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jueves, 1 de diciembre de 2022

La profecía del Dr. Fausto, llegó al Bomboy

 

La profecía del Dr. Fausto, llegó al Bomboy.



Por Oswaldo Manrique



Afirmó el historiador Francisco Herrera Luque, que hasta el año 1775, no se tenía fuente fidedigna de la existencia real del Dr. Fausto o simplemente Fausto el hechicero, cuando se localizó la  misiva de Felipe. Sí, hubo antes, referencias en el campo del espiritismo y de la brujería del siglo XVIII, sobre este pronosticador de sucesos inolvidables (Herrera Luque, Francisco. La huella de Fausto en Venezuela. En: Bolívar de carne y hueso. Pág. 122. Editorial Ateneo de Caracas. 1983). Fue la Dra. Federica Ritcher, que tradujo y publicó en Boletín de Academia de la Historia (1964), una carta escrita en la ciudad de Coro en 1540, a 3 años de haber sido fundada dicha ciudad por el welser Juan de Ampíes. 


El autor de este documento, es Felipe de Hutten, de 29 años de edad, quien le refiere detalladamente a su dilecto hermano Mauricio, Obispo de Würzburg, las vicisitudes que vivió en el territorio que se convertirá en Venezuela. Felipe, es miembro de una de las más antiguas y nobles familias de Alemania. Nació en 1511, segundo vástago de Bernardo de Hutten, representante del emperador alemán. 

Las profecías consisten en predecir situaciones futuras, basados en diferentes fuentes, algunos como los doce profetas menores que le dieron contenido al Antiguo Testamento, en la inspiración divina; otros, como el europeo Camerarius, cimentados en sus conocimientos de astrología. También los hay, aquellos que se fundamentan en el estudio de las señales y características que observan de algunas situaciones precedentes, reales y concretas. Metodológicamente, quizás, este tema sea considerado como conjetura y lesione la sensible mirada de “La Ciudad Letrada” trujillana, en su labor de enjuiciar todo nuevo tópico que sea desempolvado.  

Cuando Felipe, joven explorador, hace preparativos para partir de Europa, hacia Venezuela, <<aparece Fausto en la sede episcopal. Llevado de la mano de Daniel Stevar, un fraternal amigo de Hutten, Fausto, luego de trazarle su horóscopo se muestra espantado de lo que la voz de los hombres, seguramente, le hizo ver en los astros, ya que eran escandalosos, aunque exiguos, los mineros alemanes que retornaron vivos de la primera expedición que en 1529 llegó a Venezuela>> (Frank Barón. "Doctor Fausto from History to Legend”. 1978. En Herrera, 124). Continuando Barón, su relato, el señalado hechicero, apoyándose en sus conocimientos zodiacales le dijo a Felipe, <<No debe marcharse, cuando la luna está en Piscis en oposición a Marte, auguro grandes desventuras y un trágico final>> (Herrera, 124). Al conocer de esto, el mago Camerarius, y sabiendo la excesiva codicia de los Habsburgo y de sus banqueros, comenzó a burlarse de aquel "profeta menor", y consigue convencer a Felipe y a su hermano Obispo. 

A finales de 1534, sale la expedición en busca del ansiado El Dorado a la Casa del Sol, principal objetivo de dicha empresa. Por su parte, Fausto sigue insistiendo en los peligros dramáticos, que acecharán a Hutten. Camerarius, al enterarse, le escribe a Stevar, <<No os preocupéis por lo que dice Fausto; no son más que supersticiones infructuosas que os mantienen en suspenso con no sé con qué tipo de trucos>> (Barón. En Herrera, 125). En 1537, publicó un libro en el que menciona la expedición y le auspicia prospero desarrollo y término feliz, por lo que habría mayor riqueza para los welser y para el monarca alemán. 

Felipe de Huten (o Urre), llegó a ocupar el importante cargo de  Capitán General de Venezuela; sus hermanos años después, en carta dirigida al rey Felipe II, encontrada en la Colección de  Documentos de Indias, Tomo V, referida por el historiador Ángel de Altolaguirre y Duvale,  al fallecimiento de Jorge de Spira, indicaron que <<la Audiencia de Santo Domingo proveyó por capitán general de dicha provincia (Venezuela) al dicho Felipe Huten>> (Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela. p.176. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1954).   

En efecto, <<Desde el año de 1533 había sido elevado Coro al rango de Obispado, cuya silla ocupaba don Rodrigo Bastidas, que fue nombrado provisionalmente gobernador de Venezuela por la Audiencia de Santo Domingo, mientras la Corte proveía la vacante de Spira. Tenla este prelado por lugarteniente de su autoridad civil a Felipe Urre, pariente en todo de los Welsers y por agente de sus empresas a Pedro Limpias, capaz de serlo de Alfinger. El descubrimiento del Dorado era la manía favorita de los españoles en la Costa Firme, y los dos comisionados del obispo Gobernador partieron por diferentes puntos a renovar en busca de este tesoro las vejaciones de los factores alemanes>>  (Bello, Andrés. Resumen de la Historia de Venezuela. En: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes).  Fue  delegado del gobierno provisional del Obispo Bastidas.

Al año siguiente, Felipe de Hutten, le escribe (Coro, 1538), a su padre, contándole todos los <<sufrimientos, terribles penalidades e insólitas sorpresas>> que ha tenido que padecer. Para ese momento, de los 490 hombres que partieron de Coro en busca de la Casa del Sol, solo quedan con vida 150, producto del hambre, enfermedades y la belicosidad de las tribus. Uno de los espeluznantes relatos fue aquel, en el que les tocó comer <<gusanos, hierbas, raíces...aún devorando algunos carne humana contra la naturaleza...Un cristiano fue encontrado cuando cocinaba con hierbas un cuarto de muchacho indio>> (Herrera, 124-125). Se cayeron de cuajo, los augurios de Camerarius.

Señala Altolaguirre y Duvale, que, la cuestionada <<política de aventuras solo son imputables a los Welser, pues si bien a Huten correspondía, como a Capitán General, todo lo relativo a entradas y descubrimientos, al fin y al cabo no era más que el ejecutor de las ordenes que le dictaba la Compañía mercantil alemana, que a toda costa quería llegase a las ricas comarcas de que tan favorables noticias habían traído Espira y los compañeros de Alfinger>> (Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela. p.176). Cuando el monarca español retoma el control sobre las tierras en América,  prosigue igualmente las aventuras: la invasión, el despojo, el saqueo y el genocidio.

Una de las entradas historiográficamente mas recalcadas en la búsqueda de oro, ocurrió  <<En agosto de 1541 Felipe de Hutten (o Urre) salió de Coro a descubrir, siguiendo una ruta paralela a la que habían llevado Federmann y Espira; cuatro años y medio duró la expedición>> (Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela. p.176. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1954).

La profecía del popular Fausto se cumplirá, a los pocos años. En la obra Los Welser en la conquista de Venezuela, de Juan Friede, se encuentra el infeliz desenlace. En 1546, como lo testimoniaron los indios Magdalena y Perico, Hutten, el buscador de El Dorado,  en una noche de luna llena, en una celada al pie  de la Sierra de Coro, es capturado por un antiguo y resentido escribano de los Welser, así,  <<encontrará la muerte por obra de un felón llamado Juan de Carvajal, quien,...le disputa al germano su derecho a gobernar la Provincia>> (Herrera, 127). Como era noble, tuvo que decapitarlo con arma de metal noble, lo que hizo ordenándole a un esclavo, lo degollara con un plebeyo machete, que <<para mayor suplicio, esto embotado>>, los españoles odiaban al alemán. 

El mismo Altolaguirre y Duvale, narró asi el hecho:  <<Tuvo Felipe de Huten la desgracia de pasar por allí (El Tocuyo, tomado por Carbajal), a la vuelta de su frustrada expedición en busca del Dorado, y temeroso Carbajal de que haciendo valer sus derechos, le quitase el gobierno que había usurpado, le dio muerte…(1546) y los principales de la gente de Huten>> (Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela. p177. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1954. Después vendrá la página del desbarate de Lope de Aguirre, del que el capitán Francisco de Graterol, trajo una mano a enterrar en la plaza de Trujillo. 

Según nota del historiador Ángel de Altolaguirre y Duvale,  <<en los siglos XVI y XVII el español emigraba a América en busca de aventuras; atraianle al Nuevo Mundo, con irresistible fuerza, las maravillas que de él se contaban, los peligros y azares de la conquista, la variedad e tipos y costumbres de sus habitantes y, sobre todo, la esperanza de adquirir gloria y fortuna en poco tiempo; por esto se encontraba siempre gente dispuesta a tomar parte en las expediciones de descubrimiento, y muy poca para labrar los campos, comerciar o establecer industrias>> (Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela. p. XI. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1954); sobretodo gente ganada para la violencia.

Sobre la crueldad y la violencia desatada por estos europeos (alemanes, españoles, portugueses e italianos, gran parte de los historiadores extranjeros y nacionales reconocen que era debido a su incultura y rudeza en el siglo XVI, Mr. Humbert, en su obra L’occupation allemande du Venezuela, expuso <<los conquistadores del siglo XVI, cualquiera que fuese la nación a que pertenecían, presentaban todos el mismo carácter>>   (Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela. p XII. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1954). Debemos agregar, la ambición desmedida de estos personajes, por obtener fortuna fácil, tierras; por eso, el lento desarrollo económico por lo menos hasta 1728, que fluyó de alguna manera basado en los conocimientos y técnicas de labor de nuestros indígenas que fueron esclavizados, asi como, las fuentes de agua y los caminos serranos que conducían al lago de Maracaibo, para sacar la producción; igualmente, ocurrió lentitud en cuanto a lo político y social de nuestra provincia, <<los vecinos estaban todos “bajo el toque de campana” (en la Puerta, se le llamó “la matraca” en tiempos de la dictadura); mas adelante escribe: <<el párroco enseñaba la religión cristiana, la escritura y gramática castellana y las cuatro primeras reglas de aritmética, con lo que se daban por bien instruidos>> (Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela.  p. XXVI. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1954); esto, no era para los indígenas.  Sobre esas características psicosociales, se puede leer Los Viajeros de Indias, obra del Dr. Francisco Herrera Luque.

 Herrera, al concluir su historia, cargada de directas y colaterales leyendas, sobre el Mefistófeles de Fausto, sus viajes siderales, quien se hizo famoso por su pacto con el demonio, a cambio de perenne juventud, el personaje de Goethe como elegante invisible, con aquello de <<es tan horrible su aspecto que sería contraproducente invocarle en imagen>> (Herrera, 129); leyenda del propio demonio, seguido por su transmutación en perro negro, <<que deja por donde pasa una línea de fuego>> (Herrera, 133); afirmó que el Dr. Fausto, no se equivocó en cuanto a la precisión y acierto de su profecía para Venezuela, adjuntando la siguiente pregunta: <<¿cuál es la huella de ese hombre excepcional y de este tremendo drama en nuestro medio, en nuestra historia, folclore y consejas? ¿Qué sucedió en Venezuela, donde necesariamente se tuvo noticias de la profecía y todos fueron testigos de su fiel cumplimiento? 

Es indudable que Hutten, comentó a sus compañeros de expedición, a los pobladores de Coro, a los alemanes que aquí quedaron, el acierto de Fausto el hechicero, el hombre del ocultismo, en cuanto al destino de su expedición. Agrega Herrera Luque, otra interrogante sobre los testigos de este drama ¿Qué sucedió con aquel reducido contingente de hombres de donde arranca la nacionalidad?  Se refería a capitanes que  como  Juan de Villegas, Diego de Losada y como Francisco Infante, fundadores de ciudades, antepasados infinitos y forjadores de la historia, es bastante probable que hayan conversado de ello, a pesar de sus creencias. 

Pero al Dr. Herrera Luque, se le escapó el nombre de uno de los principales guerreros españoles que acompañaron a Hutten en su empresa, el capitán Sancho Briceño, quien fue el primer alcalde de Coro, quien  tuvo vasto conocimiento del dramático periplo de Hutten en Venezuela y de la materialización de la profecía de Fausto.


La profecía de Fausto, llegó a Trujillo.


El alcalde Briceño, sin dudas, fue testigo fiel y presencial del cumplimiento de tal profecía, tan cercano que estuvo del linajudo germano en los objetivos de su expedición.  El viejo cronista Juan de Castellanos, en el canto Segundo de su obra Elegías de Varones Ilustres de Indias, lo llamó <<joven de siniestro hado>>, o de fuerza y reacción irresistibles.

Dar una respuesta al requerimiento de Herrera Luque, tendríamos que señalar algunos indicios, quizás genéricos, en el campo histórico, etnológico, cultural y el de creencias, que es muy amplio en mi localidad. En la mentalidad serrana de La Culata, particularmente en los predios de La Lagunita y el Páramo de La Puerta, se relata lo del infernal y grande “perro negro con ojos de fuego”, nuestro amigo Alfonso Araujo, quien fue Prefecto de esta Parroquia, recuerda que en una oportunidad, le impidió el paso hacia Quebrada Seca. Para los primeros pobladores el Keuña, enemigo de Kachuta, Dios bueno, lo identifican con el azotador español, es posible que tenga algo del demonio faustiano. 

    El mismo Herrera Luque, señala lo de los espíritus burlones y pequeños, que en Las Siete Lagunas, llamamos Momoes o momoyes, fuente de tantos mitos y leyendas, también el jinete sin cabeza, que algunos han visto o escuchado a las 12 de alguna lúgubre noche, por nuestros caminos, que pudiera recordar el triste final de don Felipe de Hutten, que en conjunto formarían parte del mito fáustico. 

Pero no es eso, lo que considero significativo, es otro aspecto referido a la presencia, por lo menos del conocimiento de la profecía de Fausto en el valle de Bomboy, que fue el asiento de la estancia del matrimonio del capitán español Sancho Briceño y doña Antonia Samaniego Cuaresma de Melo y de su descendencia.

El Maestre de Campo Sancho Briceño Verdugo y Álvarez de la Caxel, Conquistador y Poblador de Indias, fue Alcalde de Coro en 1528. Participó en la expedición de Felipe von Hutten (o Hutre), que se internó tierra adentro por espacio de cinco años (1542 a 1547); en estas incursiones fue herido de flechas y estuvo a punto de morir. 

En 1558, con Francisco Ruiz de Vallejo, participó en la entrada contra los Cuicas (Coycas), en el repoblamiento de Trujillo y aquí se residenció, fomentando haciendas, hatos, industria y residencia en el valle de Bomboy, bienes que siguieron poseyendo sus herederos. 

Su hija Ana Briceño Samaniego, se casó con el capitán Francisco de La Bastida, de los fundadores de la ciudad de Trujillo, quien también se residenció en dicho Valle, colindando con su suegro.  Afirma Vicente Dávila que,  de la <<Bastida conocía de las ejecutorias que su suegro tuvo de presentar, cuando salió de Arévalo su patria, probando su hidalguía, según la usanza de aquel tiempo entre las personas de lustre que venían a las conquistas de Indias>> (Dávila, 5).  Fue una fuerte y duradera alianza familiar, económica y de poder político en Trujillo. Sancho, es séptimo abuelo del mártir Antonio Nicolás Briceño y sus hermanos próceres, nacidos en el Valle de Bomboy, al igual que de los La Bastida.

Un descendiente, el Dr. José de Briceño, escribió en 1884, sobre <<ese inexplicable enemiga que persigue nuestro nombre...a pesar de su limpieza y lustre>> (Dávila, 364); y explicó <<D. Sancho Briceño fue el progenitor de la familia de este apellido en la ciudad de Trujillo>>; Baralt sin embargo, se refirió de este como <<se envió a la Corte de España un tal Sancho Briceño, ...vocablo ... según la Academia, indica, desprecio. Primer estigma>>, afirmando que ese mácula ha caído sobre sus descendientes.

Agregó el mismo Dr. De Briceño,  que a su abuelo Antonio Nicolás Briceño del Toro, conocido como el Abogado, sus servicios a la Corona, entre ellos haber enfrentado y neutralizado la incursión de los Comuneros en tierras trujillanas, fueron mal recompensados. Al hijo de este, que fue coronel y abogado <<el famoso Antonio Nicolás Briceño (el Diablo), primer mártir de nuestra Independencia, el fogoso constituyente de 1812, en el primer Congreso de la República, derrama su sangre en patíbulo, y los historiadores patrios le apellidan asesino porque declaró la guerra a muerte... ¡Estigma!>> (Ídem). 

En la continuación escribió que, <<Su hermano Dr. Domingo Briceño Briceño, el Libertador de Maracaibo...su fortuna la perdió en la guerra magna, y los Representantes de un Congreso de Venezuela, le negaron una pobre pensión que solicitaba en su achacosa ancianidad. ¡Estigma!>>. Al finalizar su carta, mencionando la hipócrita actitud del presidente Guzmán Blanco, hacia los Briceño, apuntó << ¿Qué más? ...¿No he tenido razón para creer que nos persigue una misteriosa e incomprensible estigma? (Dávila, 365). 

Puede que se vea este tema como fatalismo o mera especulación, pero cuando es comentada intrafamilia y además escrita y explicada por uno de sus integrantes, se convierte en una especie de realismo histórico crítico. 

Según la tesis de Herrera Luque, pudiera entenderse y extenderse el efecto dramático y cruento de la profecía en nuestro medio y en la historia local y regional, que sería tema para investigadores. Lo que sí se aprecia de lo anterior, se induce, se intuye, se presume y es indicativo, que la huella de Fausto, llegó a Trujillo; pero me abstengo, de analizar si en la vieja y actual situación política, económica, cultural, espiritual y social, pudiese tener incidencia dicha aciaga predicción.

La Puerta, diciembre 2022.

omanrique761@gmail.com 

 

domingo, 9 de octubre de 2022

Encomenderos y Encomiendas del Pueblo San Pablo Apóstol de Bomboy.

 

Encomenderos y Encomiendas del Pueblo de Doctrina 

San Pablo Apóstol de Bomboy.


      Por Oswaldo Manrique.


Varios historiadores coinciden, en que el inicio y erección de la mayoría de pueblos coloniales serranos, sobre todo los más antiguos, sería consecuencia, de las denominadas encomiendas, es decir, su núcleo generador.

Este pequeño y productivo valle, conocido desde tiempos remotos como Bomboy  de <<indios Timotes>>, fue objeto desde finales del siglo XVI, de la invasión europea, las tierras despojadas a sus tranquilos habitantes, y estos, convertidos en esclavos. Aquella aldea, organizada en su particular y diseminada distribución y ubicación de viviendas, de acuerdo a su cotidianidad, hábitat y cosmovisión, fue saqueada y sus habitantes reducidos, recluidos y concentrados en una limitada posesión de una legua a los cuatro vientos, llamada Resguardo, que en la práctica, se constituyó en la cabecera del Pueblo de Doctrina San Pablo Apóstol del Bomboy, es decir, el conformado por los aborígenes encomendados, localizados en los sitios que hoy conocemos como La Puerta, Mendoza, Jajó y La Quebrada, del hoy estado Trujillo, que significó una amplia jurisdicción política religiosa y a la vez, espacio de frontera con el Virreinato. Los principales capitanes que poseyeron tierras y encomiendas de indios esclavos en este valle, fueron: 

Capitán Francisco de La Bastida. Considerado el Fundador de la ciudad de Trujillo, en su último asiento, el valle de los Mukas, en 1572.  Encomendero por derecho de conquista y fundación. Las tierras que le fueron adjudicadas a este Capitán, estaban localizadas en lo que hoy es la parroquia Mendoza, justo centro del valle de Bomboy. La posesión de tierras explotada por La Bastida, existe aún, conocida como Hacienda San Francisco, Parroquia Mendoza, municipio Valera, estado Trujillo. Se intuye que, esas tierras fueron trabajadas con los indígenas que tenía de la encomienda en el área de Boconó, grupo de 208 aborígenes Tostós, según la organización jurisdiccional católica de Pueblos de Doctrina, del Obispo fray Antonio de Alcega, de 1611 (Briceño Perozo, 56). 

Capitán Sancho Briceño. Acompañó a Diego García de Paredes y Francisco de La Bastida, en la conquista y fundación de Trujillo. Fue el primer alcalde de la ciudad de Coro. Desarrolló una próspera hacienda, colindante a la de su yerno el Capitán La Bastida, son las tierras del linaje Briceño, fue el primero de ese ilustre apellido en Trujillo. Esta posesión, aún existe, denominada hacienda La Concepción, aquí nacieron varios próceres independencistas, entre ellos, el Dr. y coronel Antonio Nicolás Briceño, conocido como "el Diablo Briceño". Allí funciona el Museo Casa Natal de Antonio Nicolás Briceño.

Capitán Juan Álvarez Dabuyn. Prestó servicios importantes para el Rey de España, entre ellos, el aniquilamiento del cacique Nigale y las tribus zaparas, aliles y otras, que no permitían el tránsito de barcos por el lago de Coquivacoa, hoy Maracaibo, lo que valoró el Gobernador Sancho de Alquiza, quien le confirmó la Encomienda  "Valle de Vomboy", a la que había hecho dejación su padre el capitán Tomé Dabuyn, el 23 de marzo de 1601, quien la había recibido años antes del Capitán General de Venezuela, Don Alonso Arias Vaca. A este Juan, se la otorgaron de primera vida, y también, la Encomienda "Quebrada Comboko", adyacente a la anterior, que poblaban el territorio que hoy conforma La Puerta. Le otorgó una tercera, la Encomienda denominada "Lomalla de Busandi"  (Titulo y Confirmación por el Capitán General de Venezuela Sancho de Alquiza 19 de mayo de 1611, confirmada en Madrid, por el Consejo de Indias, el 10 de enero de 1620. En: Zambrano, 42). Es de destacar que la Encomienda "Valle de Vomboy", fue la   de mayor cantidad de indígenas esclavos, 408 de la nación Timoto, y pasó a integrar la 7a. Doctrina (Briceño Perozo: 57), luego  pueblo de Doctrina San Pablo Apóstol de Bomboy, cuyo pueblo cabecera estuvo ubicado en lo que hoy es el área urbana de La Puerta.

    Capitán Blas Tafallés. Acompañó a Diego García de Paredes, en la avanzada de dominación contra los Cuicas. Por el llamado derecho de conquista y fundación, le fue otorgada la Encomienda de los Timotes, constante de 108 indígenas, que pasó a conformar la 7a. Doctrina, organizada por el Obispo Alcega (Briceño Perozo: 57). Las tierras que explotaba este capitán, pudieron estar localizadas entre La Mesa de Esnujaque, Quebrada Grande (Municipio Urdaneta) y La Mocotí y El Portachuelo de La Puerta. 

Capitán Hernando Hurtado de Mendoza y Acosta. El Pacificador español de Trujillo, liberó el camino de los Andes, de grupos de aborígenes rebeldes. Don Diego de Osorio, Capitán General de Venezuela, le otorgó la Encomienda en el valle de los Timotes, que antes fue de Juan de Umpierres y su mujer Ana Xacome. Umpierres muere y su viuda, junto con su nieta María Márquez de estrada y Umpierres, siguieron disfrutando de la encomienda, pero la declararon vaca, por dejación que hizo la viuda,  y la nieta, se casó con el capitán Hernando Hurtado de Mendoza, y logra que se la concedan a él. Hernando Hurtado de Mendoza, para 1610, tenía a su disposición 137 indígenas del valle de los Timotes, 18 nativos del valle de Carache, de Boconó 51 indígenas, y de Pocó, 174 aborígenes esclavos (Briceño Perozo, 56). 

Francisco de La Piñuela. Participó en las avanzadas de dominación europea contra los primeros pobladores. Por estos servicios al Rey de España, le fue otorgada la Encomienda de los Timotes, constante de 175 indígenas, que conforma parte de la 7a. Doctrina.

Pedro Gómez Carrillo. Acompañó a Diego García de Paredes, en la avanzada de dominación contra los Cuicas. Por el llamado derecho de conquista y fundación, le fue otorgada la Encomienda de los Timotes, constante de 131 indígenas, que conforma  la 7a. Doctrina, organizada por el Obispo Alcega (Briceño Perozo: 57). Es bastante probable, revisados algunos datos hereditarios, que esta encomienda, de acuerdo al acta de matrícula y libertad, elaborada por el Alcalde Jacinto Valera y Mesa, en 1687, sea la que obtuvo el capitán José de Sánchez Mexias, que, <<está debajo de Señor San Pablo un título y confirmación y se compone de dos Partidos que es el de La Quebrada y el de Timotes>> (Castellanos: 86). 

Juan Pacheco Maldonado. Exterminador del cacique Nigale y de los Zaparas y Aliles, en 1607. Le adjudicaron tierras en el valle de Bomboy, y le fue otorgada Encomienda de Burbusay, con un grupo de 545 indígenas esclavos (Briceño Perozo: 56); esta fue la Encomienda con mayor número de  integrantes en toda la región Trujillana.  Es muy probable, revisados algunos datos hereditarios de los Pacheco (Dávila),  que esta encomienda, de acuerdo al acta de matrícula y libertad de indígenas, elaborada por el Alcalde Jacinto Valera y Mesa, en 1687, tenga relación con la del capitán Alonso Pacheco de Mendoza, constante de 107 naturales (Castellanos: 81). 

Doña Catalina Fajardo. Esta dama, fue un personaje importante, en el campo del desarrollo y estabilidad del nuevo modelo económico en este valle. Junto con su esposo Francisco Botello, fueron los primeros beneficiarios del grupo de indígenas de la Encomienda “San Pablo de Bomboy", para 1629, Catalina estaba viuda y no cumplió con la gestión de Confirmarla para disfrutarla legalmente,  a pesar que la siguió explotando, y declararon la Encomienda, vaca, es decir, volvió a quedar a la disposición del Rey, sin asignación a colono en particular. Se casó con el hijo del capitán Hernando Hurtado de Mendoza, Cristóbal y éste obtuvo el otorgamiento de esta Encomienda, el 25 de enero de 1629, por parte del gobernador Juan de Meneses.

Un dato importante se encuentra en dicho documento, relacionado con ese grupo aborigen, que lo califican de Nación Cuyca, cuyo jefe principal, era Julián, debido a que ya estaba cristianizado,  <<los que viven y están mandados poblar en el pueblo de San Pablo de Bomboy, según y de la manera que los tubo y poseyó la dicha Cathalina Faxarda>> (Zambrano, 11); sin embargo, la mayoría era de origen Timoto. En esas condiciones, los tuvo el capitán y primer encomendero Francisco Botello, desde antes de 1592.  Se entiende de este párrafo, además de que pertenecían a la nación Cuycas, que la localización originaria de este  comunidad nativa convertida en esclava, no era propiamente de La Puerta, <<mandados poblar en el pueblo de San Pablo de Bomboy >>, esto es, donde estaba el Pueblo cabecera de Doctrina,  y luego Resguardo Indígena, sino que los mandaron a concentrar allí, por razones de control social, racial, adoctrinamiento y de administración de los esclavos. Lo que nos lleva a confirmar que una cosa es el Pueblo de Doctrina San Pablo Apóstol de Bomboy, y otra diferente, es la denominada "Encomienda San Pablo Apóstol de Bomboy", que integró junto con otras, dicho Pueblo de Doctrina, ubicado en lo que hoy, es el área urbana de La Puerta.  También es conveniente señalar, que aquella figura jurídico político religioso, es diferente del denominado Pueblo San Pablo Apóstol de Bomboy, como cabecera de Doctrina, que en realidad fue el denominado hasta el año 1891, Resguardo Indígena de La Puerta. Esta posesión de tierras, sólo incumbía al Rey de España y a los indígenas a quienes se les había asignado para su concentración y subsistencia, no le pertenecían a ningún encomendero. 

Al convertirse en heredero del capitán Hernando, Don Cristóbal gestionó la fusión e integración de la encomienda del sitio de Muxunp, otro en el sitio llamado "La Cuchilla, ambos en el valle de los Timotes, de su padre, con la Encomienda que tenía su esposa Catalina, la denominada "Encomienda San Pablo de Bomboy", lo que logra de las autoridades de Venezuela, el 2 de enero de 1638, aunque el Consejo de Indias, en Madrid, al final del proceso, se lo negó. 

Entre los encomenderos de otras zonas, que también figuran como dueños de sembradíos en mesas, mesetas, lomas, lomallas, llanos, llanitos, así como hatos, hatillos y potreros, en el valle de Bomboy: como Baltazar Aguilar, además de militar y encomendero, prestó importantes servicios a la Corona española, en el campo de la ingeniería y la construcción. Agregamos a Martin Cabrita; ambos eran poseedores de mesetas y posesiones agrícolas en el Valle de Bomboy, por haberlas obtenido como derechos de conquista, o como repartimiento, colonizadores, mercedes de tierras, o composición, y tenían sus grupos de aborígenes encomendados que traían a trabajar a estas tierras.

El valle de Bomboy que desde tiempos ignotos, fue calificado como mágico, por su exuberante fertilidad, y por la rápida prosperidad dada a los hacendados y terratenientes, tiene un nombre indígena hermoso cuyo significado encierra sus características innatas y otras un contenido filosofal, Bomboy, que toma del mismo nombre del río, que significa rio de aguas de espuma, altivas y fuertes, palpitantes, fogosas. Bomboy, no Momboy, que es una suerte de distorsión del topónimo auténtico y original.  Fue este valle, sus páramos y su río, el portentoso cosmos de la Comunidad indígena Bomboy, conformada progresivamente por Xaxoes, Xikokes, Mucutis, Bicuyes, Kombokos, y por supuesto, los Bomboyes. Se agregaron forzosamente Kuicas y nativos del pueblo  Jirajara, cuyo mejor ejemplo fue la princesa bozal Yeguenda.

Antiguamente, nos vendieron la idea que, la historia de La Puerta, comenzaba con los hacendados y caudillos y oligarquía municipal del siglo XIX, ocultando todo un rico y apasionante mundo anterior a éste. Los Bomboyes, desaparecieron gradualmente durante el periodo colonial, terminando la labor sistemática de extinción, los hacendados, curas, jueces, prestamistas, estafadores y gamonales, en 1891.

Nos ocultaron ese vergonzoso proceso de esclavitud y exterminio, pero dejaron que se les colara en el tiempo y por la fuerza misma de la palabra, raíces que se irán develando en el proceso de descolonización histórica, y los hermosos topónimos, nombres y palabras indígenas, que los mencionamos en la cotidianidad, que usamos a diario, desconociendo su hermoso e interesante significado. 


La Puerta, octubre de 2022.

Omanrique761@gmail.com

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