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sábado, 28 de febrero de 2026

La plaza Bolívar, de yermo solar a emblema urbano de La Puerta.

        Por Oswaldo Manrique (*)

Desde Bogotá, huye con los capitanes Juan Esteban y Pedro García de Gaviria, otros de sus seguidores, y sus hijos. Entre el 15 y 20 de octubre de 1560, de paso para Trujillo, al culminar la Cuesta de la Mocotí, se acerca a la aldea Bomboy.  Bajando por Kombokito, se detiene y le dice a su fiel lugarteniente:

-         ¡Estamos en el quinto pino y mirad lo que me encuentro!  Señalando con entusiasmo y regocijo la pequeña y hermosa aldea indígena Bomboy. Habla el legendario conquistador español, jinete emprendedor, hábil espadachín, acompañado de arcabuceros, su nombre Juan Rodríguez Suárez, el Caballero de la Capa Roja, fundador de Mérida.  A lo que le responde el preocupado y moderadísimo Esteban:

-         Capitán, vamos con la hora pegada en donde la espalda pierde su noble nombre. Suarez, cansado y con su humor negro, le coincide con:

-         Sí,  vamos con la prisa de los que huyen. Su ferviente compañero le replica:

-         ¡Estáis hecho polvo Capitán!  El Caballero de la Capa Roja, hace seña, se movilizan con el intérprete y entran, van al yermo solar y centro del caserío, donde son bien recibidos por los habitantes. Al rato están brindando en la fila de asientos de piedra, desde donde podia observar el movimiento de trueque de productos agrícolas, mantas, tejidos, cestería y artesanías, y alzando la jícara de barro y viendo la expresión jovial de aquellos anfitriones, que se acercaban a verlos y compartir, le dice a su fiel compañero:

-         ¡Esto es la leche, Juan! ¡Esto es la leche! Dándole a entender la grata sensación de estar con aquella gente, y apreciando el frescor y buen sabor de la chicha de maíz, que le habia brindado una de las mujeres de la aldea.

Llegando a la ciudad de Trujillo, su paisano Diego García de Paredes le dio protección y se negó a entregarlo a las autoridades del Virreinato. El Capitán Fundador lo designa en el importante cargo de Teniente de Gobernador de Trujillo, pero ansioso de involucrarse en la conquista de los Caracas,  le dan tropa y sale a combatir. A los pocos días, se conoce la noticia, que los aborígenes asaltan un campamento minero donde mueren 3 de sus hijos, por lo que se intensifica la persecución y ofensiva contra los indígenas.

Hace varios años, escribí acerca de la plaza Bolívar de La Puerta, publicado con buena recopilación de datos, historiográficos y de la oralidad comunal, que han venido difundiendo los estudiantes y otras personas interesadas en los monumentos de esta Parroquia. Cumpliéndose este 2026, los 83 años de su inauguración, con motivo de los 160 años del nacimiento del Libertador, que lo fue en 1783, en esta interesante composición de años, vale la pena compartir nuevos e interesantes datos de la plaza. 

Una pequeña valoración histórica, nos sirve para introducirnos en uno de los lugares emblemáticos de los trujillanos, que cada día, cada semana y año recibe a visitantes de distintos lugares del planeta.

Desde tiempos inmemoriales, este espacio social, fue el centro de los primeros pobladores del Valle, en el que ocurrieron sus más importantes actividades cotidianas y gestos de hermandad como el brindis de la chicha de maíz a los visitantes, o de encuentros violentos como el que sostuvo con los marañones del capitán portugués y primer encomendero de este lugar Tomé Dabuyn a finales del siglo XVII.

La peligrosidad de una emboscada y ataque de los indígenas rebeldes, así como la boscosidad y el frío intenso de los páramos en aquel tiempo, obligaba a los invasores europeos a buscar refugio en las aldeas indígenas pacíficas, fueron varios los capitanes que tomaron posada en este pacifico sitio. 

El año de 1608  fue dramático, el Obispo Alcega, convierte la aldea Bomboy en un pueblo de concentración de indios esclavos encomendados y comienza a darse el traslado de los Escukeyes, Xaxoes, Esnujakes y otras familias de nación Timotes, censándolos en este yermo solar. 

Cuando varía la condición social del indio esclavo, este fue el sitio donde se reunió el 14 de noviembre de 1687 la población aborigen,para el censo y formalizar el decreto del Rey de extinción de las encomiendas y dar una media libertad a los indígenas. 

En 1777, aquí en este yermo lugar, se reunió la indiada con el Obispo Mariano Martí en su revisión y visita pastoral, encontrando 349 almas. Luego, ocurrieron concentraciones como las de 1781 y 1783, al insurgir contra el gobierno del Rey de España, y a la vez, manifestar su adhesión al movimiento liberador de Tupac Catari. Antiguamente Plaza Real era la denominación que se le daba en tiempos de la Colonia al espacio central de los pueblos, en honor al Rey de España, y como símbolo del régimen monárquico.

En 1810 se paró aquí, la india tributaria María de la Paz Bomboy, cargando al último de los descendientes de Bomboy el caudillo indígena, antes de entrar al templo de San Pablo, para que el prócer independentista y padre protector Francisco Rosario lo bautizara.

Un tiempo, la plaza central de La Puerta fue tal como la describió Mario Briceño Iragorry <<solo un solar abierto sembrado de menuda hierba por donde estuvo corriendo una acequia de agua cristalina que abastecía los moradores>>; corresponde esta descripción física a la primera década del siglo XX. 

En 1887, fue espacio de guerra, violencia política y pillaje, en el conflicto entre las tropas de los llamados “Ponchos” (Oligarcas) y los “Lagartijas” (liberales).

Hasta 1891, en que fue despojada de sus tierras, fue el principal espacio social de la tranquila comunidad indígena Bomboy, conocida por muchos años como Resguardo Indígena de La Puerta.  Esta es una época de interés por los hechos históricos que ocurrieron, uno de sus visitantes más relevantes llegó en 1883 en su juventud, siendo estudiante universitario, y en 1888, ya graduado de médico, la visitó con atención el hoy Santo de América, Dr. José Gregorio Hernández, que tuvo la perspicacia de calificarlo para la posteridad, como un pueblecito histórico. 

Un antiguo cronista la describió: <<La plaza era el escenario de los grandes acontecimientos del pueblo: en torno a ella se hacían las procesiones religiosas, los paseos de las bandas de música en los días de fiesta, las corridas de toro, las corridas de cinta. Pero cotidianamente no era sino el principio y fin de las calles del pueblo y de todos los caminos que conducían a él>>(Abreu, 43), también escenario de hechos de guerra, en tiempos de caudillos.

En 1915, aquí se concentró y salió la tropa de los caudillos antigomecistas el legendario coronel Sandalio Ruz, el coronel Américo Burelli, a enfrentarse alas fuerzas leales al gobierno comandadas por el coronel liberal Felipe Uzcátegui el popular “Tragabalas”, éste, recuperó la plaza a los pocos días, como símbolo de poder.         

José Rafael Abreu, en 1969, escribió que, <<hasta 1930 había alrededor de la plaza solamente 11 casas y en una de ellas, que aún existe, hubo una pulpería, propiedad de doña Chinca Briceño y que, para 1900, era la única del pueblo>> (Abreu).

El señor José Rafael Abreu, en su memorial resume que, <<eso fue la plaza hasta 1942, cuando un grupo de vecinos con entusiasmo y aliento patriótico se reunió en una asamblea popular a fin de formar una asociación que se denominaría “Junta pro plaza Bolívar>>.

El Decreto Presidencial que dotó el emblemático espacio.

En 1942, el Dr. Numa Quevedo, Presidente del estado Trujillo, decretó la construcción de la llamada “Plaza Pública”.  El texto del Decreto es el siguiente:

<<Construcción de la Plaza de La Puerta.

Dr. Numa Quevedo.

Presidente del Estado Trujillo.

CONSIDERANDO:

Que en casos muy especiales, como el presente, la construcción de una plaza constituye una necesidad de carácter colectivo, en uso de sus atribuciones legales,

DECRETA:

Artículo 1° Procédase a la construcción de la Plaza Pública de la población de La Puerta del Distrito Valera.

Artículo 2° Se comisiona para la dirección técnica de los trabajos, al ciudadano Ingeniero del Estado.

Artículo 3° Los gastos que ocasione el cumplimiento del presente Decreto, serán por cuenta del Capítulo XXI “Obras Publicas”, Partida 383 del Presupuesto General de Rentas y Gastos Públicos del Estado.

Artículo 4° Comuníquese, publíquese y dese cuenta a la Asamblea Legislativa del Estado, en sus próximas sesiones ordinarias>>; este apartado presupuestario nos indica que la plaza fue construida al año siguiente: 1943. (Memoria y Cuenta de la Secretaria General de Gobierno. Año 1942)

El salto de Plaza Pública a Plaza Bolívar de La Puerta.

El grupo de técnicos e ingenieros de la Gobernación, diseñaron un hermoso proyecto que fue presentado a la “Junta Pro Plaza Bolívar”.A los pocos días de haber comenzado la construcción de la Plaza, el mismo gobernador, informa al Jefe Civil, don Gonzalo Viloria, que el general Isaías Medina Angarita, había donado el busto del Libertador, para que se instalara en un buen pedestal con placas de mármol y los correspondientes epígrafes recordatorios, ahí se produjo un embellecimiento espiritual de la obra, lo que agradó a la gente y artesanos de la comunidad procedieron a construir un hermoso pedestal sobre el que se alojó el sobrio busto del Padre de la Patria, por lo que dejó de ser la “Plaza Pública”, y pasó a llamarse Plaza Bolívar.

El mismo Abreu dejó referencia de este hecho, señalando <<entre los contribuyentes a Don Rafael González Briceño, quien además de tomar parte activa de la junta, dio la cantidad de 500 bolívares, que en aquellos tiempos era una suma respetable y a Don Gonzalo Viloria, quien como Jefe Civil, vigiló personalmente los trabajos de construcción. El busto del Libertador así como las placas de mármol con inscripciones conmemorativas, fueron donadas por el Presidente de la República, general Isaías Medina Angarita; el pedestal fue construido por artesanos de la localidad>>(Abreu, 44). Todo el cemento utilizado en esta obra, fue obsequiado por el Ejecutivo regional.

La gente sorprendida y alegre, bromeaba y echaba cuentos, cuando llegó el busto a la Casa Municipal fue un acontecimiento, lo iban a ver los niños y los mayores, aquella hermosa escultura de la cabeza y parte superior del tórax del general Bolívar que fue realizada por uno de los grandes estatuarios de la época, contratado por el general Medina. Algunos decían: - ¡Llegó la autoridad!, lo que nunca molestó a don Gonzalo, destacado medinista.

Esta obra, es contemporánea a la apertura del Hotel Guadalupe, el arreglo de la carretera Valera-La Puerta, y con la inauguración del Aeropuerto, que dieron un fuerte impulso al turismo trujillano.

 La nueva Plaza fue inaugurada el día de San Simón, 28 de octubre del año 1943, como tributo a los 160 años del nacimiento del Padre de la Patria.

Tres años después, cuando el Presidente Medina es derrocado por un golpe militar, se produjo en este espacio, el alzamiento armado y posterior encarcelamiento de Gonzalo Viloria el entusiasta conductor de la obra de construcción de la Plaza, quien junto al legendario Pancho Delgado y otros vecinos, salieron en defensa del Presidente de la República, que les hizo la Plaza y donó el busto de Bolívar.

En los años 80, volvió a ser espacio de rebeldía y punto de encuentro de la más selecta y variada representación intelectual, ambientalista, social, artística, universitaria y cultural del país, motivada solidariamente por la arremetida del urbanismo depredador en La Puerta.Aquí plantó su canto solidario con esa lucha, Alí Primera y la Trova Bolivariana.

El poeta nativo de la vecina población de Timotes, Pedro Pablo Paredes, destaca una hermosa descripción de la nueva Plaza, construida en 1943, escribió: <<Nos inspira afecto especial, mucho más que cualquier cosa, la plaza principal del pueblo. Con sus árboles, con sus matas, con sus flores, todo simétricamente dispuesto. Con sus andenes, siempre limpios y acogedores. Con su padre de la Patria en el centro: cordial y grave al mismo tiempo, inagotable en su elección moral. Desde esta plaza lo atalayamos todo. Los vecinos que pasan afanosos. Los pájaros que revuelan, juguetones, entre el follaje. Las nubes que, arriba, pasan y pasan. Del Momboy (Bomboy) que a muy pocas cuadras, da su regalo de frescura. El monte imponente. El monte sube del lado oeste del pueblo, casi vertical. Nos quedamos largo tiempo columbiándolo>>(Pedro Pablo Paredes). 

La Plaza de hoy, no se parece a la que detalla con alto vuelo el poeta Paredes, pero sin duda alguna, sigue siendo un espacio donde se puede sentir la esencia andina, la fibra de los nativos de la Serranía de La Culata y su legado cultural y tradiciones populares y religiosas. Todos la paseamos, caminamos, la vemos, la usamos, pero muy pocos conocemos su historia o el bojote de historias y vivencias que hay detrás de ella. Ahí les dejo eso. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

sábado, 9 de septiembre de 2023

Pancho Delgado y la “rebelión de los chopos”, 1946.

Pancho Delgado y la “rebelión  de los chopos”, 1946.

Por Oswaldo Manrique (*).


Durante las primeras décadas del siglo XX, posterior  al despojo de las tierras del Resguardo Indígena, existió una relación casi  mellizal de la  población de La Puerta, con el pueblo de Jajó. Gran parte de la gente del neo poblamiento era nativa de Jajó. El hermoso centro poblado de Jajó, de incuestionable vocación agrícola, no ha sido ajeno a los avatares de la política, a la que en una época rindió tributo, empujado por el espíritu guerrero y el afán de poder de algunos de los más representativos caudillos trujillanos que hicieron de ese sitio, el centro de sus desplantes, desafíos, correrías y ambiciones. Allí en el año 1.882, nació nuestro personaje: Francisco Miguel Delgado Araujo, tratado popularmente como “Don Pancho”.


Anotó nuestro amigo y colaborador Alfonso Briceño, nieto de este personaje que,  su abuelo, <<Aprendió primeras letras en su tierra natal, no tenía una formación sistemática, su adolescencia discurre en el campo donde se dedicó a la agricultura y a la cría de ganado, ya por las noches en casa, se interesa mucho por la lectura, a la luz de una vela leía todo lo que podía, más que novelas le emocionaba la historia Patria y nunca le faltaba la prensa, a pesar de que para la época era muy escasa, leía la Opinión Nacional, El Trujillano, El Progresista, editado en Boconó , y el Pregonero que solo lo conseguía cuando viajaba a Valera, era editado en Caracas, por lo menos los de 1898.  Esto constituye para él, un inigualable manantial de información, formándose como autodidacta, aunado a los profundos valores cristianos y familiares. Buena parte de su juventud, le tocó andar por la cordillera andina, tornándose casi en un nómada, viviendo en Escaguey, Cacute, Palmira entre otros pueblos del estado Mérida>> (Alfonso Briceño, Emilio Delgado  y Ana Beatriz Briceño Oropeza. Notas biográficas sobre Francisco Delgado. S/F. Digital);  todo se convertía en lecciones de vida, en enseñanzas. 

Las características físicas y personales de Francisco Miguel Delgado; según sus parientes, entre ellos,  Alfonso Briceño,  las describen así: <<hombre de gran estatura, de complexión fuerte, de amplio mostacho, cabeza clásica del andino; bastaba mirarlo así sea de lejos, para identificarlo como tal, por su figura imponente. Era, indefectiblemente, severo sin dejar de ser cordial, paciente siempre, amable siempre>> (Ídem). Se pudo ganar el respeto mas por severo y cordial, que por temor y abuso, que era lo habitual en aquella época oscurantista que recién salía del gomecismo.


Su primer viaje y su estación definitiva.


Coinciden sus parientes Alfonso Briceño, Emilio Delgado  y Ana Beatriz Briceño Oropeza, en lo siguiente: <<Cuando se va de Jajó, es motivado por una serie de acontecimientos políticos que suceden en el país y esta comarca no era la excepción, por ser la cuna del caudillo general Juan Bautista Araujo. Este estaba dedicado a la política>> (Ídem); se refiere al “León de la Cordillera” y General en Jefe.

Años más tardes se radica en La Puerta, <<desempeñándose en varios oficios, entre otros, el comercio, compra-venta de ganado, en donde va y viene entre La Puerta y Mucuchíes, en los años 1920 del siglo XX, época en donde hacían la travesía por caminos reales; tanto él como otros paisanos de la comarca iban con arreos de mulas, unos tras otros desfilaban, pues, era el tiempo de la arriería, >> (Ídem);  era usual verlo salir temprano de viaje, con su amplia chamarra-azul por encima y roja por dentro, encima, para contrarrestar  las inclemencias del tiempo, contra el frío y las grandes ventiscas.

Jefe Civil Municipal de La Puerta  y tiempos de autoridad, 1943.

Desde que salió de su natal Jajó, llevaba en su pensamiento, la admiración por su coterráneo el “León de la Cordillera”, el legendario caudillo andino. Sin embargo, se dedicó a sus negocios privados.  Como lo testimonia Alfonso Briceño, Francisco Miguel fue el <<esposo de María Josefa Araujo de Delgado, y ella era hija del general Juan Bautista Araujo (hijo), llamado el “último caudillo a caballo”  y mi abuelo aun no estaba vinculado a la actividad política>> (Ídem); esta relación avivó su cercanía ideológica con los Araujo, y como buen trujillano, irrumpió en los senderos de la política y la actividad pública.

En la continuación de su relato, señala que <<Establecido ya en La Puerta, incursiona en la política, siendo su mentor el también caudillo general Juan Bautista Araujo, hijo del  “León de la Cordillera”; y este y sus hermanos, mantuvieron la dirección del partido del conservatismo trujillano, Francisco Miguel estuvo en esa misma corriente política>> (Ídem);  los seguían llamando “Ponchos”. 

En 1942, se declara colaborador del gobernador  Dr. Numa Quevedo,  quien en 1943, lo designa  Jefe Civil Municipal de La Puerta, lo que según sus nietos,   <<Viviendo ya varios años en la pequeña comarca de La Puerta, es nombrado Prefecto Civil del Municipio, ocupando ese cargo en reiteradas oportunidades; cabe recordar que el juez de ese tiempo era su amigo don Alberto Burelli Rivas, los cuales formaban un dúo muy severo y profundamente respetado, ejerciendo la ley firmemente, apegados a principios morales y constitucionales>> (Ídem); cargo desde donde inicia una fecunda labor ciudadana, en forma responsable impulsa el cambio de la cotidianidad de las familias acostumbradas al toque dictatorial de “La Matraca”.

El maestro Martín Rivero, contemporáneo y compadre de don Pancho, en sus memorias corrobora lo anterior, así: <<en 1944 nos vinimos para San Martín a vivir a tierras del compadre Pancho Delgado, en la posesión que le compró al Dr. Miguel Ángel Burelli Rivas, para que sembrara y viviera en la casa que él había hecho, y me dijo que ahí podía tener los animales, una vaca y la yunta de bueyes y las bestias de carga, él no vivía ahí  porque lo habían nombrado jefe civil de La Puerta>> (Memorial de Martín Rivero. S/F. en papel). Agregando, jocosamente Don Martín, “en ese tiempo no duraban los gobernadores de Trujillo”; le agregamos, tampoco los Jefes Civiles y Prefectos. 

 

¡Se alzó mi general Juan en Jajó, me alzo yo también! El “alzamiento de los chopos” de 1946.

Sorpresivamente, para la gran mayoría de los venezolanos, los que respaldaron al gobierno y los de la oposición, ocurrió el derrocamiento militar del Presidente Constitucional de la República, Isaías Medina Angarita, el 18 de octubre de 1945, considerado por varios historiadores como Gran Demócrata y Nacionalista, quien trajo a Trujillo, varias obras importantes como el aeropuerto, edificaciones educativas, y especialmente, construyó la Plaza Bolívar de La Puerta, inclusive donando el busto del Libertador, que aún está expuesto y se conserva.

La Junta Militar de Gobierno, ordena detener a los funcionarios del gobierno depuesto. Don Pancho que había figurado como Jefe Civil Municipal de La Puerta, se mantiene en la resistencia, pero se esconde, y aunque la persecución ofrece rutas desconocidas, él resolvió esconderse lo más cerca posible de su pueblo.

Nuestro dilecto fotocronista Antonio Lino Rivero, hijo de Martín Rivero, rememoró una anécdota que le ocurrió y fue la siguiente: <<Mis padres eran compadres de Don Pancho, muy amigos, en una ocasión se tuvo que esconder por un mes de una persecución del gobierno por motivos políticos, en un sector  que va desde La Puerta, al Páramo de los Torres, y yo iba cada dos días a llevarle la comida. El era muy amigo de mis padres>>. La amistad y la solidaridad se demuestran en este tipo de trances. Después de esa experiencia, don Pancho, coge el camino de la insurrección popular.

1946. El 11 de diciembre de este año, ocurre la sublevación de un grupo importante de trujillanos de distintos Municipios, cuyo cabecilla fue el general Juan Bautista Araujo, hijo del “León de la Cordillera, en contra de la Junta Militar de Gobierno.

Rivero, recordó también <<Yo lo conocí y traté mucho a su familia. Don Pancho era muy conocido en el pueblo y tenía la fama de que cuando el general Juan se alzaba en Jajó, él también lo hacía en La Puerta>> (Rivero). En efecto, ejecutó una “rebelión chopera”.

Pancho Delgado y otros vecinos como Esteban Briceño, Juan Jesús Matheus, Juan Palomares y Gonzalo Viloria, Prefecto en esos momentos de La Puerta, se alzaron con sus propias armas, chopos, revólveres, machetes y garrotes, contra la Junta Militar que había dado el Golpe de Estado; tomaron las entradas del pueblo, montaron barricadas y organizaron la resistencia en La Puerta,  y cuando se enteraron que había fracasado el alzamiento, fueron capturados y llevados a la Cárcel de Trujillo, donde fueron enjuiciados, por “delito de brote revolucionario” (Lomelli Rosario, A. Sentencia y Replica de los Sublevados en el Estado Trujillo. pag. 3. Caracas. 1947); allí pasó las navidades, junto con más de cien alzados por sus ideas libertarias, por defender la institucionalidad democrática y la Constitución Nacional. Fueron puestos en libertad, a las pocas semanas del alzamiento, el 19 de febrero de 1947.

Siguiendo sus ideales de defender los intereses colectivos, continuó en la lucha política. Años más tarde, según sus nietos,  <<cuando comenzaba a formarse el partido político demócrata social cristiano, pudo haberse incorporado, al simpatizar ideológicamente>> (Ídem);  se abría en la práctica, un periodo político de modernidad. Sin embargo, la confrontación y los cambios por el poder, hizo que fuera objeto de persecuciones.

Don Pancho, enraizó con el pueblo de La Puerta. Además de sus negocios y actividades públicas y privadas,  fomentó su familia, sus antes citados nietos, expresaron que, <<Olvidado de penas que muchas había tenido; y de fatigas;  casado con María Josefa Araujo de Delgado, nacida, por el año 1.898, natural de Jajó, e hija de María Presentación Moreno de Araujo, ella murió muchos años antes que él, de ese matrimonio nacieron 9 hijos; varones: Antonio nació en Jajó, dedicado al comercio, tiempos después se trasladó a Maracaibo donde vivió y murió; Alfonso: nació en el estado Mérida, político, trabajó por muchos años en la gobernación del Estado, preso en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; Héctor: vivió toda su vida en La Puerta, donde vivió y murió; y Esteban Delgado;  Hembras: Fidelia, Luisa Teresa, María Presentación, Berta y Victoria Delgado, esta última aún vive a sus 98 años, en Caja Seca, estado Zulia>> (Ídem); es procedente decir, que son gente que llenó un periodo de la vida de nuestra Parroquia, como hombres y mujeres decentes con vocación de servicio, tanto en Trujillo, como en otros sitios del país, donde les tocó vivir y actuar.

¡Ave María Purísima!  La Cotidianidad de " Don Pancho”.  Los Personajes de la comarca.  

En la cronología del tiempo, Pancho Delgado, demostró con su conducta y labor ciudadana, el esfuerzo en provecho y mejoramiento del bienestar físico y moral de esta población rural.

Llegó en busca de oportunidades de trabajo, a un apartado lugar, de muy fértil tierra para agricultura, lejos del área urbana, <<Francisco Miguel " don Pancho” Delgado, vivió primeramente por los lados de la Mocotí y después sí en la Calle  Abajo, hoy av. Páez de La Puerta, primera casa de su propiedad, en el sector  La Hoyada; la segunda casa, en la esquina de la entrada del Trapiche de don Luis Ignacio Araujo (donde está hoy el Hotel Cordillera); y la tercera casa, cerca de la plaza Bolívar, propiedad que es ó fue de don Alberto Burelli Rivas, y finalmente de nuevo en La Hoyada donde murió>> (Ídem). Fallece en una casa cercana, a la casa del “Gordo” Víctor Delgado, su pariente, quien fue un generoso colaborador de este blog y por el que conocí  a este personaje. Víctor, murió en uno de estos años de pandemia.

Herederos de los mas loables sentimientos de su abuelo, recuerdan con orgullo parte de su cotidianidad familiar, el mismo Alfonso Briceño, indica que, <<en las tardes y días festivos, se reunía con su familia, era una gran conversador, hablaba de lo humano y divino dentro de sus anécdotas decía que en sus largas travesías por los páramos siempre se conseguía con un hombre que llevaba pendiente del hombro un gran bolso de cuero y una gruesa faja con revólver en la cintura, era pues el correo que salía de Valera hasta Mérida e inclusive pasaba hasta el estado Táchira, cuando se encontraba a estos personajes exclamaba su famosa frase “ave maría purísima”.  Frecuentaba a una buena cantidad de amigos, tales como Hipólito " polo" Cordero, Gabino Rivero, Hipólito "polo" Palomares (ex prefecto civil) Martín Sulbarán, Jacinto Peñaloza, don Luis Ignacio Araujo, Obdulio Palomares, Dr. Ramón Beltrán Espinoza, don Atilio Araujo, el padre Ramón Trejo, la familia Burelli Rivas,  los Carrasquero, Abdón Lamus, Francisco " Chico” Gutiérrez, este amigo era un hombre erudito; Eleazar Torres; un poeta de nombre Rubiro, éste cada Semana Santa hacía los testamentos a los personajes del pueblo, Martín Rivero, entre otros más>>.“Ave María Purísima”, como exclamación y saludo de alegría y amistad cristiana, .no como absurda plegaria de guerra.

Recuerdan sus familiares, en cuanto a la comida de su preferencia: <<arepas de trigo y de maíz pelado, queso ahumado y guarapo de panela, buenos sancochos de gallina, comida en abundancia. Para la semana mayor: pescado seco- salado, dulces como cabellos de ángel, (zapallo) de lechosa e higos; día de san Juan, 24 de junio, el famoso curruchete>>; platos y dulces criollos, que denotan su sencillez.

Misas, bolos y gallos.

En cuanto a sus aficiones recreacionales,  <<a principios del siglo XX aún en estos parajes andinos no se había desarrollado la actividad deportiva, pero sí existían centros de diversión, como eran las galleras y en La Puerta para la época ya existían 2 por la calle real, que eran las de Martín Sulbarán y la de Jacinto Peñaloza, donde Francisco Miguel era muy aficionado a estas actividades que se desarrollaban los domingos, después de las misas, la otra actividad era el juego de bolos, y había uno muy conocido ubicado en el hotel Guadalupe>> (Ídem). Cumpliendo con lo divino y con lo profano.

Después de una larga existencia de labores ininterrumpida, fallece Francisco Miguel Delgado “Don Pancho”,  en el año 1.974,  a la edad de 92 años, en La Puerta,  su querido pueblo, gran cantidad de sus coterráneos y vecinos lo acompañaron durante el sepelio, llevándolo hasta su última morada. Los puertenses de mayor edad, recuerdan con respeto y afecto su gestión como autoridad, pues bajo su estimulo, despierta y resurge el justo reclamo de los derechos y libertades ciudadanas, lo que hace merito, para que forme parte de los registros de  destacados personajes de nuestra historia local. Cuando en La Puerta, se inaugure el Salón de los Retratos de sus Hijos Ilustres, con toda seguridad, uno de sus espacios, lo ocupará Don Pancho Delgado.

Nota: expreso mi agradecimiento a la Ing. Ana Beatriz Briceño Oropeza, Alfonso Briceño, Emilio Delgado y a nuestro  apreciado fotocronista Antonio Lino Rivero, por su valiosa colaboración para la elaboración de esta reseña biográfica de tan importante personaje.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

omanrique761@gmail.com 


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