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sábado, 23 de marzo de 2024

La Visita Pastoral del Obispo Acacio Chacón Guerra, a La Puerta, en 1922.

La Visita Pastoral del Obispo Acacio Chacón Guerra, a La Puerta, en 1922.

Por Oswaldo Manrique (*).

¡Apúrele, apúrele!   le decía don Lucio Viloria a doña Elba, su esposa, para que seleccionara las flores blancas y aromáticas, que llevaría a la iglesia para adornarla. Tenían previsto, junto con las “Niñas” Carrasquero, la “Niña Pancha” González  y Elba Bello, escoger en los más delicados y selectos jardines, hermosas y frescas flores para la llegada del Obispo; igualmente, para la elaboración de las guirnaldas de los arcos, y los banderines de colores para los frentes de las casas y las calles.

Las primeras personas que  se incorporaron en los ajetreos organizativos fueron doña Pancha Rondón de León, doña Josefa de González, Pepita de Uzcátegui, doña Sofía Bello de Carrasquero y doña Eufemia de Bello. Coordinadamente, los de la sociedad de San Isidro, Natividad Sulbarán, Mitrídates Volcanes, Ciriaco Carrasquero y Aquilino Azuaje, y el grupo de la “Sociedad de la Purísima”, creada por el mismo padre Méndez, que la presidió la señorita Isabel González, quien junto a un grupo de consocias, desarrolló destacada labor  promotora de la fe y veneración a la Virgen María, se hicieron presentes. Entre todos llenaron a la comunidad de mucho entusiasmo, para recibir al señor Obispo.

Una comunidad de alta espiritualidad católica, en las que las familias rezaban a diario el rosario y la educación básica incluía temas de valores cristianos, aparte de las clases de catequización los fines de semana, la comprensión de los Mandamientos, las Virtudes y los Sacramentos, como parte de la vida,  dan una idea de lo significativo, que es la incidencia de la Iglesia en el proceso de evolución histórica y cultural de La Puerta, como pueblo.

La historiografía local, refiere acerca de este hecho,  lo siguiente: <<Por esos mismos días, sacudió al pueblo una noticia dada por el sacerdote desde el pulpito: el Señor Obispo iba a venir pronto en Visita Pastoral>> (Burelli, Ligia, 98); el párroco era el Pbro. Ernesto de Jesús Méndez, quien difundió la feliz noticia, ya que habían pasado muchos años desde que el Monseñor Antonio Ramón Silva, primer Arzobispo de Mérida, visitó esta pequeña comarca, que ya no era de indígenas, que fueron despojados de sus tierras, sino de nuevos pobladores; comarca que  apenas contaba con 40 casas(Abreu, 60), se iniciaba el tercer poblamiento de La Puerta. 

Para los lugares cercanos a las sedes de las Diócesis, lo normal era que dichas Visitas ocurrieran cada 2 o 3 años, <<De ahí que el entusiasmo de la gente y los preparativos para recibir tan ilustre personaje resultaran una novedad>> (Burelli, 99); las entusiastas consocias de la Cofradía  de la Virgen y el grupo fuerte de San Isidro, encabezaban las actividades organizativas.

Monseñor Chacón, fue escogido Provisor, Vicario General y Coadjutor del Obispo de Mérida, Antonio Ramón Silva. Entre diciembre 1921 y marzo de 1922, cumplió una gira histórica pastoral, por varios pueblos trujillanos, entre ellos, La Puerta.  La incidencia y la alegría en la feligresía fueron de tal magnitud, que en muchos lugares sintieron que volvían a ser auténticos católicos, porque nunca habían visto a un Pastor Diocesano de este rango. El abandono era tan evidente que miles de personas nunca se habían confesado, y menos comulgado, lo que justificaba la curia con aquello de que no contaban con el presbiterado necesario para atender los lugares más apartados.

El movimiento de católicos, inclusive de las autoridades civiles trujillanas, presididas por el gobernador Santiago Fontiveros y  del Jefe Civil,  Miguel Aguilar, hacendado y Mayordomo de Fabrica de la Iglesia, fue de consideraciones inmensurables y espontaneas, se congregaron multitudes de personas, motivados por la visita del Padre Chacón Guerra, quien se sintió sorprendido por el júbilo de la gente, a su paso, <<Desde un extremo al otro del pueblo, la Calle Real fue adornada con arcos llenos de frutas y de flores. Por allí debía pasar el señor Obispo quien venía desde Mérida, en compañía de algunos sacerdotes para confirmar a los niños>> (Ídem). La Puerta, formaba parte de la Diócesis merideña. 

La mayoría de la gente se concentró en el sector la Cruz de la Misión (hoy, El Calvario, frente al Centro Comercial Valle Verde),  aquí, estaba sobradamente erguida y adornada la Cruz, que habían colocado los Padres Misioneros en 1918, en recuerdo de la primera misión hecha en esta Parroquia. Los vecinos que poseían bestias de montar, se fueron en grupos, a esperarlo en el límite del Municipio.

En la entrada Sur, lo esperaron los alumnos de la Escuela Nacional de Niñas Mixta La Puerta N° 22, y cuando llegó fue un momento de alta animación y regocijo espiritual. La multitud de gente, llenó El Calvario, los estudiantes le dieron las palabras de bienvenida al Obispo,  aclamándolo con alegría y afecto; estaban sus padres, la preceptora, maestros y vecinos.

En la bienvenida al Prelado, <<Allí ondeaban los estandartes de la Virgen de la Paz, de San Pablo, San José, San Isidro, con sus correspondientes cofradías>> (Ídem).  El Obispo Chacón y sus acompañantes, al recibir el saludo de bienvenida de los estudiantes, del pueblo, y por supuesto, de su amigo y colaborador el párroco Ernesto de Jesús Méndez, el visitante bendijo a todos los presentes. De inmediato, emprendieron la  marcha hasta el hasta el centro del pueblo, precedido de los alegres sonidos de la banda musical, y a lo largo de todo el trayecto que recorrió el Obispo, dos estudiantes iban regando flores, para que su caminata se diera sobre una fresca y colorida alfombra.   

En el camino, mujeres y hombres, niños, jóvenes y adultos se le acercaban y se arrodillaban para besarle el anillo y recibir la bendición. Era muy joven el Padre Acacio, y esto,  formaba parte de la alegría, de gente que nunca había visto y sentido la presencia de un Obispo.  

Al llegar al escalón de acceso del templo de San Pablo Apóstol, antes de entrar, se arrodillo y lo besó, se levantó y dio la bendición a los presentes. Al ingresar al templo, el coro de la iglesia, encabezado por Isabelita González, lo recibe cantando una  bella oración a la Virgen María.

Los días 24 y 25 de marzo de 1922, dos días duró su visita a La Puerta, donde confirmó muchos niños, y dio la comunión a otros, bendijo las 4 joyas y reliquias de nuestra parroquia y los altares; el Obispo pudo reunirse con los niños, sus padres y catequistas, asi como, con los grupos y sociedades de la iglesia, advirtiéndolos de incorporarse fielmente al camino de la fe;  aquí,  interrumpió la gira para ir a Caracas a visitar al nuevo Nuncio Apostólico de Su Santidad Pio XI Monseñor Filippo Cortesi y  pasar la Semana Santa en dicha ciudad (Guerra, Nilson. Monseñor Acacio Chacón Guerra Patriarca de los Andes. pág. 22.). Como Secretario de Monseñor Chacón, estuvo el  Pbro. Pablo Emilio Uzcátegui, y lo acompañó el Pbro. Enrique Colmenares.

Ya le habían informado la infausta noticia de la muerte del Papa Benedicto XV y ofició el funeral en Burbusay. El recorrido que hizo por estos alejados pueblos, demostró la fortaleza del próximo Arzobispo. El diagnostico obtenido por sus observaciones in situ, y las conclusiones, le dan una guía para su gestión que como jefe provincial, le tocaría ejercer.

Posteriormente, en 1926, cuando es designado por el Papa Pio XI, Arzobispo Coadjutor, realizó otra gira por los pueblos de su jurisdicción. Estrenó este nuevo año, con un saludo hecho público en los medios eclesiales. En uno de sus párrafo destaca: <<Salud, paz y prosperidad es lo que para vosotros deseamos en este primer día del año; pero esa paz, salud y prosperidad no han de referirse solo a vuestras personas, a vuestros intereses y a vuestras empresas, sino que han de referirse más a vuestros bienes espirituales>> (Guerra Zambrano, Nilson. Monseñor Acacio Chacón Guerra Patriarca de los Andes. pág. 22), defensor de la espiritualidad y de la piedad como ejercicio vital. 

 Dos días más tarde, el tres de enero, ya estaba en la sede Vicarial de Boconó para inaugurar su primera y única gira pastoral como Arzobispo Coadjutor, combinada con los ejercicios espirituales del clero trujillano (Guerra, 26). En La Puerta, estuvo nuevamente el 15 de junio de 1927. Uno de los logros en su periplo, es la creación de la Liga de la Caridad Sacerdotal, asentada en Trujillo, asociación de apoyo espiritual y material que encabeza como primer asociado. Uno de sus biógrafos, Nilson Guerra, apuntó que para aquel tiempo, <<Los desafíos espirituales y materiales eran inmensos y había comenzado a enfrentarlos desde la coadjutoría>>; por eso se propuso como líneas principales de su gestión, tres grandes metas: <<instrucción del pueblo, santificación de los sacerdotes y fomento de las vocaciones sacerdotales>> (Guerra, 27), las grandes falencias que encontró al comienzo de su misión pastoral. 

Acacio Chacón Guerra, llamado “el Arzobispo Constructor”, por su magna obra en la ciudad de Mérida, nació en Loma Verde, aldea tachirense perteneciente a la Parroquia Constitución (Borotá) del Municipio Lobatera, el 8 de junio de 1884. Es bastante  probable que este Obispo,  junto a la gestión parroquial  del padre Méndez, haya logrado la remodelación del viejo templo de San Pablo Apóstol de La Puerta y de su torre campanario.  Según el Inventario del 10 abril de 1931, señala que  el templo ha sido objeto, de una reconstrucción, y la edificación consta de tres naves sobre tapias por los lados, y por el medio, sobre pilares de madera, con techo de teja criollas con una pieza después del presbiterio,  que sirve de sacristía. Contaba en su lado derecho con una edificación o campanario, de dos pisos, también todo techado  de tejas; en el lado izquierdo, existía un cuarto, y el baptisterio (Manrique, Oswaldo. Historia del templo San Pablo Apóstol de La Puerta. PDF. 2019). 

El Cardenal José Humberto Quintero, se refirió al padre Chacón Guerra, de esta forma: <<Era alma que puede fraternizar en blancuras con las purísimas nieves de la Sierra y en suavidad con la sedeña felpa de nuestros frailejones, corazón manso como un cordero y humilde como la violeta, vigilante Pastor en cuyos hombros reposa dignamente el glorioso Palio de esta Iglesia Metropolitana>>. (Romero Martínez, Vinicio. Mis Mejores Amigos. Caracas. 1987), esta descripción lo  caracteriza como a un ser beatificable.      

 Este dignatario episcopal, murió en la ciudad de Mérida, el 2 de marzo de 1978. Se hace registro de esta Visita Pastoral, por representar un autentico encuentro y dialogo cercano entre este destacado Obispo, luego Arzobispo y la feligresía de La Puerta, lo que constituye un importante acontecimiento, para nuestra historia local.

En el próximo mes de junio, se cumplirán 140 años del nacimiento del Padre Acacio Chacón Guerra, y 102 años de su visita a la Puerta y otros pueblos del estado Trujillo, se espera que tanto la Diócesis de Mérida, como la de Trujillo, y los respectivos Centros de Historia, Universidades y planteles educativos,  organicen el apropiado homenaje y recordatorio que se merece tan excepcional sacerdote.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

omanrique761@gmail.com.

La Puerta, marzo 2024.

jueves, 10 de diciembre de 2020

La postal del reventón de Cabimas, en 1922.

 



Oswaldo Manrique Ramirez.


En la época de la dictadura gomecista, los trujillanos y particularmente los nativos de La Puerta y áreas circunvecinas, eran mal vistos por ese gobierno, los que no estaban presos como el coronel Américo Burelli, o estaban huyendo como el coronel Sandalio Ruz y su segundo, el capitán Mitrídates Volcanes y su tropa, como consecuencia de su alzamiento en La Culata, contra ese esquema de poder, solo les quedaba una alternativa, abandonar sus casas y sembradíos e irse a trabajar  a las petroleras extranjeras. Varias familias enteras, transitaron el camino de las Siete Lagunas (Maen Shombuk), con sus pocos enseres, y bajar por el monumento de Las Escaleras indígenas, para enrumbarse  hasta los pueblos de la Costa Oriental del Lago, buscando integrarse al trabajo de alguno de los campos petroleros, fue el sacrificio de la distancia, entre su vida rural y bucólica, a la vida dinámica del salario y explotación de la fuerza de trabajo; cambiando el paisaje natural de las sementeras y potreros, al paisaje de cemento y asfalto, el salto que dieron del uso de la indumentaria con tela de costal de harina y alpargates, al uso de la braga de obrero con accesorios industriales; dentro de esa nueva dinámica cultural, pasaron de hablar con el característico cantadito andino, a conversar en ingles machucado, adaptado al zuliano rajado; aunque sí hubo algo similar en ese tránsito de vida: dejaban del maltrato que recibían como peones o jornaleros de los hacendados, para recibir el maltrato como obreros de los patronos extranjeros. Esta crónica, aunque pequeña, es parte de nuestra historia petrolera, impulsada por muchos trujillanos, como fuerza de trabajo.     

Un día de 1926, Vicente Briceño, se le ocurrió enviarle un bonito e interesante saludo, como hacían antes, por medio de una postal a una dama de la familia Rosales, oriunda de Montecarmelo, y que se fue avecindando en este valle; la tarjeta que tenia impresa la fotografía del reventón de Cabimas, Estado Zulia, acompañada de una corta descripción manuscrita, con buena letra, en su lado posterior, de ese acontecimiento y su línea de tiempo.   Esa vieja postal me la ha remitido en imágenes un colaborador de este blog, que a su vez, la recibió como obsequio de una amiga común, pariente de los Rosales, la señora María Hortensia Ramírez (+), quien fue durante muchos años, funcionaria judicial de Valera, y vecina de Los Cerrillos, y aquí la compartimos, porque nos hizo recordar la jornada en que un ciudadano ingles  y otro curazoleño, de nombres George Brake y Samuel Smith respectivamente, técnicos emprendedores de la  explotación petrolera y las compañías transnacionales y sus cuadrillas, le dieron desde Cabimas, con el pozo Barroso N° 2,  el 14 diciembre de 1922, un cambio profundo, una transformación sentida en todos los renglones a esta zona del occidente del país. En esa oleada de trabajadores, aspirantes a ganar entre 5 y 6 bolívares diarios, con poder real adquisitivo,  llegaron muchos trujillanos, algunos Puertenses del Bomboy, como Vicente R. Briceño, quien desde ese espacio petrolero, le envió a la señora Oliva P. de  Rosalez,  habitante de este valle, la tarjeta postal, con la imagen del reventón, que aquí publicamos.   Seguramente, de esa postal se imprimieron y vendieron muchas copias, lo interesante de ésta, es su autenticidad, que viene dada por la interrelación histórica de dos personas de nuestra comunidad rural andina, no se le observa estampilla, lo que nos hace pensar, que fue no enviada a la señora Rosalez por correo, sino por medio de algún emisario de confianza.

En la gráfica histórica, anverso de la postal original, un poco deteriorada,  enviada por Vicente Briceño a la señora doña Oliva P. de  Rosalez, se puede observar el famoso reventón petrolero, la torre y la zona de vegetacion. Imagen cortesía del amigo Wilmer Viloria.  Cronografía N° WAO028.


Fue el del Hato el Barroso, en el caserío La Rosa, municipio Cabimas, en la zona oriental del Lago de Maracaibo, en Venezuela, uno de esos históricos reventones petroleros. Cuentan muchos cronistas sus particulares versiones, pero todas indican,  que a eso de las 4 de la mañana de aquel día, ya se sentía el rugir de las piedras y los líquidos que surgían de la profundidad de la tierra, anunciando e impulsando el esperado reventón. Muchos de los entusiastas trabajadores, ingenieros, técnicos y los propietarios de la Venezuela Oíl Concesión, esperaban ese gran y estruendoso boquete, que les enriquecería la vida, era el elixir del diablo que superaba en chorretes los más de 50 metros de altura, pero que buena falta hacían, era el oro negro y la bonanza petrolera. Hay un dato interesante que nos suministra la historiografía es que, fue a partir de 1929, cuando Cabimas, se convierte en un efectivo campamento petrolero, es decir, 3 años después de que Vicente Briceño remitiera la postal a la dama; lo que nos induce a pensar, que éste pudo estar entre los pioneros de los trabajos de exploración del Barroso o cuando menos, estuvo cerca de ellos.

En esta otra gráfica, el reverso de la postal original, en donde se puede leer encima de “Post Card. Correspondence. Address”, la siguiente nota escrita a mano: <<Agosto 8 de 1926. Para la señora doña Oliva P. de Rosalez le envía este rretrato la cual fue una explotación de petróleo de un taladro en tierra. Vicente R. Briceño>>. Estas líneas la convirtieron en una autentica antigüedad de colección. Imagen cortesía del amigo Wilmer Viloria.  Cronografía N° WAO029. 

La mayoría de los Puertenses del Bomboy, que se fueron a trabajar en las petroleras o en oficios y sitios cercanos a esa y otras actividades industriales derivadas, allí se asentaron, allí padecieron clima y enfermedades, y la misma dramática y cruel dictadura, porque la tragedia les tocó a todos los venezolanos y venezolanas de esa época,  pero formaron sus familias, y por supuesto, allí se quedaron. Esos lazos, indiscutiblemente, ayudaron a fomentar la sensibilidad y empatía con la zulianidad tan cimentada, como parte de ese proceso socio cultural que ha vivido nuestra comarca. Sirva esta crónica y la postal, en estos días de navidad,  para hacer un ejercicio de memoria colectiva, de refrescamiento imaginario, reviviendo nuestras relaciones parentales con los que han emigrado a otros sitios y países, y para ubicarnos en un espacio más vivencial de nuestra historia parroquial.

La Puerta, diciembre 2021.

Omanrique761@gmail.com

Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...