sábado, 11 de julio de 2026

Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*)

Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terraza tipo italiana, muy bonita la panorámica, que nos hace imaginar viejos tiempos cuando era una delicia vivir en Valera. Allí, donde acostumbra a descansar y deleitarse Germán, dejaba escuchar:

- Fuifuííía fuifuííía. Su particular y cómplice silbido, que le anuncia a su ocupada esposa, imbuida en su mágico mundo de colores y tonalidades, la llegada de los nietos. En sí, la entonación, según su creador, asemeja y contiene una sola palabra: Sofía.

En su estudio pictórico, como parte de su gratificante y sagrado espacio-tiempo, podía escuchar alguna vez la guitarra de Alirio Díaz, el joven caroreño, en sus visitas a Valera, o a los mismos hermanos Gómez y sus mágicas cajas sonoras deleitando con melodías del folklore colombiano, lo que la acercaba a la nostalgia o algún vals del altiplano, voces y guitarras muy acopladas, que se escuchaban por Radio Valera.

Proviniendo de una familia histórica y de reconocido abolengo, terrateniente, constructora y de poder en Colombia, no iba a sumirse en lo que no era, ni en lo que no deseaba ser, por eso como pocas mujeres –así lo describiría el filósofo Ludovico Silva-, tuvo la oportunidad de ser una de las "bellas de inteligencia", pero a la vez, pudo destacar en el campo de la belleza y el arte, asimismo, lucir sus sofisticadas galas en las recepciones y espacios selectos de la sociedad trujillana y de Colombia y Venezuela. Su nombre completo Sofía Beatriz Angulo Arboleda de Ramírez.

Sofía, nació en Popayán el 3 de marzo de 1927. Su padre Arquímedes de Angulo, hacendado y empresario; la madre, doña Elvira Arboleda, de las familias aristocráticas de Colombia. Estudió su primaria y bachillerato en el colegio San José de Tarbes, en Popayán. Inició sus estudios para ser abogada en la Facultad de Derecho de la Universidad del Cauca, los que interrumpió al casarse y venirse a Venezuela. Estudió música en el Conservatorio de la Universidad del Cauca, también incursionó en el arte de pintar. 

 

Desde los predios de los Arboleda a las tierras del Bomboy. Los años con su aristocrática familia. 

Existen varias publicaciones que relatan los acontecimientos y obra de los integrantes de la poderosa y aristocrática familia Arboleda, a lo largo de la historia de Colombia.  Considerado, <<Uno de los apellidos más reconocidos en la historia del suroccidente del país, especialmente en Popayán (Departamento del Cauca), es el Arboleda, de donde es originario. Su importancia derivó de la presencia de los miembros de la familia en cargos administrativos locales (en el período colonial y republicano>> (Cristian Salamanca Arévalo. La familia Arboleda. 18 junio 2020. Banrepcultural.com); entre las figuras con trascendencia histórica, encontramos a Julio Arboleda Pombo, destacado poeta, militar, periodista y político, quien fue elegido Presidente de la Confederación Granadina (actuales Colombia y Panamá) en 1861, y a  Sergio Arboleda y Pombo: importante ideólogo y líder del Partido Conservador en el siglo XIX, abogado, escritor y rector de la Universidad del Cauca. Su legado educativo dio origen a la actual Universidad Sergio Arboleda en Bogotá.

Hemos leído también, que, <<la clave para comprender la relevancia de esta familia, se relaciona con los lazos matrimoniales que sus integrantes establecieron con linajes como los Mosquera, Ospina, O’Donell y Arroyo, puesto que este tipo de alianzas, unidas al papel que desempeñaban en la esfera pública, permitió que los Arboleda ejerciera control material sobre grandes extensiones de tierras y que éstas, a su vez, los dotaran de poder y reconocimiento político en la región>> (Idem). Su época de mayor esplendor abarcó desde el siglo XVII hasta el XX, destacándose por su rol en la política colombiana, la literatura y la educación. 

Resume el investigador Cristian Salamanca Arévalo, que los archivos de esta familia y la propia historiografía colombiana, dan cuenta de las inmensas  posesiones y bienes que tenía esta familia en Cauca, Valle y en Bogotá, propiedades en Cundinamarca, negocios, operaciones comerciales de importación,  financieras, a la par, en el Chocó, donde la familia Arboleda se dedica a la actividad minera, para lo cual, compran territorios, reconocimiento de minas, y establecen derechos de explotación.

El mismo Salamanca, en referencia a los conservados documentos históricos, estima que, el Archivo documental de esta familia <<es una ventana para el análisis de redes comerciales, políticas y familiares, en un escenario donde el poder se relacionaba con la posesión y administración de grandes extensiones territoriales>> (Idem), esto, nos da una idea de la importancia y el poder de la familia Arboleda,  resaltando en la administración de este amplio patrimonio la matrona Sofía Mosquera de Arboleda. Sofía, nombre que se repite en estas familias, generación tras generación.


Los Arboleda, se restean con Simón Bolívar. Los Mosquera Arboleda, un bastión "Bolivariano" en el suroccidente.

En otro interesante artículo en el que se estudia las relaciones de dos de las mas importantes familias de la ciudad de Popayan, los Arboleda y los Mosquera, encontramos que, <<Bolívar ponderaba bien la importancia de las familias de la región y sus extensos vínculos, los cuales eran centrales para la construcción de las fidelidades y la buena marcha de su proyecto político. Es por esta razón que a lo largo de su campaña por el sur de América, representantes de las familias de la antigua gobernación estarán siempre a su lado y serán los voceros de su proyecto político>>, entre ellos los Mosquera Arboleda.  Resaltando el hecho que, <<en junio de 1822, Bolívar entra a la ciudad de Quito con el capitán Mosquera, quien rápidamente fue incluído entre los oficiales que debían marchar a Guayaquil, ahora como secretario personal del Libertador y con el grado de Teniente Coronel>> (Pardo Arellano, Luis Ervin y Prado Valencia, David Fernando. La familia Mosquera y Arboleda y el proyecto bolivariano (1821-1830. En: revista javeriana.edu.co. 2010).  En tanto, como clan familiar mantenía relaciones y vínculos con otras casas que, al igual que los Mosquera, tenían intereses directos en el Pacífico: como los Arboleda, los Diago, los Quiñónez Cienfuegos y los Angulo, esta última, la familia del padre de nuestra biografiada. Eran las familias de alto poder económico y político en la región suroccidental.

Fueron los ascendientes de doña Sofía, férreos seguidores del proyecto político del Libertador, <<El hecho es que tanto Tomás Cipriano de Mosquera, como su parentela, fueron los pilares en el departamento del Cauca del ideario bolivariano y, por ende, de las veleidades de un proyecto político monocrático -especialmente a partir de 1826-, y férreos opositores al grupo de Francisco de Paula Santander y el denominado en ese momento como "partido socorrano". Al año siguiente, <<ante la polarización, la familia Mosquera Arboleda expresó su voluntad de apoyar un régimen de gobierno representado en Bolívar como figura de autoridad legítima. Eso pensaba don José María Mosquera días previos a la Convención Nacional de 1827, en la que se decidiría la forma de gobierno a adoptar>> (Idem), su idea de un legítimo gobierno, pero presidido por Simón Bolivar.

En líneas generales, esas son las raíces del lado materno y paterno de doña Sofía.

Sofía abandona Popayán, sus estudios y a su opulenta familia, para ir a vivir a la Hacienda Las Delicias.

Cuando había cumplido 19 años de edad, la hermosa y aristocrática Sofía Angulo Arboleda, conoce a un elegante y agradable estudiante de ingeniería, oriundo de La Puerta, estado Trujillo en Venezuela, se casó con él y se fue a vivir definitivamente en este país. Su esposo Germán Ramírez González, nació en la hacienda “Las Delicias”, en el Muncipio La Puerta, estado Trujillo. Sus primeras experiencias de trabajo las tuvo en dicha hacienda, repleta de cañaverales y explotando sus derivados, en el muy antiguo trapiche.

La historiografía sobre los Arboleda, reseña que Germán, inquieto viajero, <<se fue en una oportunidad con un grupo selecto de jóvenes venezolanos a Popayán y varios se casan allá. Uno de ellos, Germán, quien se matrimonió en Popayán con doña Sofía Beatriz Angulo Arboleda, el 15 agosto 1946>> (Tomado del Libro: Angulo, José Arquímedes de. Familia Angulo Arboleda. Apuntes familiares. Pag.266. Arfo Editores. Bogotá. Colombia. 1989).

Casada, se vino con Germán y organiza su hogar en la vieja casa del trapiche en la hacienda “Las Delicias” (Municipio La Puerta), y comienzan en 1948, la construcción de la casa grande de esta hacienda que han denominado “Chalet”, mientras, alquilaron una casa en Mendoza donde vive con la familia y compran entre 1949-50, un terreno en la ciudad de Valera, frente a la plaza Los Ilustres, en el que construye una casa que concluye en 1953, a donde se muda. Su prioridad la familia. Procreó a sus hijos: Germán Isaías, Gonzalo, Sofía Beatriz, María Teresa, Carmen Eugenia, María del Pilar y Juan Manuel Ramírez Angulo.

Germán inició su ejercicio profesional en el INOS, luego, en el gobierno de Rómulo Gallegos, es designado Director General de Aeropuertos y renunció al poco tiempo. Al asumir el gobierno Marcos Pérez Jiménez, fue nombrado ingeniero Director del Ministerio de Obras Públicas de Trujillo (Angulo, José Arquímedes de. Familia Angulo Arboleda. Apuntes familiares. Pág. 246. Arfo Editores. Bogotá. Colombia. 1989); más tarde, pasó a la actividad privada.  

El estatus social, las prerrogativas y privilegios sociales que pudo obtener al ser la esposa de un próspero y acaudalado empresario, no significaba lo que en realidad vivían otras mujeres de su condición, de entregarse y dedicarse a su función biológica, doméstica y reproductora, la preciosa "ama de casa", madre y administradora del hogar. Tampoco, sería una mujer adorno, exquisita acompañante del marido. En ella no iba eso. Cuando se casó, tomó la firme decisión de ir a vivir con Germán en la Hacienda Las Delicias, con todas sus circunstancias,  junto a él, tanto apoyando sus comienzos como profesional y a cargo del patrimonio familiar, y en su sueño, de mejorar las condiciones sociales de su terruño, en la complicada tarea de emprender para subsistir en una sociedad rural difícil, analfabeta y de pobreza. Así era La Puerta y sus alrededores, y Germán, no era su rival, sino su cómplice. 

Su natural agudeza, la obliga a emprender y colaborar económicamente con su proyectada familia. Un buen día, se decidió a invertir parte de su fortuna y compra unas tierras ubicadas al otro lado del río Bomboy, frente a la hacienda Las Delicias propiedad de su esposo Germán, en un sitio llamado Las Aletas, tierras sin agua suficiente para cultivos, donde antiguamente, hubo un tejar artesanal a orilla del río. Halló la forma de aportar a la economía familiar  y lo convirtió en un cañamelar productivo, inclusive, fabricando una casa de altas columnas, para atender los negocios y mejoró el camino agrícola, que aún se conservan. Su inagotable capacidad y dinamismo, la forzaba a trabajar, a producir, y tomó las riendas y administración de la concurrida Librería y Papelería Valera, en el centro de la ciudad.  Así era doña Sofía.   

Sofía y su familia en el exilio. El regreso a recuperar sus bienes.

Durante el tiempo de gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, Germán como buen ingeniero, cumple un tiempo como funcionario y luego, pasó al ejercicio privado de su profesión, adquiriendo un completo equipo de construccicon de obras viales y realiza la carretera Valera-Timotes, lo que sacó del aislamiento a la comunidad de La Puerta, y le dio empuje a la agricultura, al facilitar la vía para sacar las cosechas; asimismo, ejecutó la carretera Valera-Motatán, entre otras.

Siendo Germán, políticamente,  uno de sus adherentes y vinculado como estaba con su gestión, se vio obligado a salir con su familia al exilio, a la caída del general Marcos Pérez Jiménez; en 1958, se exilió toda la familia en Colombia, abandonando su importante maquinaria y equipo de ingeniería. Allá, se dedicaron al trabajo pecuario, en el Valle del Cauca. 

Ella, vinculada a la Iglesia catolica, donó un terreno en la urbanización Belalcázar, Popayán, para la construcción de la iglesia La Milagrosa, que a raíz del sismo del año 1983, pasó a ser la Catedral de dicha ciudad, mientras se construía la basílica. 

Hay un hecho curioso, que demostró el temple de Sofía Beatriz Angulo Arboleda, en el año 1959, estando exiliados en Colombia  <<encontrándose en estado de embarazo, viaja a Venezuela y con ejemplar fortaleza moviliza las máquinas, las concentra en un campamento y le hace frente a la administración de las haciendas, con la colaboración de los nobles amigos Perucho y Evaristo Rueda>>  (Angulo, 265); esta disposición y genio, le venía en los genes.   

En 1965, concluidas las investigaciones y exento de responsabilidad política administrativa, regresa su esposo a Venezuela, quien retomó  << su equipo y maquinaria de ingeniería muy deteriorado y como no era hombre de dejarse vencer, procede a reconstruirlo para nuevamente ejercer su profesión>> (Angulo, 266);  gracias al esfuerzo adelantado en 1959  por Sofía, al recuperarla, le sirvió para reiniciar con mas ahínco su espíritu de trabajo.

Los años en Valera, de intensa obra benéfica y social.  

Después de vivir en una casa arrendada en Mendoza, bajo sus sugerencias y visión estética construyeron la casa frente a la plaza Los Ilustres, una de las pocas de ese estilo y tiempo, que aún se conserva. 

En la memoria familiar, repasa aquellas frecuentes llamadas a la puerta de su residencia, de personas que sin conocerla la procuraban y ella, las recibia con: - ¡Quiuubo Mija! Cómo me le va, en qué puedo servirla.  A pesar de toda una vida en Venezuela, no dejó de hablar con su cantadito particular de la gente del sur de Colombia y como bondadosa abuela, fue atenta a sus nietos que cuando la llamaban, inmediatamente les respondía: - A ver Mijo, aquí estoy. Frase que con orgullo y complicidad, recuerdan.

Socialmente, la actividad de los Ramírez Angulo, llevaba el carácter y sensibilidad de doña Sofía, que rayaba en la filantropía y mecenazgo,  es decir, en sus obras benéficas, en ese tiempo, imponía su fisonomía y marca.  Su vinculación con los Salesianos, debido a su espiritualidad y catolicismo,  y a que Germán mantuvo las relaciones de fraternidad con sus condiscípulos del colegio Santo Tomas de Aquino, de Valera, y también, los del Colegio Salesiano de Los Teques, se fue integrando socialmente en diferentes grupos de laicos y sacerdotales, sociedades benéficas, necesidades colectivas, que ella misma percibía, aún las más difíciles, las asumía y se convertían en compromisos y tareas de orden superior. Donó una beca para un sacerdote salesiano.

Siendo su esposo presidente del Club de Comercio de Valera, en 1949, estimuló el comité de damas para acciones sociales, uno de sus biografos escribió que, <<Su vida de hogar la alterna con obras sociales, catequesis en Colombia y Venezuela>>, particularmente en La Ceiba, Trujillo, con la colaboración de un sacerdote jesuita prepara e instruye para la primera comunión a cientos de niños, incluyendo, además siete adultos mayores de 60 años. Igualmente, desarrolla <<cursos sobre vida matrimonial y logró que 20 parejas en unión libre, recibieran el Sacramento del Matrimonio>> (Angulo, pág. 263), por supuesto, la celebración se realizó en la empresa Central La Ceiba, esfuerzo económico familiar cuya emprendimiento, comenzaba precisamente en ese tiempo. Llegó a ser junto con su esposo, por un tiempo, directores del grupo Movimiento Familiar Cristiano.

Fue benefactora del Ancianato o Casa Hogar de Betijoque, para dar atención integral, espiritual y cuidado emocional a damas de escasos recursos con más de 60 años de edad, cuya dirección estaba a cargo de monjas de Colombia y Ecuador.     

En su gestión social, donó junto con su esposo Germán, el terreno para la construcción de una casa para retiros espirituales, administrada por la Comunidad Salesiana. Eran de las denominadas necesidades sentidas de la colectividad católica  y ella expresaba su catadura solidaria y caritativa en el buen sentido del término, haciendo obras para el bienestar de la colectividad, sin necesidad de protagonismos. 

Como amiga y entusiasta colaboradora del padre Javier Sarrasqueta Jasso, en sus obras benéficas y religiosas, dada su permanente espiritualidad y solidaridad, donó la imagen de San Juan Apóstol a la Iglesia de El Carmen de Valera y dentro de sus compromisos, continuó la colaboración por los más vulnerables, en los programas y servicio pastoral del párroco Sarrasqueta.

Sus actividades artísticas. 

Amante de la música, con estudios en el Conservatorio Universitario de Popayan, igualmente, en pintura y las manifestaciones artísticas en general, demostró que, la mujer cuando tiene conciencia y puede, aporta y da a la comunidad, pero en el caso de Sofía, se esforzó por dar más, sin protagonismos, sin utilizar el dinero público para hacer falsa filantropía, y sin esperar nada a cambio,  de esa manera proveía una nueva dimensión a lo social y lo cultural, vida y obra que merece unas líneas aparte.

Esta pequeña reseña, hace honor a una mujer de regio abolengo que abandonó todo, para venir a vivir a nuestro hermoso Valle del Bomboy.  Por su entereza, sentimiento caritativo, espiritualidad, filantropía, agudeza y voluntad, incluso por su belleza y sentido estético, dejó huellas que nos transmiten el aroma y la frescura de una hermosa época, no tan lejana, en esta tierra de María Santísima.  Mi reconocimiento al Dr. Juan Vicente Ramirez,  nieto de la personaje,  por su aporte documental, imágenes y testimonial para la elaboración de esta nota biográfica. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

sábado, 4 de julio de 2026

Cuando la monumental “Reina Pepiada” visitó a La Puerta, en 1956

Por Oswaldo Manrique (*) 


A 70 años de la visita de Miss Mundo Susana Duijm a La Puerta. 

El Gran Hotel Guadalupe o Hotel Club Guadalupe  como se le llegó a llamar, en 1956, contaba con las más modernas instalaciones, comodidades y servicios de alojamiento de primer nivel, en un área serrana. Suextensa terraza, el grande y famoso salón de baile, célebre por sus fastuosas y rimbombantes fiestas y espectáculos artísticos, los comedores con sus espectáculos gastronómicos, y para diversión y tranquilidad un gran patio central rodeado del agradable y expectante mirador. Aparte del edificio central del hotel, rodeado de su cuidado y bonito pinar y contrastante arboleda montañosa, se habían construido seis quintas para familias que deseaban vivir en espacios independientes. Lo que también llamaba la atención, era su Capilla de la Virgen de Guadalupe, los campos de tenis y de golf, la granja y por supuesto, las caballerizas. Ese año lo visitó, la curvilínea “Reina Pepiada”.

Lo imponente de su construcción, resalta en medio del hermoso y fresco pinar, de la pequeña aldea de casas de techos de fajina y de los mismos páramos gariteros. Deslumbrante aquel paisaje natural. Son las horas del paso del viento serrano hundiendo su ráfaga en las esteras cargadas de niebla, que tapan el camino. Ráfaga que pega en la cara, en las orejas y dejando lochas en los cachetes. 

Los caballericeros de Juan "Perrera" y los de Gil Combita, están desde temprano trasladando sus bestias, y saludando a “Moro”, “Rayo”, Rosillo”, “Plata” y “Blanco” los propios del patio. Por el frente de la Caseta de vigilancia, estando Onésimo Morillo, pasaron saludando Carmen, Rufina Gonzalez, Aurora Araujo, las camareras; los mesoneros encabezados por Gilberto Terán, que a los años se convirtió en próspero comerciante en Valera, Rosario  Peñaloza, Chica Peña y José Hidalgo el multifacetico “Pajarilla” y Victor Delgado el popular “Gordo” Victor, presto para distribuir los pavos y lechones requeridos en la cocina, todos puntuales en su trabajo porque el señor Espinoza, el gerente del Hotel Guadalupe, les había hecho hincapié el día anterior, que al día siguiente llegaría la Reina, la mujer más bonita del mundo.

Parecía que estuvieran haciendo guardia desde la madrugada, esperando el sol de Trujillo para ver pasar la figura, la estampa y el glamour de una gran Reina europea.En la subida de la entrada, en ambos lados, estaban más temprano que de costumbre, José Asunción Angulo, "Mano Chon", joven de Tostós, quien informado y para dar la mejor impresión, se vistió con el liqui lique, y jalaba la pequeña escardilla en los jardines, mientras lo observaba el Señor Manuel, esposo de Chuy Morillo, ayudante de jardinero.                                                                                                                                                                                                                                                         

José Lago el nativo de A Coruña, España, que le tocaba estar en la granja, se fue a trabajar de jardinero con sus tijeras, a convertir a los pinos en arte, le dijo al rato, a su colega:

         - ¡Mano Chon! Ya van a ser las doce del día y yo con esta "carpeta" que me está asando las entretelas. ¿Usted sí está seguro que hoy viene la tal… Victoria la Reina? ¿Será que viene de mi tierra? Aquel le respondió:

- ¡No me diga eso, Lago! ¿Cómo va a ser la Reina Victoria de España? ¿La mujer de Alfonso de Borbón? No, señor. A mí me dijeron que la que viene es la Miss Mundo… ¡No, espere! Es Susana Duijm, esa que dicen que dejó embobados a los ingleses.

Entre la emoción, los nervios y los malos entendidos con el nombre de la reina, terminan discutiendo si tan siquiera los miraría. Lago el comunista: 

- ¡Ah, con razón! ¿Y esa chavala sí será bonitiña? Porque yo quiero tomarme una foto con "ela", y si se fija en este "galego". Mano Chon le contestó: 

- ¡Mirá gallego, más bien cállese la jeta! ¿No ve que su mujer, mi comadre Ana Teresa me pidió el favor que yo no le quitara los ojos de encima a la tal Susana? Si vos hacés eso, me deja de hablar y me quita las empanadas y almuerzos de los domingos. Lago el gallego: 

- ¡Ostias Asunción, cómo va a ser! Y si la chavala bonitiña esa, nos ve aquí esperándola desde tan temprano, capaz nos invita a "falar" y “xantar". ¡Repárese el sombrero que ahí vienen los carros con el gentío!

 

         De primera Miss Mundo de Venezuela a la apetitosa “Reina Pepiada”.

Su nombre Carmen Susana Duijm Zubillaga, primera Miss Mundo de Venezuela. A Susana la llamaron "Reina Pepiada", es uno de los apelativos más curiosos y criollos.  El periodista Alberto Veloz, nos aclaró que ese cognomento coincide con el relleno de arepa más famoso de Venezuela, que<<Consiste en una deliciosa mezcla de pollo desmechado, aguacate, mayonesa y vegetales. Fue creada en 1955 en Caracas en honor a Susana Duijm (la primera Miss Mundo venezolana), ya que "pepiada" era el término coloquial de la época para una mujer curvilínea>>. (Alberto Veloz. Una Miss y una historia gastronómica. La Historia de la “Reina Pepiada”.En: Runrun.es. 15/12/2010.TelegramWhatsAppFacebook).

Su creador es el señor Heriberto Álvarez, tiene 83 años y es nativo de Las Araujas, sector de la ciudad capital del estado Trujillo. En la entrevista que le hizo el periodista Veloz, transcribe que <<La autoría de la Reina Pepiada no es sólo mía sino también de mis seis hermanos ya fallecidos y, por supuesto, de mi ingeniosa madre: María de los Santos Álvarez, que en paz descanse. Todo comenzó cuando mi papá murió, estando nosotros muy jóvenes. Mi mamá nos trasladó desde Trujillo para Caracas en un camión de estacas. Nos instalamos en la Esquina de Cola e’ Pato, en El Guarataro. Allí montamos un negocio de empanadas. Se hicieron tan famosas que la gente se venía desde El Paraíso, expresamente, a probarlas>>. Luego, abrieron otro local de Maderero a Bucare, cerca de la Plaza Miranda,

En su relato, Álvarez recuerda que, <<en el año 55, abrimos "Los Hermanos Álvarez" en La Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Estábamos en un punto estratégico, porque teníamos al lado la hermosa floristería de las hermanas Belloso y un negocio muy visitado que se llamaba Todo París. Nuestros clientes fijos eran Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frómeta y Abelardo Raidi, entre otros>>; y Alfredo Sadel, que por cierto su familia es de Carache.

<<<Ese mismo año, la señorita Susana Duijm ganó el Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vestimos de reina a una de nuestras sobrinas, que tenía apenas 12 años. La sentamos como en un altarcito para que la gente la viera en el establecimiento. Entonces pasó un señor y nos preguntó por qué teníamos a esa niña allí. Le explicamos que era un homenaje a la nueva soberana de la belleza. Nos dijo: ‘¡Pero si yo soy el papá de Susana! Se las voy a traer para acá’. Y así fue. Un viernes, como a las 10:00 de la noche, se apareció la señorita Susana con su papá. Yo le di una tostada en sus manos y le dije: ‘Mire, esta tostadita se la preparó mi mamá especialmente y se va a llamar La Reina, así como lo es usted’. Ella me dijo: ‘Muchas gracias, mijo’, y se la comió con un juguito. Y como en esa época, a las mujeres de buenas curvas, así como Susana, se les llamaba ‘pepiadas’, le pusimos ese apellido a la arepa>> (artículo citado). Los hermanos Álvarez, mantuvieron el negocio hasta el año 68.

Según Veloz, autor del simpático artículo, la receta original de la arepa más famosa del país, <<es una tostada rellena de pollo guisado y luego horneado, que le sacaba las lonjitas para rellenar la arepa, acompañado de pedazos de aguacate y granos de petit-pois. Actualmente, los establecimientos la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate>>. La simpática historia que vincula a la ex Reina de belleza, con la creación gastronómica y criolla de una familia trujillana, de la más famosa arepa rellena de Venezuela y el mundo, llena de orgullo a nuestro gentilicio. 

*

La belleza de Susana Duijm cautivó a todos. A pesar de ser una especie de orgullo para la institucionalidad de la dictadura, es bueno saber que era demócrata, y tenía vinculación afectiva con el jefe de la resistencia contra la dictadura y Presidente de la Junta Patriótica, el periodista trujillano Fabricio Ojeda.

Luego de la aparición de fotografías suyas, en el almanaque del Ministerio de Fomento, se produce un reencuentro en la Décima Conferencia Interamericana de  Presidentes y Jefes de Estado, en marzo de 1954, realizada en la Ciudad Universitaria de Caracas, durante el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez,  varios de los delegados internacionales estaban alojados en el Hotel Tamanaco, por lo que estaban allí los periodistas de los distintos medios de comunicación, para entrevistarlos.  Fue muy comentado entre la gente de la prensa el impase en dicho Hotel, cuando es detenido Fabricio por funcionarios de seguridad, por haber parado por minutos el servicio del ascensor, cuando salió lo acompañaba la despampanante Miss, por supuesto, todos los periodistas se opusieron a que su colega fuera detenido.  

*

Presurosos los acompañantes y los empleados del Hotel Guadalupe, aceleraban el paso, para ver pasar aquella hermosa morena clara, de admirable físico, con precioso cabello negro, de bellísimos ojos café oscuro.  Nativa de Caracas, hija de Abraham Isaac Duijm, inmigrante judio de Surinam, y Carmen Zubillaga, de Aragua de Barcelona, Susana, tenía una  estatura 1,76 metros, de cuerpo esbelto y monumental, de aspecto sencillo y a la vez, de mucho glamour, en plena y desbordante  juventud.  

En la gráfica de 1956, que aquí se comparte, la despampanante belleza de la venezolana Susana Duijm. Se le puede apreciar sonriendo, blandiendo su negra cabellera, ataviada con un traje de alta costura, en su brazo derecho lindas pulseras, y en el otro, sosteniendo un saco correspondiente a su vestimenta de dos piezas y una cartera, bajando del avión de la Aerolínea Taca, que aterrizó en el Aeropuerto de Carvajal, Estado Trujillo.

El Cronista de la ciudad de Valera periodista Luis González, en su memorial, anotó: <<Susana Duijm, Miss Mundo, llega a Valera en el curso de 1956 para una fiesta benéfica en el Club de Leones. Fue una mujer muy bella que impactó la sociedad inglesa en el certamen de 1955>> (González, Luis. Testimonios del Periodismo Trujillano. Tomo XII. Valera). Estuvo en el Hotel Guadalupe, disfrutó de las bondades del entorno y paisaje maravilloso de La Puerta, en junio de 1956. 

El Dr. Jacob Senior Carrasquero, habitante de La Puerta, para ese tiempo asume la presidencia de la Junta Directiva del Club de Leones. El sitio de la fiesta benéfica, según el Cronista Luis González, fue el local de dicha institución, hoy desaparecido, que por cierto funcionaba en un espacio, donde también funcionó el Club de Comercio y el Club del Magisterio, situado a una cuadra abajo del Comedor Popular, en la esquina de la calle 11 con avenida 13 de la ciudad de Valera. Seguramente, estuvieron presentes los Leones: Doctor Remigio Romero, Augusto Tognetti, Horacio Colménter, Hernán Peña, Ernesto Ramírez Olmos, Giovanni Diagone, José Domingo Pérez, Alfredo Tognetti, Froilán Rosales, José Vivas, Doctor  Romero, Laínez y otros distinguidos ciudadanos. 

Con la activa gente del Club de Leones, acompañaron durante la jornada a la “Reina Pepiada”, los del Concejo Municipal de Valera, Alberto Maldonado, su Presidente y los concejales Salvador Añez, José Muchacho, Miguel Ángel Rosales, Pedro Emilio Carrillo y Juan Abreu, de recordada gestión en obras de contenido social, además de representantes de los distintos sectores de la sociedad valerana.

La Miss Mundo 1955, Susana Duijm, falleció a los 80 años, tras sufrir un accidente cerebro vascular (ACV).Sus últimos años de vida, los disfrutó en Margarita donde se había residenciado, trabajaba enérgicamente en una serie de micros especiales para su programa radial bajo el concepto “La vuelta al mundo en 80 años”, en alusión a su edad.

Esta visita, sin duda, es parte de nuestra historia local, que dejó bonitos recuerdos en quienes trabajaron en el Hotel Guadalupe en 1956, prendados de aquella hermosa mujer, a quien popularmente llamaban la “Reina Pepiada”, ocurrencia de una familia trujillana. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


sábado, 27 de junio de 2026

Cheregué: la lucha de José Gregorio Hernández, por la tenencia de la tierra

 Por Oswaldo Manrique (*)


El propósito de esta nota, es abordar una faceta desconocida dentro de la polivalencia de la obra hernandiana. Mucho se ha escrito de las épicas campañas de guerra levantando las banderas por la tenencia de la tierra en Venezuela, todavía andan desatadas por ahí, las huestes del general Rafael Montilla Petaquero, en esa dualidad campesino-soldado, sin embargo, escasas líneas se han dedicado a los amargos, dramáticos y desquiciantes trances en los que se ve envuelto el pequeño propietario de una  finca, hacienda o hato adquirido por su esfuerzo personal y familiar, que tienen que someter su propiedad al vic vac de los Decretos de revisión o desconocimiento de la propiedad de la tierra, dictados por  los Presidentes republicanos de turno. Uno de esos casos, es el de la familia Hernández Cisneros y la Posesión Cheregue, en el estado Trujillo.


Como de costumbre don Benigno, a las cinco de la mañana con un pocillo de café negro en la mano, se preparaba para revisar los estantes, bultos y depósito del negocio, hacía las anotaciones del día, y a eso de las 8, iba al comedor de la posada. En el mesón encontraba arepas chatas, como las hacen las andinas, para poder sumergirlas entre pisca o mojito de huevos, un poco de caraota guisada, yuca, queso rallado o frito y el café con leche. 

Esa mañana, esperaba con cierta ansiedad a Gregorio, su hijo, que despertara, descansaba del largo viaje desde Caracas. El viejo Benigno, caminó nuevamente hasta la pulpería. La amplia casa de fuertes tapias, pintadas de blanco, techada con tejas coloradas, dedicada al comercio, ubicada por el norte, con la segunda calle, y por el sur, con la calle principal de Isnotú, se podía observar los cuidados y funcionales armarios, mostradores y vidrieras, a la orden de los consumidores. 

Al fondo, la otra casa con su correspondiente casa de cocina y caballeriza, todas techadas con palma, con un solar cercado de madera, en terreno propio en el centro urbano de dicha población.  Ya había saludado en el solar a las hijas de Juan Nepomuceno Villasmil, sus vecinas.

Entre telas y comestibles, llegando los primeros clientes, vio entrar a Gregorio y se fue a conversar con él. Le echó la bendición, y escuchó:

-         Pasé por la cocina y ya están montando un sancocho de carne, vi en la mesa bastante verdura, y los plátanos maduros.  Sonriendo, se frotó las manos, en señal de que sería un sabroso almuerzo.

-         El lomo y el queso son traídos de la finca. Respondió don Benigno.

Sin dudas, el almuerzo a la una, anunciaba ser abundante. Con la ensalada de gallina, los plátanos horneados con queso y guarapo de papelón, y para la conversación, un poco de dulce de leche, cabello de ángel o frutas en almíbar, que les gustaba a los Hernández. 

-         Vos sabés que con la baja del precio del café, el abatimiento de la industria de caña y los cobres que hay que soltar por el remate de aguardiente, la actividad de los comerciantes está en crisis. Dijo el viejo Benigno.

-         Papá, hay que buscar otras alternativas. 

-         Gregorio, nos estamos sosteniendo con lo que produce la finca en Cheregüe. Se refería al hato dedicado exclusivamente a la cría de ganado, leche, quesera, con bebederos, corrales, pastizales, estanques, que atendía don Benigno y su hijo César.

-         Me comentaron que se está sacando buen queso y buena leche.   Le expresó Gregorio.

-         Cuando el invierno de La Vichú, no se lleva el puente de tabla y no anega los pastizales, sacamos provecho al ganado y no se molestan los arrendatarios. 

-         En cuanto al cañamelar, este año, el amigo Chuecos, Federico León y el coronel Gabaldón se encargaron del Remate y puedo vender algunas orejonas de sanjonero, mientras construyen el ferrocarril de La Ceiba. Era angustiante la situación de don Benigno. Ya llegó a Sabana de Mendoza, y en poco tiempo llegará a Motatán y tendré que cerrar la posada y la tienda. Asintiendo, el hijo le comenta: 

-         El ferrocarril va a afectar a los comerciantes y posaderos de Escuque, Betijoque y por supuesto, a los de Isnotú. 

                    *

La situación de preocupación y angustia de los Hernández, se agudizó cuando el Pdte. Guzmán, emitió un Decreto por el cual todas las propiedades de tierras privadas, pasaban a estar sometidas a nuevo régimen y revisión de su titularidad, es decir, se desconocía la propiedad. Don Benigno y José Gregorio se enteraron del polémico Decreto que causó fuerte malestar y preocupación entre los propietarios y poseedores que habían adquirido tierras con esfuerzo y ahorros familiares, y más preocupante conociendo la ambición y voracidad personal de este gobernante. Había llegado el momento en que no valían cercas, ni estantillos ni pretiles, todo estaba bajo los designios del jefe del liberalismo amarillo. 

Y cuando al universitario, que había abandonado la idea de ser abogado, dedicado a sus estudios de medicina, lo llamó su padre don Benigno Hernández, preparó un corto equipaje, se embarcó para llegar al Puerto de La Ceiba y enrumbarse hacia su destino: Isnotú, donde lo esperaba su familia. En un descanso de la amplia casa y posada, de la calle principal de Isnotú, se dio una conversación:

-         Gregorio –así lo llamaban su padre y sus hermanos- he adelantado toda la documentación necesaria, por favor, léalos a ver si falta alguno de esos viejos pergaminos.

-         Papá, conociéndote lo ordenado que eres, seguro estoy que no faltan.

-         Pero léelos.  José Gregorio, agarrando el maletín de cuero, le dijo:

-           padre, tranquilízate, voy a tomarme un cafecito de esos tuyos de la Laja y luego me leo los infolios con calma. Era una gran preocupación la de don Benigno, quien afectado por sus años y la precaria salud, quería dejar todo arreglado, sin problemas para sus hijos.

Uno de los temas más antiguos de la humanidad, es el de las luchas por la tenencia de la tierra de labor, confrontación entre los derechos del propietario por mantenerla, con los del gobierno de turno que impone nuevas reglas a la propiedad y a la ocupación. Las distintas revoluciones en Venezuela, del período republicano, han alzado esta bandera. Es dramática y extenuante la defensa de los diferentes intereses, derechos y posiciones, que se debe realizar, por lo que es deber de cada uno cuidar y acatar oportunamente el imperio de las Leyes que persiguen la muy manoseada igualdad, esa ley era Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882, y el Decreto del Presidente Guzmán Blanco del 24 de abril de 1884, fue el mecanismo reglamentario de las tierras declaradas  Baldías, exigiendo los requisitos del artículo 9°, que puso en peligro inminente la propiedad familiar de los Hernández Cisneros.   

-         Necesitamos poner al día la documentación de nuestras tierras, debemos presentar los recaudos que exige el artículo 9° del Decreto de Guzmán.

Padre e hijo, sin convocatoria previa, se sentaron en dos sillones ubicados en el salón posterior del establecimiento “La Gran Parada”, en la calle principal de Isnotú.

-         Ni modo, estoy de acuerdo con usted, debemos hacer ese trámite y cumplir lo que impuso el gobierno, llevemos esa documentación.

Ante el desconocimiento oficial de los títulos que acreditaban a los propietarios, tuvo que hacerse cargo de vencer ese desconocimiento y obtener el que le reconocieran los derechos de su padre como propietario, bajo las nuevas reglas y nuevos procedimientos del gobierno de turno.

Don Benigno, conocedor de las banderías de los liberales amarillos, agregó:

-         Los de las revueltas y revoluciones, con el cuento de “tierra para todos”, se las ingenian para bimbolear a los tontos.  La propiedad de la tierra en Venezuela, jamás será imperturbable para los nuevos gobiernos, sino fuente de “jugosos” efectos. Vos sabés. Tras una detallada revisión, Gregorio le resume a don Benigno:

-         Papá, aquí tiene el documento donde le compran al Dr. Cegarra, están los testimoniales de la ocupación, el plano de la medición, la revisión del terreno hecha por el delegado en Trujillo, y este otro que es fundamental. Se lo enseña y el padre le dice:

-         Ah sí, en el que Cegarra paga la propiedad con bonos de deuda por haberes militares por servicios en la guerra de independencia, conferidos a su padre el coronel Miguel Vicente Cegarra. Se refiere a la transferencia del dominio y propiedad de esas tierras, por Títulos de Deuda por Recompensas Militares por servicios a la Patria del coronel Cegarra, padre del Dr. Gregorio Cegarra.

-         Exactamente, el que me dijiste que leyó mamá, con mucho interés cuando compraron esas tierras. Doña Josefa Antonia Cisneros, madre de Gregorio, era una próspera comerciante, a su muerte en 1872, fue llorada por sus familiares, amigos, relacionados, sus protegidos y además, por sus medianeros. Lo que se escuchó en coplas.  

El Decreto sobre Tierras Baldías del 30 de junio de 1865.

El  Decreto es dictado durante el gobierno del mariscal Falcón, jefe de la revolución federal y zamorana. Abarcaba las Tierras Baldías, reglamentado por el Ministerio de Fomento, pero impuso la obligación a todos los propietarios de tierras, someterse a nuevas normas, requisitos y pasos administrativos, para reconocerles la  propiedad, específicamente señalados en su artículo 9° para la ocupación, solicitud, medición y adjudicación de terrenos baldíos en las distintas regiones de la República.

Este marco jurídico fue emitido en concordancia con la Ley de Crédito Público del 16 de junio de 1865. Su objetivo fue definir administrativamente los terrenos baldíos y facilitar la adjudicación de estas tierras a los militares como pago de recompensas por servicios a la Patria, promoviendo al mismo tiempo el fomento de la agricultura. Representaba al estado Trujillo como diputado el Dr. Cegarra en el Primer Congreso Federal, quien adquiere Cheregué dos años más tarde, pagando con bonos de la deuda pública por los haberes militares de su padre el prócer independentista coronel Miguel Cegarra. En 1865, el general Carvallo, amigo y paisano de Benigno Hernández, luego pariente afín, asume la presidencia del Gran Estado Los Andes. En 1867 es derrocado. Para este año, en que el Dr. Cegarra le hace la venta a los Hernández Cisneros, está residenciado en Caracas y es diputado.

Algo importante de este Decreto, es que declaró las tierras y minas, propiedad de la Entidad Federal en cuya jurisdicción se encuentra, pero habrá de regirse por un sistema uniforme establecido por los Poderes Nacionales.

El artículo 9° del Decreto del Presidente Guzmán Blanco.

Destacamos este aspecto no menos sugestivo de la actividad particular de José Gregorio Hernández Cisneros, que por obligación le tocó asumir en beneficio de su familia: la lucha y defensa por la tenencia de la tierra en un tiempo relativamente breve, de conflictividad no armada, pero de mucho esfuerzo, cursando su carrera universitaria, y en medio de una época en verdad convulsa: el liberalismo amarillo o guzmancismo.

Cuáles eran los requisitos del artículo 9° del Decreto del Presidente Guzmán Blanco del 24 de abril de 1884, reglamentario de la Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882. El general Joaquín Crespo se encarga de la Presidencia de la República el 27 de abril de 1884, es decir, 3 días después de ser dictado ese Decreto.

La gestión comprendía desde introducir cuidadosamente la solicitud ante el Ministerio de Fomento, hasta lograr efectivamente el objetivo de que por vía Presidencial, se le ratificara la propiedad que habían comprado sus padres en 1867, y se les adjudicara definitivamente la posesión Cheregue, en virtud de la citada Ley. Era una misión tan delicada, como el rango y nivel institucional donde tenía que realizarla, en la cual a pesar de tener toda la documentación en regla, era necesario contar con amigos.

Le correspondió  gestionar y hacer diligencias adecuadas y necesarias para lograr del gobierno nacional, un negocio fundamental para la familia Hernández Cisneros. José Gregorio, presentó la documentación en la Dirección de Riqueza Patrimonial, Ministerio de Fomento, a cargo de Jacinto Regino  Pachano, que es quien va a emitir la resolución que da la titularidad de la propiedad a don Benigno, sobre la tierra y las casas y mejoras agropecuarias de Cheregüe.

Era necesario, que algún integrante de la familia Hernández Cisneros, asumiera la personería y representación de ella, ante la imposibilidad de don Benigno, por su edad y achaques de salud, para defender esa propiedad que estaba amenazada o en peligro inminente por efecto de dicha Ley de Tierras, y no había tiempo para pensarlo sino para actuar.

En el largo viaje por mar a Caracas,  recordaba aquella conversación con su padre,  relacionada con la posesión Cheregué, cuando lo visitó con un grupo de estudiantes de la Universidad Central.   

-         Cuénteme papá, ¿cómo le fue con lo de Cheregué y la nueva aldea? El orgulloso padre, le respondió:

-         Sí, pues son tierras que tienen su valor, <<ese pueblo fue construido en los tiempos coloniales, al pie de la pequeña serranía de Las Bateas>>, aunque <<se despobló lentamente, a causa de lo cálido de la temperatura y la insalubridad viniéndose sus pobladores al de Sabana Grande>> (Briceño Valero, 99).  

Se habia creado en honor al Padre de la Patria, la “Aldea Bolívar” en el caserío Sabana Grande, en la que se incluiría bajo su jurisdicción la amplia posesión “Cheregué”, propiedad de don Benigno Hernández, padre de José Gregorio Hernández. En documento judicial fechado el 19 de octubre de 1874, Don Benigno, luego de la muerte de su esposa da cuenta de los bienes a repartir, entre sus hijos y él, entre ellos: <<una posesión de tierras en Cheregüé valorada en 200 venezolanos>> (Pbro. José Magdaleno Alvarez. 2021. En: el guardiancatólico.blogspot.com). A  José Gregorio y a sus hermanos, les correspondió su cuota parte de propiedad en esta heredad.

Por supuesto, que José Gregorio reiría recordando cuando llevó a sus amigos universitarios, a recorrer a caballo la “Aldea Bolívar” y las tierras de Cheregué y refrescarse en el río, donde según la memoria oral, se habría encontrado una imagen del Santo Negro.

Cuando descendió del barco en La Guaira, seguramente había planificado conversar previa a la presentación de la documentación, con el Dr. Dominici.  Lo cierto es que la consignó personalmente, la explicó, demostró la legalidad de los títulos, el tracto de la propiedad, ante el Ministerio de Fomento. Su gestión fue positiva, que en medio de su absorbente actividad académica, no queda duda, que pudo haber sido un gran Letrado.

José Gregorio introdujo la solicitud del título de adjudicación de tierra, que a pesar que era propiedad de su familia, por haberla comprado en 1867, tuvo que demostrar nuevamente que les pertenecía y ocupaban, siendo el Presidente Guzmán Blanco, quien curiosamente partió a Europa el 11 de agosto de 1887, y la adjudicación de la posesión Cheregue a Benigno Hernández, fue dada el 21 de noviembre de 1887, es decir, 3 meses después, siendo Presidente interino el general Hermógenes López.

Es pertinente señalar que un gran amigo del joven José Gregorio Hernández, el doctor Aníbal Dominici, quien fue en el gobierno del Presidente de la República general Antonio Guzmán Blanco, el primer Ministro de Educación de Venezuela, abogado, periodista y destacado funcionario venezolano, de cuyo hijo se hizo gran amigo el doctor José Gregorio Hernández, y será médico notable en Venezuela, era de ideas conservadoras, estuvo exiliado durante la Guerra Federal, no obstante, fue atraído por el discurso y la personalidad del General Guzmán, y lo seguirá en su campaña y lo acompañará en el Congreso Federal y luego en el cargo de Fiscal General de Hacienda, ocupando prontamente cargos relacionados con la economía del país como el de Administrador de Aduana de Puerto Cabello, Contador de la Junta de Crédito Público y asumirá una de las posiciones de gobierno de mayor nivel y responsabilidad el de Ministro de Fomento en 1880.  En 1887, cuando se le presenta a los Hernández Cisneros, el problema con una de sus posesiones, el joven José Gregorio, muy amigo de Santos, el hijo del doctor Aníbal Dominici, siendo asiduo visitante en la residencia de quien para ese tiempo fungía como Rector de la Universidad Central, donde José Gregorio cursaba estudios de medicina, y a la par de eso, Dominici era un hombre admirado y respetado por la gente del gobierno. Un hombre de esta envergadura indudablemente gozaba de mucha influencia en el plano político y de gobierno y seguramente, es la persona que ayuda ante el Ministro de Fomento, Pachano, para que lograra el reconocimiento de los derechos de propiedad de Don Benito Hernández, sobre el predio o la posesión de Cheregué. Considerado don Benigno Hernández como desafecto a la ideología liberal, había que poner las barbas en remojo, y blindarse y buscar el apoyo en gente amiga, para no perder la tierra.

El texto del histórico documento es el siguiente:

<<Estados Unidos de Venezuela Ministro de Fomento General Jacinto Regino Pachano... Considerada en Gavinete la Solicitud del ciudadano José Gregorio Hernández en representación de su legítimo padre, ciudadano Benigno Hernández, en la cual prueva que posee el terreno denominado Cheregüe situado en el Distrito Betijoque, Sección Trujillo del Estado Los Andes, por compra hecha al Gobierno, conforme al Decreto de 30 de junio de 1865, y que tiene en él establecimiento considerable de cría con bebederos, estanques, casas, corrales, y llenos como han sido por el Solicitante, los requisitos del artículo 9° del Decreto de 24 de abril de 1884, reglamentario de la Ley de tierras baldías del 2 de junio de 1882, el Presidente de la República con el voto afirmativo del Consejo Federal ha resuelto dar por buena la venta que hizo el Gobierno de la República en 1867, y que se expida al ciudadano Benigno Hernández el correspondiente título de adjudicación... y aprobada del Consejo Federal, declaro: que otorgo título de propiedad al ciudadano Benigno Hernández...de una lengua y ochenta y cuatro centésimas de tierras de cría, situadas en el predicho Distrito, las cuales están comprendidas dentro de los linderos siguientes: desde el punto en que el camino de Gibraltar corta la quebrada Vichú, tomando por dicho camino al norte y al noroeste hasta que atraviesa el río Caus, de este punto midiendo seis mil varas, medida antigua, por la ribera del expresado río y del punto donde termina aquella medida se tira una línea recta al puente que se halla sobre el Sequión, y por dónde pasa el camino real del Puerto de La Ceiba, de aquí tomando por dicho camino al sureste hasta el paso del Tigre, punto en que la quebrada Vichú se desparrama y forma anegadizos en tiempos de lluvia... y, las cuales tierras, conocidas con el nombre de Cheregüe son las mismas que el Gobierno Nacional vendió al Licenciado Gregorio Cegarra, según título expedido por el ciudadano Rafael Arvelo Ministro de Fomento de la República el 27 de marzo de 1867... Por el precio de 1800 pesos o sean 7200 bolívares... Caracas 21 de noviembre de 1887. Año 24 de la Ley y 29 de la Federación = J.R. Pachano>> (Documento de desprendimiento de la Nación. Caracas 21 de noviembre 1887. Protocolizado el 28 de enero 1888, en el Registro Subalterno del Distrito Betijoque). Una vara equivale a 835 milimetros y 9 decimas (0,835 mts).

Notas:

1.- Lic. Gregorio Antonio Cegarra es hijo mayor del prócer trujillano coronel Miguel Vicente Cegarra, se graduó de licenciado en derecho civil.  En 1854, Gregorio Cegarra, es gobernador de Trujillo. En 1864, siendo un destacado líder liberal, y diputado por Trujillo, impugnó el leonino empréstito de 1 millón quinientos mil libras, celebrado por Guzmán Blanco en Londres con Thomas Macdonald de la Compañía de Crédito de Hacienda, garantizando con los ingresos de las Aduanas de La Guaira, Maracaibo y Bolivar. Esta diferencia política y ética con Guzman, era parte del riesgo que corrian los Hernández. Luego, es nombrado magistrado de la Corte Suprema de la República. 

2.- Conforme a este documento histórico, el contenido de la solicitud y la respuesta presidencial, se trataba de decidir si procedía o no de acuerdo a la Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882, y el Decreto del 24 de abril de 1884, reglamentario de dicha Ley, el reconocimiento y adjudicación de la propiedad sobre el fundo Cheregue, cuya posesión y ocupación ostentan desde 1865, en que además de arriendos y medianerías (ver nuestro artículo Cuando a Don Benigno y José Gregorio Hernández se les amargó el café. Diario de los Andes), directa y en forma pública, pacífica y notoria explotaban allí un fundo ganadero.

3.- Cheregué, con una población actual de 2.380 habitantes (IESS. ULA. Proyección de Población), ubicada en plena Carretera Panamericana, cercana al Puerto de La Ceiba y al Lago de Maracaibo, forma parte del Municipio Bolívar del estado Trujillo, es famosa por haber sido refugio de africanos residentes en Gibraltar, perseguidos por piratas esclavistas europeos y por conservar sus tradiciones religiosas, toda vez, que según la memoria oral, fue allí, en el río Cheregue, donde se encontró la primera imagen de San Benito de Palermo, de estos lugares; lo que supo a temprana edad Santo José Gregorio, derivando una mágica conexión espiritual, que se debe investigar.

El desempeño que puso el futuro Santo, tuvo una respuesta.

Se induce que el joven José Gregorio, vino a Trujillo a recopilar, revisar y llevarse la documentación requerida para tan delicada encomienda. Posiblemente, José Gregorio, en 1887, pasó navidad con su padre, al llevarle personalmente -no podía delegar en otra persona esa delicada responsabilidad-, el documento original del gobierno que le reconocía y le adjudicaba a éste, la propiedad de la posesión Cheregüe.

Benigno protocoliza este documento el día 28 de enero de 1888, en la Oficina de Registro Subalterno de Betijoque, siendo Registrador el señor Jesús Alarza.

José Gregorio Hernández, el joven estudiante de medicina, logró el reconocimiento del derecho de su padre, que comprendía también el derecho de él y el de sus hermanos, a ser propietarios de esa grande finca denominada Cheregué, en el estado Trujillo.

El mundo universitario, le había servido, en un período político histórico complejo, en el que estuvo politizada la opinión y las pasiones, movida la inquietud cívica con cierto tinte político ideológico, que de alguna manera había atraído su atención, sin descuidar las aulas de la Universidad Central, de la que fue devoto, que nos debe orientar e inducir a reflexiones históricas mucho más interesantes y profundas. Al echar un vistazo a la cronología de vida del hoy Santo católico trujillano, se observa que en su adolescencia quiso ser abogado, en aquellos tiempos betijoqueños, de contingencias marcadas por el vic vac político del caudillismo, incluyendo la actividad política de su padre, sus relaciones y asuntos legales, comerciales, así como, administrativas en el manejo de su patrimonio y herencia de sus hermanos, que lo presentan como un hombre proclive a atenderlo y lo destacaría como cumplidor de sus deberes, un hombre de leyes. Sin embargo, José Gregorio Hernández, rompió radicalmente con aquella vieja idea y aspiración personal, y consigue ser un personaje importante y destacado, y en su lugar, optó por ser un hombre útil, en el marco de la idea bolivariana. Ciertamente, fue útil José Gregorio, a través de toda su obra y sus acciones de vida, de ahí su importancia y su grandeza en armonía con el certero y profundo pensamiento de Bolívar.

Sin duda, fue un logro por su esfuerzo personal de quien era un alma en ascenso hacia los predios santos, pero un logro de carácter jurídico, lo que no es impedimento para aquellos hombres y mujeres de fe, que se encuentran en situaciones parecidas, puedan invocar el favor. 

Debo expresar mi reconocimiento al Dr. Abraham Palomares, por su aporte instrumental para la elaboración de esta crónica. Quizás con otras investigaciones accesorias se pueda obtener más información sobre este asunto, por lo pronto, damos a conocer este documento.

 (*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


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