domingo, 15 de mayo de 2022

La Puerta, ayer (Obra de teatro, 1981).

 La Puerta, ayer 

(Breve y profunda obra de teatro campesino, 1981).


Oswaldo Manrique R.


Un hijo de La Puerta, residenciado en Maracaibo, tuvo la gentileza de enviarme las imágenes de dos hojas sueltas, que encierran testimonio importante de hechos históricos contemporáneos, particularmente describe la lucha ambientalista de nuestra comarca en los años 80 siglo XX.

Una de esas hojas, que circuló de mano en mano, gracias a la Sociedad Conservacionista del estado Trujillo, que aquí compartimos es la que tiene como título <<La Puerta, ayer>>. La singular pieza teatral de drama campesino de Rincón Echeverría, con personajes y con el sabor propio de nuestra familia y ruralidad andinas, está ubicada en el conflicto ambientalista de La Puerta de los años 80, siglo XX. 


El autor nació en la ciudad de Trujillo, en 1947, autodidacta. Después de sus estudios básicos, se fue a trabajar en la industria automotriz del estado Carabobo, donde estuvo varios años. Antonio Rincón Echeverría, fue técnico automotriz, trabajó en la Hyundai de Valencia. Lo llamaban el poeta Echeverría. Hijo de un viejo comunista trujillano. Realizó una significativa obra social en un barrio de la ciudad de Trujillo, conocido antiguamente como “La Zamura”, donde impulsó mejoras como escuela, escalinatas, obras internas de equipamiento, y promovió la acción comunitaria y cultural; inclusive, logró el cambio de topónimo, asignando a esa comunidad, el de sector Barbarita de La Torre. 

El poeta Echeverría, autor de la interesante y sentida obra campesina La Puerta, ayer, escrita en los comienzos del conflicto ambientalista de la década de los años 80 del siglo pasado; falleció recientemente en la ciudad de Trujillo.

Regresó a Trujillo y se dedicó a la creación poética y a la lucha comunitaria; participó en el grupo de la Sociedad Conservacionista de Trujillo, que presidía el comunicador social y amigo Don Emiro Materano. Ellos apoyaron abiertamente la posición de los puertenses en la defensa de la tierra agrícola, del ambiente, de su cosmovisión y el derecho a la vida. En 1981, cuando se agudizó el conflicto socio ambientalista de La Puerta, fue de los primeros activistas que se solidarizaron con la lucha de dicho pueblo. 


Rincón Echeverría, también se expresó en la dramaturgia, tuvo un grupo de teatro infantil en el sector Barbarita de la Torre, en la ciudad de Trujillo, y era maestro en el arte de los títeres. Participó con su grupo artístico, en la Toma Cultural de La Puerta. 


Con buen talante y vocación en el arte de escribir, obsequió y dedicó a la citada población esta breve y sentida obra de la dramaturgia campesina andina. La caracteriza un pequeño diálogo cotidiano y sencillo del campesino, que culmina con un mensaje para la posteridad. Desde el punto de vista estético literario, es un bocadillo agradable para los que gustan del género dramático. Se trata de una corta obra, de lo que pudiésemos llamar: literatura dramática andina, y quizás la primera obra teatral que tiene como tema: La Puerta. 

El corto cuadro dramático, de Antonio Rincón Echeverría, 1981, se transcribe completo, a continuación.

<<La Puerta, ayer.

(Breve historia de madre e hija que vivían solas en la parte baja de la población de La Puerta)

¡Mamá, mañana iré al río a lavar la ropa!

¡Mañana arrancaré las papas y zanahorias!

¡Y cortaré las flores para ponerles a los Santos, a la Cruz y llevaré ramos a la tumba de mi abuelita; las restantes las venderé en el mercado y compraré comida para la semana!

¡Bien hija pero duérmase y se pueda levantar temprano para que cumpla con todo eso, Dios la bendiga!

- Callaron, fue completándose el silencio. Pronto la niña quedó dormida, más luego la madre: pensando en la afanosa y maravillosa hija que tenía, y quien era de la casa el sostén. Causa de ese otro cáncer que corroe a Venezuela: el machismo.

Dispersaronse rojizas -por la contaminación reinante- las primeras luces de la aurora. Presta la niña se levantó y al río se dirigió con una cesta de ropa para lavar.

¡Y cuál sorpresa para la niña cuando al río se acerca! Lo nota turbio, revuelto, grisáceo...!

¡Y qué asombro, cuando empieza a arrancar las papas y zanahorias!

En las manos le quedan las hojas de las plantitas, que dejaron en la tierra sus tallos desechos y podridos.

Al ir al cortar las flores, una honda pena le embarga: las encuentra marchitas, sus tallos secos, doblados. 

Observa las huertas vecinas: el mismo triste panorama.

Se sienta en el suelo pensativa, acongojada. Luego mirando al cielo exclama: 

¡Qué te hemos hecho Señor, para que a La Puerta castigues con tanta desgracia y dolor?!

Ya no luciré limpia mi ropita.

Ni comeremos papas, ni zanahorias.

Y no venderé las flores, ni compraremos comida, y lo que más me duele no las llevaré a la tumba de mi abuelita.

----------------------------------------------------------------------------------------------

ARRIBA, UNOS SEÑORES DEPREDADORES DEL AMBIENTE EN SU AFAN DE GANAR MÁS Y MÁS DINERO HABÍAN CONSTRUIDO Y QUE UN "TURÍSTICO COMPLEJO".   Antonio Rincón Echeverría>>.




Me he permitido publicar en su totalidad esta brevísima obra de teatro <<La Puerta, ayer>>, de la hoja que me suministró el señor Benito Rivas, directivo fundador del Comité ProDefensa de La Puerta, para rescatar y difundirla, como parte del patrimonio cultural local y para que la conozcan las actuales y futuras generaciones de puertenses, y pueda servir de modelo didáctico a los educadores y estudiantes de la Parroquia, para analizarla, y como guía para el montaje de los grupos teatrales, ante el lesivo avance del reggaetón. 

La Puerta, mayo 2022.

Omanrique761@gmail.com

sábado, 7 de mayo de 2022

Anecdótica carretera La Puerta-La Lagunita

 

La anecdótica carretera La Puerta-La Lagunita.


Oswaldo Manrique Ramírez


Inaugurado el Hotel Guadalupe,  a comienzos de los años 40 del siglo XX, se concluyó la compactación de la carretera de Valera-La Puerta, gran obra que significó salir del aislamiento en que se encontraban estas poblaciones, uniéndolas con el resto del país, y asimismo, la facilidad para movilizar la gente y los productos del campo; para esa obra entre Caracas y San Antonio del Táchira, desde 1910 hasta 1925, llamada Trasandina o Troncal 7 según el Plan Nacional de Vialidad, se utilizaron ingenieros, personal técnico y obrero contratado y una importante cantidad de presos políticos y comunes, en la construcción de drenajes, concreto armado para puentes, pontones y cajones, empleando también, maquinaria pesada adquirida en los Estados Unidos.

Curva del sector San Martin, via a La Lagunita. Cortesía de Antonio Lino Rivero. 

La localización geográfica de esta carretera La Puerta-La Lagunita, se encuentra en el lado sur de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo, está a 10 minutos de la población urbana de La Puerta, estado Trujillo; es decir,  a 7 kilómetros de distancia del casco urbano de esa Parroquia, y atraviesa entre otros, los sectores y caseríos siguientes: El Portachuelo, San Martín, Quebrada Seca, Llanos de San Pedro, El Pozo y La Flecha.

A partir, de 1941, todas las obras se entregaban y contratan a empresas de la construcción privada. En 1947, se podía ver en la encrucijada de la parte sur de La Puerta, en lo que llamaban Comboquito, hoy sector La Flecha, como símbolo del progreso, un destacado aviso, con una enorme flecha, que indicaba la orientación vial para llegar al “Hotel Guadalupe”. En ese sitio, se divide la vía, una para La Lagunita, otra para entrar a La Puerta, y otra con dirección a Timotes, que es el ramal de la Trasandina. Se usaba mucho esta vía, debido a que el ramal de Valera a Timotes, paralela al río Motatán, es decir, desde el Cumbe, pasando por Quebrada de Cuevas, las crecientes dañaron gran parte de esta carretera. El gobierno nacional decidió construir el tramo carretero Mendoza-La Puerta, subiendo por la serranía, para llegar a Timotes, que concluyó en 1949. La ruta directa entre Valera y la Puerta, se construyó ente 1959 y 1961. 

Cruce o encrucijada La Flecha, punto de inicio de la vía a La Lagunita, empalme con la Carretera Trasandina, y con el área urbana de La Puerta.

Hasta 1944, no existía carretera que uniera los distintos sectores del Municipio La Puerta, hoy Parroquia. Lo que existía era el viejo camino indígena intermontano, que conectaba la población de Timotes-Mocotí-Portachuelo-Quebrada Seca-El Pozo-La Puerta, que se podía recorrer a pie o en bestia; el historiador  trujillano Mario Briceño Iragorry, hizo  una descripción de cómo era en los primeros años del siglo XX, este sendero de recuas o camino indígena muy antiguo, que va desde La Mocotí hasta La Puerta, en su novela Los Ribera.

Un día de este año de 1944, se comenzaron a ver los mechurrios prendidos, que significaban el avance a la modernidad de este pueblo rural. Igualmente, vieron con mayor frecuencia al maestro del Censo, el señor Martín Rivero, que pasó a ser el caporal de aquellos trabajos tan importantes.  

Recuerda Antonio Lino Rivero, hijo del maestro Martín Rivero, que los obreros trabajaban amarrados con gruesas cabuyas y algunas guayas, porque había mucha tierra movediza y los enormes arboles se venían; así mismo, cuando iban a dinamitar un cerro, avisaban  previamente a la comunidad para que estuvieran alerta y se encerraran en sus casas.  

La construcción de una vía agrícola, se plantea cuando comienzan a construir la carretera trasandina. Según el testimonio de Antonio Lino Rivero, nativo del Censo y destacado conocedor de estos hechos, explicó que se hizo en tres etapas; la primera estuvo relacionada con el hecho que, la maquinaria para la trasandina, la estacionaron en El Calvario, calle La Legua, en los alrededores de la antigua capilla de Fátima y el camino real, y desde este sitio, abrieron la carretera inicial, desde La Legua hasta lo que hoy es La Flecha, que antiguamente, llamaban Comboquito (Conversaciones con Antonio Luis Rivero, en La Puerta, enero de 2022).  

La versión precisa que nos da Antonio Lino Rivero, sobre el proceso de construcción de esta carretera, es la siguiente: <<En el año 1944/45 se construyó el tramo de carretera de La Puerta a Comboquito (hoy La Flecha) para empezar la construcción de la vía La Puerta-Timotes. Para esa época yo estudiaba en el grupo escolar José Luis Fauré Sabaut situado en la avenida Páez,  esquina calle 8, diagonal a la plaza. Cuando terminaron la vía La Puerta a Timotes, la unieron con la vía qué pasa por Pueblo Nuevo. Al unir las vías Timotes-La Puerta- Pueblo Nuevo-Valera, el pueblo de La Puerta quedó un poco aislado>> (Idem); La Lagunita, no tenia carretera.  

En ese tiempo, persistían las condiciones pobreza y de limitaciones en el campo y páramos, entre ellas, la precariedad de los medios de transporte y vialidad agrícola. De qué valía esa nueva carretera Trasandina, que podía llevar desde  Caracas a Bogotá y viceversa, solo transitada por los automóviles de los turistas, si no podían utilizarla para sacar lo que se producía en las cercanías y los de los apartados páramos y mejorar las condiciones del cuadro tradicional de sus economías familiares. Comenzaba a sentirse el desplazamiento de muchos puertenses, hacia los portones laborales de la industria petrolera. Vista esa necesidad de que los productos del campo, no se perdieran, la misma comunidad, se puso de acuerdo e inició los trabajos de construcción de la carretera desde La Flecha, hasta el sector San Pedro, vía La Lagunita. En ello, los mismos campesinos, con picos y palas y escardillas deforestaron y desmalezaron, asimismo, usando sus yuntas de bueyes, iban removiendo piedras de distintos tamaños, Compactaban y avanzaron hasta lograr que pudieran llegar vehículos hasta esos caseríos.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas.

 Nuestro dilecto amigo Rivero, colaborador  y fotocronista, relató que entre los años 1947 y 1948, la misma comunidad del Portachuelo, Lagunita, San Martín, la Media Loma, se ponen de acuerdo y por medio de convites, utilizando sus propios bueyes, con la mano campesina, sacaron la etapa desde Comboquito (hoy La Flecha) hasta San Pedro, que significó un avance importante para el desarrollo de esos sectores agrícolas.

Posteriormente, como se lo habían propuesto, la misma comunidad, avanzó en la construcción del trayecto San Pedro-San Martín. Cuando llegaron a este último sitio, se encontraron con el obstáculo, que el dueño de la posesión siguiente que conduce hacia el Portachuelo y La Lagunita, el señor Pablo Viloria, se oponía a que le pasaran la carretera por sus tierras de San Martín. La subida que quedaba por arreglar era una especie de pared, muy inclinada y enorme,donde <<el camión de don Pablo Viloria, tardaba mas de una hora para subirla, porque tenían que usar palos y piedras para poder subirlo...en la década de los años 1950, circulaban por esa vía las camionetas de Miguelito Romero, Eustoquio Araujo y Mario Calles>> (Rivero).

El mismo Antonio Lino Rivero, escribió que, realmente en ese tiempo, había solo tres carros, el de  Eustoquio Araujo, el de Mario Calles y el de Miguelito Romero, <<Había una recta (trocha) de 500 metros aproximadamente, donde a duras penas subía el carro de don Pablo en la década de los años 1950…Con las mismas dificultades para subir en 1962, la comunidad de La Lagunita y sectores vecinos decidieron construir por su cuenta las curvas para eliminar la peligrosa recta que unía a San Martín y La Lagunita. Estas dos curvas dieron acceso a un mayor tráfico de camiones, camionetas y carros pequeños. Esta vía duró sin asfalto hasta 1975>> (Rivero, Antonio Lino. La Puerta un Pueblo. Dossier fotográfico. Maracaibo. 2012). Cuando tocaba subir esa pendiente o rampa tan vertical, utilizaban troncos de madera y piedras para poder aguantar el carro. Hasta para las bestias era difícil subirla; y sumamente difícil esa subida para los vehículos de doble tracción.

Eustaquio Araujo, dirigente comunitario y agrícola, activo promotor de la carretera La Puerta-La Lagunita. 

Hay algo anecdótico y simpático, que aun se mantiene en el grato recuerdo de dicha comunidad, fue que ante la negativa del señor Pablo Viloria, de que le pasaran la carretera por su propiedad, los promotores, se pusieron nuevamente de acuerdo y trazaron un plan. Un día se le escuchó a Pablo Viloria, que se iría por unos días de viaje. Sin pensarlo dos veces, cuando se fue de viaje, aprovecharon sus vecinos y metieron más bueyes y lograron en corto tiempo, eliminar la peligrosa y elevada pendiente, haciendo las curvas que están entre San Martín y La Lagunita, mejorando la vía y a la vez, aliviando el tránsito de los vehículos. Esta fue la tercera etapa de construcción de la carretera La Flecha-La Lagunita.

Otro dato anecdótico, igualmente simpático e histórico, es que uno de los emprendedores de este lugar,  también inició un movimiento de tierra para sacar una carretera hasta Isnabús, pero en lugar de la vialidad, lo que salió fue un estanque de agua, que hoy conocemos como La Lagunita. Según la versión de Antonio Lino Rivero, cronista de esos lugares,  el papa de Francisco Villarreal, le  vendió en 1963 al señor Miguel Romero, el pedazo de tierra en el Portachuelo. Fue un hombre de mucho trabajo; recordó Antonio Lino Rivero, que, <<él tenía un tractor y se propuso sacar desde ahí, un camino agrícola hasta Isnabus. Comenzó a abrir el hueco; pero se enfermó y no pudo seguir, a los meses cuando fue, ya había el estanque de agua natural, que hoy se conoce como La Lagunita>> (Conversación con Antonio Lino Rivero, el 18 de enero de 2022, La Puerta),  y este nombre (La Lagunita), se puso en uso, y fue desplazando el topónimo original del lugar, que era el Portachuelo.

Miguelito Romero, entusiasta promotor de la carretera La Puerta-La Lagunita. Gráfica cortesía de Antonio Lino Rivero.

La versión del señor Alberto Romero, hijo de Miguel Romero es que, la laguna emerge a todo el espacio que hoy podemos ver, <<debido a que el movimiento de tierra generado por la construcción de la carretera al primer invierno generó una creciente y el agua llenó la cañada existente que solo había una naciente de agua y una canal por donde corría el agua hacia Tafallés>> (Notas de Alberto Romero sobre La Lagunita. Enviadas a este investigador, en febrero de 2022). Esto es parte de la historia de este hermoso lugar.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas.

En 1975, fue asfaltada la vía La Flecha- La Lagunita.  El señor Miguel Romero, observando que su terreno, se convertía en un estacionamiento de carros, de los que iban a visitar el estanque natural, los fines de semana y de fiestas, y que ya, lo comenzaban a llamar La Lagunita, le dijo a los hijos, tenemos que hacer algo en este sitio; fue cuando decidieron montar un <<pequeño negocio familiar, una cafetería y una venta de pastelitos que fue creciendo hasta ser lo que hoy es…transformándose en un sitio turístico>> (Notas sobre el estanque La Lagunita, enviadas a este investigador por el señor Alberto Romero. Febrero 2022); surgiendo el primer negocio de comidas, que posteriormente se convertirá en la posada.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas

         La carretera asfaltada, le dio un significativo impulso de crecimiento al caserío, que fue abandonando el uso del antiguo nombre de El Portachuelo, y consolidando el nombre de La Lagunita, como topónimo del lugar. Por ser este, un episodio importante, que enaltece el esfuerzo colectivo de nuestros pobladores, bien merece pasar al registro de nuestra historia local.  

La Puerta, marzo de 2022.

 Omanrique761@gmail.com

 

viernes, 29 de abril de 2022

Biografía breve de Antonio Nicolás Briceño

 

    Biografía breve de Antonio Nicolás Briceño.

 

    Apreciados lectores, en la ocasión de estarse celebrando 240 años del natalicio de este ilustre prócer, me permito reproducir a continuación, a título informativo, la breve nota biográfica, extraída del trabajo del historiador trujillano Mario Briceño Perozo, para que se tenga una ligera idea, de quien fue este trujillano ejemplar, prócer y mártir de la gesta independentista. OM. 

    ¿quién fue Antonio Nicolás Briceño?

    Nació en  Mendoza del Bomboy (Edo. Trujillo), 29.4.1782 —murió en Barinas (Edo. Barinas) 15.6.1813.

    Abogado y coronel. Diputado al Congreso de 1811 y firmante del Acta del 5 de julio de ese año. Promotor en 1813, de la «Guerra a Muerte» contra los españoles, en represalia a la actitud adoptada por las autoridades realistas. 

Antonio Nicolás Briceño, boceto realizado por el pintor Jesus Teran Teran, en 1982.

    Descendiente de antigua familia trujillana. Su padre, Antonio Nicolás Briceño Quintero, el Abogado, tuvo en el matrimonio con su prima Francisca Briceño Pacheco, 8 hijos, el último de los cuales fue Antonio Nicolás, que llevó el mismo nombre de su progenitor. Hermano de Domingo Briceño y Briceño. Al viejo Briceño Quintero se le llamaba el Abogado por haber sido el primero de esta profesión que estableció bufete en Trujillo; en ese bufete hicieron pasantía Cristóbal Mendoza y 4 de los hijos del jurista que abrazaron esta carrera. La niñez y adolescencia de Antonio Nicolás transcurrieron en Mendoza, Trujillo y Mérida. Ocasionalmente iba a Barinas en donde el viejo tenía propiedades y ramificación familiar. En esa etapa, el muchacho se distinguió por su habilidad para representar papeles en los autos sacramentales. Nadie como él personificaba a Lucifer, de ahí que, como cognomento de colegio, recibiera el sobrenombre de «el Diablo» y con este significativo remoquete entró en la historia de Venezuela. 

Casa natal del prócer Antonio Nicolás Briceño, ubicada en la hacienda La Concepción, parroquia Mendoza del estado Trujillo, actualmente hay un museo abandonado y sin dolientes. Boceto realizado por Jesús Terán Terán, en 1982.

    Cursó jurisprudencia en Mérida y en Caracas, hasta graduarse en ambos derechos (civil y canónico). Se recibió como abogado en las Reales Audiencias de Santa Fe y Caracas; se avecindó en esta última ciudad, donde contrajo matrimonio, el 10 de enero de 1807 con la mantuana María de los Dolores Jerez de Aristeguieta y Aguado, parienta de Bolívar. El único fruto de esta unión lo constituyeron 2 hijas, María Ignacia e Isabel, que murieron célibes. El estudio de los clásicos griegos y latinos, ingleses, franceses y españoles nutrieron su cultura, la que enriquecerá con las ideas de los filósofos que en Francia hablan de derechos humanos y de régimen liberal. Sus convicciones políticas le llevan a la amistad con los caraqueños que comulgan con los principios revolucionarios. Esto le hace participar en las conspiraciones de 1808 y 1810, sufre persecuciones, cárcel y confinamiento; participa en todas las actividades que siguieron al 19 de abril de 1810, fue a Mérida y Trujillo a formar conciencia republicana. De allí su elección al Congreso Constituyente de 1811 por Mérida. En el Congreso se destaca por sus intervenciones. Es de los firmantes del Acta de la Independencia, el 5 de julio de 1811; secretario interino del Congreso y el 21 de marzo de 1812 es elegido miembro suplente del Ejecutivo Federal. Del gobierno republicano recibe comisiones que cumple a cabalidad; cuando Francisco de Miranda asume en 1812 el mando como Generalísimo, él se desempeña como fiscal militar y realiza su primera campaña al perseguir a Eusebio Antoñanzas y luchar contra este en Camatagua. Fue asesor jurídico del Consejo de Guerra reunido en La Victoria, que aplicó las disposiciones drásticas del decreto penal el 16 de abril de 1812. Después de la capitulación del general Miranda, Briceño emigra a Curazao, el 31 de julio del citado año 1812; luego se traslada a la Nueva Granada con el firme designio de volver a Venezuela y librarla de la dominación realista, cuyos partidarios cantaban entonces en Caracas y otras poblaciones: «...Para siempre desterrado/todo traidor caraqueño, asesinado Briceño/Espejo descuartizado...». Según las leyes de la monarquía los promotores de la Independencia eran reos de lesa majestad y como tales, estaban sujetos a la pena de muerte; como represalia, Briceño lanza en Cartagena de Indias el 16 de enero de 1813, una proclama en la cual establece la confiscación de los bienes de los españoles, los cuales serían distribuidos entre quienes se alistasen con él para libertar a Venezuela y se fija igualmente un procedimiento de ascensos militares basado en el número de españoles que lograse matar cada miembro de su ejército. Después de haber recibido del gobierno de Cartagena el título de coronel, que prácticamente ya había conquistado en Venezuela, marcha con sus fuerzas a la frontera venezolana; los jefes patriotas, brigadier Simón Bolívar y coronel Manuel del Castillo, que operan en los valles de Cúcuta, le reconocen el grado de coronel y el mando de la caballería. En abril de 1813, está en San Cristóbal, donde lanza una proclama el día 7, en que reforma el plan de Cartagena. El 9 inicia la guerra a muerte con el fusilamiento de 2 españoles que se burlaron de sus órdenes; con la sangre de las víctimas firmó documentos para Bolívar y Castillo; en mayo, sin contar ya con el apoyo de estos avanza hacia Guasdualito por la montaña de San Camilo; su propósito es reunirse en Barinas con los Briceño Angulo, sus parientes, decididos republicanos, que lo tenían como jefe de un gran movimiento para libertar a Venezuela. Pero todos fueron traicionados; a los realistas se les avisó acerca de los pasos de Briceño y este fue vencido en el camino; el triunfador en el combate, 15 de mayo de 1813, fue el realista José Yáñez. Briceño cayó preso junto con 12 de sus oficiales; logrando escapar, Jacinto Lara, Teodoro Figueredo y otros que después continuarían luchando. A Briceño se le siguió juicio militar en Barinas; antes, ya lo habían hecho con los Briceño Angulo y los demás patriotas que esperaban al «Diablo» para su empresa libertadora; Juan José Briceño Angulo, el más importante del grupo barinés, fue fusilado el 22 de mayo de 1813 y Antonio Nicolás el 15 de junio. Horas antes había gritado desde su calabozo: «Fusílenme pronto para no sufrir por más tiempo a los tiranos de la patria» y le había escrito a su esposa una carta que es vivo testimonio de su vida consagrada a la libertad de Venezuela.

Autor: Mario Briceño Perozo.

 Reproducido en La Puerta, 29 de abril de 2022.

omanrique761@gmail.com 

El “Diablo” Briceño y la primera moneda republicana.

 

El “Diablo” Briceño y la primera moneda republicana.

Oswaldo Manrique.

Una de las preocupaciones de indemorable respuesta, que tuvo la Junta de Gobierno de 1811, luego de la declaración de Independencia, fue el tema de los recursos para la República. En ese periodo de inicio difícil, en el que también se desató la guerra, Venezuela se vio envuelta en mucha pobreza y más con los requerimientos de armas y bastimentos. 

Al emitir los primeros billetes, según la Ley del 27 de agosto de 1811, autorizando la emisión y circulación del denominado  peso venezolano, como moneda de curso legal, equivalente a 8 reales, por  1 peso, y con  una primera emisión de un millón de pesos en papel moneda, con valores de 1, 2 y 4 pesos, que no tuvo la aceptación y crédito esperado, y menos aun, aquella fichas pequeñas de cartón, que tenían como inscripción: Estados Unidos de Venezuela, Vale dos reales; lo que generó alza de los alimentos y productos.



La emisión de estos billetes fue realizada  a la empresa del francés Juan Baillío, el impresor oficial del Congreso, que estaba ubicada en la esquina del Palacio Arzobispal (hoy de Gradillas a Sociedad). En especifico y como dato curioso, <<La plancha con que fueron grabados billetes era de madera y se elaboró toscamente con un cuchillo, en vez de hacerlo con buril, como corresponde en estos casos. Por ende, los billetes salieron con serios defectos. La falsificación no se hizo esperar, a pesar de haberse establecido la pena de muerte para los culpables de este delito>> (La tragedia del primer billete venezolano. Revista Memorias de Venezuela N° 56. 2.018. En: https://memoriasdevenezuela.wordpress.com). Además de los defectos de los billetes, la situación económica en la República, se iba agravando cada día que pasaba, porque los realistas huyeron con una parte significativa de monedas metálicas.

El Supremo Congreso de Venezuela, se vio en la imperiosa necesidad de dictar otra Ley referida a la moneda,  el 25 de octubre del mismo año, mediante la cual, aprueba <<acuñar un millón de pesos en cobre, debido a la necesidad de establecer una moneda provincial que active el comercio interior y al mismo tiempo mejore la expedición y uso del papel-moneda>> (De Pardo, Mercedes Carlota. Monedas Venezolanas, Banco Central de Venezuela, 2 Tomos, 3ra. Edición, Caracas, 1989. Artículo: Un real venezolano de 1811, primera moneda patriota. Tomado de www.numismática.com.ve).

El billete moneda o papel moneda, emitido por el gobierno republicano, no tuvo arraigo. Al Dr. Briceño, según el historiador Vicente Dávila, le toco la responsabilidad de <<presentar la primer moneda de cobre acuñada en Caracas republicana, bajo la dirección de la nombrada Junta>> (Dávila, Próceres, 26); fue una de las tantas misiones y responsabilidades que se le encomendaron.  

La moneda que presentó Antonio Nicolás, para ser puesta en circulación, de acuerdo al artículo 3° de dicha Ley, indican que reunía las características que debían tener este tipo de monedas, las siguientes: “…por un lado, será un Cóndor que tendrá baxo sus pies las columnas de Hércules, y demás insignias Reales, con una orla que salga de su pico, y la inscripción AMERICA LIBRE: por el reverso se pondrá una corona enlazada de laurel, y roble, en medio de la qual se estampará con letras el valor de la moneda; por exemplo un real Venezolano, y en la parte inferior del círculo el año de la fabricación.” (De Pardo).

Reconstrucción del Real Venezolano, presentado por el prócer Antonio Nicolás Briceño, en cobre, que seria circulada como la moneda legal en la Venezuela Republicana. Tomado de www.numismática.com.ve).

Era de cobre, la moneda que diseñó y  presentó Briceño, y seguramente fue acuñada en la Real Casa de Moneda, que funcionaba en Caracas desde 1802, que elaboraba piezas de este tipo de cobre, aunque imperfectas en su cuño. La primera moneda acuñada por esta Casa, fue la denominada Octavo de Real, que se le llegó a llamar el “ochavo”, otros le decían “Huevo”.

Comentó la misma investigadora De Pardo, que, <<Estas monedas no se llegaron a fabricar>> (Ídem);  se refería al Real Venezolano, pero más adelante escribe lo siguiente: << Sin embargo, se acuñaron monedas de cobre de ¼ y 1/8 de real en 1812 con los símbolos patriotas, sin tener la totalidad de las características indicadas en esta ley>> (ídem), en material de cobre, que se puso en circulación como moneda nacional.

Hay un dato curioso en la historia de la numismática, en relación con estas primera moneda republicana, que nos informa que <<Por tal motivo, en 1969, la Sociedad Numismática Venezolana (SONUVE), en sesión de Junta Directiva del 5 de septiembre, acordó acuñar dichas monedas ajustándose estrictamente al diseño invocado originalmente en 1811. Fabricándose en dos versiones: oro y plata. De esta forma la SONUVE quiso dar un homenaje a esta moneda con intención de divulgar ese hecho histórico que por situaciones de la época no fue realizado>> (ídem).

 
Un Real Venezolano, diseño de 1811. Tomado de www.numismática.com.ve).

El 19 de mayo de 1812, el Generalísimo Francisco de Miranda, jefe absoluto de gobierno, convocó a varios dirigentes de la República, y se reúnen en la hacienda La Trinidad, el acta levantada señala: <<Que conocida la necesidad de arreglar el sistema de Rentas de la Confederación y de la Provincia de Caracas, de dar crédito y circulación al papel moneda>>  (Sosa Llanos, Pedro. El Control Fiscal durante la Guerra de Independencia 1810-1830. En: Historia de la Contraloría General de la República. Tomo I. Págs. 54-55. Caracas. 1988. Acta publicada en Documentario de la Libertad, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, 1983); el papel moneda, tuvo poca aceptación y menos confianza en el mundo comercial y el financiero. Una de las más importantes fallas y debilidades van a ser descritas: <<el descrédito de nuestro papel moneda; uno y otro van a repudiarse inmediatamente>> (Ídem). El esfuerzo para dar impulso a esa economía de guerra, se perdió, así como se perdió la naciente república, en dicho año.

Es interesante, dentro de la polifacética vida y obra del Prócer y mártir independentista coronel Antonio Nicolás Briceño, considerar esta faceta de economista, monetarista y numismático, como testimonio de su inestimable obra, en favor de la República.

La Puerta, 29 abril de 2022.

omanrique761@gmail.com



jueves, 28 de abril de 2022

¿Un “Diablo”, forjador de la conciencia nacional?

 

¿Un “Diablo”, forjador de la conciencia nacional?



Oswaldo Manrique.


Por estos días se cumple un nuevo, callado y quieto aniversario del nacimiento de un hombre importante para la independencia venezolana, oculto y olvidado tanto por la historiografía tradicional, como por la “Ciudad Letrada” del Bicentenario de hoy,  han tratado de desconocer a este héroe, al igual que al padre Francisco Antonio Rosario; pero ambos se alzan con toda su luminosidad, como lo que son: héroes de la inmortalidad.

Para 1813, y en esto coinciden varios historiadores de la talla de Indalecio Liévano Aguirre, no existía eso que llaman conciencia americana, ni nacional, como identidad ideológica, política, cultural y hasta espiritual, frente a lo que se denominaba la “Madre Patria”: España (En: Bolívar, T1). Muy pocos criollos se enorgullecían y enarbolaban el ser americanos ni venezolanos, ni colombianos; deambulaban entre ser indianos, no aceptados por los indígenas, y ser españoles, no aceptados por los peninsulares, el Libertador explicará dos años más tarde que,  <<no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles…Nosotros estábamos en un grado todavía más debajo de la servidumbre; y por lo mismo con más dificultad para elevarnos al goce de la libertad>> (Bolívar. Carta a Kullen. Kingston. 1815); sin derechos en el país de nacimiento,  era una suerte de bastardía psico-sociologica, de ese extraño cordón umbilical. Quizás por eso, Mario Briceño Iragorry fue lapidario al señalar en su Mensaje sin destino, que <<no hemos llegado a la definición de pueblo histórico que se necesita para la fragua de la nacionalidad>> (Briceño, 25); faltarían ciertos hechos constructivos de la venezolanidad, como la conciencia y mentalidad colectivas, los elementos y características fundamentales en el cimiento de la nacionalidad. 

Dr. y Coronel Antonio Nicolás Briceño, apodado "El Diablo". 

A un nativo del Valle de Bomboy (Trujillo), que participó en la Conspiración de los Mantuanos en 1808, detenido, juzgado y confinado por el régimen monárquico; luego vinculado a los sucesos de abril de 1810, andando con su colega abogado Roscio, uno de los “demonios” anticoloniales, le cupo en 1811, ser destacado congresista, constituyente y corresponsable de los primeros pasos dado por la República libre e independiente, inagotable documentación hay sobre su actuación al servicio de la primera República; además, de su luminoso pensamiento y verbo radical en el impulso para la declaratoria de independencia, es decir, puso su noble adobe en la pretendida construcción inicial de la nacionalidad. Su nombre: Antonio Nicolás Briceño, hombre republicano, abogado, militar, filósofo y de acción, defensor de la Provincia, antirracista, enemigo de la corrupción administrativa, protector de los derechos humanos.

Fotografía muy antigua, panorámica parcial del área urbana de Mendoza, pueblo donde nació en 1782 el Dr. y Coronel Antonio Nicolás Briceño.  

 De profundas ideas liberales francesas, pudo y supo interpretar el momento revolucionario y la necesidad de darle un vuelco a la situación, mediante un verdadero impulso que diferenciara y acentuara las contradicciones fundamentales de la lucha contra la Monarquía y el Colonialismo. No existía una caracterización y afirmación ideológica particular en aquel pueblo rebelde, que pretendía ser libre. 

Un hombre de su temple y formación, sabía que eso no surgiría de un hecho portentoso, era necesario –aunque doloroso y traumático-, dar rienda suelta a las fuerzas de la aversión, del encono y el rencor, ante el evidente fracaso de las fuerzas tibias y fraternas de la incipiente República. Caída ésta, Briceño continua la guerra, para lo cual había organizado su fuerza militar, entre ella, su pequeña legión francesa. En 1813, enterado de las dificultades para convenir y entenderse que existían entre Bolívar y el jefe neogranadino Castillo y Rada, el 20 de marzo, llegó a San José de Cúcuta; hombre hábil en materia de conciliaciones judiciales y políticas,  les propuso un proyecto de acuerdo que estos jefes aceptaron así: <<Como jefes primero y segundo de las fuerzas de la Unión…aprobamos las precedentes proposiciones, exceptuando únicamente el artículo segundo, en cuanto se dirige a matar a todos los españoles europeos; pues ahora solo se hará con aquellos que se encuentren con las armas en las manos>> (Ruiz Rivas, T1, 184); evidentemente, les propuso a éstos, la línea definitiva de la Guerra a Muerte a los españoles y canarios. El Diablo Briceño, se convertía así, en precursor de la idea de la guerra a muerte, y a la vez, en forjador de la conciencia colectiva, el trazo conciencial necesario en aquellos tiempos admirables para la rebelión y el futuro que elevaría a una comunidad de gentes, a su nacionalidad.

Antonio Nicolás, era un hombre de firmes convicciones, no existía en él cobardía, se levantó por encima de disquisiciones militares y salió como Comandante de Caballería en campaña militar, pero antes, el 16 de enero de 1813, publicó en un sitio conocido como Los Heredia, en el valle del Magdalena, su proclama de de ofensiva letal o guerra a muerte a todo español y canario, premiando con ascensos a sus soldados, de acuerdo al número de cabezas humanas que presentaran, lo que le dio una coloración de crueldad. La polémica Proclama, deslindará los dos campos y bandos del conflicto, adquiriendo el carácter de revolución independencista de la nación Gran Colombia. 

Para el precursor de estas intimidantes ideas de formación de la nacionalidad, era inaplazable establecer una especie de estatus de inmunidad para todos los criollos, colonialistas o republicanos, y a la vez, la guerra total, sin cuartel y violenta contra los españoles en armas o no, con el objetivo determinante y claro de promover, fomentar y formar una conciencia, disposición y espiritualidad nacional americana, frente a la española monárquica; mentalidad nacional que se expresará definitivamente en el campo ideológico del conflicto armado, ya que esto, definía una verdadera guerra de emancipación, y no, una simple guerra civil entre colonos.

Bolívar, el Brigadier General, el 15 de junio de 1813, viendo y sintiendo la presión de la realidad de ese momento, retomó la propuesta de Briceño y dictó y firmó el famoso decreto de guerra a muerte, <<Españoles y Canarios: contad con la muerte, aun siendo indiferentes. Americanos: contad con la vida, aun cuando seáis culpables>>;  que todavía retumba en las cavidades recónditas de nuestro Trujillo colonial.

Este extraordinario aporte político ideológico, lo dio este olvidado personaje trujillano: el coronel y Dr. Antonio Nicolás Briceño, apodado “El Diablo”.  Como lo escribió Vicente Dávila, hay una gran deuda histórica con este <<Prócer y mártir de la causa Americana, por haber tenido el primero el arrojo de proclamar, desde las murallas de Cartagena, guerra a muerte al español nativo>> (Dávila, 32). Fue sin duda alguna, el “Diablo” Briceño, el prócer inmortal, el incomprendido guerrero, que  tuvo la idea y la iniciativa de impulsar en 1813, la idea de la guerra a muerte, contra toda idea pesimista sobre el destino de la Patria, y asimismo, el aporte para construir el cimiento de la conciencia y mentalidad colectiva nacional.

En el 240 aniversario de su nacimiento, honor y gloria a este patriota gigante, orgullo de Venezuela toda.

La Puerta, abril de 2022.

Omanrique761@gmail.com


Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...