domingo, 15 de marzo de 2026

La Puerta y su histórico acontecer productivo y económico (1ª. Parte)

Por Oswaldo Manrique (*)


Coincidiendo con los estudiosos de las ciencias sociales: primero nació la familia, después la tribu, y de la agrupación de sus viviendas y bohíos nació el pueblo Bomboy, una antigüedad aproximada a 1.400 años; cuyos integrantes organizados en colectivo se dedicaron al cultivo de la tierra con el cuidado armónico de su hábitat y la naturaleza. Distribuyeron el trabajo como función social, agricultura, cacería, pesca, alfarería, artesanía, textiles. Un pueblo milenario de paz, que en su evolución mantuvo su origen en la agricultura, como rasgo principal. Aún hoy, su tercer poblamiento, está dedicado al trabajo en el campo.

Características del espacio geográfico:

La Puerta, se localiza en los Andes, en el Occidente de Venezuela, al sur de la ciudad de Valera y del estado Trujillo, adscrita en lo político-administrativo al Municipio Valera, de este mismo Estado. 

En relación a su localización hidrológica, está dentro de la <<sub-cuenca del rio Momboy (Bomboy), afluente del río Motatán, constituyendo dentro de ésta, su parte media alta. El Momboy (Bomboy), atraviesa el valle en dirección SW-NE, paralelamente al sistema montañoso de la cordillera de Mérida, y nace en el Páramo de Los Laureles, teniendo como afluentes varias quebradas de régimen esporádico, como La Maraquita, El Molino, Media Luna y el río San Isidro, este ultimo de curso permanente>> (Estudio. MARNR: pág. 9).

Estando a <<una altura de 1.758 m.s.n.m. en un valle encajonado de forma alargada, por lo general bastante estrecho y limitado a ambos lados por un sistema de vertientes de altura considerable en que su mayor parte sobrepasan los 2.000 m.s.n.m. Este valle nace en el sitio conocido como La Lagunita  y se prolonga hasta las inmediaciones de la localidad de Carmania caracterizándose por presentar a todo su largo pendientes cuyos valores oscilan entre el 5 y 20 % de inclinación>> (Estudio de las áreas de expansión urbana del poblado de La Puerta, elaborado por el geógrafo Gerardo Miliani Z., y Alberto Pérez, División de Planificación y Ordenamiento del Ambiente, adscrita al (MARNR) Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales Renovables. 1979) . 

El pueblo Bomboy y el sometimiento al poder imperial español. Cuando se extinguen las encomiendas, 1687.

Pocos años después, de implantarse el régimen de las encomiendas de indios en este Valle (1595), el trigo se convirtió en uno de los rubros económicos más importantes. 

Para el año 1687, la mano de obra encomendada esclava concentrada en el Pueblo y Doctrina de San Pablo (hoy, La Puerta), estaba constituida por 235  indios útiles y esclavizados. La primera encomienda, del capitán Don Alonso Pacheco de Mendoza, estaba dedicada en sus posesiones a siembra de trigo y maíz, siembra y talleres de algodón y cría de animales y comercialización de cueros (Castellanos). En este dato, aparece como cultivo de importancia, el trigo.

La segunda encomienda, de doña Paula de Saavedra, sus posesiones estaban dedicadas a siembra de caña dulce, algodón y telares. La tercera encomienda del capitán Joseph Sanchez Mexias, dedicada a siembra de caña dulce. La cuarta encomienda, de doña Juana de Mendoza, ancestra del Dr. Cristóbal Mendoza, primer Presidente de Venezuela, estuvo dedicada a siembra de caña dulce y cacao. La quinta encomienda, de Fernando Hurtado de Mendoza, estaba dedicada a la siembra de cañadulce y cacao. La sexta encomienda, del cura doctrinero Juan Buenaventura Cabrita Losada, dedicada a la siembra de caña dulce. Datos tomados del Acta levantada por el alcalde Alférez Diego Jacinto Valera y Messa, el 14 noviembre de 1687, en la ejecución de la <<Real Cédula que manda poner en libertad los indios naturales de esta provincia pagando el tributo que con su trabajo adquirieren>>, (Rafael Ramón Castellanos. Relación de un viaje por las tierras de los Cuicas).  Esto expone, cierta productividad, en algo más de 9 décadas de explotación de indígenas esclavos. 

La Puerta, de pueblo de indios a propiedad de oligarcas republicanos (1800-1937).

En 1808, para Trujillo fue excepcional la exportación de 100 mil quintales de café. Sobresalen las primeras plantaciones de algodón y añil; para La Puerta, el sabio alemán Humboldt, lo consideraba y lo registraba para la historia, como pueblo productor de buen trigo y mejor harina. 

El cuadro para finales del siglo XVIII, en Trujillo, las haciendas eran 36 ingenios o trapiches que sacaban azúcar blanca y prieta; cacao, trigo, café, toda clase de conservas y “prospera cría de ganados”.   Según una antigua relación geoeconómica, <<las tierras son fértiles, producen todo genero de granos; es abundantísima en menestras, y toda especie de Vitoalla. Ay grandes crías de ganado menor…los carneros son muy grandes. Ay pocas crías de ganado mayor, hacen excelentes  quesos, las lanas labran con destreza, haciendo diferentes tejidos…las monjas trabajan diferente tejido de pita…tienen doce pueblos de indios, y estos tienen Cura y Corregidor que les administra justicia>> (Altolaguirre, Ángel. Relaciones Geográficas. Pág. 209-210. Ediciones Presidencia de la República. 1954). Uno de esos pueblos productores de granos, era la Aldea Indígena de Bomboyes, llamada para ese tiempo: La Puerta (Martí).

 

El trigo en el perfil histórico de la economía de La Puerta.

En el suelo de Venezuela, según las observaciones encontradas en los celebres apuntes de Alejandro Humboldt, <<puede ofrecer al comercio una mayor variedad y tal riqueza de producciones del reino vegetal>> (Humboldt, T5, 159).  En ese espacio territorial encontró café, azúcar, algodón, añil, ademas, cueros, carnes. Producía en aquellos años de 1800, <<casi todo el cacao que Europa necesita anualmente> > (idem); además quina.

Cereales, por tener tierras frías y templadas, Trujillo se había convertido en una Provincia de productos europeos, para abastecer a la Colonia, <<se cultiva ya los cereales de Europa en las montañas de Mérida y Trujillo>> (Humboldt, T5. 164), y hace especial mención de nuestra comarca <<en La Puerta y cerca de Santa Ana, al Sur de Carache... en muchos de estos lugares, y este hecho es bien digno de atención, el trigo se cultiva... en medio de cultivos de café y de caña de azúcar>> (idem). En relación al azúcar, anotó <<a comienzos de este siglo, encontrabanse bellas plantaciones... pero la exportación era casi nula>> (Humboldt, T5. 161), ésto, en 1800,  debido a la producción de las Antillas.

En base a las indagaciones y estudios de su amigo Bonpland, en su clasificación climática y agrícola, incluyó a La Puerta en el grupo de tierras de climas templados, muy adecuados para el cultivo de cereales (Humboldt, T5.  166), se desarrolló el trigo de manera significativa.

Para Agustín Codazzi, el trigo ocupa en 1830, el primer lugar en la producción de las zonas altas andinas, seguido de las papas, apios, maíz, cacao, caña (Burguera, 146), y el café, en séptimo lugar.

Un dato importante, sobre un elemento fundamental que aquí contaba para la economía anotó Humboldt, que, <<el grande y verdadero objeto del movimiento comercial en el interior de Venezuela es el transporte de los productos destinados a ser exportados a las Antillas y a Europa, tales como cacao, el algodón, el café, el índigo, la carne seca y los cueros... todos los transportes se hacen a lomo de mulas o por agua>> (Humboldt, T5. 189); esto indica la ventaja, facilidad y plusvalía que generaba el camino del Páramo de las Siete Lagunas en La Puerta, para llegar al Puerto de Gibraltar, importante para ese movimiento comercial, lo que hacía atrayente o envidiable las posesiones de tierras en el valle de Bomboy.

1870-1887. El Guzmancismo.

Aunque este resumen recoge aspectos particulares de la historia local de La Puerta, incluye otros de la historia económica regional. El historiador  Felipe Colmenter, en su obra Economía y Política en Trujillo durante el Guzmancismo, diferenciando económicamente a Trujillo del resto de Los Andes, descarta el café como primer rubro económico, durante el denominado período Guzmancista (1870-1887) (Colmenter, 7), al considerar que su base económica era el cultivo de la caña dulce, que dio origen a la más importante industria trujillana: las destilerías de bebidas alcohólicas, que utilizaba dos tercios (2/3) de la producción de panela. Los historiadores trujillanos Antonio Vale y Nelson Pineda, sostienen su interesante tesis, del predominio de la economía cafetalera en la provincia, hasta comienzos del siglo XX (Trujillo entre neblina, pólvora y colinas. Pág.83. 2019), casi  de subsistencia.

En 1876, el cultivo del trigo estaba en decadencia, por la llegada al país de la harina norteamericana, que logró desplazar la criolla, con mejores condiciones de mercado (Colmenter, 36).

Un dato esclarecedor, es que en 1884, de los 26 alambiques destiladores de aguardiente, industria principal y rentable del Distrito Valera, en La Puerta existían solo dos, el de Juan de Dios Ramíres, con capacidad de 141 litros, y el de Domingo A. González, para 110 litros (Colmenter, 49). Para este año, el coronel Felipe Uzcátegui “Tragabalas”, caudillo en esta comarca, compró el Remate de Derechos sobre Destilación, Venta y Depósito de Bebidas Alcohólicas (Colmenter, 57); esta industria generaba muchos impuestos al Estado.

(*) Portador Patrimonial Histórico y cultural de La Puerta.

sábado, 7 de marzo de 2026

La distinguida y musical boda de “Tista” Uzcátegui.

Por Oswaldo Manrique (*)

¡Apúrele Umbelina que llegaron los músicos! Fue la expresión de doña Mercedes Cols Arvelo, quien con su hija mayor María Josefina, estaba nerviosa por los detalles del recibimiento de los invitados. Umbelina Volcanes, embelesada viendo entrar a los músicos, todos de buen perfil y uniformados, que sorprendieron cuando sacaron de sus estuches  el violín,  el cuatro, la guitarra, y la bandola.  Al darle la bienvenida y enfocando a uno de ellos sacando el instrumento sólo se le ocurrió decirle:

-         ¿Quieren un traguito? El recién llegado le respondió:

-         ¿Como que nos vio la garganta rajá o las uñas jipatas? Umbelina se echó la carcajada. El que hacía de director les replicó: 

-         Señores aquí venimos a tocar y hasta donde aguanten las cuerdas.

-         ¡Las cuerdas  vocales! Dijo uno de ellos. El director:

-         Será hasta lo que diga el patrón.

-         ¡Ummmhuu! Así mismo es. Bueno pero si dura la botellita aquí estaremos cantando. 


Lo que se puede descartar, es que fuese un matrimonio por negocio. Este pequeño relato es de los más comunes de ese tiempo, salvo por dos cosas, primero, porque la gente allí por la razón que fuera no se casaba o no le gustaba casarse y, segundo, porque los contrayentes eran familia de uno de los personajes poderosos económica y políticamente de la comarca. Se le considera al coronel Felipe Uzcátegui, caudillo, porque fue el que mantuvo cierto orden de convivencia dentro de esta población, aislada y dispersa, en los momentos que la comenzó a golpear duro la dictadura de Gómez, apartando sus acciones en la persecución de los Burelli, que después de adeptos, se convirtieron en enemigos del régimen.

Sin duda, tanto 'Tista" como Dominguito, fueron dos jóvenes encantadores con sus virtudes y flaquezas, ella señorita de hogar cristiano, con sabiduría de mujer, dedicada a la costura, a vestir con buena confección y belleza a los vecinos de este apartado pueblo, mujer elegante, constantemente andaba con el cabello arreglado y adornado, lo que cuidaba con pasión de beldad. Domingo, hombre de finca, buen jinete, cazador y también inclinado a la política local. La familia de éste, los Baroni al parecer eran de Piñango. Todo formal decidió pedir la mano de Tista, la elegante y graciosa muchacha, a la "Blanca" la madre y al que sería su cuñado y mejor amigo de su vida, el coronel Felipe Uzcátegui. Éste, responsable de la familia, estuvo de acuerdo en concederla, pues conocía que era hombre responsable y sin vicios. Dominguito contrató una casa ubicada en la Calle Real (hoy Bolívar) entre la 8ª y 9ª. transversal, y había comprado en Maracaibo los anillos.

Mientras el General Gómez, con su robusta comitiva, presidía en Caracas los actos del Día de la Bandera, sin invenciones poéticas ni el agregado novelero de amores truncados, se realizó el matrimonio en forma sencilla, sin inconvenientes. De esa manera, una tarde-noche de agosto, aún clara, y con los usuales mantos de neblina sobre el atractivo tejado de la pintoresca casa del Coronel, la agraciada y elegante Tista, se matrimonió con Domingo, un día jueves y en fecha Patria.

*

Para 1916, al respetado militar liberal, lo abrumó el nerviosismo de la campaña de captura del hombre más buscado y su tropa campesina de estos contornos: el Coronel Américo Burelli, operador principal en la latente invasión del general Leopoldo Baptista, además, del compromiso de casar a su hermana, se le vio afanar y tomar las bridas del caballo para realizar diligencias, y se le observó también, saltar de su cabalgadura llegando a casa con los resultados de las cosas para el matrimonio. Esa tarde, estaba angustiado porque todo saliera a la perfección y se tranquilizó cuando vio que el grupo musical que contrató, ya había llegado de Montecarmelo, considerado el mejor grupo bailable de la región. Ese era el regalo especial que le había ofrecido a su hermana. 

Varios invitados permanecían sentados en sillas de suela, otros en banqueta, en el portal de la casa y los niños allá en el patio, jugando sobre fardos de tela sus más apasionantes aventuras. Allí estaban junto con su hermana Margót,  María la hija mayor del Coronel, tenía 10 años de edad, Paz con 9 años, Rosario tenía 8 años, que nacieron en La Mocotí, y Herman, el único varón nacido en esa casa de La Puerta, gozaba los 3 años.  Pero éste, pendiente de mirar lo que ocurría en el salón principal se les escapó. Al rato, escucharon: 

-         ¡Queese quieto niño Herman!  Le repetía Carmelina Briceño, que lo atajó en ese momento. Viendo el alboroto, la madre le reclama:

-         Quedáte quieto burusa, quedáte quieto. El niño bajando la cara, seguía brincando en el medio de la sala.

-         - No importa Ña Mercedes, es sólo un tantico rato. Dijo comprensiva la vecina.

*

 

El hermoso vestido, diseñado por ella misma, de lino fino fue tema de conversación.

-         Ah rigor, la señora Rangel, quesque dicen es la mejor costurera del pueblo, debe estar al pendiente de lo que vos diseñates. Le dijo al oído una de las invitadas.

Qué cosas decís, ella es buena costurera. Respondió la casadera.

-         La incrédula invitada le añade al comentario:

-         ¿Y qué dirá la Niña Enriqueta, ahh? Se refería a una de las Carrasquero, prima del Coronel, que vivia en la Calle Real y no había llegado, pues como siempre los que viven más cerca, siempre llegan más tarde.

Tista era costurera de experiencia y arte, detallista, con buena clientela, se le veía a diario en un mesón escogiendo modelos en su montaña de revistas, boceteando, cortando patrones y telas, y para elaborar su traje, puso en funcionamiento su máquina y su conocimiento, con la ayuda de la “Blanca” su madre y Margó, su hermana.

Después de ajustarse el corbatín frente al espejo y chocar los talones de sus polainas pulidas, hablando con él mismo, dijo:

- ¡Bueno, ahora a casar a”Tista”, porque para eso, soy la máxima autoridad en el pueblo, con o sin cargo de gobierno! Riendo y horondo salió de la habitación. Caminó hacia la sala, les dio el saludo al Jefe Civil don Ignacio González y al Secretario designado por Francisco Sánchez, su compañero liberal y Presidente del Concejo Municipal de Valera.

En los alrededores de la entrada algunos funcionarios y militares que estaban de vigilancia y la escolta del Coronel, eran tiempos de miedo, pero ese dia era de alegría. La Puerta, pasaba por una especie de estado de sitio.

Un sencillo y alegre enlace civil, en el pueblo de los amancebados.     

Cuando va a entrando el contrayente, doña Mercedes Cols Arvelo, la dueña de casa y cuñada de la novia, imponente con el ajustado vestido rosado,  le dijo sonriendo:

-         ¡Dominguito! ¡Sepa que no aceptamos devoluciones! Éste, viendo a la novia y sonriéndole le respondió:

-         Perdé  cuidao Meche, hoy toca solo bailar y desenredar crinejas.

-         Eso será a la medianoche, si a los músicos no se les sube la candela pa’ los ojos.  Dijo “La Blanca” madre de la novia, reluciente con su vestido azul,  metiéndose en la conversa. Doña Meche, añadió:

-         Será si no se les raja la garganta con el sanjonero ese. Riéndose fuertemente, casi de nervios, Domingo, le dijo:

-         Señoras, hoy, nos daremos un gustazo. ¡Entremos! Doña Maricarmen, la madre lo agarró de un brazo.

         Con alta puntualidad y vestida para la ocasión, doña Angelina de Volcanes llegó con su esposo Lázaro Volcanes, hombre de confianza del Coronel Uzcátegui y varias veces Juez de La Puerta, ya estaban adentro. Luis Uzcátegui pariente de “Tista”, nos relata que conocíó<<a Lázaro Volcanes en su casa de San Cristóbal de Torondoy, en el año 73, era el Juez de Distrito. Angelina era su esposa nativa de San Cristóbal de Torondoy>> (Mensaje whatsapp enviado por Luis Uzcátegui. 26/12/2025), y a Rafael Antonio Rodríguez, <<era un buen amigo del Coronel, de su gente de San Cristóbal de Torondoy, que era un pueblo con mucha influencia jurídica y administrativa>> (Mensaje citado).  Estos amigos, oriundos de San Cristóbal de Torondoy, habían sido seleccionados como testigos de la boda.

         Los otros padrinos y madrinas, fueron Francisco Juan Uzcátegui, primo del Coronel, valiente luchador social y político antigodo en la población de Mendoza; y la señora Ana Ramona de Viloria, pariente de don Lucio Viloria. Observando a la mayoría de sus amigos, Don Felipe el “Tragabalas”, el respetado y temido caudillo trujillano, se acercó amorosa y profundamente emocionado a su madre “La Blanca” y a su hermana “Tista” y las abrazó.

*

El matrimonio civil fue el 3 de agosto de 1916, a las 7 p.m., en la misma casa del Coronel Felipe Uzcátegui, frente a la Plaza y al lado de la Jefatura del pueblo. En esos momentos convulsos, se presentó Don Ignacio González, el hombre juicioso y genuino, el del saco gris, y debajo la acostumbrada blusa de dril, calzando alpargates de tela y su lucida faja de patente.

No dejaba de mirar a Dominguito, le sonreía. Sin decir palabra, Tista, se alejó del grupo de jóvenes que la acompañaban y se reunió con su futuro esposo y le tomó del brazo.  La joven delgada, de mediana estatura, con su largo cabello rubio que brillaba cuando lo alborotaba el viento. Tenía algunos rasgos comunes a Felipe, e idéntica la luz de su mirada. Era agraciada, pero le faltaba el arrojo para convertirse en el centro de todo aquello, siendo muy apersogada a “La Blanca”.

Emocionada, Tista casi no percibía lo que decía el Jefe Civil, pero sí escuchó cuando le preguntó “si aceptaba por esposo a Domingo”, y cuando se elevó momentáneamente para esperar el Sí acepto de Dominguito.

         Para aquel tiempo no había más de 60 casas en La Puerta, incluido el Templo, la Casa Parroquial y la Casa de Gobierno. La residencia del Coronel, estaba ubicada en la denominada Calle de Abajo, hoy avenida Páez frente a la Plaza, entre la casa de doña Umbelina Volcán y la casa de Carmelina Briceño, justo al lado de la Jefatura Municipal, fue construida en 1910.

Sobre esta casa antigua Ángel Alfonso Araujo ex Prefecto de la hoy Parroquia, nos dice que <<era una casa tipo colonial muy bonita, pero cuando la visité estaba cayéndose… Una casa de dos niveles con escalones, pisos de ladrillos, totalmente techada de teja criolla, tenía piso de madera rústica la primera y tenía ventanas que sobresalían de madera. De portón grande para mulas, para descargarlas>>.  Pasados varios años, vivió en esa casa, un “personaje de antología” el legendario padre Francisco Verde.

Uzcátegui, se desempeñó como hombre de confianza de la dictadura  gomecista y asumió el cargo de Jefe Civil por varios años. Vivió en esa casa con Mercedes, su primera esposa y sus hijos, <Mi papá nació en La Puerta en 1913, siendo mi abuelo el coronel Felipe Uzcátegui el Jefe Civil y máxima autoridad de ese pueblo para la fecha. Mi papá nació en una casa diagonal creo o frente a la plaza Bolívar>> (Mensaje de Luis Uzcategui), Herman Uzcátegui el hijo único varón. 

Era un militante liberal de importancia en la zona de La Culata, un comprobado “Lagartijo” y “Montillero”. Después de los sangrientos sucesos en sus tierras de La Mocotí, estuvo en el cuido y atención, cuando pasaron por ahí y se detuvieron Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, en 1899; pudo compartir con ellos y los conoció personalmente.

La alegre y musical fiesta en la casa de los Uzcátegui”, en La Puerta.

         En ese mismo 3 de agosto de 1916, la familia de Felipe, se llenó de alegría. Llenaron de "Botones de Albricias", que buscaron en el riñón del Páramo para abrumar de fragancia celeste la atractiva casa de los Uzcátegui. Se casaba la hermana del Coronel.

El mejor grupo musical bailable de alta capacidad interpretativa de los ritmos en esa época, sin duda eran los alumnos e integrantes de la filarmónica creada por don Camilo Anselmi, que integraban los Garbati, los Rosales, Adriani, Changaroty, Gentile, Poggioli y otros; sin duda, la casa de los Uzcátegui” se abrumó de alegría, música, conversas, bailes, comidas y tragos.

         La gente campesina, alegre, dicharachera se confundía aquella tarde con la familia y amigos de don Felipe y doña Mercedes, y con los empiringotados, los llamados “ilustres y patriarcas” de la incipiente y murmuradora representación social local, que no podían perderse uno de los pocos casorios de La Puerta, en tiempo de turbulencia de caudillos. El joven Dominguito Baroni bailó con la recién casada, el clásico vals de las bodas, como era la costumbre de aquellos tiempos.

         Cuando el cuatrista arrequintó el instrumento, seguido por los violines, para tocar los primeros valses y joropos andinos, intercalados por un meregue y una agradable milonga de la época, se prendió el baile y comenzaron a gozar barato los invitados, moviendo y girando los pies y los pasos, mientras el encerado piso de la sala, se calentaba.

Umbelina la servicial y solidaria vecina de doña Mercedes y con doña Josefina, la mamá del Coronel,  al escuchar un sabroso merengue criollo no tuvo vergüenza y abrió todo lo que pudo el faldón y se desprende a bailar. Se daba gusto dando vueltas y zapateando seguramente le estaba echando un ojo alguno de los invitados, quienes esperaban el toque de campanadas de San Pablo.

En efecto, allí vivía doña María Josefa Uzcátegui, a quien llamaban “La Blanca”, natural de Timotes, madre de la contrayente y del Coronel; <<ella procreó tres hijos de esa unión furtiva para la época. Nació Felipe, Tista y Margarita (Margó), conocí a la tía abuela Margó y a tía Tista. Sí, a mi bisabuela le llamaban "La Blanca">> (Mensaje citado), sembraron la vitalidad catalana.

El papá de Tista, era el mismo del Coronel, su nieto Luis Uzcategui nos refiere que, <<El papá biológico del Coronel Felipe Uzcátegui, era  Antonio José de los Dolores Sierra Carrasquero, lo llamaban “El Español” porque era Catalán y a la vez era hermano de doña Francisca Sierra casada con Miguel Vetencourt>>, fue muy conocida como Doña Pancha, nació en Mendoza en 1869, casada con Miguel Vetancourt Briceño “Papá Miguel”, fue poderosa hacendada de ese sitio. “El Español” nació en Mendoza en 1872, en algún portal de genealogía, aparece como oriundo del Reino de Holanda, pudiera ser de alguna colonia ubicada en el Caribe, estuvo casado con Josefa Mercedes Vetancourt Briceño.

*      

Iniciaron el siguiente set con Adiós a Ocumare, la preferida del “Cabito” Castro, el de los ideales de la “Restauradora”. Tocaron mucho y sabroso los músicos. Se escuchó “Flor de Loto”, y el golpe larense de moda “Flor del Cacao” y hasta bailaron algún  pegajoso pasodoble. Y fue entonces,  junto con la primera campanada, cuándo comienza a entrar la ventisca, el frío y la niebla casi hiriendo la cara que sube el rumor para que saquen las jícaras y se echen nuevos palos de Sanjonero. Al que mentaban  “Media Lengua”, pero mejor cantante del grupo, se le ocurrió expresar:

-         Compade, tengo un parecimiento que nos encontrarán con la tragadera roja.  

Se alistaron, cuando “La Blanca”, abrió las ventanas del salón y el calor del astro desentumeciera los paredones, las tejas y se llevara los muy comentados espantos de la oscuridad. Ha salido el sol. El músico se echó un palo, embolsó el instrumento y se preparaban para volver a pasar por la bajada del cementerio, rumbo al Páramo.  De pronto se escuchó en medio de aquel silencio:

-          ¡Porfidia! ¡Monte la jicara grande para hacer el café!

*

         Siendo parte de nuestra investigación documental, comparto el acta de matrimonio de Juana Bautista Uzcátegui, conocida como “Tista”, con el señor Domingo Antonio Baroni, de la que se desprenden otros datos también interesantes de estos personajes, hermana y cuñado del caudillo liberal Coronel Felipe Uzcátegui, el popular y aguerrido “Tragabalas”.

<<Hoy a las siete p.m del día tres de agosto de mil novecientos dieciséis, constituidos en la casa de la señora Josefa A. de Uzcátegui por impedimento físico para concurrir los cónyuges a la Casa Municipal, Ignacio González Jefe Civil de este Municipio y su Secretario autorizado por el ciudadano Presidente del Consejo Municipal del Distrito Valera y de conformidad con el artículo 104 del Código Civil vigente compareció Domingo Antonio Baroni de veintiseis años de edad soltero agricultor natural del municipio La Mesa del Distrito Urdaneta estado Trujillo vecino del municipio San Cristóbal del Torondoy estado Mérida hijo legítimo de Francisco Baroni y de María del Carmen Araujo vecinos que fueron del municipio San Cristóbal y compareció tambiénJuana Bautista Uzcátegui de veintitres años de edad soltera de profesión costurera natural del municipio La Mesa del Distrito Miranda y vecina de este municipio hija legítima de Felipe Uzcátegui y Josefa A. de Uzcategui, con el fin de celebrar el matrimonio que tienen convenido y siendo suficientes los documentos producidos para proceder al acto el Secretario dio lectura a la Sección Décima de la Ley de Matrimonio Civil que establece los derechos y deberes de los cónyuges... Los testigos presenciales de este acto fueron: Francisco Juan Uzcátegui, Rafael Antonio Rodríguez, Ana Ramona de Viloria y Angelina de Volcanes, Uzcátegui y de Viloria vecinos de este municipio, Rodríguez y de Volcanes vecinos del municipio San Cristóbal... Firman Ignacio González Domingo A Baroni. Juana Uzcátegui. Franco Juan Uzcátegui y Ana Ramona de Viloria. Angelina de Volcanes>> (Libro de Matrimonios año 1916. Registro Civil Parroquial de La Puerta).

          Tista Uzcátegui y Domingo Baroni, al pasar varios años, se mudaron para Villa Mercedes, frente a la famosa Casona de los Uzcátegui, procrearon a sus hijos Roque y Amílcar, también colaboradores con su comunidad; ahí vivieron hasta su muerte. Impulsaron varios emprendimientos y obras.

De ese paraje tan comentado por su familia, no olvida que lo recorría aún en los años 70, << Recuerdo a tío Domingo Baroni recogiendo las vaquitas solo, las ordeñaba también ya bien avejancado... tía Tista, preparaba unas comidas espectaculares y sobre todo un hervido de gallina los fines de semana>>. Sin dudas, este matrimonio emprendedor, son parte de la historia viva de La Puerta y Villamercedes.  

 Complementa Uzcátegui este acontecimiento con lo siguiente: <<Domingo y Tista, se quedaron en VillaMercedes hasta que ambos  fallecieron por los años 80, la tía abuela Margó falleció en Caracas, ella vivía con tía Josefina yo fui al funeral con mi papá en el año 75 o 76 no recuerdo bien, Margó creo que se casó con un caraqueño medio filántropo, quien fue a luchar con el ejército Armenio o con los Turcos, que lucharon en contra de los Otomanos y por allá murió, ella jamás se volvió a casar>>.

Destaco este evento social, porque encierra un mensaje sencillo de autenticidad andina, un matrimonio emprendedor, en la historia de estas vivencias políticas, económicas y sociales con sus tradiciones y espiritualidad del tiempo de caudillos y de las desconocidas circunstancias que rodearon la vida de su pariente y aguerrido militar liberal y próspero hacendado, de finales del siglo XIX y de las primeras décadas del XX, el coronel Felipe Uzcátegui el legendario “Tragabalas”. Mi agradecimiento a la profesora Andreína Baroni Uzcátegui, por compartir las imágenes.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


sábado, 28 de febrero de 2026

La plaza Bolívar, de yermo solar a emblema urbano de La Puerta.

        Por Oswaldo Manrique (*)

Desde Bogotá, huye con los capitanes Juan Esteban y Pedro García de Gaviria, otros de sus seguidores, y sus hijos. Entre el 15 y 20 de octubre de 1560, de paso para Trujillo, al culminar la Cuesta de la Mocotí, se acerca a la aldea Bomboy.  Bajando por Kombokito, se detiene y le dice a su fiel lugarteniente:

-         ¡Estamos en el quinto pino y mirad lo que me encuentro!  Señalando con entusiasmo y regocijo la pequeña y hermosa aldea indígena Bomboy. Habla el legendario conquistador español, jinete emprendedor, hábil espadachín, acompañado de arcabuceros, su nombre Juan Rodríguez Suárez, el Caballero de la Capa Roja, fundador de Mérida.  A lo que le responde el preocupado y moderadísimo Esteban:

-         Capitán, vamos con la hora pegada en donde la espalda pierde su noble nombre. Suarez, cansado y con su humor negro, le coincide con:

-         Sí,  vamos con la prisa de los que huyen. Su ferviente compañero le replica:

-         ¡Estáis hecho polvo Capitán!  El Caballero de la Capa Roja, hace seña, se movilizan con el intérprete y entran, van al yermo solar y centro del caserío, donde son bien recibidos por los habitantes. Al rato están brindando en la fila de asientos de piedra, desde donde podia observar el movimiento de trueque de productos agrícolas, mantas, tejidos, cestería y artesanías, y alzando la jícara de barro y viendo la expresión jovial de aquellos anfitriones, que se acercaban a verlos y compartir, le dice a su fiel compañero:

-         ¡Esto es la leche, Juan! ¡Esto es la leche! Dándole a entender la grata sensación de estar con aquella gente, y apreciando el frescor y buen sabor de la chicha de maíz, que le habia brindado una de las mujeres de la aldea.

Llegando a la ciudad de Trujillo, su paisano Diego García de Paredes le dio protección y se negó a entregarlo a las autoridades del Virreinato. El Capitán Fundador lo designa en el importante cargo de Teniente de Gobernador de Trujillo, pero ansioso de involucrarse en la conquista de los Caracas,  le dan tropa y sale a combatir. A los pocos días, se conoce la noticia, que los aborígenes asaltan un campamento minero donde mueren 3 de sus hijos, por lo que se intensifica la persecución y ofensiva contra los indígenas.

Hace varios años, escribí acerca de la plaza Bolívar de La Puerta, publicado con buena recopilación de datos, historiográficos y de la oralidad comunal, que han venido difundiendo los estudiantes y otras personas interesadas en los monumentos de esta Parroquia. Cumpliéndose este 2026, los 83 años de su inauguración, con motivo de los 160 años del nacimiento del Libertador, que lo fue en 1783, en esta interesante composición de años, vale la pena compartir nuevos e interesantes datos de la plaza. 

Una pequeña valoración histórica, nos sirve para introducirnos en uno de los lugares emblemáticos de los trujillanos, que cada día, cada semana y año recibe a visitantes de distintos lugares del planeta.

Desde tiempos inmemoriales, este espacio social, fue el centro de los primeros pobladores del Valle, en el que ocurrieron sus más importantes actividades cotidianas y gestos de hermandad como el brindis de la chicha de maíz a los visitantes, o de encuentros violentos como el que sostuvo con los marañones del capitán portugués y primer encomendero de este lugar Tomé Dabuyn a finales del siglo XVII.

La peligrosidad de una emboscada y ataque de los indígenas rebeldes, así como la boscosidad y el frío intenso de los páramos en aquel tiempo, obligaba a los invasores europeos a buscar refugio en las aldeas indígenas pacíficas, fueron varios los capitanes que tomaron posada en este pacifico sitio. 

El año de 1608  fue dramático, el Obispo Alcega, convierte la aldea Bomboy en un pueblo de concentración de indios esclavos encomendados y comienza a darse el traslado de los Escukeyes, Xaxoes, Esnujakes y otras familias de nación Timotes, censándolos en este yermo solar. 

Cuando varía la condición social del indio esclavo, este fue el sitio donde se reunió el 14 de noviembre de 1687 la población aborigen,para el censo y formalizar el decreto del Rey de extinción de las encomiendas y dar una media libertad a los indígenas. 

En 1777, aquí en este yermo lugar, se reunió la indiada con el Obispo Mariano Martí en su revisión y visita pastoral, encontrando 349 almas. Luego, ocurrieron concentraciones como las de 1781 y 1783, al insurgir contra el gobierno del Rey de España, y a la vez, manifestar su adhesión al movimiento liberador de Tupac Catari. Antiguamente Plaza Real era la denominación que se le daba en tiempos de la Colonia al espacio central de los pueblos, en honor al Rey de España, y como símbolo del régimen monárquico.

En 1810 se paró aquí, la india tributaria María de la Paz Bomboy, cargando al último de los descendientes de Bomboy el caudillo indígena, antes de entrar al templo de San Pablo, para que el prócer independentista y padre protector Francisco Rosario lo bautizara.

Un tiempo, la plaza central de La Puerta fue tal como la describió Mario Briceño Iragorry <<solo un solar abierto sembrado de menuda hierba por donde estuvo corriendo una acequia de agua cristalina que abastecía los moradores>>; corresponde esta descripción física a la primera década del siglo XX. 

En 1887, fue espacio de guerra, violencia política y pillaje, en el conflicto entre las tropas de los llamados “Ponchos” (Oligarcas) y los “Lagartijas” (liberales).

Hasta 1891, en que fue despojada de sus tierras, fue el principal espacio social de la tranquila comunidad indígena Bomboy, conocida por muchos años como Resguardo Indígena de La Puerta.  Esta es una época de interés por los hechos históricos que ocurrieron, uno de sus visitantes más relevantes llegó en 1883 en su juventud, siendo estudiante universitario, y en 1888, ya graduado de médico, la visitó con atención el hoy Santo de América, Dr. José Gregorio Hernández, que tuvo la perspicacia de calificarlo para la posteridad, como un pueblecito histórico. 

Un antiguo cronista la describió: <<La plaza era el escenario de los grandes acontecimientos del pueblo: en torno a ella se hacían las procesiones religiosas, los paseos de las bandas de música en los días de fiesta, las corridas de toro, las corridas de cinta. Pero cotidianamente no era sino el principio y fin de las calles del pueblo y de todos los caminos que conducían a él>>(Abreu, 43), también escenario de hechos de guerra, en tiempos de caudillos.

En 1915, aquí se concentró y salió la tropa de los caudillos antigomecistas el legendario coronel Sandalio Ruz, el coronel Américo Burelli, a enfrentarse alas fuerzas leales al gobierno comandadas por el coronel liberal Felipe Uzcátegui el popular “Tragabalas”, éste, recuperó la plaza a los pocos días, como símbolo de poder.         

José Rafael Abreu, en 1969, escribió que, <<hasta 1930 había alrededor de la plaza solamente 11 casas y en una de ellas, que aún existe, hubo una pulpería, propiedad de doña Chinca Briceño y que, para 1900, era la única del pueblo>> (Abreu).

El señor José Rafael Abreu, en su memorial resume que, <<eso fue la plaza hasta 1942, cuando un grupo de vecinos con entusiasmo y aliento patriótico se reunió en una asamblea popular a fin de formar una asociación que se denominaría “Junta pro plaza Bolívar>>.

El Decreto Presidencial que dotó el emblemático espacio.

En 1942, el Dr. Numa Quevedo, Presidente del estado Trujillo, decretó la construcción de la llamada “Plaza Pública”.  El texto del Decreto es el siguiente:

<<Construcción de la Plaza de La Puerta.

Dr. Numa Quevedo.

Presidente del Estado Trujillo.

CONSIDERANDO:

Que en casos muy especiales, como el presente, la construcción de una plaza constituye una necesidad de carácter colectivo, en uso de sus atribuciones legales,

DECRETA:

Artículo 1° Procédase a la construcción de la Plaza Pública de la población de La Puerta del Distrito Valera.

Artículo 2° Se comisiona para la dirección técnica de los trabajos, al ciudadano Ingeniero del Estado.

Artículo 3° Los gastos que ocasione el cumplimiento del presente Decreto, serán por cuenta del Capítulo XXI “Obras Publicas”, Partida 383 del Presupuesto General de Rentas y Gastos Públicos del Estado.

Artículo 4° Comuníquese, publíquese y dese cuenta a la Asamblea Legislativa del Estado, en sus próximas sesiones ordinarias>>; este apartado presupuestario nos indica que la plaza fue construida al año siguiente: 1943. (Memoria y Cuenta de la Secretaria General de Gobierno. Año 1942)

El salto de Plaza Pública a Plaza Bolívar de La Puerta.

El grupo de técnicos e ingenieros de la Gobernación, diseñaron un hermoso proyecto que fue presentado a la “Junta Pro Plaza Bolívar”.A los pocos días de haber comenzado la construcción de la Plaza, el mismo gobernador, informa al Jefe Civil, don Gonzalo Viloria, que el general Isaías Medina Angarita, había donado el busto del Libertador, para que se instalara en un buen pedestal con placas de mármol y los correspondientes epígrafes recordatorios, ahí se produjo un embellecimiento espiritual de la obra, lo que agradó a la gente y artesanos de la comunidad procedieron a construir un hermoso pedestal sobre el que se alojó el sobrio busto del Padre de la Patria, por lo que dejó de ser la “Plaza Pública”, y pasó a llamarse Plaza Bolívar.

El mismo Abreu dejó referencia de este hecho, señalando <<entre los contribuyentes a Don Rafael González Briceño, quien además de tomar parte activa de la junta, dio la cantidad de 500 bolívares, que en aquellos tiempos era una suma respetable y a Don Gonzalo Viloria, quien como Jefe Civil, vigiló personalmente los trabajos de construcción. El busto del Libertador así como las placas de mármol con inscripciones conmemorativas, fueron donadas por el Presidente de la República, general Isaías Medina Angarita; el pedestal fue construido por artesanos de la localidad>>(Abreu, 44). Todo el cemento utilizado en esta obra, fue obsequiado por el Ejecutivo regional.

La gente sorprendida y alegre, bromeaba y echaba cuentos, cuando llegó el busto a la Casa Municipal fue un acontecimiento, lo iban a ver los niños y los mayores, aquella hermosa escultura de la cabeza y parte superior del tórax del general Bolívar que fue realizada por uno de los grandes estatuarios de la época, contratado por el general Medina. Algunos decían: - ¡Llegó la autoridad!, lo que nunca molestó a don Gonzalo, destacado medinista.

Esta obra, es contemporánea a la apertura del Hotel Guadalupe, el arreglo de la carretera Valera-La Puerta, y con la inauguración del Aeropuerto, que dieron un fuerte impulso al turismo trujillano.

 La nueva Plaza fue inaugurada el día de San Simón, 28 de octubre del año 1943, como tributo a los 160 años del nacimiento del Padre de la Patria.

Tres años después, cuando el Presidente Medina es derrocado por un golpe militar, se produjo en este espacio, el alzamiento armado y posterior encarcelamiento de Gonzalo Viloria el entusiasta conductor de la obra de construcción de la Plaza, quien junto al legendario Pancho Delgado y otros vecinos, salieron en defensa del Presidente de la República, que les hizo la Plaza y donó el busto de Bolívar.

En los años 80, volvió a ser espacio de rebeldía y punto de encuentro de la más selecta y variada representación intelectual, ambientalista, social, artística, universitaria y cultural del país, motivada solidariamente por la arremetida del urbanismo depredador en La Puerta.Aquí plantó su canto solidario con esa lucha, Alí Primera y la Trova Bolivariana.

El poeta nativo de la vecina población de Timotes, Pedro Pablo Paredes, destaca una hermosa descripción de la nueva Plaza, construida en 1943, escribió: <<Nos inspira afecto especial, mucho más que cualquier cosa, la plaza principal del pueblo. Con sus árboles, con sus matas, con sus flores, todo simétricamente dispuesto. Con sus andenes, siempre limpios y acogedores. Con su padre de la Patria en el centro: cordial y grave al mismo tiempo, inagotable en su elección moral. Desde esta plaza lo atalayamos todo. Los vecinos que pasan afanosos. Los pájaros que revuelan, juguetones, entre el follaje. Las nubes que, arriba, pasan y pasan. Del Momboy (Bomboy) que a muy pocas cuadras, da su regalo de frescura. El monte imponente. El monte sube del lado oeste del pueblo, casi vertical. Nos quedamos largo tiempo columbiándolo>>(Pedro Pablo Paredes). 

La Plaza de hoy, no se parece a la que detalla con alto vuelo el poeta Paredes, pero sin duda alguna, sigue siendo un espacio donde se puede sentir la esencia andina, la fibra de los nativos de la Serranía de La Culata y su legado cultural y tradiciones populares y religiosas. Todos la paseamos, caminamos, la vemos, la usamos, pero muy pocos conocemos su historia o el bojote de historias y vivencias que hay detrás de ella. Ahí les dejo eso. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

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