosa, la valoración de su obra, de su vida, personalidad y de su legado, es un hecho importante y por eso, es digno de ser registrado como un acontecimiento de relevancia histórica,  que enaltece  al país.
La devoción de la feligresía de La Puerta, por el Dr. José Gregorio Hernández, -según narran vecinos de mayor edad-,  la encausa el padre Ramón de Jesús Trejo, cura párroco de esta población, en el año 1949, cuando la alta autoridad de la Iglesia Católica en Venezuela, dio inicio al proceso de canonización para designarlo santo, lo que coincidía con el comienzo del proyecto de la construcción del nuevo Templo de San Pablo Apóstol. Siendo el promotor de esta obra, el párroco decidió que entre las 5 imágenes que iban a estar en los vitrales de la fachada, una era la del Dr. Hernández; esto, lo hemos explicado en el artículo El primer Vitral de José Gregorio Hernández,  publicado en este mismo blog.

Cuando afirmamos en dicho articulo, que el templo de San Pablo Apostol de La Puerta, fue inaugurado en 1965, no podemos esconder que el vitral fue elaborado en la década de los años 50 del siglo XX, que tuvo que paralizarse la construcción por falta de recursos, no así los vitrales, que los había hecho el maestro Salvatore. De ser cierto lo publicado hasta ahora sobre la fecha de construcción del templo y el circuito religioso de Isnotú, es decir, que fue en 1960, en terrenos donados por el señor Francisco Araujo, pudiéramos decir que este vitral de La Puerta, dedicado al Dr. Hernández,  sería el primero elaborado en Venezuela y en el mundo.  



Vitral del Dr. José Gregorio Hernández, Templo de San Pablo Apóstol, La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Cronografía propia de este blog, N° 5778.

Para esa época, no era Siervo de Dios, ni tenía jerarquía como para adorarlo en los templos católicos, y el padre Trejo, estudioso de los fenómenos sociales y religiosos, le habría encargado al maestro Salvador, italiano, artista, herrero y vitralista, hiciera tan hermoso tributo. Fue en 1972, se le reconoce como Siervo de Dios, y  años más tarde, en 1986, cuando el Papa Juan Pablo II, examinó sus virtudes heroicas y lo declaró <<Venerable>>.   

Pequeña gruta en honor al Dr. José Gregorio Hernández, Venerable. Entrada del Hotel Los Andes, ubicado en Avenida Bolívar, entre calles 1 y 2,  La Puerta, Estado Trujillo, en Venezuela. Se puede apreciar decorada en piedra rustica, y teja criolla, en el nicho principal la imagen de cuerpo entero, material cerámica, traje en color negro. Corona la parte superior, la Santa Cruz. Cronografía propia de este blog, N° 3449.


José Gregorio Hernández. Imagen de cuerpo entero, aproximadamente 1 metro de alto, elaborada por artistas nacionales. Fue adquirida por el señor Giovanni Batista Bianchi, en el año 1992, en Isnotú, quien era su devoto.  La gruta está construida en piedra rustica del Valle del Bomboy, fue diseñada y construida por el arquitecto italiano Fernando Lombardo. Tiene iluminación interna, y en el nicho inferior, hace unos años, era una pecera.  Está ubicada a la entrada del Hotel Los Andes, Avenida bolívar, La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Cronografía propia de este blog, N° 3474.


Toma del nicho superior de la gruta, se observa la imagen del José Gregorio Hernández. Cronografía propia de este blog, N° 3475.


Toma cercana a la imagen de José Gregorio Hernández. Cronografía propia de este blog, N° 3476.


La Puerta, julio 2020.

miércoles, 24 de junio de 2020

Valera histórica, en fotografías



2ª. Galería fotográfica. 


Oswaldo Manrique Ramírez.



Valera, de Trujillo, Venezuela, en Fotografías antiguas.   

Amigos lectores, a continuación tienen la segunda entrega de fotografías antiguas de la temática de obras civiles y religiosas relacionadas con La Puerta, Estado Trujillo, en Venezuela. Nos permitimos publicar un conjunto de 10 fotografías, sobre una ciudad a la que además de tener una incidencia importante en la vida de nuestra región andina,  nos une profundos lazos históricos, nos referimos a Valera,   la principal ciudad comercial, política  y urbana del Estado Trujillo, en la ocasión de estar celebrando un año más del nacimiento de su patrono San Juan Bautista. La próxima entrega programada (1° de julio), será exclusivamente de La Puerta. 

La parroquia eclesiástica de la ciudad de Valera, tiene la advocación católica de San Juan Bautista, apóstol éste, quien desde tiempos remotos, ha sido venerado para el buen desarrollo de la agricultura, el progreso y  el bienestar de la gente, y algunos dicen, que hasta para conseguir pareja. En una ligera retrospectiva, Valera, ha tenido favorables índices de crecimiento social, cultural, económico y urbanístico, producto de hombres y mujeres emprendedoras, amables y consecuentes. Quizás, la designación de ese patronazgo, lo haya hecho el Obispo de la Diócesis de Occidente de Venezuela, Rafael Lasso de la Vega, como  homenaje y distinción a su  protector  el arzobispo Juan Bautista Sacristán, no tan estable en Santa Fe de Bogotá, en tiempos de la independencia suramericana. 


Gráfica N° 1.- Histórica fotografía de 1918. Foto de la Antigua Plaza Bolívar de Valera.  Encontrada en el Tomo II, pág. 52-A, de Testimonios del Periodismo Trujillano, escrito por Don Luis González. Se puede observar, el viejo Templo de San Juan Bautista, a su izquierda el “Centro Industrial”, la Botica y la “Casa de Corredores”.    Cronografía N° 2973.  



Gráfica N° 2.-  Fotografía histórica 2011. San Juan Bautista con su báculo, símbolo espiritual. Escultura en bronce, erecta en la plaza adyacente al templo homónimo, en el centro de la ciudad de Valera, Estado Trujillo, Venezuela.


Gráfica N° 3.-  Fotografía histórica 2017. San Juan Bautista sin el báculo, se lo llevaron los amigos de lo ajeno y del bronce. Al parecer, antes del 2010, se habían llevado otra estatua del patrono, del mismo material.  Gráfica de Ailyn Hidalgo, Diario El Tiempo. 




Gráfica N° 4.- Valera en 1920. Calle de piedra, al centro un hombre galopa su jamelgo. Al frente de un local comercial, descansan antiguos y sudorosos vehículos. Colaboración Wilmer Viloria.



Gráfica N° 5.-  Fotografía histórica de parte de la artística fachada del “Teatro Libertad”, inaugurado con una fastuosa fiesta popular y artistas internacionales, el 11 de octubre de  1956.  Colaboración Wilmer Viloria.


Gráfica N° 6 .-   Fotografía histórica de 1960.- Esquina de Valera, en la calle 11 con avenida 12, se observa, a la entrada en forma de arco de una casa, un señor con casco, parece un militar o funcionario policial de la época. Colaboración Wilmer Viloria.



 Gráfica N°  7.-  Una de las primeras fotografías de la ciudad, Valera verde y con calles de tierra, se puede percibir al fondo y a la derecha, el templo de San Juan Bautista.  Colaboración Wilmer Viloria.


Gráfica N° 8.-   Esquina de la famosa “Heladería Roma”. Se puede observar el estilo de las casas de dos plantas, con balcón; igualmente, el gran aviso con iluminación de neón. Al frente, parada una bicicleta con su cajón de repartidor (antiguo sistema delivery). Colaboración Wilmer Viloria. Cronografía N° 72785231.


Gráfica N° 9.-  Valera. Vieja calle 10, a la derecha se puede observar, el templo de San Juan Bautista.   Colaboración Wilmer Viloria.  Cronografía N° WA0002.



Gráfica N° 10.-  Estampa en el mercado de la Valera vieja. Dos paisanos, jugando a la entrada del local comercial N° 35, sobre un cartón, al parecer,  zorro y gallinas. Colaboración Wilmer Viloria.    


A todos nuestros generosos amigos, vecinos y lectores, les pedimos dejen su comentario en el blog, acerca de esta recopilación fotográfica y si tienen información que corrija o complemente la que publicamos, se lo agradecemos. Igualmente, a quienes tengan fotografías antiguas de personajes, populares,  artistas, militares, políticos, sacerdotes, deportistas, comerciantes, educadores, profesionales, empresarios y hacendados de La Puerta, que quieran compartir en este empeño de rescatar nuestra memoria histórica, le agradecemos nos las hagan llegar al siguiente correo.

La Puerta, junio 2020.




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