sábado, 7 de marzo de 2026

La distinguida y musical boda de “Tista” Uzcátegui.

Por Oswaldo Manrique (*)

¡Apúrele Umbelina que llegaron los músicos! Fue la expresión de doña Mercedes Cols Arvelo, quien con su hija mayor María Josefina, estaba nerviosa por los detalles del recibimiento de los invitados. Umbelina Volcanes, embelesada viendo entrar a los músicos, todos de buen perfil y uniformados, que sorprendieron cuando sacaron de sus estuches  el violín,  el cuatro, la guitarra, y la bandola.  Al darle la bienvenida y enfocando a uno de ellos sacando el instrumento sólo se le ocurrió decirle:

-         ¿Quieren un traguito? El recién llegado le respondió:

-         ¿Como que nos vio la garganta rajá o las uñas jipatas? Umbelina se echó la carcajada. El que hacía de director les replicó: 

-         Señores aquí venimos a tocar y hasta donde aguanten las cuerdas.

-         ¡Las cuerdas  vocales! Dijo uno de ellos. El director:

-         Será hasta lo que diga el patrón.

-         ¡Ummmhuu! Así mismo es. Bueno pero si dura la botellita aquí estaremos cantando. 


Lo que se puede descartar, es que fuese un matrimonio por negocio. Este pequeño relato es de los más comunes de ese tiempo, salvo por dos cosas, primero, porque la gente allí por la razón que fuera no se casaba o no le gustaba casarse y, segundo, porque los contrayentes eran familia de uno de los personajes poderosos económica y políticamente de la comarca. Se le considera al coronel Felipe Uzcátegui, caudillo, porque fue el que mantuvo cierto orden de convivencia dentro de esta población, aislada y dispersa, en los momentos que la comenzó a golpear duro la dictadura de Gómez, apartando sus acciones en la persecución de los Burelli, que después de adeptos, se convirtieron en enemigos del régimen.

Sin duda, tanto 'Tista" como Dominguito, fueron dos jóvenes encantadores con sus virtudes y flaquezas, ella señorita de hogar cristiano, con sabiduría de mujer, dedicada a la costura, a vestir con buena confección y belleza a los vecinos de este apartado pueblo, mujer elegante, constantemente andaba con el cabello arreglado y adornado, lo que cuidaba con pasión de beldad. Domingo, hombre de finca, buen jinete, cazador y también inclinado a la política local. La familia de éste, los Baroni al parecer eran de Piñango. Todo formal decidió pedir la mano de Tista, la elegante y graciosa muchacha, a la "Blanca" la madre y al que sería su cuñado y mejor amigo de su vida, el coronel Felipe Uzcátegui. Éste, responsable de la familia, estuvo de acuerdo en concederla, pues conocía que era hombre responsable y sin vicios. Dominguito contrató una casa ubicada en la Calle Real (hoy Bolívar) entre la 8ª y 9ª. transversal, y había comprado en Maracaibo los anillos.

Mientras el General Gómez, con su robusta comitiva, presidía en Caracas los actos del Día de la Bandera, sin invenciones poéticas ni el agregado novelero de amores truncados, se realizó el matrimonio en forma sencilla, sin inconvenientes. De esa manera, una tarde-noche de agosto, aún clara, y con los usuales mantos de neblina sobre el atractivo tejado de la pintoresca casa del Coronel, la agraciada y elegante Tista, se matrimonió con Domingo, un día jueves y en fecha Patria.

*

Para 1916, al respetado militar liberal, lo abrumó el nerviosismo de la campaña de captura del hombre más buscado y su tropa campesina de estos contornos: el Coronel Américo Burelli, operador principal en la latente invasión del general Leopoldo Baptista, además, del compromiso de casar a su hermana, se le vio afanar y tomar las bridas del caballo para realizar diligencias, y se le observó también, saltar de su cabalgadura llegando a casa con los resultados de las cosas para el matrimonio. Esa tarde, estaba angustiado porque todo saliera a la perfección y se tranquilizó cuando vio que el grupo musical que contrató, ya había llegado de Montecarmelo, considerado el mejor grupo bailable de la región. Ese era el regalo especial que le había ofrecido a su hermana. 

Varios invitados permanecían sentados en sillas de suela, otros en banqueta, en el portal de la casa y los niños allá en el patio, jugando sobre fardos de tela sus más apasionantes aventuras. Allí estaban junto con su hermana Margót,  María la hija mayor del Coronel, tenía 10 años de edad, Paz con 9 años, Rosario tenía 8 años, que nacieron en La Mocotí, y Herman, el único varón nacido en esa casa de La Puerta, gozaba los 3 años.  Pero éste, pendiente de mirar lo que ocurría en el salón principal se les escapó. Al rato, escucharon: 

-         ¡Queese quieto niño Herman!  Le repetía Carmelina Briceño, que lo atajó en ese momento. Viendo el alboroto, la madre le reclama:

-         Quedáte quieto burusa, quedáte quieto. El niño bajando la cara, seguía brincando en el medio de la sala.

-         - No importa Ña Mercedes, es sólo un tantico rato. Dijo comprensiva la vecina.

*

 

El hermoso vestido, diseñado por ella misma, de lino fino fue tema de conversación.

-         Ah rigor, la señora Rangel, quesque dicen es la mejor costurera del pueblo, debe estar al pendiente de lo que vos diseñates. Le dijo al oído una de las invitadas.

Qué cosas decís, ella es buena costurera. Respondió la casadera.

-         La incrédula invitada le añade al comentario:

-         ¿Y qué dirá la Niña Enriqueta, ahh? Se refería a una de las Carrasquero, prima del Coronel, que vivia en la Calle Real y no había llegado, pues como siempre los que viven más cerca, siempre llegan más tarde.

Tista era costurera de experiencia y arte, detallista, con buena clientela, se le veía a diario en un mesón escogiendo modelos en su montaña de revistas, boceteando, cortando patrones y telas, y para elaborar su traje, puso en funcionamiento su máquina y su conocimiento, con la ayuda de la “Blanca” su madre y Margó, su hermana.

Después de ajustarse el corbatín frente al espejo y chocar los talones de sus polainas pulidas, hablando con él mismo, dijo:

- ¡Bueno, ahora a casar a”Tista”, porque para eso, soy la máxima autoridad en el pueblo, con o sin cargo de gobierno! Riendo y horondo salió de la habitación. Caminó hacia la sala, les dio el saludo al Jefe Civil don Ignacio González y al Secretario designado por Francisco Sánchez, su compañero liberal y Presidente del Concejo Municipal de Valera.

En los alrededores de la entrada algunos funcionarios y militares que estaban de vigilancia y la escolta del Coronel, eran tiempos de miedo, pero ese dia era de alegría. La Puerta, pasaba por una especie de estado de sitio.

Un sencillo y alegre enlace civil, en el pueblo de los amancebados.     

Cuando va a entrando el contrayente, doña Mercedes Cols Arvelo, la dueña de casa y cuñada de la novia, imponente con el ajustado vestido rosado,  le dijo sonriendo:

-         ¡Dominguito! ¡Sepa que no aceptamos devoluciones! Éste, viendo a la novia y sonriéndole le respondió:

-         Perdé  cuidao Meche, hoy toca solo bailar y desenredar crinejas.

-         Eso será a la medianoche, si a los músicos no se les sube la candela pa’ los ojos.  Dijo “La Blanca” madre de la novia, reluciente con su vestido azul,  metiéndose en la conversa. Doña Meche, añadió:

-         Será si no se les raja la garganta con el sanjonero ese. Riéndose fuertemente, casi de nervios, Domingo, le dijo:

-         Señoras, hoy, nos daremos un gustazo. ¡Entremos! Doña Maricarmen, la madre lo agarró de un brazo.

         Con alta puntualidad y vestida para la ocasión, doña Angelina de Volcanes llegó con su esposo Lázaro Volcanes, hombre de confianza del Coronel Uzcátegui y varias veces Juez de La Puerta, ya estaban adentro. Luis Uzcátegui pariente de “Tista”, nos relata que conocíó<<a Lázaro Volcanes en su casa de San Cristóbal de Torondoy, en el año 73, era el Juez de Distrito. Angelina era su esposa nativa de San Cristóbal de Torondoy>> (Mensaje whatsapp enviado por Luis Uzcátegui. 26/12/2025), y a Rafael Antonio Rodríguez, <<era un buen amigo del Coronel, de su gente de San Cristóbal de Torondoy, que era un pueblo con mucha influencia jurídica y administrativa>> (Mensaje citado).  Estos amigos, oriundos de San Cristóbal de Torondoy, habían sido seleccionados como testigos de la boda.

         Los otros padrinos y madrinas, fueron Francisco Juan Uzcátegui, primo del Coronel, valiente luchador social y político antigodo en la población de Mendoza; y la señora Ana Ramona de Viloria, pariente de don Lucio Viloria. Observando a la mayoría de sus amigos, Don Felipe el “Tragabalas”, el respetado y temido caudillo trujillano, se acercó amorosa y profundamente emocionado a su madre “La Blanca” y a su hermana “Tista” y las abrazó.

*

El matrimonio civil fue el 3 de agosto de 1916, a las 7 p.m., en la misma casa del Coronel Felipe Uzcátegui, frente a la Plaza y al lado de la Jefatura del pueblo. En esos momentos convulsos, se presentó Don Ignacio González, el hombre juicioso y genuino, el del saco gris, y debajo la acostumbrada blusa de dril, calzando alpargates de tela y su lucida faja de patente.

No dejaba de mirar a Dominguito, le sonreía. Sin decir palabra, Tista, se alejó del grupo de jóvenes que la acompañaban y se reunió con su futuro esposo y le tomó del brazo.  La joven delgada, de mediana estatura, con su largo cabello rubio que brillaba cuando lo alborotaba el viento. Tenía algunos rasgos comunes a Felipe, e idéntica la luz de su mirada. Era agraciada, pero le faltaba el arrojo para convertirse en el centro de todo aquello, siendo muy apersogada a “La Blanca”.

Emocionada, Tista casi no percibía lo que decía el Jefe Civil, pero sí escuchó cuando le preguntó “si aceptaba por esposo a Domingo”, y cuando se elevó momentáneamente para esperar el Sí acepto de Dominguito.

         Para aquel tiempo no había más de 60 casas en La Puerta, incluido el Templo, la Casa Parroquial y la Casa de Gobierno. La residencia del Coronel, estaba ubicada en la denominada Calle de Abajo, hoy avenida Páez frente a la Plaza, entre la casa de doña Umbelina Volcán y la casa de Carmelina Briceño, justo al lado de la Jefatura Municipal, fue construida en 1910.

Sobre esta casa antigua Ángel Alfonso Araujo ex Prefecto de la hoy Parroquia, nos dice que <<era una casa tipo colonial muy bonita, pero cuando la visité estaba cayéndose… Una casa de dos niveles con escalones, pisos de ladrillos, totalmente techada de teja criolla, tenía piso de madera rústica la primera y tenía ventanas que sobresalían de madera. De portón grande para mulas, para descargarlas>>.  Pasados varios años, vivió en esa casa, un “personaje de antología” el legendario padre Francisco Verde.

Uzcátegui, se desempeñó como hombre de confianza de la dictadura  gomecista y asumió el cargo de Jefe Civil por varios años. Vivió en esa casa con Mercedes, su primera esposa y sus hijos, <Mi papá nació en La Puerta en 1913, siendo mi abuelo el coronel Felipe Uzcátegui el Jefe Civil y máxima autoridad de ese pueblo para la fecha. Mi papá nació en una casa diagonal creo o frente a la plaza Bolívar>> (Mensaje de Luis Uzcategui), Herman Uzcátegui el hijo único varón. 

Era un militante liberal de importancia en la zona de La Culata, un comprobado “Lagartijo” y “Montillero”. Después de los sangrientos sucesos en sus tierras de La Mocotí, estuvo en el cuido y atención, cuando pasaron por ahí y se detuvieron Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, en 1899; pudo compartir con ellos y los conoció personalmente.

La alegre y musical fiesta en la casa de los Uzcátegui”, en La Puerta.

         En ese mismo 3 de agosto de 1916, la familia de Felipe, se llenó de alegría. Llenaron de "Botones de Albricias", que buscaron en el riñón del Páramo para abrumar de fragancia celeste la atractiva casa de los Uzcátegui. Se casaba la hermana del Coronel.

El mejor grupo musical bailable de alta capacidad interpretativa de los ritmos en esa época, sin duda eran los alumnos e integrantes de la filarmónica creada por don Camilo Anselmi, que integraban los Garbati, los Rosales, Adriani, Changaroty, Gentile, Poggioli y otros; sin duda, la casa de los Uzcátegui” se abrumó de alegría, música, conversas, bailes, comidas y tragos.

         La gente campesina, alegre, dicharachera se confundía aquella tarde con la familia y amigos de don Felipe y doña Mercedes, y con los empiringotados, los llamados “ilustres y patriarcas” de la incipiente y murmuradora representación social local, que no podían perderse uno de los pocos casorios de La Puerta, en tiempo de turbulencia de caudillos. El joven Dominguito Baroni bailó con la recién casada, el clásico vals de las bodas, como era la costumbre de aquellos tiempos.

         Cuando el cuatrista arrequintó el instrumento, seguido por los violines, para tocar los primeros valses y joropos andinos, intercalados por un meregue y una agradable milonga de la época, se prendió el baile y comenzaron a gozar barato los invitados, moviendo y girando los pies y los pasos, mientras el encerado piso de la sala, se calentaba.

Umbelina la servicial y solidaria vecina de doña Mercedes y con doña Josefina, la mamá del Coronel,  al escuchar un sabroso merengue criollo no tuvo vergüenza y abrió todo lo que pudo el faldón y se desprende a bailar. Se daba gusto dando vueltas y zapateando seguramente le estaba echando un ojo alguno de los invitados, quienes esperaban el toque de campanadas de San Pablo.

En efecto, allí vivía doña María Josefa Uzcátegui, a quien llamaban “La Blanca”, natural de Timotes, madre de la contrayente y del Coronel; <<ella procreó tres hijos de esa unión furtiva para la época. Nació Felipe, Tista y Margarita (Margó), conocí a la tía abuela Margó y a tía Tista. Sí, a mi bisabuela le llamaban "La Blanca">> (Mensaje citado), sembraron la vitalidad catalana.

El papá de Tista, era el mismo del Coronel, su nieto Luis Uzcategui nos refiere que, <<El papá biológico del Coronel Felipe Uzcátegui, era  Antonio José de los Dolores Sierra Carrasquero, lo llamaban “El Español” porque era Catalán y a la vez era hermano de doña Francisca Sierra casada con Miguel Vetencourt>>, fue muy conocida como Doña Pancha, nació en Mendoza en 1869, casada con Miguel Vetancourt Briceño “Papá Miguel”, fue poderosa hacendada de ese sitio. “El Español” nació en Mendoza en 1872, en algún portal de genealogía, aparece como oriundo del Reino de Holanda, pudiera ser de alguna colonia ubicada en el Caribe, estuvo casado con Josefa Mercedes Vetancourt Briceño.

*      

Iniciaron el siguiente set con Adiós a Ocumare, la preferida del “Cabito” Castro, el de los ideales de la “Restauradora”. Tocaron mucho y sabroso los músicos. Se escuchó “Flor de Loto”, y el golpe larense de moda “Flor del Cacao” y hasta bailaron algún  pegajoso pasodoble. Y fue entonces,  junto con la primera campanada, cuándo comienza a entrar la ventisca, el frío y la niebla casi hiriendo la cara que sube el rumor para que saquen las jícaras y se echen nuevos palos de Sanjonero. Al que mentaban  “Media Lengua”, pero mejor cantante del grupo, se le ocurrió expresar:

-         Compade, tengo un parecimiento que nos encontrarán con la tragadera roja.  

Se alistaron, cuando “La Blanca”, abrió las ventanas del salón y el calor del astro desentumeciera los paredones, las tejas y se llevara los muy comentados espantos de la oscuridad. Ha salido el sol. El músico se echó un palo, embolsó el instrumento y se preparaban para volver a pasar por la bajada del cementerio, rumbo al Páramo.  De pronto se escuchó en medio de aquel silencio:

-          ¡Porfidia! ¡Monte la jicara grande para hacer el café!

*

         Siendo parte de nuestra investigación documental, comparto el acta de matrimonio de Juana Bautista Uzcátegui, conocida como “Tista”, con el señor Domingo Antonio Baroni, de la que se desprenden otros datos también interesantes de estos personajes, hermana y cuñado del caudillo liberal Coronel Felipe Uzcátegui, el popular y aguerrido “Tragabalas”.

<<Hoy a las siete p.m del día tres de agosto de mil novecientos dieciséis, constituidos en la casa de la señora Josefa A. de Uzcátegui por impedimento físico para concurrir los cónyuges a la Casa Municipal, Ignacio González Jefe Civil de este Municipio y su Secretario autorizado por el ciudadano Presidente del Consejo Municipal del Distrito Valera y de conformidad con el artículo 104 del Código Civil vigente compareció Domingo Antonio Baroni de veintiseis años de edad soltero agricultor natural del municipio La Mesa del Distrito Urdaneta estado Trujillo vecino del municipio San Cristóbal del Torondoy estado Mérida hijo legítimo de Francisco Baroni y de María del Carmen Araujo vecinos que fueron del municipio San Cristóbal y compareció tambiénJuana Bautista Uzcátegui de veintitres años de edad soltera de profesión costurera natural del municipio La Mesa del Distrito Miranda y vecina de este municipio hija legítima de Felipe Uzcátegui y Josefa A. de Uzcategui, con el fin de celebrar el matrimonio que tienen convenido y siendo suficientes los documentos producidos para proceder al acto el Secretario dio lectura a la Sección Décima de la Ley de Matrimonio Civil que establece los derechos y deberes de los cónyuges... Los testigos presenciales de este acto fueron: Francisco Juan Uzcátegui, Rafael Antonio Rodríguez, Ana Ramona de Viloria y Angelina de Volcanes, Uzcátegui y de Viloria vecinos de este municipio, Rodríguez y de Volcanes vecinos del municipio San Cristóbal... Firman Ignacio González Domingo A Baroni. Juana Uzcátegui. Franco Juan Uzcátegui y Ana Ramona de Viloria. Angelina de Volcanes>> (Libro de Matrimonios año 1916. Registro Civil Parroquial de La Puerta).

          Tista Uzcátegui y Domingo Baroni, al pasar varios años, se mudaron para Villa Mercedes, frente a la famosa Casona de los Uzcátegui, procrearon a sus hijos Roque y Amílcar, también colaboradores con su comunidad; ahí vivieron hasta su muerte. Impulsaron varios emprendimientos y obras.

De ese paraje tan comentado por su familia, no olvida que lo recorría aún en los años 70, << Recuerdo a tío Domingo Baroni recogiendo las vaquitas solo, las ordeñaba también ya bien avejancado... tía Tista, preparaba unas comidas espectaculares y sobre todo un hervido de gallina los fines de semana>>. Sin dudas, este matrimonio emprendedor, son parte de la historia viva de La Puerta y Villamercedes.  

 Complementa Uzcátegui este acontecimiento con lo siguiente: <<Domingo y Tista, se quedaron en VillaMercedes hasta que ambos  fallecieron por los años 80, la tía abuela Margó falleció en Caracas, ella vivía con tía Josefina yo fui al funeral con mi papá en el año 75 o 76 no recuerdo bien, Margó creo que se casó con un caraqueño medio filántropo, quien fue a luchar con el ejército Armenio o con los Turcos, que lucharon en contra de los Otomanos y por allá murió, ella jamás se volvió a casar>>.

Destaco este evento social, porque encierra un mensaje sencillo de autenticidad andina, un matrimonio emprendedor, en la historia de estas vivencias políticas, económicas y sociales con sus tradiciones y espiritualidad del tiempo de caudillos y de las desconocidas circunstancias que rodearon la vida de su pariente y aguerrido militar liberal y próspero hacendado, de finales del siglo XIX y de las primeras décadas del XX, el coronel Felipe Uzcátegui el legendario “Tragabalas”. Mi agradecimiento a la profesora Andreína Baroni Uzcátegui, por compartir las imágenes.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


sábado, 28 de febrero de 2026

La plaza Bolívar, de yermo solar a emblema urbano de La Puerta.

        Por Oswaldo Manrique (*)

Desde Bogotá, huye con los capitanes Juan Esteban y Pedro García de Gaviria, otros de sus seguidores, y sus hijos. Entre el 15 y 20 de octubre de 1560, de paso para Trujillo, al culminar la Cuesta de la Mocotí, se acerca a la aldea Bomboy.  Bajando por Kombokito, se detiene y le dice a su fiel lugarteniente:

-         ¡Estamos en el quinto pino y mirad lo que me encuentro!  Señalando con entusiasmo y regocijo la pequeña y hermosa aldea indígena Bomboy. Habla el legendario conquistador español, jinete emprendedor, hábil espadachín, acompañado de arcabuceros, su nombre Juan Rodríguez Suárez, el Caballero de la Capa Roja, fundador de Mérida.  A lo que le responde el preocupado y moderadísimo Esteban:

-         Capitán, vamos con la hora pegada en donde la espalda pierde su noble nombre. Suarez, cansado y con su humor negro, le coincide con:

-         Sí,  vamos con la prisa de los que huyen. Su ferviente compañero le replica:

-         ¡Estáis hecho polvo Capitán!  El Caballero de la Capa Roja, hace seña, se movilizan con el intérprete y entran, van al yermo solar y centro del caserío, donde son bien recibidos por los habitantes. Al rato están brindando en la fila de asientos de piedra, desde donde podia observar el movimiento de trueque de productos agrícolas, mantas, tejidos, cestería y artesanías, y alzando la jícara de barro y viendo la expresión jovial de aquellos anfitriones, que se acercaban a verlos y compartir, le dice a su fiel compañero:

-         ¡Esto es la leche, Juan! ¡Esto es la leche! Dándole a entender la grata sensación de estar con aquella gente, y apreciando el frescor y buen sabor de la chicha de maíz, que le habia brindado una de las mujeres de la aldea.

Llegando a la ciudad de Trujillo, su paisano Diego García de Paredes le dio protección y se negó a entregarlo a las autoridades del Virreinato. El Capitán Fundador lo designa en el importante cargo de Teniente de Gobernador de Trujillo, pero ansioso de involucrarse en la conquista de los Caracas,  le dan tropa y sale a combatir. A los pocos días, se conoce la noticia, que los aborígenes asaltan un campamento minero donde mueren 3 de sus hijos, por lo que se intensifica la persecución y ofensiva contra los indígenas.

Hace varios años, escribí acerca de la plaza Bolívar de La Puerta, publicado con buena recopilación de datos, historiográficos y de la oralidad comunal, que han venido difundiendo los estudiantes y otras personas interesadas en los monumentos de esta Parroquia. Cumpliéndose este 2026, los 83 años de su inauguración, con motivo de los 160 años del nacimiento del Libertador, que lo fue en 1783, en esta interesante composición de años, vale la pena compartir nuevos e interesantes datos de la plaza. 

Una pequeña valoración histórica, nos sirve para introducirnos en uno de los lugares emblemáticos de los trujillanos, que cada día, cada semana y año recibe a visitantes de distintos lugares del planeta.

Desde tiempos inmemoriales, este espacio social, fue el centro de los primeros pobladores del Valle, en el que ocurrieron sus más importantes actividades cotidianas y gestos de hermandad como el brindis de la chicha de maíz a los visitantes, o de encuentros violentos como el que sostuvo con los marañones del capitán portugués y primer encomendero de este lugar Tomé Dabuyn a finales del siglo XVII.

La peligrosidad de una emboscada y ataque de los indígenas rebeldes, así como la boscosidad y el frío intenso de los páramos en aquel tiempo, obligaba a los invasores europeos a buscar refugio en las aldeas indígenas pacíficas, fueron varios los capitanes que tomaron posada en este pacifico sitio. 

El año de 1608  fue dramático, el Obispo Alcega, convierte la aldea Bomboy en un pueblo de concentración de indios esclavos encomendados y comienza a darse el traslado de los Escukeyes, Xaxoes, Esnujakes y otras familias de nación Timotes, censándolos en este yermo solar. 

Cuando varía la condición social del indio esclavo, este fue el sitio donde se reunió el 14 de noviembre de 1687 la población aborigen,para el censo y formalizar el decreto del Rey de extinción de las encomiendas y dar una media libertad a los indígenas. 

En 1777, aquí en este yermo lugar, se reunió la indiada con el Obispo Mariano Martí en su revisión y visita pastoral, encontrando 349 almas. Luego, ocurrieron concentraciones como las de 1781 y 1783, al insurgir contra el gobierno del Rey de España, y a la vez, manifestar su adhesión al movimiento liberador de Tupac Catari. Antiguamente Plaza Real era la denominación que se le daba en tiempos de la Colonia al espacio central de los pueblos, en honor al Rey de España, y como símbolo del régimen monárquico.

En 1810 se paró aquí, la india tributaria María de la Paz Bomboy, cargando al último de los descendientes de Bomboy el caudillo indígena, antes de entrar al templo de San Pablo, para que el prócer independentista y padre protector Francisco Rosario lo bautizara.

Un tiempo, la plaza central de La Puerta fue tal como la describió Mario Briceño Iragorry <<solo un solar abierto sembrado de menuda hierba por donde estuvo corriendo una acequia de agua cristalina que abastecía los moradores>>; corresponde esta descripción física a la primera década del siglo XX. 

En 1887, fue espacio de guerra, violencia política y pillaje, en el conflicto entre las tropas de los llamados “Ponchos” (Oligarcas) y los “Lagartijas” (liberales).

Hasta 1891, en que fue despojada de sus tierras, fue el principal espacio social de la tranquila comunidad indígena Bomboy, conocida por muchos años como Resguardo Indígena de La Puerta.  Esta es una época de interés por los hechos históricos que ocurrieron, uno de sus visitantes más relevantes llegó en 1883 en su juventud, siendo estudiante universitario, y en 1888, ya graduado de médico, la visitó con atención el hoy Santo de América, Dr. José Gregorio Hernández, que tuvo la perspicacia de calificarlo para la posteridad, como un pueblecito histórico. 

Un antiguo cronista la describió: <<La plaza era el escenario de los grandes acontecimientos del pueblo: en torno a ella se hacían las procesiones religiosas, los paseos de las bandas de música en los días de fiesta, las corridas de toro, las corridas de cinta. Pero cotidianamente no era sino el principio y fin de las calles del pueblo y de todos los caminos que conducían a él>>(Abreu, 43), también escenario de hechos de guerra, en tiempos de caudillos.

En 1915, aquí se concentró y salió la tropa de los caudillos antigomecistas el legendario coronel Sandalio Ruz, el coronel Américo Burelli, a enfrentarse alas fuerzas leales al gobierno comandadas por el coronel liberal Felipe Uzcátegui el popular “Tragabalas”, éste, recuperó la plaza a los pocos días, como símbolo de poder.         

José Rafael Abreu, en 1969, escribió que, <<hasta 1930 había alrededor de la plaza solamente 11 casas y en una de ellas, que aún existe, hubo una pulpería, propiedad de doña Chinca Briceño y que, para 1900, era la única del pueblo>> (Abreu).

El señor José Rafael Abreu, en su memorial resume que, <<eso fue la plaza hasta 1942, cuando un grupo de vecinos con entusiasmo y aliento patriótico se reunió en una asamblea popular a fin de formar una asociación que se denominaría “Junta pro plaza Bolívar>>.

El Decreto Presidencial que dotó el emblemático espacio.

En 1942, el Dr. Numa Quevedo, Presidente del estado Trujillo, decretó la construcción de la llamada “Plaza Pública”.  El texto del Decreto es el siguiente:

<<Construcción de la Plaza de La Puerta.

Dr. Numa Quevedo.

Presidente del Estado Trujillo.

CONSIDERANDO:

Que en casos muy especiales, como el presente, la construcción de una plaza constituye una necesidad de carácter colectivo, en uso de sus atribuciones legales,

DECRETA:

Artículo 1° Procédase a la construcción de la Plaza Pública de la población de La Puerta del Distrito Valera.

Artículo 2° Se comisiona para la dirección técnica de los trabajos, al ciudadano Ingeniero del Estado.

Artículo 3° Los gastos que ocasione el cumplimiento del presente Decreto, serán por cuenta del Capítulo XXI “Obras Publicas”, Partida 383 del Presupuesto General de Rentas y Gastos Públicos del Estado.

Artículo 4° Comuníquese, publíquese y dese cuenta a la Asamblea Legislativa del Estado, en sus próximas sesiones ordinarias>>; este apartado presupuestario nos indica que la plaza fue construida al año siguiente: 1943. (Memoria y Cuenta de la Secretaria General de Gobierno. Año 1942)

El salto de Plaza Pública a Plaza Bolívar de La Puerta.

El grupo de técnicos e ingenieros de la Gobernación, diseñaron un hermoso proyecto que fue presentado a la “Junta Pro Plaza Bolívar”.A los pocos días de haber comenzado la construcción de la Plaza, el mismo gobernador, informa al Jefe Civil, don Gonzalo Viloria, que el general Isaías Medina Angarita, había donado el busto del Libertador, para que se instalara en un buen pedestal con placas de mármol y los correspondientes epígrafes recordatorios, ahí se produjo un embellecimiento espiritual de la obra, lo que agradó a la gente y artesanos de la comunidad procedieron a construir un hermoso pedestal sobre el que se alojó el sobrio busto del Padre de la Patria, por lo que dejó de ser la “Plaza Pública”, y pasó a llamarse Plaza Bolívar.

El mismo Abreu dejó referencia de este hecho, señalando <<entre los contribuyentes a Don Rafael González Briceño, quien además de tomar parte activa de la junta, dio la cantidad de 500 bolívares, que en aquellos tiempos era una suma respetable y a Don Gonzalo Viloria, quien como Jefe Civil, vigiló personalmente los trabajos de construcción. El busto del Libertador así como las placas de mármol con inscripciones conmemorativas, fueron donadas por el Presidente de la República, general Isaías Medina Angarita; el pedestal fue construido por artesanos de la localidad>>(Abreu, 44). Todo el cemento utilizado en esta obra, fue obsequiado por el Ejecutivo regional.

La gente sorprendida y alegre, bromeaba y echaba cuentos, cuando llegó el busto a la Casa Municipal fue un acontecimiento, lo iban a ver los niños y los mayores, aquella hermosa escultura de la cabeza y parte superior del tórax del general Bolívar que fue realizada por uno de los grandes estatuarios de la época, contratado por el general Medina. Algunos decían: - ¡Llegó la autoridad!, lo que nunca molestó a don Gonzalo, destacado medinista.

Esta obra, es contemporánea a la apertura del Hotel Guadalupe, el arreglo de la carretera Valera-La Puerta, y con la inauguración del Aeropuerto, que dieron un fuerte impulso al turismo trujillano.

 La nueva Plaza fue inaugurada el día de San Simón, 28 de octubre del año 1943, como tributo a los 160 años del nacimiento del Padre de la Patria.

Tres años después, cuando el Presidente Medina es derrocado por un golpe militar, se produjo en este espacio, el alzamiento armado y posterior encarcelamiento de Gonzalo Viloria el entusiasta conductor de la obra de construcción de la Plaza, quien junto al legendario Pancho Delgado y otros vecinos, salieron en defensa del Presidente de la República, que les hizo la Plaza y donó el busto de Bolívar.

En los años 80, volvió a ser espacio de rebeldía y punto de encuentro de la más selecta y variada representación intelectual, ambientalista, social, artística, universitaria y cultural del país, motivada solidariamente por la arremetida del urbanismo depredador en La Puerta.Aquí plantó su canto solidario con esa lucha, Alí Primera y la Trova Bolivariana.

El poeta nativo de la vecina población de Timotes, Pedro Pablo Paredes, destaca una hermosa descripción de la nueva Plaza, construida en 1943, escribió: <<Nos inspira afecto especial, mucho más que cualquier cosa, la plaza principal del pueblo. Con sus árboles, con sus matas, con sus flores, todo simétricamente dispuesto. Con sus andenes, siempre limpios y acogedores. Con su padre de la Patria en el centro: cordial y grave al mismo tiempo, inagotable en su elección moral. Desde esta plaza lo atalayamos todo. Los vecinos que pasan afanosos. Los pájaros que revuelan, juguetones, entre el follaje. Las nubes que, arriba, pasan y pasan. Del Momboy (Bomboy) que a muy pocas cuadras, da su regalo de frescura. El monte imponente. El monte sube del lado oeste del pueblo, casi vertical. Nos quedamos largo tiempo columbiándolo>>(Pedro Pablo Paredes). 

La Plaza de hoy, no se parece a la que detalla con alto vuelo el poeta Paredes, pero sin duda alguna, sigue siendo un espacio donde se puede sentir la esencia andina, la fibra de los nativos de la Serranía de La Culata y su legado cultural y tradiciones populares y religiosas. Todos la paseamos, caminamos, la vemos, la usamos, pero muy pocos conocemos su historia o el bojote de historias y vivencias que hay detrás de ella. Ahí les dejo eso. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

sábado, 21 de febrero de 2026

Bomboy el caudillo, trenzando la resistencia permanente en medio de la derrota

Por Oswaldo Manrique.

Podíamos señalar que a raíz de ese encuentro violento entre el Señorío Tribal y el Poder imperial, representado por dos célebres varones de su tiempo, uno caudillo indígena, el otro ocupante de tierras por “derecho de conquista” y con buena indiada (Encomienda del Valle de Bomboy) en el 1600,  surgió y fue el inicio que echó las bases para la formación del pueblo colonial esclavista denominado “Pueblo de Doctrina San Pablo Apóstol del Bomboy”, antes comunidad indígena Bomboy, en el territorio en donde hoy está levantada La Puerta.


Mucho antes de que llegaran el Portugués y sus jipatos barbudos.

En 1549, cuando el español Diego Ruiz de Vallejo, entró a Escuque y a los distintos pueblos serranos buscando minas de oro e inventariando sus riquezas, los indios fueron hostiles, oponiendo resistencia y guasábaras de guerra. Tenía la orden expresa de exterminar a los rebeldes (Hermano Nectario María. Investigación.1963), que dieron pequeñas victorias a los indígenas comandados por el caudillo Bucay.  Fue en ese año, cuando seguro se produjo, la decisiva conversación entre el viejo jefe del Valle del Bomboy y el inmutable, talentoso y maravilloso sacerdote Chegué, a raíz de haber recibido a unos Zaparas que huían de la persecución por algunos desvaríos en la laguna de Coquivacoa. Cansados y hambrientos se les brindó con la acostumbrada jícara repleta de la chicha fresca del día. El sumo sacerdote, al llegar  a la casa principal de la aldea, se acercó a la mujer e hijos del caudillo, y los roció con el agua que sacó de su bolso sagrado, preguntándoles:

-         ¿Ih-match-kupe? Todos le respondieron:

-         ¡Kuek suaj! Él, riéndose asintió con la cabeza.


Cuando estaban reunidos los dos, sin testigos, se sentaron frente a frente, en la estera. Chegué le preguntó por los dos Zaparas que habían estado en la aldea, y le dijo:

- Mabujay-ustate. Se les atendió de puerta abierta, como a otros amigos, que vienen por los caminos del Coquivacoa, les dimos manta y comida. Ese día, comimos guaka. Pero al verle los ojos que se alojaban en la profundidad, entendió la importancia de esos hombres. El sabio le dice:

- Huían porque se negaron a obedecer a los forasteros que saquean La Laguna.

- ¿Y quiénes eran?  Chegué, parsimonioso y calmo, le respondió:

-  Son dos pequeños jefes y traían noticias extrañas de más allá del Coquivacoa.

- ¿Cómo cuáles Chegué? Interrogó el viejo caudillo.

- Comenzaron con lo que está ocurriendo en las costas cercanas a La Laguna, y más allá, la quema de los mares de los Caribes y Taínos, candela y cenizas.

- ¿Qué les ocurrió? Insistió el principal de la tribu.

- Llegaron unos hombres extraños en canoas enormes, movidos por telones y el viento sobre las olas. El sacerdote impulsó el interes del jefe y este lo sondeó:

- ¿Cómo son esos extraños hombres?

- Con mucho pelo en la cara, jipatos y hablaban que sólo ellos se entendían en su lengua secreta -agregando- saquearon y quitaron todo a las aldeas  y el que desobedece lo agarra el Keuña.

El anciano jefe del Bomboy era un ser pacífico, no se molestaba, ni se enfadaba siempre buscaba conciliar pero desde ese día se alojó en su pensamiento ¿Será que nos vienen tiempos de oscura tormenta, como los de Dorokokoe? ¿Será un castigo? Hizo una respetuosa reverencia al Chegué, del que esperaba obtener buenos augurios. Y, simplemente salió a caminar con su cuchillo de obsidiana, su sombrero de cola de burro y con su inquebrantable energía hacia sus lugares secretos quizás a la Piedra de los Muñecos en el Maen Shombuk (Siete Lagunas) a consultar al firmamento celeste y a Kachuta. La posibilidad del castigo futuro para su pueblo, tenía que consultarlo, para saber si llegaría a esta aldea.

         Al meditabundo y maduro cacique, solo se le escuchó:

-         <<Madre Chaseugn que estás en la montaña, con tu pálida luz alumbra mi cabaña. Padre Reupa, que alumbras con ardor, no ilumines el camino al invasor>> (Del Canto Guerrero). 

Varios años después, en 1557 entra a Eskuke el extremeño Capitán Diego García de Paredes y sus soldados, invade y ocupa el pueblo aborigen del cacique  Jaruma, al tomarlo, lo convierte en la ciudad denominada “Trujillo”, pero ésta, quedó envuelta en la crueldad y el valiente Jaruma, ante esa situación convocó a la guasábara de resistencia a sus escukeyes, se reúne con Pitijoc y su lugarteniente Pitisay, y acudió por ayuda en los pueblos cercanos como los Bomboyes, Jajoes, Esnujaques y Timotes, y consigue también ayuda de los chacoys Mimbós, Cáus, Cheregüe y de los indígenas moradores de la Laguna: de los Motilones, Buredes, Quiriquires, Moporos, de los Bobures con su jefe Alile; y con ellos emboscan y dan muerte a varios invasores españoles. Al mejorar la situación de la guasábara, Jaruma se calma, pero no Pitijoc ni Pitisay quienes continúan con el acoso a los españoles, porque percibían el grave peligro que éstos representaban. 

Para este tiempo, Kusman, trae al mundo al principal señor del Bomboy,  hijo del viejo caudillo, a  quien formarán como jefe  principal e histórico de los nativos de este Valle. Se calcula que pudo haber nacido en 1559.  Bomboy, el sugestivo nombre que le puso, en lengua indígena es río de aguas espuma, fuertes y altivas. Este Cacique o Chacoy, fue el líder de los aborígenes de las aldeas dispersas a todo lo largo de este valle y sus páramos.

Por los requerimientos ancestrales establecidos por la nación Timotes, el carácter de este notable jefe indígena, con su particular sensibilidad, era el de un hombre reservado, reflexivo ante las turbulencias que le tocaron, observador de los hechos y de decisiones firmes, contrastaba con sus rasgos fisonómicos, de total dinamismo, baja estatura, articulaban en él una reconocible belleza, hasta el punto de fundir su nombre con el de su tierra y río sagrados: Bomboy. 

La llegada del Capitán portugués y sus huestes al valle de Bomboy.

Salían de sus chozas de piedra, acercándose al centro de la Aldea, cuando vieron entrar una fila de soldados, todos armados, sudorosos, algunos con armadura, comandados por uno montado sobre el lomo de su bestia negra que golpeaba el suelo al andar, imponente aquel hombre, de ojos profundos y barba castaña, fornido, con capa abierta y gorra de terciopelo. El que cargaba el estandarte se paseaba de un lugar a otro, enseñando la cruz colorada, a la que eran fieles. La tropa de soldados iba a pie, con experiencia en el uso de la espada, el arcabuz y la lanza. El Comandante era el Capitán portugués Tomé Dabuyn, Buy o Avoin.

El Capitán portugués, de los primeros conquistadores, Alguacil Mayor y Alcalde de Trujillo (1571 a 1576), decidió antes de ocupar definitivamente las tierras del Valle, lograr la conversión de Bomboy el caudillo, quería entenderse con él. Tenía claro sus objetivos y se los dijo: convertir los indios que encontrara al cristianismo y lograr juramentarlos como vasallos del Rey de España y se la habia dicho:

- Aquí haremos un pueblo para ustedes, tendrán que pagar tributo a su Majestad, de todo lo que haya de valor aquí, de todo lo que encontremos, de todo el algodón, las comidas y cualquier riqueza.

Un día pudo observar como el padre Montero le predicaba a un grupo de indios, por medio de un intérprete que andaba con él, posiblemente de los de la encomienda de Joan Roldán, acerca de lo que significaba el único Dios de los cristianos. Los nativos se tornaron sorprendidos, agitados y sin entender y le preguntaron a Bomboy, y éste, también sorprendido, les dijo: 

- Nuestros dioses que son varios, no los podemos abandonar, si lo hacemos nos caerá castigo a todos. 

Más allá del río, había un sitio tupido de manglar y guadua, sumergidos de tal forma que protegía la desembocadura del río, su escape y junto con la aromática vegetación y la alegre fauna convertían aquello en un paisaje paradisíaco, lo llaman el Cío. En las mañanas iban las mujeres y sus hijos a bañarse, a lavar y a conversar. El portugués y varios de sus marañones armados cruzaron el cercado de guadua y se encontraron con este lugar emplazado en el propio lecho; allí estaban reunidos. El Capitán portugués emplazó a Bomboy diciéndole:

- ¡Alegraos cacique, que aún estáis con vida! Muchos murieron desde este encuentro, algunos quedaron discapacitados, otros sin orejas.

- La derrota no es una situación permanente -dijo Bomboy- en su dramático y profundo soliloquio. 

Se calcula en base a las cifras aportadas en 1579 por el Alcalde de Trujillo, Alonso Pacheco, que en este Valle había una población aproximada de 5.500 habitantes. En 1608, quedó reducida a un poco más de 900 habitantes. El 26 de marzo de 1601, el Gobernador Alonso Arias Vaca, le otorgó al Capitán Juan Álvarez de Dabuyn, el vencedor de Nigale y los Zaparas, la “Encomienda Valle de Bomboy”, que había desistido su padre Tomé Dabuyn Pereira, por el que pagó 120 pesos por derechos. Tomé  tuvo encomienda en Boconó desde 1560.    

Vencidos e invadidos en 1575 prácticamente suprimidos, las tribus y comunidades pasaron a ser “vasallos” del nuevo Rey, a pesar de eso, para el joven Bomboy había otro tipo de resistencia para reivindicar la dignidad de su pueblo.

La cosa cambió en 1608, cuando el Obispo Alcega transmutó el Valle de la laboriosa y pacifica comunidad, en “Pueblo Cabecera de Doctrina” o de concentración y reducción de indios esclavos. 


El espacio territorial de Bomboy, es un valle surcado por un importante río que se une con el Motatán. Sus riveras con el tiempo se fueron convirtiendo en caseríos y pueblos, alrededor de las sementeras e industrias incipientes. En 1608, el Obispo Alcega, organizó para Trujillo la 7ma. Doctrina, en la que incluyó la “Encomienda Valle de Bomboy”, constaba de más de 900 indígenas de la etnia Timotes.  Junto con el Obispo Alcega, llegó el sanguinario Capitán Juan Álvarez Dabuyn.

A su lado, con extrema preocupación, se encontraban presentes y a su lado, Jasepe e Yguara, principales y cercanos colaboradores, observando como familias enteras iban llegando al estrecho valle, sometidos por las huestes y marañones de los capitanes y asistidos por unos hombres, también barbados, con faldones largos, rezando y cantando en su extraña lengua detrás del estandarte amarillo con la cruz colorada.  Así miraron, como iban llegando los valerosos Escukeyes, invadidos y derrotados.

Mientras, en el páramo de las 7 Lagunas, se asentaban los animosos Xikokes, en Tierra de Loza, se establecieron los alfareros, cerca Komboko y su tribu en los límites de los Esnujakes y Jajoes, de esta parcialidad fueron trasladados por su rebeldía varios grupos indígenas, y el cacique Pitimay se asentaba con su gente hasta los lindes de El Humo, en el valle del Bomboy en una reconstruida comunidad, ejercía el liderazgo de la dispersa tribu indígena de las riberas del río, el llamado Cacique y señor del Bomboy.  Partían de aquí, las bases humanas y materiales sobre las que se cimentaría con el tiempo, un pueblo llamado San Pablo Apóstol del Bomboy, conocido hoy con el nombre de La Puerta.

Acabaria Bomboy, sometido y encomendado (Titulo de Encomienda Valle de Bomboy, otorgada a Juan Álvarez de Dabuyn 19/05/1611). Para el momento de la llegada del encomendero colonizador Juan Álvarez de Dabuyn, hijo del “Portugués”, ya Bomboy era un hombre mayor, de amplia experiencia y con mucha sabiduría dentro de los labriegos de la tribu. Su comunidad se encontraba  fortaleciendo la fase de sedentarismo y la aplicación de las técnicas agrícolas y del modelo de producción colectivista de los Timotes.

Probablemente nuestro caudillo indígena por unos pocos días, vivió, fue testigo de la invasión militar y religiosa por los infantes y curas europeos. En pocos años la magnitud de la ocupación por la encomienda y el reparto, fue desplazando forzosa o voluntariamente a los indígenas, quienes sólo contaban con armas muy simples y rudimentarias para enfrentarlos y resistir la ambición del colonialismo. Se desconoce en qué sitio y cómo murió Bomboy, ni en qué fecha, salvo que en 1611 fue mencionado en el otorgamiento de la “Encomienda Valle de Vomboy” y “Quebrada de Comboco”; se piensa que fue una de las primeras víctimas del encomendero Juan Álvarez de Dabuyn,  para coronar su objetivo de ocupación de este valle, luego del genocidio cometido en el Lago de Maracaibo; no obstante, cierto es, que la vida del jefe Bomboy, a la llegada de los genocidas invasores, estuvo cargada de mucha angustia, sacrificio, de turbulencias, de desgarro de su mundo comunitario, armónico y tranquilo, y su reacción de rechazo lo convierte en un glorioso personaje de  la  historia de esta interesante, laboriosa y pacifica comunidad de “hablantes del Muku o Mutú”.

La derrota no es una situación permanente.  Elementos y expresiones de la indirecta y pacífica resistencia indígena permanente:

Cuando he planteado lo de la resistencia indígena en el área de las encomiendas del “Pueblo de Indios San Pablo Apóstol del Bomboy”, hoy La Puerta (no confundir con la Encomienda y posesión del mismo nombre ubicada en la parroquia Mendoza, norte del Valle), como respuesta al despojo, maltrato, sometimiento e invasión europea, lo sostenemos en varios elementos que considero importantes, a saber: la omisión por parte de los cronistas, de más de 80 años de historia (1600-1687), sin referencia documental demográfica alguna sobre la marcha y evolución de este pueblo indígena, a pesar que se estableció el régimen de encomiendas con distribución de más de 5.000 indígenas, delimitación de tierras, inicio del proceso de formación de la propiedad territorial y fundación de pueblos; lo que también ocurrió con otros pueblos andinos (Martí, encontró en 1777, como primer Libro de Registro de bautismos, matrimonios y defunciones de esta parroquia, uno de 1.720, afirmando la existencia de 349 almas (Briceño Perozo: 92). Los datos del censo realizado en este pueblo de doctrina, por el Alférez Diego Jacinto Valera y Mesa, Alcalde de Trujillo, en que registra que de los 4 caciques y 2 mandones de este Pueblo de Doctrina, establecida la economía de plantación, haciendas de caña dulce, trapiches, molinos, industria de cuero y telares, sólo había un jefe ladino y de buena razón, los demás no querían hablar en castellano (Encomienda del Capitán Alonso Pacheco de Mendoza, nieto del genocida Juan Pacheco Maldonado), explica la fuerte resistencia que había para ese tiempo en aceptar la religión católica, tampoco hablar el español y menos aceptar las costumbres europeas (Acta de Valera y Mesa. Cuarta Doctrina. 14 noviembre 1687, en Castellanos Villegas, Rafael Ramón. Recorrido por las tierras de los Cuicas. pág. 79).

Existen datos importantes que perfilan, una resistencia indígena de carácter permanente en el pueblo de Bomboyes, hasta su genocidio en 1891. Se puede destacar que no hablaban el español, lo conocían pero siguieron comunicándose en lengua timote (Martí, 1777). Otra de las quejas del Obispo Mariano Martí, era que estando todos catequizados en este pueblo, no cumplían con las actividades litúrgicas católicas (Martí, 1777); seguían con sus ritos y creencias politeistas.

Los censos de población realizados a lo largo del devenir de esta parroquia, se observa la progresiva disminución de la población indígena de La Puerta, entre ellos los realizados por: Alcega en 1608, otorgando y ordenando las primeras encomiendas de indios; Valera y Mesa en 1687; el ordenado por el Presidente liberal Antonio Guzmán Blanco en 1875; los resultados del Juicio de Partición de las posesiones del  resguardo indígena en 1891, que fue la fase final del proceso de desintegración y privatización de las tierras del resguardo y extinción de los indígenas; el recorrido del geógrafo francés Bennett en 1920, que demuestran en conjunto una línea conductual genocida por parte de quienes se apoderaron de este valle del Bomboy.

 La obvia fuga o huida de quienes se protegían de las garras de los genocidas (Castellanos), yéndose para protegerse, a los páramos, a los cumbes o a los pueblos motilones del lago.   

Un dato no menos interesante por lo sugestivo es que en el informe del Obispo Mariano Martí de 1777, los pueblos de Siquisay, Santa Ana, Carache, Boconó, Santiago del Burrero, Jajó, la Mesa de Esnujaque, Escuque, San Jacinto, tenían caciques hereditarios, mientras el pueblo de La Puerta no tenía cacique hereditario ni electo, ni conforme a las leyes de indias de 1614 y 1628, que consagraban el respeto a ese derecho. Esto nos sugiere que, para este año en que hizo la evaluación de esta comunidad indígena, habían sustituido o liquidado el cacicazgo natural hereditario, lo que se traduce en signo de resistencia de los aborígenes, a pesar que, se pudo conocer que hubo herederos del cacique o tabiskey Bomboy, en la primera década de la época republicana cuando menos, por encontrarse un acta de bautismo que da fe de su nacimiento (Libro de Bautismos de 1810, de nuestra Parroquia). 

Mantuvieron el apellido de su cacique, por lo menos hasta 1810. El apellido Bomboy, bien por emplearlo sus descendientes o parientes o bien como tributo a su caudillo rebelde, lo siguieron utilizando los nativos de La Puerta, aun a comienzos de la época Republicana. En el memorial de José Rafael Abreu, señala que en el libro de Bautismos de la Parroquia La Puerta de 1810, se encuentra una partida que reza lo siguiente: En La Puerta en quince de julio de mil ochocientos y diez años puse ole y chrisma y di vendicion Canónica conforme al Ritual Romano a José Manuel hijo natural de Ma. La Paz Bomboy, India Tributaria de este pueblo: nació el día ocho de mayo del presente año: lo bautizó Juan Bernabé Briceño y lo tubo Concepción Tafalléz y en la Iglesia José Ignacio Tafalléz y su mujer María Elena Rondón, tributaria de este pueblo…Franco Rosario D. (Abreu, José Rafael. La Puerta, un pueblo. Editorial Arte. 1969). Obsérvese que, a pesar del comienzo del tiempo independentista, y de haber transcurrido dos siglos de genocidio, los indios esclavos tributarios insistían en usar como apellido, el nombre del cacique Bomboy, en lugar del encomendero. Esta acta de bautismo, está suscrita por el padre y prócer independentista Francisco Antonio Rosario, párroco de La Puerta.

De la misma forma, trascendieron sus topónimos indígenas, por encima del coloniaje cultural con toda su fuerza histórica, no así los antropónimos. El hecho documentado que fue un pueblo que se mantuvo étnicamente casi totalmente puro.

Los comentados antecedentes, nos ayudan a tener una idea, que el principal líder de esta comunidad y sus herederos y seguidores, estuvieron trenzando la resistencia permanente ante la derrota, por lo menos hasta 1891,  ante esa mezcla de pasividad y de guerra, de resistencia y de crueldad esclavista, de locura y esperanza, que se produjo a raíz del encuentro violento del grupo de conquistadores, comandado por el Capitán portugués Dabuyn, en la comunidad indígena Bomboy. Comunidad ancestral que tenia como destino, según nos induce a pensar el Dr. José Gregorio Hernández en su visita en a la aldea en 1888, la formación de estadíos superiores de convivencia. Este pasaje dialéctico de pasiones y convicciones indeclinables, forman parte de la historia local de La Puerta. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

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