Mostrando entradas con la etiqueta Ligia Burelli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ligia Burelli. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de enero de 2024

El inveterado Dios de la Sacristía, del templo de La Puerta, 1930


Por Oswaldo Manrique (*)

Con motivo del inicio del año 2024, faltando pocos días para dar comienzo a la celebración de las festividades de San Pablo Apóstol y la Virgen de la Paz, en la población de La Puerta, deseo compartir un hecho curioso, de esos tantos secretos que guarda nuestro viejo templo parroquial, me voy a referir al “Dios de la Sacristía”, que pudiera tornarse anecdótico, si bien  deja entrever su lado histórico, religioso, y hasta lo metafórico, por la brevedad del relato, que nos fue comentado por nuestros abuelos, asi como, lo del “Mártir del Gólgota” y además, por existir una pequeña referencia historiográfica local.  

El antiguo templo de San Pablo Apóstol de La Puerta, en cuyo altar, se encontraba el Dios de la Creación, que luego fue arrumbado en la Sacristía.

En los tiempos en que aun existía la Comunidad Indígena Bomboy, casi totalmente pura, ocupando sus tierras del Resguardo Indígena de La Puerta, en su templo de San Pablo Apóstol, había un cuadro cuyo motivo era la creación del mundo, que respetaban mucho los aborígenes catolizados, porque las figuras y elementos, los colores, los trazos, los hacía reflexionar. Dicho cuadro, pudo haber sido adquirido o encargada su elaboración, a alguno de los artistas de Trujillo, por el Padre Pedro Santa Anna de Coronado quien  construyó el templo en 1790, o por el mismo padre Francisco Rosario, que estuvo al frente del Curato hasta 1847.

En el inventario del Obispo Mariano Martí, cuando visitó el 1° de abril de 1777, la “capilla enramada” del Pueblo San Pablo de Bomboy (alias la Puerta), construida  <<Sobre una base de barro y piedras,  el bajareque sostenía por techo endeble techumbre de varas y palmas>> (Febres, 54), no aparece descrita dicha obra, tampoco en el inventario de 1882, donde solo están registradas las 4 imágenes tradicionales. Su pintor, pudo ser alguno de los artistas de los Conventos de Trujillo, aunque el recordado historiador y amigo Arturo Cardozo, calificó la actividad artística y pictórica religiosa  de los siglos XVII y XVIII, como tiempo de oscuridad para las artes; o pudo ser elaborado por pintores del vecino y cercano Virreinato de la Nueva Granada.  

De la señalada obra, rememoró una católica que la pudo observar en su infancia y dejó referencia escrita de ello, <<se representaba a Dios Padre con los brazos extendidos sobre el mundo>> (Burelli, Ligia. Un día volver. Pág. 39. Caracas. 1992), en el justo acto de no perder de vista lo que sacó de la nada, toda la naturaleza y los elementos, que constituyen el mundo, es decir, el primer día de la existencia, de todas las cosas creadas por él. Muy apegado, al simbólico pasaje encontrado en el Génesis, primer libro del Pentateuco y Antiguo Testamento, como también, del Tanaj, libro sagrado del judaísmo.

En su fina prosa, Burelli, agregó a esa hermosa descripción, que <<Su rostro (el de Dios) envejecido mostraba una barba grande y magnifica y sus cabellos lucían desordenados>> (Ídem), esta descripción de la pintura nos llama a imaginar una composición tan expresiva que impactaba a quien la observara y detallaba, por supuesto, la figura principal es Dios, protegiendo su creación. El uso de combinación de colores diversos y estimulantes, como los que se utilizaban para aquellos tiempos, incitaban y producía ese influjo sobre la espiritualidad de la comarca.

La estampa pictórica, citaba a pensar en el ingenio de aquel Ser superior y en su labor creativa, revelando su esfuerzo, lo que seguramente sorprendía e impactaba a los indígenas, en su ancestral cosmovisión de figuras de chorotes danzantes, sonajeros, incensarios, pectorales, objetos votivos que usaban en sus prácticas religiosas en el Santuario de las Siete Lagunas (Maen Shombuk), en las quebradas o en las retiradas cuevas, acompañados por Chegué, el sumo sacerdote de estos Páramos, quien vivía cercano a dicho Santuario,  para adorar al sol, la luna, la lluvia y demás elementos.

 La incorporación de los nativos al catolicismo, fue dilatada, y su progresiva integración se logrará a través de un proceso de sincretización, en la que incluían las imágenes y reliquias religiosas, que irían aceptando como el Kachuta grande para los indígenas, el todopoderoso, y la expresión del arduo trabajo de este, en favor de la raza humana.

Luego que el Padre José Asunción León, vendiera las tierras que le quedaron del despojo a los indígenas, en el fraudulento juicio de 1891, el templo pasó a otras manos sacerdotales, y el antiguo cuadro fue mudado desde el altar donde estaba, para ser <<arrumbado en la Sacristía>> (Ídem); expresado así, lo sacaron del altar, porque fue considerado como desecho o por lo menos despreciado. Esto nos sugiere que dicha obra pictórica, fue hecha como se estilaba en el siglo XVII, obras ceñidas al barroco español y a los cánones sinodales. 

El gobierno del dictador Juan Vicente Gómez, realizó la remodelación total del templo, incluyendo la torre campanario símbolo eterno de este pueblo, hoy sin campanas. En inventario realizado en 1931, se incluyó como parte importante del patrimonio, la edificación, descrita como sigue:  “…Ynventario   de la Yglesia Parroquial de San Pablo Apóstol de La Puerta, diez de abril del año mil novecientos treinta y uno…1.- El edificio reconstruido…tres naves sobre tapias de los lados y por el medio sobre pilares de madera, con una pieza después del Presbiterio que sirve de sacristía; al lado izquierdo un cuarto para el…al pie del mismo lado, otro que es Bautisterio y al lado derecho el edificio del campanario, todo está cubierto de tejas…”.  Es posible que, al tener un edificio remozado, como nuevo, era necesario salir de la imaginería vieja, en la que se incluyó el cuadro de la creación del mundo.

Por supuesto, cuando los niños de los nuevos pobladores, tenían oportunidad, o en el caso de los niños del Páramo,  cuando bajaban y acompañaban a sus “papaes”,  a traerle la “primicia” al Cura, lo podían ver en la Sacristía, se  impresionaban por la hermosura y simbolismo de aquella obra pictórica, al punto que un vecino que su casa, la de la familia González, diagonal a la Iglesia,  había un viejito de cabello largo y con barba blanca, con marcadas arrugas dentro de las arrugas de sus rostro, llamado Benito que se parecía mucho al “Dios de la Sacristía”.  

Al comentar los niños, el parecido asombroso, su manera tranquila de ser, su afable mirada y la finura de sus gestos, <<que lo hacían distinto a todos los señores del lugar>> (40); como todo digno y honorable anciano.

A don Benito González, lo veían <<sentado a la puerta de su casa…se detenían a mirarlo, arrobada por su parecido con el Padre Eterno>>; lo saludaban y él sonriendo respondía: <<Saludes a su mamá>>; del mismo modo pensarían que podía ser alguien vinculado al denominado Ser Supremo o Kachuta. Lo cierto es que, era un simple mortal, sumamente católico, benevolente y autodidacta maestro de primeras letras, que enseñaba a leer a los niños, y cumplía como examinador en las pruebas de suficiencia. Al despeinado anciano, se le escuchaba como si fuere una última palabra: - ¡Que la Virgen lo acompañe!  Especie de cierre celestial, en medio del neblinal y la quietud virgiliana, quedando su mirada puesta en la Cuesta de los Rondones,  arreglándose la blanca barba.

En enero de 1965, al ser inaugurado el templo actual, y la demolición del antiguo, se perdió la huella en el infausto recorrido de la antigua reliquia. La fama que corrió a partir de ese año, fue considerado como el más hermoso y moderno templo católico, remodelado por uno de los afamados arquitectos del país, y encima, el más rico de Trujillo, pues hasta las casullas estaban valoradas en sumas inverosímiles y ni hablar de los dorados vestidos y mantos de la recién estrenada Virgen, “La Españolita”, de belleza impredecible. El Dios de la Sacristía, no fue al nuevo templo. 

Algunas familias, recordarían su historia solo como inspiración mística, en parte por religiosidad; y, sobre su sino fatal, por temor a su Dios, basta hacer un rápido paneo a la historia diáfana y a la realidad de nuestra comarca. Ahora estoy comenzando a entender, la preocupación de Concio Rivas, mi abuelo, meses antes de morir, cuando me dijo una noche en el Xikoke, un tanto melancólico, que tenía que recuperar “El Mártir del Gólgota”, un viejo libro, en el que –según él-,  estaban  las “revelaciones”, movía sus manos como si lo estuviera hojeando. Se quitó el sombrero, y guardó silencio por largo rato.  

Confieso que, como otras cosas, se desconoce el paradero del inveterado Dios de la Sacristía. Estamos esperando que devuelvan las campanas centenarias del Templo o respondan qué pasó con ellas.

La Puerta, enero 2024.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

Omanrique761@gmail.com

sábado, 6 de mayo de 2023

Carorita, fértil caserío de La Puerta.

Carorita, fértil caserío de La Puerta.

Su historia mínima.

Por: Oswaldo Manrique (*).



Contenido:

1.- Algunas referencias históricas del lugar.

2.-  Espacio geográfico.

3.-  Lugares de interés en Carorita.

4.- El singular topónimo: Carorita.

5.- Gentilicio.

6.- La trasandina dinamizó el crecimiento de Carorita.

7.- Caroríta y su gente.

8.- Celebraciones tradicionales, populares y religiosas que se mantienen en la comunidad:

9.- Espacios educativos y deportivos: Escuela Básica Concentrada S/N Carorita.

10.- Capilla y recintos religiosos.

11.- Actividad económica.

12.- Conclusión.

13.- Galería Fotográfica.


1.- Algunas referencias históricas del lugar.


Llamado anteriormente Kukuruy, estuvo formado por un disperso y organizado grupo indígena de la nación Timoto, que al llegar la invasión europea, fue dividida en pueblos, unos  bajo la jurisdicción del Virreinato de la Nueva Granada (Colombia), y otros, de la Provincia de Venezuela; conformando un espacio de frontera entre Timotes y La Puerta.

El anterior topónimo aparece en el listado de sitios de La Puerta, de la Guía General de Venezuela (1929), del geógrafo francés Francis Bennet. Es bastante probable que su poblamiento se haya dado como consecuencia del desplazamiento y traslado forzoso de grupos de esnujaques,  jajoes y kombokos, pertenecientes a las Encomiendas otorgadas a comienzos del siglo XVII, que constituyeron el pueblo de Doctrina Nuestro Señor San Pablo Apóstol de Bomboy.  Progresivamente, el pequeño caserío, fragmentado por ancestrales caminos indígenas, que aunque estrechas travesías, comunicaban y  dieron concreción a una comunidad agrícola pujante y ansiosa por mejorar en sus condiciones de vida. Dentro de su estructura y la distribución social del trabajo, hubo dos actividades destacadas en esta comunidad, la agricultura dentro de las prácticas de una economía comunitaria, y la segunda, la artesanal de la cerámica, que primordialmente era ejecutada por las mujeres, suerte de fuente de arte, espiritualidad, color, estética y belleza; indicativo de las características fenotípicas y biopsicosocial de los primeros pobladores. 

Definitivamente y con todo respeto, como lo hemos explicado fundadamente en otro artículo, Simón Bolívar en 1813, no pasó con su ejército por Carorita, ni por lo que era el “Pueblo de Indios San Pablo Apóstol de Bomboy”,  hoy área urbana de La Puerta, ni durmió, ni comió aquí, porque ni habían casas coloniales ni estancias de blancos, ni vivían blancos; aparte del pequeño templo de San Pablo Apóstol, solo hubo viviendas y sencillos bohíos indígenas; tampoco existía la carretera Trasandina, que la construyen más de 100 años después de aquel hecho; lo que sí es cierto, fue, que entró con la escasa tropa que tenia, por El Portachuelo de La Lagunita, se metió por el Paramito y continuó su marcha rápida, por la travesía hasta Mendoza, donde pernoctó en la hacienda San Francisco, de la familia del prócer y constituyente de La Puerta, Dr. Francisco Antonio La Bastida Briceño, ubicada en Mendoza. Al día siguiente, se fue a la Casa del padre Rosario, en El Cucharito, que muchos años después, su nuevo propietario el Dr. Ricardo La Bastida, amigo del Cura patriota, la remodeló, le cambió el nombre y paso a denominarse “Carmania”, hoy museo. 

La más añosa documentación encontrada hasta el momento, da cuenta que en la organización de poder, contaba con un jefe o principal indígena, llamado Pitimay, que ejerció la posesión sobre una porción de estas montañas. Este nombre indígena, se mantiene en la actualidad como topónimo de la serranía,  hito o punto de lindero con Los Cerrillos, sector de la vecina parroquia Mendoza de Bomboy. Las tierras de Carorita, pertenecían al antiguo Resguardo Indígena de La Puerta, que fueron despojadas por hacendados y gamonales, a la Comunidad de Bomboyes, en 1891, que perseguían construir un “Pueblo sin indios”, mediante un juicio fraudulento y nulo. Luego de este decepcionante pasaje histórico, fue llegando gente de otros lugares y construyendo muy lentamente, lo que hoy conocemos como la  población de La Puerta.

Pitimay, el cacique de los 4 rangos y su Cordillera mágica.  

Nació y vivió en el propio llano de la Cordillera que lleva su nombre, en el lado Este de La Puerta, donde podía  observar las tierras cultivadas por su tribu.  Pitimay al parecer, fue un hombre reflexivo, cauteloso, logró que se le respetaran sus posesiones, en lo que se conoce desde La Culebrina, hasta la cima o montaña de Carorita, tierras que le pertenecían y ocupaban desde tiempos inmemoriales sus ancestros, y mantuvo con los colonos invasores repobladores, conquistadores, encomenderos y hacendados europeos, relaciones de coexistencia pacífica, a finales del siglo XVI.  

Al momento en que los indígenas fueron entregados en varias encomiendas, fueron mudados de sus lugares de origen y trasladados, concentrados y congregados en el área del Valle donde hoy está establecida el área urbana de La Puerta, en  la primera década del siglo XVII, se desconocen cuáles eran sus respectivos cotos.  Lo que sí está claro, por estar documentado, es que estas tierras formaron parte de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta, hasta 1891.  De acuerdo a títulos de propiedad  y  documentos de ventas de tierras en la zona alta de Carorita-Los Cerrillos-El Molino, que hemos podido leer, señalan todavía como linderos la Cima y/o Llano de Pitimay, que  era el cacique de esa comunidad, de donde intuimos que por muchos años, se le respetó su señorío sobre ella; sin embargo, estas tierras fueron vendidas y privatizadas. En dichos documentos,  cuando se refiere al sitio, lleva la preposición de, indicativo que la cima perteneció o era posesión del caudillo Pitimay;  por ello, inferimos que este era su espacio geográfico, y que este dirigente indígena de acuerdo a la estructura de poder, liderizaba esta comunidad.

El antropónimo de Pitimay, es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos), aunque también se repite en otras localidades del Estado Trujillo, como Pitijoy;  por lo que  aquel, seria propio de la gran variedad dialectal de los Timotes. Según el diccionario de dialectología de Amílcar Fonseca, el vocablo está compuesto como la mayoría de los nombres de caciques, con “piti”  , que significa cuatro, y el sufijo “may” o “mai”, que es un aumentativo que califica el rango de poder del principal indígena, piti-mai = cuatro buenos o superior.   

Se cree que  usaba en su cabeza, un pequeño sombrero o aro con 4 puntas o plumas de aves, que simbolizaban su jerarquía dentro del Señorío Tribal. A la llegada del conquistador europeo, como jefe indígena, estuvo exento de trabajar y de pagar tributo a los encomenderos y curas; éstos, para mantener buenas relaciones con él, le habrían respetado sus costumbres y autoridad, le daban trato de cacique y algunos privilegios como el uso del Don.. 

Kukuruy,  la cacica de las alfareras. 

En el proceso de expansión de los Timotes, se fue dando cierto arraigo a la tierra, disminuyendo su itinerancia. Manteniendo su viejo arte de la cacería, se fue adoptando la agricultura para subsistencia alimentaria y el domesticaje de ciertas aves y pequeños mamíferos hallados en las montañas. También, fueron avanzando en otras disciplinas como el tejido, el uso de piezas en piedra, y la alfarería, dedicándose a la elaboración de artículos  de barro, variadas vasijas y ollas, que cambiaban o trueque por insumos que no se producían en la zona como sal, pescado seco y otros.

De acuerdo a nuestros  más añejos cronistas, una de las actividades económicas en la que fueron avanzados los Timotes, fue la cerámica. Esto lo han comprobado arqueólogos como Vellair, sobre las piezas que exhibe el Museo del Hombre, en París, y las piezas que están en el Museo Tulene Bertoni, de la ciudad de Valera, así como, por varios  investigadores en  sitios cercanos a la zona de Kukuruy y el Páramo de La Puerta, que han apuntado que “…de arcillas amarillas o azuladas fabricaban ídolos y toda clase de envases para el uso doméstico. Las pimpinas o vasijas de agua y muchas de las que formaban parte del menaje de cocina, eran de una arcilla coloreada de rojo y adornada con líneas geométricas de color blanco…”  (Los aborígenes de la Cordillera de los Andes venezolanos. Capítulo VI ucab.edu.ve).

Hacia la parte Este, de nuestra Parroquia, se asentó desde tiempos inmemoriales ese grupo indígena que fue cultivando la alfarería. Sacando y utilizando la más fina arcilla que sale en Tierra Colorada (anteriormente Tierra de Loza), procedían a elaborar sus diseños artísticos en dicho material.  Era habitual en las familias indígenas y en sus descendientes mestizos del siglo XX, preparar la masa de barro, con las manos, extendiéndola formando los rollos largos y cerrándolos en forma de aro, para hacer las grandes vasijas u ollas o para piezas más sencillas, las bolas de arcilla que iban presionando con los dedos y palma de la mano, para conseguir la forma que querían. 

         Debe destacarse, que en el caso de las mujeres de esta aldea, se incorporan plenamente a las actividades agrícolas, sobre todo como cosechadoras, ya que si bien en algunos pueblos éstas sembraban, se consideraba que la siembra era una actividad predominantemente masculina. De igual forma, las mujeres participaban en la molienda de granos, la alfarería, la confección de tejidos, adornos corporales, entre otros. La alfarería en específico, fue una actividad muy importante porque está asociada al desarrollo de la agricultura. Se procuró la producción de utensilios para el procesamiento, almacenamiento y traslado de los alimentos cultivados. Fueron entonces las mujeres los agentes fundamentales de la producción artesanal, ya que además de la alfarería actividad propiamente de mujeres, fueron maestras del tejido y la cestería (aunque no podemos obviar que en algunas comunidades los hombres también aprendieron a realizar estas actividades). La obra en arcilla y cerámica de los Timotes, que incluye la de nuestra zona,  se ha reconocido como  una de las expresiones artísticas más interesantes del tiempo prehispánico, piezas muy antiguas se exhiben en el Museo del Hombre, en París, Francia.  

Se estima que por el topónimo, la  jefa de las indias e indios alfareros de Tierra Colorada (Tierra de Loza para los colonos españoles), era Kukuruy. Indígena trabajadora, destacaría por su arte con el barro, fue en nuestro criterio la dirigente principal.  La manifestación cultural de su indumentaria y vestimenta de este grupo de aborígenes, tuvo que ser peculiar, por el uso de los colores, texturas, materiales, por eso, su jefa Kukuruy, además de hermosa, solía ser vistosa y colorida, lo que simbolizaba ser  representante de los alfareros.

Kukuruy (Cucuruy): este hermoso vocablo indígena puede significar india muy buena, por su terminación una persona prehispánica de mucho poder, de acuerdo al Diccionario de Dialectología de Fonseca. También, tierra o lugar brumoso y frío. Por su parecido al sonido gutural de algunos sublimes animales, puede ser paloma de cuello o cola larga. Bastante parecida a la voz onomatopéyica Cuculí, del Quechua,  que significa especie de paloma silvestre del tamaño de la domestica, pero de forma más esbelta; de color cenizo y con una faja de azul muy vivo alrededor de cada ojo, cola larga, alas cortas finas, pico largo y curvado, con patas con dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás (DRAE). Esta palabra quechua, como otras,  pudo ser traída por los misioneros católicos, a estas tierras; sin embargo, en nuestro criterio el antropónimo  Kukuruy, es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los jefes principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos);  por lo que sería propio de la  extensa variedad dialectal de los Timotes.     

Kukuruy, era una especie de personaje principal, que gozaba del prestigio, rango y respeto dentro de la estructura social y la jerarquía de poder de la tribu Timote.  La actividad alfarera, tiene sus orígenes en el periodo prehispánico, venida desde Tunja, por los Muiscas, de donde se desprenden los Timotes; con el objetivo de producir los objetos de uso cotidiano de los aborígenes, como ollas, chorotes, budares, también para el intercambio por otros productos, como la sal y el pescado seco. Se puede considerar Kukuruy, como un centro de producción alfarera. Si bien esta jefa indígena, siempre llevó el estigma de la sospecha,  de la intolerancia de los colonos y el celo de los curas que la hostigaron, precaviendo que no se elaboraran los hermosos y estéticos muñecos para el culto espiritual, vivió muchos años Kukuruy entre su grupo de artistas, cultoras y agricultoras alfareras.

2.-  Espacio geográfico.

Carorita, es un sector y caserío situado en la parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo. Su ubicación geográfica, permite comunicación terrestre con el área urbana de La Puerta, que está a una distancia de 3 kms, para un tiempo estimado de recorrido en vehículo de aproximadamente 4 minutos, en línea recta la distancia es de 2 kms;  así como,  con el caserío El Molino, caserío Santa Bárbara, Las Delicias de la Parroquia La Puerta, y con los sectores como el Alto de la Culebrina, y Cortada del Norte de la parroquia Mendoza. Colinda por el Norte, en parte con la Serrania del Pitimay, Sur, con Valeralta, Este, con Alto de San Juan o San Juan del Alto; y Oeste, con el Molino y en parte área urbana de La Puerta.   


Desde la entrada por la trasandina, hasta el núcleo poblado, hay una distancia de 3 kilómetros aproximadamente. Con paños de cemento, otros de asfalto y otros de tierra. El viejo camino real, a partir de la primera década del siglo XXI, se fue convirtiendo en carretera agrícola. El primer carro que circuló por dicha vía, fue un Jeep techo duro del señor Ricardo Salas, el segundo fue un camión 350 del señor Eugenio Malpica.  El tiempo estimado de la ruta de viaje entre  La Puerta a Carorita, es de aproximadamente 4 min. En línea recta la distancia entre los dos puntos, es de 2 km. Sus coordenadas: Latitud:   91365131    Longitud: -70688197. Tiene una altitud aproximada de 2.000 msnm. Su temperatura puede oscilar entre 15 y 17 ° C.

Sus montañas forman parte de la Serranía del Pitimay, que conecta con La Culebrina (antes La Brillantina), los Cerrillos y otros caseríos de la parroquia Mendoza. Pitimay, los urbanizadores le han venido cambiando su autóctono y hermoso topónimo al sitio,  que significa Jefe o cacique de cuatro rangos, en lengua Timoto, morfológicamente se compone de pity = cuatro, con may = poder, fuerza, rango. en las escuelas se debe hacer el esfuerzo para que no se pierda el topónimo autóctono y criollo.

Fundamentalmente, es una zona fértil, de variada producción agrícola, hortalizas, frutales. La denominan aldea de los Andes venezolanos. Es indescriptible, las bondades y elementos de este paisaje. La hermosa  Cordillera del Pitimay, que debe su nombre al viejo cacique de los Bomboyes, cuya cima pareciera el descanso de los dioses, que en recorrido va develando sementeras, flora, viejos caminos, trochas, la simpática gente, a pie,  en bestia, o en vehículo, ahora en motos, siempre atenta con el visitante, presta a contar sus historias y leyendas, es un sitio encantador.

Su vegetación de acuerdo a los especialistas, es de los denominados bosques húmedo de montaña. Se hallan aguacatillo, guacharaco, yagrumo. En cuanto a su fauna, es muy variada aves como paraulata paramera, paují, pavas, gonzalito, turpial, azulejo; en la serranía del Pitimay, hay mamíferos, como Oso Hormiguero,Tigrito Colorado, Rabipelado, Lapa. Cachicamo. Culebras como Coral, Tragavenado, Cascabel y Lora. 


         3.- Lugares de interés en Carorita:

Tierra de Loza  o Tierra Colorada.

Uno de sus puntos históricos es Tierra de Loza (Bennett y tambien Briceño, la mencionan), hoy llamado por los lugareños Tierra Colorada, sitio donde hay una mina de arcilla, que desde tiempos precolombinos fue explotada por la Comunidad Indígena de Bomboyes, en la elaboración de utensilios domésticos, vasijas, platos, budares, y también, elaboraron los hermosos y anatemizados chorotes, muñecos, instrumentos musicales y artículos para sus rituales mágico religiosos. Aún se elaboran en baja producción ollas de barro, por familias allí  residentes. 

Aquí se elaboraban las vasijas y platos de quemar resinas e inciensos para los dioses o en su rito de la lluvia, que gustaban hacer en el Santuario Indígena Maen Shombuk (Páramo de las Siete Lagunas).

El chorote, es un muñeco o títere, aproximadamente de un metro de alto, elaborado en arcilla roja y negra pulida, que le introducían diminutos granos o arenilla que lo manipulaban, lo hacían bailar, y al ritmo de los sonidos que emitía, acompañado de los otros muñecos, e instrumentos como flautas, maracas, fotutos, guaruras, tamborcillos, conchas marinas, se daba la dramatización y el baile, teniendo al Chorote como protagonista principal de este rito-danza.

También hacían otros instrumentos musicales de una sola pieza, llamados chorotes o muñecos, o cacharros (Fonseca), de menor tamaño, de 15 a 20 centímetros de alto, con la forma de figura humana de cuerpo entero, que sirve de agarradera para el interprete o instrumentista, elaborados con arcilla roja, en su interior con arenilla o pepitas vegetales que le dan sonido menos intenso que el de la maraca, para ser usados en este tipo de bailes y ceremonias mágico religiosas. 

Localizada en el lado Este de la Parroquia,  anteriormente formaba parte de la posesión Carorita. Haciendo honor a su ubicación y nombre, como característica del sitio, existe un yacimiento de arcilla.  Era un Caserío indígena Timote, sus actuales pobladores son agricultores.  Hemos obtenido de la memoria oral de viejos pobladores, que desde tiempos inmemoriales, dos familias se dedicaron a trabajar la arcilla y la cerámica, elaborando vasijas finas y barnizadas, las holgadas ollas sancocheras, los famosos budares indígenas y los cantaros de barro. La señora Nazaria, fue una de las más destacadas artesanas y ceramistas del siglo pasado; hoy la ejercen sus hijos, en menor cantidad, y por encargo.  De las primeras familias que trabajaron la cerámica, los Serpa, la señora Nazaria Aldana, su nieta Martina.

Tierra de loza, aparece en la lista de los 13 caseríos y comarcas más antiguos de La Puerta. Existía  para 1891, en el recorrido geográfico de Briceño Valero (Geografía del Estado Trujillo. pág. 123. Ed. Cultural Venezolana. Caracas. 1920). Ubicada en lo que hoy se conoce como Carorita.


Este sitio de nuestra comarca,  además de los anteriores, integra la lista de sectores más añejos de la Parroquia La Puerta, declarados existentes en el siglo XIX, según el geógrafo italiano Agustín Codazzi y el geógrafo e historiador trujillano Américo Briceño Valero, del mismo modo aparece reseñado en la Guía General de Venezuela (1929) del francés  Francis Bennet.

En los últimos años del siglo XIX, comenzó el repoblamiento de La Puerta y de Carorita, como parte de las posesiones del Resguardo Indígena, y fueron distribuidos lotes de tierras que fueron sembradas por las familias inmigrantes, que allí,  se fueron asentando.

La Cordillera, Cima y Llano de Pitimay.

Es un lugar ubicado en el lado Este de la Parroquia, y punto de deslinde geográfico-administrativo  con la parroquia Mendoza Fría. Una montaña alta, con fresco clima, y tierra fértil.  Fue dominio y sitio de residencia del cacique o principal llamado Pitimay o jefe de los cuatro rangos dentro de la jerarquía de los nativos de Tierra Colorada (Tierra de Loza, hoy forma parte de Carorita). Se ha observado, en algunos documentos que le han venido cambiando su nombre autóctono indígena, por el de “Cima Encantada”, desconocemos las razones, quizás producto del endocolonialismo cultural que ha sido y sigue siendo objeto esta población.


4.- El singular topónimo: Carorita.

Antiguamente se le conoció como Kukuruy, topónimo indígena Timoto (Bennett y Briceño Valero).


Sobre el origen del nombre de este lugar, hay versiones interesantes aunque no confirmadas hasta ahora, la primera, que antiguamente este era un lugar muy boscoso donde trajinaban y se criaban las  peligrosas arañas denominadas Carorita, que se encuentran donde hay mucho animal salvaje, y no se pudieron asentar los colonizadores europeos, hacia el año 1600; la segunda, que se sustenta en que el topónimo Carorita, se debe a su relieve orográfico en forma de araña, lo que se puede observar en cualquiera de los mapas y planos cartográficos de la zona, en los que asemeja forma de arácnido; y por esas características topográficas, circulaban, movilizaba y huía mucha gente a través de sus caminos y trechos, en tiempos de los caudillos, por eso un general de apellido Araujo, según el testimonio de la señora María Ignacia Espinoza, le cambió el nombre indígena de Kukuruy, por este topónimo  de Carorita.  Carorita, es un género de arañas araneomorfas de la familia Linyphidae; según el catalogo Mundial de Arácnidos, existen dos tipos: la Carorita  Limnaea y Carorita Sibirica. Este nombre, lo comenzaron a conocer posterior a la tercera o cuarta década del siglo XX.

5.- Gentilicio.

Al nativo de Caroríta, habitualmente se le dice Caroriteño, sin embargo, también le dicen Caroritense. Alternar y conversar con los Caroritenses o Caroriteños, es abrumarse de la amabilidad, naturalidad, sencillez y de la espontanea hospitalidad, de esta comunidad campesina. Son gente para conversar, siempre tiene un buen repertorio de leyendas y cuentos, que da gusto escucharlos por horas.  

6.- La trasandina dinamizó el crecimiento de Carorita.

El viejo camino real, a partir de la primera década del siglo XXI, se fue convirtiendo en carretera agrícola, con pedazos encementados. El primer carro que circuló por dicha vía, fue un Jeep techo duro del señor Ricardo Salas, el segundo fue un camión 350 propiedad del señor Eugenio Malpica 

Su entrada principal, se encuentra a poca distancia del caserío La Flecha, en la carretera Trasandina La Flecha - Timotes. Carorita es uno de los sectores de la parroquia La Puerta, que aun mantiene sus características de montaña, su serranía, aunque esta siendo un poco intervenida, para siembras, impactando el ecosistema, provocando la migración de la fauna como tigritos de montaña, osos hormigueros y otros que se han visto desalojados por la quema y la tala.

Ya ciertos puntos, han sido modificados por la construcción de casas turísticas, emprendimientos que persisten en convertir el lugar en destino turístico, sin tomar las precauciones de orden ambiental. Se había mantenido, hasta la octava década del siglo pasado, como un caserío escondido entre la hermosa Cordillera  del Pitimay, no gozaba de la publicidad que tiene hoy, debido a que la han convertido como espacio de turismo, tiene una sola vía interna, agrícola.

Una mañana cualquiera, se puede observar, el dinámico movimiento de niños yendo a su escuela, vecinos en sus actividades cotidianas familiares; campesinos saliendo a jornalear, que se confunden con los visitantes y turistas, interactuando y liberando su cotidianidad entre ese clima y el espacio de montaña. Continúa manteniendo su encanto, su misticismo, apartado del dinamismo urbano de La Puerta, conservándose entre la niebla, sementeras y sus montañas.


7.- Caroríta y su gente.


Si hay una  característica social de Caroríta, es que sus vecinos en su gran mayoría son pertenecientes a las pocas familias que se avecindaron en este sitio a comienzos del siglo XX; luego del juicio de Partición de las Posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta, varias familias campesinas oriundas de otros lugares, se avecindaron en estas tierras, gentes laboriosas, tranquilas, austeras, cargadas de religiosidad, que conservan sus costumbres y tradiciones andinas. Entre ellas, podemos mencionar a familias como los Espinoza, Torres, González, Jerez, Peña, Malpica, Araujo, Salas entre otras, que han echado raíces en el lugar, y sobre las que se cimentó el crecimiento colectivo de  Carorita.

Igualmente, otra característica a destacar es, que es una de las comunidades andinas con mayor índice de longevidad, allí, según  los actuales vecinos, la gente muere de 80, 90 y 100 y mas años de edad, es posible que sea como consecuencia de la ingesta de frescos y sanos alimentos de sus huertas. Cuando mencionan los nombres, lo hacen como una especie de culto y admiración que sienten. Hasta hace un par de lustros, vivió un personaje destacado de la comunidad, el señor Blas Pineda, dueño de la bodega principal, ubicada donde está la escuela. Recuerdan también al señor Inocente Franco, Comisario del caserío, quien falleció hace pocos años. Por ejemplo, Brígida Torres y Simón Moreno, fallecieron con más de 80 años. Tomasa Briceño y Norberta Espinoza, con más de 90 años de edad. 

8.-Celebraciones tradicionales, populares y religiosas que se mantienen en la comunidad:

La comunidad católica, se incorpora a las tradicionales festividades religiosas de enero, de los patronos San Pablo Apóstol y la Virgen de la Paz que se realizan en La Puerta; también celebran en la comunidad a San Isidro Labrador,  patrono de los agricultores, todos los 15 de mayo. En diciembre, se acostumbra al robo de niño y su búsqueda entre enero y febrero; también la paradura, en el grupo familiar.


Hay otro tipo de manifestaciones o expresiones sociales que se daban en el campo agrícola, como la vuelta e’ mano, convite, intercambio de semilla y otros, que con el tiempo se han venido perdiendo.

9.- Espacios educativos y deportivos:

En 1937, fue creada la primera escuela de primaria de Caroríta (Abreu, José Rafael. La Puerta Un Pueblo. Pág. 71. Editorial Arte. Caracas 1969).  

Según lo recuerdan vecinos, fue a comienzos de los años 70 del siglo pasado, cuando comenzó su actividad la escuela, teniendo como sus primeras maestras a Filomena Marín y Rosalía Peña, funcionando en una casa del señor Pedro Vieras, hasta que se construyó la nueva sede, durante la primera década de este siglo XXI. Bajo  la denominación de Escuela Básica Concentrada S/N Carorita, actualmente, se imparte educación inicial y del 1° al 6° grado de primaria. 

Fachadas de la Escuela Básica Concentrada S/N Carorita. Imagen cortesía de la profesora              Iris Villarreal. 

Para actividad deportiva, la comunidad solo cuenta con la cancha y el parque infantil de la escuela, para uso de los estudiantes. 

En los viejos tiempos, Carorita era punto de tránsito al Municipio Mendoza y Valera, pasando la Cordillera de Pitimay, la Culebrina (anteriormente se llamó La Brillantina), Cordillera El Humo, Carmania. Recientemente, se ha tomado como ruta fresca y de bello paisaje para practicar Senderismo. Se han establecido entre otras,  la ruta desde  El Altico-Carorita-Valera Alta-San Juan- El Toldo-La Flecha-La Puerta.

10.- Capilla y recintos religiosos.

La capilla católica de esta comunidad, fue construida durante la primera década del siglo XXI.

Vecinos de Carorita, pintando la fachada de la Capilla. Gráfica cortesía de Antonio Lino Rivero.

11.- Actividad económica.

Formando parte la atractiva Serranía del jefe indígena Pitimay, de la Doctrina de San Pablo de Bomboy, para el siglo XVII, probablemente hubo producción del hermoso trigo producido en La Puerta (según Humboldt), café cuyas primeras matas trajo el Dr. Francisco La Bastida, las abundantes menestras y toda clase de vitualla; también tabaco, tejidos, adelantando la cría de ganado menor <<las carnes son gustosas y los carneros muy grandes…excelentes quesos>> (Relaciones Geográficas. Pag. 210);  San Pablo de Bomboy (hoy La Puerta), fue uno de 12 Pueblos de Indios, en forma de reducción y subsistencia.  En la actualidad y ciertamente, es un sitio de oportunidades, a pesar que la actividad económica principal de esta zona es agrícola. 

En los viejos tiempos, Caroríta era punto de tránsito al Municipio Mendoza y Valera, pasando la Cordillera de Pitimay, La Culebrina, Cordillera. El Humo, Carmania. Formando parte la atractiva Serranía del Pitimay, de la Doctrina de San Pablo de Bomboy, para el siglo XVII, probablemente hubo producción del hermoso trigo producido en La Puerta. La historiografía reseña que, para las primeras décadas del siglo XX, en las que La Puerta, tuvo un mayor florecimiento agrícola, Caroríta fue uno de los mayores productores de arveja; el señor Aureliano Aldana, habitante este caserío, fue el más destacado productor de este rubro y <<competía en calidad y cantidad con Don Máximo Briceño Pérez, que también cultivaba este grano en su hacienda de Durí>> (Abreu, José Rafael. La Puerta Un Pueblo. Pág. 41. Editorial Arte. Caracas. 1969). Con el nuevo siglo, hasta los comerciantes asiáticos han intentado producir los elementos de su gastronomía, en este lugar.

Igualmente, según Abreu, para aquel tiempo, tenía instalados tres trapiches de pelo o tramojos, <<cuyos propietarios fueron Ciriaco Espinosa, Pedro Parra y Juan Pablo Torres>> (Abreu, 44). El papelón o la panela de Caroríta <<era la más apropiada para fermentar en pocas horas el guarapo que abastecía los alambiques, con su producción de contenido alcohólico de 55 grados y en grandes cantidades para los alambiques clandestinos>> (Abreu, 44). Así de hermosa, así de reservada, así de productiva esta tierra. 

 


Como zona agrícola, tuvo que resolver el problema del agua, mediante la instalación de una conexión de tuberías,  desde el Páramo de Los Torres, a una distancia de 35 kilómetros, hasta llegar a dos tanques australianos en Carorita, que surte de agua a la comunidad y también para el riego. Existe una Asociación Sistema de Riego Carorita, que mantiene organizados a  los productores de esta comunidad agrícola.

Varias familias de este caserío, se surten de la quebrada La Carorita; que es una limitada fuente de agua, porque hay problemas con este liquido; que en tiempos de lluvias se desborda, vaguada que hace sus estragos, al dirigirse hacia el río Bomboy, afectando el tramo vial Valera-La Puerta-Timotes específicamente en el sector El Llanito de Pedregal.

Algunas personas, han hecho emprendimiento para explotar la veta turística, aprovechando las bondades de su clima y paisaje; Rustico Andino, es ejemplo de ello. Otros han visto y activado la opción de la construcción de casas vacacionales.

Artesanas de la arcilla, de Carorita, oficio ancestral de la nación Timoto. 


           La vetusta actividad artesanal.

La actividad artesanal, específicamente la alfarería, aun la mantiene la familia de la señora María Martina Aldana, quienes elaboran ollas de barro, tinajas, jarrones de arcilla. Otra destacada artesana de la arcilla, que recuerdan, fue la señora Nazaria Franco. Recuerda Antonio Lino Rivero, conocedor de estos lugares que, la señora Nazaria, <<que vivía cerca de la Capilla, era experta artesana, elaboraba bonitas y útiles, vasijas, ollas y piezas en arcilla de uso domestico, recorría ella misma La Lagunita, Quebrada Seca, El Censo y los distintos sectores de la Parroquia, llevando y vendiendo su mercancía, la mayoría de las veces la dejaba a la gente  y luego en el siguiente viaje, pasaba a cobrar>> (Conversación con Antonio Lino Rivero. La Puerta, 24 de enero 2023). 

Lo simpático y anecdótico, de la fábrica de “tontos”, en la historia.

En Caroríta, hubo durante muchos años, una fábrica de ollas, budares y otros objetos que tuvieron mucha demanda; <<De arcilla se construían también unas vasijas o pequeños tarros que llamaban “tontos” y se utilizaban para beber café>> (Abreu, 50). Este dato informa que la actividad alfarera y artesanal no fue interrumpida.  

Sobre la “fábrica de tontos”  hay un pasaje muy bonito escrito por la fina pluma de Ligia Burelli,  en el que da cuenta sobre la existencia de Quitina,  la esposa de Pío, que fue el famoso idilio que fraguaron Don Carmen Matheus y otros, y concluyó con el matrimonio en la Iglesia de La Puerta. Esta pareja de personajes populares, viejitos y apreciados en la comunidad, se residenciaron en una ranchita muy pequeña, frente la plaza Bolívar, por donde está la antena.   Ella era oriunda de Caroríta y acostumbraba a decir: - en mi casa puro estamos Dios, la Virgen y la perra.  Una perrita que le había regalado su hermano Paz, que eran morochos y este campesino fue el que anunció que en Caroríta estaba la “Fábrica de “tontos”,  y el pasaje que les quiero  compartir, que esta incluido en los recuerdos de infancia de la autora, ante un reclamo por haber mencionado eso, contestó: << - No sea tan inventor. Lo que yo quise decir es que en Caroríta hay una fábrica de tontos, que son unos pocillos de barro para tomar café>> (Burelli, Ligia. Un día volver.  Páginas 207 208. Gráficas Franco. Caracas 1992). Aclaró el sentido de la expresión, y que  se había tomado para hacer chanzas y chistes sobre este lugar de alfarería. 


12.- Conclusión.

Carorita, es la muestra de una comunidad campesina que conserva su característica de ruralidad serrana, reservada, poco conocida, y hasta olvidada, lo que se puede observar en su acceso y vialidad.

La tranquilidad de las familias se mantiene por su productividad agrícola, por lo provechoso de su suelo, se producen hortalizas, vegetales, verduras,  frutas y cultivos de corto tiempo, que han convertido sus conucos y parcelas en un modo económico para ellas. 

Las expresiones de su cerámica, el labrado artístico del barro, sus colores, encierran ese aspecto mágico religioso de los Timotes, que a la postre, son parte de nuestro patrimonio cultural. Gente amable, de artesanos y agricultores.

Nota: Expreso mi agradecimiento a la Lic. Irene Espinoza, a la profesora Iris Ramírez y al amigo Antonio Lino Rivero,  por la  información y las gráficas aportadas para la elaboración de esta crónica.

13.- Galería Fotográfica. 









La Puerta, febrero 2023.

Omanrique761@gmail.com


(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.





Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...