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sábado, 11 de junio de 2022

Eustoquio Araujo, agrarista

 

Eustoquio Araujo, agrarista (La Puerta, siglo XX).

Oswaldo Manrique.


Mencionar este nombre, significa rescatar principios y valores que solo se concentran en personas de buen proceder, protectores y genuinos defensores de la tierra, como fuente de trabajo,  como sitio sagrado para la estabilidad y la vida de la familia. 

Nació en un pequeño caserío conocido como La Lagunita, jurisdicción de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, estado Trujillo, el 21 de septiembre de 1935. Su nombre completo José Eustaquio Araujo Paredes. Casado con la señora Elda Margarita Viloria de Araujo, con la que procreó cinco hijos: José Miguel, Deisy Coromoto, Heidi Margarita, Carmen Josefina y Elda Margarita Araujo Viloria.  

Su trayectoria de lucha, va consustanciada con su afecto y apego a la tierra. Es un auténtico puertense del Bomboy. En la lucha histórica de los años 80 siglo XX, Eustoquio tuvo una participación destacada, abierta, convocando a los agricultores y productores del campo a sumarse a las jornadas contra el desarrollismo urbanístico depredador de que fue objeto La Puerta. 


Su persistencia y éxitos.

En La Lagunita, su caserío, fue un hombre emprendedor, colectivista, sin egoísmos, buscando el bienestar de la comunidad. Recordado por su ferviente y alegre participación en las fiestas de San Isidro, y en las fiestas patronales de La Puerta, pero en la actividad agrícola, fue ejemplo de trabajo e innovación en las actividades agrícolas, con sentido empresarial. Recuerdan que, su bonhomía la mostraba diario, cuando subía o bajaba a La Puerta, gustosamente recogía a todos los que por la vía se encontraban, tenia un camión rojo 350, que era famoso porque bajaba o subía full de "coleros". 

Como dirigente agrario, fue fundador de la Asociación de Productores Mixtos de La Lagunita, desde donde inició actividades agrícolas con sentido empresarial, innovando e incentivando nuevos cultivos, pero también, con la mirada hacia la agroindustria, un ejemplo, fue la siembra y la explotación de la fresa, mora y otras frutas, que le dio un nuevo respiradero al campo y mejoras para los productores. Con el cultivo y procesamiento de la fresa, contribuyó al crecimiento del turismo en la Parroquia, creando nuevas fuentes de empleo. 

Eustoquio Araujo, agrarista (La Puerta, siglo XX). 


Fomentó relaciones comerciales con Helados EFE, empresa a la que vendía una parte de la producción de fresas, por lo general la fresa pequeña o la que llaman sobremadura, y la mejor fresa y de mayor tamaño era para la venta local al mayor y detal; ademas, de la elaboración de una amplia gama de productos y dulces, por ejemplo la popular fresas con crema de las artesanías y comercios del casco de La Puerta.

Si se aparta la mezquindad y el recelo personalista, se debe reconocer que fue una persona importante en la lucha por la vialidad de La Flecha a La Lagunita, sobre todo el apoyo material y humano de los campesinos de esa zona, que respondían a su liderazgo.  


            Con las tradiciones populares y religiosas.

Así como convocaba, dando ejemplo, a la gente de los caseríos, al trabajo fuerte en el campo, también fue un entusiasta organizador y convocante del reencuentro de los paisanos, de las familias, de mantener las tradiciones y costumbres religiosas y populares de la Parroquia; resaltando su participación en las fiestas de San Isidro, y en las fiestas patronales de La Puerta, en el mes de enero. Otra de sus virtudes, lo fue su vocación por la música, interpretaba el violín de forma natural, o como dicen, por oido, que es una cualidad innata de la mayoría de los músicos andinos; tocaba diferentes melodías, pasajes y vals con gran destreza sin conocer lo que es un pentagrama o una nota musical, en esto, también destacó Eustoquio Araujo. Esto le ganó el apreció de toda la comunidad, y la seguridad, que estando él al frente de estas actividades, serian fructíferas y exitosas para todos.  


Su trayectoria en la lucha histórica de La Puerta (1980).  

Debemos recordar, que la posición valiente de Eustaquio Araujo, fue uno de los motivos que dispara el conflicto ambientalista de La Puerta, que provocó el maltrato verbal que el representante de la empresa Inturesa dio a los agricultores de La Lagunita, que se pronunciaron en contra del macro proyecto urbanístico depredador. Su esposa, la Señora Margarita Viloria de Araujo, integró el aguerrido grupo de mujeres puertenses que motorizada el movimiento pro defensa. 

En el centro de la imagen, Eustoquio Araujo, interviniendo con su palabra radical y orientadora en el conflicto socio ambiental;  a la izquierda, el amigo Alfonso Briceño, directivo del Comité ProDefensa de La Puerta, en un acto público realizado en 1981, en la Plaza Bolívar de esta población, en contra del desarrollo turístico depredador de Inturesa. Colaboración de Alfonso Briceño.


Ocurridos los hechos de la noche del 28 de mayo de 1980, en los que un grupo de vecinos de la comunidad de La Puerta, como acto inicial de lucha, decidieron destruir con sus manos las primeras paredes, que constituían el depósito de materiales del proyecto urbanístico que destruiría su medio ambiente, le dio su apoyo y buscó la solidaridad de los otros agricultores. El dueño de la obra, respondió ese apoyo y atacó por medio de ofensas e injurias a los pobladores y productores agrícolas de La Lagunita, dirigidos por Eustaquio, llamándolos "borrachitos", lo que generó inmediatamente un malestar colectivo. 

El 31 de enero de 1981, se le observa en primera línea, como orgulloso puertense, frente a la fuerte presencia policial, en la Toma Conservacionista y Cultural de La Puerta, donde marchó e intervino como orador en la plaza Bolívar, arengando a sus pares del campo y de los páramos, dejando muy claro el carácter de la lucha, por el derecho a trabajar la tierra y por la vida.

Organizados los agricultores y constituido el Comité de Conservación de La Puerta, se dirigió al Presidente de la República, Luis Herrera Campins, exigiendo su atención al problema de la depredación ambiental en nuestra Parroquia, y evitar la construcción del macro proyecto urbanístico en el lado norte, frente al Hotel Guadalupe. 

El 17 de octubre de 1980, Eustaquio, recibió un telegrama del Dr. Luis Herrera Campins, Presidente de la República, respondiendo que había pasado el conocimiento de la denuncia a Carlos Poveda, Ministro del Ambiente.

El telegrama del Dr. Luis Herrera Campins, Presidente de la República, respondiendo a Eustoquio Araujo, sobre su denuncia del proyecto depredador contra La Puerta.  


Los días 13 y 18 septiembre de 1980, grupos de funcionarios policiales armados de ametralladoras y pistolas, se presentaron en el terreno frente al Hotel Guadalupe, e hicieron disparos para amedrentar a la población que rechaza la construcción del macro proyecto urbanístico, igualmente, fueron objeto de allanamiento varias casas de familia. Era Gobernadora del estado Trujillo, la Dra. Dora Maldonado de Falcón, quien declaró a los medios de comunicación, el 20 de noviembre de ese año, que estaba en contra del macro proyecto urbanístico.  El 1° diciembre de 1980, se denunció ante Rafael Montes de Oca, Ministro de Relaciones Interiores, la fuerte represión policial de que era objeto la comunidad de La Puerta. 

Progresista ejemplar. La fresa innovando la agroindustria y contribuyó al crecimiento del turismo de La Puerta.

Fue un hombre preocupado por su comarca, un hombre guiado por el progreso, su inagotable torrente de optimismo y trabajo, lo hicieron incursionar en el camino de la agroindustria, con el emprendimiento de la Procesadora de fresas, encurtido y derivado, de La Lagunita, venciendo múltiples dificultades. 

El día que la economista Trina de Egañez y el ingeniero Víctor Pinto, en nombre de Corpoandes, entregaron a la familia Araujo Viloria, el perfil económico elaborado por el Programa de Atención Técnica a la Pequeña y Mediana Industria, con el trámite de la financiamiento ante Corpoindustria, fue saludado con alegría y entusiasmo porque era una unidad de producción nueva, que fortalecía los recursos económicos de la Parroquia, no solo por los nuevos empleos que generó, sino por el apoyo que se le dio a los cultivos habituales y los nuevos de la zona.

En la gráfica, nota de prensa, del momento en que funcionarios de Corpoandes, entregaban el perfil económico, de la futura procesadora de fresas de La Lagunita, emprendimiento logrado por Eustoquio Araujo y su señora Elda Margarita Viloria. Colaboración del señor Benito Rivas, 


 Eustaquio Araujo, murió en Valera, el 11 de junio de 1988, luego de una penosa enfermedad, derivada de su intensa actividad agrícola.  Por sus obras, ideas y emprendimientos, debe ser considerado un labriego ejemplar, que tiene un sitial en la historia de La Puerta que se debe rescatar, tanto por su desempeño en la actividad rural andina, donde fue ejemplo de trabajo, emprendimiento e innovación en las actividades agrícolas, como por su calidad humana, que demostró a lo largo de su vida, y particularmente en la defensa de La Puerta, historia de vida, que es importante sea conocida por las presentes y futuras generaciones. 


La Puerta, enero 2022.

omanrique761@gmail.com 

sábado, 7 de mayo de 2022

Anecdótica carretera La Puerta-La Lagunita

 

La anecdótica carretera La Puerta-La Lagunita.


Oswaldo Manrique Ramírez


Inaugurado el Hotel Guadalupe,  a comienzos de los años 40 del siglo XX, se concluyó la compactación de la carretera de Valera-La Puerta, gran obra que significó salir del aislamiento en que se encontraban estas poblaciones, uniéndolas con el resto del país, y asimismo, la facilidad para movilizar la gente y los productos del campo; para esa obra entre Caracas y San Antonio del Táchira, desde 1910 hasta 1925, llamada Trasandina o Troncal 7 según el Plan Nacional de Vialidad, se utilizaron ingenieros, personal técnico y obrero contratado y una importante cantidad de presos políticos y comunes, en la construcción de drenajes, concreto armado para puentes, pontones y cajones, empleando también, maquinaria pesada adquirida en los Estados Unidos.

Curva del sector San Martin, via a La Lagunita. Cortesía de Antonio Lino Rivero. 

La localización geográfica de esta carretera La Puerta-La Lagunita, se encuentra en el lado sur de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo, está a 10 minutos de la población urbana de La Puerta, estado Trujillo; es decir,  a 7 kilómetros de distancia del casco urbano de esa Parroquia, y atraviesa entre otros, los sectores y caseríos siguientes: El Portachuelo, San Martín, Quebrada Seca, Llanos de San Pedro, El Pozo y La Flecha.

A partir, de 1941, todas las obras se entregaban y contratan a empresas de la construcción privada. En 1947, se podía ver en la encrucijada de la parte sur de La Puerta, en lo que llamaban Comboquito, hoy sector La Flecha, como símbolo del progreso, un destacado aviso, con una enorme flecha, que indicaba la orientación vial para llegar al “Hotel Guadalupe”. En ese sitio, se divide la vía, una para La Lagunita, otra para entrar a La Puerta, y otra con dirección a Timotes, que es el ramal de la Trasandina. Se usaba mucho esta vía, debido a que el ramal de Valera a Timotes, paralela al río Motatán, es decir, desde el Cumbe, pasando por Quebrada de Cuevas, las crecientes dañaron gran parte de esta carretera. El gobierno nacional decidió construir el tramo carretero Mendoza-La Puerta, subiendo por la serranía, para llegar a Timotes, que concluyó en 1949. La ruta directa entre Valera y la Puerta, se construyó ente 1959 y 1961. 

Cruce o encrucijada La Flecha, punto de inicio de la vía a La Lagunita, empalme con la Carretera Trasandina, y con el área urbana de La Puerta.

Hasta 1944, no existía carretera que uniera los distintos sectores del Municipio La Puerta, hoy Parroquia. Lo que existía era el viejo camino indígena intermontano, que conectaba la población de Timotes-Mocotí-Portachuelo-Quebrada Seca-El Pozo-La Puerta, que se podía recorrer a pie o en bestia; el historiador  trujillano Mario Briceño Iragorry, hizo  una descripción de cómo era en los primeros años del siglo XX, este sendero de recuas o camino indígena muy antiguo, que va desde La Mocotí hasta La Puerta, en su novela Los Ribera.

Un día de este año de 1944, se comenzaron a ver los mechurrios prendidos, que significaban el avance a la modernidad de este pueblo rural. Igualmente, vieron con mayor frecuencia al maestro del Censo, el señor Martín Rivero, que pasó a ser el caporal de aquellos trabajos tan importantes.  

Recuerda Antonio Lino Rivero, hijo del maestro Martín Rivero, que los obreros trabajaban amarrados con gruesas cabuyas y algunas guayas, porque había mucha tierra movediza y los enormes arboles se venían; así mismo, cuando iban a dinamitar un cerro, avisaban  previamente a la comunidad para que estuvieran alerta y se encerraran en sus casas.  

La construcción de una vía agrícola, se plantea cuando comienzan a construir la carretera trasandina. Según el testimonio de Antonio Lino Rivero, nativo del Censo y destacado conocedor de estos hechos, explicó que se hizo en tres etapas; la primera estuvo relacionada con el hecho que, la maquinaria para la trasandina, la estacionaron en El Calvario, calle La Legua, en los alrededores de la antigua capilla de Fátima y el camino real, y desde este sitio, abrieron la carretera inicial, desde La Legua hasta lo que hoy es La Flecha, que antiguamente, llamaban Comboquito (Conversaciones con Antonio Luis Rivero, en La Puerta, enero de 2022).  

La versión precisa que nos da Antonio Lino Rivero, sobre el proceso de construcción de esta carretera, es la siguiente: <<En el año 1944/45 se construyó el tramo de carretera de La Puerta a Comboquito (hoy La Flecha) para empezar la construcción de la vía La Puerta-Timotes. Para esa época yo estudiaba en el grupo escolar José Luis Fauré Sabaut situado en la avenida Páez,  esquina calle 8, diagonal a la plaza. Cuando terminaron la vía La Puerta a Timotes, la unieron con la vía qué pasa por Pueblo Nuevo. Al unir las vías Timotes-La Puerta- Pueblo Nuevo-Valera, el pueblo de La Puerta quedó un poco aislado>> (Idem); La Lagunita, no tenia carretera.  

En ese tiempo, persistían las condiciones pobreza y de limitaciones en el campo y páramos, entre ellas, la precariedad de los medios de transporte y vialidad agrícola. De qué valía esa nueva carretera Trasandina, que podía llevar desde  Caracas a Bogotá y viceversa, solo transitada por los automóviles de los turistas, si no podían utilizarla para sacar lo que se producía en las cercanías y los de los apartados páramos y mejorar las condiciones del cuadro tradicional de sus economías familiares. Comenzaba a sentirse el desplazamiento de muchos puertenses, hacia los portones laborales de la industria petrolera. Vista esa necesidad de que los productos del campo, no se perdieran, la misma comunidad, se puso de acuerdo e inició los trabajos de construcción de la carretera desde La Flecha, hasta el sector San Pedro, vía La Lagunita. En ello, los mismos campesinos, con picos y palas y escardillas deforestaron y desmalezaron, asimismo, usando sus yuntas de bueyes, iban removiendo piedras de distintos tamaños, Compactaban y avanzaron hasta lograr que pudieran llegar vehículos hasta esos caseríos.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas.

 Nuestro dilecto amigo Rivero, colaborador  y fotocronista, relató que entre los años 1947 y 1948, la misma comunidad del Portachuelo, Lagunita, San Martín, la Media Loma, se ponen de acuerdo y por medio de convites, utilizando sus propios bueyes, con la mano campesina, sacaron la etapa desde Comboquito (hoy La Flecha) hasta San Pedro, que significó un avance importante para el desarrollo de esos sectores agrícolas.

Posteriormente, como se lo habían propuesto, la misma comunidad, avanzó en la construcción del trayecto San Pedro-San Martín. Cuando llegaron a este último sitio, se encontraron con el obstáculo, que el dueño de la posesión siguiente que conduce hacia el Portachuelo y La Lagunita, el señor Pablo Viloria, se oponía a que le pasaran la carretera por sus tierras de San Martín. La subida que quedaba por arreglar era una especie de pared, muy inclinada y enorme,donde <<el camión de don Pablo Viloria, tardaba mas de una hora para subirla, porque tenían que usar palos y piedras para poder subirlo...en la década de los años 1950, circulaban por esa vía las camionetas de Miguelito Romero, Eustoquio Araujo y Mario Calles>> (Rivero).

El mismo Antonio Lino Rivero, escribió que, realmente en ese tiempo, había solo tres carros, el de  Eustoquio Araujo, el de Mario Calles y el de Miguelito Romero, <<Había una recta (trocha) de 500 metros aproximadamente, donde a duras penas subía el carro de don Pablo en la década de los años 1950…Con las mismas dificultades para subir en 1962, la comunidad de La Lagunita y sectores vecinos decidieron construir por su cuenta las curvas para eliminar la peligrosa recta que unía a San Martín y La Lagunita. Estas dos curvas dieron acceso a un mayor tráfico de camiones, camionetas y carros pequeños. Esta vía duró sin asfalto hasta 1975>> (Rivero, Antonio Lino. La Puerta un Pueblo. Dossier fotográfico. Maracaibo. 2012). Cuando tocaba subir esa pendiente o rampa tan vertical, utilizaban troncos de madera y piedras para poder aguantar el carro. Hasta para las bestias era difícil subirla; y sumamente difícil esa subida para los vehículos de doble tracción.

Eustaquio Araujo, dirigente comunitario y agrícola, activo promotor de la carretera La Puerta-La Lagunita. 

Hay algo anecdótico y simpático, que aun se mantiene en el grato recuerdo de dicha comunidad, fue que ante la negativa del señor Pablo Viloria, de que le pasaran la carretera por su propiedad, los promotores, se pusieron nuevamente de acuerdo y trazaron un plan. Un día se le escuchó a Pablo Viloria, que se iría por unos días de viaje. Sin pensarlo dos veces, cuando se fue de viaje, aprovecharon sus vecinos y metieron más bueyes y lograron en corto tiempo, eliminar la peligrosa y elevada pendiente, haciendo las curvas que están entre San Martín y La Lagunita, mejorando la vía y a la vez, aliviando el tránsito de los vehículos. Esta fue la tercera etapa de construcción de la carretera La Flecha-La Lagunita.

Otro dato anecdótico, igualmente simpático e histórico, es que uno de los emprendedores de este lugar,  también inició un movimiento de tierra para sacar una carretera hasta Isnabús, pero en lugar de la vialidad, lo que salió fue un estanque de agua, que hoy conocemos como La Lagunita. Según la versión de Antonio Lino Rivero, cronista de esos lugares,  el papa de Francisco Villarreal, le  vendió en 1963 al señor Miguel Romero, el pedazo de tierra en el Portachuelo. Fue un hombre de mucho trabajo; recordó Antonio Lino Rivero, que, <<él tenía un tractor y se propuso sacar desde ahí, un camino agrícola hasta Isnabus. Comenzó a abrir el hueco; pero se enfermó y no pudo seguir, a los meses cuando fue, ya había el estanque de agua natural, que hoy se conoce como La Lagunita>> (Conversación con Antonio Lino Rivero, el 18 de enero de 2022, La Puerta),  y este nombre (La Lagunita), se puso en uso, y fue desplazando el topónimo original del lugar, que era el Portachuelo.

Miguelito Romero, entusiasta promotor de la carretera La Puerta-La Lagunita. Gráfica cortesía de Antonio Lino Rivero.

La versión del señor Alberto Romero, hijo de Miguel Romero es que, la laguna emerge a todo el espacio que hoy podemos ver, <<debido a que el movimiento de tierra generado por la construcción de la carretera al primer invierno generó una creciente y el agua llenó la cañada existente que solo había una naciente de agua y una canal por donde corría el agua hacia Tafallés>> (Notas de Alberto Romero sobre La Lagunita. Enviadas a este investigador, en febrero de 2022). Esto es parte de la historia de este hermoso lugar.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas.

En 1975, fue asfaltada la vía La Flecha- La Lagunita.  El señor Miguel Romero, observando que su terreno, se convertía en un estacionamiento de carros, de los que iban a visitar el estanque natural, los fines de semana y de fiestas, y que ya, lo comenzaban a llamar La Lagunita, le dijo a los hijos, tenemos que hacer algo en este sitio; fue cuando decidieron montar un <<pequeño negocio familiar, una cafetería y una venta de pastelitos que fue creciendo hasta ser lo que hoy es…transformándose en un sitio turístico>> (Notas sobre el estanque La Lagunita, enviadas a este investigador por el señor Alberto Romero. Febrero 2022); surgiendo el primer negocio de comidas, que posteriormente se convertirá en la posada.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas

         La carretera asfaltada, le dio un significativo impulso de crecimiento al caserío, que fue abandonando el uso del antiguo nombre de El Portachuelo, y consolidando el nombre de La Lagunita, como topónimo del lugar. Por ser este, un episodio importante, que enaltece el esfuerzo colectivo de nuestros pobladores, bien merece pasar al registro de nuestra historia local.  

La Puerta, marzo de 2022.

 Omanrique761@gmail.com

 

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