sábado, 27 de junio de 2026

Cheregué: la lucha de José Gregorio Hernández, por la tenencia de la tierra

 Por Oswaldo Manrique (*)


El propósito de esta nota, es abordar una faceta desconocida dentro de la polivalencia de la obra hernandiana. Mucho se ha escrito de las épicas campañas de guerra levantando las banderas por la tenencia de la tierra en Venezuela, todavía andan desatadas por ahí, las huestes del general Rafael Montilla Petaquero, en esa dualidad campesino-soldado, sin embargo, escasas líneas se han dedicado a los amargos, dramáticos y desquiciantes trances en los que se ve envuelto el pequeño propietario de una  finca, hacienda o hato adquirido por su esfuerzo personal y familiar, que tienen que someter su propiedad al vic vac de los Decretos de revisión o desconocimiento de la propiedad de la tierra, dictados por  los Presidentes republicanos de turno. Uno de esos casos, es el de la familia Hernández Cisneros y la Posesión Cheregue, en el estado Trujillo.


Como de costumbre don Benigno, a las cinco de la mañana con un pocillo de café negro en la mano, se preparaba para revisar los estantes, bultos y depósito del negocio, hacía las anotaciones del día, y a eso de las 8, iba al comedor de la posada. En el mesón encontraba arepas chatas, como las hacen las andinas, para poder sumergirlas entre pisca o mojito de huevos, un poco de caraota guisada, yuca, queso rallado o frito y el café con leche. 

Esa mañana, esperaba con cierta ansiedad a Gregorio, su hijo, que despertara, descansaba del largo viaje desde Caracas. El viejo Benigno, caminó nuevamente hasta la pulpería. La amplia casa de fuertes tapias, pintadas de blanco, techada con tejas coloradas, dedicada al comercio, ubicada por el norte, con la segunda calle, y por el sur, con la calle principal de Isnotú, se podía observar los cuidados y funcionales armarios, mostradores y vidrieras, a la orden de los consumidores. 

Al fondo, la otra casa con su correspondiente casa de cocina y caballeriza, todas techadas con palma, con un solar cercado de madera, en terreno propio en el centro urbano de dicha población.  Ya había saludado en el solar a las hijas de Juan Nepomuceno Villasmil, sus vecinas.

Entre telas y comestibles, llegando los primeros clientes, vio entrar a Gregorio y se fue a conversar con él. Le echó la bendición, y escuchó:

-         Pasé por la cocina y ya están montando un sancocho de carne, vi en la mesa bastante verdura, y los plátanos maduros.  Sonriendo, se frotó las manos, en señal de que sería un sabroso almuerzo.

-         El lomo y el queso son traídos de la finca. Respondió don Benigno.

Sin dudas, el almuerzo a la una, anunciaba ser abundante. Con la ensalada de gallina, los plátanos horneados con queso y guarapo de papelón, y para la conversación, un poco de dulce de leche, cabello de ángel o frutas en almíbar, que les gustaba a los Hernández. 

-         Vos sabés que con la baja del precio del café, el abatimiento de la industria de caña y los cobres que hay que soltar por el remate de aguardiente, la actividad de los comerciantes está en crisis. Dijo el viejo Benigno.

-         Papá, hay que buscar otras alternativas. 

-         Gregorio, nos estamos sosteniendo con lo que produce la finca en Cheregüe. Se refería al hato dedicado exclusivamente a la cría de ganado, leche, quesera, con bebederos, corrales, pastizales, estanques, que atendía don Benigno y su hijo César.

-         Me comentaron que se está sacando buen queso y buena leche.   Le expresó Gregorio.

-         Cuando el invierno de La Vichú, no se lleva el puente de tabla y no anega los pastizales, sacamos provecho al ganado y no se molestan los arrendatarios. 

-         En cuanto al cañamelar, este año, el amigo Chuecos, Federico León y el coronel Gabaldón se encargaron del Remate y puedo vender algunas orejonas de sanjonero, mientras construyen el ferrocarril de La Ceiba. Era angustiante la situación de don Benigno. Ya llegó a Sabana de Mendoza, y en poco tiempo llegará a Motatán y tendré que cerrar la posada y la tienda. Asintiendo, el hijo le comenta: 

-         El ferrocarril va a afectar a los comerciantes y posaderos de Escuque, Betijoque y por supuesto, a los de Isnotú. 

                    *

La situación de preocupación y angustia de los Hernández, se agudizó cuando el Pdte. Guzmán, emitió un Decreto por el cual todas las propiedades de tierras privadas, pasaban a estar sometidas a nuevo régimen y revisión de su titularidad, es decir, se desconocía la propiedad. Don Benigno y José Gregorio se enteraron del polémico Decreto que causó fuerte malestar y preocupación entre los propietarios y poseedores que habían adquirido tierras con esfuerzo y ahorros familiares, y más preocupante conociendo la ambición y voracidad personal de este gobernante. Había llegado el momento en que no valían cercas, ni estantillos ni pretiles, todo estaba bajo los designios del jefe del liberalismo amarillo. 

Y cuando al universitario, que había abandonado la idea de ser abogado, dedicado a sus estudios de medicina, lo llamó su padre don Benigno Hernández, preparó un corto equipaje, se embarcó para llegar al Puerto de La Ceiba y enrumbarse hacia su destino: Isnotú, donde lo esperaba su familia. En un descanso de la amplia casa y posada, de la calle principal de Isnotú, se dio una conversación:

-         Gregorio –así lo llamaban su padre y sus hermanos- he adelantado toda la documentación necesaria, por favor, léalos a ver si falta alguno de esos viejos pergaminos.

-         Papá, conociéndote lo ordenado que eres, seguro estoy que no faltan.

-         Pero léelos.  José Gregorio, agarrando el maletín de cuero, le dijo:

-           padre, tranquilízate, voy a tomarme un cafecito de esos tuyos de la Laja y luego me leo los infolios con calma. Era una gran preocupación la de don Benigno, quien afectado por sus años y la precaria salud, quería dejar todo arreglado, sin problemas para sus hijos.

Uno de los temas más antiguos de la humanidad, es el de las luchas por la tenencia de la tierra de labor, confrontación entre los derechos del propietario por mantenerla, con los del gobierno de turno que impone nuevas reglas a la propiedad y a la ocupación. Las distintas revoluciones en Venezuela, del período republicano, han alzado esta bandera. Es dramática y extenuante la defensa de los diferentes intereses, derechos y posiciones, que se debe realizar, por lo que es deber de cada uno cuidar y acatar oportunamente el imperio de las Leyes que persiguen la muy manoseada igualdad, esa ley era Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882, y el Decreto del Presidente Guzmán Blanco del 24 de abril de 1884, fue el mecanismo reglamentario de las tierras declaradas  Baldías, exigiendo los requisitos del artículo 9°, que puso en peligro inminente la propiedad familiar de los Hernández Cisneros.   

-         Necesitamos poner al día la documentación de nuestras tierras, debemos presentar los recaudos que exige el artículo 9° del Decreto de Guzmán.

Padre e hijo, sin convocatoria previa, se sentaron en dos sillones ubicados en el salón posterior del establecimiento “La Gran Parada”, en la calle principal de Isnotú.

-         Ni modo, estoy de acuerdo con usted, debemos hacer ese trámite y cumplir lo que impuso el gobierno, llevemos esa documentación.

Ante el desconocimiento oficial de los títulos que acreditaban a los propietarios, tuvo que hacerse cargo de vencer ese desconocimiento y obtener el que le reconocieran los derechos de su padre como propietario, bajo las nuevas reglas y nuevos procedimientos del gobierno de turno.

Don Benigno, conocedor de las banderías de los liberales amarillos, agregó:

-         Los de las revueltas y revoluciones, con el cuento de “tierra para todos”, se las ingenian para bimbolear a los tontos.  La propiedad de la tierra en Venezuela, jamás será imperturbable para los nuevos gobiernos, sino fuente de “jugosos” efectos. Vos sabés. Tras una detallada revisión, Gregorio le resume a don Benigno:

-         Papá, aquí tiene el documento donde le compran al Dr. Cegarra, están los testimoniales de la ocupación, el plano de la medición, la revisión del terreno hecha por el delegado en Trujillo, y este otro que es fundamental. Se lo enseña y el padre le dice:

-         Ah sí, en el que Cegarra paga la propiedad con bonos de deuda por haberes militares por servicios en la guerra de independencia, conferidos a su padre el coronel Miguel Vicente Cegarra. Se refiere a la transferencia del dominio y propiedad de esas tierras, por Títulos de Deuda por Recompensas Militares por servicios a la Patria del coronel Cegarra, padre del Dr. Gregorio Cegarra.

-         Exactamente, el que me dijiste que leyó mamá, con mucho interés cuando compraron esas tierras. Doña Josefa Antonia Cisneros, madre de Gregorio, era una próspera comerciante, a su muerte en 1872, fue llorada por sus familiares, amigos, relacionados, sus protegidos y además, por sus medianeros. Lo que se escuchó en coplas.  

El Decreto sobre Tierras Baldías del 30 de junio de 1865.

El  Decreto es dictado durante el gobierno del mariscal Falcón, jefe de la revolución federal y zamorana. Abarcaba las Tierras Baldías, reglamentado por el Ministerio de Fomento, pero impuso la obligación a todos los propietarios de tierras, someterse a nuevas normas, requisitos y pasos administrativos, para reconocerles la  propiedad, específicamente señalados en su artículo 9° para la ocupación, solicitud, medición y adjudicación de terrenos baldíos en las distintas regiones de la República.

Este marco jurídico fue emitido en concordancia con la Ley de Crédito Público del 16 de junio de 1865. Su objetivo fue definir administrativamente los terrenos baldíos y facilitar la adjudicación de estas tierras a los militares como pago de recompensas por servicios a la Patria, promoviendo al mismo tiempo el fomento de la agricultura. Representaba al estado Trujillo como diputado el Dr. Cegarra en el Primer Congreso Federal, quien adquiere Cheregué dos años más tarde, pagando con bonos de la deuda pública por los haberes militares de su padre el prócer independentista coronel Miguel Cegarra. En 1865, el general Carvallo, amigo y paisano de Benigno Hernández, luego pariente afín, asume la presidencia del Gran Estado Los Andes. En 1867 es derrocado. Para este año, en que el Dr. Cegarra le hace la venta a los Hernández Cisneros, está residenciado en Caracas y es diputado.

Algo importante de este Decreto, es que declaró las tierras y minas, propiedad de la Entidad Federal en cuya jurisdicción se encuentra, pero habrá de regirse por un sistema uniforme establecido por los Poderes Nacionales.

El artículo 9° del Decreto del Presidente Guzmán Blanco.

Destacamos este aspecto no menos sugestivo de la actividad particular de José Gregorio Hernández Cisneros, que por obligación le tocó asumir en beneficio de su familia: la lucha y defensa por la tenencia de la tierra en un tiempo relativamente breve, de conflictividad no armada, pero de mucho esfuerzo, cursando su carrera universitaria, y en medio de una época en verdad convulsa: el liberalismo amarillo o guzmancismo.

Cuáles eran los requisitos del artículo 9° del Decreto del Presidente Guzmán Blanco del 24 de abril de 1884, reglamentario de la Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882. El general Joaquín Crespo se encarga de la Presidencia de la República el 27 de abril de 1884, es decir, 3 días después de ser dictado ese Decreto.

La gestión comprendía desde introducir cuidadosamente la solicitud ante el Ministerio de Fomento, hasta lograr efectivamente el objetivo de que por vía Presidencial, se le ratificara la propiedad que habían comprado sus padres en 1867, y se les adjudicara definitivamente la posesión Cheregue, en virtud de la citada Ley. Era una misión tan delicada, como el rango y nivel institucional donde tenía que realizarla, en la cual a pesar de tener toda la documentación en regla, era necesario contar con amigos.

Le correspondió  gestionar y hacer diligencias adecuadas y necesarias para lograr del gobierno nacional, un negocio fundamental para la familia Hernández Cisneros. José Gregorio, presentó la documentación en la Dirección de Riqueza Patrimonial, Ministerio de Fomento, a cargo de Jacinto Regino  Pachano, que es quien va a emitir la resolución que da la titularidad de la propiedad a don Benigno, sobre la tierra y las casas y mejoras agropecuarias de Cheregüe.

Era necesario, que algún integrante de la familia Hernández Cisneros, asumiera la personería y representación de ella, ante la imposibilidad de don Benigno, por su edad y achaques de salud, para defender esa propiedad que estaba amenazada o en peligro inminente por efecto de dicha Ley de Tierras, y no había tiempo para pensarlo sino para actuar.

En el largo viaje por mar a Caracas,  recordaba aquella conversación con su padre,  relacionada con la posesión Cheregué, cuando lo visitó con un grupo de estudiantes de la Universidad Central.   

-         Cuénteme papá, ¿cómo le fue con lo de Cheregué y la nueva aldea? El orgulloso padre, le respondió:

-         Sí, pues son tierras que tienen su valor, <<ese pueblo fue construido en los tiempos coloniales, al pie de la pequeña serranía de Las Bateas>>, aunque <<se despobló lentamente, a causa de lo cálido de la temperatura y la insalubridad viniéndose sus pobladores al de Sabana Grande>> (Briceño Valero, 99).  

Se habia creado en honor al Padre de la Patria, la “Aldea Bolívar” en el caserío Sabana Grande, en la que se incluiría bajo su jurisdicción la amplia posesión “Cheregué”, propiedad de don Benigno Hernández, padre de José Gregorio Hernández. En documento judicial fechado el 19 de octubre de 1874, Don Benigno, luego de la muerte de su esposa da cuenta de los bienes a repartir, entre sus hijos y él, entre ellos: <<una posesión de tierras en Cheregüé valorada en 200 venezolanos>> (Pbro. José Magdaleno Alvarez. 2021. En: el guardiancatólico.blogspot.com). A  José Gregorio y a sus hermanos, les correspondió su cuota parte de propiedad en esta heredad.

Por supuesto, que José Gregorio reiría recordando cuando llevó a sus amigos universitarios, a recorrer a caballo la “Aldea Bolívar” y las tierras de Cheregué y refrescarse en el río, donde según la memoria oral, se habría encontrado una imagen del Santo Negro.

Cuando descendió del barco en La Guaira, seguramente había planificado conversar previa a la presentación de la documentación, con el Dr. Dominici.  Lo cierto es que la consignó personalmente, la explicó, demostró la legalidad de los títulos, el tracto de la propiedad, ante el Ministerio de Fomento. Su gestión fue positiva, que en medio de su absorbente actividad académica, no queda duda, que pudo haber sido un gran Letrado.

José Gregorio introdujo la solicitud del título de adjudicación de tierra, que a pesar que era propiedad de su familia, por haberla comprado en 1867, tuvo que demostrar nuevamente que les pertenecía y ocupaban, siendo el Presidente Guzmán Blanco, quien curiosamente partió a Europa el 11 de agosto de 1887, y la adjudicación de la posesión Cheregue a Benigno Hernández, fue dada el 21 de noviembre de 1887, es decir, 3 meses después, siendo Presidente interino el general Hermógenes López.

Es pertinente señalar que un gran amigo del joven José Gregorio Hernández, el doctor Aníbal Dominici, quien fue en el gobierno del Presidente de la República general Antonio Guzmán Blanco, el primer Ministro de Educación de Venezuela, abogado, periodista y destacado funcionario venezolano, de cuyo hijo se hizo gran amigo el doctor José Gregorio Hernández, y será médico notable en Venezuela, era de ideas conservadoras, estuvo exiliado durante la Guerra Federal, no obstante, fue atraído por el discurso y la personalidad del General Guzmán, y lo seguirá en su campaña y lo acompañará en el Congreso Federal y luego en el cargo de Fiscal General de Hacienda, ocupando prontamente cargos relacionados con la economía del país como el de Administrador de Aduana de Puerto Cabello, Contador de la Junta de Crédito Público y asumirá una de las posiciones de gobierno de mayor nivel y responsabilidad el de Ministro de Fomento en 1880.  En 1887, cuando se le presenta a los Hernández Cisneros, el problema con una de sus posesiones, el joven José Gregorio, muy amigo de Santos, el hijo del doctor Aníbal Dominici, siendo asiduo visitante en la residencia de quien para ese tiempo fungía como Rector de la Universidad Central, donde José Gregorio cursaba estudios de medicina, y a la par de eso, Dominici era un hombre admirado y respetado por la gente del gobierno. Un hombre de esta envergadura indudablemente gozaba de mucha influencia en el plano político y de gobierno y seguramente, es la persona que ayuda ante el Ministro de Fomento, Pachano, para que lograra el reconocimiento de los derechos de propiedad de Don Benito Hernández, sobre el predio o la posesión de Cheregué. Considerado don Benigno Hernández como desafecto a la ideología liberal, había que poner las barbas en remojo, y blindarse y buscar el apoyo en gente amiga, para no perder la tierra.

El texto del histórico documento es el siguiente:

<<Estados Unidos de Venezuela Ministro de Fomento General Jacinto Regino Pachano... Considerada en Gavinete la Solicitud del ciudadano José Gregorio Hernández en representación de su legítimo padre, ciudadano Benigno Hernández, en la cual prueva que posee el terreno denominado Cheregüe situado en el Distrito Betijoque, Sección Trujillo del Estado Los Andes, por compra hecha al Gobierno, conforme al Decreto de 30 de junio de 1865, y que tiene en él establecimiento considerable de cría con bebederos, estanques, casas, corrales, y llenos como han sido por el Solicitante, los requisitos del artículo 9° del Decreto de 24 de abril de 1884, reglamentario de la Ley de tierras baldías del 2 de junio de 1882, el Presidente de la República con el voto afirmativo del Consejo Federal ha resuelto dar por buena la venta que hizo el Gobierno de la República en 1867, y que se expida al ciudadano Benigno Hernández el correspondiente título de adjudicación... y aprobada del Consejo Federal, declaro: que otorgo título de propiedad al ciudadano Benigno Hernández...de una lengua y ochenta y cuatro centésimas de tierras de cría, situadas en el predicho Distrito, las cuales están comprendidas dentro de los linderos siguientes: desde el punto en que el camino de Gibraltar corta la quebrada Vichú, tomando por dicho camino al norte y al noroeste hasta que atraviesa el río Caus, de este punto midiendo seis mil varas, medida antigua, por la ribera del expresado río y del punto donde termina aquella medida se tira una línea recta al puente que se halla sobre el Sequión, y por dónde pasa el camino real del Puerto de La Ceiba, de aquí tomando por dicho camino al sureste hasta el paso del Tigre, punto en que la quebrada Vichú se desparrama y forma anegadizos en tiempos de lluvia... y, las cuales tierras, conocidas con el nombre de Cheregüe son las mismas que el Gobierno Nacional vendió al Licenciado Gregorio Cegarra, según título expedido por el ciudadano Rafael Arvelo Ministro de Fomento de la República el 27 de marzo de 1867... Por el precio de 1800 pesos o sean 7200 bolívares... Caracas 21 de noviembre de 1887. Año 24 de la Ley y 29 de la Federación = J.R. Pachano>> (Documento de desprendimiento de la Nación. Caracas 21 de noviembre 1887. Protocolizado el 28 de enero 1888, en el Registro Subalterno del Distrito Betijoque). Una vara equivale a 835 milimetros y 9 decimas (0,835 mts).

Notas:

1.- Lic. Gregorio Antonio Cegarra es hijo mayor del prócer trujillano coronel Miguel Vicente Cegarra, se graduó de licenciado en derecho civil.  En 1854, Gregorio Cegarra, es gobernador de Trujillo. En 1864, siendo un destacado líder liberal, y diputado por Trujillo, impugnó el leonino empréstito de 1 millón quinientos mil libras, celebrado por Guzmán Blanco en Londres con Thomas Macdonald de la Compañía de Crédito de Hacienda, garantizando con los ingresos de las Aduanas de La Guaira, Maracaibo y Bolivar. Esta diferencia política y ética con Guzman, era parte del riesgo que corrian los Hernández. Luego, es nombrado magistrado de la Corte Suprema de la República. 

2.- Conforme a este documento histórico, el contenido de la solicitud y la respuesta presidencial, se trataba de decidir si procedía o no de acuerdo a la Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882, y el Decreto del 24 de abril de 1884, reglamentario de dicha Ley, el reconocimiento y adjudicación de la propiedad sobre el fundo Cheregue, cuya posesión y ocupación ostentan desde 1865, en que además de arriendos y medianerías (ver nuestro artículo Cuando a Don Benigno y José Gregorio Hernández se les amargó el café. Diario de los Andes), directa y en forma pública, pacífica y notoria explotaban allí un fundo ganadero.

3.- Cheregué, con una población actual de 2.380 habitantes (IESS. ULA. Proyección de Población), ubicada en plena Carretera Panamericana, cercana al Puerto de La Ceiba y al Lago de Maracaibo, forma parte del Municipio Bolívar del estado Trujillo, es famosa por haber sido refugio de africanos residentes en Gibraltar, perseguidos por piratas esclavistas europeos y por conservar sus tradiciones religiosas, toda vez, que según la memoria oral, fue allí, en el río Cheregue, donde se encontró la primera imagen de San Benito de Palermo, de estos lugares; lo que supo a temprana edad Santo José Gregorio, derivando una mágica conexión espiritual, que se debe investigar.

El desempeño que puso el futuro Santo, tuvo una respuesta.

Se induce que el joven José Gregorio, vino a Trujillo a recopilar, revisar y llevarse la documentación requerida para tan delicada encomienda. Posiblemente, José Gregorio, en 1887, pasó navidad con su padre, al llevarle personalmente -no podía delegar en otra persona esa delicada responsabilidad-, el documento original del gobierno que le reconocía y le adjudicaba a éste, la propiedad de la posesión Cheregüe.

Benigno protocoliza este documento el día 28 de enero de 1888, en la Oficina de Registro Subalterno de Betijoque, siendo Registrador el señor Jesús Alarza.

José Gregorio Hernández, el joven estudiante de medicina, logró el reconocimiento del derecho de su padre, que comprendía también el derecho de él y el de sus hermanos, a ser propietarios de esa grande finca denominada Cheregué, en el estado Trujillo.

El mundo universitario, le había servido, en un período político histórico complejo, en el que estuvo politizada la opinión y las pasiones, movida la inquietud cívica con cierto tinte político ideológico, que de alguna manera había atraído su atención, sin descuidar las aulas de la Universidad Central, de la que fue devoto, que nos debe orientar e inducir a reflexiones históricas mucho más interesantes y profundas. Al echar un vistazo a la cronología de vida del hoy Santo católico trujillano, se observa que en su adolescencia quiso ser abogado, en aquellos tiempos betijoqueños, de contingencias marcadas por el vic vac político del caudillismo, incluyendo la actividad política de su padre, sus relaciones y asuntos legales, comerciales, así como, administrativas en el manejo de su patrimonio y herencia de sus hermanos, que lo presentan como un hombre proclive a atenderlo y lo destacaría como cumplidor de sus deberes, un hombre de leyes. Sin embargo, José Gregorio Hernández, rompió radicalmente con aquella vieja idea y aspiración personal, y consigue ser un personaje importante y destacado, y en su lugar, optó por ser un hombre útil, en el marco de la idea bolivariana. Ciertamente, fue útil José Gregorio, a través de toda su obra y sus acciones de vida, de ahí su importancia y su grandeza en armonía con el certero y profundo pensamiento de Bolívar.

Sin duda, fue un logro por su esfuerzo personal de quien era un alma en ascenso hacia los predios santos, pero un logro de carácter jurídico, lo que no es impedimento para aquellos hombres y mujeres de fe, que se encuentran en situaciones parecidas, puedan invocar el favor. 

Debo expresar mi reconocimiento al Dr. Abraham Palomares, por su aporte instrumental para la elaboración de esta crónica. Quizás con otras investigaciones accesorias se pueda obtener más información sobre este asunto, por lo pronto, damos a conocer este documento.

 (*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


sábado, 20 de junio de 2026

Francisco Labastida "El Mozo", una carta reivindicadora y su trascendental “Lenguaje Nacional”

Por Oswaldo Manrique (*)


Hablar de este personaje, es tratar de la gente de la hacienda “San Francisco”, ubicada en Mendoza del Valle del Bomboy, como la describe una de las más exquisitas plumas trujillanas, Ana Hernández  Bello de Tejera, publicada en el periódico “El Anunciador” en 1934, que  dicha posesión está signada por una exhuberante vegetación, atravesada por aquel céfiro que remeda músicas lejanas,  <<El Bomboy, río de regadío, de aquel Valle, serpentea en caprichoso giro, mueve la centrífuga del ingenio, refresca los helechos, amenaza los bagazales y al atravesarlo por frágil puentecillo y corta pendiente, da la alegría de encontrar el trapiche, en donde el amable fondero bate con el ramillón en grandes pailas la espumosa miel, que grandes y chicos, como parvada de moscas van allí, en busca de melcocha, del batido envuelto en cascarón y de la deliciosa Agua Loja, servida en hermosa totuma y más sabrosa que la más rica champaña>> (Contreras, 203). Además de ser sus frescas aguas el lugar de veraneo de zulianos, la señorial Casona, se considera el refugio de los caminantes. 

                                                            *

De pronto, se escuchó el grito alegre del hermanito de 5 años: 

- ¡Ahi viene, ahí viene Bolivar! Gritó el inquieto “Chico” Labastida, a quien al pasar de los años, siendo mayor de edad, le decían “El Mozo”.

- Ud, no ha jugado pichas con él, no diga así, es el brigadier Bolívar. Fue el reclamo alegre de Ricardo, el mayor, le llevaba casi 8 años de diferencia en edad.

- Deje, cojo, yo no estoy molestando.

- ¡Chino malarte, cállese! Le dijo “Manacha” (Maria Ignacia), su hermanita, quien era 3 años mayor que Chico. Eran los hijos de doña Asunción y de don Francisco Labastida, el Letrado y rico hacendado.


Eran muchos recuerdos agradables, momentos extraordinarios desde aquella alharaca que anunciaba la llegada del llamado Libertador, tanto Ricardo que había regresado del Seminario, como la rebelde María Ignacia y Francisquito La Bastida, llenos de total regocijo que se disfrutó en la Casona por la llegada de un ser admirado, casi extraordinario. La espera culminó cuando su madre doña Asunción, parada en el escalón de la entrada de la Casona vio bajar del caballo a ese hombre y con total alegría le dijo:

-         Bienvenido Brigadier, está en su casa. Al extenderle la blanca y fina mano, el recién llegado, en caballeroso ademán, la besó, diciendo:

-         Gracias mi señora, Ud. debe ser la esposa del Dr. La Bastida.

-         Sí. Le respondió doña Asunción. Bolívar volteando hacia su derecha, vio a los niños y también los fue saludando, uno a uno, y preguntó sus nombres.

Los tres hermanos quedaron perplejos admirando aquel hombre que está entrando en la casa, el ser que se veía casi como un Dios, como subiendo las escaleras al Parnaso. Ese recuerdo de aquel día de junio de 1813, los marcó de por vida, recordando cuando en un abrazo de extraordinaria hermandad se encontró con el padre de ellos, Don Francisco Antonio La Bastida Briceño, su amigo, su compañero de conspiraciones en Caracas cuando lo conoció. Inmensos recuerdos que estos niños vivieron en esa casa y que aún, después de adultos, se respiraban en la Casona castellana de San Francisco.  

"El Mozo" Francisco Antonio La Bastida Vetancourt, nació en la hacienda San Francisco, en Mendoza del valle del Bomboy, el 18 de abril de 1808. Ricardo su hermano, nació en 1800, María Ignacia en 1804, también en el mismo lugar.  Fue hijo del prócer trujillano Dr. Francisco Antonio La Bastida Briceño, Constituyente por La Puerta, en la Asamblea Constituyente Provincial de 1812, amigo personal de Bolívar y activo impulsor de la causa independentista. Su madre: Asunción Vetancourt.  Hermano de la rebelde María Ignacia La Bastida Vetancourt y del destacado prócer Dr. Ricardo Labastida. 

Como señalamos al comienzo, hablar de Francisco La Bastida Vetancourt, es hablar de la hacienda San Francisco, y de los descendientes de los fundadores de la ciudad de Trujillo, de la obra económica del letrado, prócer y hacendado, Dr. Francisco Antonio La Bastida Briceño, en el impulso del trigo y el que introdujo las tres primeras matas de café, como experiencias nuevas en nuestros campos, donde se dio una muestra de la solidaridad agraria, de la lucha constante por mejorar las condiciones económicas de los agricultores y criadores; hombre de  serrano nacimiento, fue un patriota, y apasionado “Provincialista” como se le llamó, para darle rango de importancia a Trujillo, ejemplo señero de nuestro gentilicio.  Uno de los comandantes de la Batalla de los Alcaldes en Agua Santa, en marzo de 1812, a la caida de la Primera Republica, enfrentando las  fuerzas realistas al mando de Manuel Geraldino, que desde Maracaibo,envió el  gobernador Fernando Miyares y el Comandante militar Ramón Correa.


Francisco Antonio "El Mozo" el Maestro, vertió su sabiduría en un importante aporte a la educación.

Estudio Cánones, Filosofía, Gramática y Teología en la Universidad de Mérida o San Buanaventura de Mérida, lo que complementaba con las enseñanzas percibidas en el seno de una familia castiza de cultura elevada, donde se hablaba el castellano puro, inclusive hasta hace poco cuando lo demostraba el profesor César Labastida.  Desde joven Francisco Antonio "El Mozo", mostró su vocación por la pedagogía, lo que lo llevó a impartir clases, como maestro y pedagogo trujillano;  es recordado por ser el creador y redactor del famoso manual del "Lenguaje Nacional" para los estudiantes de primaria, a finales del siglo XIX. Metodo interesante recomendado a los directores de las escuelas federales, para que los niños aprendieran a leer y escribir correctamente la lengua castellana; y obtengan avanzadas ideas que les facilitarían los estudios de los demás idiomas. En el órgano y publicación de instrucción primaria del Estado Trujillo "Revista Pedagógica", reproduce un capitulo del pequeño tratado de <<P.D. Francisco Labastida>> ya sacerdote, denominado curso preparatorio <<Lenguaje Nacional>>, en 10 capítulos y ejercicios con el cual se enseña a los niños en el concepto, análisis y aplicación de las 10 partes de la oración castellana. Es uno de los primeros tratados de lingüística de Venezuela, aunque se le llamó en esa época Tratado de Analogía, incluyendo, los respectivos capítulos de invención, elocución y revisión, con el cual el alumno por sus propios medios, podría hacer descripciones de eventos familiares, paseos, juegos, clases, actividades de la iglesia, analiza oraciones, razonando sobre el texto y corrigiendo las habladas o escritas incorrectamente (Revista Pedagógica. páginas 49 a 52, Tercera Edición. N° 5. Noviembre de 1911. CHET). 

Tuvo el reconocimiento de las autoridades educativas, cuando hizo la entrega de esta obra, que ganó una gran repercusión a nivel nacional, ya que fue adoptado por diferentes regiones como un libro necesario para la formación de las generaciones neorepublicanas. 


Francisco La Bastida Vetancourt, el hijo del “Provincialista”, protesta en defensa de Bolivar. Una carta en plena desintegración de Colombia integradora, fuerte e inmensa.  

Muy joven, con apenas 21 años, se vio envuelto en un turbulento y dramático proceso político: la disolución de la llamada Gran Colombia, que a la vez, significaba la derrota política de Simon Bolivar, ante la incomprensión o traición  de quienes consideraba sus seguidores o aliados en su sueño integrador y libertario.

A pesar de que Bolívar mantenía la armonía con el general  Páez en 1829, este, << le correspondía con la perfidia y la calumnia y escribía a sus subordinados: el velo se ha descorrido. El general Bolívar después de las protestaciones más sinceras de amistad y el deseo de salvar la patria viene con el puñal en la mano...; horcas y patíbulos viene levantando contra nosotros; opongámosle firmeza, lanzas y espadas... Señale esta a todos nuestros compañeros y dígales que cuento con todo, todos y que no se fien del nombre de Bolívar>> (Carta de Páez para el coronel Cornelio Muñoz, citada por el doctor Vicente Dávila en Próceres Merideños. Página 259.  En Augusto Mijares, 135).  Avanzaba la conspiradera desintegradora.

Ya se preparaba la separación de Venezuela del proyecto de Colombia la grande en 1829, << y todos quieren en General [Páez] y quiere D. Carlos [Soublette] que lleven instrucciones detalladas para obrar cortando todo nudo que encuentre y han de llevar escritos de aquí los pronunciamientos que deben hacer las municipalidades, las juntas de Caserío y todo Dios; porque conviene que vengan todas, todas, todas las Actas, sin quedar un rincón que no pida tres cosas, a saber: nada de Unión con los reinosos; jefe de Venezuela el General; y abajo D. Simón. Todo el mundo debe pedir esto, o es un enemigo, y entonces...>> (Archivo Nacional "Archivo Blanco y Azpurua" tomo III, folio 121 En: Mijares, 135). Los trujillanos, asumieron una posición de apoyo, muy diferenciada guiada por recuperar la condición de Provincia, que se la habian quitado con la organización de Colombia.

En febrero de 1830, Francisco La Bastida Vetancourt “El Mozo”, denuncia la tramoya de los seguidores del general Paez y Soublette. No todos los pronunciamientos siguieron la línea torcida del General Páez y puede juzgarse cómo fueron los pronunciamientos que se enviaron a la secretaría general del General Páez, por la representación que en nombre de los vecinos de Escuque hace La Bastida, acerca de los procedimientos del Jefe Militar del Cantón: << Las mismas Asambleas Populares han sido juguetes de su insolencia, pues ha pretendido que firmen los ciudadanos no lo que realmente han dicho y acordado en sus reuniones, sino algunos papeles que a su modo escribía él en su casa, amenazando con sus terrores a los que no querían obedecer ¿ y será tener libertad esto, Exmo señor? ¿Podrá hablar con libertad un pueblo que en el momento de reunirse ve formado en la Plaza un Escuadrón de caballería de una compañía de fusileros? Si el contenido de los papeles que el señor Cegarra quería que firmásemos hubiesen sido algunas quejas justas y fundadas,  para comprobar nuestro pronunciamiento, en buena hora que insistiese: pero querer que suscribiésemos una multitud de misterios, injurias e insolencias contra el general Bolívar, no nos pareció regular, porque hemos creído que podíamos desconocer su autoridad y tratarla con decoro>>  (Archivo Nacional, Secretaría del Interior y Justicia, tomo 5, folio 421, publicada en el Boletín del mismo Archivo N° 37. En: Mijares, 136), a pesar de estos pronunciamientos el proceso en contra de Bolívar culmina con el afrentoso Decreto que lo expulsa del territorio nacional, pasarían muchos años, para que volviera a su tierra natal, urnado. 

En 1831, Ricardo su hermano, es designado por el presidente de la República, gobernador de Trujillo. La ambición del coronel Cegarra, visto ese nombramiento hecho por Páez, lo hizo organizar con el comandante Pedro Alcántara desde San Lázaro y pueblos vecinos un pequeño levantamiento militar, con la bandera de reconstruir la gran Colombia, lo que había ayudado a desmantelar meses antes. 

Se puede suponer que Francisco La Bastida Vetancourt, tuvo una corta carrera como político, al desempeñar cargos electivos en el municipio Escuque, y como militante del conservatismo, actividad que cumplió hasta el estallido de guerra del comandante Pedro Alcántara y del coronel Cegarra, que criticó con mucha valentía en la antes transcríta carta de febrero de 1830,  cansados los trujillanos de tanta violencia fratricida y desunión, que lo llevó a refugiarse en las aulas que vencen la sombra. 


El humanista y espiritual Francisco La Bastida Vetancourt, Cura de almas.

En 1834, se casa con Micaela Antonia Briceño Vetancourt, procreando 6 hijos: Lorenzana, Isabel, Romulo, Carlos, Eleuterio y Julio de La Bastida Briceño (Dávila, 303). Al fallecimiento de Micaela, cambió su cotidianidad de vida y abandona la actividad política.

Con buenos estudios en Teología, tomó los hábitos y se dedica a ser cura de almas. Comparte su tiempo, entre asuntos de la fe y la docencia. Según el historiador Vicente Dávila, <<una vez viudo se hizo cura de almas>>  y se dedicó a la docencia y al trabajo pastoral y teológico, atendiendo a sus vecinos en lo espiritual y emocional de sus vidas de fe. Sentía al igual que sus hermanos Ricardo y María Ignacia, una gran veneración por el padre y prócer Francisco Antonio Rosario, a quien consideraba Santo.

         Su aporte en la educación, se puede considerar que es uno de los primeros tratados pedagógicos sobre lingüística, fonética y prosodia del país.  El recordado Cura, creador del manual escolar de "Lenguaje Nacional", murió en 1908. 

        (*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta

sábado, 6 de junio de 2026

Audon Lamus, decano del comercio en La Puerta

Oswaldo Manrique Ramirez (*)


Si en La Puerta, se propone tratar el tema de los primeros comerciantes, y de los más prósperos, sin duda, saldrá a relucir, el nombre de don Audón; fue un sagaz y dinámico comerciante y hacendado, hizo una enorme fortuna, adquirió mucha propiedad inmobiliaria, que incluyó, el lote de terreno y lo que quedó del Oratorio de la Guadalupe de Indios de La Puerta, que construyó el padre Rosario, en 1818, de su propio dinero; Lamus  lo adquirió del señor Giacopini y su esposa, el 23 junio de 1922, hacendado italiano involucardo en el fraudulento Juicio de Partición de tierras del Resguardo Indígena de La Puerta,  lo que produjo innumerables leyendas y narraciones extraordinarias. 


Sus tierras de la finca El Pozo, camino a La Lagunita, eran muy productivas con buen ganado lechero y producción de quesos; colindaban con las del varón de la Cordillera, Mitrídates Volcanes; igualmente, se debe mencionar la “Posesion Media Loma”, de la que  Lamus, era propietario; alguno considera que esta era la antiquísima e indígena “Lomalla de Busandi”, camino a La Lagunita del Portachuelo; Lamus se entendió con Cesáreo Parra y éste comenzó a hacerla producir.  Así, fue adquiriendo otras propiedades, que lo convirtieron en terrateniente y en el hombre más rico del pueblo. Su nombre: José Abdón Lamus Briceño, fue en vida titular de la cédula de identidad N° 1.003.362; la gente de la comarca, lo llamaba Don Audón. Nació en La Puerta, en 1.886. Era hijo de un comerciante de evidente origen judío: don Juan Pedro Lamus, y de una nativa mujer mestiza: María Briceño. Su padre Juan Pedro, hombre de mucho trabajo, vinculado al campo de los negocios de San José de Cucuta,  le fue inculcando el conocimiento en el manejo del comercio; este en 1891, había comprado con mercadería, derechos a unos indígenas, y quedó beneficiado como adjudicatario de tierras en el juicio de Partición del Resguardo Indígena de La Puerta, con los lotes N° 30 (6ª. adjudicación) y el 36 (53ª. adjudicación), en lo que se convertiría el área urbana de dicho Municipio. Para dicho año, era Juez del Municipio La Puerta.

En las tierras del Oratorio de la Virgen de Guadalupe de Indios, edificado por el presbitero y prócer independentista Francisco Antonio Rosario D. Con mucha sapiencia comercial inmobiliaria y con visión futurista, Audón en 1922, se va a vivir a ese zona, a la entrada norte de La Puerta y establece su casa, allí mismo, con varias puertas en la fachada, abre su negocio de telas, ropa, zapatería, sombreros  y mercadería seca, como en los tiempos coloniales, mientras más puertas tenía el local, era señal de gran prosperidad;

En el costado norte  y lado izquierdo del negocio, montó una bomba de gasolina, era la entrada del pueblo y del hotel. En el costado Sur, tenía un solar donde criaba gallinas, puercos, pavos, gansos, quedaba una casa abandonada,  que se presume el Padre Rosario la habia dedicado para dar posada a los peregrinos, y al final de este patio estaba el portón que da al zanjón de la caraota amarilla, la de antienvejecimiento; este zanjón se lo vende al tiempo, al señor Carlos Jaeger, del Hotel Guadalupe, después que le vendió el terreno donde se construyó el Hotel. Este sector, después fue llamado el “Topón.

Posteriormente, convivió  con su señora Aminta Briceño, en la casa de la esquina avenida Bolívar con calle 1, justo en el lateral Sur del hoy hotel Guadalupe, antiguo  Oratorio. Compartieron y cohabitaron por espacio de 40 años, según el cálculo de su sobrino Arnoldo Briceño. Aminta, nativa del caserío El Molino (Molino de “Mimbón”, para los indígenas Bomboyes), cerca del trapiche viejo de los Araujo, vino al mundo en la casa materna el año 1925, era hija de Manuel Briceño y de Juana Rivas. Sus hermanas Celistia la mayor, nació en 1923, murió en 1972, Silvia del Carmen Briceño, la menor, habría nacido en 1927. 

Audon tenía ya tres hijos con otra señora, sus nombres Rafael, Ramón y La Nena Lamus. Se había casado, con una de las muchachas González, familia también terrateniente.

El señor Lamus, según nuestros abuelos, se reservó el bosque y los zanjones del Oratorio del Padre Rosario, donde estaba la plantación indígena de los árboles de caraota amarilla, que era recogida para las celebraciones de todos los diciembres, y en augurio de prosperidad para el año siguiente. La tradición oral, repite que ordenaba preparar una comida colectiva, una especie de mute, con maíz y pedazos de aves y cerdo. Al parecer, los indígenas le atribuían a esas leguminosas propiedades energéticas, alimenticias, espirituales, prosperidad, abundancia y de longevidad. Audón se la reservó, para su consumo y el de sus amigos en diciembre.   

Audón muere en el año 1978, tenía 92 años de edad, de trabajo diario, incansable, atendía varios negocios, fue herido en una balacera al enfrentar a un grupo de guerrilleros de las FALN, de la que salvó la vida; de las voces de nuestros más viejos vecinos, se escuchó que su dieta basada en la caraota amarilla, extraída del zanjón del Oratorio, de la arboleda de los indígenas, tenía las propiedades nutritivas, reconstitutivas y propicias para la longevidad, no solo era una de las leyendas relacionadas con el santo padre Rosario, anterior dueño de esa posesión, que al parecer, solo le gustaba que le prepararan su sopa de caraota amarilla, durante su periodo de activa expiación y penitencia.  


El nuevo propietario del Oratorio, un descendiente de judíos.


El local de la Tienda de telas y ropa de don José Abdón Lamus y la denominada Casa Blanca, hasta la hoy Calle 2, y el lote donde está el Hotel Guadalupe y lotes aledaños, según documentos públicos inmobiliarios, corresponden a la antigua propiedad del padre Rosario, es decir, lo que era el Oratorio de la Virgen de Guadalupe.    A modo de mitos y leyendas, relata la tradición oral, que en ese sitio se han presentado algunos sucesos que la comunidad considera verdaderamente extraños. Lamus, al llegar allí, se hizo inmensamente rico, se convirtió en una especie de prestamista y banco para la comunidad y el comercio en general, fue obteniendo más propiedades, casas, fincas, haciendas, comercializaba telas y mercadería seca en los Estados Trujillo, Mérida y Táchira; se llegó a comentar, que consiguió la botija de las pepitas de oro, que le regalaron los indígenas al padre Rosario; Audon era tan rico, que las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), en la década de los 60 del siglo XX, realizaron dos operaciones guerrilleras de expropiación financiera en su local, por el que  hubo balacera, heridos y resultaron presos varios guerrilleros del MIR y el PCV, incluyendo varios jóvenes de La Puerta.


Don Audón, como lo llamaban en el pueblo, era un hombre de estatura mediana, de piel morena, pero con sangre de comerciante sefardí, lo que patentaba su apellido; era muy dinámico para los negocios. Tenía una camioneta tipo panel cerrada que viajaba cada semana al Estado Táchira, para llevar cotizas, sombreros, sardinas enlatadas, tasajo (carne de buey enlatada); este vehículo lo manejaba Pedro Rodríguez, que fue su primer chofer; y el segundo, fue el señor Camilo Paredes, de quien se dice era su hijo, y vivía con su familia al final de la Calle 2 de la Parroquia.   

Es importante señalar otro dato curioso, es que la casa de don Audón, donde tenía la tienda comercial, muy vieja, estaba hecha de paredes de bahareque. Con el tiempo la mando a reconstruir pero con paredes de bloque, que es la que aún se encuentra en pié a la entrada del pueblo. La construyó el maestro Roviro Briceño,  que vivía en La Hoyada; el maestro era un hombre pequeño, con conocimientos y experiencia en construcción civil, era familia de Audón. Éste Roviro, transformó el inmueble de acuerdo a los requerimientos del dueño. Terminada la obra, le siguió haciendo arreglos, y adecuándola a las necesidades del negocio mercantil, ampliándole los ambientes y depósitos. Esa relación, de trabajo se mantuvo por muchos años, y para muchos en el pueblo, más allá del tiempo. Esto, lo fundamentan en que, el mismo día en que murió don Audón Lamus, murió el maestro Roviro; es decir, que en esos días los velaron a los dos, les rezaron a los dos, y también, el mismo día los enterraron a ambos en el cementerio del pueblo. Dicen que las coincidencias no existen; quizás. Ahí les dejo eso.    

La “Casa Blanca” de Abdón, ubicada al lado de la tienda, también ha sido fuente de infaustos hechos, desde la incomodidad y molestias para quienes la alquilan para vivir, no aguantan mucho tiempo; una vez, intentaron montar una clínica de sanación y rejuvenecimiento holístico y los resultados para los pacientes fueron negativos; la han alquilado para festejos y se producen hechos de sangre o policiales. Parece que su destino es siempre estar vacía.


Como parte de nuestra investigacion, compartimos a continuación el Acta de matrimonio de Abdon Lamus, de donde se desprenden varios datos de interes, para sus familares y vecinos, que es del tenor siguiente:

<<Hoy catorce de agosto de mil novecientos nueve a las siete PM, constituidos en la sa del Despacho de la Jefatura Civil del Municipio La Puerta Natividad Survaran y su Secretario comisionado por el ciudadano Presidente del Concejo Municipal del Distrito Valera en el auto fecha cuatro del presente mes y como el expediente de matrimonio entre Abdon Lamus y Clemencia Gonzalez y de conformidad con lo dispuesto en el articulo 109 del Codigo Civil compareció Abdón Lamus de este vecindario mayor de veintiun años soltero agricultor e hijo legítimo de Juan Pedro Lamus y Donaciana Briceño el primero finado y la segunda vecina del Municipio Monte Carmelo mayor de edad viuda y comparece tambien Clemencia Gonzalez de este vecindario de oficios propios de su sexo e hija legitma de Miguel y Barbara Gonzalez finados con el fin de celebrar el matrimonioo civil…El jefe Civil Natividad Survaran…Secretario>> (Libro Matrimonios año 1909. Archivo Registro Civil de la Parroquia La Puerta).

Abdón, descendiente de judíos, era furibundo católico, colaboró económicamente con el Padre Trejo, en la construcción del actual templo de San Pablo Apóstol,  y todos los años, en diciembre y enero, como tradición realizaba una gran fiesta de días en honor a la Virgen de Guadalupe y al Niño Jesús, en la que en la que encerraba a los participantes e invitados, para que comieran, bebieran y rezaran todo el día y toda la noche; les daba regalos, pero no se podían ir sino hasta el día siguiente, los obligaba a quedarse, y por si acaso, para que no se fueran se plantaba en la puerta de la casa, armado con su revolver para que se respetara el compromiso. Así eran las cosas. 

(*) Portador Patrimonial Cultural e Historico de La Puerta  


sábado, 30 de mayo de 2026

El Hotel Guadalupe de La Puerta y la fuerza de su primera piedra (2ª. Parte)

Por Oswaldo Manrique (*)


Una mañana de 1945, cuando el tenso frío y la neblina cubren los espacios del hotel, José Asunción Angulo, realizaba la proeza de darle forma y estilo a los jardines. Entraban a cumplir su turno el personal del comedor y las camareras, cuando uno de ellos, indiado y robusto, le dijo en alta voz:

-         ¿Mano Chon, ya encontró la primera piedra?  El jardinero, a punto de emparamarse, alzó su mirada vivaz y alegre, y le contestó:

-         Sí, estoy en eso, ya casi le tengo ubicada la raíz.  Era una de las chanzas que se escucharon entre el personal del Hotel, debido a la antología de leyendas y espantos, muy propias de aquel lugar, que fue propiedad y Oratorio del padre penitente Francisco Antonio Rosario.  El compañero de trabajo, a modo de humorístico recordatorio le dijo:

-         Cuando la encontrés, me avisás.

-         Sí, vaya comprando el cincel y la porra.  

José Asunción Angulo, con 23 años de edad, alegre y amable, no se molestaba por estas bromas quizás pesadas para el momento. Nació en La Vega de Tostós, Boconó. Semanas antes, en Valera el famoso sastre de la avenida 6, su  amigo, le preguntó que para dónde iba vestido de liqui liqui, le respondió que andaba buscando trabajo y como sólo encontró de policía, iba para la Comandancia. Su amigo, le dijo que no diera ese paso, que en La Puerta en el hotel nuevo, necesitaban personal y “Mano Chon” como estaba presentable, tenía puesto su liqui lique y sus zapatos de suela, se fue caminando, anduvo pedestremente los más de 20 kilometros bordeando la carretera de tierra hasta llegar al gran Hotel. Al llegar a la administración, pidió para trabajar en la cocina pero sólo había en jardinería, y se fue a trabajar como jardinero con su liqui lique puesto, asi trabajó semanas,  vistiendo con su traje nacional, su única vestimenta, que lavaba casi a diario para trabajar.

La primera noche, la pasó en un pequeño cuartico de los empleados, “Mano Chon”, recien llegado, escudriñó solo el silencio. Mientras la pequeña aldea dormía, le pareció oír unos pasos en la caminería de la gruta de la Virgencita de Guadalupe. ¿Era cierto? ¿O era un espanto que lo quería asustar?  Dudó ¿O estaría ocurriendo al frente, en la hacienda del padre Rosario, donde le escuchaban sus pasos arrastrando la enorme cruz de madera? Los de Tostós, nunca tienen miedo, sonrien. Al amanecer, ya despierto, escuchó cómo corría el agua en la quebrada la Guadalupe. Durmió incómodamente, pero recuperó energias, algo descansó. Esa mañana, se volvió a poner el liqui lique, fue a la cocina a tomar café y se abstuvo de comentar lo que escuchó, pensó que era una tontera producto del cansancio.

La noche siguiente, y las que siguieron aquella semana, los pasos se repitieron, pero ahora eran diferentes, se escuchaban más pesados. Al rato pararon, y comenzó a escucharse el ruido del hachero en la hacienda del padre Rosario.  Curioso, tuvo la tentacion de salir a recorrer los alrededores del hotel y con eso, calmaba su curiosidad de conocer el hotel en el que trabajaba. Escuchó algun otro ruido, salió a averiguar y no vio nada.  Apagaron las luces del hotel y se fue al cuartico, donde encontró la oscuridad y perdió la nocion del tiempo y del espacio.  Eran espantos que se oyen y no se ven, y como buen trujillano dijo persignadose: “Arrenuncio Satanas”.  José Asunción Angulo Torres, nació en 1921, en un pequeño y alejado pueblo andino: Tostós.

A los días tenía amigos y le dieron un cuartico para dormir, y le regalaron ropa, uno de ellos, el señor Juan Matheus, del que se hizo compadre. Las camareras caminaban calladas viendo las grises callejuelas, mientras el jardinero, uno de los primeros trabajadores que tuvo el Hotel, mostraba un pequeño sombrero de paja que le apretaba la cabeza, sobresaliendo sus dos firmes orejas coloradas como si fueran de palo. "Mano Chon" es el padre del conocido ingeniero Edgar Angulo.

*

En febrero de 1943, la primera piedra de esa edificación de aires barrocos, la colocó el Secretario de Gobierno Manuel de Jesús Chuecos, en representación del Presidente del Estado, Dr. Numa Quevedo, quien estaba en la capital de la República. 

El "Hotel Guadalupe de La Puerta", hoy Hotel Guadalupe, ha jugado un papel importantísimo en el desarrollo de la actividad turística en la entidad, en la evolución económica y equipamiento de servicios de la comunidad puertense y las vecinas. Está ubicado en el área urbana de dicha parroquia, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Valera y muy cerca de las principales edificaciones religiosas, culturales, deportivas y comerciales de la Parroquia, y está considerado uno de los edificios más interesantes del estado Trujillo.

En 1957, el prestigio y las relaciones sociales y politicas llegaban hasta ciertos niveles del poder central. Hubo un público compromiso con la dictadura, lo que corrobora el siguiente: <<Telegrama. La Puerta, 7 de noviembre de 1957. Presidente y demás Miembros del Congreso nacional. Caracas. El suscrito Administrador del "Hotel Guadalupe", participa complacido que con todo su personal a su cargo y muchos amigos del Municipio La Puerta, dan su apoyo reforma Ley Electoral. Respetuosamente, M. Espinoza>> (En: Luis González. Testimonios del Periodismo Trujillano. Pág. 18). El apoyo en sí, era por la continuidad del régimen dictatorial del general Marcos Pérez Jiménez, por sus obras, que, <<acreditan patrimonio espiritual y material de los venezolanos... garantiza la estabilidad, conforme con el bienestar de la Patria>>. Publicaron también telegramas del Central Azucarero Motatán y de institutos educativos privados como el Cecilio Acosta de la población de Carvajal. En este Hotel, se realizaron reuniones de carácter internacional, historicas, que merecen crónica aparte.

Tiempo antes, en 1953, llegó a trabajar un demócrata, inmigrante gallego. Habia participado en el bando leal, en la lucha por sostener el sueño democratico y el gobierno de la Segunda Republica en España. Antimonarquista y seguidor del presidente Niceto Alcalá Zamora, al caer en 1939 esta experiencia, por el triunfo de las fuerzas falangistas y monarquicas comandadas por Francisco Franco, en la guerra civil, que dio paso a la dictadura, se trasladó a Venezuela, incluyendo en su equipaje, sus convicciones ideologicas y su carnet de militante del Partido Comunista de España, casi con las carateristicas de uno de los atrapados personajes de Hemingway.  Era nativo de una de las zonas  portuarias: “A Coruña”.  Trabajó en jardineria, sabía trabajar la tierra. Cuidaba los pinos, y hasta les hacia bonitas y artísticas figuras para destacarlos.

Sus compañeros en los ratos libres, solian entretenerse con la palabra de este empedernido e interesante comunista, quien les relataba en su “morriña”,  los pasajes que vivió en la guerra, y de los lugares que extrañaba de su tierra gallega, como Santiago de Compostela, el faro romano y la torre Hércules. Fue jardinero del hotel hasta el año 1968, es rememorado, porque bebia cerveza Zulia, y cuando brindaba decía: - Agarre el aguila por el pico pa’ que sienta el sabor. Vivió frente a la tienda de Audón, luego se mudó a una casa en la avenida Bolivar con calle 4. Alfonso Araujo, ex prefecto de La Puerta, recuerda que siendo niño le llevaba las compras más abajo de la casa de Contessi.

Cuando estaba alegre y se habia tomado algunas cucharadas, mostraba su diente de oro y solia decir su versatil comodin, en su lengua nativa: - “Carallo, soy Lago, Galego y Comunista”. Vivió en una casa, frente donde Audón Lamus. Este personaje, papá de nuestra vecina señora Dalia Lago de Salcedo, le decia en gallego la expresion de mayor sentimiento: “Quérote”. Enfermó y muere en el 71.

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Uno de los copropietarios y a la vez gerente don Carlos Jagger de descendencia alemana, cada mañana tenía el hábito de supervisar la recepción y hasta hacer lobby con los turistas, asimismo, el trabajo del personal, lo que igualmente realizaba en el turno de la tarde. Sin embargo, no todo era el lugar acogedor, el bonito paisaje y las caras alegres. Un año, llegaron las vacas flacas. 

Se recuerda que en 1969, llegó un español a quien llamaban Manolo, a trabajar como administrador en el hotel. En ese tiempo, llegaban muchas palomas, cuyo plumaje destacaba sobre aquel fondo verde de los jardines y montañas; y a este hombre se le ocurrió agarrar un rifle de esos flowers y comenzó a matar las palomas y cuanto pajarito se acercaba al Hotel.  Cuando se fueron las palomas definitivamente del Hotel, las sustituyó otra ave, la "pava macha", popular símbolo de la mala suerte.

A partir de ese hecho y desde ese día comenzó un bajón económico para el Hotel Guadalupe, no llegaba clientela, ni a comer ni a hospedarse, ya no hacían fiestas, era una pava total, la que le cayó al hotel.  Aquellos famosos artistas que llegaban de Maracaibo y también de televisión nacional, los de las fiestas privadas y eventos en los que se pagaba entrada, con conjuntos musicales, dejaron de ir a este hotel de primera categoría.

A eso se agregó que, como este establecimiento, tenia su propia granja y criaba cerdos, Manolo, tuvo otra ocurrencia, mandó a matarlos todos porque iba a transformarlos en jamones serranos, tipo español, de lo que él sabia. Al pasar unos dias, todo esto se dañó y la empresa siguió perdiendo con este administrador. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre económica que les preocupaba, la poca gente que llegaba era recibida con la misma y ensayada sonrisa estándar para clientes.

Cambió la situación, cuando se le escuchó a don Carlos, decir: - En quince dias se va. También, al parecer, remozaron las caminerías hacia la capillita de la Virgen de Guadalupe, ubicada en el zanjón norte del Hotel. Volvió a retomar el Hotel su anterior dinámica, mejorando y atendiendo las nuevas zafras de clientes.  Este español, luego fue administrador en una empresa concesionaria de vehículos de Valera.

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Se nota, que, hubo preferencia para asignar los puestos de trabajo a gente que estuviera preparada o con experiencia en el ramo, por eso, ingresaban gente de otros lugares.  Asimismo, y en esto no alojo dudas, que este establecimiento turistico, es un lugar donde los protagonistas cotidianos, que llegaron desde los más lejanos países, soltaban y compartían sus experiencias, sus querencias, sus gustos, sus secretos, que en conjunto sintetizan una compleja e interesante muestra de lo que es el puertense, que posiblemente vaya desapareciendo por el fenomeno endocolonialisita contemporaneo, tema para los etnologos, sociologos, antropologos, cientificos, investigadores y psicologos sociales.

Los 7 caballos que tenía el Hotel, para el paseo de los huespedes, los bautizaron con nombres muy peculiares: Moro, Rayo, Rosillo, Plata, y Blanco entre otros, que salían raudos por aquellas calles de tierra de La Puerta. Existía una caballeriza techada, atendida por el señor Pulido, caballericero, ubicada detrás de la casa de Audon Lamus,

Pero, era un lujo y algo contradictorio, ver a un señor que tenia prohibida la entrada al Hotel, pero que mandaba a sus ayudantes, a llevar a su pequeña recua, los paraba arriba cerca del estacionamiento.  Eran los nueve burros de Juan Aldana, a quien le llamaban “Juan Perrera”, por su peculiar caracter. Lo contradictorio, es que los hijos de los hospedados alemanes solo querían y preferian, montarse en estos feos, orejones y despelucados asnos, y se les veia andar como en caravana beduina por el pueblo, y al frente comandando “Juan Pererra” y sus cuatro niños ayudantes, entre ellos Pedro Gonzalez, el tío de nuestro primer Sacerdote nativo.

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Esa relación, hotel, paisaje, clima, hombres y mujeres, conforman un polo vital de atracción historica.  Entre los personajes que le dieron vida y espíritu a este lugar de hospedaje turístico, en los años 50, 60 y 70,  se recuerda en la administración de los años 50, al señor Depoll, zuliano, se casó con la puertense señora Victoria Linares; en 1966 llegó el señor  Maibar o Malhan, el aleman, alto, de piel casi de tomate,  fue administrador  hasta el 68, bebía wiski, mientras acariciaba sus bravos perros negros; dejó hijos; tambien era el jefe de taller mecánico, electrico, plomería, luego lo dirigió el señor Formenti.  Para este tiempo, llegó el señor Carlos Jaegar, panameño, de ascendencia alemana y toma la dirección del Hotel.

Vale recordar a las camareras Rufina González, Aurora Araujo, María Suárez. En lavandería recuerdan a Gabriela Molina,  la señora Angela en la lencería, señora Natera, Carmen Aldana camarera esposa de “Pajarilla”. Mesoneros: el popular “Sabú” Pedro Mendez, padre de nuestro amigo y colega Dr. Jorge Mendez; Manuel “El Hachazo”, Rosario Peñaloza,  Maria Salcedo,  Ricardo Lobo, “Pipo” González, Rosa Carrillo, Salomón García, Jorge Albarrán, Américo Villamizar “Bigote” era tan versatil este empleado, que, cuando vino la famosa vedette mexicana  “Tongolele” en 1955, el que se presentó a bailar con ella en el espectaculo en el Teatro Libertad, fue “Bigote”; José Hidalgo “Pajarilla”, Miguel Caldera, estos tres ultimos directivos sindicales, era Secretario General y firmaba los carnets. El señor Onesimo Morillo, estricto encargado de la vigilancia y porteria, sobre todo de los “chinos” que aprovechaban cualquier descuido para montarse en los columpios, padre de nuestro amigo y colega Dr. Armando Morillo. En las compras: Germán Araujo, Arnoldo Carrasquero y Valerio Combita.  Encargado de la granja del hotel, “El gordo Victor” Delgado, vecino y recordado Cronista, quien beneficiaba los pavos y mataba cochino y reses para el restaurant, fue uno de los primeros empleados, fundadores, distribuia los alimentos en la cocina. La encargada de hacer el famoso pan del Hotel, era la señora Julia Vivas.

En la cocina, Julito Viloria y el maestro Ángel, cheff de ese departamento. Entraban a las 7 de la mañana. el comedor abría a las 9 am, dando desayuno hasta las 11.  Almuerzo de 1 a 3 de la tarde. A partir de las 7 pm. Todo dispuesto para  la cena. El bar está abierto desde las 11 de la mañana, atendido en esa época por Carlos Quintero, Bernardino Lobo y Oswaldo González.

Cuando el hotel tenia su propia bomba de gasolina (hasta 1962), aquella de manigueta roja, la atendieron Filadelfo y German Araujo, tambien Hector Delgado, quien una noche, a eso de las 12, escuchó un ruido frente al pretil y la caña y se acercó y vió una mujer desnuda que tenía el mechero pa’ lante; de pronto,  le escuchó un espantoso grito, a partir de lo cual se volvió  loco; dicen que era La Llorona.

La piedra fundacional del Gran Hotel Guadalupe.

Han escrito sin fundamento alguno, que lo habría construido un empresario alemán Johannes Kopp, en 1928, quien lo habría bautizado con el nombre de su esposa, Guadalupe, lo que es infundado. Como parte de nuestra investigación hemerográfica, se encontró una interesante e histórica nota de prensa, de la época y circunstancias en que se proyectó y ejecutó esta importante obra, que aclara este tema.

<<El Hotel Guadalupe de La Puerta. Recientemente el doctor Manuel de J. Chuecos, Secretario General de Gobierno encargado de la Presidencia del Estado, en ausencia del titular, doctor Numa Quevedo, colocó la primera piedra para la construcción del <<Gran Hotel Guadalupe>>, que una Compañía constituida con este fin, ha empezado a construir en La Puerta, población perteneciente al Distrito Valera. La Compañía constructora cuenta con apoyo del Gobierno Nacional y el del Estado Trujillo y tiene como componentes a la Compañía Petrolera Caribbean Petróleum C° y numerosos profesionales y comerciantes de los estados Trujillo y Zulia. El Presidente de la compañía constructora es el señor Rafael C. París A, quien honradamente preside la Asociación de Comerciantes e Industriales del Zulia. Nos complace adelantar a nuestros lectores algunas de las características y comodidades que tendrá dicho hotel, a saber: Estará situado a la entrada de La Puerta, en un terreno de cinco hectáreas, propiedad de la compañía constructora, a una altura de 1.800 metros sobre el nivel del mar. En consecuencia, se gozará allí de una temperatura y de una vista magnífica. En el mismo terreno brota un manantial de agua potable de tres pulgadas. El <<Hotel Guadalupe>> reunirá todas las comodidades modernas y tendrá una amplia terraza de treinta metros de largo; un gran salón de baile, comedores, bar, varios cuartos para matrimonios con baño y closets, para solteros y para diversión de niños; un gran patio central rodeado del mirador. Aparte del edificio central del Hotel serán construidas seis quintas para familias que deseen vivir en habitaciones independientes. Además de lo anotado, el moderno Hotel tendrá una Capilla, campo de tennis y de golf y caballerizas. Consideramos por adelantado abonado el éxito de este Hotel turístico, el primero en su índole en los Andes venezolanos, así como los beneficios que de él se derivarán para el Distrito Valera y para toda nuestra región trujillana, ya que ha de ser meta turística del Zulia y del centro del país. El proyecto y dirección de la obra estará a cargo del doctor Jacinto Tucci>> (Presente. Actividad, Concordia y Orden. Trujillo. Sábado 20 de febrero 1943. N° 52 Año 1. Primera plana de este semanario. En: Luis González. Testimonios del Periodismo Trujillano). Rafael Paris Atencio, destacado empresario zuliano, directivo de París Hermanos, grupo económico, indiscutible motor de empresariado azucarero. En 1941, es constituida la Asociación de Comerciantes e Industriales del estado Zulia, y es electo como su primer presidente.

En la necesidad de dar cabida a mayor afluencia de usuarios, a finales del siglo XX, este hotel desarrolló nuevas edificaciones que funcionan como resort o instalaciones de tiempo compartido, pero sigue conservando su edificio histórico y principal, así como sus miradores característicos. Actualmente tiene como capacidad de alojamiento 96 habitaciones y 88 apartamentos totalmente equipados y cuenta con otras facilidades. No tenemos datos de que haya sido declarado Patrimonio Histórico regional ni nacional.

     (*) Portador Patrimonial Historico y Cultural de La Puerta. 

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