sábado, 21 de marzo de 2026

La Puerta y su histórico acontecer productivo y económico (2ª. Parte)

Por Oswaldo Manrique (*)


1891, comienza un fatídico período de vacío económico. 

En 1889, el Dr. Jose Gregorio Hernandez Cisneros, como en una especie de premonición, escribió para la posteridad, sobre un pueblecito llamado La Puerta, que consideraba histórico.

En 1891, según el historiador y geógrafo trujillano Américo Briceño Valero, La Puerta tenía 72 casas, con una población de 234 indígenas casi totalmente puros. Pero, en 1920, en que hizo el recorrido para confirmar los datos para su obra de geografía,  apenas tenía 38 casas y 260 habitantes, ya no había aborígenes, porque éstos, habían sido “desterrados” de sus posesiones y quemadas sus viviendas, prevalidos los oligarcas, del fraudulento juicio de Partición de las Posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta, de 1891. Para ese tiempo, <<La Puerta de Bomboy, es la cabecera del Municipio>> (Briceño Valero, 123); registra sembradíos de trigo, papas, arvejas y demás productos de tierra fría, junto con unos pocos hatos de ganado vacuno y lanar. Cultivan la caña de azúcar.  Era esa, la realidad, en el nuevo ordenamiento urbano y del avance del proyecto de oligarcas, de un pueblo sin indios y sin negros.

El tercer poblamiento de La Puerta, comienzos del siglo XX.

Escribió el hacendado y testigo de ese tiempo Jose Rafael Abreu, que entre 1910 y 1925, el Municipio La Puerta, tuvo <<una época de floreciente producción agrícola…extensos cultivos de trigo, café, caña de azúcar, arvejas, papas, ajos, maíz, ocupaban el valle desde La Lagunita hasta El Molino>> (Abreu, 41). Abundante y variada la papa. Carorita (anteriormente Kukuruy) era el sitio de mayor producción de arveja en la región.

Al referirse al trigo, señaló que <<para industrializar el trigo que abundaba en las partes altas del valle y en los páramos vecinos, existieron los molinos de Don José Antonio Burelli, Don Ezequiel Viloria, Don Juan Domingo Araujo y últimamente, el de Don Ciriaco Carrasquero>> (Abreu, 41). Comerciaban con Valera y Maracaibo; según su apreciación, la desmesurada atracción de la industria petrolera y el empobrecimiento de la tierra, mermaron la producción agrícola.

Sobre la explotación de trigo como actividad principal en La Puerta existe evidencia documental sobre el  juicio que por cobro de obligación planteó en marzo de 1913, el coronel Américo Burelli García, ante el Juez Matías González, del Juzgado de ese Municipio, en contra de Ygnacio Abreu, por faltarle con una carga de trigo (Juzgado del Municipio La Puerta. Libro de Causas año 1913. Archivo Judicial de Valera), cobraba entre otros conceptos, el pase de 8 yuntas de bueyes y sus gañanes, situación de incumplimiento contractual que lo afectaba económicamente 

La industria de la caña de azúcar, irrumpe como rubro mayor, y se establecen los trapiches “de palo” o “tramojo”, mas tarde sustituidos por los movidos hidraulicamente. En el área urbana, se instalan 3 trapiches; en Carorita 3, 1 en la hacienda San Isidro, 1 en "Cachopito”, 2 en El Molino, 1 en “Los Barriales” propiedad del rebelde antigomecista Antonio Parra; 1 en “Las Delicias” de Don Isaías Ramírez y otro, de la sucesión de Hilarión Gutiérrez. Los alambiques o “Cachicamos”, producían bebidas de casi 55 grados y en grandes cantidades; y hasta en los solares de las casas de familia, sembraban caña dulce.

El mismo Abreu, relaciona que no todo era agricultura, existían también otros rubros económicos: <<La industria local desde remotos años hasta 1940, aproximadamente, la constituyó la alfarería, la fabricación de cal, la de pan de trigo, de tejidos de fibra de cocuiza, así como la explotación de madera en pequeña escala>> (Abreu, 49); la alfarería, la tiza y el tejido son actividades indígenas ancestrales.

Hubo el surgimiento de los llamados “Tendales”, <<El primer centro de fabricación de tejas y ladrillos y otros materiales de construcción, existió en el caserío “Las Aletas”, propiedad de don Jesús Sulbaran que abastecía con sus productos los Municipios La Puerta y Mendoza>> (Abreu, 49); montaron otro en “Chachopito”, 1  en El Molino, y 1 en La Lagunita. Cuenta que al mismo tiempo, había dos hornos de cal, uno en El Molino y otro en las inmediaciones del pueblo. Una fábrica de ollas, budares y vasijas de arcilla en Carorita; en la Media Loma, una pequeña industria de objetos de caña brava, manares, canastos y cestas.

En 1928, de acuerdo al censo realizado por el geógrafo francés Francis Bennet, en La Puerta, existían solo 376 casas en todo el Municipio  (incluyendo la urbana, área que les fue despojada  a los indígenas Bomboyes), y 1.779 habitantes (Bennet, Francis. Guía General de Venezuela. pág. 376. 1929); se calcula que en la cabecera habían unos 300 habitantes, aproximadamente.    

El censo realizado por el investigador Francis Bennett, indica que para el año 1928, existían en La Puerta, 13 establecimientos mercantiles principales, cuyos propietarios eran: Aquilino Azuaje; Pedro Aldana; Resurrección Araujo; Tobías Briceño; Hilario González, José Abel González, Emilio Ibarra; Abdón Lamus; Obdulio Palomares; Ismael Maggioranni; Isaías Ramírez; Carmen Rivero; y Manuel F. Villarreal (Bennet, Francis. Guía General de Venezuela. Pág. 376. 1929). El comercio y la producción, tuvieron cierto empuje debido a la estabilidad y tranquilidad que ordenaba la dictadura.

Para este mismo tiempo y matrícula 1929, los hacendados principales, fueron: Rafael Abreu; coronel Américo Burelli; Hilarión Gutiérrez; Ciriaco Labastida; Isaías Ramírez; Raimundo Rivero; y Manuel Vieras (Ídem).    El geógrafo francés, da cuenta que la actividad económica de La Puerta, era la siguiente: <<su producción la de las tierras frías, principalmente el trigo, las papas y las arvejas. En las partes bajas del municipio se cultiva también la caña de azúcar y en sus alrededores se cría ganado vacuno y lanar>> (Bennet, 375-376. Igual descripción  en Américo Briceño Valero. Geografía del Estado Trujillo. 1920. pág. 123).  Esos cultivos principales, formaban parte de la dieta tradicional de las familias puertenses.

En las primeras décadas del siglo XX, el Municipio La Puerta (hoy Parroquia), viviendo un proceso de repoblamiento, como consecuencia del despojo de tierras del Resguardo Indígena,  sumergido además, en las mismas dificultades que confrontaba por la vorágine de violencia política y persecución de varios de sus caudillos más connotados, el resto de los pueblos del Estado Trujillo, sumadas las enfermedades endémicas, como la gripe española, y la langosta y otros males desoladores, ofrecía ciertas perspectivas y esfuerzos de mejoramiento y progreso económico, no así, en el aspecto social.

         En este pueblo del Bomboy, no existían periódicos, como en San Lázaro, Betijoque, Boconó Carache, Escuque y Pampán, en los que destacan los escritos de intelectuales de renombre regional y nacional como el Dr. J.M.Rosales Aranguren, el Pbro. Miguel A. Mejía, y otros nativos de nuestro Valle, este Municipio no tuvo esa suerte, la gran mayoría de la población era analfabeta, a pesar que ya no había indios ni negros, y fue en 1907, que se abrió un centro de enseñanza no excluyente, la Escuela Mixta La Puerta N° 22 (Mendoza, tenía 3 instituciones educativas, para esta época).

La realidad económico-social de La Puerta, en 1937.

En esta época, la región contaba con el “Gran Ferrocarril de La Ceiba”, prestando un extraordinario servicio al desarrollo agro-comercial de la zona trujillana, tenía una estación en el poblado de Motatán, cercano a la ciudad comercial de Valera, y en “El Horcón”, existía un llegadero de los productos de esta Serranía, para llevarlos al Puerto de La Ceiba.  

El general Eleazar López Contreras, era el Presidente de la República, quien transitaba una situación política compleja, salir de la barbarocrácia y dictadura gomecista, siendo a la vez, uno de los hombres de confianza del dictador; el estado Trujillo, lo gobernaba la enquistada combinación nepótica, el general Federico Araujo, siendo el Secretario de Gobierno, el Dr. Trino Baptista, evidentemente ambos de signo oligarca y de la dinastía Araujo-Baptista.

La realidad económica de nuestra comarca, expresa un ligero impulso de explotación del trabajo campesino, la producción agrícola y el comercio. Pasó de ser débil productor de trigo, arveja y papa en las zonas altas, y algunas crías de ganado vacuno y lanar en los alrededores de los cañamelares y  del área urbana, en 1929, a una evidente mejoría de su economía.  Las cifras oficiales del gobierno nos informan lo siguiente: <<Fincas agrícolas, número y clase: hay 51 fincas, 15 de café, 10 de cañas y 26 de frutos menores, papas, caraotas, arvejas, maíz, cebada y trigo>> (Memoria y Cuenta del Ejercicio de la Gestión 1936-37, del Secretario General de Gobierno del Estado Trujillo, Dr. Trino Baptista). El aumento del número de fincas, se debe a que se suman los lotes de las adjudicaciones de tierras despojadas a los indígenas.  El vecino Municipio Mendoza, que contaba con mejores servicios, vialidad y cercano a Valera, tenía 52 fincas, 40 de café y 12 de caña de azúcar.

En cuanto a la producción de café, cacao, papelón y otros frutos, las cifras son estas: <<café 515 bultos; papelón 9.696 bultos; arveja 2.000 bultos; maíz 4.000 bultos; trigo 500 bultos; la cebada se produce de muy buenas condiciones pero no tiene demanda>> (Ibídem). Mendoza, producía unos 5 mil quintales de café (46 kilos por cada quintal de café). Este último dato, manifiesta que a pesar de la preocupación de los productores de este rubro, el mercado no correspondía con la producción.  

En el renglón de cría de animales, el citado Informe, indica: <<Fincas pecuarias: clase y numero: hay 9 fincas mixtas (ganado vacuno, cabrío, lanar, caballar, asnal y porcino>> (Ibídem). Por ejemplo, de la finca El Pozo, su propietario Abdón Lamus, tenía una importante cría de ovejas y la producción era llevada a los telares de San Cristóbal.

En el campo político, desde que los amos del Valle del Bomboy, se convirtieran en fieles devotos del general Páez, al ser designado Ricardo Labastida, como primer gobernador de Trujillo, separada Venezuela de la Gran Colombia, persistía la inclinación mayoritaria de las aristocráticas familias, Labastida, Briceño, Carrasquero, Fernandez, Araujo, por la oligarquía “araguata”, fuesen “Ponchos”, liderados por el General Juan Bautista Araujo y José Manuel Baptista de línea conservadora, o los “Lagartijas”, comandados por el general Rafael González Pacheco.  Dirigentes políticos locales como los hacendados Rafael Abreu; Ciriaco Labastida; Abdón Lamus; Aquilino Azuaje;  Manuel Vieras, y liberales como el coronel Felipe Uzcategui, y los que tenían inclinaciones democráticas como Isaías Ramírez; Tobías Briceño, todos desembocaron en el sistema implantado por el nuevo y único Amo del país, el general Juan Vicente Gómez; a la muerte de este caudillo; la mayoría de las familias “cureras”, se inclinaron por los partidos de corte socialcristiano, que en la Parroquia dirigía Abdón Lamus, y otros, por los social demócratas, como la familia Rosales, auspiciados por hombres de ideas democráticas, como el padre Ramón de Jesús Trejo y su rival el padre Francisco Jose Verde, a quien llamaban el “Cura Rojo”.   

La realidad social, a partir del despojo de tierras a los indígenas en 1891, los hacendados, finqueros, criadores y gamonales y algunos comerciantes  fueron construyendo sus casonas, en los alrededores de la Plaza y del templo de San Pablo Apóstol, sólo había 11 casas y una pulpería. Para 1907. Según escribió José Rafael Abreu, también hacendado, existían 44 casas, incluidos el templo, la casa parroquial y la casa municipal (Abreu, 201).

En las otras calles del sector norte, tierras del Padre Rosario, El Oratorio de la Virgen de Guadalupe, El Topón y La Hoyada, con el paso de los años y la construcción del Hotel Guadalupe en 1942, surge el incipiente turismo y la prestación de servicios, se fueron asentando otros comerciantes, pero de menor amplitud, con pequeñas pulperías y tiendas. La otra clase social, la campesina, asentada en los caseríos de las montañas y páramos, subsistía produciendo su agricultura a pequeña escala o como jornalero de las haciendas o de las pocas obras públicas que se realizaron.  La alimentación de la gente campesina, y la mayoría de la urbana estuvo basada en alimentos del campo como la arveja, caraota, trigo, papa y otros frutos menores, lo que producían los conucos y solares familiares; comían carne de cacería paramera.  Fue a mediados del siglo XX,  cuando se comenzó al final de la calle 2,  a pesar ganado para la venta en el pueblo.

La única edificación principal, según el referido informe de gestión, era el templo parroquial; era obvio, porque antes del despojo de tierras de 1891, La Puerta, era un exclusivo pueblo de indígenas Bomboyes, no vivían blancos ni negros, apenas el sacerdote y los artesanos necesarios para los trabajos que no realizaban los pobladores autóctonos. En comparación, el Municipio Mendoza tenía 2 templos, 1 casa cural y una casa de gobierno  municipal.  En La Puerta, luego de la extinción de los indígenas, no hubo el cultivo de las artes, de la educación oral, no se vio rodeada de la vitalidad de las fuerzas culturales, pero sí, en relación a las sociedades religiosas, ya que existía la cofradía de San Pablo Apóstol, y la de los devotos de la Guadalupe de Indios, al construir el padre Francisco Rosario la Ermita u Oratorio de esta Virgen, en el norte de la localidad, esta última, corrió la misma suerte de los indígenas.  En lo religioso, en 1930, se produce la remodelación del templo, fue preocupación del gobierno del Gran Estado los Andes y con aportes del gobierno nacional gomecista, mejorar y adecuar las condiciones, al uso y necesidades de la época. El inventario del diez (10) de abril del año mil novecientos treinta y uno (1931), indica que <<1.- El edificio reconstruido…tres naves sobre tapias de los lados y por el medio sobre pilares de madera, con una pieza después del Presbiterio que sirve de sacristía; al lado izquierdo un cuarto para el…al pie del mismo lado, otro que es Bautisterio y al lado derecho el edificio del campanario en dos pisos, todo está cubierto de tejas…>> (Libro de Ynventario de la Yglesia Parroquial de San Pablo Apóstol de La Puerta). Ha sido y es, un pueblo profusamente religioso y  católico. Las fiestas del patrono se celebraban con toda puntualidad anual, las de san Isidro Labrador, las de la Purísima fueron desapareciendo, al igual que las de la Virgen de Guadalupe de Indios,  y surgieron las de la Virgen de la Paz, fomentadas por los nuevos pobladores.

Finalmente, señala el documento oficial de 1937, que, este Municipio (hoy Parroquia), contaba con algunos automóviles, así:   <<Vehiculos, número y clase: hay 6, marca “Ford”, y uno marca “Chevrolet”>>;  (Memoria y Cuenta citada); Mendoza, para el mismo año, tenía 17 vehículos.

En el año 1950,  la situación de la agricultura en nuestra Parroquia (antes Municipio), era de mucha penuria.  Relató José Rafael Abreu, que, <<ante la decadencia de los cultivos tradicionales apareció como medio de salvación, otro cultivo: el de las hortalizas>> (Abreu,  42-43), esta novedad para la gente serrana llegó oportunamente bajo el impulso del señor alemán Carlos Staggen (Ver nuestro artículo del 3 junio 2023: Carlos Staggen y la hortaliza salvan a La Puerta. En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).

Son muy marcados los distintos tiempos de la evolución económica de La Puerta, desde el tiempo de las encomiendas, el paso por la época dorada de los hermosos trigales, destacado por Humboldt, la incorporación del café en las tierras que aquí tenía el prócer Francisco Labastida, a finales del siglo XVIII, quien trajo las primeras matas de café al occidente, luego, las plantaciones de caña dulce, se insistió en estos dos últimos rubros, mientras la economía cafetalera se consolidaba en el resto de la provincia, hasta comienzos del siglo XX, casi  de subsistencia, derivando hacia cultivos intensivos de hortalizas a mediados de dicho siglo. Una economía totalmente agrícola.  

A partir de 1942, con la construcción y apertura del Hotel Guadalupe, una nueva opción y visión se presenta por la bondad del clima y el paisaje de este Valle, dando impulso al turismo y a la prestación de servicios en esta actividad, así como, al comercio y artesanía. La plaza Bolívar, el templo San Pablo Apóstol y el Parque Turistico La Lagunita, entre otros han destacado como puntos atractivos para los visitantes. Existe un buen número de posadas, y contradictoriamente, según el último censo, hay 7.000 viviendas, de las cuales solo 2.000 estan ocupadas, el resto son cascarones vacíos, presa del mercado inmobiliario; y,  a la par, sigue avanzando el concreto depredador en las faldas del Páramo de Los Torres, a la vista de todos.  

En estos pocos párrafos, se reflejan aspectos importantes de la evolución económica de La Puerta, desde los comienzos de la Colonia, hasta la contemporaneidad, y con mayor énfasis en el año 1937, que por lo alentadora, desde el enfoque económico -no en lo social-,  merece ser comentada por todos y registrada en los anales históricos de esta Parroquia. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

domingo, 15 de marzo de 2026

La Puerta y su histórico acontecer productivo y económico (1ª. Parte)

Por Oswaldo Manrique (*)


Coincidiendo con los estudiosos de las ciencias sociales: primero nació la familia, después la tribu, y de la agrupación de sus viviendas y bohíos nació el pueblo Bomboy, una antigüedad aproximada a 1.400 años; cuyos integrantes organizados en colectivo se dedicaron al cultivo de la tierra con el cuidado armónico de su hábitat y la naturaleza. Distribuyeron el trabajo como función social, agricultura, cacería, pesca, alfarería, artesanía, textiles. Un pueblo milenario de paz, que en su evolución mantuvo su origen en la agricultura, como rasgo principal. Aún hoy, su tercer poblamiento, está dedicado al trabajo en el campo.

Características del espacio geográfico:

La Puerta, se localiza en los Andes, en el Occidente de Venezuela, al sur de la ciudad de Valera y del estado Trujillo, adscrita en lo político-administrativo al Municipio Valera, de este mismo Estado. 

En relación a su localización hidrológica, está dentro de la <<sub-cuenca del rio Momboy (Bomboy), afluente del río Motatán, constituyendo dentro de ésta, su parte media alta. El Momboy (Bomboy), atraviesa el valle en dirección SW-NE, paralelamente al sistema montañoso de la cordillera de Mérida, y nace en el Páramo de Los Laureles, teniendo como afluentes varias quebradas de régimen esporádico, como La Maraquita, El Molino, Media Luna y el río San Isidro, este ultimo de curso permanente>> (Estudio. MARNR: pág. 9).

Estando a <<una altura de 1.758 m.s.n.m. en un valle encajonado de forma alargada, por lo general bastante estrecho y limitado a ambos lados por un sistema de vertientes de altura considerable en que su mayor parte sobrepasan los 2.000 m.s.n.m. Este valle nace en el sitio conocido como La Lagunita  y se prolonga hasta las inmediaciones de la localidad de Carmania caracterizándose por presentar a todo su largo pendientes cuyos valores oscilan entre el 5 y 20 % de inclinación>> (Estudio de las áreas de expansión urbana del poblado de La Puerta, elaborado por el geógrafo Gerardo Miliani Z., y Alberto Pérez, División de Planificación y Ordenamiento del Ambiente, adscrita al (MARNR) Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales Renovables. 1979) . 

El pueblo Bomboy y el sometimiento al poder imperial español. Cuando se extinguen las encomiendas, 1687.

Pocos años después, de implantarse el régimen de las encomiendas de indios en este Valle (1595), el trigo se convirtió en uno de los rubros económicos más importantes. 

Para el año 1687, la mano de obra encomendada esclava concentrada en el Pueblo y Doctrina de San Pablo (hoy, La Puerta), estaba constituida por 235  indios útiles y esclavizados. La primera encomienda, del capitán Don Alonso Pacheco de Mendoza, estaba dedicada en sus posesiones a siembra de trigo y maíz, siembra y talleres de algodón y cría de animales y comercialización de cueros (Castellanos). En este dato, aparece como cultivo de importancia, el trigo.

La segunda encomienda, de doña Paula de Saavedra, sus posesiones estaban dedicadas a siembra de caña dulce, algodón y telares. La tercera encomienda del capitán Joseph Sanchez Mexias, dedicada a siembra de caña dulce. La cuarta encomienda, de doña Juana de Mendoza, ancestra del Dr. Cristóbal Mendoza, primer Presidente de Venezuela, estuvo dedicada a siembra de caña dulce y cacao. La quinta encomienda, de Fernando Hurtado de Mendoza, estaba dedicada a la siembra de cañadulce y cacao. La sexta encomienda, del cura doctrinero Juan Buenaventura Cabrita Losada, dedicada a la siembra de caña dulce. Datos tomados del Acta levantada por el alcalde Alférez Diego Jacinto Valera y Messa, el 14 noviembre de 1687, en la ejecución de la <<Real Cédula que manda poner en libertad los indios naturales de esta provincia pagando el tributo que con su trabajo adquirieren>>, (Rafael Ramón Castellanos. Relación de un viaje por las tierras de los Cuicas).  Esto expone, cierta productividad, en algo más de 9 décadas de explotación de indígenas esclavos. 

La Puerta, de pueblo de indios a propiedad de oligarcas republicanos (1800-1937).

En 1808, para Trujillo fue excepcional la exportación de 100 mil quintales de café. Sobresalen las primeras plantaciones de algodón y añil; para La Puerta, el sabio alemán Humboldt, lo consideraba y lo registraba para la historia, como pueblo productor de buen trigo y mejor harina. 

El cuadro para finales del siglo XVIII, en Trujillo, las haciendas eran 36 ingenios o trapiches que sacaban azúcar blanca y prieta; cacao, trigo, café, toda clase de conservas y “prospera cría de ganados”.   Según una antigua relación geoeconómica, <<las tierras son fértiles, producen todo genero de granos; es abundantísima en menestras, y toda especie de Vitoalla. Ay grandes crías de ganado menor…los carneros son muy grandes. Ay pocas crías de ganado mayor, hacen excelentes  quesos, las lanas labran con destreza, haciendo diferentes tejidos…las monjas trabajan diferente tejido de pita…tienen doce pueblos de indios, y estos tienen Cura y Corregidor que les administra justicia>> (Altolaguirre, Ángel. Relaciones Geográficas. Pág. 209-210. Ediciones Presidencia de la República. 1954). Uno de esos pueblos productores de granos, era la Aldea Indígena de Bomboyes, llamada para ese tiempo: La Puerta (Martí).

 

El trigo en el perfil histórico de la economía de La Puerta.

En el suelo de Venezuela, según las observaciones encontradas en los celebres apuntes de Alejandro Humboldt, <<puede ofrecer al comercio una mayor variedad y tal riqueza de producciones del reino vegetal>> (Humboldt, T5, 159).  En ese espacio territorial encontró café, azúcar, algodón, añil, ademas, cueros, carnes. Producía en aquellos años de 1800, <<casi todo el cacao que Europa necesita anualmente> > (idem); además quina.

Cereales, por tener tierras frías y templadas, Trujillo se había convertido en una Provincia de productos europeos, para abastecer a la Colonia, <<se cultiva ya los cereales de Europa en las montañas de Mérida y Trujillo>> (Humboldt, T5. 164), y hace especial mención de nuestra comarca <<en La Puerta y cerca de Santa Ana, al Sur de Carache... en muchos de estos lugares, y este hecho es bien digno de atención, el trigo se cultiva... en medio de cultivos de café y de caña de azúcar>> (idem). En relación al azúcar, anotó <<a comienzos de este siglo, encontrabanse bellas plantaciones... pero la exportación era casi nula>> (Humboldt, T5. 161), ésto, en 1800,  debido a la producción de las Antillas.

En base a las indagaciones y estudios de su amigo Bonpland, en su clasificación climática y agrícola, incluyó a La Puerta en el grupo de tierras de climas templados, muy adecuados para el cultivo de cereales (Humboldt, T5.  166), se desarrolló el trigo de manera significativa.

Para Agustín Codazzi, el trigo ocupa en 1830, el primer lugar en la producción de las zonas altas andinas, seguido de las papas, apios, maíz, cacao, caña (Burguera, 146), y el café, en séptimo lugar.

Un dato importante, sobre un elemento fundamental que aquí contaba para la economía anotó Humboldt, que, <<el grande y verdadero objeto del movimiento comercial en el interior de Venezuela es el transporte de los productos destinados a ser exportados a las Antillas y a Europa, tales como cacao, el algodón, el café, el índigo, la carne seca y los cueros... todos los transportes se hacen a lomo de mulas o por agua>> (Humboldt, T5. 189); esto indica la ventaja, facilidad y plusvalía que generaba el camino del Páramo de las Siete Lagunas en La Puerta, para llegar al Puerto de Gibraltar, importante para ese movimiento comercial, lo que hacía atrayente o envidiable las posesiones de tierras en el valle de Bomboy.

1870-1887. El Guzmancismo.

Aunque este resumen recoge aspectos particulares de la historia local de La Puerta, incluye otros de la historia económica regional. El historiador  Felipe Colmenter, en su obra Economía y Política en Trujillo durante el Guzmancismo, diferenciando económicamente a Trujillo del resto de Los Andes, descarta el café como primer rubro económico, durante el denominado período Guzmancista (1870-1887) (Colmenter, 7), al considerar que su base económica era el cultivo de la caña dulce, que dio origen a la más importante industria trujillana: las destilerías de bebidas alcohólicas, que utilizaba dos tercios (2/3) de la producción de panela. Los historiadores trujillanos Antonio Vale y Nelson Pineda, sostienen su interesante tesis, del predominio de la economía cafetalera en la provincia, hasta comienzos del siglo XX (Trujillo entre neblina, pólvora y colinas. Pág.83. 2019), casi  de subsistencia.

En 1876, el cultivo del trigo estaba en decadencia, por la llegada al país de la harina norteamericana, que logró desplazar la criolla, con mejores condiciones de mercado (Colmenter, 36).

Un dato esclarecedor, es que en 1884, de los 26 alambiques destiladores de aguardiente, industria principal y rentable del Distrito Valera, en La Puerta existían solo dos, el de Juan de Dios Ramíres, con capacidad de 141 litros, y el de Domingo A. González, para 110 litros (Colmenter, 49). Para este año, el coronel Felipe Uzcátegui “Tragabalas”, caudillo en esta comarca, compró el Remate de Derechos sobre Destilación, Venta y Depósito de Bebidas Alcohólicas (Colmenter, 57); esta industria generaba muchos impuestos al Estado.

(*) Portador Patrimonial Histórico y cultural de La Puerta.

sábado, 7 de marzo de 2026

La distinguida y musical boda de “Tista” Uzcátegui.

Por Oswaldo Manrique (*)

¡Apúrele Umbelina que llegaron los músicos! Fue la expresión de doña Mercedes Cols Arvelo, quien con su hija mayor María Josefina, estaba nerviosa por los detalles del recibimiento de los invitados. Umbelina Volcanes, embelesada viendo entrar a los músicos, todos de buen perfil y uniformados, que sorprendieron cuando sacaron de sus estuches  el violín,  el cuatro, la guitarra, y la bandola.  Al darle la bienvenida y enfocando a uno de ellos sacando el instrumento sólo se le ocurrió decirle:

-         ¿Quieren un traguito? El recién llegado le respondió:

-         ¿Como que nos vio la garganta rajá o las uñas jipatas? Umbelina se echó la carcajada. El que hacía de director les replicó: 

-         Señores aquí venimos a tocar y hasta donde aguanten las cuerdas.

-         ¡Las cuerdas  vocales! Dijo uno de ellos. El director:

-         Será hasta lo que diga el patrón.

-         ¡Ummmhuu! Así mismo es. Bueno pero si dura la botellita aquí estaremos cantando. 


Lo que se puede descartar, es que fuese un matrimonio por negocio. Este pequeño relato es de los más comunes de ese tiempo, salvo por dos cosas, primero, porque la gente allí por la razón que fuera no se casaba o no le gustaba casarse y, segundo, porque los contrayentes eran familia de uno de los personajes poderosos económica y políticamente de la comarca. Se le considera al coronel Felipe Uzcátegui, caudillo, porque fue el que mantuvo cierto orden de convivencia dentro de esta población, aislada y dispersa, en los momentos que la comenzó a golpear duro la dictadura de Gómez, apartando sus acciones en la persecución de los Burelli, que después de adeptos, se convirtieron en enemigos del régimen.

Sin duda, tanto 'Tista" como Dominguito, fueron dos jóvenes encantadores con sus virtudes y flaquezas, ella señorita de hogar cristiano, con sabiduría de mujer, dedicada a la costura, a vestir con buena confección y belleza a los vecinos de este apartado pueblo, mujer elegante, constantemente andaba con el cabello arreglado y adornado, lo que cuidaba con pasión de beldad. Domingo, hombre de finca, buen jinete, cazador y también inclinado a la política local. La familia de éste, los Baroni al parecer eran de Piñango. Todo formal decidió pedir la mano de Tista, la elegante y graciosa muchacha, a la "Blanca" la madre y al que sería su cuñado y mejor amigo de su vida, el coronel Felipe Uzcátegui. Éste, responsable de la familia, estuvo de acuerdo en concederla, pues conocía que era hombre responsable y sin vicios. Dominguito contrató una casa ubicada en la Calle Real (hoy Bolívar) entre la 8ª y 9ª. transversal, y había comprado en Maracaibo los anillos.

Mientras el General Gómez, con su robusta comitiva, presidía en Caracas los actos del Día de la Bandera, sin invenciones poéticas ni el agregado novelero de amores truncados, se realizó el matrimonio en forma sencilla, sin inconvenientes. De esa manera, una tarde-noche de agosto, aún clara, y con los usuales mantos de neblina sobre el atractivo tejado de la pintoresca casa del Coronel, la agraciada y elegante Tista, se matrimonió con Domingo, un día jueves y en fecha Patria.

*

Para 1916, al respetado militar liberal, lo abrumó el nerviosismo de la campaña de captura del hombre más buscado y su tropa campesina de estos contornos: el Coronel Américo Burelli, operador principal en la latente invasión del general Leopoldo Baptista, además, del compromiso de casar a su hermana, se le vio afanar y tomar las bridas del caballo para realizar diligencias, y se le observó también, saltar de su cabalgadura llegando a casa con los resultados de las cosas para el matrimonio. Esa tarde, estaba angustiado porque todo saliera a la perfección y se tranquilizó cuando vio que el grupo musical que contrató, ya había llegado de Montecarmelo, considerado el mejor grupo bailable de la región. Ese era el regalo especial que le había ofrecido a su hermana. 

Varios invitados permanecían sentados en sillas de suela, otros en banqueta, en el portal de la casa y los niños allá en el patio, jugando sobre fardos de tela sus más apasionantes aventuras. Allí estaban junto con su hermana Margót,  María la hija mayor del Coronel, tenía 10 años de edad, Paz con 9 años, Rosario tenía 8 años, que nacieron en La Mocotí, y Herman, el único varón nacido en esa casa de La Puerta, gozaba los 3 años.  Pero éste, pendiente de mirar lo que ocurría en el salón principal se les escapó. Al rato, escucharon: 

-         ¡Queese quieto niño Herman!  Le repetía Carmelina Briceño, que lo atajó en ese momento. Viendo el alboroto, la madre le reclama:

-         Quedáte quieto burusa, quedáte quieto. El niño bajando la cara, seguía brincando en el medio de la sala.

-         - No importa Ña Mercedes, es sólo un tantico rato. Dijo comprensiva la vecina.

*

 

El hermoso vestido, diseñado por ella misma, de lino fino fue tema de conversación.

-         Ah rigor, la señora Rangel, quesque dicen es la mejor costurera del pueblo, debe estar al pendiente de lo que vos diseñates. Le dijo al oído una de las invitadas.

Qué cosas decís, ella es buena costurera. Respondió la casadera.

-         La incrédula invitada le añade al comentario:

-         ¿Y qué dirá la Niña Enriqueta, ahh? Se refería a una de las Carrasquero, prima del Coronel, que vivia en la Calle Real y no había llegado, pues como siempre los que viven más cerca, siempre llegan más tarde.

Tista era costurera de experiencia y arte, detallista, con buena clientela, se le veía a diario en un mesón escogiendo modelos en su montaña de revistas, boceteando, cortando patrones y telas, y para elaborar su traje, puso en funcionamiento su máquina y su conocimiento, con la ayuda de la “Blanca” su madre y Margó, su hermana.

Después de ajustarse el corbatín frente al espejo y chocar los talones de sus polainas pulidas, hablando con él mismo, dijo:

- ¡Bueno, ahora a casar a”Tista”, porque para eso, soy la máxima autoridad en el pueblo, con o sin cargo de gobierno! Riendo y horondo salió de la habitación. Caminó hacia la sala, les dio el saludo al Jefe Civil don Ignacio González y al Secretario designado por Francisco Sánchez, su compañero liberal y Presidente del Concejo Municipal de Valera.

En los alrededores de la entrada algunos funcionarios y militares que estaban de vigilancia y la escolta del Coronel, eran tiempos de miedo, pero ese dia era de alegría. La Puerta, pasaba por una especie de estado de sitio.

Un sencillo y alegre enlace civil, en el pueblo de los amancebados.     

Cuando va a entrando el contrayente, doña Mercedes Cols Arvelo, la dueña de casa y cuñada de la novia, imponente con el ajustado vestido rosado,  le dijo sonriendo:

-         ¡Dominguito! ¡Sepa que no aceptamos devoluciones! Éste, viendo a la novia y sonriéndole le respondió:

-         Perdé  cuidao Meche, hoy toca solo bailar y desenredar crinejas.

-         Eso será a la medianoche, si a los músicos no se les sube la candela pa’ los ojos.  Dijo “La Blanca” madre de la novia, reluciente con su vestido azul,  metiéndose en la conversa. Doña Meche, añadió:

-         Será si no se les raja la garganta con el sanjonero ese. Riéndose fuertemente, casi de nervios, Domingo, le dijo:

-         Señoras, hoy, nos daremos un gustazo. ¡Entremos! Doña Maricarmen, la madre lo agarró de un brazo.

         Con alta puntualidad y vestida para la ocasión, doña Angelina de Volcanes llegó con su esposo Lázaro Volcanes, hombre de confianza del Coronel Uzcátegui y varias veces Juez de La Puerta, ya estaban adentro. Luis Uzcátegui pariente de “Tista”, nos relata que conocíó<<a Lázaro Volcanes en su casa de San Cristóbal de Torondoy, en el año 73, era el Juez de Distrito. Angelina era su esposa nativa de San Cristóbal de Torondoy>> (Mensaje whatsapp enviado por Luis Uzcátegui. 26/12/2025), y a Rafael Antonio Rodríguez, <<era un buen amigo del Coronel, de su gente de San Cristóbal de Torondoy, que era un pueblo con mucha influencia jurídica y administrativa>> (Mensaje citado).  Estos amigos, oriundos de San Cristóbal de Torondoy, habían sido seleccionados como testigos de la boda.

         Los otros padrinos y madrinas, fueron Francisco Juan Uzcátegui, primo del Coronel, valiente luchador social y político antigodo en la población de Mendoza; y la señora Ana Ramona de Viloria, pariente de don Lucio Viloria. Observando a la mayoría de sus amigos, Don Felipe el “Tragabalas”, el respetado y temido caudillo trujillano, se acercó amorosa y profundamente emocionado a su madre “La Blanca” y a su hermana “Tista” y las abrazó.

*

El matrimonio civil fue el 3 de agosto de 1916, a las 7 p.m., en la misma casa del Coronel Felipe Uzcátegui, frente a la Plaza y al lado de la Jefatura del pueblo. En esos momentos convulsos, se presentó Don Ignacio González, el hombre juicioso y genuino, el del saco gris, y debajo la acostumbrada blusa de dril, calzando alpargates de tela y su lucida faja de patente.

No dejaba de mirar a Dominguito, le sonreía. Sin decir palabra, Tista, se alejó del grupo de jóvenes que la acompañaban y se reunió con su futuro esposo y le tomó del brazo.  La joven delgada, de mediana estatura, con su largo cabello rubio que brillaba cuando lo alborotaba el viento. Tenía algunos rasgos comunes a Felipe, e idéntica la luz de su mirada. Era agraciada, pero le faltaba el arrojo para convertirse en el centro de todo aquello, siendo muy apersogada a “La Blanca”.

Emocionada, Tista casi no percibía lo que decía el Jefe Civil, pero sí escuchó cuando le preguntó “si aceptaba por esposo a Domingo”, y cuando se elevó momentáneamente para esperar el Sí acepto de Dominguito.

         Para aquel tiempo no había más de 60 casas en La Puerta, incluido el Templo, la Casa Parroquial y la Casa de Gobierno. La residencia del Coronel, estaba ubicada en la denominada Calle de Abajo, hoy avenida Páez frente a la Plaza, entre la casa de doña Umbelina Volcán y la casa de Carmelina Briceño, justo al lado de la Jefatura Municipal, fue construida en 1910.

Sobre esta casa antigua Ángel Alfonso Araujo ex Prefecto de la hoy Parroquia, nos dice que <<era una casa tipo colonial muy bonita, pero cuando la visité estaba cayéndose… Una casa de dos niveles con escalones, pisos de ladrillos, totalmente techada de teja criolla, tenía piso de madera rústica la primera y tenía ventanas que sobresalían de madera. De portón grande para mulas, para descargarlas>>.  Pasados varios años, vivió en esa casa, un “personaje de antología” el legendario padre Francisco Verde.

Uzcátegui, se desempeñó como hombre de confianza de la dictadura  gomecista y asumió el cargo de Jefe Civil por varios años. Vivió en esa casa con Mercedes, su primera esposa y sus hijos, <Mi papá nació en La Puerta en 1913, siendo mi abuelo el coronel Felipe Uzcátegui el Jefe Civil y máxima autoridad de ese pueblo para la fecha. Mi papá nació en una casa diagonal creo o frente a la plaza Bolívar>> (Mensaje de Luis Uzcategui), Herman Uzcátegui el hijo único varón. 

Era un militante liberal de importancia en la zona de La Culata, un comprobado “Lagartijo” y “Montillero”. Después de los sangrientos sucesos en sus tierras de La Mocotí, estuvo en el cuido y atención, cuando pasaron por ahí y se detuvieron Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, en 1899; pudo compartir con ellos y los conoció personalmente.

La alegre y musical fiesta en la casa de los Uzcátegui”, en La Puerta.

         En ese mismo 3 de agosto de 1916, la familia de Felipe, se llenó de alegría. Llenaron de "Botones de Albricias", que buscaron en el riñón del Páramo para abrumar de fragancia celeste la atractiva casa de los Uzcátegui. Se casaba la hermana del Coronel.

El mejor grupo musical bailable de alta capacidad interpretativa de los ritmos en esa época, sin duda eran los alumnos e integrantes de la filarmónica creada por don Camilo Anselmi, que integraban los Garbati, los Rosales, Adriani, Changaroty, Gentile, Poggioli y otros; sin duda, la casa de los Uzcátegui” se abrumó de alegría, música, conversas, bailes, comidas y tragos.

         La gente campesina, alegre, dicharachera se confundía aquella tarde con la familia y amigos de don Felipe y doña Mercedes, y con los empiringotados, los llamados “ilustres y patriarcas” de la incipiente y murmuradora representación social local, que no podían perderse uno de los pocos casorios de La Puerta, en tiempo de turbulencia de caudillos. El joven Dominguito Baroni bailó con la recién casada, el clásico vals de las bodas, como era la costumbre de aquellos tiempos.

         Cuando el cuatrista arrequintó el instrumento, seguido por los violines, para tocar los primeros valses y joropos andinos, intercalados por un meregue y una agradable milonga de la época, se prendió el baile y comenzaron a gozar barato los invitados, moviendo y girando los pies y los pasos, mientras el encerado piso de la sala, se calentaba.

Umbelina la servicial y solidaria vecina de doña Mercedes y con doña Josefina, la mamá del Coronel,  al escuchar un sabroso merengue criollo no tuvo vergüenza y abrió todo lo que pudo el faldón y se desprende a bailar. Se daba gusto dando vueltas y zapateando seguramente le estaba echando un ojo alguno de los invitados, quienes esperaban el toque de campanadas de San Pablo.

En efecto, allí vivía doña María Josefa Uzcátegui, a quien llamaban “La Blanca”, natural de Timotes, madre de la contrayente y del Coronel; <<ella procreó tres hijos de esa unión furtiva para la época. Nació Felipe, Tista y Margarita (Margó), conocí a la tía abuela Margó y a tía Tista. Sí, a mi bisabuela le llamaban "La Blanca">> (Mensaje citado), sembraron la vitalidad catalana.

El papá de Tista, era el mismo del Coronel, su nieto Luis Uzcategui nos refiere que, <<El papá biológico del Coronel Felipe Uzcátegui, era  Antonio José de los Dolores Sierra Carrasquero, lo llamaban “El Español” porque era Catalán y a la vez era hermano de doña Francisca Sierra casada con Miguel Vetencourt>>, fue muy conocida como Doña Pancha, nació en Mendoza en 1869, casada con Miguel Vetancourt Briceño “Papá Miguel”, fue poderosa hacendada de ese sitio. “El Español” nació en Mendoza en 1872, en algún portal de genealogía, aparece como oriundo del Reino de Holanda, pudiera ser de alguna colonia ubicada en el Caribe, estuvo casado con Josefa Mercedes Vetancourt Briceño.

*      

Iniciaron el siguiente set con Adiós a Ocumare, la preferida del “Cabito” Castro, el de los ideales de la “Restauradora”. Tocaron mucho y sabroso los músicos. Se escuchó “Flor de Loto”, y el golpe larense de moda “Flor del Cacao” y hasta bailaron algún  pegajoso pasodoble. Y fue entonces,  junto con la primera campanada, cuándo comienza a entrar la ventisca, el frío y la niebla casi hiriendo la cara que sube el rumor para que saquen las jícaras y se echen nuevos palos de Sanjonero. Al que mentaban  “Media Lengua”, pero mejor cantante del grupo, se le ocurrió expresar:

-         Compade, tengo un parecimiento que nos encontrarán con la tragadera roja.  

Se alistaron, cuando “La Blanca”, abrió las ventanas del salón y el calor del astro desentumeciera los paredones, las tejas y se llevara los muy comentados espantos de la oscuridad. Ha salido el sol. El músico se echó un palo, embolsó el instrumento y se preparaban para volver a pasar por la bajada del cementerio, rumbo al Páramo.  De pronto se escuchó en medio de aquel silencio:

-          ¡Porfidia! ¡Monte la jicara grande para hacer el café!

*

         Siendo parte de nuestra investigación documental, comparto el acta de matrimonio de Juana Bautista Uzcátegui, conocida como “Tista”, con el señor Domingo Antonio Baroni, de la que se desprenden otros datos también interesantes de estos personajes, hermana y cuñado del caudillo liberal Coronel Felipe Uzcátegui, el popular y aguerrido “Tragabalas”.

<<Hoy a las siete p.m del día tres de agosto de mil novecientos dieciséis, constituidos en la casa de la señora Josefa A. de Uzcátegui por impedimento físico para concurrir los cónyuges a la Casa Municipal, Ignacio González Jefe Civil de este Municipio y su Secretario autorizado por el ciudadano Presidente del Consejo Municipal del Distrito Valera y de conformidad con el artículo 104 del Código Civil vigente compareció Domingo Antonio Baroni de veintiseis años de edad soltero agricultor natural del municipio La Mesa del Distrito Urdaneta estado Trujillo vecino del municipio San Cristóbal del Torondoy estado Mérida hijo legítimo de Francisco Baroni y de María del Carmen Araujo vecinos que fueron del municipio San Cristóbal y compareció tambiénJuana Bautista Uzcátegui de veintitres años de edad soltera de profesión costurera natural del municipio La Mesa del Distrito Miranda y vecina de este municipio hija legítima de Felipe Uzcátegui y Josefa A. de Uzcategui, con el fin de celebrar el matrimonio que tienen convenido y siendo suficientes los documentos producidos para proceder al acto el Secretario dio lectura a la Sección Décima de la Ley de Matrimonio Civil que establece los derechos y deberes de los cónyuges... Los testigos presenciales de este acto fueron: Francisco Juan Uzcátegui, Rafael Antonio Rodríguez, Ana Ramona de Viloria y Angelina de Volcanes, Uzcátegui y de Viloria vecinos de este municipio, Rodríguez y de Volcanes vecinos del municipio San Cristóbal... Firman Ignacio González Domingo A Baroni. Juana Uzcátegui. Franco Juan Uzcátegui y Ana Ramona de Viloria. Angelina de Volcanes>> (Libro de Matrimonios año 1916. Registro Civil Parroquial de La Puerta).

          Tista Uzcátegui y Domingo Baroni, al pasar varios años, se mudaron para Villa Mercedes, frente a la famosa Casona de los Uzcátegui, procrearon a sus hijos Roque y Amílcar, también colaboradores con su comunidad; ahí vivieron hasta su muerte. Impulsaron varios emprendimientos y obras.

De ese paraje tan comentado por su familia, no olvida que lo recorría aún en los años 70, << Recuerdo a tío Domingo Baroni recogiendo las vaquitas solo, las ordeñaba también ya bien avejancado... tía Tista, preparaba unas comidas espectaculares y sobre todo un hervido de gallina los fines de semana>>. Sin dudas, este matrimonio emprendedor, son parte de la historia viva de La Puerta y Villamercedes.  

 Complementa Uzcátegui este acontecimiento con lo siguiente: <<Domingo y Tista, se quedaron en VillaMercedes hasta que ambos  fallecieron por los años 80, la tía abuela Margó falleció en Caracas, ella vivía con tía Josefina yo fui al funeral con mi papá en el año 75 o 76 no recuerdo bien, Margó creo que se casó con un caraqueño medio filántropo, quien fue a luchar con el ejército Armenio o con los Turcos, que lucharon en contra de los Otomanos y por allá murió, ella jamás se volvió a casar>>.

Destaco este evento social, porque encierra un mensaje sencillo de autenticidad andina, un matrimonio emprendedor, en la historia de estas vivencias políticas, económicas y sociales con sus tradiciones y espiritualidad del tiempo de caudillos y de las desconocidas circunstancias que rodearon la vida de su pariente y aguerrido militar liberal y próspero hacendado, de finales del siglo XIX y de las primeras décadas del XX, el coronel Felipe Uzcátegui el legendario “Tragabalas”. Mi agradecimiento a la profesora Andreína Baroni Uzcátegui, por compartir las imágenes.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


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