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sábado, 31 de mayo de 2025

Tesoro lingüístico de La Puerta: Sus topónimos indígenas.

    Por Oswaldo Manrique


    Estas notas sobre vocablos indígenas puertenses, que aun se usan y están vigentes en su mayoría; son un aporte dirigido a la misión de reconstrucción  histórica, cultural y etnolingüística, que se debe realizar en todos los pueblos andinos.

    Sin aspiraciones de que se tome como un estudio de dialectología, lexicografía  o lingüística o etnolingüística, este conjunto de topónimos propios del colorido y fonetismo Timoto, usadas por nuestra comunidad, han formado parte de su patrimonio histórico y tesoro cultural, que se ha considerado pertinente ordenarlas y difundirlas, con sus respectivas definiciones o explicaciones. 


      La lengua o dialecto indígena Timoto.


    Los datos e informaciones tempranas que se poseen, títulos de encomiendas, dan cuenta que para el siglo XVI,  el área del valle del Bomboy, de la que comprende hoy la parroquia La Puerta, estuvo ocupada mayormente por grupos de lengua Timoto, de la familia lingüística Muku-Chibcha, en desplazamiento desde Tunja (hoy Colombia), hacia el lago de Coquivacoa, buscando salida al Mar Caribe. Se evidencia una marcada y definida posesión espacial de expresiones grupales y comunidades de dicha poderosa Nación indígena. En varios puntos de su territorio, esta signada por la topografía, hidrografía y por los contextos históricos que  le dieron impulso a la evolución de La Puerta, como pueblo.

    La lengua Timoto, prácticamente ha desaparecido. Para atrevernos a la elaboración de este sencillo artículo, además del conocimiento geográfico de nuestra Parroquia, y los documentos añejos, de encomiendas, títulos de propiedad, libros de la Parroquia eclesiástica archivados en la Diócesis de Trujillo, y el escaso material historiográfico con que se cuenta, tomamos en consideración algunas pautas importantes, adelantadas por la profesora Jacqueline Clarac. Los cronistas, conquistadores, alcaldes, escribanos, notarios y demás integrantes de la “ciudad letrada” hispana, <<…como no hablaban las lenguas indígenas, interpretaban lo que querían y anotaban los nombres indígenas (sin saber si se trataba de caciques, de comunidades o de grupos más numerosos) con un descuido total>>; por eso, complementando con el criterio del doctor Fonseca en su trabajo sobre dialectología, los nombres indígenas siendo como eran onomatopéyicos, algunos símiles de sonidos de animales, ríos, y demás elementos de la naturaleza, cuando los indígenas les respondían, ellos anotaban como iban escuchando, indistintamente a como se lo hablaba uno y otro indígena; agregando que, como en nuestro caso, eran oriundos de distintos países de Europa, encontramos encomenderos portugueses, venecianos, vascos y españoles moriscos (Al-Andaluz), escribían los nombres a su manera y gramática. Por ejemplo, el vocablo Bomboy, lo escribieron de diferentes maneras: Vomvoy, Vonboy, Bomboi, Bombas, Bombay, pero mayormente Bomboy, como lo asientan los viejos documentos.  

    Otro aspecto interesante que hemos notado en nuestra Parroquia, lo ha denominado la citada profesora, como fenómeno de desplazamiento, que ratifica lo que han anotado viejos Cronistas de Indias, según el cual, se produjeron mudanzas de conglomerados indígenas y cambios de lugar, por intereses de los encomenderos, a lo que hay que agregar también, como causa, para dividir y neutralizar la carga de rebeldía de los aborígenes, lo que ayudó a mezclar la información original  (Clarac de Briceño, J. 1999. Los grupos étnicos andinos venezolanos en la visión de Julio C. Salas y la de investigadores contemporáneos. Boletín Antropológico 47: 35-28. Portal académico de la Universidad de Los Andes. 29 Mar. 2009).  En nuestro caso, encontramos un grupo que por inducido desplazamiento, se asentó en la parte sur de esta comunidad como Mucutí,  y otro, el de los Xikokes, en el páramo de la Puerta (oeste), ambos de origen Timoto.


    Descripción de topónimos indígenas y distribución espacial de lugares de La         Puerta del Bomboy.

    Los topónimos locales, nos ayudan a desempolvar parte de nuestra historia prehispánica local, fuente del proceso de ocupación y adaptación del ser humano sobre la tierra y sus elementos naturales y convertirlos en hábitat, espacio de vida y labor, de  costumbres y cotidianidad, sus expresiones mágico religiosas,  inclusive, marca su manera de ser, de sentir y pensar.

    Aquí, partimos de once (14) topónimos locativos indígenas, de los cuales 13 son usados en la actualidad, y otro, encontrado en los registros de antiguos geógrafos, fue sustituido; aparte, hemos registrado nueve (9) antropónimos, que son objeto de un artículo publicado en lapuertaysuhistoria.blogspot.com.  Entre esos topónimos, que nos van dando idea para la reconstrucción del proceso de evolución como pueblo de La Puerta del Bomboy, tenemos:

    Bomboy, San Pablo de Bomboy. Los denominados conquistadores hispanos, en su empresa de invasión dieron a nuestra aldea indígena, el nombre de Pueblo Cabecera de Doctrina San Pablo de Bomboy; así lo patentizan los documentos de organización de Doctrinas (Alcega, 1608;  Valera y Messa, 1687; Libros Eclesiásticos aperturados por el padre Rosario en 1795), asimismo,  asentado como Valle de Vomvoy (Titulo de “Encomienda Valle de Vomboy”), Vonboy o Bomboi.

    Este vocablo Bomboy, en dialecto Timoto, significa río de aguas de espuma; sin embargo, la dinámica social de la invasión y la realidad del lugar, fue sustituyéndolo por imposición española, por un nombre más práctico: La Puerta.  Para 1777, el uso popular del cognomento La Puerta, fue recogido y asentado en el Informe de la visita pastoral del Obispo Mariano Martí, como San Pablo de Bomboy alias La Puerta. En los primeros libros de nacimientos y defunciones de esta parroquia, así es asentado.  Había pasado por la fuerza de los hechos a llamarse La Puerta del Bomboy, como espacio de frontera que era, acceso a la Provincia de Venezuela.  El valle y el río, pasaron la tormenta de la cultura española, y equivalentemente, el apoderamiento violento de estas tierras por los oligarcas, sostuvieron su nombre indígena: Bomboy, como hasta ahora se le conoce, aunque con el reiterado descuido de sustituir la “b” por la “m”.  

    Américo Briceño Valero, sobre este valle, escribió en su Geografía del Estado Trujillo (1926),  lo siguiente: <<El valle del Bomboy principia en las fuentes del río de este nombre, se dirige al NE y luego toma rumbo hasta unirse casi completamente en la desembocadura del rio, cuyas aguas vierte sobre el Motatán>> (Briceño Valero: 122). Morfológicamente, el Dr. Fonseca hizo esta distinción <<Bomboi: smomosh – la espuma>> (Fonseca: T1. 269).

    Hemos propuesto, que a los fines de revalorizar nuestras raíces étnicas, en esta hora de descolonización de la historia local, en los ensayos, escritos oficiales y educativos, información de medios de comunicación social, que nuestra parroquia, debería denominarse La Puerta del Bomboy, y tener como gentilicio Puertenses del Bomboy.   


        En el norte de la parroquia:

      Molino de Mimbón, el tiempo y la practicidad, ha venido borrando este nombre; hoy es conocido simplemente como El Molino, caserío, cuya historia desde el siglo XVIII, ha venido girando alrededor del Molino antigua propiedad de los Briceños conquistadores y encomenderos, que los naturales llamaban de Mimbón para diferenciarlo. Mimbón, significa en dialecto Timoto, rio grande, uniendo la palabra española, con la Timoto, tenemos Molino de rio grande, como en efecto era el Bomboy, propulsor de este instrumento de la producción de harina de trigo de aquella época, en la que según el sabio Humboldt, se producía mucho trigo en La Puerta y una de las mejores harinas; esto lo anotó en su obra Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. A la gente que vive en este sector, se le llamaba y aun se le llama escuetamente con el gentilicio de Molineros. Américo Briceño Valero, lo anotó así: Molino de Mimbón, en su lista de <<caseríos y comarcas de La Puerta>> (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. pag.123. Editorial cultural venezolana. Caracas. 1926). También, lo  encontramos en Guía General de Venezuela, del geógrafo francés Francis Benet. Lo adecuado, es que se usara por lo menos en la escritura, el gentilicio de Molineros de Mimbón. 

Vicuyes o Los Bicuyes, es la entrada del camino norte que lleva al Páramo de La Puerta y a Pan de Azúcar, donde hoy está la carretera agrícola. Este vocablo lo usaban los indígenas para señalar un arbusto pequeño, silvestre, que sirve de aliño, de fuerte olor no muy agradable, pero que da muy buen sabor a las comidas, que ellos preparaban. El termino es semejante al carvajalense: Bucuy o Bucúx, por el que se entiende sitio de cocuiza y fibras vegetales, producto que permitió el desarrollo de la cestería en esa zona. A la gente que vive en este sector de La Puerta, se le llama con el gentilicio de Bicuyeros.   

    En el Sur de la parroquia:


Mocotí.  Algunos de los nombres de tribus o parcialidades, respondían a los nombres de sus caciques, principales o tabiskayes, que gobernaban en el tiempo de la llamada conquista europea. Uno de los jefes y principales dirigentes de los nativos Bomboyes, de los Páramos y del valle del mismo nombre, reconocido por los llamados conquistadores que llegaron al espacio geográfico que constituye hoy La Puerta, es Mukutí.

Al parecer, esta comunidad indígena se establece en La Lagunita, El Portachuelo (punto de frontera entre el Nuevo Reino de Granada, actual Colombia, y la jurisdicción de la capitanía General de Venezuela), caseríos del Valle del Bomboy (La Puerta) y en zona cercana al santuario Maen Shombuk (Páramo de las Siete Lagunas), como consecuencia del traslado que les había impuesto su encomendero y amo,  al momento en que ingresó el alcalde y capitán Juan Rodríguez Suarez, en el siglo XVI,  a un sitio también llamado Mocotí, en el rio de montaña que forma parte de la cuenca del rio Chama, y el extenso valle del mismo nombre ubicado en el occidente del Estado Mérida, Bailadores y Páramo de La Negra. Sus habitantes Mucutís,  fueron entregados en encomiendas, luego divididos y sufrieron varios traslados desde su lugar originario. Seguramente, los Mocotis asentados en La Puerta, eran una parcialidad de los de Mérida. 

El topónimo indígena Mocotí, en dialecto Timoto,  significa según Amílcar Fonseca <<tierra templada>> (Fonseca: T1. 310). Este lugar, calificado por este historiador y filólogo, como tierra del cacique Mukutí,  fue escenario de varios hechos históricos violentos, entre ellos, la batalla de 1892, en el que el ejército de los Ponchos Oligarcas, del Araujismo-Baptista, fue totalmente vencido por los liberales “Lagartijos”, comandados por Rafael Montilla Petaquero, quien posteriormente llamarían “El Tigre de Guaitó”.

Mukuti, el cacique, pudo haber nacido hacia el año 1555, y tendría unos 53 años de edad, cuando fue trasladado con su gente a concentrarse en tierras del Valle de Bomboy en 1608, para trabajar las haciendas y fundos del capitán Juan Álvarez de Dabuyn, Blas Tafallés y Hernando Hurtado de Mendoza. Su cacicazgo lo heredó de su padre, quien usó ese mismo nombre. Como lo reconocen los historiadores trujillanos, sus predios y posesiones estaban ubicados en el sitio conocido como Mocotí, en términos del Pueblo de San Pablo del Bomboy (hoy La Puerta), a cuyo Señorío indígena  pertenecía; << Mocotí o Mucotí, es el nombre del sitio de residencia del cacique Mukutí>> (Fonseca: T 1. Pág. 294).  Ese sitio se encuentra localizado geográficamente en la zona sur-oeste de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, del estado Trujillo, en Venezuela; donde se involucra con otros sitios históricos como El Portachuelo, Los Aposentos y Altamira de Garabulla, estos dos últimos, pertenecientes política administrativamente al actual Municipio Miranda del estado Mérida, pero de hecho, hacen vida efectiva con el valle de La Puerta.

Isnabus. Se ha llamado así, un lugar, ubicado en la vía a Agua Fría, al parecer asiento de un grupo indígena perteneciente a los Tirandaes, que morarían en tierras de San Lázaro y Santiago del Burrero, de lo cual no contamos con documentación que nos lo confirme, su localización se confunde como parte de La Puerta, porque está apenas a 2 kilómetros de La Lagunita.

Garabulla, este topónimo, tiene relación con un caserío que se denomina Altamira de Garabulla, cerca de La Lagunita, en la parte suroeste de La Puerta, que se confunde con la jurisdicción de otras Parroquias. En nuestra pesquisa, significa tierra larga o mucha; hay un lugar llamado Garabulla en la laguna de Sinamaica (La Guajira).  

Maraquita, (derivado del guaraní mbaracá), es el llamado Derrame o Chorrerón de La Maraquita, que se desprende del páramo de las Siete Lagunas; fue el primer camino indígena para llegar a dicho Páramo. Es lindero principal de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta (Partición de 1891). Se le llama así, porque antes de construir el dique, cuando llovía en la cabecera (Paramo), avisaba con un ruido que asemejaba una maraca, asi, los agricultores de la zona baja cercana al río Bomboy, se resguardaban ellos y sus animales, para evitar se los llevara la crecida. 

         En el lado Este de la parroquia:

    Komboko, Kombokoy (Comboco), según Amílcar Fonseca, este topónimo <<Convocoy (Kombokoy) significaba río seco, pues la aféresis es muy propia para Mocoy, río de esta ciudad que solo tiene la categoría de vertiente por la escasez de sus aguas>> (Fonseca: T1. 310);  la compara fonéticamente con el listado de palabras relacionadas con aguas. Hace pocos años, esta quebrada y caída de agua dormida o escasa, tuvo un temporal que arrasó con todo un lugar de turismo, destruyendo edificaciones, cabañas, restaurant, zonas de esparcimiento. Es un lugar conformado por laderas y barrancos de importancia, a la altura de la carretera trasandina que va de La Puerta a Timotes.  

Es lindero principal de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta (Partición de 1891), y parcialidad indígena Timoto, ubicada hacia el Sur-Este, jurisdicción de nuestra parroquia, vecindad con las tribus hermanas Durí, Esnujaque, Jajó, cercanas al torrentoso Hitatán o río Motatán.

Se ha venido sustituyendo el topónimo indígena del lugar Comboco, por nombres como La Nevera, Neblina  y otros parecidos.

    Motatán (Hitatan).  En cuanto al nombre del río Motatán (Hitatan),   significa “Stimots-Ustate-An”, traducido del dialecto indígena significa “Timotes-Puerta-Yo”, es decir, en sentido amplio: yo soy la Puerta de los Timotes. (Fonseca: 309). En su rivera oeste, se fueron asentando los Kombokos, grupo que conformaron desde El Horno, Mesa de Esnujaque y Timotes hasta el río Bomboy los primeros pobladores del valle y Comuna Indígena del Bomboy. Esta puede ser una hipótesis valedera, sobre el origen del nombre de nuestra parroquia, <<yo soy la Puerta de los Timotes>>, que habría derivado en la articulación de la expresión castellana La Puerta y la aborigen Bomboy, resultando La Puerta del Bomboy,  asunto que no se ha ahondado en su estudio.   

    Pitimay, uno de los nombres de mayor uso en nuestra toponimia local es Pitimay; además se mantiene inscrito en añejos documentos de titularidad de la propiedad de un vasto perímetro de tierras, entre el sector Carorita y el Molino, incluso lo han dividido, entre Llano de Pitimay y la Cima de Pitimay; es además un punto oficial político-territorial, como lindero de nuestra Parroquia, con Los Cerrillos, jurisdicción de la Parroquia Mendoza. La combinación Pitimay significa, en lengua Timoto, Pity o piti, cuatro (4), y may: plumas, fuerza, o nivel, que en nuestro criterio equivale a cacique de cuatro rangos. Se asemeja al nombre del cacique de los Visipites, encomendado al capitán Joan Román en 1565,  es decir, Pitijay o Pitisay, que significa cuatro buenos. 

    Kukuruy, un ejemplo interesante de un nombre que se ha querido borrar, ya no se utiliza, es el de Kukuruy. Este topónimo indígena femenino (Cucuruy), lo registró para la posteridad, el agrimensor e historiador Américo Briceño Valero, en su lista de <<caseríos y comarcas de La Puerta>> (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. pag.123. Editorial cultural venezolana. Caracas. 1926). Igualmente, lo  encontramos en una importante obra de conocimiento histórico, como lo es Guía General de Venezuela, encomendada por el gobierno de Juan Vicente Gómez, al geógrafo francés Francis Bennet; éste en su recorrido por el Municipio La Puerta, señaló al sector de lo que hoy se conoce como Carorita, con el nombre de Kukuruy, recorrido que hizo  en 1926. Briceño y Bennet, corroborando el trabajo de Codazzi del siglo XIX, registraron en sus citadas obras y divulgaron para la historia, la existencia del topónimo Kukuruy, de origen nativo. Según nuestras indagaciones Kukuruy (Cucuruy),  este hermoso vocablo indígena puede significar india muy buena, por su terminación una persona prehispánica de mucho poder, de acuerdo al Diccionario de Dialectología de Fonseca. También, tierra o lugar brumoso y frio. Por su parecido al sonido gutural de algunos sublimes animales, puede ser paloma de cuello o cola larga. Bastante parecida a la voz onomatopéyica Cuculí, del Quechua, que significa especie de paloma silvestre del tamaño de la domestica, pero de forma más esbelta; de color cenizo y con una faja de azul muy vivo alrededor de cada ojo, cola larga, alas cortas finas, pico largo y curvado, con patas con dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás (DRAE). De ser esta palabra de origen quechua, como otras,  pudo ser traída por los curas o misioneros católicos, a estas tierras. El topónimo  Kukuruy, en nuestro criterio es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los jefes principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos);  por lo que sería propio de la gran variedad dialectal de los Timotes.     

    Los Timotes, en su organización social del trabajo, asignaban las labores de cestería, telares y la cerámica a las mujeres, dirigida por una jefa o caudilla. En este sitio, se explotaba y actualmente también, una mina de arcilla, se trabaja  la cerámica, el barro, no solo para elaborar piezas de utilidad domestica, sino para fabricar los famosos chorotes o piezas de tributo a los dioses indígenas, por lo que perseguían y castigaban los sacerdotes de las encomiendas. Este hermoso nombre que fue orgullo de los aborígenes, y usado por una caudilla artesana, según la memoria oral, fue borrado por orden del general oligarca Juan Araujo, en una de las reformas de la división político-territorial, luego del despojo de tierras del Resguardo Indígena de La Puerta, en 1891, sustituyéndolo por el de Carorita. Los despojaron de las tierras y también de uno de sus sellos de identidad cultural. Sería interesante dentro de este proceso descolonizador de saberes y de nuestra historia, que las autoridades locales y municipales, estudiaran la posibilidad de renombrar este sector Carorita, con el de Kukuruy.     

    Jumangues. Se ha denominado así, un lugar en el lado este, del casco urbano de la Parroquia, donde antiguamente estaba el cementerio indígena, fue llamado el Callejón de los Muertos, de donde se han originado algunos mitos y viejas leyendas; como referencia, está detrás de la calle Sucre y el templo parroquial. Jumangue es un árbol originario del Amazonas (cinaro), que da unas frutillas dulces y aromáticas; sus ramales y tronco son de forma torcida, su aceite tiene propiedades medicinales. Sale mucho, en esta zona.   

        En el oeste de la parroquia:

    Chegué, vocablo de origen muisca, de donde deriva la lengua Timoto, que significa sumo sacerdote, algunos lo asemejan a mohán. Fray Pedro Simón, lo define: <<es el sacerdote de los ídolos, el que ayuna, y hace las ofrendas>>.

    Chegué queda cerca de “Los Asientos”, donde se origina el agua que va a dar a la Quebrada de San Martín, forma parte del Parque nacional Sierra de La Culata. Para acceder al sitio Chegué, se llega a La Lagunita, cercana a La Mocotí, (Sur de nuestra Parroquia), busca la entrada para subir al Paramito, se emprende la subida y se llega a Chegué, un sector muy frio e inhóspito que tendrá unas 15 casas en la actualidad, queda a pocos kilómetros de la Laguna Negra, Santuario Maen Shombuk.

    Se repite en los páramos de La Puerta, la leyenda que este indígena rebelde participó en la guasábara que comandó el Tabiskey Jaruma, líder de los Escukekeyes, cuando enfrentó a la tropa de Diego García de Paredes, al invadir sus tierras. Según la memoria oral, este guerrero fiel devoto de la diosa Ikake, pasó mucho tiempo en el Quibao, llenando su espíritu de valor guerrero;  vivió más de 150 años, porque comía a diario el díctamo real y jalea de frailejón de Maen Shombuch. Fue un hombre muy respetado, inclusive, por los europeos invasores.

    Xikoke. Los Timotohablantes, en su creatividad para escoger topónimos, llamaban a los lugares de viviendas cercanas y ubicadas en el margen de quebradas y ríos: Xikoke (Sicoque); esto fue delineando la personalidad y características de un grupo de familias indígenas, quizás de parentelas, por su conexión y cooperativismo, que construían sus viviendas cerca de los cauces de las quebradas y de los ríos, o  riveras de las aguas.

    Uno de los casos de desplazamiento de pueblos originarios hacia nuestra parroquia es el de Xikokes. Hubo una parcialidad Quicoqui (Xikoke), que con Durí, Jajó y Esnujaque fueron trasladados por su rebeldía, varios de estos grupos aborígenes al Valle del Bomboy, que ayudaron a conformar la Comunidad Indígena de este lugar.

    Desde tiempos muy antiguos, y así lo evidencian escrituras, la posesión el Xikoke (Sicoque), en el páramo de La Puerta ha sido tierra indígena; en ella se puede encontrar los vestigios de las plantas base en piedra de 4 viviendas indígenas muy antiguas; hoy es propiedad de la familia Rivas, gente mestiza descendiente de esos Xikokes. Pudiera agregarse, a lo que planteamos con el caso de Kukuruy, se consultara la posibilidad de renombrar el Páramo de La Puerta, hoy llamado “Los Torres”, nombre que ni siquiera era de las primeras pobladas mestizas de esas montañas,  con el de Xikoke, Páramo de Xikokes.  Las autoridades locales y municipales, tienen la palabra.

    Maen Sombeuch  (Páramo de Siete Lagunas).

    El denominado Santuario Maen Sombeuch, ubicado en el Páramo de Siete Lagunas, parte oeste de nuestra parroquia, está conformado por igual número de Lagunas o espejos de agua, cada una con su respectivo nombre y su propia historia, ya españolizada: la Calzona, de la que más se habla por sus mitos y leyendas; la Laguna Negra, sitio de reencuentros; la Laguna Gata, considerada muy bonita, por sus formas;  la Corcovada, Corazón, La Ciega o Tapada y la Madre de la Laguna Gata. Cuenta la memoria oral parameña, que en este espacio se veneraban las divinidades o elementos fundamentales de los indígenas, y también, los espíritus de sus antepasados. A tal fin, los restos de sus muertos, eran enterrados en las distintas cuevas que están cercanas a estas lagunas, y era su costumbre, ir en grupos como en especie de peregrinación familiar, a rendir tributo a sus antepasados o a realizar sus actos y ritos mágico religiosos, por ejemplo a dar gracias al Dios de las cosechas, o al de la lluvia. 

 Morfológicamente, sombeuch o shombuch, nombre genérico  significa agua, el agua (Fonseca T1.299). El numeral Maen, representa siete; articulando ambos vocablos, obtenemos Maen Shombuch, que significa las Siete Lagunas.

                                                                        *

    Con estos datos, se van aclarando algunos aspectos, como la integración social de los Timoto; el desplazamiento, migraciones o traslados de familias de otras naciones como la Kuika, Jirajara a esta comunidad del Bomboy; la fusión cultural hispana europea.  

    Sirva este pequeño aporte sobre la toponimia indígena, para que los estudiantes y educadores de nuestra parroquia La Puerta del Bomboy,  así como estudiosos,  investigadores y hasta curiosos, se conduzcan por el camino del rescate de nuestros nombres y vocablos autóctonos, a la protección de ese patrimonio inmaterial, como auténticos complementos de la reconstrucción  histórica y  para que no se borren de nuestras familias, que aun las usan y las mantienen en su cotidianidad, junto con la carga cultural del Al Andaluz,  lo que ayuda a la revitalización de nuestra forma de hablar, sentir y pensar de nuestra comunidad.

    Imagen cortesía: pintura nativos, autor Richard Terán. 

(*) Portador Patrimonial Historico y Cultural de La Puerta.  

sábado, 25 de mayo de 2024

La Puerta, ancestral y estético pueblo alfarero.

 

La Puerta, ancestral y estético pueblo alfarero.

Por Oswaldo Manrique (*)  

El antiguo arte de elaborar cosas, vasijas, cacharros, imágenes, efigies y otras figuras, en barro y loza, de las más disímiles características, usos, colores, brillos y cualidades estéticas, representan para los arqueólogos, etnohistoriadores e investigadores una fuente y huella irrebatible de nuestro pasado, el que algunos quieren seguir escondiendo y otros desean conocer.

Una vasija, un chorote o un cacharro de arcilla o una pieza de artística,  encierra <<un grado de desarrollo tecnológico para su fabricación, una función para la cual estaba destinada y una forma y decoración que indican un planteamiento estético>> (Los ceramistas de tiempos pretéritos. Diario El Tiempo. Pág. 34. Edición martes 12 febrero 1991. Valera), los pueblos ceramistas prehispánicos evolucionaron este arte siglos antes de la era cristiana. 

Se puede afirmar que uno de los pueblos más antiguos tanto en la actividad agrícola, como la de alfarería es el del valle de Bomboy,  conocido tras la invasión europea como San Pablo Apóstol de Bomboy,  y posteriormente denominado La Puerta (Edo. Trujillo), localizado en la región occidental andina, en una hermosa estribación que se desprende del ramal septentrional del Pico Miranda de la Cordillera de los Andes, llamado por los primeros pobladores: Bomboy.

Se estima la presencia de primeros pobladores en el valle de Bomboy (La Puerta), entre 450 D.C. a los 1000 años D.C. (Vargas: 1967; Wagner: 1969; Niño: 1988; Ramos: 1988; y Gordones y Meneses: 1992. En: Gordones Rojas, Gladys.  Lo étnico en las sociedades prehispánicas de la Cordillera de Mérida. 1ras. Jornadas de Investigación de la Escuela de Historia). Investigaciones genéticas de los Drs. Miguel Layrisse y Johanes Wilbert, también permiten señalar que los primeros asentamientos de estos pueblos agro-alfareros aparecen posiblemente hacia los 3.000 años antes de ahora (1.000 A.C.) (Iraida Vargas y Mario Sanoja. Orígenes de Venezuela). Poblamiento dado en un proceso estratégico de expansión de la civilización Chibcha-Muisca, de la que se extiende la nación Timoto, en dominio y desarrollo económico desde la Sierra Nevada y el hoy Lago de Maracaibo, buscando la salida al Mar Caribe.  

Dicha afirmación se fundamenta en primer lugar, por las piezas encontradas dentro de este espacio geográfico, en su mayoría utensilios  domésticos, platos, trastes, ollas, cacharros, corotos, los famosos imbaques, como se denomina en nuestras montañas, así como, las imágenes bien pulidas y objetos de uso religioso como los chorotes, los bracerillos de quemar esencias o los envases globulares como los mintoyes o guacas destinados a usos funerarios; existen otras hermosas piezas que simbolizan aspectos importantes de su cosmovisión indígena como la que simbolizan la maternidad y vida o al honorable hombre y caudillo, que denotan la calidad estética de estos artesanos; asi como,  los sonajeros para acompañarse musicalmente, y los chorotes para sus presentaciones teatrales y celebraciones mágico-religiosas; el segundo elemento, que nos refuerza eso,  es el referido a las fuentes o minas de los materiales, que en su mayoría, son de arcilla mezclada con arenilla cocida y el color rosa y ocre que dependía de la ceremonia y del rango dentro del Señorío Tribal al que está dirigida; esas actividades se realizan cerca de canteras de arcilla, explotadas a cielo abierto; materiales que se encuentran en nuestra zona como “Tierra de Loza”, llamada así por los antiguos encomenderos, (hoy Tierra Colorada, para los habitantes de este caserío), donde está la mina de arcilla ubicada en lo que hoy se conoce como “Carorita”; la arenilla y greda fina que se encuentra todavía en el río Bomboy, la cal y mica una especie de elemento blanco en una mina denominada por los Adelantados y encomenderos antiguamente "Tiza" y que se encuentra ubicada en el sector Santa Bárbara, o la mica y el granate de La Mocotí, de nuestra parroquia, elementos básicos de esta actividad artesanal. En tercer término, el reconocimiento e importancia dada en estudios de especialistas nacionales y algunos extranjeros como Herbert J. Spinden y Jean-Albert Vellard, a este patrimonio cultural a comienzos del siglo XX. 

La cerámica puertense encontrada u objeto de despojo, una exhibida en Museos nacionales y extranjeros, otra en poder de particulares, nos informa que los indígenas Bomboyes, de la nación  Timotes respetaban la vida, al hombre y a la mujer, a sus caudillos y le rendían ciertos tributos, así mismo, adoraban la naturaleza, los elementos, los astros, veneraban sus antepasados, es decir, un acervo interesante de que dichos pobladores basaban su cotidianidad sus costumbres y religiosidad en dichos valores, en los que incluían su concepción sobre la belleza; un ejemplo muy hermoso de ese acervo, lo constituye la pieza y figura femenina sentada, que actualmente es exhibida en el Museo Tulene Bertoni, de Valera, pieza antropomorfa que simboliza la maternidad, la vida, el amor,  fue hallada en el Páramo de La Puerta, (hoy los Torres). 

Maternidad. Imagen captada en 2024, propiedad de este blog.

En la figura  que  se observa en la parte superior izquierda de la composición de imágenes que aquí se acompaña, se puede observar que representa a una mujer completa. Cabeza completa con ojos achinados y bien definidos, nariz firme con orificios, boca de labios gruesos, orejas con orificios, de posibles pendientes, en la parte superior de la cabeza, un cintillo con trazos verticales, símbolo de linaje, rango o posición social. Senos de mujer, brazos y antebrazos definidos, manos con dedos abiertos posados sobre las rodillas, piernas que culminan con trazos verticales en forma de pie, apoyados en el suelo 

Se pueden ver, pezones erguidos con orificios, destaca sus órganos genitales y un gran abdomen, de donde brota una criatura con cabeza al relieve, ojos, nariz con orificios, boca, orejas, piernas con marcas de dedos, posiblemente, simboliza el embarazo, maternidad o la vida o estas tres fases.

La posición del cuerpo, está sentada con las piernas abiertas, ampulosamente en forma de "L”, tiene muslos, talones, apartados, y pies sobre el suelo. Se revela por las facciones y forma del rostro, la ansiedad, orgullo y alegría del acto del alumbramiento,  estado de parturienta o símbolo de la maternidad. Del mismo modo es exhibida en dicho museo, una bonita pieza dedicada al hombre caudillo, sentado en doho. Esto, notablemente es, arte prehispánico Bomboy.

Imagen captada en 2024, propiedad de este blog.

La libertad para la elaboración de estas figuras, culminó en el periodo colonial, cuando se ordenó penalizar y castigar con azotes por el Consejo del Santo Oficio, y lo calificaba como brujería y Mojanería;  los artistas y alfareros que hacían estas piezas perdían sus privilegios como principales de la tribu.

Aunque dispersa en la actualidad, el pueblo originario de La Puerta, dejó  una hermosa y perenne  muestra de su muy antigua actividad artesanal alfarera y por ende expresa a través de ella su cultura y cotidianidad como pueblo indígena paramero, sus costumbres y religiosidad, y su valoración de la estética, la ética y la belleza, lo cual es tema importante para la etnografía venezolana.

El etnógrafo y antropólogo francés-tunecino Vellard (1901-1996), especialista en etnobiología de los Andes, en 1936 escribió que el despojo de tierras de los resguardos indígenas había “precipitado la desaparición de los indios de los Andes venezolanos" (Vellard, Jean-Albert. Arqueología de la región occidental de Venezuela. Pág. 2. 1940); el fraudulento despojo de las posesiones del  Resguardo Indígena de La Puerta, ocurrió en 1891, que marcó la extinción -por decir lo menos-, de la Comunidad nativa Bomboy y su cultura. 

Piezas precolombinas encontradas en La Puerta, expuestas en el Museo Tulene Bertoni, de la ciudad de Valera. imagen tomada en 2024, propiedad de este blog. 

Igualmente afirmó este investigador que, hasta 1920 aproximadamente, en el mercado de Mérida, se podía encontrar a personas que hablan en lengua Timote, y en los páramos uno que otro anciano, que conserva nociones de la lengua de sus antepasados. Habitaban en <<chozas redondeadas con paredes de barro armado sobre una base de gruesos cantos rodados, sin cemento; recubríanlos con un alto techo cónico de juncos>>, (Vellard, 32); la última que conocí de ese tipo, con fogón de tapia en la entrada, fue la casa de Gabriela Aldana, en la Mesa del Aliso, en el Páramo de La Puerta. Luego fueron rectangulares, quizás guiándose por la cuadricula española.

Los indígenas para la protección de los restos de sus ancestros, los ubicaban en tumbas en zonas altas, en La Puerta, están localizadas en cuevas, entre otras, como la que está en Quebrada Seca, El Pozo, otra en Los Aposentos, igualmente la de la Cuesta de los Rondones y en el santuario de las Siete Lagunas, que según el criterio de Vellard, atestigua la densidad de esta antigua población  y cultura Bomboy, como una de las primeras poblaciones agrícolas (papa y maíz), desde 1.000 a.c. (Sanoja y Vargas),  sumado a la pequeña industria del chimó, la cestería, esteras y los sombreros de raíces vegetales, sus telares y mantas de algodón, que conservaran en la época de esclavitud, transmutando sus técnicas ancestrales, que fueron aprovechadas por los invasores españoles, lo que nos da una idea de cómo era la solidez de la cultura de esta población aborigen, siendo el estilo y belleza de su cerámica prehispánica una de sus expresiones, que merece ser abordada y estudiada, a pesar de la dispersión de piezas en diferentes museos del mundo.

Piezas precolombinas encontradas en La Puerta, expuestas en el Museo Tulene Bertoni, de la ciudad de Valera. imagen tomada en 2024, propiedad de este blog. 

Uno de los objetos que llamó la atención de Vellard, encontrado en el páramo de las Siete Lagunas, de La Puerta, fue una pieza que comparó con la que utilizaban y elaboraban en el Perú, fue el triturador de piedra cuya forma recuerda exactamente una plancha de ropa, con su asa redondeada, se refiere a la piedra de moler que se consigue ahora en algunas casas, como adornos,  y hace una disgregación interesante sobre el tipo de cerámica, <<la región Timote y la de Cuica aparecen entre ellas diferencias sensibles>> (Jean- Albert. Arqueología de la región occidental de Venezuela. Pág.40. 1940); coincido con este criterio, inclusive, se debe agregar las diferencias con la etnia Jirajara que se asentó en la zona baja trujillana.

Otro de los datos importantes de Vellard, es que  dentro del grupo de figuras estudiadas por él, incluye una estatuilla Timote de 88 mm de alto y se encuentra en la colección del Museo del Hombre, de París, allí mismo se pueden encontrar imágenes de piezas precolombinas encontradas en La Puerta (Vellard, J. Contributión a l' Archíologie des Andes Venezueliénnes. Journal de la Society des Americanistas. Tomó 30. Pág. 121.1938); que robustece nuestra afirmación acerca de las diferencias citadas. Existen otras piezas que reposan en el The American Museum of Natural of History of New York (USA).  

Sonajeros precolombinos encontrados en La Puerta, elaborados por la Comunidad Indígena Bomboy, para acompañarse musicalmente. Piezas expuestas en el Museo Tulene Bertoni, de la ciudad de Valera. Imagen tomada en 2024, propiedad de este blog. 

Imágenes de piezas precolombinas encontradas en el Páramo de las Siete Lagunas, en la cueva de El Pozo y otros lugares de  La Puerta, que tiene el Musée de l' Homme, de la ciudad de Paris, Francia, la pueden observar en la parte inferior izquierda de la composición de imágenes que aquí se comparte,  (Vellard, 128).

Aparte de esas gráficas, en la página 121, de la obra de Vellard, incluye unos dibujos con detalles de las piezas placas aladas del parisino Musée de l' Homme,  por ejemplo la N° 3, es una serpentina de 120 x 27 mm, hallada en el Páramo Siete Lagunas (La Puerta); la marcada con el N° 6, es serpentina de 123 x 40 mm, encontrada en la cueva El  Pozo (La Puerta); la N° 19, es un Coquillaje de 27 x 16 mm, encontrada en la cueva El Pozo  (La Puerta); la N° 27, también hallada en La Puerta, es un schistes sériceteux, de 28 mm, figura antropomorfa;  y la N° 20 y la marcada 28, halladas igualmente en el Páramo de La Puerta, es una figura antropomorfa en serpentina haut 75 mm., todas estas piezas, que son de nuestro patrimonio histórico y cultural local, evidencia el carácter e historia de pueblo alfarero prehispánico, que tiene La Puerta. 

Una de las características de este periodo arqueológico de La Puerta, es la ausencia de metales, la existencia de sepulturas colectivas en cerros o cimas de montañas, por ejemplo, el encontrado en los años 80, cuando pasaron la máquina por lo de la construcción de la carretera en “La Camacha”, en el Páramo de La Puerta. También las placas líticas aladas encontradas en “Los Aposentos”, “Las Siete Lagunas”, que simbolizan rangos, y la cerámica de índole y arte muy particular, lo que merece un estudio idóneo y apropiado (Jehan-Albert Vellard. Arqueología de la Región Occidental de Venezuela.1940).  Acerca de estas placas aladas, recomiendo el detallado trabajo del artista plástico e investigador Franklin Fernández, denominado la Geometría sagrada de las placas líticas aladas.  Hemos escrito en otra oportunidad, sobre el peto lítico de un principal Maviskey, que se puede observar en la parte superior derecha de la composición de imágenes que aquí se comparte,  obra prehispánica, encontrada en las Siete Lagunas.

La Puerta, pueblo y tierra de alfareros prehispánicos.

Si compartimos la clasificación de la profesora Wagner encontraremos la presencia de rasgos que ubican el pueblo originario de La Puerta, en lo que se llama zonas parameras, es decir, por encima de 2.000 y hasta 3.800 m de altura del occidente venezolano, por lo que se estaría dentro de la clasificación del patrón Andino, cuyas constantes básicas son la subsistencia centrada en el cultivo <<de la papa y otros tubérculos de clima frío como el ullucus tuberusos y oxalis tuberosa. La cerámica es tosca, más simple... decoración escasa: modelado burdo, incisión, aplicación y punteado. Construcciones de piedra, terrazas agrícolas, cuevas funerarias y ceremoniales y entierros asociados con parafernalia votiva compleja y diversificada: idolillos antropomorfos, isomorfos y pendientes líticos en forma de alas de murciélago... La cronología abarca... desde aproximadamente 300 DC hasta el presente>> (Wagner. Erika. Arqueología de los Andes venezolanos. Página 256. IVIC. 1967). Asevera igualmente Wagner que el estilo o fase Mucuchíes tiene relación con la cultura Chibcha (página 210). Esos datos, colocarían al andino pueblo Bomboy, en el marco de dicha civilización ancestral.

La fase Mucuchíes para Wagner. 

Otro de los datos interesantes que nos suministra la profesora Wagner, que refuerza nuestra tesis de La Puerta como pueblo y tierra de alfarería prehispánica, es por la cercanía y el tipo de cerámica del Alto de Mucuyupú en el área de Timotes, límites entre Mérida y Trujillo, es decir, contiguo al Valle del Bomboy de indígenas Timotes (hoy La Puerta), espacio en el que se produjeron relaciones de intercambio con otros grupos y comunidades de la zona de la Serranía de La Culata y los nexos culturales con estos pueblos protohistóricos de Colombia (regiones Tayrona y Chibcha) (Wagner, Erika. La Prehistoria de Mucuchies. Pág. 5. UCAB. Caracas. 1980); esas marcadas similitudes, iguales prácticas agrícolas y socioeconómicas, hidráulicas y terraceo en pendiente, los silos en cuevas y en plataformas de piedra, el tipo de vivienda monticulada y sobre plataforma, los importantes trabajos de vialidad intermontanos (“Las Escaleras” en piedra bruta simétricamente picada) para llegar al lago de Coquivacoa (Maracaibo), el  uso del mismo lenguaje, festividades, música, teatro y religiosidad nos obliga a pensar en que para el tiempo de llegada de la invasión europea, esta comunidad había alcanzado un alto grado de maduración cultural, y también en el orden socio político.

Piezas precolombinas encontradas en La Puerta, expuestas en el Museo Tulene Bertoni, de la ciudad de Valera. imagen tomada en 2024, propiedad de este blog. 

        Sirvan los datos precedentes, como base de la antigüedad del pueblo de La Puerta, con un estilo de cerámica indígena prehispánica, quizás de unos 3.000 años antes de ahora, que merece ser abordada y estudiada, a pesar de la dispersión de piezas en diferentes museos; asimismo, se debe considerar la muy marcada característica de la entidad y densidad de su cultura prehispánica.

De acuerdo a la señalada obra artesanal y los fundamentos anteriores,  califica al andino pueblo Bomboy y su cultura, como una comunidad indígena de vida social organizada, con destacada creatividad y obra artística, propio de una civilización ancestral milenaria.

Piezas precolombinas encontradas en La Puerta, expuestas en el Museo Tulene Bertoni, de la ciudad de Valera. imagen tomada en 2024, propiedad de este blog. 

El propósito de esta nota sobre indigenismo puertense, es  visibilizar la existencia de colecciones de esas piezas de barro y cerámica, líticas, orgánicas y autóctonas; asi como,  la importancia de la riqueza de su patrimonio cultural que ha sido llevado por arqueólogos y saqueadores extranjeros a París, Nueva York, Hamburgo, a colecciones privadas, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, no importándoles el valor cultural para los venezolanos.  Por eso, es necesario, se active desde las comunidades, escuelas, grupos culturales y organismos competentes, una iniciativa para que se devuelvan estas colecciones al lugar de donde fueron despojadas, es decir, la repatriación al lugar de sus autores, creadores y artistas indígenas Bomboyes: La Puerta, estado Trujillo, en Venezuela. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

 omanrique761@gmail.com 


viernes, 24 de enero de 2020

Caciques de La Puerta.





Oswaldo Manrique R.


Principales Tabiskeyes, Caciques y  Caudillos de la Comuna Indígena del Bomboy (La  Puerta, Estado Trujillo) Siglos XVI y XVII.




Tabiskey y señor del  Bomboy.

Mientras en el páramo de las 7 Lagunas, se asentaban los valientes Xikokes, en Tierra de Loza, se establecieron los alfareros, cerca Komboko y su tribu en los límites de los Esnujakes y Jajoes, y el cacique Pitimay se asentaba con su gente hasta los lindes de El Humo, en el valle del Bomboy, en una reconstruida comunidad, ejercía el liderazgo de la dispersa tribu  indígena de las riberas del río, el llamado Cacique y señor del Bomboy. El serio físico de este caudillo, de piel cobriza, fornido cuerpo  y  baja estatura,  estaba en fresca armonía con sus rasgos fisonómicos, al tener su cara redondeada, sin pilosidad facial, con delineada nariz equitativa a sus ojos, anchurosa frente y cabello negro apreciablemente flameado.     
El espacio territorial del Bomboy, es un valle surcado por un importante río, que se une con el Motatán. Sus riveras sirvieron como asiento de la dispersión de chozas y pequeñas aldeas que con el tiempo se fueron convirtiendo en caseríos y pueblos, alrededor de las sementeras e industrias incipientes que se fueron derivando, con los recursos naturales del lugar, el trabajo indígena y el empuje del colonizador.  
En 1608, cuando llegó el Obispo Alcega a Trujillo, organizó la 7ma. Doctrina, en la que incluyó la encomienda del Bomboy (aunque asentó Bombay, en el Acta), constaba con más de 400 indígenas de la etnia Timotes. Se trataba de toda una gran comunidad indígena, dispersa con sus chozas y sembradíos desde El Portachuelo de Malpica, hasta términos con la Meseta de Valera, quebrada Doró de por medio, a todo lo largo de las riveras del río Bomboy. Gozaban de su propia organización social y política tribal. En esa estructura política y de poder colectivo indígena, Bomboy era el cacique, el jefe, el más importante dirigente de esta laboriosa y tranquila comunidad de aborígenes; no era un tipo de jefatura impositiva, arbitraria y personalista; era diferente, era de hermandad, porque tenían y sabían de su destino común, gobierno de consenso, basado en  sabiduría espiritual de sus ancianos, eso era su autogobierno, instituido sobre la sabiduría y experiencia funcional de siglos, en enseñanzas de sus ancestros, con sus valores y con la práctica diaria de la sobrevivencia y la convivencia. Partían de aquí, las bases humanas y materiales sobre las que se cimentaría con el tiempo, un pueblo llamado San Pablo Apóstol del Bomboy, conocido hoy con el nombre de La Puerta.


     Resistencia indígena, cuadro alegórico. cnh.gob.ve

 Fue el principal señor del Bomboy, el tabiskey principal de los nativos de este valle. Se calcula, que pudo haber nacido en 1550.  Bomboi o Bomboy, en lengua indígena es río de aguas espumosas y blanquecinas, y sitio de aguas burbujeantes y de purificación de los aborígenes. Este Tabiskey, fue el líder de los  nativos de las aldeas dispersas a todo lo largo de este valle y las márgenes del río de este nombre, sin embargo, se intuye y es innegable, que por la obvia resistencia expresada por este caudillo, ante el despojo de sus tierras por parte del Capitán Juan Alvarez Daboin y los otros encomenderos, habria sido liquidado físicamente, como ejemplo, para que el resto de los indígenas se sometieran a la esclavitud en las encomiendas y luego, se concentraran en la posesión del Resguardo, hoy área urbana de nuestra parroquia.  
 Por los requerimientos ancestrales establecidos por la nación Timotes, de la cual se desprenden los Bomboyes, Xikokes, Kombokos, Jajoes, Esnujakes, el carácter de este notable jefe indígena, con su particular sensibilidad, era el de un hombre reservado, reflexivo ante las turbulencias que le tocaron, observador de los hechos, contrastaba con sus rasgos fisonómicos, de total dinamismo, baja estatura, articulaban en él una reconocible belleza, hasta el punto de fundir su nombre con el de su tierra y río sagrados: Bomboi. 
Por su superficie plana y beneficio de aguas, el territorio en el que ejercía su gobierno, fue el asiento de las principales haciendas del valle, de la actividad industrial derivada de la producción agrícola y pecuaria, también asiento  de las principales actividades humanas.  El grupo de aldeas indígenas diseminadas en las riveras del rio, fueron  asimilándose progresivamente  a las aportaciones religiosas de los curas católicos y del régimen económico de plantación establecido por los repobladores europeos. Nuestra sociedad rural primitiva del Bomboy, desapareció,  se incluyó en el nuevo modelo social económico productivo y emergente de castas.  Tampoco tuvo buena fortuna el nombre indígena de Bomboi y todo lo que él simboliza; la arbitrariedad o conveniencia historiográfica hispánica colonial, la convirtió en Momboy, que significa otra cosa.    
Un dato no menos interesante por lo sugestivo es, que, en el informe del Obispo Mariano  Martí, de 1777, los pueblos de Siquisay, Santa Ana, Carache, Boconó, Santiago del Burrero, Jajó, la Mesa de Esnujaque, Escuque, San Jacinto,  tenían caciques hereditarios, mientras el pueblo de La Puerta, no tenía cacique hereditario ni electo, ni conforme a las leyes de Indias de 1614 y 1628, que consagraban el respeto a ese derecho. Esto nos sugiere que, para este año en que hizo su evaluación de esta comunidad indígena, habían sustituido o liquidado el cacicazgo natural hereditario, signo de resistencia de los aborígenes, a pesar que, hubo herederos del cacique o tabiskey Bomboy, hasta las primeras décadas de la época republicana cuando menos, por encontrarse actas de bautismo-nacimiento del Libro de bautismos de 1810,  de nuestra parroquia. 

         El apellido Bomboy, bien por emplearlo sus descendientes o parientes o bien como tributo a su caudillo rebelde, lo siguieron utilizando los nativos de La Puerta, aun a comienzos de  la época Republicana. En el Libro de Bautismos de la Parroquia La Puerta de 1810, se encuentra una partida que reza lo siguiente: “ En La Puerta en quince de julio de mil ochocientos y diez años puse ole y chrisma y di vendicion Canónica conforme al Ritual Romano a José Manuel hijo natural de Ma. La Paz Bomboy, India Tributaria de este pueblo: nació el día ocho de mayo del presente año: lo bautizó Juan Bernabé Briceño y lo tubo Concepción Tafalléz y en la Iglesia José Ignacio Tafalléz y su mujer María Elena Rondón, tributaria de este pueblo…Franco Rosario D.” (Abreu, José Rafael. La Puerta, un pueblo. Editorial Arte. 1969). Obsérvese que, a pesar del comienzo del tiempo independentista, y de haber transcurrido dos siglos de genocidio, los indios esclavos tributarios insistían en usar como apellido, el nombre del cacique Bomboy, en lugar del encomendero. Esta acta de bautismo, esta suscrita por el padre y prócer independentista Francisco Antonio Rosario, párroco de La Puerta.

El Cacique Pitimay  (señor de los 4 rangos).

Oswaldo Manrique R.

 Nació y vivió en la  propia cima de la montaña, en el lado Este de La Puerta, donde podía ser el observador de las tierras cultivadas por su tribu.  De este cacique Pitimay, proviene el nombre de este sitio, ocupado por indios Jajoes, Xikokes, Kom,bokos y Timotes;  al parecer, fue un hombre reflexivo, cauteloso, logró que los encomenderos comandados por Juan Álvarez de Daboín y Hernando Hurtado de Mendoza, le respetaran sus posesiones y mantuvo con los colonos repobladores relaciones de coexistencia pacífica.


Cacique Pitimay  (señor de los 4 rangos). Boceto propio de este blog. 2805.   

Se considera que Pitimay, tanto por el respeto que se le dio, como  por el ejercicio de  la posesión de sus tierras, fue en términos coloniales “ladino y de buena razón”, supo entenderse con los conquistadores. Fue uno de los caudillos indígenas que se hizo respetar ante su actitud de defender las tierras que le pertenecían y ocupaban desde tiempos inmemoriales sus ancestros.  Virtualmente, desde la llegada de los conquistadores, encomenderos, hacendados, curas y colonos europeos a La Puerta, el conflicto con él lo asumieron éstos, respetándose su posesión en lo que se conoce desde La Culebrina, hasta la cima o montaña de Carorita. Reconocido como  caudillo principal  y ejercía poder en la estructura política-social en esta comunidad. Se desconoce si tuvo alguna rivalidad -siendo ambos de la etnia Timotes-, con el señorío del Tabiskey  Bomboy, o si por el contrario hubo solidaridad con la actitud de resistencia de éste, al momento en que fueron encomendados y congregados en el área del valle donde hoy está establecida la población de La Puerta en 1608, ni cuántas eran las leguas de sus respectivos cotos.  De acuerdo a antiguos títulos de propiedad y  documentos de ventas de tierras en la zona alta de Carorita-La Culebrina-Los Cerrillos-El Molino,    que hemos podido leer, señalan todavía como linderos la Cima y el llano de Pitimay, que  era el cacique de esa comunidad, de donde intuimos que por muchos años, se le consideró y respetó su posesión sobre ella; sin embargo, estas tierras fueron vendidas y privatizadas.  En dichos documentos,  cuando se refiere al sitio, lleva la preposición de, indicativo que la cima pertenecía o era posesión de Pitimay;  por ello, inferimos que este era su espacio geográfico, y que  este caudillo, liderizaba esta comunidad indígena.
La cima de Pitimay, es un lugar ubicado en el lado Este de la parroquia, y punto de deslinde geográfico-administrativo  con la parroquia Mendoza Fría. Una montaña alta, con fresco clima, y tierra fértil.  Fue dominio y sitio del cacique o principal llamado Pitimay o jefe de los cuatro rangos dentro de la jerarquía de los nativos de Tierra Colorada (Tierra de Loza, hoy forma parte de Carorita). Según el diccionario de dialectología de Amílcar Fonseca, el vocablo está compuesto como la mayoría de los nombres de caciques, con “piti”  , que significa cuatro, y el sufijo “may” o “mai”, que es un aumentativo que califica el poder del principal indígena, piti-mai = cuatro buenos, rangos o superior. 

Cacique Chegué,  el irreductible de los páramos.

Oswaldo Manrique R.

¡Ches escúchame! ¡Ches escúchame! ¡Escúchame! Era lo que se percibía en lengua indígena, entre las cimas del helado cordón montañoso. La tradición oral del páramo, recuerda que eran los gritos que salían del cuerpo de un hombre delgado, vigoroso, de tez "toteada", con una cortina de pelo negro sobre su frente, que sostenía con una cinta de fique. Caminaba errante desde Malpica, tierra de los Mucutíes, recorriendo  la zona del Páramo y las 7 Lagunas, a una altura de 3.000 m.s.n.m, hasta los lindes de Escuque, franja montañosa extremadamente fría, con una vegetación frailejonera (Espeletia sp.), sitio de donde emerge el díctamo real,  solo se encontraban venados, abultados puercoespines, apetitosas lapas rabonas, roncos cunaguaros, fachosas comadrejas y  el  explorador oso frontino, en un deleitoso desfile, animado por  el gorgoreo de aves de distintas especies. 
Pasaba tiempo en la Piedra del Muñeco, justo en el oráculo de sus mojanes, él que era tan creyente y practicante, en el lugar de los Dioses, en donde solo se encuentra silencio y el magnetismo energético y fuerza de las explicaciones.
Chegué según la tradición oral de estos páramos, su rango de guerrero se lo habría ganado combatiendo.  Cuando llegó Álvarez Dabuim, con Hernando Hurtado de Mendoza y Alonso Pacheco, al valle del Bomboy, en el repoblamiento para la formación del  pueblo de San Pablo Apóstol (La Puerta), contaba aproximadamente 59 años de edad, habría participado en la alianza de los Timotes, Xikokes, Kuikas y Excukeyes, que derrotó a los primeros invasores españoles de Escuque. Esta alianza en una dura y brutal batalla logró ponerlos en fuga, mataron a varios y pusieron el resto en fuga hacia el Tocuyo; de esa manera frustraron la fundación de la ciudad de Trujillo, en el sitio de Escuque (Juan de Castellanos. Archivo de Indias). Esta acción, le dio a Chegue el carácter de principal combatiente indígena, que todos respetaban en su tribu. Poseía y llevaba puesto su sayal, una especie de túnica que le cubría el cuerpo hasta las rodillas, en forma holgada, sin botones y sin amarres. siempre vivió en el Páramo de las 7 Lagunas, allí en una de las cuevas saqueadas, deberían encontrarse sus restos. 


                              Chegué. Imagen colaboración para este blog. 2753.

En dicha experiencia de guerra indígena, los motivos según nuestro recordado amigo e historiador Arturo Cardozo, en su obra Por el cauce de un pueblo (2005), escribió que cuando el  Maese de Campo  Diego García de Paredes, fue a El Tocuyo a rendir cuenta de las resultas de la misión que le encomendaron,  “sus compañeros observaron conducta injuriosa para con los escuqueños: profanaron su templo, violaron sus mujeres y se apropiaron de los bienes tribales. Esta actitud tan arbitraria hizo nacer en el indígena un sentimiento de odio hacia el español; para 1558 sobrevino un preparado ataque de los naturales que tomó de sorpresa a los españoles: quedaron estos sometidos a la tenaz “guazábara” y a un prologando sitio. Tras inenarrables días, los invasores, para no perecer, optaron por abandonar la ciudad y la comarca. La primera tentativa de conquista había fracasado”. Recoge la tradición oral parameña, que Chegué acompañó a los Excukeyes en esta “guazabara”.

En este sitio, localizado al Oeste de la Parroquia,  vivían los Xikokes, también de la etnia Timotes,  uno de los grupos más interesantes por su conducta social y resistencia ante la invasión española, aun, sus descendientes exhiben esa combinación de personas  ariscas, escépticos y rebeldes; debemos recordar que fueron los Timotes, quienes fueron reacios a aceptar la dominación hispana en los Andes, y vivieron en esta zona inhóspita y helada para evitar integrarse a la sociedad colonial y esclavista. Él, era su jefe: Chegué.  Caudillo rebelde de los Xikokes, el mismo que participó en el levantamiento de los Timotes, junto a su parentela con los Mucutíes que no quisieron doblegarse ante el invasor español, pero al ser derrotados tanto por los guerreros hispanos con sus bestias y por los curas con su Cruz,  se habían internado en el propio riñón del páramo, su montaña sagrada de la Sierra de La Culata, donde tenían la doble protección, la montaña que le daría todo, y a sus Dioses.  El historiador Fonseca, pudo agregar: “…y terribles fueron también los combates sucesivos, entre Timotes atletas y cerrados…y españoles y tocuyanos…” (Fonseca, Amílcar. Orígenes Trujillanos. Pág. 29. Fondo Editorial Arturo Cardozo. Trujillo. 2006). Eran las características básicas del guerrero timoto. La oralidad local, al relatar sus hazañas, señalan que vivió unos 140 años aproximadamente, quizas porque consumía dictamo real.   


Kukuruy, jefa y valiente Mojana.


 Oswaldo Manrique R.


Kukuruy, es el nombre de la  Jefa de las indias e indios alfareros de Tierra Colorada (Tierra de Loza para los colonos españoles). Indígena trabajadora, destacaba por su arte con el barro, fue en nuestro criterio la dirigente principal en esta caserio de La Puerta, Estado Trujillo.  
Kukuruy, nació hacia el año 1556, aproximadamente. A la llegada a este valle del Bomboy, de los capitanes encomenderos Álvarez Dabuim, Hernando Hurtado de Mendoza y Alonso Pacheco, y el cura doctrinero Antonio Montero en 1608, tendría unos 52 años de edad, con una experticia en el arte de la alfarería y la cerámica que la destacaron como la de mayor conocimiento en el manejo del barro, así como en su arte, estética, colores, lo que la convirtió en la persona que representaba a ese grupo de familias que se dedicaron a esa actividad.


La Mujer jefa indígena destacaba por sus cualidades en algún arte u ocupación y por sus dotes como Mojana.  telesurtv.net. 

 Kukuruy (Cucuruy): este hermoso vocablo indígena  significa india muy piadosa, buena y solidaria, pudo ser la mojana de los bomboyes y kombokos; por su terminación una persona de mucho poder, de acuerdo al Diccionario de Dialectología de Fonseca.  Por su parecido al sonido gutural de algunas sublimes aves,  puede ser paloma de cuello o cola larga. Bastante parecida a la voz onomatopéyica Cuculí, del Quechua,  que significa especie de paloma silvestre del tamaño de la domestica, pero de forma más esbelta; de color cenizo y con una faja de azul muy vivo alrededor de cada ojo, cola larga, alas cortas finas, pico largo y curvado, con patas con dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás (DRAE). Esta palabra quechua, como otras,  pudo ser traída por los misioneros católicos, a estas tierras.   El antroponímico  Kukuruy, en nuestro criterio es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los jefes principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos);  por lo que sería propio de la gran variedad dialectal de los Timotes. 


Komboko
Oswaldo Manrique R.

Cacique del sitio del rio seco o rio dormido. Algunos antiguos cronistas, han apuntado que la aldea de los Kombokos, estaría incluida en la tribu de los Xaxoes (Jajones) o Esnujakes, sin embargo, tanto por su ubicación, como por su adscripción al pueblo de Doctrina de San Pablo Apóstol del Bomboy (actual  parroquia La Puerta), nos da pie para suponer que eran propiamente el grupo de los Kombocos, que conformaron una comunidad aparte, con su propio cabecilla principal de este nombre.  Se ubicaron entre la rivera oeste del rio Motatán, área cercana  a las aldeas indígenas de los Jajoes (Xaxoes), los Esnujakes y Timotes.  El nombre del rio Motatán, lindero oeste, o rivera de los Kombokos, grupo que conformaron desde El Horno, Esnujaque y Timotes parte de los primeros pobladores del valle y Comuna Indígena del Bomboy, significa “Stimots-Ustate-An”, traducido significa “Timotes-Puerta-Yo”, es decir, en sentido amplio: yo soy la Puerta de los Timotes. (Fonseca: 309). 



                                     Niños indígenas. Gráfica tomada de: telesurtv.com 

Designado jefe o representante principal, Komboko era el que ostentaba  más   experiencia en cuanto a las labores y producción agrícola, y mayores conocimientos religiosos, ejercía la función de intermediador con las otras tribus o pueblos para intercambiar productos, y asimismo, para  aprender de otras costumbres, eso propiciaba que sostuvieran relaciones dinámicas  y fluidas con otras etnias. 
En cuanto al aspecto físico de Komboko,  no pasaba de medir 1 metro 60 centímetros de estatura física, con una cabellera lisa y negra, que contrastaba con su piel de pigmento acanelado; su cara ovalada y fáciles pómulos, destacando su recta y amplia nariz, lampiño todo el cuerpo. Usaba como indumentaria, las comunes sayetas de lana cruda (Samalayetas según el antiguo cronista Fray Pedro de Aguado) para protegerse del frio.
Este vocablo indígena komboko (Comboco), de acuerdo al Diccionario de Dialectología de Fonseca, significa  rio de poca agua o rio seco, desemboca como vertiente del Bomboy.  La palabra Comboco, en dialecto indígena  Komboko,  viene siendo utilizada para denominar una quebrada que lo caracteriza y desemboca como vertiente del Bomboy. Es un espacio de clima templado, vegetación y paisaje interesante. Es  un punto límite del resguardo de las posesiones indígenas de La Puerta,  es el Sector conocido actualmente como el Chorrerón de La Nevera. Existe un viejo camino indígena a Timotes, por su cercanía.  Su importancia histórica estriba en que es uno de los personajes principales de la Comuna Indígena del Bomboy. 
El cronista Fray Pedro de Aguado, explicaba que los indígenas de los valles de las zonas altas de la Cordillera andina, usaban como indumentaria la saya y el sayalete, una  especie de vestidura o  túnica, que usaban los hombres y las mujeres en las zonas de clima frio, que era hecha en  tejido de lana burda, pudiera ser de algodón, que para aquella época sembraban y usaban los aborígenes. Apuntó que los llamados conquistadores hispanos, clasificaron a los grupos indígenas que encontraron en la Cordillera, «... dos maneras de gente; que la del pueblo para arriba toda en la más gente de tierra fría de buena disposición y muy crecido, los cabellos cortados por junto a la oreja y los miembros genitales sueltos (...) las mujeres traen ciertas vestiduras sin costuras hecha a manera de saya que llaman los españoles samalayetas, que les cubre casi todo el cuerpo....». (Aguado, 1987: 454).  Aguado explicó que, este grupo poblaba  «... todo el valle para arriba del pueblo, hasta los páramos…” (Encontrado en:   Gordones, Gladys y   Meneses, Lino. El poblamiento prehispánico de la Cordillera. pp. 37-71. 5 2 Boletín Antropológico. Año 22, Nº 60, Enero-Abril 2004, ISSN: 1325 -2610. Universidad de Los Andes. Mérida); agregando que,  «La gente del pueblo para abajo es más menuda y muy ajudiada: traen los cabellos largos, andan desnudos, como los demás y son para menos trabajo; traen los genitales atados y recogidos a un hilo que por pretina se ponen por  la cintura, y las mujeres tienen o traen vestidas las samalayetas que los demás de arriba he dicho, que son de algodón>> (Idem).  Esto nos da una ligera idea, que llevaban el cabello corto, eran  aseados y de buena presencia dentro de su concepción de lo que era la “buena presencia” de los hispanos.  En cuanto al calificativo de ajudiados, es importante aclarar, que serian prejuiciosos,  le ponen como característico de estos aborígenes, que se parecen a los judíos, en cuanto a sus gestos, presumimos que de extrañeza ante el invasor, es decir,  persona de acciones malas, que tendenciosamente para los invasores europeos se consideraban propia de judíos, los no católicos.
El Sitio situado en el lado Este de la parroquia, en ruta hacia Timotes, Mérida, es Zona de producción agrícola, que tiene de referencia la quebrada y cascada del mismo nombre, de agua muy fría y clima igual. Existía hasta hace pocos años,  un paseo alrededor de la cascada, y unos pequeños pozos artificiales para uso de los turistas; que desapareció  producto de una vaguada.

Caciques y  Mandones (La Puerta, Siglo XVII).


Oswaldo Manrique R.


Cacique Don Jasintho Mindax o Pacheco Mendoza.

El cacique principal de este Pueblo de Doctrina de San Pablo Apóstol en 1687, era Don Jasintho Pacheco  o Don Jasintho Mindax o Mendoza.  Un autentico Bomboy,  aunque para este tiempo tenía un nombre cristiano, bautizado como fue a mediados del siglo XVII, una vez que avanzaba el proceso desintegrador y genocida iniciado por el Capitán Juan Álvarez de Daboín, contra los bomboyes. Para sus negocios,  podía usar el apellido de su encomendero.  Don Jasintho Pacheco o Mindax, con su nombre cristiano, el Mindax lo copiaban como apellido en documentos, que era la forma como pronunciaban los indígenas el apellido Mendoza.


                               Resistencia indígena, cuadro alegórico. cnh.gob.ve

 Don Jasintho, era el tabiskey mayor, máximo jefe y caudillo de esta Comunidad o comarca indígena del Bomboy, podía usar el distintivo Don, como privilegio que le dispensaba la Corona española, a los de su raza y rango. Su labor, aunque no trabajaba ni pagaba tributo, por ser privilegio de los caciques, era controlar que los demás indígenas trabajaran para el encomendero y hacendado los días que les correspondía y pagar el tributo. Asimismo, estaba bajo su subordinación el indio Andrés el Fiscal de doctrina, que cumplía labores de adoctrinamiento o catequesis, que ayudaba a hablar el español a los indígenas junto con el Cura Doctrinero Juan Buenaventura Cabrita y Losada, que los reunía en la capilla de San Pablo Apóstol, uno de los templos más antiguos de los Andes Trujillanos.   

Cacique principal de la 1ª. Encomienda perteneciente al Capitán don Alonso Pacheco de Mendoza,  mandaba un grupo de 107 indígenas, que no estaba constituido totalmente por Bomboyes, sino que los encomenderos incorporaron nativos de otros sitios y tribus como los Fanay, Burrusay, Gayones, Monteros y Boques.
Conforme a lo que asentó el alcalde de Trujillo Valera y Mesa, en el acta de emancipación indígena de 1687, en este pueblo de San Pablo Apóstol, solo este cacique era considerado por los curas y los hacendados como “ladino y de buena razón (Acta de Matricula realizada por el alférez real Diego Jacinto Valera y Mesa, alcalde de Trujillo, del 14 de noviembre de 1687. En: Castellanos, Rafael Ramón. RELACIÓN DE UN VIAJE POR TIERRA DE LOS CUICAS. Págs. 77 y 78. Ediciones del Ministerio de Relaciones Interiores. Caracas. 1958); es decir, que era un cacique con el que se podían entender, hablaba español, era razonable y receptivo; posiblemente por esta cualidad, era el cacique principal de todo la comunidad, sobre el resto de los caciques y mandones de las restantes 5 encomiendas. Seguramente, cumplía con sus obligaciones de la fe católica, mientras que  los otros jefes seguían a sus mojanes y prácticas religiosas ancestrales; sus mojanes y sacerdotes cargaban en sus macutes el Chorote y los palillos con los que los hacían mover, bailar, sonar  y brincar.
La  hacienda de Pacheco de Mendoza, comprendía explotación  de caña dulce, trigo, cría de animales vacunos y mulares, siembra de algodón y derivados con industria de telares, molinos, trapiche, curtiembres, tejidos, trilladora y alambiques, conformando una unidad de producción económica diversificada y avanzada para dicha época.     
Para el tiempo del cacicazgo de Don Jasintho del Bomboy, había varios indígenas de su tribu, que se habían rebelado al régimen de explotación y maltrato y fugado de la encomienda, entre ellos: uno de nombre Baltazar que era uno de los principales tejedores en la industria de telas de la hacienda del capitán Alonso Pacheco de Mendoza; y lo acompañaron otros indios de nombre Marcos y un Pablo, que  fueron bautizados y se habían rebelado, yéndose hacia el Cumbe de las montañas de San Francisco en Mendoza, o a los pueblos del sur del lago, indicativo de la resistencia directa e indirecta de miembros de esta Comuna Indígena.   
 Es posible, según los registros coloniales que hemos leído,  que el Pueblo de San Pablo Apóstol (La Puerta),  en virtud de que fue uno los  comarcas que no tenían derecho a tener cacique hereditario, que este Don Jasintho, no fuere descendiente o pariente del  Tabiskey  Bomboy, desaparecido por obra de la violencia del capitán Juan Álvarez Daboín y los demás pobladores y encomenderos del valle. Habría nacido, en el valle del Bomboy, en el año 1637 aproximadamente, aunque no se cuentan con Libros de nacimientos ni de defunciones de esa época, se estima que pudo haber muerto a finales del siglo XVII, y estaría enterrado en el Callejón de los Muertos, actual Calle Sucre con Los Jumangues, detrás de la Iglesia San Pablo Apostal de La Puerta.

Cacique Don Fernando Saavedra.

Este era el jefe indígena de  la 2ª.  Encomienda de la Doctrina San Pablo Apóstol del Bomboy, perteneciente a doña Paula de Saavedra, con 51 indígenas, dedicada a  plantación y explotación de caña dulce, trapiche, alambique, algodón, ganado ovino, taller de  tejidos (Ídem). Al adoptar el bautizo católico, como parte de su adaptación al régimen social colonial,  les impusieron nombres castellanos, y ya mayores, en sus negocios y asuntos civiles, agregaban como patronímico  el apellido de su encomendero, que lo distinguía por las generales de ley, de su condición de indio esclavo o tributario o mestizo, pardo, lo que se asentaba en el acta de bautismo. 

Cacique Don Marcos Sánchez.

Don Marcos Sánchez,  era el Cacique de la 3ª.  Encomienda, perteneciente al Capitán José de Sánchez Mejías, con 25 indígenas,  dedicada a plantación y explotación de caña dulce, trapiche, alambique. Grande en extensión, porque se componía de una parte a partir de La Quebrada y otra, desde Timotes (Ídem).

Cacique Don Gonzalo Mindax.

Este indígena, fue el principal de la   4a. Encomienda, perteneciente a doña Juana Hurtado de Mendoza, con 24 indígenas,  dedicada a plantación y explotación de caña dulce, trapiche, alambique (Ídem). Esta Doña Juana, fue tía-abuela del primer triunviro Presidente de Venezuela, doctor Cristóbal Hurtado de Mendoza.



                               Resistencia indígena, cuadro alegórico.cnh.gob.ve   

Joseph (Mandón).

Mandón Joseph, no tenía el rango de Cacique, pero si ostentaba  jerarquía en la estructura social indígena,  fue el jefe de los nativos dentro de la 5a. Encomienda, perteneciente al capitán Fernando Hurtado de Mendoza, con 6 indígenas, dedicada a plantación y explotación de caña dulce, trapiche, alambique (Ídem).

Mandón Pedro Clemente.

Perteneciente a la 6a. Encomienda,  del Cura Doctrinero licenciado Juan Buenaventura Cabrita Losada, jefaturaba la población de 22 indígenas, dedicada a plantación y explotación de caña dulce, trapiche, alambique (Ídem). Este extraño caso, lo destaca el historiador Rafael Castellanos,   en el sentido que cumplía funciones ampliamente contradictorias, era cura doctrinero de la comarca, que tenía como parte de su  misión evangelizadora la protección de los naturales,  y a la vez, explotaba como encomendero y colono a los indígenas que le habían encomendado.
Nota: estos son pequeños trozos de mi libro La Puerta y su historia, en proceso de revisión, que comparto, para que los estudiantes de la parroquia tengan alguna referencia documentada de estos personajes originarios, que son protagonistas de una época importante de nuestra historia local.   

La Puerta, enero 2020.


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