sábado, 18 de abril de 2026

Sobriedad y belleza de los Vitrales de La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*)


Cuando el padre Ramon de Jesus Trejo, finalizando la década de los años 40 del siglo XX,  tomó la iniciativa de construir el nuevo templo de La Puerta, se propuso algo amplio, hermoso, dotado de luz natural, como recinto religioso digno y de oración de  toda la familia; en su concepción, incluye reordenar la iconografía, revolucionando y actualizando el tema de las reliquias y su simbolismo. Se deduce que revisó las viejas reliquias e imágenes, las ordenó y les dio nueva ubicación, agregando otros Santos, como el Negro San Benito e inclusive, uno que no era Beato, ni Venerable y menos Santo: el Dr. Jose Gregorio Hernandez Cisneros.



Sin demoler el viejo templo parroquial y armado de su joven y emprendedor espíritu y acción social y religiosa, con el apoyo de esta comunidad católica, dio comienzo a su obra esplendorosa. Luego de varias interrupciones por la falta de recursos, con la negativa de colaboración del gobierno, en plena dictadura a la cual no era afecto, y sin concluir los acabados arquitectónicos, pudo al poco tiempo, finales de la década de los años 50, abrir las puertas del nuevo templo para su funcionalidad y realizar los actos litúrgicos, asimismo, organizó al grupo de devotos y animó la celebración del nacimiento de Dr. Jose Gregorio Hernandez Cisneros, y auspició con sus fiestas, la promoción de la obra de este hombre virtuoso y caritativo, y, la visita de los peregrinos que por esas fechas, iban a su antigua Parroquia, donde hizo los primeros años de vida pastoral, desde 1929:  Isnotú. De igual forma, como lo hizo en dicha Parroquia,  imprimía y distribuía hojas con la misma imagen y oraciones sobre el Medico de los Necesitados, que van circulando gratuitamente entre los feligreses para difundir la vida de aquel ser, cuya devoción asumió de manera responsable.

Los funcionales Vitrales del templo de La Puerta.


A finales de los años 50, cuando el padre Trejo termina la construcción del hermoso templo de San Pablo (antes de la remodelación del arquitecto Gasparini en 1964, tenía hacia el lado norte, una entrada y una plazoleta donde hoy está el Colegio Parroquial y la Casa Cural. En la fachada oeste que da a la calle y la plaza Bolívar, solo tenía tres Vitrales con sus nichos de igual altura y ancho altura y al mismo nivel horizontal, de izquierda a derecha: San Pablo Apóstol, San Benito de Palermo y José Gregorio Hernández.   

Los vitrales son componente integral del diseño estético y religioso del padre Trejo su constructor, que a la vez, definía la línea arquitectónica que guía la ornamentación del templo.  Hoy, específicamente, los vitrales de colores, del lado derecho de la fachada principal,  se puede observar que están aparte, los populares Santos: Dr. José Gregorio Hernández Cisneros y San Benito de Palermo popularmente llamado “El Santo  Negro”,  que se encuentran presididos en la parte alta por San Pablo, y separado de otro Santo tradicional en el lado izquierdo.


El primer Vitral tributo a José Gregorio Hernández, de todo el planeta.

Está obra en vidrio, que forma parte de nuestro patrimonio cultural religioso local, diseño del padre Ramón Trejo, y elaboración del artesano italiano Salvatore, este año está cumpliendo 70 años de su elaboración, y 61 de la inauguración formal del templo San Pablo Apóstol de La Puerta, que exhibe este hermoso vitral, el primero que se hizo en el país, como tributo a nuestro Santo trujillano, Dr. José Gregorio Hernández Cisneros.

El padre Trejo salvando las distancias manejaba al igual que Gaudí el elemento luz natural. El sol, es el mejor pintor para Trejo, a cualquier hora del día en el interior del templo se presentaba una atmósfera tranquilizante y de regocijo gracias precisamente a la luz del sol que entra por estos vitrales de colores en su hermosa policromía que están en la parte baja para que los feligreses los puedan ver.

En el vitral de José Gregorio, predomina el blanco, con el color amarillo en la sala, piso blanco con juntas en negro grisáceo, que combina con la camilla azul celeste y él, vestido de bata blanca y pantalón azul oscuro; más allá, en la sala hospitalaria del fondo, el piso de color arcilla, pared de cuadros en amarillo, cama y sabanas en blanco, la ventana destaca el verde de la montaña sobre lo nevado, que plantea un juego de colores cálidos que incitan el ingreso de los rayos del sol por la fachada oeste y principal del templo, generando mucha iluminación, en este espacio agradable y de regocijo espiritual, junto con los colores frescos o fríos, me refiero a los azules y verdes,  que producen esa sensación de quietud, paz y silencio agradable y necesario para el que gusta de la oración individual.

Al lado del anterior, se observa, mucha alegría, la que despliega el vitral de San Benito; en su fondo, predomina en forma de listas o rayos el color blanco y el amarillo, bordeado por nubes  de color violeta, rosado, azulosos, el Santo en el centro, destacando con su hábito de color marrón, combinación cromática psicológica que genera mucha energía, esfuerzo, encuentro y por supuesto, regocijo.

Uno de los elementos interesantes que se reflejan en la obra del padre Trejo, es el de la iluminación de este recinto de oración y encuentro. Se puede captar que, tomó en consideración el sol, sus rayos penetran al interior de la edificación, de acuerdo a su trayecto diario o rotación alrededor de la tierra, dándole esa funcionalidad lumínica a los significativos vitrales.

La secuencia es la siguiente: los primeros rayos del sol, los de la mañana, se posan en el fondo del Templo, por el este, hacia el presbiterio y altar mayor,  y van recorriendo y surtiendo calor y luz a través de los cristales adyacentes al techo de la parte superior de la nave central, un hermoso e iluminado espacio se observa en la parte interior del templo, notándose, desde esas ventanillas claras y conjugadas con los hermosos vitrales, la imposición del color y de la luz natural, esto, durante el dia, hasta llegar en horas de la tarde a los vitrales de hermoso colorido de la fachada principal,  donde los rayos del sol alumbran totalmente con su luz natural la parte oeste, es decir, la parte interna de la fachada principal, ocurriendo el atardecer y el  ocaso de la jornada vital. Hecho diario, que invita a ir allí, para disfrutar y compartir ese espacio, creado para orar, para reflexionar y la meditación.

El señor Víctor Delgado, uno de los viejos cronistas populares de esta Parroquia, a quien afectivamente le decíamos “el Gordo Víctor”,  que trabajó desde que cumplio 18 años de edad, en la construcción del nuevo templo San Pablo Apóstol de La Puerta, desde 1948, relató que el Padre Trejo, estaba atento en la creación del vitral, asesoraba al maestro Salvatore, recién llegado de Italia, quien poseía estudios de arquitectura, y también era herrero y vitralista, en cuanto a las cualidades y características del Santo Negro y del otro, que no era Santo, le suministró fotografías, le entregó una pequeña biografía, para la elaboración en láminas de cartón grueso, del boceto general del Dr. José Gregorio Hernández, que sirvió de modelo, semejante al que podemos disfrutar hoy en la fachada del templo parroquial, y estuvo en todas las fases, en el corte de las partes, definición y contraste de colores, el trazo de vidrio duro y grueso, y lo acompañó en la labor de armar aquel rompecabezas, unir, probar y soldar el metal, y pegar las piezas de vidrio, en el enmarcamiento, labor de más detalle (Manrique, Oswaldo. El “gordo” Víctor Delgado. 2019. En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com). El cura quien descubrió las facultades artísticas de la pintora Josefa Sulbarán, aportó parte de su conocimiento estético a estos vitrales, todo un legado iconográfico muy propio de su sabiduría.

A pesar que hace pocos años, con el ruido de la santificación, a un párroco se le ocurrió cambiarlo de nicho, se puede observar que el colorido de sus pinturas, el estado de los materiales y la proyección de la composición artística y de luz, aún se conserva, así como, su capacidad de iluminación, de transmitir calidez y tranquilidad en este recinto para la oración, aun se mantiene. Su combinación de fragmentos de contornos y líneas definidas de Vidrios planos,  transparentes que permite ser traspasado por los rayos solares, dotan al templo, de belleza, arte, sencillez, sobriedad, simbolismo, y funcionalidad vivencial.

En esta pequeña nota, se intenta reflejar varios aspectos importantes de la evolución espiritual de La Puerta, desde mediados del siglo pasado, marcado por la lucha y el emprendimiento grande de este sacerdote Trejo: el Templo de San Pablo Apóstol. Por esa sencillez, sobriedad, belleza e historia de este monumento religioso andino, digno legado de su creador, el Padre Ramón de Jesús Trejo,  y sentido símbolo religioso de nuestra Parroquia y de Venezuela, que merece ser valorado, difundido, exaltado y comentado por todos.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Padre Francisco Jose Verde, un personaje de antología.

Por Oswaldo Manrique (*)



-         ¡Tumbaron a Medina! ¡Tumbaron a Medina! ¡Tumbaron al Presidente!

Un diciembre largo de 1946. Salió de madrugada de su casa en La Puerta, al lado de la Jefatura, frente a la Plaza, vestido con su acostumbrada sotana blanca y con su revolver al cinto, el padre Francisco. Hizo su escala acostumbrada en Mendoza, y se enrumba a Trujillo. Con la luminosidad de la tarde, de uno de los días de navidad de ese año, desde el zaguán de la casa familiar, con su clara voz, soltó su saludo:  

-         ¡Buenas tardes, cómo estan por acá! Un aire espiritual y jocoso, sorprendió la tranquilidad de la sala, donde le respondieron con voz magisterial: 

-         Saludes cuñado, lo noto agitado. Volteó hacia el patio, gritó: ¡Llegó Chico! Salió inmediatamente, Doña Amelia Maria de Lourdes Verde Bracho (1898-1969), esposa del Dr. Lomelli, y se dirigió con suma alegría a darle una abrazo al recién llegado, diciéndole:

-         Dichosos los ojos que te aguaitan de nuevo, hermanito.

-         Amelia lo prometido es deuda, aquí estoy. Huele a bueno. Les diré que pusieron bonita la entrada de Cruz Verde, fuí al ateneo a conversar un rato con Carrillito. Lo que no dijo fue que además había pasado por la cárcel de Trujillo.

-         ¿Cómo esta La Puerta, siguen sin entenderse? El sacerdote, le respondió:

-         En estos tiempos de derrocamiento y junta militar, vos sabés.

Se entretuvo con los saludos y abrazos a los sobrinos, principalmente a los pequeños  Francisquito su ahijado, Gustavo Adolfo y Plinio. Omar Darío, ya había ingresado a la carrera militar, así como, dedicó saludos a  otros familiares, el polémico y agradable cura nativo de Carora, yendo directo al grano, como de costumbre, le dijo al Doctor:  

-         ¿Epa Andrés, ya enyugates las yuntas? Y se lo fue llevando a la sala, para conversar. El Dr. Lomelli, que lo conoce bastante, le contestó con lo siguiente:

-         Esa es una pregunta que trae pegada la respuesta o me equivoco.

-         Vengo por algo que me tiene muy preocupado cuñado. Le dijo el presbítero.

-         ¿Y eso, por qué tanta preocupación, que hasta sudada traés la sotana? Se te va a poner color pollito. Sonriendo la chanza, le revela:

-         Vine a abogar por varios de los muchachos que están detenidos por lo del alzamiento, eso que ocurrió el 11 de diciembre, que llaman “brote revolucionario”.

-         ¿Y quiénes son esos amigos tuyos, que estan pagando chirona? ¿Gente del general Juan Araujo? Fue un agregado sarcástico del maestro Lomelli, pues conocía la antipatía que su cuñado tenia por el Araujismo-Baptistero oligarca trujillano.

-         No, mi amigo Pancho Delgado, vos sabés, él es rebelde por naturaleza, también Gonzalito Viloria el fomentador de la construcción de la Plaza del pueblo, y Olinto Ojeda el atento, los prefectos de La Puerta, que son muy medinistas, también los Matheus. Me gustaria que los pusieras en libertad, aunque son mas de 100 presos politicos y si puedes a todos, se te agradeceria y ganarias mas indulgencias para llegar al cielo. Se refería a su gente de La Puerta, a los que con él, desgranaban sus ideas, coincidencias, pasiones, afectos y conspiraderas. Lomelli, se quedó callado unos segundos y le confesó:

-         Te diré, que este problema está sobre las topias, ninguno de los jueces titulares quiere decidirlo, se inhibieron todos y nombraron una terna ad hoc de suplentes que tampoco aceptaron la convocatoria, el Ejecutivo elaboró una segunda terna, en la que se me colocó de primero, por eso me lo encomiendan a mí.

-         Claro, como todos son oligarcas y se tapan entre ellos. Puedes tener por seguro que después que sentencies, te van a sobrar detractores. En efecto, esto ocurrió.

-         Si, pero cuando me juramenté, le advertí al Secretario General encargado, Dr. Ruben Hurtado Rodríguez, -ya estaba legitimada la Junta Revolucionaria de Gobierno-, que yo era independiente y que sentenciaría aplicando rectamente la Ley. No me van imponer vainas.

-         Si, pero me preocupa que mi gente continúe detenida, ya llevan mas de un mes en la cárcel de aquí.   

-         Chico, quedáte tranquilo, que voy a darle un vistón a eso, pero primero andáte a descansar que estas en tu casa.  Le dijo el atento, entusiasta y recordado maestro de Cuicas, La Quebrada y la Escuela Cristóbal Mendoza de Trujillo.

El 19 de febrero de 1947, con la “verdad judicial incontrovertible” como guía,  el Dr. Andrés Lomelli Rosario (1889-1977) les dio la libertad a  mas de un centenar de presos políticos blandiendo el “Derecho a la Revolución” (Dr. A. Lomelli Rosario. Sentencia y Replica de los Sublevados en el Estado Trujillo. Editorial Elite. Caracas. 1947); coincidiendo con el pedimento y la espiritualidad piadosa y humanitaria del atrevido Padre Verde.

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En uno de los tomos de Testimonios del Periodismo Trujillano, leí una pequeña referencia que hizo don Luis González, Cronista de Valera, que, el Padre Verde, era “un personaje de antología”. Intrigó el relevante calificativo, algo así como un ser único y digno de destacar, que hizo de quien por varios años fue el Cura de almas de La Puerta, el párroco polémico. Aún es recordado en esta comarca, y obligó a indagar e investigar, lo que me llevó a publicar los dos artículos anteriores: Desde La Puerta, el padre Verde, excomulga a los padres Contreras, Trejo, Monsalve y Parra  (publicado en Diario de los Andes, 24/04/2022), y José Leopoldo Valero “La Mole” (publicado el 25 julio 2022, en: lapuertaysuhistoria.blogspot.com), este, con la información y datos dados por una persona que lo conoció y trató personalmente.

Llamó mi atención que en la lista de Párrocos, elaborada por Rafael Abreu para La Puerta un Pueblo, no se incluye al Padre Verde, quien tuvo gestion posterior a la del párroco Pbro.  Ernesto de Jesus Mendez, y antes de la del padre Trejo, ambos merideños. Tuvo su residencia por varias décadas, en esta población. Tampoco en los escritos de los Burelli, se menciona a dicho cura. Toda exclusión tiene una razon: Verde, era enemigo de los oligarcas. Cuando fallece el coronel Felipe Uzcátegui, en 1933, caudillo liberal, y jefe civil y militar gomecista en La Puerta, ademas, propietario de importantes posesiones en este Municipio, y en La Mesa de Esnujaque, Jajó y Timotes, y de la bonita y mas atrayente casona de La Puerta, que era su residencia,  pasó a ser ocupada por el padre Verde, amigo de los herederos del Coronel, pero no de la dictadura. 

En 1935, al culminar la tiranía gomecista, el “Cura Rojo” como le llamaban, alzó su voz en el púlpito, en la calles y en las plazas, con un férreo discurso anti dictatorial, contra todo lo que oliera al legado Gomecista y sus virtuales herederos políticos y militares. Los generales Araujo y Trino Baptista, Presidente y Secretario General de Gobierno, representantes de la oligarquía en Trujillo, siempre lo vieron con recelo.  

En 1936, cuando el general Eleazar López Contreras, nuevo Presidente de la República, seguidor de Gomez, trataba de fortalecer y estabilizar su elección y gobierno, el padre Verde, promovió y buscaba la unidad y la paz, sobre valores morales  y civilizados. La prensa regional, destacó positivamente su actividad pastoral y también la política, lo que podemos apreciar en la siguiente nota:   <<Altamente grato nos ha sido estrechar la diestra fuerte y joven del Pbro. Francisco Jose Verde, quien nos hizo el honor de una visita, durante la cual tuvimos el gusto de oír de sus propios labios frases de cariño para este periódico y concepto de profunda satisfacción para nuestra conciencia de buenos venezolanos, acostumbrados a que se nos hable de derechos propios, de libertad bien entendida y de los justos reclamos que la sociedad y el pueblo tienen pendientes con la satrapía que acaba de extinguirse y los que contribuyeron a que ella se perpetuara en el poder>> (El Relator. Trujillo. Venezuela. Sabado 15/02/1936); ese era el sentimiento de un país maltratado por sus gobernantes.

Dicha publicación, al describir a este sacerdote, señaló: <<El padre Verde es un verdadero soldado de Jesús porque no reduce el regazo estrecho de la Iglesia colocada bajo su dirección espiritual, los acentos de su palabra llena siempre de buena doctrina, y los beneficios de su acción, orientada, por los caminos del bien social, como no se redujeron nunca al penumbroso recinto de las Sinagogas las parábolas y los hechos que consagraron en el mundo la personalidad insustituible del Dios Hombre. Cuando se hable de hombres de la talla moral y del valor civil del Padre Verde, hay que convenir en que el destino permita el entronamiento de ciertas tiranías, porque se destaquen como amantes de la libertad y la justicia ciertos hombres, que Dios coloca como atalayas del bien, en los caminos de la vida>> (Idem). Una personalidad auténtica.

Culminando este reconocimiento público, así: <<Al despedir al amigo y compañero apreciado, en marcha hacia su Parroquia, donde lo esperan el pueblo y sus deberes eclesiásticos, hacemos votos porque su doble obra de catequización y de República, obtenga los frutos que él se promete y que nosotros esperamos de su abnegación, su piedad y su talento>> (Idem). De esa magnitud era la opinión y el sentimiento que tenia la sociedad trujillana de este Sacerdote.

Unica imagen del Padre Verde que hemos encontrado en nuestra investigación. Tomada del semanario Crisol, en: Testimonios del Periodismo trujillano, Tomo XII, 1987. 


El dialéctico Francisco Jose Verde, involucrado en el controversial y polémico cisma de la Iglesia Catolica.

Posterior al declive del periodo de apertura democrática y transformación empujado por el gobierno del general Isaías Medina Angarita, el padre Verde se ve envuelto en uno de los más importantes cismas de la iglesia católica en Venezuela. En nuestro artículo, Desde La Puerta, el padre Verde, excomulga a los padres Contreras, Trejo, Monsalve y Parra  (publicado en Diario de los Andes, 24/04/2022), tratamos que, en el año 1948, nuestra parroquia La Puerta, fue asiento de uno de los episodios más controversiales y polémicos en su historia religiosa. Siendo esta, una de las comunidades andinas de mayor devoción católica, que en forma tranquila, sosegada y consecuente la practicaba, se vio interrumpida por una desbandada dentro de la curia y la feligresía, considerando que los dos presbíteros protagonistas de estos hechos, fueron párrocos y autoridad católica de nuestra población y de Valera, y además, buenos y queridos pastores.

Todo emerge con mayor énfasis, por <<El anticlericalismo del gobierno adeco, durante el llamado trienio, casi desbordado en las mentes de los “cureros”, dio pie a una campaña anticomunista. ..Una de las preocupaciones de un sector de la sociedad, era el tema de las autoridades oligarcas de la Iglesia Católica. Un reconocido y popular sacerdote de Caracas y otros de varios estados del país, …promovieron la creación de una nueva, y constituyeron la denominada Iglesia Católica Apostólica Venezolana (ICAV)>>, a esta, se sumó un grupo importante de sacerdotes, y de fieles que fueron dando cuerpo a esta nueva comunidad religiosa criolla, una iglesia católica nacional. Entre ellos, se integró el conocido padre Verde, nuestro párroco de La Puerta, lo que fue criticado por unos, y apoyado por otros.

La particularidad en cuanto a espacio, es que el cisma eclesiástico, se dio con mayor énfasis en Caracas, donde hacía vida pastoral el padre Castillo Méndez, y en Trujillo, donde estaba el padre Francisco José Verde, particularmente en La Puerta, donde este tenía su residencia personal y también la oficial. Antes y después de su consagración como obispo, siguió viviendo en nuestra parroquia (antes Municipio). Ya siendo Obispo de los Andes, despachaba desde su residencia en esta misma localidad.

         Los periódicos de ese tiempo cubrieron dicho polémico episodio. Una de estas publicaciones, el Semanario Crisol, de la ciudad de Valera, dirigido por Manuel I. Molina. Edición del día 25-11-1948. Pág. 3. N° 20. Valor: Una locha, nos aclara el asunto, con la siguiente publicación:

<<REMITIDO. Nos. Francisco José Verde, Obispo titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico del territorio venezolano hago constar que: hace tiempo me separé de la Iglesia Romana por razones que expuse en oficio privado ante la Nunciatura Apostólica, como también ante el Arzobispo de Caracas y ante las autoridades eclesiásticas de Mérida. Por esas razones es bastante extraño que los Pbros. José Humberto Contreras, Ramón de J. Trejo, Rafael Ernesto Monsalve y Pedro Parra, Párrocos de Valera, Mendoza, Escuque y Carvajal, respectivamente, se hayan ocupado de Nos con excomuniones y censuras en los púlpitos de ¡las Iglesias!…- Por estos motivos, Nos, con la suprema autoridad divina que nos asiste declaramos Excomulgados, con la Excomunión latae sententiae, reservada a Nos, a los susodichos presbíteros José Humberto Contreras, Ramón de J. Trejo, Rafael Ernesto Monsalve y Pedro Parra. Esta Excomunión solamente podrá ser levantada por Nos, o por cualquiera de los sacerdotes de Nuestra Iglesia, Católica, Apostólica y Venezolana, siempre y cuando los fulminados por ella, den señales de arrepentimiento y contrición.- Mandamos, pues, a los fieles de nuestras Iglesia Venezolana tengan a estos sacerdotes como excomulgados –sino vitandos-, al menos tolerados y dignos de compasión. Dado y sellado en nuestra provisional Residencia de La Puerta a los veinticinco días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y ocho. (L.S.) FRANCISCO JOSÉ. Obispo Titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico de Venezuela>> (González, Luis. Testimonios del periodismo trujillano. Tomo XII. Pág. 1301-A. Editorial Venezuela, Valera, 1987). Drástico y piadoso texto del excepcional Obispo de la nueva iglesia venezolana.

Se desprende fácilmente de este remitido, que el padre Verde, en su carácter de Obispo titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico del territorio venezolano excomulgó al cura Ramón de Jesús Trejo, párroco para ese tiempo y constructor del actual templo de La Puerta, también a los padres Pedro Parra, Rafael Ernesto Monsalve y al presbítero José Humberto Contreras, admirado sacerdote por sus obras sociales en favor de los sectores pobres de Valera; sin embargo, piadoso el novel Obispo, la sentencia, aclara que éstos, podían ser tolerados por la feligresía y ser dignos de compasión. (Tomado de nuestro artículo: El padre Verde y el padre Trejo, se excomulgan recíprocamente, publicado en el portal: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).

Debo mencionar que a mediados de diciembre del año 1946, como consecuencia del golpe de Estado, los oligarcas se alzaron en Jajó, Tuñame y en La Mesa de Esnujaque, grupos armados se organizaron bajo la comandancia del general Juan Araujo, hijo del “León de la Cordillera”. El padre Verde, en su coherente línea antioligarca, salió de  su casa en La Puerta, y marchó con su armamento: el Cristo y su revólver, que nunca le faltó, acompañando a la tropa del mayor Luis Felipe Llovera Páez, su amigo, desde que era Capellán del Ejército, y quien llegó a Trujillo, como oficial designado para reducir las fuerzas anti junta de gobierno cívico-militar, del general Araujo (Angulo Rivas, Alfredo. Adiós a la Utopía. Briceño, 227); allí, en esas montañas trujillanas, anduvo enfrentando a los oligarcas, se recuerda al poeta y carismático padre Verde.  

De este convulso tiempo, es su frase: ¡Yo soy más trujillano que el Diablo Briceño y como él cortaré cabezas si ello es necesario para defender la Democracia! Su definición ideológica política, apoyando la fuerzas dirigidas por Rómulo Betancourt y otros dirigentes demócratas y la oficialidad joven de las Fuerzas Armadas.

Como se contó al inicio, Verde, era cuñado del Dr. Andrés Lomelli Rosario (San Lázaro 1891-1977), maestro de fervoroso patriotismo. A pesar que persiguió a los oligarcas, su compasión lo hizo interceder por la libertad de varios de sus amigos y vecinos alzados con el general Juan Araujo. Lomelli, siendo Juez penal, dictó la celebre sentencia absolutoria a los rebeldes trujillanos alzados contra la Junta Militar que derrocó al Presidente Medina Angarita que se distinguió por haber dado ciertas libertades democráticas. Entre los presos estaban Gonzalo Viloria y Pancho Delgado, ex jefes civiles y otros vecinos de La Puerta. El juez consideró que,  <<rebelarse contra un gobierno de facto no constituía acto punible, es el ejercicio del derecho a la revolución>>. Francisco Jose Verde Bracho (1899-1877) pasó mucho tiempo viviendo en casa de los Lomelli en Trujillo, antes de irse a vivir a Caracas, sus últimos años de existencia. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.



sábado, 21 de marzo de 2026

La Puerta y su histórico acontecer productivo y económico (2ª. Parte)

Por Oswaldo Manrique (*)


1891, comienza un fatídico período de vacío económico. 

En 1889, el Dr. Jose Gregorio Hernandez Cisneros, como en una especie de premonición, escribió para la posteridad, sobre un pueblecito llamado La Puerta, que consideraba histórico.


En 1891, según el historiador y geógrafo trujillano Américo Briceño Valero, La Puerta tenía 72 casas, con una población de 234 indígenas casi totalmente puros. Pero, en 1920, en que hizo el recorrido para confirmar los datos para su obra de geografía,  apenas tenía 38 casas y 260 habitantes, ya no había aborígenes, porque éstos, habían sido “desterrados” de sus posesiones y quemadas sus viviendas, prevalidos los oligarcas, del fraudulento juicio de Partición de las Posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta, de 1891. Para ese tiempo, <<La Puerta de Bomboy, es la cabecera del Municipio>> (Briceño Valero, 123); registra sembradíos de trigo, papas, arvejas y demás productos de tierra fría, junto con unos pocos hatos de ganado vacuno y lanar. Cultivan la caña de azúcar.  Era esa, la realidad, en el nuevo ordenamiento urbano y del avance del proyecto de oligarcas, de un pueblo sin indios y sin negros.

El tercer poblamiento de La Puerta, comienzos del siglo XX.

Escribió el hacendado y testigo de ese tiempo Jose Rafael Abreu, que entre 1910 y 1925, el Municipio La Puerta, tuvo <<una época de floreciente producción agrícola…extensos cultivos de trigo, café, caña de azúcar, arvejas, papas, ajos, maíz, ocupaban el valle desde La Lagunita hasta El Molino>> (Abreu, 41). Abundante y variada la papa. Carorita (anteriormente Kukuruy) era el sitio de mayor producción de arveja en la región.

Al referirse al trigo, señaló que <<para industrializar el trigo que abundaba en las partes altas del valle y en los páramos vecinos, existieron los molinos de Don José Antonio Burelli, Don Ezequiel Viloria, Don Juan Domingo Araujo y últimamente, el de Don Ciriaco Carrasquero>> (Abreu, 41). Comerciaban con Valera y Maracaibo; según su apreciación, la desmesurada atracción de la industria petrolera y el empobrecimiento de la tierra, mermaron la producción agrícola.

Sobre la explotación de trigo como actividad principal en La Puerta existe evidencia documental sobre el  juicio que por cobro de obligación planteó en marzo de 1913, el coronel Américo Burelli García, ante el Juez Matías González, del Juzgado de ese Municipio, en contra de Ygnacio Abreu, por faltarle con una carga de trigo (Juzgado del Municipio La Puerta. Libro de Causas año 1913. Archivo Judicial de Valera), cobraba entre otros conceptos, el pase de 8 yuntas de bueyes y sus gañanes, situación de incumplimiento contractual que lo afectaba económicamente 

La industria de la caña de azúcar, irrumpe como rubro mayor, y se establecen los trapiches “de palo” o “tramojo”, mas tarde sustituidos por los movidos hidraulicamente. En el área urbana, se instalan 3 trapiches; en Carorita 3, 1 en la hacienda San Isidro, 1 en "Cachopito”, 2 en El Molino, 1 en “Los Barriales” propiedad del rebelde antigomecista Antonio Parra; 1 en “Las Delicias” de Don Isaías Ramírez y otro, de la sucesión de Hilarión Gutiérrez. Los alambiques o “Cachicamos”, producían bebidas de casi 55 grados y en grandes cantidades; y hasta en los solares de las casas de familia, sembraban caña dulce.

El mismo Abreu, relaciona que no todo era agricultura, existían también otros rubros económicos: <<La industria local desde remotos años hasta 1940, aproximadamente, la constituyó la alfarería, la fabricación de cal, la de pan de trigo, de tejidos de fibra de cocuiza, así como la explotación de madera en pequeña escala>> (Abreu, 49); la alfarería, la tiza y el tejido son actividades indígenas ancestrales.

Hubo el surgimiento de los llamados “Tendales”, <<El primer centro de fabricación de tejas y ladrillos y otros materiales de construcción, existió en el caserío “Las Aletas”, propiedad de don Jesús Sulbaran que abastecía con sus productos los Municipios La Puerta y Mendoza>> (Abreu, 49); montaron otro en “Chachopito”, 1  en El Molino, y 1 en La Lagunita. Cuenta que al mismo tiempo, había dos hornos de cal, uno en El Molino y otro en las inmediaciones del pueblo. Una fábrica de ollas, budares y vasijas de arcilla en Carorita; en la Media Loma, una pequeña industria de objetos de caña brava, manares, canastos y cestas.

En 1928, de acuerdo al censo realizado por el geógrafo francés Francis Bennet, en La Puerta, existían solo 376 casas en todo el Municipio  (incluyendo la urbana, área que les fue despojada  a los indígenas Bomboyes), y 1.779 habitantes (Bennet, Francis. Guía General de Venezuela. pág. 376. 1929); se calcula que en la cabecera habían unos 300 habitantes, aproximadamente.    

El censo realizado por el investigador Francis Bennett, indica que para el año 1928, existían en La Puerta, 13 establecimientos mercantiles principales, cuyos propietarios eran: Aquilino Azuaje; Pedro Aldana; Resurrección Araujo; Tobías Briceño; Hilario González, José Abel González, Emilio Ibarra; Abdón Lamus; Obdulio Palomares; Ismael Maggioranni; Isaías Ramírez; Carmen Rivero; y Manuel F. Villarreal (Bennet, Francis. Guía General de Venezuela. Pág. 376. 1929). El comercio y la producción, tuvieron cierto empuje debido a la estabilidad y tranquilidad que ordenaba la dictadura.

Para este mismo tiempo y matrícula 1929, los hacendados principales, fueron: Rafael Abreu; coronel Américo Burelli; Hilarión Gutiérrez; Ciriaco Labastida; Isaías Ramírez; Raimundo Rivero; y Manuel Vieras (Ídem).    El geógrafo francés, da cuenta que la actividad económica de La Puerta, era la siguiente: <<su producción la de las tierras frías, principalmente el trigo, las papas y las arvejas. En las partes bajas del municipio se cultiva también la caña de azúcar y en sus alrededores se cría ganado vacuno y lanar>> (Bennet, 375-376. Igual descripción  en Américo Briceño Valero. Geografía del Estado Trujillo. 1920. pág. 123).  Esos cultivos principales, formaban parte de la dieta tradicional de las familias puertenses.

En las primeras décadas del siglo XX, el Municipio La Puerta (hoy Parroquia), viviendo un proceso de repoblamiento, como consecuencia del despojo de tierras del Resguardo Indígena,  sumergido además, en las mismas dificultades que confrontaba por la vorágine de violencia política y persecución de varios de sus caudillos más connotados, el resto de los pueblos del Estado Trujillo, sumadas las enfermedades endémicas, como la gripe española, y la langosta y otros males desoladores, ofrecía ciertas perspectivas y esfuerzos de mejoramiento y progreso económico, no así, en el aspecto social.

         En este pueblo del Bomboy, no existían periódicos, como en San Lázaro, Betijoque, Boconó Carache, Escuque y Pampán, en los que destacan los escritos de intelectuales de renombre regional y nacional como el Dr. J.M.Rosales Aranguren, el Pbro. Miguel A. Mejía, y otros nativos de nuestro Valle, este Municipio no tuvo esa suerte, la gran mayoría de la población era analfabeta, a pesar que ya no había indios ni negros, y fue en 1907, que se abrió un centro de enseñanza no excluyente, la Escuela Mixta La Puerta N° 22 (Mendoza, tenía 3 instituciones educativas, para esta época).

La realidad económico-social de La Puerta, en 1937.

En esta época, la región contaba con el “Gran Ferrocarril de La Ceiba”, prestando un extraordinario servicio al desarrollo agro-comercial de la zona trujillana, tenía una estación en el poblado de Motatán, cercano a la ciudad comercial de Valera, y en “El Horcón”, existía un llegadero de los productos de esta Serranía, para llevarlos al Puerto de La Ceiba.  

El general Eleazar López Contreras, era el Presidente de la República, quien transitaba una situación política compleja, salir de la barbarocrácia y dictadura gomecista, siendo a la vez, uno de los hombres de confianza del dictador; el estado Trujillo, lo gobernaba la enquistada combinación nepótica, el general Federico Araujo, siendo el Secretario de Gobierno, el Dr. Trino Baptista, evidentemente ambos de signo oligarca y de la dinastía Araujo-Baptista.

La realidad económica de nuestra comarca, expresa un ligero impulso de explotación del trabajo campesino, la producción agrícola y el comercio. Pasó de ser débil productor de trigo, arveja y papa en las zonas altas, y algunas crías de ganado vacuno y lanar en los alrededores de los cañamelares y  del área urbana, en 1929, a una evidente mejoría de su economía.  Las cifras oficiales del gobierno nos informan lo siguiente: <<Fincas agrícolas, número y clase: hay 51 fincas, 15 de café, 10 de cañas y 26 de frutos menores, papas, caraotas, arvejas, maíz, cebada y trigo>> (Memoria y Cuenta del Ejercicio de la Gestión 1936-37, del Secretario General de Gobierno del Estado Trujillo, Dr. Trino Baptista). El aumento del número de fincas, se debe a que se suman los lotes de las adjudicaciones de tierras despojadas a los indígenas.  El vecino Municipio Mendoza, que contaba con mejores servicios, vialidad y cercano a Valera, tenía 52 fincas, 40 de café y 12 de caña de azúcar.

En cuanto a la producción de café, cacao, papelón y otros frutos, las cifras son estas: <<café 515 bultos; papelón 9.696 bultos; arveja 2.000 bultos; maíz 4.000 bultos; trigo 500 bultos; la cebada se produce de muy buenas condiciones pero no tiene demanda>> (Ibídem). Mendoza, producía unos 5 mil quintales de café (46 kilos por cada quintal de café). Este último dato, manifiesta que a pesar de la preocupación de los productores de este rubro, el mercado no correspondía con la producción.  

En el renglón de cría de animales, el citado Informe, indica: <<Fincas pecuarias: clase y numero: hay 9 fincas mixtas (ganado vacuno, cabrío, lanar, caballar, asnal y porcino>> (Ibídem). Por ejemplo, de la finca El Pozo, su propietario Abdón Lamus, tenía una importante cría de ovejas y la producción era llevada a los telares de San Cristóbal.

En el campo político, desde que los amos del Valle del Bomboy, se convirtieran en fieles devotos del general Páez, al ser designado Ricardo Labastida, como primer gobernador de Trujillo, separada Venezuela de la Gran Colombia, persistía la inclinación mayoritaria de las aristocráticas familias, Labastida, Briceño, Carrasquero, Fernandez, Araujo, por la oligarquía “araguata”, fuesen “Ponchos”, liderados por el General Juan Bautista Araujo y José Manuel Baptista de línea conservadora, o los “Lagartijas”, comandados por el general Rafael González Pacheco.  Dirigentes políticos locales como los hacendados Rafael Abreu; Ciriaco Labastida; Abdón Lamus; Aquilino Azuaje;  Manuel Vieras, y liberales como el coronel Felipe Uzcategui, y los que tenían inclinaciones democráticas como Isaías Ramírez; Tobías Briceño, todos desembocaron en el sistema implantado por el nuevo y único Amo del país, el general Juan Vicente Gómez; a la muerte de este caudillo; la mayoría de las familias “cureras”, se inclinaron por los partidos de corte socialcristiano, que en la Parroquia dirigía Abdón Lamus, y otros, por los social demócratas, como la familia Rosales, auspiciados por hombres de ideas democráticas, como el padre Ramón de Jesús Trejo y su rival el padre Francisco Jose Verde, a quien llamaban el “Cura Rojo”.   

La realidad social, a partir del despojo de tierras a los indígenas en 1891, los hacendados, finqueros, criadores y gamonales y algunos comerciantes  fueron construyendo sus casonas, en los alrededores de la Plaza y del templo de San Pablo Apóstol, sólo había 11 casas y una pulpería. Para 1907. Según escribió José Rafael Abreu, también hacendado, existían 44 casas, incluidos el templo, la casa parroquial y la casa municipal (Abreu, 201).

En las otras calles del sector norte, tierras del Padre Rosario, El Oratorio de la Virgen de Guadalupe, El Topón y La Hoyada, con el paso de los años y la construcción del Hotel Guadalupe en 1942, surge el incipiente turismo y la prestación de servicios, se fueron asentando otros comerciantes, pero de menor amplitud, con pequeñas pulperías y tiendas. La otra clase social, la campesina, asentada en los caseríos de las montañas y páramos, subsistía produciendo su agricultura a pequeña escala o como jornalero de las haciendas o de las pocas obras públicas que se realizaron.  La alimentación de la gente campesina, y la mayoría de la urbana estuvo basada en alimentos del campo como la arveja, caraota, trigo, papa y otros frutos menores, lo que producían los conucos y solares familiares; comían carne de cacería paramera.  Fue a mediados del siglo XX,  cuando se comenzó al final de la calle 2,  a pesar ganado para la venta en el pueblo.

La única edificación principal, según el referido informe de gestión, era el templo parroquial; era obvio, porque antes del despojo de tierras de 1891, La Puerta, era un exclusivo pueblo de indígenas Bomboyes, no vivían blancos ni negros, apenas el sacerdote y los artesanos necesarios para los trabajos que no realizaban los pobladores autóctonos. En comparación, el Municipio Mendoza tenía 2 templos, 1 casa cural y una casa de gobierno  municipal.  En La Puerta, luego de la extinción de los indígenas, no hubo el cultivo de las artes, de la educación oral, no se vio rodeada de la vitalidad de las fuerzas culturales, pero sí, en relación a las sociedades religiosas, ya que existía la cofradía de San Pablo Apóstol, y la de los devotos de la Guadalupe de Indios, al construir el padre Francisco Rosario la Ermita u Oratorio de esta Virgen, en el norte de la localidad, esta última, corrió la misma suerte de los indígenas.  En lo religioso, en 1930, se produce la remodelación del templo, fue preocupación del gobierno del Gran Estado los Andes y con aportes del gobierno nacional gomecista, mejorar y adecuar las condiciones, al uso y necesidades de la época. El inventario del diez (10) de abril del año mil novecientos treinta y uno (1931), indica que <<1.- El edificio reconstruido…tres naves sobre tapias de los lados y por el medio sobre pilares de madera, con una pieza después del Presbiterio que sirve de sacristía; al lado izquierdo un cuarto para el…al pie del mismo lado, otro que es Bautisterio y al lado derecho el edificio del campanario en dos pisos, todo está cubierto de tejas…>> (Libro de Ynventario de la Yglesia Parroquial de San Pablo Apóstol de La Puerta). Ha sido y es, un pueblo profusamente religioso y  católico. Las fiestas del patrono se celebraban con toda puntualidad anual, las de san Isidro Labrador, las de la Purísima fueron desapareciendo, al igual que las de la Virgen de Guadalupe de Indios,  y surgieron las de la Virgen de la Paz, fomentadas por los nuevos pobladores.

Finalmente, señala el documento oficial de 1937, que, este Municipio (hoy Parroquia), contaba con algunos automóviles, así:   <<Vehiculos, número y clase: hay 6, marca “Ford”, y uno marca “Chevrolet”>>;  (Memoria y Cuenta citada); Mendoza, para el mismo año, tenía 17 vehículos.

En el año 1950,  la situación de la agricultura en nuestra Parroquia (antes Municipio), era de mucha penuria.  Relató José Rafael Abreu, que, <<ante la decadencia de los cultivos tradicionales apareció como medio de salvación, otro cultivo: el de las hortalizas>> (Abreu,  42-43), esta novedad para la gente serrana llegó oportunamente bajo el impulso del señor alemán Carlos Staggen (Ver nuestro artículo del 3 junio 2023: Carlos Staggen y la hortaliza salvan a La Puerta. En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).

Son muy marcados los distintos tiempos de la evolución económica de La Puerta, desde el tiempo de las encomiendas, el paso por la época dorada de los hermosos trigales, destacado por Humboldt, la incorporación del café en las tierras que aquí tenía el prócer Francisco Labastida, a finales del siglo XVIII, quien trajo las primeras matas de café al occidente, luego, las plantaciones de caña dulce, se insistió en estos dos últimos rubros, mientras la economía cafetalera se consolidaba en el resto de la provincia, hasta comienzos del siglo XX, casi  de subsistencia, derivando hacia cultivos intensivos de hortalizas a mediados de dicho siglo. Una economía totalmente agrícola.  

A partir de 1942, con la construcción y apertura del Hotel Guadalupe, una nueva opción y visión se presenta por la bondad del clima y el paisaje de este Valle, dando impulso al turismo y a la prestación de servicios en esta actividad, así como, al comercio y artesanía. La plaza Bolívar, el templo San Pablo Apóstol y el Parque Turistico La Lagunita, entre otros han destacado como puntos atractivos para los visitantes. Existe un buen número de posadas, y contradictoriamente, según el último censo, hay 7.000 viviendas, de las cuales solo 2.000 estan ocupadas, el resto son cascarones vacíos, presa del mercado inmobiliario; y,  a la par, sigue avanzando el concreto depredador en las faldas del Páramo de Los Torres, a la vista de todos.  

En estos pocos párrafos, se reflejan aspectos importantes de la evolución económica de La Puerta, desde los comienzos de la Colonia, hasta la contemporaneidad, y con mayor énfasis en el año 1937, que por lo alentadora, desde el enfoque económico -no en lo social-,  merece ser comentada por todos y registrada en los anales históricos de esta Parroquia. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

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