sábado, 2 de diciembre de 2023

El Templo San Pablo Apóstol de La Puerta y sus secretos (2ª. Parte)


Los secretos del Templo San Pablo Apóstol de La Puerta (2ª. Parte).

 Por Oswaldo Manrique (*)


En la primera parte de este artículo, publicada la semana pasada, se dieron a conocer con varias imágenes, aspectos directos que confirman que el templo actual de nuestra Parroquia, encierra dos concepciones arquitectónicas, una de un hombre versado de la Iglesia, y la de un hombre de la Academia; que a la vez representan dos esfuerzos distintos y dos tiempos distintos de ejecución, uno en dictadura perezjimenista, de mayor y largo esfuerzo y sacrificio, y otra de fácil y corto aliento, en democracia representativa, gobierno de Rómulo Betancourt. También, intentamos acercarnos a lo que encierra un simbolismo interesante de esta antigua comunidad, considerando el Templo, elemento fundamental en su evolución como pueblo indígena colonial andino.

 Para graficar un poco, ese simbolismo oculto del templo San Pablo Apóstol de La Puerta, en esta ocasión, se han seleccionado varias fotografías antiguas que nos permiten confrontar el hermoso proyecto del recordado Padre Ramón de Jesús Trejo, que comentamos en el artículo anterior, con el templo actual, producto de la remodelación arquitectónica de 1963-64, que acompañan esta entrega, imágenes que describen y testimonian características, detalles, así como, los personajes involucrados en su construcción y en su inauguración.

Fotografía 1. Fachada del Templo. De la construcción del Padre Trejo, al templo actual de San Pablo Apóstol de La Puerta.

Las características contrastantes del templo actual, inaugurado en 1965,  es decir, el que modificó el concepto arquitectónico que venía construyendo el padre Trejo,  lo describió Marco Vinicio Salas, en la siguiente forma: <<La iglesia, de fachada imponente, por su amplitud, altura y anchura, se abre al interior por una gran puerta que se cobija bajo un arco de medio punto. Las blancas paredes de frontis se elevan considerablemente hasta contactar el techo a dos aguas. El centro de la fachada deja ver un marco cuadrado parecido a un nicho, que seguramente ocupará una imagen>> (Salas, Marco Vinicio. Encantadores pueblos de Trujillo. pág. 189. Merenap. 1996). El nicho a que se refiere Salas, es el rectangular que está en la parte superior de la fachada, forma parte del proyecto de remodelación, no estaba en el proyecto de Trejo.

Su regocijante interior, como espacio de oración y reflexión, ha sido valorado por su historia, religiosidad y por lo que representa  para el gentilicio trujillano, y así mismo, es un tesoro para todos por todo su simbolismo, el visible y el oculto, de alto valor espiritual y patrimonial para nuestra Parroquia. Allí están las 12 columnas en la nave principal que representan en la mentalidad católica los doce apóstoles, hasta que fueron pintarrajeadas por desatinadas combinaciones y dibujos.

Su elevada fachada es señorial, tiene un gran portón de madera. Es realmente una hermosa obra religiosa, síntesis y resultado de dos concepciones arquitectónicas interesantes y que forman parte del patrimonio cultural religioso de nuestra comunidad.  

Sus constructores fueron albañiles italianos y criollos, que conocían las técnicas del yeso, que crearon esa rica y delicada policromía interna y  ornamental del templo, conjugando con su blanca fachada.  El diseño o plan final, fue elaborado por el arquitecto italiano Graziano Gasparini. 

Fotografía N° 1, tomada por el autor de esta nota, en julio de 2018.


En la breve historia contada por el padre Mario Castillejo, indica que el 16 de agosto del año 1963, conoció al padre Trejo. Después que le  enseñó la iglesia del pueblo,  << dirigiéndose a  mí, me dijo “estas son las llaves de la iglesia” y ya sabe padre Mario, Ud., queda aquí como Párroco residente. (Castillejo, Mario. Discurso con motivo de la celebración del 25 aniversario de la inauguración del templo Parroquial de La Puerta. 1990); Trejo el cura constructor, entregó la edificación en el estado en que estaba, casi concluido y en uso.   

    En su alocución el nuevo Párroco, relató que, le << preocupaba mucho la terminación del templo del pueblo, que años antes había empezado el padre Trejo>> (Ídem). Un día conoce al Dr. Miguel Ángel Burelli, y éste se le pone a la orden. Al poco tiempo de conocerlo, recibe la grata noticia de su designación como Ministro de Justicia.

Agregó en su relato: <<Con la diligencia del caso preparo la solicitud de obra de parte de la Parroquia y demás documentos pertinentes y ya el Dr. Miguel Ángel se había conseguido al mejor arquitecto del momento, Dr. Graziano Gasparini, quien proyectó en la forma más bella la remodelación. Y a los pocos días vimos invadida nuestra iglesia por el extraordinario equipo del constructor Giacomo Spera, especialista en ese tipo de trabajos. El y su gente, les hacían rendir a los días trabajando horas extras, suspendiendo únicamente su actividad en días domingo para que pudiéramos celebrar los oficios religiosos>> (Ídem). El padre Mario, habló de remodelación del templo, porque en efecto, ya estaba construido casi en su totalidad y en pleno funcionamiento. Correspondió a don José Rafael Abreu, uno de los viejos cronistas de la localidad, el recoger en su libro, La Puerta Un Pueblo, algunos detalles, señaló: <<El famoso arquitecto Graziano Gasparini, proyectó el trabajo final de remodelación y el constructor Giacomo Spera…realizó los trabajos. El gobierno nacional ayudó decisivamente en la culminación de los trabajos, estancados largo tiempo por falta de recursos económicos>> (Abreu, 63). El arquitecto italiano Gasparini, contratado por el Gobierno Nacional, era especialista en remodelaciones de edificaciones religiosas y coloniales.

El mismo Abreu, describió que <<El templo se levanta al costado de la vieja y modesta Iglesia y su fabrica comenzó por iniciativa del Párroco de Mendoza, Presbítero Ramón de Jesús Trejo, quien adelantó bastante los trabajos>> (La Puerta un pueblo, 63); Burelli Rivas, por su parte, aclaró lo siguiente: <<Cuando el virtuoso padre Trejo comenzó esta construcción de grandes proporciones, que ameritó fuertes sillares y sufrideros resistentes, estaba iniciando, sin saberlo, un monumento a su propia fe en la providencia divina. No se preguntó cómo ni cuándo, en una feligresía de tan pocos recursos económicos, podría darle remate. Pero logró alzar la estructura configurar la silueta y con el techo, habilitarla para los oficios religiosos>> (Abreu, José Rafael. La Puerta un pueblo. Pág.182. Caracas. 1969). Para la memoria oral, (incluyendo a quienes trabajaron en la obra como Víctor Delgado “el gordo Víctor”), registra que la obra comenzó en el año 1948 y para finales de la década de los 50, había concluido la edificación en su totalidad, faltando solo obras finales, acabados decorativos y otras de  realce, pero ya se daba misa en su recinto. 


Fotografía 2. La torre campanario actual.

Al lado de la fachada lateral izquierda del templo parroquial, en la parte alta, se puede observar la forma redonda en que culmina la torre campanario hoy. En efecto, esta edificación fue modificada, distinta a lo que se planteó el padre Trejo, de que se  mantuviera su forma de diamante, que tenía desde su construcción en 1790 y su remodelación en los tiempos del general Juan Vicente  Gómez, quizás para que se viera más mediterránea, esbelta y garbosa, y siguiera siendo el símbolo eterno del Valle de Bomboy; es de destacar que el padre Trejo, ni construyó ni  modificó esta torre en forma alguna, lo que se ha demostrado en otro lugar.

 Fotografía 3. De las sencillas barandas, a las escalinatas principescas.

En esta fotografía de los años 60, se puede observar el acceso, en el proyecto de remodelación de Gasparini, dos escalinatas y una baranda metálica con pasamano de madera, que luego se convertirían en dos escaleras con barandas de concreto, que no existían en el proyecto original; esos dos ingresos laterales desde la calle, al empalmar sirve como una especie de balcón o sitio versallesco de espera para ingresar al templo y forma parte, por supuesto, de la edificación religiosa, eso no estaba en la mente de Trejo, quien originalmente concibió el acceso directo desde la calle, es decir, uno o dos escalones a nivel de la acera para que la feligresía pudiera ingresar libre y fácilmente a la casa de la familia grande, a la casa de todos. 


El criterio arquitectónico de un hombre de la fe.


 La iniciativa para la edificación o fabrica del templo actual de San Pablo Apóstol de La Puerta, se le reconoce al sacerdote Ramón de Jesús Trejo, preocupado por el crecimiento de la población y la visita constante de feligreses  de otros lugares de la República. La nueva edificación religiosa, grande y moderna para la época, fue levantada en el terreno contiguo, lo que era el cambural, que está en el lado derecho de la vieja capilla, que fue demolida para edificar la casa cural. Está construida en adobe de arcilla quemado.

Muchas horas de estudio, consulta y de análisis tuvo que agotar e ingeniárselas para proyectarlo. La idea del padre Trejo, el de la iniciativa y construcción fue hacer un templo  hermoso y amplio, adecuado a la idiosincrasia y religiosidad de los puertenses,  y conservando lo que había que conservar: el viejo símbolo, que era la torre campanario. También, trajo dos maestros italianos, el maestro Rosario, que levantó la construcción general, y el otro, el maestro Salvatore, que tenia conocimientos de arquitectura, y era carpintero, herrero y vitralista. Recordó Víctor Delgado “El Gordo Víctor”, quien trabajó en esa construcción, que, fue este maestro, el que dibujó en láminas de cartón la figura de José Gregorio, la que sirvió de modelo y llevó a la fase del metal y del vidrio, que hoy podemos ver en la fachada de nuestra iglesia. 

Delgado, tuvo la oportunidad de observarlo, haciendo los trazos, bajo la asesoría del padre Trejo, que tenía fotos del futuro Beato, y lo vio picando los cartones con las figuras de los Santos; igualmente, cuando estuvo picando vidrios y armando las piezas y formas de metal y herrería, donde se incrustarían los vidrios. Este artesano italiano de los vitrales, con esto, le dio más luminosidad y sensación de amplitud al interior de la iglesia, preponderando el color que él seleccionó y las figuras simbólicas de esta Iglesia, en armonía con las técnicas de ese complejo arte y realizar los vitrales que adornan este templo. Desde el exterior se observa una fachada, cargada de simbología católica, pero en lo interno, se tiene un espacio cálido, iluminado, y de total armonía.  

El hermoso y colorido vitral, de forma rectangular, y arqueado en su parte alta, muestra al Dr. José Gregorio Hernández, de pie, vistiendo una bata blanca de galeno, su estetoscopio en el cuello, al lado de una camilla, dentro del recinto de una sala hospitalaria, presto a suministrar un medicamento; al fondo se observa una entrada de luz. En esta devoción, coincide Trejo, con el Obispo José León Rojas Chaparro.


Fotografía 4. La inauguración esperada. Las contradicciones de la placa marmórea. ¡Ahí falta mucha gente!  


La placa marmórea, testimonio de la inauguración del Templo. 

Cuando Víctor Delgado “El Gordo”, se sentó a mi lado, al frente de la fachada de este templo, me señaló la  grisácea placa, se quitó el sombrero y le escuché en alta voz: ¡Ahí falta mucha gente!  Con esta expresión al comienzo de su relato sobre la construcción del templo, me sembró el primer esquema del que indaga: la duda.  En esta imagen, se puede ver la placa de mármol que está  pegada en la fachada, alusiva al acto de inauguración, recoge un dato interesante. La versión del padre Mario Castillejo y del escritor José Rafael Abreu, es que la inauguración del templo de San Pablo Apóstol de la Puerta, ocurrió el 23 de enero de 1965. En efecto, fue el 23 de enero de 1965, contradictoriamente, en la placa marmórea que está en la fachada se lee: <<EL EXCMO SEÑOR OBISPO DE LA DIOCESIS MONSEÑOR JOSE LEON ROJAS CHAPARRO INAUGURO EL 25 DE ENERO DE 1965>>, un día distinto, es decir, el correspondiente a la celebración eclesiástica y popular del Santo Patrono San Pablo Apóstol ¿estuvo informado el Obispo de este cambio o fue una sorpresa para él? Con todo el pueblo convocado para la inauguración, esperándolo, el  Obispo de la Diócesis de Trujillo, padre José León Rojas Chaparro, la hizo, dejando inaugurado el nuevo y actual templo, construida su última fase durante el gobierno del Dr. Raúl Leoni, que hizo el aporte económico para construir dicha obra, el Párroco en ese tiempo fue el cura español Mario Castillejo.


Fotografía 5.- Trejo y Castillejo a distancia, acompañan al Obispo Rojas Chaparro.   

Un aspecto del acto de inauguración del Templo de La Puerta. de derecha a izquierda, el Padre Trejo, el Obispo Rojas Chaparro, atrás conversando con él, el Ministro Burelli Rivas, y a la izquierda, el Padre Mario Castillejo. 

 Este templo fue inaugurado con modificaciones 17 años después del comienzo de la construcción, debido a sus paralizaciones por falta de recursos, es decir, el 23 de enero de 1965.

La gráfica 5, es muy expresiva, fue tomada en el momento en que sale Monseñor Rojas Chaparro, con su atuendo, gorro y báculo de Obispo, de la inauguración del templo, casi de apuro, al no detenerse a hablar con el Ministro Burelli, que intenta casi a su espalda, decirle algunas palabras; en el lado derecho, tiene al padre Trejo, hablándole; y alejado, en el lado izquierdo, el padre Mario Castillejo. El grupo principal de la inauguración no expresa ánimo festivo ni de alegría ¿cuáles fueron las razones para tener estas caras? Lo menos que nos deja esta imagen, es el desconcierto.

Arquitecto Graziano Gasparini, proyectista y ejecutor de la remodelación.

Arquitecto Graziano Gasparini, proyectista y ejecutor de la remodelación. 

En la placa marmórea fijada en la fachada del actual templo, se puede leer: <<SU PLAN FINAL SE DEBE AL ARQUITECTO GRAZIANO GASPARINI>>, el profesional contratado por el gobierno del Presidente Betancourt, se entiende como plan final, la ejecución de la remodelación del templo construido por el padre Trejo.

Ramón de Jesús Trejo, era un hombre polifacético, estudioso, con inclinaciones artísticas, descubrió el talento de nuestra artista plástica Josefa Sulbarán; versado en religión y en infraestructura religiosa, culto, amante del arte y la belleza, diseñador del primer vitral a José Gregorio Hernández, que se hizo en el planeta; fue  poseedor de un concepto artístico religioso interesante, que bien lo sintetiza Burelli << un monumento a su propia fe>>.

         Sirva esta segunda nota con sus fotografías, reveladora de varios de los secretos constructivos y de diseño original y lo remodelado, su simbología, sus personajes, su inauguración,  como aporte a la historia de este espacio católico de oración, patrimonio cultural religioso de la comunidad de La Puerta.  Aun, no han devuelto las centenarias campanas que se llevó “mano bendita”.  


(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

 La Puerta, noviembre de 2023.

 Omanrique761@gmail.com 


sábado, 25 de noviembre de 2023

Los secretos del Templo San Pablo Apóstol de La Puerta (1ª. Parte).


Por Oswaldo Manrique (*)

En el tiempo de nuestras abuelas, al referirse a este lugar, se persignaban y decían “el Santo Templo”, otras, más involucradas en la religión lo señalaban como  “La Puerta del Perdón”; los indígenas lo llamarón “kachuta”, todos se referían al templo de Nuestro Señor San Pablo Apóstol de La Puerta. Una duda  nos planteaba el testimonio dado por Víctor Delgado “El Gordo Víctor”, en relación a quién diseñó el templo actual, si fue el arquitecto Graziano Gasparini o fue el Padre Ramón de Jesús Trejo, y si hubo diferencias de concepto cuando decidieron a comienzos de los años 60, dar los remates para concluirlo, lo que nos llevó a requerir el Libro de Anales y el de Fabrica de la Parroquia, resultando infructuosa la búsqueda. Recientemente, seleccionando viejas fotografías, la profesora Belkix Villegas, me facilitó varias, que sorpresiva e inmediatamente dieron respuesta a mis inquietudes sobre el modelo arquitectónico original ideado por el padre Trejo, para el templo. 

El templo de San Pablo Apóstol de La Puerta y el concepto arquitectónico religioso del padre Trejo.

La idea que guiaba al promotor y proyectista del nuevo templo, que lo fue expresando en la medida que avanzaba la construcción, hasta su  conclusión  a  finales de la década de los 50, resulta  muy interesante para la historia local. Su concepción arquitectónica,  estética y artística que como talentos aportó a la obra, además de su conocimiento de la realidad y valoración de la feligresía propia y extraña, su religiosidad, cultura, costumbres, el devocionario de las Sociedades y grupos carismáticos que hacen vida en la Parroquia, y la gente que acudía a esta  iglesia, y algo muy peculiar, la significativa incorporación al Templo de nichos especiales para dos expresiones y cultos populares, el de san Benito de Palermo, y el del recién declarado  Siervo de Dios Dr. José Gregorio Hernández,  que para finales de la década de los 40, apenas comenzaba su proceso canónico de beatificación. Todos estos elementos, configuran a mi juicio, una concepción arquitectónica y estética del recordado Padre Ramón de Jesús Trejo, basada en las nociones filosóficas catolicistas sobre estos temas, y con mayor acento, en la tradición Pablista, en la historia y en la misma realidad devota y sus circunstancias, para conceptuar su sueño: el aspirado nuevo Templo de Nuestro Señor San Pablo Apóstol de La Puerta, en el estado Trujillo.

Los detalles ocultos en el concepto arquitectónico religioso de Trejo y su obra el templo de San Pablo Apóstol de La Puerta.

Edificada sobre un amplio terreno, donado por los indígenas Bomboyes, en el siglo XVIII, la construcción del templo actual, se inició según el testimonio de uno de sus trabajadores, en 1948 (Ver articulo Víctor Delgado “el Gordo Víctor”, en: lapuertaysuhistoria.blogspot.com), por iniciativa, y bajo la dirección del padre Ramón de Jesús Trejo, con recursos de la comunidad, en tiempos de una de las más crueles dictaduras, fue levantando esta edificación religiosa. Se descartan aportes de gobierno, toda vez, que el Padre participaba en la resistencia opositora y fue en un momento detenido.

Dicen que las imágenes hablan y aclaran más que mil palabras. Las que compartimos, corroboran que el templo actual de nuestra Parroquia, encierra dos concepciones arquitectónicas, dos esfuerzos distintos y dos épocas distintas de ejecución, una de mayor y largo esfuerzo y sacrificio, y otra de fácil y corto aliento. Cuando  fue iniciada la obra religiosa con la colaboración comunitaria y privada, se invierte muchos años en construirla, Trejo era demócrata y al llegar la dictadura en 1952, comenzó a tener obstáculos para continuarla, y otra de fácil aliento,  que contó con el presupuesto del gobierno nacional en 1963, cuando la obra estaba terminada, faltando acabados, remates y detalles decorativos, estaba en funcionamiento y se recibía misa y otros actos litúrgicos en ese recinto religioso. Las  fotografías que describen y testimonian el hermoso proyecto del recordado Padre Trejo, que acompañan este artículo, es una composición de 4 imágenes, con parte del simbolismo oculto del templo San Pablo Apóstol de La Puerta. 

Fotografía N° 1.- La fachada original trejiana.

En la fotografía se puede apreciar, la fachada tal cual como la concibió el Padre Trejo, mostrando en su diseño una correspondencia con las más antiguas fachadas mediterráneas, como la clasifican algunos especialistas en arquitectura renacentista, ejemplo como la que aún se conserva en La Asunción (1571), isla de Margarita, en el estado Nueva Esparta, joya desde donde se irradió la evangelización. Con columnas y vértice con especie de claraboya u ojo de buey en la parte alta y central; con escalera al frente, especie de protección en su entrada típica del arte renacentista, herencia colonial del siglo XVI, atemperada en estos fríos, con materiales de construcción aquí encontrados.

Se observa la regia, pero a la vez, sencilla  fachada religiosa, que le da un encanto a la vista. Su entrada, distinta a la actual, es de dos puertas rectangulares, asemeja las grandes y pequeñas casas de familia y fraternidades; se ingresaba desde los niveles de la calle, por normales escaleras, sin ostentosos escalones y barandas versallescos o afrancesados. En el frontis amplio y alto, un círculo espacioso de luz, asemejando al sol, diferente a lo que se percibe en el actual. Toda esta fachada del templo San Pablo Apóstol en su conjunto, representa arte y religiosidad, pero además, una definición arquitectónica.

De igual forma,  aparecen los nichos y vitrales como expresiones de la fe, uno de ellos dedicado a José Gregorio y otro al Negro San Benito, que son emblemáticos y de significado y culto popular. El padre Trejo quería solo tres vitrales, al mismo nivel, quizás porque merecían el mismo rango y sitial; también, para la mayor iluminación y calidez en su interior, totalmente diferente a la ubicación actual. Son detalles muy básicos, de belleza y sencillez en la ornamentación, que se deben destacar. Véase, la claraboya grande enmarcada en la parte alta de la fachada, estilo neogranadino, debajo del vértice, proyectada, para la entrada de los rayos de sol, la iluminación celeste, ese detalle fue eliminado.

         La torre campanario desde 1790, símbolo por más de 200 años del valle de La Puerta, la torre ideada y construida por el padre Pedro Santa Anna de Coronado, influencia del virreinato de Nueva Granada, torre única de varias plantas, con acceso por el templo, que culmina en forma de diamante, del antiguo templo y la misma del templo actual, se puede apreciar que en el concepto de Trejo, nada había qué rebajarle ni cambiarle, sin embargo, lo que quedó de la antigua, en la actual,  fue que agregaron una claraboya, que se había proyectado en la fachada, sustituyendo una de las ventanas. Trejo mantenía la idea que en la parte culminante siguiera con su punta de diamante, como símbolo del pueblo, y el arquitecto Gasparini la cambió a forma totalmente distinta a la que tenemos hoy, de media naranja o forma redonda. En líneas generales, se nota la diferencia de criterios entre la actual fachada voluptuosa del arquitecto Gasparini, y, la sencillez colonial andina, del padre Trejo. 

Esta fotografía fue tomada por Rafael Antonio Rivas, a  finales de los años 50 del siglo XX. Imagen cortesía  de la profesora Belkix Villegas.

Fotografía N° 2. Las bases estructurales del nuevo templo San Pablo Apóstol.

Se puede observar, la parte interior del templo en plena construcción. El espacioso centro litúrgico, recinto de oración y oficios divinos, consta de tres naves, divididas por anchas columnas de concreto y friso, la central, guiada por el altar principal, con doblez y entrada visible por la derecha y la izquierda a la Sacristía; es la de mayor amplitud y longitud, porque conecta con el presbiterio, a pesar de diferenciarse por los escalones para llegar a él.

El vecino y amigo Michel González Villegas, ha tenido la gentileza de colaborar con esta gráfica que corrobora nuestra hipótesis, con su rotulada fotografía de las Bases de la nueva iglesia.  González Villegas, explica que un amigo francés de su familia, de nombre Edmund, actualmente en Canadá, con el que intercambia fotografías, se la envió con el siguiente comentario: <<un italiano que sabía que tomaba fotos me pidió que le sacara una de él, trabajando. Aproveché de la oportunidad para sacar dos fotos más, hacia La Lagunita  y hacia El Molino>> (en digital); imágenes tomadas desde la Torre Campanario, el más antiguo símbolo de La Puerta (1.790), aún en pie y muda, una "mano bendita" la despojó hace pocos años, de sus campanas centenarias. En la grafica se puede detallar además, lo siguiente:

Los escalones corridos, para subir al presbiterio. Se observan 6 de las 12 columnas,  con base cuadrada, más altas que las laterales. La calidad de la construcción que se percibe a través de la gráfica, es de materiales propios para la obra, como ladrillos quemados y columnas de base cuadrada y sobre ellas vigas, de concreto.

En el lateral o nave izquierda, se observan dos escalones, vigas de carga del techo  más baja que la central.   En el lateral o nave derecha, se observa, semejando una especie de dos pequeñas capillas, una de ellas cerrada, donde hay un tanque. Montado en rústicos andamios, el contratista o albañil de la obra, presumiblemente el italiano Masó, al que se refiere “El Gordo Víctor” (artículo citado). Otro testimonio y  ejemplo de cómo se construyó con la mano de obra voluntaria, con niños y jóvenes de la comunidad, como lo recuerda Benito Rivas, cofundador del Comité Pro Defensa de La Puerta,  que, <<yo siendo niño trabajé allí, cargando en mi carrucha de madera, pacas de cemento>>. De igual manera explicó que, <<al llegar los materiales para la obra, por ejemplo los ladrillos, la arena, los vecinos colaboraban sobre todo los muchachos, los jóvenes y los menos jóvenes, me acuerdo que yo tenía una carrucha y en ella cargaba pacas de cemento cuando estaba en plena construcción, y como éramos niños pues ahí nos las arreglábamos, para llevarle a los obreros y a los maestros, los materiales>>, organización espontanea y comunitaria para el trabajo.

El “Gordo” Víctor expresó, que el maestro Masó el italiano, se notaba que conocía mucho de ingeniería y de construcción y se reunía con el padre Trejo que le hacía sugerencias y él las aplicaba técnicamente, algunos visitantes que llegaban al apreciar los trabajos hacían comentarios sobre lo grande y bonito que iba a ser el templo, quizás la ambiciosa obra impulsada con recursos solo aportados por la comunidad y los amigos del Cura,  únicamente se le podía ocurrir a un soñador o a un genio, pero lo que se puede decir, es que el padre Trejo, fue un hombre de mucha fe, de trabajo, de mucho esfuerzo, un sacerdote excepcional, hoy olvidado por la pesadez interesada de la pequeña oligarquía parroquial.

El aspecto que se observa en su totalidad, en la fotografía,  nos induce a pensar en una obra de aspiraciones y corte renacentista, pero igualmente, en esa observación y comparación se puede obtener, un concepto arquitectónico, como recinto religioso, de oración y de paz, formidable e incomparable, el que proyectó el padre Trejo, hombre culto, inclinado por las artes plásticas, fue quien descubrió e incentivó a Josefita Sulbarán nuestra extraordinaria pintora, a continuar con su vocación artística.

La fotografía N° 2, fue tomada por un joven francés de nombre Edmund, quien en los años 50 del siglo XX, vivió con su familia en La Lagunita. Imagen cortesía  del amigo Michel González Villegas.

Fotografía N° 3. Detalles de una fachada sencilla y maravillosa.


Ubicada en todo el frente de la vieja Plaza Bolívar, se observa un vehículo, el acceso al templo se cumple  directamente de la calle. No se observa escalinata ni barandas como la actual de concreto, permite a los concurrentes y transeúntes, mayor visibilidad hacia el templo.  El pórtico de entrada o puerta. a diferencia de la vieja Capilla de 1790, así como del templo actual, redonda y enmarcada, la de Trejo era rectangular, símbolo sencillo de la Casa de la Madre Iglesia, un pórtico sin ostentación, sin recuadro ni marco, característico de la sencillez y receptividad de las casas de nuestros pueblos rurales andinos. Esto sin duda forma parte de la elaboración conceptual arquitectónica de Trejo y tiene un importante significado para el catolicismo, representa el umbral del templo, como punto de transición entre lo que se considera el mundo profano o exterior, y lo que es el campo sagrado o casa de salvación y de acogida. 

Podemos observar en la fotografía, lo largo, sencillo, alto y ancho frontis, que representa una gran riqueza simbólica, asimismo, se puede advertir las dos largas, delgadas y paralelas columnatas, directas a sus capiteles, y al vértice, de buen realce, con igual perfil y destacado relieve en la fachada, dando un sutil toque de majestuosidad romana, junto a su gran significado espiritual católico, con una gran claraboya de luz estilo neogranadina. La fachada actual, se observa, columna sobre columna, con un frontón tipo vértice sobre bajado. El abnegado Padre, integró los vitrales tipo ventana, correspondiendo a la puerta, en el estilo habitual de cualquier casa de familia andina. 

En la fachada que se observa en la gráfica, se nota una importante diferencia en cuanto al concepto arquitectónico entre el sentido sencillo, familiar, sin ostentaciones, de acceso abierto y directo que le dio Trejo al templo, y el que finalmente le dio el arquitecto Graciano Gasparini, ejecutado por el constructor Giacomo Spera. 

         Esta fotografía fue tomada por Rafael Antonio Rivas, a  comienbzos de los años 60 del siglo XX. La niña sentada en la plaza, es la hoy profesora Belkix Villegas. Imagen cortesía de esta profesora. 

La concepción arquitectónica y estética del padre Trejo, seguramente discutida con el maestro Mazeud y el maestro y artista de vitrales Salvatore, se guía por ese tipo de arquitectura colonial religiosa mediterránea, por lo que estaríamos ante un concepto de templo con algunos visos catedralicios, con planta rectangular, tres naves diferenciadas por arcos y hermosas  columnatas; dos puertas rectangulares de madera. 

La obra contaba con el beneplácito del Obispado de Mérida, del cual Trujillo era sufragánea, y el padre Ramón de Jesus Trejo, miembro de su Curia. Avanzada la obra, el 4 de junio de 1957, el Papa Pio XII, crea la Diócesis de Trujillo, designando como Primer Obispo al sacerdote tachirense Monseñor Antonio Ignacio Camargo, quien falleció en diciembre de 1961, y lo sustituye Monseñor José León Rojas Chaparro.

El padre Trejo, por falta de recursos económicos, suspende la fase de acabados y remates de los trabajos, y asi, con la estructura en obra limpia, cuerpo, paredes, mobiliario, imágenes y techo, logra ponerla en uso para los actos litúrgicos (Burelli, Miguel.  Discurso de inauguración. 1965). El señor Víctor Delgado “Gordo Víctor”, quien trabajó en esta obra, al ser entrevistado recordó que la obra se paralizó por un tiempo a mediados de los años 50, con los vitrales ya hechos y fijados en la fachada, faltando muy poco para terminar la edificación, por falta de recursos y también de material, porque el Padre era hostigado por la dictadura imperante, y viendo los vecinos lo bien que trabajaban estos maestros italianos, los contrataron y se fueron con sus obreros a construir la casa del señor Marco Tulio Viloria. En enero de 1964, fue creada por Monseñor José León Rojas, Obispo de Trujillo,  la Parroquia eclesiástica San Pablo, en La Puerta, siendo su primer párroco, el padre Mario Castillejo (Abreu Burelli, Alirio.179).

Fotografía N° 4. El templo actual de San Pablo Apóstol de La Puerta.

En la gráfica, se puede apreciar parte de las características contrastantes del templo actual, inaugurado en 1965, templo de  fachada majestuosa, por su amplitud, altura y anchura. El diseño interior del templo actual, está conformado por tres naves. En las tres, hay amplios asientos o bancas de madera con sus respectivos reclinatorios, la central tiene doble cantidad de asientos. Presbiterio amplio, así como el altar. Elevadas paredes, donde se ubican las imágenes de los santos, detrás está la sacristía.


Esta fotografía N° 4, fue tomada por el autor de esta nota, en 2018. 

Para Trejo hombre detallista, de fina estética, culto en cuestiones artísticas y de belleza, cada uno de los elementos y espacios del templo, tenían una razón, un significado y en su conjunto, le dan la vida a esta hermosa obra para la oración y la religiosidad; por eso, hacemos una aproximación en el estudio y comprensión de esos detalles, en el contexto del proyecto original que lo guiaba, que expresa una concepción hermosa y diferente a la que resultó de la remodelación final y actual. Dicho de otra forma, la diferencia entre el concepto arquitectónico de un hombre de la Iglesia, y el de una persona de la Academia. Belleza o funcionalidad, eso es un tema interesante. 

Sirva esta primera nota, reveladora de algunos de sus secretos constructivos y de diseño originales, como aporte a la historia de este espacio católico de oración, patrimonio cultural religioso de la comunidad de La Puerta.  

(*) Portador Patrimonial Cultural e Histórico de La Puerta

La Puerta, noviembre 2023.

omanrique@gmail.com

 

sábado, 18 de noviembre de 2023

Don Octavio Montilla, el padrino de aguas.

 

Don Octavio Montilla, el padrino de aguas.

 

Por Oswaldo Manrique (*)

 

Se escucha de la inveterada superstición popular, que es de mal agüero que el "padrino de aguas" titubee al momento de pronunciar las palabras del bautizo. Es muy delicada, seria y formal la ceremonia del  "bautizo de aguas" o "echar aguas" o el pre bautizo, a pesar que los "vasitos de cartón", dicen que se disfrutan bastante esas "aguas". A Don Octavio, nada le hizo tambalear la voz y menos, su firmeza. 

Aquel rito, que sin la solemnidades eclesiásticas sea en la casa del "Padrino de Aguas" o en la casa misma del recién nacido, en el que se le echa agua bendita en la cabeza y se le hace una cruz en la frente con un poquito de sal y se le hace un rezo, es lo que se denomina “echar el agua” al niño o niña. Esto antiguamente lo hacían las parteras después del alumbramiento, ante la poca curia, para atender estas situaciones. 

En los pueblos andinos, existen vecinos preparados para estos bautizos, convirtiéndose así en Padrino del recién nacido. En La Puerta, el más reconocido y respetado fue don Octavio Montilla Valladares, que  cuando salía a la calle, muchos de los que lo encontraban, le pedían la bendición arrodillados y otros, lo saludaban como compadre. Al bautizarlo de esta forma el Padrino daba fe que ese niño, protagonista de ese rito, pertenecía a la religión cristiana católica, de ahí esa especial consideración y respeto de los "ahijados" con su "Padrino", como personaje espiritual en la comunidad.

También ocurría cuando un niño estaba enfermo o se sospechaba que tenía eso que llaman "mal de ojo", que forma parte de las creencias populares, podía hacerse también el rito de echarle "agua bendita", se le administraba agua de la pila bautismal, de hecho era considerada una especie de antídoto contra el mal. 

 

Don Octavio Montilla Valladares, nació en "El Lamedero", cerca de las Mesitas de Niquitao, Boconó. Murió en 1998, en La Puerta, a la edad de 85 años. Don Octavio era hijo de Lorenza Valladares, natural de Las Mesitas y su papá fue el señor Diego Montilla, agricultor. En una época difícil, la familia se trasladó a vivir a <<La Quebrada, primeramente, y luego se vinieron a La Puerta, aquí donde hoy se mantiene la casa materna, en la avenida Bolívar con calle 3>> (Conversación con Carlos Quintero. La Puerta. 17 agosto 2023). Don Octavio Montilla es abuelo del vecino Carlos Quintero, quien nos dio esta información. Carlos, nació en 1955, su padre es Ciro Quintero.

La hija de Octavio, Odila Montilla Quintero, fue la que crió a Carlos; éste cuenta que su papá  Ciro tenía muy buena relación con Octavio, no obstante Ciro se fue a los 16 años de su casa y se fue a trabajar por más de 30 años en la empresa Vincler, donde era operador de máquina, luego fue encargado de una finca.

 

¿Cómo era Don Octavio Montilla?

 

Hay un punto muy interesante y es que don Octavio no sabía leer ni escribir; esto lo comentó su nieto Carlos así:<<qué cosa, pero era un hombre muy elegante en el hablar, usaba los bigotes así como cuando Juan Vicente Gómez, era de piel blanca, tenía los ojos azules, un hombre delicado, no le gustaban los juegos ni las chanzas>>,  esta pequeña descripción de los rasgos, nos da idea de cómo era don Octavio.

Acerca de la manera de ser del abuelo, Carlos nos relata una anécdota que vivió él, dijo: <<Un día se me ocurre chancearme con él y le digo: - Epa mi llave, tal cosa. Mi abuelo inmediatamente dejó lo que estaba haciendo y me contestó: - Mire ni soy llave ni soy candado, ni para usted ni para nadie>>; primera y última vez que se jugó con su abuelo. 

Recuerda Carlos, una anécdota que ocurrió <<en una fiesta del 31 de diciembre, yo tenía como 8 años, aquí en la casa materna en la avenida Bolívar, llegué como a las 7 de la noche y estaba mi abuelo sentado con un machete, al verlo le preguntó: - Abuelo ¿Qué hace con ese machete? y me respondió: - Para cuidar la fiesta. Así era como se hacía antes, es decir, la gente se hacía respetar, andando armado, hasta en las fiestas>> (Conversación citada); el respeto infundido con machete. 

 

 Su formación de rezandero en "El Lamedero".

 

Se formó rezandero porque su mamá era muy religiosa, en "El Lamedero", lo había aprendido de ella, en aquellos tiempos, las parteras de pueblo, echaban aguas a los recién nacidos.  Don Octavio viene poniendo aguas benditas desde el año 65, recuerda Carlos Quintero que el rito era que,  <<el muchacho se lo llevaban los padres y algunos padrinos, y él les hacía la cruz con sal en la frente del niño, luego le echaba agua bendita en la cabeza. Los compadres lo invitaban al almuerzo, que se acostumbra, él no bebía, no tomaba bebidas alcohólicas, si fumaba pero no tomaba bebidas alcohólicas>>. Los muchachos se los llevaban a la casa para que los bautizara allá.

Siempre estaba preparado, <<el agua bendita la sacaba de las que bendecían en Semana Santa, entonces él con esa agua la guardaba y apadrinaba a los muchachos, le hacía su Cruz con sal, era muy apreciado por la gente>> (Conversación citada). No hay bautizo, sin agua bendita.

 

¿Han calculado cuántos ahijados dejó Don Octavio?

 

Acerca de la cifra de bautizados, Quintero refiere,  <<muchos, de acuerdo a sus propias palabras, mi abuelo decía que tenía 1.200 ahijados.  Hasta llegó a decir que tenía 1.200 compadres y 1.200 comadres. Hay gente actualmente que tiene entre 25 y los 70 años, que son ahijados de él>>, con toda seguridad que existen de varias generaciones.

Uno de sus ahijados es Michell González Villegas, hijo de la profesora Belkix Villegas, quien nos comentó la imagen que acompañamos, correspondiente a la echada de aguas en 1988, en la misma se observa de izquierda a derecha, a Lorena de Maracaibo, sobrina política de Benito Rivas, a su lado, la profesora Emilia Briceño, Benilé Rivas quien tiene al recién nacido en los brazos, son las tres madrinas de agua, y don Octavio Montilla, padrino de aguas, quien le colocó el agua bendita y estaba autorizado por la Iglesia.    


Don Octavio entre el oficio del padre de Jesucristo, carpintero, lutier y el ser agricultor.

Le preguntamos  ¿cuándo llegó Don Octavio a la Puerta?  Carlos fácilmente recordó: <<Él se vino cuando ya tenía los 19 años de edad, a La Puerta. Trabajaba la agricultura y trabajaba la madera,  la agricultura era la que le daba para mantener a la familia, porque le ocurrió que lograron agua y siguió sembrando en El Lamedero, ese fue su oficio agricultor, y su entretenimiento era trabajar la madera. Se había amañado en La Puerta>>.

Entre lo que recuerda de sus abuelos, están las madrugadas, porque su abuelo  <<sembraba las tierras de él en “El Lamedero” y mi abuela le preparaba la comida a los peones, él se la llevaba, eran rumas de arepas de maíz, tipo rueda de camión, y le preparaba ollas de caraotas, cuajada, bueno, eso era para toda la semana, él se quedaba allá toda la semana>>; eran tiempos difíciles.

¿Dónde aprendió lo de carpintero y dónde sacaba la madera, tuvo algún problema para sacarla? <<Él aprendió a trabajar la madera, ayudando y viendo a los carpinteros de la época. No en esos tiempos no había problema pues él la sacaba de su propia tierra, allá en “El Lamedero”>>.

Le preguntamos ¿Qué cosas elaboraba Don Octavio en el taller de carpintería?

Su nieto recuerda que <<Él comenzó haciendo mesas, sillas, y después se puso a hacer bateas de madera pulida, para batir la masa de harina, se entretenía, hacía también urnas para la gente del campo. Recogía la madera allá en El Lamedero, de las tierras de él>;  muebles y cosas útiles, para un pueblo rural.

Don Octavio no fue vendedor de baratijas traída de otros países, era un artesano criollo de los pioneros de la Puerta, igualmente elaboraba,  <<instrumentos musicales, hacía cuatro, arpas, mandolina y las cuerdas las ponían los amigos que sabían tocar, se las afinaban, piezas únicas de madera, trabajaba detalladamente>> (Conversación citada); dejaba la armonía y entonación a quienes conocían de esto.

 

Anécdotas en el taller de carpintería. 

 

Hay una anécdota de Don Luis Ignacio Araujo, hombre de mucho dinero, de los más ricos del pueblo, amigo de Don Octavio. <<en una ocasión se murió un angelito, y fue a buscar a mi abuelo a la carpintería, la tenía en la casa y pregunta por él, le responde Angélica: - está en el patio, por ahí está. y llegó a donde Octavio y le dijo cómo está Don Octavio,  y seguido le dijo: - aquí le traigo estas cuatro tablas para que me haga una urnita. Mi abuelo vio la tabla y le dijo: - Luis Ignacio pero eso no alcanza para hacer la urnita. Y este, le respondió: - no importa Octavio, no importa que le queden los bracitos afuera, con tal que le haga el cajoncito>> (Conversación citada). Sin palabras. 

 

Amigo de sus amigos. El Dominó, Gallero y Cantor.

A la interrogante de quienes eran los amigos de Don Octavio, los de mayor confianza, dijo: <<Sus amigos cercanos fueron Esteban Quintero, quien vivía por allá frente a la Escuela de Música, Juan de Dios Briceño, que vivía frente a Benito Sánchez, Dolores Briceño, que vivía arriba de los Carrasquero, Amadeo Rivas y Benito Sánchez. Fue un empedernido jugador de dominó, jugaba partidas hasta las 2 de la mañana, al frente de Benito Sánchez, donde había una bodega y el mostrador se había convertido en la mesa de jugar dominó, ahí estaban Dolores, Esteban, Juan de Dios y mi abuelo Octavio>>; vecinos cercanos y amigos.

Otra de sus facetas fue lo de gallero, relato Quintero que, su abuelo <<criaba sus gallos>>; y recordó una anécdota  en la que siendo muy pequeño, estando al frente de su casa el negocio de Gil Combita, <<me mandó a comprar un real de maíz, que era un kilo, y estando en el negocio, en lugar de  pagarle al señor Gil, le dije: -mire señor Gil, que por favor le anote ese kilo de maíz a mi abuelo, y me lleve el maíz. Resulta que un día se encuentran mi abuelo y Gil Combita, y este  le dijo: -señor Octavio me debe por ahí un kilo de maíz que el nieto suyo me dijo que se lo mandara fiado. Al llegar a la casa, inmediatamente, agarró una toalla y me dio una paliza por mentiroso>> (Conversación citada).  Se le acabaron las vivezas. Además de carpintero, y artesano de instrumentos musicales, le gustaba cantar en paraduras de niño.

Situaciones inexplicables.

 

De su memoria, Carlos Quintero, nos narra otra anécdota. En una oportunidad estuvo su abuelo hospitalizado en la clínica Rafael Rangel, lo estaba atendiendo el doctor Johncker, medico muy respetado y conocido como buen profesional en la ciudad,  y llegó un momento que el doctor lo dio como desahuciado, sin esperanzas de vida. Uno de esos días, luego de la visita, en el pasillo de la clínica, <<ya nos íbamos un primo y yo, cuando veo que aparece la figura de un pequeño hombrecito, bien vestido con flux negro, corbata, un sombrero, con los brazos y manos atrás como si fuese caminando hacia delante y emocionado grito: - ese es el Dr. José Gregorio Hernández,  un doctor igual a la imagen del médico de los pobres>>. Creencias populares.

Al día siguiente después de comentar esto, el doctor Johncker, le había mandado hacer una placa al abuelo, <<cuando fueron a buscar la placa que le hicieron a mi abuelo, pudieron ver la imagen de una silueta sobre la placa de radiología que fue asociada con la figura del doctor José Gregorio Hernández, y le dijo el doctor Johncker: - Carlos su abuelo tiene un 60% de alentado, estoy sorprendido, no sé cómo ocurrió esto>>; y ya le habían dado un mes de de vida. Seguido,  <<Le dijimos al Dr. Johncker, de que esto parecía obra de Dios y José Gregorio, pero no supo darme explicación>> (Conversación citada). Esto le había ocurrido a Octavio, por haber tenido un accidente con un cable de electricidad, él estaba poniendo unas tejas en una de las casas del Hotel Guadalupe, porque Octavio le metía la albañilería. Increíble y sorprendente.

 

Curiosidades espirituales de sus últimos tiempos.

 

Don Octavio era muy respetuoso y cumplidor con sus obligaciones religiosas, además,  devoto de la Virgen del Carmen e iba todos los domingos a la misa. Nos relató el mismo nieto, que <<la esposa de Don Octavio, era Angélica de Montilla, ella murió en 1998, mi abuela, a los 83 años de edad, aquí en La Puerta>> (Conversación citada). Formaron un apreciado matrimonio. En edad avanzada, comenzó a sufrir de mal de alzheimer. En ese año, <<enfermaron los dos, él y su esposa, y él no supo cuándo murió la esposa. Él murió en las manos mías, y  le digo una cosa, en el momento en que murió tenía los ojos fijos y  viendo a lo alto y dijo: ¡Ah, Virgencita del Carmen!>> (Conversación citada), ahí comenzó su viaje a la otredad. 

Al vecino Carlos Quintero, nuestro agradecimiento por toda la valiosa información que nos dio relacionada con este interesante personaje, fuente y ejemplo de espiritualidad de nuestra memoria histórica local. 

La Puerta, noviembre de 2023.

omanrique@gmail.com

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

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