Por Oswaldo Manrique (*)
1891, comienza
un fatídico período de vacío económico.
En 1889, el Dr. Jose
Gregorio Hernandez Cisneros, como en una especie de premonición, escribió para
la posteridad, sobre un pueblecito llamado La Puerta, que consideraba
histórico.
En 1891, según el
historiador y geógrafo trujillano Américo Briceño Valero, La Puerta tenía 72
casas, con una población de 234 indígenas casi totalmente puros. Pero, en 1920,
en que hizo el recorrido para confirmar los datos para su obra de
geografía, apenas tenía 38 casas y 260 habitantes, ya no había aborígenes,
porque éstos, habían sido “desterrados” de sus posesiones y quemadas sus
viviendas, prevalidos los oligarcas, del fraudulento juicio de Partición de las Posesiones del Resguardo
Indígena de La Puerta, de 1891. Para ese tiempo, <<La
Puerta de Bomboy, es la cabecera del Municipio>> (Briceño
Valero, 123); registra sembradíos de trigo, papas, arvejas y demás productos de
tierra fría, junto con unos pocos hatos de ganado vacuno y lanar. Cultivan la
caña de azúcar. Era esa, la realidad, en el nuevo ordenamiento
urbano y del avance del proyecto de oligarcas, de un pueblo sin indios y sin
negros.
El tercer poblamiento de
La Puerta, comienzos del siglo XX.
Escribió el hacendado y
testigo de ese tiempo Jose Rafael Abreu, que entre 1910 y 1925, el Municipio La
Puerta, tuvo <<una época de
floreciente producción agrícola…extensos cultivos de trigo, café, caña
de azúcar, arvejas, papas, ajos, maíz, ocupaban el valle desde La Lagunita
hasta El Molino>> (Abreu, 41). Abundante y variada la
papa. Carorita (anteriormente Kukuruy) era el sitio de mayor producción de
arveja en la región.
Al referirse al trigo,
señaló que <<para industrializar el trigo que abundaba en las
partes altas del valle y en los páramos vecinos, existieron los molinos de Don
José Antonio Burelli, Don Ezequiel Viloria, Don Juan Domingo Araujo y
últimamente, el de Don Ciriaco Carrasquero>> (Abreu, 41).
Comerciaban con Valera y Maracaibo; según su apreciación, la desmesurada
atracción de la industria petrolera y el empobrecimiento de la tierra, mermaron
la producción agrícola.
Sobre la explotación de trigo como
actividad principal en La Puerta existe evidencia documental sobre
el juicio que por cobro de obligación planteó en marzo de
1913, el coronel Américo Burelli García, ante el Juez Matías
González, del Juzgado de ese Municipio, en contra de Ygnacio Abreu,
por faltarle con una carga de trigo (Juzgado del Municipio La Puerta. Libro
de Causas año 1913. Archivo Judicial de Valera), cobraba entre otros
conceptos, el pase de 8 yuntas de bueyes y sus gañanes, situación de
incumplimiento contractual que lo afectaba económicamente
La industria de la caña
de azúcar, irrumpe como rubro mayor, y se establecen los trapiches “de palo” o
“tramojo”, mas tarde sustituidos por los movidos hidraulicamente. En el área
urbana, se instalan 3 trapiches; en Carorita 3, 1 en la hacienda San Isidro, 1
en "Cachopito”, 2 en El Molino, 1 en “Los Barriales” propiedad del rebelde
antigomecista Antonio Parra; 1 en “Las Delicias” de Don Isaías Ramírez y otro,
de la sucesión de Hilarión Gutiérrez. Los alambiques o “Cachicamos”, producían
bebidas de casi 55 grados y en grandes cantidades; y hasta en los solares de
las casas de familia, sembraban caña dulce.
El mismo
Abreu, relaciona que no todo era agricultura, existían también otros rubros
económicos: <<La industria local desde remotos años hasta
1940, aproximadamente, la constituyó la alfarería, la fabricación de cal, la de
pan de trigo, de tejidos de fibra de cocuiza, así como la explotación de madera
en pequeña escala>> (Abreu, 49); la alfarería, la tiza y el
tejido son actividades indígenas ancestrales.
Hubo el surgimiento de los
llamados “Tendales”, <<El primer centro de fabricación de tejas y
ladrillos y otros materiales de construcción, existió en el caserío “Las
Aletas”, propiedad de don Jesús Sulbaran que abastecía con sus productos los
Municipios La Puerta y Mendoza>> (Abreu, 49); montaron otro en
“Chachopito”, 1 en El Molino, y 1 en La
Lagunita. Cuenta que al mismo tiempo, había dos hornos de cal, uno en El Molino
y otro en las inmediaciones del pueblo. Una fábrica de ollas, budares y vasijas
de arcilla en Carorita; en la Media Loma, una pequeña industria de objetos de
caña brava, manares, canastos y cestas.
En 1928,
de acuerdo al censo realizado por el geógrafo francés Francis Bennet, en La
Puerta, existían solo 376 casas en todo el Municipio (incluyendo la
urbana, área que les fue despojada a los indígenas Bomboyes), y
1.779 habitantes (Bennet, Francis. Guía General de Venezuela. pág.
376. 1929); se calcula que en la cabecera habían unos 300 habitantes,
aproximadamente.
El censo realizado por el
investigador Francis Bennett, indica que para el año 1928, existían en La
Puerta, 13 establecimientos mercantiles principales, cuyos propietarios eran:
Aquilino Azuaje; Pedro Aldana; Resurrección Araujo; Tobías Briceño; Hilario
González, José Abel González, Emilio Ibarra; Abdón Lamus; Obdulio Palomares;
Ismael Maggioranni; Isaías Ramírez; Carmen Rivero; y Manuel F. Villarreal
(Bennet, Francis. Guía General de
Venezuela. Pág. 376. 1929). El comercio
y la producción, tuvieron cierto empuje debido a la estabilidad y tranquilidad
que ordenaba la dictadura.
Para este mismo tiempo y
matrícula 1929, los hacendados principales, fueron: Rafael Abreu; coronel
Américo Burelli; Hilarión Gutiérrez; Ciriaco Labastida; Isaías Ramírez;
Raimundo Rivero; y Manuel Vieras (Ídem). El geógrafo francés,
da cuenta que la actividad económica de La Puerta, era la
siguiente: <<su producción la de las tierras frías,
principalmente el trigo, las papas y las arvejas. En las partes bajas del
municipio se cultiva también la caña de azúcar y en sus alrededores se cría ganado
vacuno y lanar>> (Bennet, 375-376. Igual
descripción en Américo Briceño Valero. Geografía del Estado
Trujillo. 1920. pág. 123). Esos cultivos
principales, formaban parte de la dieta tradicional de las familias puertenses.
En las
primeras décadas del siglo XX, el Municipio La Puerta (hoy Parroquia), viviendo
un proceso de repoblamiento, como consecuencia del despojo de tierras del
Resguardo Indígena, sumergido además, en las mismas dificultades que
confrontaba por la vorágine de violencia política y persecución de varios de
sus caudillos más connotados, el resto de los pueblos del Estado Trujillo,
sumadas las enfermedades endémicas, como la gripe española, y la langosta y
otros males desoladores, ofrecía ciertas perspectivas y esfuerzos de
mejoramiento y progreso económico, no así, en el aspecto social.
En
este pueblo del Bomboy, no existían periódicos, como en San Lázaro, Betijoque,
Boconó Carache, Escuque y Pampán, en los que destacan los escritos de
intelectuales de renombre regional y nacional como el Dr. J.M.Rosales
Aranguren, el Pbro. Miguel A. Mejía, y otros nativos de nuestro Valle, este
Municipio no tuvo esa suerte, la gran mayoría de la población era analfabeta, a
pesar que ya no había indios ni negros, y fue en 1907, que se abrió un centro
de enseñanza no excluyente, la Escuela Mixta La Puerta N° 22 (Mendoza, tenía 3
instituciones educativas, para esta época).
La
realidad económico-social de La Puerta, en 1937.
En esta
época, la región contaba con el “Gran Ferrocarril de La Ceiba”, prestando un
extraordinario servicio al desarrollo agro-comercial de la zona trujillana,
tenía una estación en el poblado de Motatán, cercano a la ciudad comercial de
Valera, y en “El Horcón”, existía un llegadero de los productos de esta Serranía,
para llevarlos al Puerto de La Ceiba.
El
general Eleazar López Contreras, era el Presidente de la República, quien
transitaba una situación política compleja, salir de la barbarocrácia y
dictadura gomecista, siendo a la vez, uno de los hombres de confianza del
dictador; el estado Trujillo, lo gobernaba la enquistada combinación nepótica,
el general Federico Araujo, siendo el Secretario de Gobierno, el Dr. Trino
Baptista, evidentemente ambos de signo oligarca y de la dinastía
Araujo-Baptista.
La
realidad económica de nuestra comarca, expresa un ligero impulso de explotación
del trabajo campesino, la producción agrícola y el comercio. Pasó de ser débil
productor de trigo, arveja y papa en las zonas altas, y algunas crías de ganado
vacuno y lanar en los alrededores de los cañamelares y del área
urbana, en 1929, a una evidente mejoría de su economía. Las cifras
oficiales del gobierno nos informan lo siguiente: <<Fincas
agrícolas, número y clase: hay 51 fincas, 15 de café, 10 de cañas y 26 de
frutos menores, papas, caraotas, arvejas, maíz, cebada y trigo>> (Memoria
y Cuenta del Ejercicio de la Gestión 1936-37, del Secretario General de
Gobierno del Estado Trujillo, Dr. Trino Baptista). El aumento del número de
fincas, se debe a que se suman los lotes de las adjudicaciones de tierras
despojadas a los indígenas. El vecino
Municipio Mendoza, que contaba con mejores servicios, vialidad y cercano a
Valera, tenía 52 fincas, 40 de café y 12 de caña de azúcar.
En
cuanto a la producción de café, cacao, papelón y otros frutos, las cifras son
estas: <<café 515 bultos; papelón 9.696 bultos; arveja 2.000
bultos; maíz 4.000 bultos; trigo 500 bultos; la cebada se produce de muy buenas
condiciones pero no tiene demanda>> (Ibídem). Mendoza,
producía unos 5 mil quintales de café (46 kilos por cada quintal de café). Este
último dato, manifiesta que a pesar de la preocupación de los productores de
este rubro, el mercado no correspondía con la producción.
En el
renglón de cría de animales, el citado Informe, indica: <<Fincas
pecuarias: clase y numero: hay 9 fincas mixtas (ganado vacuno, cabrío, lanar,
caballar, asnal y porcino>> (Ibídem). Por ejemplo, de la
finca El Pozo, su propietario Abdón Lamus, tenía una importante cría de ovejas
y la producción era llevada a los telares de San Cristóbal.
En el
campo político, desde que los amos del Valle del Bomboy, se convirtieran en
fieles devotos del general Páez, al ser designado Ricardo Labastida, como
primer gobernador de Trujillo, separada Venezuela de la Gran Colombia,
persistía la inclinación mayoritaria de las aristocráticas familias, Labastida,
Briceño, Carrasquero, Fernandez, Araujo, por la oligarquía “araguata”, fuesen
“Ponchos”, liderados por el General Juan Bautista Araujo y José Manuel Baptista
de línea conservadora, o los “Lagartijas”, comandados por el general Rafael
González Pacheco. Dirigentes políticos locales como los
hacendados Rafael Abreu; Ciriaco Labastida; Abdón Lamus; Aquilino
Azuaje; Manuel Vieras, y liberales como el coronel Felipe Uzcategui,
y los que tenían inclinaciones democráticas como Isaías Ramírez; Tobías
Briceño, todos desembocaron en el sistema implantado por el nuevo y único Amo
del país, el general Juan Vicente Gómez; a la muerte de este caudillo; la
mayoría de las familias “cureras”, se inclinaron por los partidos de corte
socialcristiano, que en la Parroquia dirigía Abdón Lamus, y otros, por los
social demócratas, como la familia Rosales, auspiciados por hombres de ideas
democráticas, como el padre Ramón de Jesús Trejo y su rival el padre Francisco
Jose Verde, a quien llamaban el “Cura Rojo”.
La
realidad social, a partir del despojo de tierras a los indígenas en 1891, los
hacendados, finqueros, criadores y gamonales y algunos
comerciantes fueron construyendo sus casonas, en los alrededores de
la Plaza y del templo de San Pablo Apóstol, sólo había 11 casas y una pulpería.
Para 1907. Según escribió José Rafael Abreu, también hacendado, existían 44
casas, incluidos el templo, la casa parroquial y la casa municipal (Abreu,
201).
En las
otras calles del sector norte, tierras del Padre Rosario, El Oratorio de la
Virgen de Guadalupe, El Topón y La Hoyada, con el paso de los años y la
construcción del Hotel Guadalupe en 1942, surge el incipiente turismo y la
prestación de servicios, se fueron asentando otros comerciantes, pero de menor
amplitud, con pequeñas pulperías y tiendas. La otra clase social, la campesina,
asentada en los caseríos de las montañas y páramos, subsistía produciendo su
agricultura a pequeña escala o como jornalero de las haciendas o de las pocas
obras públicas que se realizaron. La alimentación de la gente
campesina, y la mayoría de la urbana estuvo basada en alimentos del campo como
la arveja, caraota, trigo, papa y otros frutos menores, lo que producían los
conucos y solares familiares; comían carne de cacería paramera. Fue
a mediados del siglo XX, cuando se comenzó al final de la calle
2, a pesar ganado para la venta en el pueblo.
La única
edificación principal, según el referido informe de gestión, era el templo
parroquial; era obvio, porque antes del despojo de tierras de 1891, La Puerta,
era un exclusivo pueblo de indígenas Bomboyes, no vivían blancos ni negros,
apenas el sacerdote y los artesanos necesarios para los trabajos que no
realizaban los pobladores autóctonos. En comparación, el Municipio Mendoza
tenía 2 templos, 1 casa cural y una casa de
gobierno municipal. En La Puerta, luego de la extinción
de los indígenas, no hubo el cultivo de las artes, de la educación oral, no se
vio rodeada de la vitalidad de las fuerzas culturales, pero sí, en relación a
las sociedades religiosas, ya que existía la cofradía de San Pablo Apóstol, y
la de los devotos de la Guadalupe de Indios, al construir el padre Francisco
Rosario la Ermita u Oratorio de esta Virgen, en el norte de la localidad, esta
última, corrió la misma suerte de los indígenas. En lo religioso, en
1930, se produce la remodelación del templo, fue preocupación del
gobierno del Gran Estado los Andes y con
aportes del gobierno nacional gomecista, mejorar y adecuar las
condiciones, al uso y necesidades de
la época. El inventario del diez (10) de abril del año mil
novecientos treinta y uno (1931), indica
que <<1.- El edificio reconstruido…tres naves sobre tapias
de los lados y por el medio sobre pilares de madera, con una pieza después del
Presbiterio que sirve de sacristía; al lado izquierdo un cuarto para el…al pie
del mismo lado, otro que es Bautisterio y al lado derecho el edificio del
campanario en dos pisos, todo está cubierto de tejas…>> (Libro
de Ynventario de la Yglesia Parroquial de San Pablo Apóstol de La Puerta). Ha
sido y es, un pueblo profusamente religioso
y católico. Las fiestas del patrono se celebraban con toda puntualidad
anual, las de san Isidro Labrador, las de la Purísima fueron desapareciendo, al
igual que las de la Virgen de Guadalupe de Indios, y surgieron las
de la Virgen de la Paz, fomentadas por los nuevos pobladores.
Finalmente, señala
el documento oficial de 1937, que, este Municipio (hoy Parroquia), contaba con
algunos automóviles, así: <<Vehiculos, número y
clase: hay 6, marca “Ford”, y uno marca “Chevrolet”>>; (Memoria y Cuenta citada); Mendoza, para
el mismo año, tenía 17 vehículos.
En el año 1950, la
situación de la agricultura en nuestra Parroquia (antes Municipio), era de
mucha penuria. Relató José Rafael Abreu, que, <<ante la
decadencia de los cultivos tradicionales apareció como medio de salvación, otro
cultivo: el de las hortalizas>> (Abreu,
42-43), esta novedad para la gente serrana llegó oportunamente bajo el
impulso del señor alemán Carlos Staggen (Ver nuestro artículo del 3
junio 2023: Carlos Staggen y la hortaliza salvan a La Puerta. En:
lapuertaysuhistoria.blogspot.com).
Son muy
marcados los distintos tiempos de la evolución económica de La Puerta, desde el
tiempo de las encomiendas, el paso por la época dorada de los hermosos
trigales, destacado por Humboldt, la incorporación del café en las tierras que
aquí tenía el prócer Francisco Labastida, a finales del siglo XVIII, quien
trajo las primeras matas de café al occidente, luego, las plantaciones de caña
dulce, se insistió en estos dos últimos rubros, mientras la economía cafetalera
se consolidaba en el resto de la provincia, hasta comienzos del siglo XX,
casi de subsistencia, derivando hacia cultivos intensivos de
hortalizas a mediados de dicho siglo. Una economía totalmente
agrícola.
A partir de 1942, con la
construcción y apertura del Hotel Guadalupe, una nueva opción y visión se
presenta por la bondad del clima y el paisaje de este Valle, dando impulso al
turismo y a la prestación de servicios en esta actividad, así como, al comercio
y artesanía. La plaza Bolívar, el templo San Pablo Apóstol y el Parque
Turistico La Lagunita, entre otros han destacado como puntos atractivos para
los visitantes. Existe un buen número de posadas, y contradictoriamente, según
el último censo, hay 7.000 viviendas, de las cuales solo 2.000 estan ocupadas,
el resto son cascarones vacíos, presa del mercado inmobiliario; y, a la par, sigue avanzando el concreto
depredador en las faldas del Páramo de Los Torres, a la vista de todos.
En estos pocos párrafos, se reflejan aspectos importantes de la evolución económica de La Puerta, desde los comienzos de la Colonia, hasta la contemporaneidad, y con mayor énfasis en el año 1937, que por lo alentadora, desde el enfoque económico -no en lo social-, merece ser comentada por todos y registrada en los anales históricos de esta Parroquia.
(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

