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sábado, 18 de abril de 2026

Padre Francisco Jose Verde, un personaje de antología.

Por Oswaldo Manrique (*)



-         ¡Tumbaron a Medina! ¡Tumbaron a Medina! ¡Tumbaron al Presidente!

Un diciembre largo de 1946. Salió de madrugada de su casa en La Puerta, al lado de la Jefatura, frente a la Plaza, vestido con su acostumbrada sotana blanca y con su revolver al cinto, el padre Francisco. Hizo su escala acostumbrada en Mendoza, y se enrumba a Trujillo. Con la luminosidad de la tarde, de uno de los días de navidad de ese año, desde el zaguán de la casa familiar, con su clara voz, soltó su saludo:  

-         ¡Buenas tardes, cómo estan por acá! Un aire espiritual y jocoso, sorprendió la tranquilidad de la sala, donde le respondieron con voz magisterial: 

-         Saludes cuñado, lo noto agitado. Volteó hacia el patio, gritó: ¡Llegó Chico! Salió inmediatamente, Doña Amelia Maria de Lourdes Verde Bracho (1898-1969), esposa del Dr. Lomelli, y se dirigió con suma alegría a darle una abrazo al recién llegado, diciéndole:

-         Dichosos los ojos que te aguaitan de nuevo, hermanito.

-         Amelia lo prometido es deuda, aquí estoy. Huele a bueno. Les diré que pusieron bonita la entrada de Cruz Verde, fuí al ateneo a conversar un rato con Carrillito. Lo que no dijo fue que además había pasado por la cárcel de Trujillo.

-         ¿Cómo esta La Puerta, siguen sin entenderse? El sacerdote, le respondió:

-         En estos tiempos de derrocamiento y junta militar, vos sabés.

Se entretuvo con los saludos y abrazos a los sobrinos, principalmente a los pequeños  Francisquito su ahijado, Gustavo Adolfo y Plinio. Omar Darío, ya había ingresado a la carrera militar, así como, dedicó saludos a  otros familiares, el polémico y agradable cura nativo de Carora, yendo directo al grano, como de costumbre, le dijo al Doctor:  

-         ¿Epa Andrés, ya enyugates las yuntas? Y se lo fue llevando a la sala, para conversar. El Dr. Lomelli, que lo conoce bastante, le contestó con lo siguiente:

-         Esa es una pregunta que trae pegada la respuesta o me equivoco.

-         Vengo por algo que me tiene muy preocupado cuñado. Le dijo el presbítero.

-         ¿Y eso, por qué tanta preocupación, que hasta sudada traés la sotana? Se te va a poner color pollito. Sonriendo la chanza, le revela:

-         Vine a abogar por varios de los muchachos que están detenidos por lo del alzamiento, eso que ocurrió el 11 de diciembre, que llaman “brote revolucionario”.

-         ¿Y quiénes son esos amigos tuyos, que estan pagando chirona? ¿Gente del general Juan Araujo? Fue un agregado sarcástico del maestro Lomelli, pues conocía la antipatía que su cuñado tenia por el Araujismo-Baptistero oligarca trujillano.

-         No, mi amigo Pancho Delgado, vos sabés, él es rebelde por naturaleza, también Gonzalito Viloria el fomentador de la construcción de la Plaza del pueblo, y Olinto Ojeda el atento, los prefectos de La Puerta, que son muy medinistas, también los Matheus. Me gustaria que los pusieras en libertad, aunque son mas de 100 presos politicos y si puedes a todos, se te agradeceria y ganarias mas indulgencias para llegar al cielo. Se refería a su gente de La Puerta, a los que con él, desgranaban sus ideas, coincidencias, pasiones, afectos y conspiraderas. Lomelli, se quedó callado unos segundos y le confesó:

-         Te diré, que este problema está sobre las topias, ninguno de los jueces titulares quiere decidirlo, se inhibieron todos y nombraron una terna ad hoc de suplentes que tampoco aceptaron la convocatoria, el Ejecutivo elaboró una segunda terna, en la que se me colocó de primero, por eso me lo encomiendan a mí.

-         Claro, como todos son oligarcas y se tapan entre ellos. Puedes tener por seguro que después que sentencies, te van a sobrar detractores. En efecto, esto ocurrió.

-         Si, pero cuando me juramenté, le advertí al Secretario General encargado, Dr. Ruben Hurtado Rodríguez, -ya estaba legitimada la Junta Revolucionaria de Gobierno-, que yo era independiente y que sentenciaría aplicando rectamente la Ley. No me van imponer vainas.

-         Si, pero me preocupa que mi gente continúe detenida, ya llevan mas de un mes en la cárcel de aquí.   

-         Chico, quedáte tranquilo, que voy a darle un vistón a eso, pero primero andáte a descansar que estas en tu casa.  Le dijo el atento, entusiasta y recordado maestro de Cuicas, La Quebrada y la Escuela Cristóbal Mendoza de Trujillo.

El 19 de febrero de 1947, con la “verdad judicial incontrovertible” como guía,  el Dr. Andrés Lomelli Rosario (1889-1977) les dio la libertad a  mas de un centenar de presos políticos blandiendo el “Derecho a la Revolución” (Dr. A. Lomelli Rosario. Sentencia y Replica de los Sublevados en el Estado Trujillo. Editorial Elite. Caracas. 1947); coincidiendo con el pedimento y la espiritualidad piadosa y humanitaria del atrevido Padre Verde.

*

En uno de los tomos de Testimonios del Periodismo Trujillano, leí una pequeña referencia que hizo don Luis González, Cronista de Valera, que, el Padre Verde, era “un personaje de antología”. Intrigó el relevante calificativo, algo así como un ser único y digno de destacar, que hizo de quien por varios años fue el Cura de almas de La Puerta, el párroco polémico. Aún es recordado en esta comarca, y obligó a indagar e investigar, lo que me llevó a publicar los dos artículos anteriores: Desde La Puerta, el padre Verde, excomulga a los padres Contreras, Trejo, Monsalve y Parra  (publicado en Diario de los Andes, 24/04/2022), y José Leopoldo Valero “La Mole” (publicado el 25 julio 2022, en: lapuertaysuhistoria.blogspot.com), este, con la información y datos dados por una persona que lo conoció y trató personalmente.

Llamó mi atención que en la lista de Párrocos, elaborada por Rafael Abreu para La Puerta un Pueblo, no se incluye al Padre Verde, quien tuvo gestion posterior a la del párroco Pbro.  Ernesto de Jesus Mendez, y antes de la del padre Trejo, ambos merideños. Tuvo su residencia por varias décadas, en esta población. Tampoco en los escritos de los Burelli, se menciona a dicho cura. Toda exclusión tiene una razon: Verde, era enemigo de los oligarcas. Cuando fallece el coronel Felipe Uzcátegui, en 1933, caudillo liberal, y jefe civil y militar gomecista en La Puerta, ademas, propietario de importantes posesiones en este Municipio, y en La Mesa de Esnujaque, Jajó y Timotes, y de la bonita y mas atrayente casona de La Puerta, que era su residencia,  pasó a ser ocupada por el padre Verde, amigo de los herederos del Coronel, pero no de la dictadura. 

En 1935, al culminar la tiranía gomecista, el “Cura Rojo” como le llamaban, alzó su voz en el púlpito, en la calles y en las plazas, con un férreo discurso anti dictatorial, contra todo lo que oliera al legado Gomecista y sus virtuales herederos políticos y militares. Los generales Araujo y Trino Baptista, Presidente y Secretario General de Gobierno, representantes de la oligarquía en Trujillo, siempre lo vieron con recelo.  

En 1936, cuando el general Eleazar López Contreras, nuevo Presidente de la República, seguidor de Gomez, trataba de fortalecer y estabilizar su elección y gobierno, el padre Verde, promovió y buscaba la unidad y la paz, sobre valores morales  y civilizados. La prensa regional, destacó positivamente su actividad pastoral y también la política, lo que podemos apreciar en la siguiente nota:   <<Altamente grato nos ha sido estrechar la diestra fuerte y joven del Pbro. Francisco Jose Verde, quien nos hizo el honor de una visita, durante la cual tuvimos el gusto de oír de sus propios labios frases de cariño para este periódico y concepto de profunda satisfacción para nuestra conciencia de buenos venezolanos, acostumbrados a que se nos hable de derechos propios, de libertad bien entendida y de los justos reclamos que la sociedad y el pueblo tienen pendientes con la satrapía que acaba de extinguirse y los que contribuyeron a que ella se perpetuara en el poder>> (El Relator. Trujillo. Venezuela. Sabado 15/02/1936); ese era el sentimiento de un país maltratado por sus gobernantes.

Dicha publicación, al describir a este sacerdote, señaló: <<El padre Verde es un verdadero soldado de Jesús porque no reduce el regazo estrecho de la Iglesia colocada bajo su dirección espiritual, los acentos de su palabra llena siempre de buena doctrina, y los beneficios de su acción, orientada, por los caminos del bien social, como no se redujeron nunca al penumbroso recinto de las Sinagogas las parábolas y los hechos que consagraron en el mundo la personalidad insustituible del Dios Hombre. Cuando se hable de hombres de la talla moral y del valor civil del Padre Verde, hay que convenir en que el destino permita el entronamiento de ciertas tiranías, porque se destaquen como amantes de la libertad y la justicia ciertos hombres, que Dios coloca como atalayas del bien, en los caminos de la vida>> (Idem). Una personalidad auténtica.

Culminando este reconocimiento público, así: <<Al despedir al amigo y compañero apreciado, en marcha hacia su Parroquia, donde lo esperan el pueblo y sus deberes eclesiásticos, hacemos votos porque su doble obra de catequización y de República, obtenga los frutos que él se promete y que nosotros esperamos de su abnegación, su piedad y su talento>> (Idem). De esa magnitud era la opinión y el sentimiento que tenia la sociedad trujillana de este Sacerdote.

Unica imagen del Padre Verde que hemos encontrado en nuestra investigación. Tomada del semanario Crisol, en: Testimonios del Periodismo trujillano, Tomo XII, 1987. 


El dialéctico Francisco Jose Verde, involucrado en el controversial y polémico cisma de la Iglesia Catolica.

Posterior al declive del periodo de apertura democrática y transformación empujado por el gobierno del general Isaías Medina Angarita, el padre Verde se ve envuelto en uno de los más importantes cismas de la iglesia católica en Venezuela. En nuestro artículo, Desde La Puerta, el padre Verde, excomulga a los padres Contreras, Trejo, Monsalve y Parra  (publicado en Diario de los Andes, 24/04/2022), tratamos que, en el año 1948, nuestra parroquia La Puerta, fue asiento de uno de los episodios más controversiales y polémicos en su historia religiosa. Siendo esta, una de las comunidades andinas de mayor devoción católica, que en forma tranquila, sosegada y consecuente la practicaba, se vio interrumpida por una desbandada dentro de la curia y la feligresía, considerando que los dos presbíteros protagonistas de estos hechos, fueron párrocos y autoridad católica de nuestra población y de Valera, y además, buenos y queridos pastores.

Todo emerge con mayor énfasis, por <<El anticlericalismo del gobierno adeco, durante el llamado trienio, casi desbordado en las mentes de los “cureros”, dio pie a una campaña anticomunista. ..Una de las preocupaciones de un sector de la sociedad, era el tema de las autoridades oligarcas de la Iglesia Católica. Un reconocido y popular sacerdote de Caracas y otros de varios estados del país, …promovieron la creación de una nueva, y constituyeron la denominada Iglesia Católica Apostólica Venezolana (ICAV)>>, a esta, se sumó un grupo importante de sacerdotes, y de fieles que fueron dando cuerpo a esta nueva comunidad religiosa criolla, una iglesia católica nacional. Entre ellos, se integró el conocido padre Verde, nuestro párroco de La Puerta, lo que fue criticado por unos, y apoyado por otros.

La particularidad en cuanto a espacio, es que el cisma eclesiástico, se dio con mayor énfasis en Caracas, donde hacía vida pastoral el padre Castillo Méndez, y en Trujillo, donde estaba el padre Francisco José Verde, particularmente en La Puerta, donde este tenía su residencia personal y también la oficial. Antes y después de su consagración como obispo, siguió viviendo en nuestra parroquia (antes Municipio). Ya siendo Obispo de los Andes, despachaba desde su residencia en esta misma localidad.

         Los periódicos de ese tiempo cubrieron dicho polémico episodio. Una de estas publicaciones, el Semanario Crisol, de la ciudad de Valera, dirigido por Manuel I. Molina. Edición del día 25-11-1948. Pág. 3. N° 20. Valor: Una locha, nos aclara el asunto, con la siguiente publicación:

<<REMITIDO. Nos. Francisco José Verde, Obispo titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico del territorio venezolano hago constar que: hace tiempo me separé de la Iglesia Romana por razones que expuse en oficio privado ante la Nunciatura Apostólica, como también ante el Arzobispo de Caracas y ante las autoridades eclesiásticas de Mérida. Por esas razones es bastante extraño que los Pbros. José Humberto Contreras, Ramón de J. Trejo, Rafael Ernesto Monsalve y Pedro Parra, Párrocos de Valera, Mendoza, Escuque y Carvajal, respectivamente, se hayan ocupado de Nos con excomuniones y censuras en los púlpitos de ¡las Iglesias!…- Por estos motivos, Nos, con la suprema autoridad divina que nos asiste declaramos Excomulgados, con la Excomunión latae sententiae, reservada a Nos, a los susodichos presbíteros José Humberto Contreras, Ramón de J. Trejo, Rafael Ernesto Monsalve y Pedro Parra. Esta Excomunión solamente podrá ser levantada por Nos, o por cualquiera de los sacerdotes de Nuestra Iglesia, Católica, Apostólica y Venezolana, siempre y cuando los fulminados por ella, den señales de arrepentimiento y contrición.- Mandamos, pues, a los fieles de nuestras Iglesia Venezolana tengan a estos sacerdotes como excomulgados –sino vitandos-, al menos tolerados y dignos de compasión. Dado y sellado en nuestra provisional Residencia de La Puerta a los veinticinco días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y ocho. (L.S.) FRANCISCO JOSÉ. Obispo Titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico de Venezuela>> (González, Luis. Testimonios del periodismo trujillano. Tomo XII. Pág. 1301-A. Editorial Venezuela, Valera, 1987). Drástico y piadoso texto del excepcional Obispo de la nueva iglesia venezolana.

Se desprende fácilmente de este remitido, que el padre Verde, en su carácter de Obispo titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico del territorio venezolano excomulgó al cura Ramón de Jesús Trejo, párroco para ese tiempo y constructor del actual templo de La Puerta, también a los padres Pedro Parra, Rafael Ernesto Monsalve y al presbítero José Humberto Contreras, admirado sacerdote por sus obras sociales en favor de los sectores pobres de Valera; sin embargo, piadoso el novel Obispo, la sentencia, aclara que éstos, podían ser tolerados por la feligresía y ser dignos de compasión. (Tomado de nuestro artículo: El padre Verde y el padre Trejo, se excomulgan recíprocamente, publicado en el portal: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).

Debo mencionar que a mediados de diciembre del año 1946, como consecuencia del golpe de Estado, los oligarcas se alzaron en Jajó, Tuñame y en La Mesa de Esnujaque, grupos armados se organizaron bajo la comandancia del general Juan Araujo, hijo del “León de la Cordillera”. El padre Verde, en su coherente línea antioligarca, salió de  su casa en La Puerta, y marchó con su armamento: el Cristo y su revólver, que nunca le faltó, acompañando a la tropa del mayor Luis Felipe Llovera Páez, su amigo, desde que era Capellán del Ejército, y quien llegó a Trujillo, como oficial designado para reducir las fuerzas anti junta de gobierno cívico-militar, del general Araujo (Angulo Rivas, Alfredo. Adiós a la Utopía. Briceño, 227); allí, en esas montañas trujillanas, anduvo enfrentando a los oligarcas, se recuerda al poeta y carismático padre Verde.  

De este convulso tiempo, es su frase: ¡Yo soy más trujillano que el Diablo Briceño y como él cortaré cabezas si ello es necesario para defender la Democracia! Su definición ideológica política, apoyando la fuerzas dirigidas por Rómulo Betancourt y otros dirigentes demócratas y la oficialidad joven de las Fuerzas Armadas.

Como se contó al inicio, Verde, era cuñado del Dr. Andrés Lomelli Rosario (San Lázaro 1891-1977), maestro de fervoroso patriotismo. A pesar que persiguió a los oligarcas, su compasión lo hizo interceder por la libertad de varios de sus amigos y vecinos alzados con el general Juan Araujo. Lomelli, siendo Juez penal, dictó la celebre sentencia absolutoria a los rebeldes trujillanos alzados contra la Junta Militar que derrocó al Presidente Medina Angarita que se distinguió por haber dado ciertas libertades democráticas. Entre los presos estaban Gonzalo Viloria y Pancho Delgado, ex jefes civiles y otros vecinos de La Puerta. El juez consideró que,  <<rebelarse contra un gobierno de facto no constituía acto punible, es el ejercicio del derecho a la revolución>>. Francisco Jose Verde Bracho (1899-1877) pasó mucho tiempo viviendo en casa de los Lomelli en Trujillo, antes de irse a vivir a Caracas, sus últimos años de existencia. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.



domingo, 17 de julio de 2022

José Leopoldo Valero "la mole"


José Leopoldo Valero "la mole".


                                Oswaldo Manrique. 


Su paso pausado, uno seguido del otro, sin romper la marcha, parecen decirse "uno a la vez"; él, es de esos cuyo cuerpo y cuya alma, van pisando la alfombra niebla por las 9 calles y las 3 avenidas y media del área urbana de La Puerta, acompasado de los silbidos vientos del abra de La Culata. Le da igual, en las horas de sol o de luna, siempre será un paso a la vez. Su nombre José Leopoldo Valero, lo llaman afectuosamente la "Mole" Leopoldo.


No ha perdido la maña de recorrer sus trillos autóctonos desde que tiene uso de razón. Canta a veces, se le conoce su chiflido, ríe estruendosamente y saluda con atención con su -¿Cómo amanecíte?

Además goza de una religiosidad imperturbable, se persigna a menudo y acude a su templo, como parte de su cotidianidad y respeto reverencial católico. 

Nació en La Puerta, estado Trujillo, el 22 octubre de 1958. Su madre de quien habla como amantísimo hijo, de nombre Ramona Hilaria de Portillo, los parroquianos, la llamaban Hilaria. Su padre Ramón Antonio Portillo, oriundo de San Cristóbal, estado Táchira, llegó a Trujillo para incorporarse a la Banda Musical de la ciudad de Trujillo, como ejecutante de clarinete. En esa ciudad, Ramón conoció a Hilaria Valero, nativa de Carora, estado Lara y decidieron casarse en La Puerta, e irse a vivir allí. Los casó el padre Francisco José Verde, quien era paisano de Hilaria. 

Relató Leopoldo que su papá Ramón, llegó a ocupar el cargo de Juez de este Municipio, hasta que murió (Conversación con José Leopoldo Valero. La Puerta, 3 abril 2022).  Al morir Ramón Portillo, su mujer quedó sola y con Leopoldo pequeño, a su cargo, viviendo en La Puerta.

Entre los años 1966 y 67, estando en funcionamiento, esa suerte de esperanza municipal y regional, como lo fue la Escuela Técnica de Agricultura y Cría, de La Puerta, la señora Hilaria se defendía económicamente haciendo comida y tenía una residencia de estudiantes en su casa de la Calle Sucre, antes calle arriba. 

Hay un aspecto de su vida que lo dice sin ningún tipo de tristeza, como si nunca lo hubiera afectado, por la forma cariñosa que habla de sus padres, él fue adoptado por ellos, y jamás conoció a su madre y padre biológicos. 

José Leopoldo Valero, sentado en una acera de La Hoyada, Parroquia La Puerta, Trujillo, Venezuela. Cronografía propia de este blog. 

Entre sus recuerdos está que estudió <<en la escuela que estaba en la Plaza, el 1ro.  y 2do grado de primaria, el 3°, 4°, 5° y 6° grado en el Grupo de arriba>>(Conversación citada), se refiere a la escuela José Luis Faure Sabaut, que tuvo sus inicios en unas casas ubicadas al frente de la Plaza Bolívar. Educación primaria que terminó en 1972.

Parte del día, lo utilizaba para ayudar a su mamá, quien <<hacia paledonia, cocada, el suspiro, y el sollozo>> (Conversación citada);  explicó que este último dulce es el mismo suspiro, pero de color amarillo. Él agarraba sus cestas y bandejas de dulces, e iba directo a venderle la producción diaria a los locales de los comerciantes del pueblo. 

Pudo trabajar Hilaria como ama de llaves del padre Verde, quien la ayudó, y  en las distintas responsabilidades y Parroquias, que tuvo que asumir este Cura, allí fueron a dar. Verde, vivía en la mansión ubicada al lado de donde está el hotel El Padrino, en la misma cuadra de la Prefectura de La Puerta. 

 Recordó Leopoldo, que vivieron en Trujillo, en la casona de los Lomelli, apreciada familia trujillana, destacada por sus integrantes profesionales y sus acciones al servicio de la comunidad, ubicada en las Araujas, donde estuvo la sede de la Disip, al frente de la bomba de gasolina, vivieron por un año, hasta que cambiaron al padre a otra Parroquia.

Andrés Lomelli Rosario, estaba casado con Amelia, hermana del padre Verde. Viendo que Hilaria no tenía casa, se puso de acuerdo con el padre Verde y entre los dos, le compran la casa en La Puerta. Este padre era un hombre de mucho dinero. Fue el Pbro. Francisco José Verde <<quien ideó e hizo posible en 1942, la construcción del área histórica de Mendoza con sus monumentos de Antonio Nicolás Briceño y el padre Rosario>> (Briceño Monreal, Aura. Lección magistral Bicentenario del nacimiento del Dr. y coronel Antonio Nicolás Briceño. Valera. 1982). En la memoria colectiva de nuestros viejos, se recuerda el encontronazo que tuvo este cura con uno de los “caciques” del pueblo, de apellido Matheus. El padre, era enemigo de los oligarcas, particularmente el “Araujismo”. Ese día ambos se pusieron a discutir, y el padre ese día no andaba armado de su revólver como acostumbraba, pero para no dejar la discusión incompleta, le dio unos “carajazos” a su contrincante, y allí, terminó todo.

José Leopoldo Valero (izquierda), sentado al lado de su amigo Antonio Rivas (a la derecha), en una acera de La Hoyada, Parroquia La Puerta, Trujillo, Venezuela. Cronografía propia de este blog. 

Hilaria trabajó mucho tiempo con el padre Verde, y Leopoldo siempre al lado de ella, ayudando en lo que podía, a la vez aprendiendo modales, los convencionalismos sociales y religiosos del entorno de un sacerdote tan polémico como Verde, en fin, a tratar a la gente, a la feligresía, a los curas; recuerda que estuvo en Trujillo, Mendoza, La Mesa, también en Barquisimeto y luego, se trasladan a la parroquia La Pastora, en Caracas, aquí murió el polémico Padre, en un apartamento que había comprado.  

Espectador actual, puede encontrarse en la plaza Bolívar o en la esquina de la Casa Parroquial, también por el Callejón de los Muertos, o finalmente en el frente del Pastelito de Oro, observando el movimiento de gente. A Leopoldo se le ve sólo, calmado,  caminando, como él mismo lo comenta "con Dios y con la Virgen", adopta una pose monacal, con las manos entrecruzadas sobre su estómago, como un sacerdote atento y sonriente, cuando se le trata, se reconoce a un ser con profunda tranquilidad espiritual; eso le viene, porque gran parte de su vida estuvo ligada al padre Francisco José Verde, quien fue Párroco de La Puerta y Mendoza, un beato varón muy singular.

Cuando "la mole" Valero,  acude a cumplir con su deber eucarístico en el templo San Pablo Apóstol de La Puerta, pareciera que se abstrae y se integra a otro mundo, con el que se comunica secretamente.

Pareciera contradictorio, por esa tranquilidad y parsimonia que lo caracteriza, que comenzó  <<A viajar como caletero, desde los 16 años, era la forma que había para conocer otros sitios. Trabajé para todos los Despachos de hortalizas, con los Romero, los Farías, los Torres, y después con los Briceño de la Mocoti, trabajé viajando como hasta los 45 o 50 años de edad. Le puedo decir que conocí a gran parte de Venezuela. Fui muchas veces a Ciudad Bolívar, Puerto La Cruz, al Tigre, San Félix, los Llanos, y hasta la famosa Conejera, en la Isla de Margarita fui a dar>> (Conversación citada). Cuando estaba de vacaciones, se iba a las ferias, específicamente a las de Mérida y las de San Cristóbal, se iba sólo. En Trujillo, iba a visitar a Olga, su novia oficial. Luego se relacionó sentimentalmente con Macu, una joven residenciada en la Calle La Legua. Tenía sus novias, pero no dejó hijos regados.

Impertérrito, de pie, en su habitual pose de cartujo, con las manos sobre su estomago, parado en una esquina, observa desde temprano como fiel vigía el paso de la niebla y de las paraulatas parameras con su engañoso trino, ojeando como cámara panorámica desde la falda de La Maraquita, hasta Los pormenores de los Vicuyes, luego voltea hacia el este, y otea desde el abra que corona La Flecha, hasta la serranía de Pitimay; es la estampa que lo recrea y lo energiza, por eso, la admiración que siente por su paisaje vital. 

José Leopoldo Valero "la mole", en uno de los recintos al que acude con bastante regularidad: el templo San Pablo Apóstol de La Puerta.

Recordó que, anteriormente, <<las fiestas del pueblo, eran más religiosas y de más respeto y entusiasmo tradicional. Estoy hablando de los años 70. Me gustaba mucho la semana santa, porque también en las diferentes casas de familia, te invitaban a comer>> (Conversación citada); esto lo dijo con su fresca y estruendosa carcajada. 

En aquellas noches lúgubres, cargadas de niebla, de frío y hasta de lluvia, como si fuese un protector de la noche, se le escucha: - ¡eperate! no te vayás solo, te acompaño. Como todo un custodio llega hasta la casa del vecino de mayor edad, que para él merece ser cuidado, acciones como esa, forman parte de su lógica de vida.

 La Puerta, junio 2022.

Omanrique761@gmail.com

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