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sábado, 26 de abril de 2025

En tiempo de caudillos, llegó a La Puerta y en mula, un futuro Santo

Por Oswaldo Manrique (*)


Cabalgando sobre ella, castaña oscura, se dirigió a donde pensó hospedarse, un pueblecito llamado La Puerta (estado Trujillo), que consideraba histórico. En  uno de sus soliloquios, describe:

-         <<venia contemplando tranquilamente mi mula, que, aunque con algunos resabios, no deja de ser una mula buena; esta contemplación era un tanto compasión al calcular que habría de caminar doce días consecutivos montado sobre ella>> (Hernández).  

Tal fue el comienzo del relato detallado de su viaje por la Cordillera Andina, en carta del 14 de enero de 1889, a su amigo Santos Aníbal Dominici (Castellanos, 184). 


Eran tiempos del régimen liberal guzmancista, que siguió con su política de <<dejar que los conservadores gobiernen el Estado (Trujillo) a su leal saber y entender>> (Cardozo, 227); el pacto del Pdte. de la República general Antonio Guzmán Blanco y el jefe de los “Ponchos”  trujillanos general Juan Bautista Araujo, dio continuidad a la hegemonía de estos, con todos sus vicios y virtudes caudillistas, siempre que mantuvieran el desarme y “la huidiza tranquilidad” que permitiera avanzar en el proceso económico, agropecuario e industrial de la región.

*

Azuzaron las bestias, para subir a la angosta y empinada entrada y pasar por la “Vuelta del Peo”, llamada asi por ser sitio de emboscada de los “Ponchos” en su enfrentamiento con los “Lagartijos” en 1877, con saldo de varios difuntos.  Pasaron por la “Quebrada La Guadalupe”, de aguas frescas y curativas y a pocos pasos se detuvieron.

A semejanza de la profecía señalada en el Antiguo Testamento, sobre la llegada de un hombre justo y de paz montado sobre un burro: Jesús a Jerusalén, el joven médico, humilde y altruista, hizo su entrada a La Puerta, montado en su obstinada y testaruda mula. Hombres de mediana estatura, vestidos de calzones de fardo, franelas sarazas color blanco, alpargatas serranas, con muy pronunciado dialecto indígena, le dieron la bienvenida al elegante y culto caballero; eran los celosos encargados del Oratorio y de la posada de los peregrinos. 

Para finales de 1888, en compañía de su cuñado José Temistocles Carvallo Hidalgo y de un sirviente, el Dr. José Gregorio Hernández Cisneros, se dirigió y pasó por esta aldea indígena, montando su mula, mañosa y desconfiada, en su aventura de buscar un lugar, ciudad o pueblo, donde establecerse y ejercer su profesión de médico. 

Tomaron el camino de Valera-Mendoza-La Puerta-Timotes, descartando el de Quebrada de Cuevas a Timotes, por el borde del caudaloso Motatán, lo que confirma el Informe de Caminos de 1908, del Ejecutivo del estado Trujillo, al señalar que, <<el ramal de La Mocotí a Valera por el rio Motatán, parte del decretado por el Ejecutivo Federal el año 1887, es un camino de recuas de malísimas condiciones…la vía usual que es la de La Puerta, la comunica entre las ciudades de Mérida  y Valera>> (La Riva, Alberto. Anales de Valera, pág. 35. 1957. Igualmente, en Cardozo, 232); la distancia entre Mendoza y La Puerta, era de dos leguas aproximadamente.  

El padre Enrique María Castro, ex Párroco de este Valle, describió en 1884, que el antiguo camino que iba de Mendoza a La Puerta, iba por la vega del río Bomboy <<el cual hay que vadear dos veces, con una subida disimulada hasta el espacio de una legua en que se aparta del rio, y toma por unos cerrillos, cuyo piso está cubierto de piedras menudas que lo hacen molesto>> (Castro, 58), lo que no impedía ver en los laterales de las montañas, los frondosos trigales; y las plantaciones de café, caña, tabaco y legumbres del Valle, custodiado por las dos espesas cordilleras.

Tenía la peculiaridad este camino, que de trecho en trecho, había una cruz, que fueron colocadas varias décadas antes por el Padre Rosario, y cuando este iba rezando, <<siempre hacia genuflexiones>> (Ídem). Se extrañaría y preguntaría el Dr. José Gregorio y sus acompañantes, la razón de tantas cruces. Su mula buena y  vulnerable, anduvo a pesar de la carga, con su manera habitual, tranquila y dócil, e incluso, preparada para alertar o regresarse, cuando anuncian acecho, o algún obstáculo o fenómeno natural.

*

Sin duda, fue antes, y más de una vez, que José Gregorio, visitó la aldea indígena de La Puerta, para enterarse de propia voz de sus habitantes,  los episodios y fastos, que lo llevaron a decir que lo consideraba: histórico. Bien fuere porque lo conoció en sus vacaciones de agosto de 1883, o porque se alojó en alguna otra oportunidad en la posada de los peregrinos, o porque pasó o lo visitó varias veces, lo cierto es que en carta del 14 de enero de 1889, se refirió a dicho pueblo, que para esa época, además de su gente indígena Bomboyes, casi totalmente pura, contaba con elementos del patrimonio inmobiliario espiritual colonial, que por su religiosidad y curiosidad tuvo que haber visitado el hoy Santo Dr. José Gregorio Hernández.   

Mientras el sirviente amarraba las bestias en un falso, una de las mulas se tornó relinchona,  dejando escapar un fuerte rebuzno, José Gregorio subió las escalinatas y se dirigió hacia la ermita que los indígenas de La Puerta, mantenían al cuido, atendiendo a los peregrinos y visitantes para que pudieran apreciar la bella construcción, sino por su atrayente hermetismo. 

Carvallo iba detrás.

-         Chico, se portaron bien las bestias. Nos rindió el camino. Le  comentó el futuro Santo trujillano, quien llevaba su acostumbrado sombrero negro.

-         Sí, ninguna se descascajó  Le contestó su cuñado.

-         Hasta mi mula resabiada, cumplió.

Cuando estaban en el umbral, se quitaron los sombreros y no les quedó más que arrodillarse, persignarse al ver aquel hermoso recinto. Entraba luz solar al fondo por la claraboya de lo más alto del altar finamente adornado, se situó frente al encantador retablo de la Virgen de Guadalupe de Indios y su rostro resplandeciente. Se ubicaron en los reclinatorios, donde oraron. José Gregorio pudo observar el maravilloso, sereno y sagrado lugar, y llegó a imaginarse al Santo penitente Padre Rosario (quien lo diseñó personalmente y construyó de su dinero), en un acto de devoción diaria por la Virgen, que, <<con su rostro dejaba traslucir la suavidad, el contento, la paz y la alegría de que rebosaba su corazón>> (Castro, 42), o cuando invitaba a todos los feligreses  <<a obsequiar a María Santísima con un rosario, o al principio de la visita o al final>> (Castro, 45), era parte de su estado de perfección espiritual. El futuro Santo, como investigador sintió la necesidad de conocer la obra material de este excepcional personaje, modelo de penitencia y santidad. 

Al salir, el aspecto externo observado, de firmes tapiales y radiante blanco, piso de arcilla, techo de tablones de cedro, coronado por teja roja de las que hacen los aborígenes en Kukuruy (Tierra Colorada). Las anchas escalinatas de piedra, dan acceso a los angostos senderos que conducen a las casas habilitadas para los peregrinos.

El padre Rosario, escogió para construir este Oratorio de la Virgen de Indios, la parte alta de su posesión (Hacienda del Padre Francisco Rosario), que tuvo que desboscar y aplanar (hoy está en este sitio el Hotel Guadalupe); la bella panorámica por el lado norte con la “Quebrada Guadalupe”, de aguas medicinales y permanentemente con aromas a malva, cayendo hacia el Bomboy; la suave ladera por el lado sur, da entrada a la Calle Real de la aldea (hoy Avenida Bolívar), y más allá, las famosas <<mecedoras de piedra de la Guadalupe>> (Burelli, en Abreu: 151), que pudo haber recorrido el futuro Santo, que conforman el área externa o de alivio del Oratorio, que en realidad era un sitio de reunión de los indígenas, descanso y paseo para los peregrinos y visitantes.

Así que, a su llegada al pueblo, ingresando por la entrada norte e impulsado por su ferviente religiosidad, y con el conocimiento de que el Santo Padre Rosario, que así lo llamaban los pobladores, había construido antes de su ciclo de purificación, sin la majestuosidad de la Capilla de Mendoza, pero sí con el detalle estético y de belleza que le imprimía dicho Cura a sus obras, uno de los Oratorios más peculiares del país, como lo fue el de la Virgen de Guadalupe de Indios, tributo a la aldea de los Bomboyes, su última obra material y aporte al engrandecimiento de esa comunidad, al cual llegaban peregrinos desde distintos lugares de la República.

Para un hombre como José Gregorio, la oración era tan imprescindible para fortalecer el espíritu, como nutrir el cuerpo con comida y agua. Diariamente en Caracas, <<A las 7:00 a.m. asistía a la Santa Misa, recibía la Comunión>>. Era tan necesaria para él la oración, que seguramente, para emprender y fortalecerse en su viaje, y precedido del conocimiento de  la bella y ejemplar historia del Padre Francisco Rosario, de esta aldea, al estar en el preciado y aislado recinto para efectuar la oración a Dios, y <<tú te imaginarás que hacía mis súplicas ordinarias>> (Hernández), quizás le dedicó como la primera vez, una plegaria al Cura Santo y Patriota. 

En 1969, da fe el cronista y hacendado José Rafael Abreu, que en <<el extremo norte de la calle real se conocía como “El Topón” y el “Oratorio”, por haber construido allí el Padre Rosario un lugar para la oración, de lo que aún quedan las bases de cal y canto, a la usanza española>> (Abreu, J.R.,  31).  Era una Capilla donde acostumbraba a flagelar su cuerpo y a rezar el prócer Rosario, amigo de Simón Bolívar y solían decir misa religiosos, sacerdotes pasajeros y visitantes que venían de Barinas, Mérida y de la Nueva Granada, cuyo festejo solemniza el día de la Virgen.

La historiografía local de los terratenientes, nos recuerda que para mediados del siglo pasado, aún andaba <<El alma del padre Rosario, ambulante por el Oratorio>> (Abreu Burelli, 151), este mito quizás, era para borrar el genocidio  cometido con los indígenas, y embalar  la vida del Cura patriota en un espanto, y asustar a la nueva población de blancos. 

Lo anterior se fundamenta, en que, José Gregorio un médico filántropo, como parte de su personalidad, era profusamente <<cristiano de fe ejemplar, fue un contemplativo de juicio sereno…tenía un altísimo concepto de la vida, hablaba solo lo indispensable, era piadoso, asceta y místico de inalterable espiritualidad>> (Suarez, 19). También es factible, que antes de seguir viaje, haya entrado al templo de Nuestro Señor San Pablo Apóstol, recinto principal de los católicos. 


La niebla es pertinaz y comienza a abrazar a los grandes sauces del angosto camino, también, el templo. El diseño y distribución del espacio interno del templo construido en 1790, por el  cura Pedro Santa Anna Vásquez de Coronado,  respondía  a la tendencia arquitectónica católica aplicada a las edificaciones religiosas en las colonias americanas. Planta rectangular, semejante al estilo basilical, que se describe en el acta de inventario  de 1882, cuya acta describe: “En el cuerpo de la Yglesia de La Puerta a trece de abril de mil ochocientos ochenta y dos el cura encargado de ella presbítero José Asunción León, asociado del Mayordomo de Fabrica, ciudadano Miguel Aguilar y los testigos, avaluamos Natividad Aponte y José Miguel Bustos se procedió hacer en debida forma el inventario de propiedades de la Yglesia. Primeramente. 1.- Caserón (o Cañón)  de tapias que constituye la Yglesia y a la espalda un cuarto que sirve de sacristía y otro a un costado del presbiterio que sirve para guardar… y al lado derecho el edificio del campanario en dos pisos, todo está cubierto de tejas…” (Libro de Fabrica del templo de San Pablo Apóstol de La Puerta. Archivo Histórico de la Diócesis de Trujillo). El inventario inmobiliario y características del templo indican que era una construcción simple, sin ningún aditamento u ornamento arquitectónico que lo asemejara a un templo formal dentro de los cánones eclesiales tradicionales europeos.

Este templo, guardaba y exhibía en su interior algunos tesoros como son las bellas y antiguas imágenes de sus Santos. El mobiliario inventariado se encontraba en buen estado; igualmente, las reliquias e imágenes existentes: las  “…1.- La imagen de la Virgen de la Paz. 2.- La Virgen Purísima. 3.- La imagen de San Isidro. 4.- El patrono San Pablo… (Ídem). Asimismo, dan cuenta en dicho inventario de la existencia de nueve (9) alhajas o grupo de pequeñas joyas de plata del patrono, valoradas en total por más de 700 bolívares de aquella epoca. (Libro de Fabrica del templo de San Pablo Apóstol de La Puerta. Archivo Histórico de la Diócesis de Trujillo a cargo del padre Ramón Urbina, revisado  y fotografiado por mí el 20 septiembre 2018). 

Desde diciembre de 1888, en que el futuro Santo, llegó montado en su resabiada mula y pasó por nuestro pequeño pueblo histórico, al día de  hoy, han trascurrido 137 años. El hecho que este eminente medico, hombre caritativo, de infinita generosidad, historiador, educador, científico, con sus convicciones religiosas y filosóficas, haya visitado a La Puerta y expresado su consideración, acerca de su historicidad, debe llenar de orgullo a todos los pobladores, lo que se debe manifestar en aprecio, agradecimiento y en el reconocimiento colectivo como ciudadano virtuoso a este médico de los pobres.  

Se ha trazado en estas notas, para el conocimiento de las nuevas generaciones puertenses, un pasaje refrescante del joven médico de los pobres por la aldea indígena de La Puerta, cuya conducta ejemplar resalta en estos tiempos por el hecho de su próxima y efectiva canonización como Santo, por lo que tomando las palabras del universal escritor don Rómulo Gallegos, sobre el fervor y devoción popular que infunde el Dr. José Gregorio Hernández, sin dudas, es el Trujillano <<que nos ennobleció la vida>>. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.  


miércoles, 5 de octubre de 2022

Padre Francisco Rosario, al Panteón Nacional


Padre Francisco Rosario, al Panteón Nacional.

Por Oswaldo Manrique. 


Héroes trujillanos de la independencia, son casi desconocidos para los mismos trujillanos; Chipía, Gogorza Lechuga, José Trinidad Toro, Francisco La Bastida entran en esa cuenta, otros, como el padre Francisco Antonio Rosario, es referenciado, pero enfocado por la vieja "Ciudad Letrada" y la actual, simplemente como beato y dador de bienes materiales a su amigo Bolívar, cuando por el contrario, fue un ejemplar patriota y un docente y constructor de República. 

El innegable aporte político ideológico en el proceso constituyente para la creación de la Provincia, sumado a su renuncia a la primera Junta de Gobierno, la donación de los emolumentos que recibía como sacerdote, y el desprendimiento ejemplar de gran parte de su patrimonio económico en favor de la causa de liberación, nos da una idea de un ser sin envidia, ni deseoso de amasar fortunas, ni tener ambición de poder político, sino un preocupado y responsable ciudadano.



Rosario, docente y constructor de República.


Fray Ignacio Álvarez, sí presentó un proyecto de Constitución, de carácter hegemónico de la aristocracia terrateniente y el clero, que se aparta de la que elaboró Roscio, para ser adaptada a las provincias confederadas; era evidente que en su parte orgánica, fue elaborada para mantener a estas castas en el control del poder. Pero le faltó la parte conceptual del modelo político, su guía, la dogmática, que definiera su rumbo como ente confederado, misión que fue encargada a cuatro patriotas, su corrección de estilo y su presentación final. 

Sin demeritar el aporte de los otros tres constituyentes (Briceño, agricultor, el poeta Llavaneras y el cura marabino Monsanto), es bastante claro que el padre Rosario, gozaba de un nivel significativo de formación política jurídica, una especie de  teólogo y militante del panteísmo político, pero además, era conocedor de la realidad de su provincia y de Venezuela, siendo uno de los más destacados miembros del clero y del grupo de poder regional, los amos del valle de Bomboy, hablamos de las poderosas familias Briceño, Pacheco, La Bastida, Hurtado de Mendoza, Vetencourt, Terán, Fernández y otros vecinos, representantes de los factores de poder real; aunque suene chocante decirlo, la historia de Trujillo Provincia, en lo estratégico, nació aquí. 

La más sentida obra intelectual de Francisco Antonio Rosario y la de la mayoría de los representantes, fue la creación como meticuloso arquitecto, del Trujillo Provincia, como entidad y dignidad política, libertaria, autónoma, antimonárquica e histórica, que integró la Confederación de Venezuela, Independiente y soberana, esto es, la Patria Nueva.

Como estudioso del derecho, de la historia y talentoso político, este sacerdote patriota sabía que un sistema político fundamentado simplemente en castas, se desmoronaría. Al ser designado como corrector del proyecto constitucional aprobado, que no siguió el modelo sugerido por la Junta de Caracas para la Provincia, sabía que era muy poco lo que podía modificar del aspecto orgánico, por eso, su atrevimiento de poner acento en lo conceptual y dogmático, en los principios y valores fundamentales: la libertad, de la ruptura de las cadenas monarquistas, del establecimiento de la República confederada; asimismo acentuación, en la autonomía como entidad grupal, la igualdad de derechos, gobierno  justo, y la Patria Nueva, que encontramos en la Proclama de la Libertad. Rosario no sólo enarboló las banderas liberales y las de su formación sacerdotal, sino que  tuvo el esplendor de exponer en este documento trascendental la guía y el rumbo de ese nuevo sistema de gobierno provincial confederado, que aunque parezca contradictorio, le dio contenido político ideológico al proyecto Constitucional y a dicho proceso creador de la nueva Provincia (Trujillo), que era y significa a la vez, la construcción de la naciente República. Lo que fue una lección de razonamiento y objetividad civilista. 


El Homenaje nacional al padre Rosario, en 1961. 


En 1947 y 1987, se realizaron importantes tributos a nuestro cura y prócer trujillano, pero debemos destacar que en el año sequiscentenario de la independencia, se cumplió un exigente y ampuloso programa oficial de actividades, que demostraron la participación y el entusiasmo patriótico de los trujillanos en la celebración de tan magna gesta. La programación se cumplió en 1961, y como parte importante de ella, se realizaron en Trujillo: la <<inauguración de la Galería de Hombres Ilustres, en el Salón Principal de la Casa de Historia del estado Trujillo>> (Revista de la Sociedad Bolivariana N° 68. Pág. 693. Caracas. 1961), como reconocimiento a la actuación creadora y revolucionaria de nuestro Sacerdote, la colocación del retrato del <<Pbro. Francisco Antonio Rosario, en el Centro de Historia del estado Trujillo, a cargo de la Diócesis de Trujillo>> (Revista: 701). El Obispo Monseñor Antonio Ignacio Camargo, fue proactivo en estos eventos, al promover la reivindicación de los sacerdotes independentistas, entre ellos, este ilustre cura. 

También hubo, un evento de mucha importancia, que fue la Primera Asamblea Nacional Bolivariana, que se realizó en el interior del país, en el Centro de Historia, en la ciudad de Trujillo, en 1961, donde participaron los Centros y Sociedades Bolivarianas de toda la República, fue presidida por el Pbro. Rafael María Villasmil, don Alfonso Marín, como Vicepresidente y el profesor Juan Canelón Cestari, como Secretario. 

Pero ocurrió algo fulgurante, que debemos rescatar y difundir de este evento, en la sesión asamblearia del 25 de julio de 1961, a eso de las 6 de la tarde, fue escuchada por la selecta plenaria, la <<Conferencia del Pbro. Rafael Chacín, sobre la Vida y Obra del Padre Francisco Antonio Rosario, Prócer de la Independencia y amigo y colaborador de Bolívar>>, en el Salón donde celebra sus sesiones el Centro de Historia del estado Trujillo (Revista: pág. 499), fue un justo homenaje nacional de parte de los historiadores de Venezuela, a este  Cura independencista; fueron 5 días de sesiones, desarrolladas del 23 al 27 de julio de 1961, fue la única conferencia formal y además, disertada por un sacerdote que nacido en Trujillo, era Vicario en el Guárico y destacado historiador nacional, dedicada  a la vida y obra del Padre Rosario, párroco de La Puerta y Mendoza. Tuvo en mente glorificar y reivindicar el rol cumplido por este prelado revolucionario, y a la vez, restablecer el proceso para su santificación, en virtud del fallecimiento del destacado historiador Dr. Mario Briceño Iragorry, encargado de tales diligencias desde 1947.


El ciudadano y patriota ejemplar.


Es inquietante, que, cuando se cumplen 175 años del fallecimiento de este prócer y cura revolucionario, todavía se escucha cómo algunos -inclusive educadores trujillanos-, adictos a esa secta de mal intencionados "sepultureros" de nuestra historia local o simplemente por desinformación, siguen argumentando contra la gloria del padre Rosario, los mismos epítetos que los historiógrafos han vuelto añicos, sobre correrías profanas, que si bien no tienen algo de interés, tampoco afecta ni altera lo sustancial de su gloria, pues aquellos, pretenden silenciar u ocultar toda la riqueza que constituye la obra y pensamiento de este Presbítero, logros concretos e indiscutibles, que son el acrisolado estandarte, con el que Francisco Rosario se ganó su sagrado lugar en nuestra historia Patria.

Sobre Rosario el Patriota, Regulo Burelli Rivas, hizo una pertinente descripción en 1987: <<fue un patriota ejemplar...Amar a la Patria es servirla cada uno en la medida de sus fuerzas. El amor a la Patria se traduce en obra, civilizadora, en el esfuerzo por consolidar la unidad económica, social y espiritual entre los hombres que habitan la tierra donde nos tocó nacer...es servir a la colectividad... Así amó y sirvió a la Patria el Padre Rosario>> (El Patriota y el Santo Padre Rosario); y ahonda en el asunto, <<fue, además, hombre de trabajo y de empresa, y por ende un civilizador. Cultivó tierras, plantó haciendas, abrió caminos, introdujo mejoras, e hizo crecer y avanzar las fuentes económicas que, sin ser únicas, si son fundamentales en toda evolución social>> (ídem). Fue un patriota gigante este Cura, Párroco de La Puerta y Mendoza, entre 1795 a 1847.    

En nuestra historia, como lo expuso Mario Briceño Iragorry, falta  por reconocer la obra del pueblo civil, la historia de los prohombres de las regiones que se unieron para conformar la unidad de la Patria, uno de ellos: Francisco Antonio Rosario. Algunos lo prefieren Santo, otros, entre los que me incluyo, preferimos destacar su vena Patriota y de ejemplar ciudadano, y así, exhortar a todos los venezolanos a su reconocimiento, trasladando sus restos mortales al sitial de nuestros héroes, el Panteón Nacional. 

La Puerta, agosto 2022.

Omanrique761@gmail.com

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Primera Constitución de la Provincia de Trujillo (1811)


La Primera Constitución de la Provincia de Trujillo (1811).


Oswaldo Manrique Ramírez.



Este día 2 de septiembre, significa para la historia de Trujillo, no solo la celebración y conmemoración de los  210 años de ser una Provincia (hoy Estado) republicana independiente, sino la reafirmación del reconocimiento del sacrificio de nuestros antepasados precursores y forjadores, así como,   el recordatorio del deber de los trujillanos de luchar por la prosperidad  y libertad de los hombres y mujeres de la <<tierra de María Santísima>>, como la llamó Mario Briceño Iragorry.



Padre Francisco Antonio Rosario, prelado libertario y destacado artífice de la creación constitucional de Trujillo, como Provincia.  


Con la Constitución Provincial de 1811, se dio nacimiento a  la Provincia republicana, confederada y libre de Trujillo, base junto con otros pueblos, de la creación y conformación  de la República de Venezuela. Lo que voy a compartir a continuación, es parte de un trabajo sobre el pensamiento político y constitucional del prócer civil independentista Pbro. Francisco Antonio Rosario, uno de los más destacados ideólogos de esa Constitución.


La primera Constitución de la Provincia de Trujillo (1811).



El constituyente Francisco Antonio Rosario y los Orígenes del Constitucionalismo Trujillano. El 2 de septiembre de 1811, nacimiento de la Provincia de Trujillo, autónoma, soberana y republicana. La Proclama Libertaria.


La convocatoria al poder Constituyente, impulsada por los sujetos revolucionarios con sus distintas visiones e ideologías, el proceso que se desarrolló, la instalación, los debates de la Asamblea Provincial y la Constitución que produjo, son ciertamente, expresiones de la política, por todo lo que involucra y hasta deja de involucrar, por supuesto, dentro del contexto histórico de que se trate. El Constitucionalismo y el Derecho Constitucional son fundamentalmente políticos. 

A raíz del derrocamiento del gobierno colonialista español que dirigía don Vicente de Emparan, Gobernador y Capitán General de la Capitanía General de Venezuela, durante los sucesos de abril de 1810, y conformarse inmediatamente, la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, que según el historiador Tomas Polanco, constituiría el primer acto de carácter constitucional de este gobierno nuevo, y el nacimiento jurídico de un nuevo Estado en Hispanoamérica (Tomás Polanco, “Interpretación jurídica de la Independencia” en El Movimiento Emancipador de Hispanoamérica, Actas y Ponencias, Caracas, 1961, Tomo IV, pp. 323 y ss.); estos hechos fueron generando tanto en Caracas, como en el resto de las Provincias, Juntas Revolucionarias y Autónomas de Gobierno, asi como, la necesidad de proveerse de las correspondientes Cartas Políticas Provinciales.  

Una de las primeras Constituciones Provinciales, fue la de Trujillo, aprobada el 2 de septiembre de 1811, por los distintos representantes constituyentes, con la denominación de <<Plan de Constitución Provisional Gubernativo de la Provincia de Trujillo>> (Brewer-Carías, Allan R.  Las primeras manifestaciones del Constitucionalismo en las tierras americanas: las Constituciones Provinciales y Nacionales de Venezuela y la Nueva Granada en 1811-1812, como fórmula de convivencia democrática civilizada. Pág. 11. OICI. Cádiz. 2011); la edición que poseo, es de 1959, de la Academia Nacional de la Historia, y la titula <<Constitución de la Provincia de Trujillo>>; constante de 9 títulos, y 63 artículos, aunque al final, hay una nota que hace alusión al <<presente plan de Constitución, que provisionalmente ha de gobernar esta Provincia>>  (Las Constituciones Provinciales. Pág. 320. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas. 1959).  

Es de considerar que, la más sentida obra intelectual de Francisco Antonio Rosario y la de la mayoría de los representantes, fue la creación como meticuloso arquitecto, del Trujillo Provincia, como la entidad y dignidad política, libertaria, autónoma, antimonárquica e histórica, que integró la Confederación de Venezuela, Independiente y soberana, esto es, la Patria Nueva. 

Es obvio que para elaborar una Ley tan fundamental como lo es una Constitución, se requieren vastos conocimientos y cultura jurídica. Desde el principio de ese proceso Constituyente, novedoso, creativo, del que se desconocía todo, pues aparte de la norteamericana, no había mucha información por lo inédito, sin embargo, estuvo pendiente. Voluntariamente, el párroco de La Puerta y Mendoza, acudió a ofrecer sus conocimientos de cánones, esa voluntad se ve reflejada en su participación en la Constituyente, para constituir un nuevo orden, el soberano y anticolonial, un nuevo sistema de gobierno y una nueva Sociedad.

 Por ser la primera, hecha a la medida de los interesados, clero y mantuanos, en mantener sus privilegios y el control del Poder, debió contar con proyectista de mayor acervo jurídico, como Fray José Ignacio Álvarez Abreu, pero la formulación de las instituciones y su lenguaje, objeto del debate y de nuevas propuestas de los constituyentistas, se requiere mayor nivel jurídico y fundamentalmente, cultura política, conocimiento de la realidad social,  económica, política, es en este último aspecto, sobre el que descansa la labor Constituyente, del derecho político insurrecto, en donde destacó el padre Rosario. 

El proyecto o propuesta de la Ley fundamental para la futura Provincia, lo elaboró el fraile Betijoqueño, José Ignacio de Álvarez Abreu, aunque según una declaración en juicio de infidencia del también constituyentista Miguel Ignacio Briceño, lo habría traído Manuel Delgado, Presidente de la Asamblea (Dávila. Próceres Trujillanos); el jurista Brewer Carias, señala por su parte, que desde la Junta de Caracas, en marzo de 1811, se habría encargado al Dr. Roscio para elaborar un borrador guía para las Provincias (Brewer: 11). El proyecto que fue presentado a la Asamblea, realizada en la sala consistorial, fue debatido y enmendado por los asambleístas, que fue aprobado, pero que previamente fue objeto de revisión,  correcciones y mejorado, por los representantes designados para tal fin, Francisco Antonio Rosario, Dr. Bartolomé Monsant, cura Maracaibero, don Miguel Ignacio Briceño, hacendado, administrador de rentas del tabaco, durante el gobierno colonial, y el poeta Juan Llavaneras, graduado en leyes, cuatro revolucionarios.


La Constitución de la Provincia de Trujillo (1811).

Con la Constitución de la provincia de 1811, se dio nacimiento a  la Provincia republicana, confederada y libre de Trujillo, base junto con otros pueblos, del nacimiento de la República de Venezuela.

Dentro del conjunto de ideas liberales, republicanas y confederadas, adoptadas y consagradas en la novedosa Carta Política y fundacional, que inspiraron a los constituyentes regionales, encontramos las siguientes.

La Constitución de la Provincia de Trujillo, aprobada por la plenaria constituyente, el 2 de septiembre de 1811, contempla en su Titulo Primero, un conjunto de prerrogativas eclesiásticas. 

Portada de la publicación Las Constituciones Provinciales. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas. 1959.


De la religión católica.

Este Título, fue dedicado a la Religión católica. Toma como guía, el dogma que <<ninguno podrá ser buen ciudadano sin que sea perfecto religioso>>.

En el Capítulo  Primero,  esta Constitución comienza con un postulado en favor de la tradicional Religión católica, profesada por la mayoría de los habitantes y los constituyentes; basada en la concepción idealista filosófica, que interpreta el mundo en una concepción mágica de la religión, y su primacía del espíritu (Dios), <<el origen de donde dimanan las leyes obligaciones de la sociedad civil >>; concepción idealista que estos mantenían. Asimismo, en el  Capitulo  2°. Consagra que el deber más sagrado de todos los gobernantes, era, <<protegerla, ampararla y sostenerla hasta perder la vida>>; que es un postulado excluyente de las demás religiones. Es una evidente apología excluyente, la religión católica de Jesucristo, como la única creencia religiosa. 

Se puede observar en el Capitulo  3°,  que consagra el principio de reciprocidad y armonía de poderes establecidos, es decir, el poder Provincial o gobierno civil, no se inmiscuirá en los asuntos religiosos y a su vez, los del gobierno religioso, no se meterían en los del gobierno civil; para el Dr. Brewer-Carias, se trata de <<la Religión Católica, como Religión de la Provincia, destacándose, sin embargo, la separación entre el poder temporal y el poder eclesiástico>> (Brewer-Carías, Allan R.  Las primeras manifestaciones del Constitucionalismo en las tierras americanas: las Constituciones Provinciales y Nacionales de Venezuela y la Nueva Granada en 1811-1812, como fórmula de convivencia democrática civilizada. Pág. 11. OICI. Cádiz. 2011).

Era cierta, la hegemonía del estamento eclesiástico. Esto, nos incita a pensar que el desempeño del cura Rosario, en la discusión constituyente, por su formación teológica y jurídica, pudo estar dirigido a la consagración de la religión católica, como única fe a profesar en el nuevo modelo de gobierno, enfrentando las ideas liberales del Estado laico.  


Del ansiado y motivador Poder Provincial.

El Poder Político, consagrado en el Capítulo  Primero del Título Segundo, quedó plenamente representado y ejercido por el Colegio de Electores. Es el Colegio de Electores, constituido por la libre votación y poderes legítimos de los pueblos, la representación  plena del Poder Provincial.  Se refiere a los pueblos que tuvieron representación en dicha asamblea. Al ejercer el poder de esta forma plena, este <<Colegio Electoral se reguló como Poder Constituyente,  y a él corresponderá residenciar a todos los miembros del Cuerpo Superior del Gobierno>> (Brewer: 11). Al definir y crear la organización jurídica política del Poder Provincial, se depositaron todos los poderes, en esta corporación de electores.  

En efecto, se trataba de un nuevo modelo de gobierno representativo, pero manteniendo las viejas instituciones de Cabildos y los Justicias Provinciales, y los Partidos Capitulares. Se establece la ciudad de Trujillo, como sede Capital y asiento de los Poderes Públicos Provinciales, y crea además, del Cabildo de Trujillo, los de la Villa de Carache, Boconó y la de Escuque. En el proyecto de Constitución Provincial, se nota que con este modelo de gobierno, tomó en cuenta la práctica preexistente y los protagonistas del bloque hegemónico, clero y hombres con fortuna económica, que le daría como objetivo, estabilidad política e institucional. 


De la Forma transitoria de Gobierno.

En el Capítulo  Primero del Título Tercero, la Constitución establece que, <<La representación legítima de toda esta provincia reside en el Colegio Electoral>>; es este Colegio, el que ejerce y decide todo, y además, se arroga la soberanía del pueblo.  Los órganos de gobierno en particular, según el Capitulo  2° de dicho Titulo, son: <<el Cuerpo Superior del Gobierno y el Municipal o de cabildo, cuyas funciones se detallarán en sus respectivos lugares>>; éste último, subordinado al primero. Si bien es confuso, en cuanto a la ruptura con la Monarquía de España, o adaptarse a una posible transitoriedad política, crea un gobierno autónomo, para asumir su destino. 


Del Cuerpo Superior de Gobierno.

Establece Capítulo  Primero del Titulo Cuarto, que el Gobierno Superior estará constituido por cinco (5) vecinos, que ejercerán las facultades que allí se establecen, las ejecutivas de gobierno y administración. Rosario, formará parte de este Cuerpo Superior de Gobierno. La Presidencia del gobierno será rotativa. Hace la salvedad, que no tendrán facultades en los asuntos de la Confederación, pero el Diputado nacional quedaba obligado a recibir instrucciones de este Cuerpo Superior de Gobierno. Cláusula discriminatoria, los cargos de gobierno y empleos, solo serán ocupados por propietarios de bienes y de recursos económicos; limitantes hegemónica y oligárquica.

El “Cuerpo Municipal o de Cabildo” como cuerpo subalterno, quedó regulado por el Título Quinto, en el que se estableció, que estaría integrado por cinco (5) individuos: dos alcaldes ordinarios, dos Magistrados (uno de ellos Juez de Policía y otro como Juez de Vigilancia Pública), y un Síndico personero; bastante parecida esta estructura municipal, a la colonial, que se pretendía abandonar (Las Constituciones Provinciales. Págs. 295 a la 324. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas. 1959).   

Se establece un “Tribunal de Apelaciones”, en el Título Sexto, y atribuyó al Cuerpo Superior de Gobierno el carácter de Tribunal de Alzada (Ídem).

Contempla y regula el cuerpo de  “Milicias”, en el Título Séptimo, a cargo de un Gobernador y Comandante General de las Armas de la Provincia, nombrado por el Colegio Electoral, pero sujeto inmediatamente al Cuerpo Superior de Gobierno (Ídem).

 Establece  el procedimiento de Juramento, que deben prestar los diversos funcionarios, en el Título Octavo,  (Ídem); finalmente, en el Título Noveno, relativo a los “Establecimientos Generales”, tomó algunas disposiciones transitorias, y reguló algunos de los derechos de los ciudadanos, como los siguientes:   

El primer pronunciamiento contra el Latifundio, en Venezuela. 

En la parte final de este texto político, en el Título 9, Capitulo 5°,  se encuentra un dato histórico interesante por contradictorio; de la lectura integral del texto constitucional se extrae, que ésta, fue formulada para independizar y crear la Provincia confederada, pero a la vez,  para mantener la hegemonía política de los factores de poder preponderantes de la época, entre ellos, clero, patricios, legistas,  hacendados y terratenientes, éstos últimos, calificados por la historiadora Zulay Rojo, como <<aristocracia territorial>>; sin embargo, los constituyentistas incluyeron una norma novedosa que incide sobre el antiguo problema de la concentración en una sola familia la tenencia de la tierra en Trujillo,  mediante la cual  prohíbe <<la fundación de Mayorazgos como gravosa al bien general de la provincia>> (Constituciones Provinciales. Pág. 315. ANH. Caracas. 1959). Ésto significa, que estamos ante la primera norma constitucional de prohibición de la figura e institución mayor del latifundio, como lo fue el mayorazgo, lo que obviamente, incide sobre el modelo de desarrollo económico y las propias relaciones sociales de producción de esa época. 

A pesar de que la tierra y la propiedad eran privilegio de los sucesores de los conquistadores invasores y colonos, existió esta forma larvada de mayor entidad y protección jurídica del latifundio,  como lo era el mayorazgo, cuyo mejor ejemplo fue 

el famoso y muy litigado Mayorazgo de Cornieles,  que impedía el desarrollo de la actividad agropecuaria, y la libre adquisición de tierras; por eso, los mismos hacendados y terratenientes que participaron en la Asamblea Constituyente trujillana,  aprobaron aplicar esa prohibición. 

Esas son las bases de la constitucionalidad trujillana, en los inicios del republicanismo confederado, a la que tenía que jurar y adaptarse la población. El ilustre profesor Leopoldo Palacios, ha señalado en una de sus obras, que, el Constituyente como orfebre de leyes, debe estar provisto de un conjunto de condiciones, entre ellas, <<un claro concepto de la materia sobre la cual va a legislar, del sistema jurídico del que formará parte la norma proyectada; un profundo conocimiento, preciso e inequívoco, de la lengua en la cual escribe y por supuesto, una adecuada información de la idiosincrasia de la sociedad para la cual se legisla>> (Palacios, Leopoldo. De la técnica legislativa. Pág. 307. Editorial Buchivacoa. Caracas. 2009). Tomando en consideración que la plenaria de la Asamblea Provincial Constituyente, designó al padre Rosario, como uno de los cuatro correctores del proyecto que sería aprobado el 2 de septiembre de 1811, es obvio, que este prócer independentista, reunía esas cualidades, o por lo menos, la mayoría de ellas, para ejercer como lo hizo, la representación constitucional de sus electores de Mendoza.

El historiador Mario Briceño Perozo, en su obra sobre Trujillo, apuntó que esta Constitución <<refleja cierta sujeción a cánones religiosos... detallistas y prolijos sus títulos y capítulos, que en veces parece que estemos leyendo un manifiesto... ello no es óbice para reconocer que se trata de la primera ley republicana de Trujillo, en cuyo fondo latía el designio claro de orientar e ilustrar a un conglomerado sin experiencia alguna en los trajines de la independencia política y de la soberanía popular>> (Briceño Perozo, Mario. Historia del estado Trujillo. Pág. 118-120. ANH. 1984); con todas sus fallas, es el primer documento constitucionalista republicano, de esta provincia

La Constitución de la Provincia de Trujillo de 1811, haciendo abstracción de que se favorece el ejercicio del gobierno por los mantuanos y el clero, sin lugar a duda, es el documento Fundacional de la Provincia republicana, libre y soberana de Trujillo,  y a la vez, fundamental como experiencia inicial en toda la historia jurídica de esta entidad republicana. Esta fue, una instancia de discusión ideológica, de propuestas para el futuro, y también, de  creación Constitucional, que aún cuando contiene formula relegitimadora de privilegios de la "aristocracia territorial" y el clero, establece lo fundamental, el modelo de gobierno Provincial autónomo y republicano, la consagración de diversos derechos ciudadanos, como la libertad, igualdad y algunas aspiraciones y programas allí discutidos, programáticos de las esferas sociales de la producción, como la prohibición del mayorazgo, y finalmente, la elaboración de la Constitución, creando la nueva Provincia de Trujillo; en conclusión, ella encarna los principios de emancipación consagrados por ese Constituyente Provincial, en el que participó en forma destacada el padre Francisco Antonio Rosario. 


La Proclama Libertaria, memoria perpetua del patriotismo trujillano.


Como bien lo señaló Briceño Perozo, en la citada obra, la denominada Proclama Libertaria, es un <<dechado de claridad y precisión> (ídem); es la brizna incendiaria y rebelde de la nueva Provincia.  

Un  dato histórico importante, que se debe comentar, es que los constituyentes regionales, que fueron designados para la corrección de la Constitución discutida y aprobada en la plenaria, Francisco Antonio Rosario, Dr. Bartolomé Monsant, el hacendado don Miguel Ignacio Briceño y el poeta Juan Llavaneras, la devuelven corregida, pero acompañada de una Proclama. El pedimento de estos, es para que <<la manden agregar a la Constitución para perpetua memoria de su verdadero patriotismo>> (Constituciones Provinciales. pág. 320), lo que es aceptado y refrendado por Miguel Delgado y Francisco Miguel González, Presidente y Secretario de la Asamblea, respectivamente.

En la gráfica, un retrato del padre Rosario, elaborado por la artista trujillana Bacilisa de Briceño, en el año 1983.

La Proclama Libertaria, del 2 de septiembre de 1811, es un documento fundamental para conocer el ideario del prócer civil Francisco Antonio Rosario, de la que fue su principal coautor, incorporada como guía de principios, y del espíritu y propósito de la Constitución de la novel y dignificada Provincia de Trujillo. 

Dentro de los principios y valores que encontramos en esta monumental proclama, tenemos: en su nota de apertura, <<Trujillo de la Confederación de Venezuela: habéis entrado ya en el verdadero goce de vuestra libertad, de este Don de inapreciable naturaleza, que tantos años ha, se os había usurpado>> (Constituciones Provinciales. ANH). Aquí, se declara, partidario de la ruptura con el modelo Monarquía española, orientado por Ideas de la Revolución Francesa, así como, la extinción del Colonialismo, impulsando la idea de un Estado Confederado, en el que se incorpora dicha Provincia, orientado o de acuerdo al modelo liberal norteamericano. 

También se encuentra en dicho fragmento, el reconocimiento y consagración de uno de los principios fundamentales del ser humano, el Don de la Libertad. De no ser sojuzgado, esclavizado, explotado,  ni subordinado, de obrar en la forma que se quiera y trazarse su propio destino, pero comunidad de gente, es esa facultad que pueden gozar y disfrutar, las naciones bien gobernadas, soberanas, reguladas por el derecho, la ley y las buenas costumbres.

En conjunto con lo anterior, consagra dicho documento constituyente, la igualdad de derechos para los trujillanos, haciendo la salvedad siguiente, <<No para quebrantar o subvertir el Orden Social establecido por los ciudadanos, se sacrificaría la Felicidad de la Patria>>, se nota una influencia de las ideas  liberales norteamericanas, muy demarcadas por el Orden Social, objetivo hegemónico de control y dominación de las clases o castas de poder. 

Esa igualdad de derechos y el don de libertad, los concibe y los garantiza,  como un sistema de Independencia y de nuevo gobierno, lo que deja entrever Ideas políticas de Rousseau, que planteaba <<El Estado es para garantizar al ciudadano sus derechos naturales originarios: libertad, vida y propiedad, fundamentales. Si se garantiza la paz y la tranquilidad, es solo con el objetivo de poder disfrutar de esos derechos>> (Contrato social. En: Fuenmayor, Juan Bautista. Historia de la Filosofía del Derecho. Taller Miguel Ángel García. Caracas. 1978). 

Un aspecto y causa que introduce, es el de Trujillo y su dignidad. El sojuzgamiento y subordinación a la Provincia de Maracaibo, auténticamente realista, y el quiebre de esa dependencia, lo sintetiza en forma magistral, <<Trujillo antiguamente degradado, ahora ocupa el lugar que le corresponde según el orden de dignidad política>>, se refiere a la condición Provincia autónoma, integrante de la Confederación de Venezuela, describiendo a la par, la ruptura con el modelo político de Monarquía, que son trazos de idea de soberanía.

Otro de los conceptos y trazos fundamentales de la nueva entidad constitucional, es el de Patria Nueva, que la concibe como Futura Felicidad, Felicidad de la Patria, Perpetua Felicidad, revelando rasgos de la Doctrina de Emmanuel Kant, sobre el Estado, en el que logró combinar el Idealismo, el Derecho Natural, y elementos como la Fe, y la libertad del hombre, lo que sintetizó así, <<El Estado es el conjunto de condiciones por el que el arbitrio de cada uno puede coexistir con el arbitrio de los demás, según la ley universal de libertad>> (Critica de la Razón Pura). Además Rosario como corredactor de la Proclama, señala los fundamentos de Unión y el Patriotismo, como factores protectores de la perpetua Felicidad, esto es, la Patria Nueva. 

Este ejemplar documento libertario, tiene la virtud de exponer en pocas líneas, las razones, propósitos y utilidad de la Constitución, de los pasos adelantados con ella, la Provincia, la libertad, igualdad, que son esos valiosos derechos de los ciudadanos, que son rescatados y otros producto de las ideas del redactor o proponente, de sus preocupaciones, de sus observaciones de vida, sus propias experiencias y expectativas, con cuya madurez y reflexión, lo ha conducido a las más adecuadas formas de regularlos. Fueron hombres y líderes espirituales, de pensamiento profundo en lo político, económico, social y cultural, uno de ellos, el padre Rosario. 

Estos representantes, de esa forma, con ambos documentos, asumieron el poder constituyente en revolución, para crear la Provincia autónoma de Trujillo, y a la vez, integrándose a otras, para constituir una nueva República, la Federal de Venezuela (Constitución Federal de la República de los Estados de Venezuela. 21 de diciembre de 1811). Los principios y valores que con forma muy coherente, recoge esta Proclama Libertaria, expresa en forma didáctica, algunos rasgos que como corredactor de la misma, profesó el padre Francisco Antonio Rosario, y formaron parte de su ideario político.

Los trujillanos y trujillanas, tenemos este mes de septiembre de 2021, suficientes motivos para celebrar esta fecha, son 210 años transcurridos con mucha dignidad, del nacimiento de nuestra Provincia independiente y republicana, como momento para reflexionar sobre la situación actual y el futuro de  Trujillo. 


 La Puerta, 2 de septiembre de 2021.

Omanrique761@gmail.com



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