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sábado, 16 de agosto de 2025

El nacimiento de un estandarte: Crónica del estreno de la Bandera de La Puerta, 2005.

Por Oswaldo Manrique (*)


Este 11 de agosto, se cumplieron 20 años de la presentación pública de la Bandera de la parroquia La Puerta del Estado Trujillo, Venezuela, esfuerzo de un grupo de puertenses preocupados por los símbolos de identidad, tradición, cultura e historia de esta pintoresca comunidad andina.


Con el advenimiento del siglo XXI, luego de violentos acontecimientos nacionales, no fue para La Puerta tiempo de expectativas y de quejas, por el contrario, fue de esfuerzo y logros.  La alegría de la comunidad se notaba  esculpida en las caras y en el saludo de quienes iban llegando a la Plaza.

 La profesora Emilia Briceño, no durmió en toda la noche, leyendo y corrigiendo, una y otra vez, el discurso de presentación que le tocó decir. Laura Sulbaran apresurando a las cofrades para tener el templo de San Pablo, lustroso y adornado para ese día especial, porque allá la tenían que llevar y la bendecirá el Padre. Simón el niño, desde muy temprano, le decía a su mamá:

- Apúrese que vamos a llegar tarde. Ilusionado porque le tocaba intervenir en el acto. La mamá, una de las organizadoras, profesora Belkix Villegas, preocupada por los detalles en los preparativos, lo llamaba a la calma. 

Recuerda la profesora Belkix Villegas, que habían pasado muchos años en los que no se celebraba ninguna actividad los 9 de agosto. En ese tiempo, la profesora Emilia Briceño, pertenecía al Acervo Patrimonial, y  coordinaba un grupo de mujeres voluntarias preocupadas por el cuido y ornato de la Plaza Bolívar, luchando que se respetara el área interna del monumento al Libertador, que pretendía ser ocupada por vendedores de baratijas y algunos artesanos, y decidieron, rescatarla con algo autenticamente significativo: completando los símbolos locales.

A mediados del año 2005, el grupo de vecinos de La Puerta, liderado por educadoras, promotores culturales, activistas sociales y ambientalistas, se reunieron para organizar un concurso para la elaboración de la Bandera Parroquial. Ahí establecieron una serie de requisitos y las bases para participar en el concurso. Como parte de ellos, se exigía que la simbología debía estar referida a la cultura, la historia, la agricultura y el ambiente propios de nuestra Parroquia; dar una breve explicación de los símbolos  utilizados, y con colores también sugeridos como el verde por las montañas, el azul por los ríos y colores pasteles;  una sugerencia no obligatoria, era que llevara una yunta de bueyes. La entrega del diseño de esta bandera estuvo pautada para el sábado 30 de julio del 2005. 

La selección de la Bandera, símbolo e hito en nuestra historia local.

El domingo 31 de Julio, se recibieron las banderas propuestas, que lograron la mejor representación de nuestra Parroquia, según los organizadores. Posteriormente el 4 de agosto del 2005, se procedió a la selección de la bandera en la sede de la Junta Parroquial de La Puerta y se hizo la pre-selección de ocho banderas participantes, según el acta que se levantó al efecto, quedando como finalistas tres banderas de los siguientes autores: Leonardo Peñaloza, Henry Rivera y Alida Briceño, donde el ganador por voto secreto fue el ciudadano Leonardo Peñaloza; esto fue aprobado por los ciudadanos Marcial Rangel y Giovanni Rojas de la Junta Parroquial, Pablo Roberto Andrade, Presidente; la profesora Emilia Briceño del grupo de Acervo Cultural, que promovió el concurso, María Carrizo, Carmen Faría, Prefecto, y la profesora Gloria Reynoso, recordada cronista de Mendoza del Bomboy, autora ganadora del concurso de la Bandera de Valera.

Una asociación civil para el rescate de las tradiciones culturales: Grupo de Acervo Cultural.

El grupo Acervo Histórico y Cultural de la Parroquia La Puerta, se constituyó como Asociación Civil el día 12 de septiembre del 2005, ante la Oficina Subalterna de Registro de los Municipios Valera, Motatán y San Rafael de Carvajal,  registrada bajo el número 01, tomo 20, Protocolo Primero de fecha 12 de septiembre del 2005, quedaron como directivos presidenta: Belkix Villegas, secretaria general: Emilia Briceño, tesorera: María del Carmen Carrizo, primer vocal: Laura Sulbarán y segundo vocal: Leonardo Peñaloza.

El estreno de la Bandera Parroquial de La Puerta: Así se vivió el acto.

En el Templo Parroquial, se presentó la dificultad para hacer la misa a tiempo, faltaba el Cura.  Mucha preocupación, hasta que llegó el Padre Julio Cesar León, quien los llenó de alegría, para agotar la parte espiritual de la programación: la misa y la bendición de la Bandera.  El padre León,  bendijo el emblemático estandarte.  Carmen Carrizo y Laura Sulbarán, fueron muy activas en esto. No repicaron las centenarias y broncíneas campanas porque ya se las había llevado "Mano Bendita", por cierto, aún no las ha devuelto.

Representantes del Páramo, de Carorita, la Lagunita, gente llana de los campos, con sus manos curtidas en la fértil tierra estaban allí, escribiendo una página singular, precisamente en el escenario tributo al Padre de la Patria. La amplia plaza Bolívar era el sitio de uno de los eventos de mayor significación de la Parroquia.  No era una de las batallas campales como las que aquí en La Puerta ocurrieron en el siglo XIX, sino que por el espíritu del esfuerzo de un grupo de vecinos, se logró obtener uno de los símbolos distintivos de su gentilicio.

Ciento noventa y cuatro años después, de haber sido elevado La Puerta a Pueblo Republicano, por iniciativa de los constituyentes provinciales Francisco de La Bastida y el Pbro. Francisco Antonio Rosario D, nuestros pobladores, izaron orgullosos su Bandera Parroquial.

Allá llegaron Jacinto Peñaloza y el señor Mario Paredes de La Lagunita, con las ofrendas florales para el Padre de la Patria, y las ofrendaron. 

El día 11 de agosto del 2005, en la plaza Bolívar de dicha población, se hizo la presentación pública del estandarte seleccionado correspondiendo la presentación y el discurso sobre esta bandera a la profesora Emilia Briceño, quien inició sus palabras con <<Oh Puerta nuestra hermosa tierra, te imploramos la gracia de algo de tu serenidad incomparable, para poder permanecer en ti, sigue extasiándonos con tu clima, cual crisol donde se templan las almas y renacen los corazones muertos, pon en nosotros un poco de amplitud de tu verde azul, de tu horizonte y todo el fuego radiante de tu sol, para adorar a la sombra de tus sembradíos al Dios de la unión, la libertad, la religión, la paz y la prosperidad, sembrar ideas y proteger nuestra madre naturaleza>> (Briceño, Emilia. Discurso. 2005. En papel); más adelante, en su discurso señaló que: <<nuestro equipo promotor de acervo histórico cultural de La Puerta, ha tenido la satisfacción de lograr el ansiado anhelo de ver cristalizado uno de nuestros sueños, complementar la simbología de nuestra Parroquia con la bandera emblema que un joven talentoso, creativo, haciendo gala de su arte, nos diseñó, dicho joven es Leonardo Peñaloza>> (Ídem). Las palabras de la profesora Emilia Briceño, con cuidada prosa, fueron bastante emotivas en favor de la comunidad y su futuro, con un mensaje sentido y esperanzador.  

Sentado en uno de los bancos, el juglar Tista Araujo La Cruz, filosofando los versos que le dedicaría a su pueblo, saludaba con su parsimonia característica. Mientras el joven artista, quien le dio materialidad al estandarte, explicaba el significado de los colores y los elementos. Salazar el de la radio, operativo con los equipos para dar cobertura.  

Como parte de la celebración, hubo presentaciones culturales de artistas locales. Se distinguió la presentación del niño Simón, quien se lució declamando A dónde va mi folclor, de la que transcribimos unos versos.

Señores pongan cuidado y a la vez mucha atención,

para que oigan un relato de algo tan conmovedor,

resulta que en esta tierra donde todo el mundo es león,

el que viene de afuera sale con su buen montón,

el artista que ha nacido en la tierra de Simón, 

siempre vive marginado tragándose su dolor,

mirando cómo los otros que vienen del exterior,

se llevan miles de dolares por una sola actuación,

 pero lo triste del caso es lo que dice un sector,

que nuestra música es mala y en su misión,

lo que nos viene del norte eso si tiene valor,

no hay un minuto en el día en que no se oiga su rumor,

pero para oír la nuestra, hay que ser madrugador.

Fue un acto formal, de cultura e historia  y también de mucha alegría y regocijo, ofrenda floral y presentación pública de la bendecida Bandera y representaciones culturales. A partir de este importante día, se recomenzó a celebrar todos los años el cumpleaños de La Puerta.   

Al final, la casa del niño Simón y de su mamá Belkix Villegas y su abuela Isabel, ubicada a pocos metros de la Plaza, se convirtió en el descanso de los organizadores y otros, donde hubo espontáneos cantando hermosas piezas criollas, acompañados de un lucido cuatro, otros conversando de la jornada cumplida, echaron cuentos, y brindis de café criollo. 

 

De un sueño a la tela: la Simbología de la Bandera local.

De acuerdo con los datos y la explicación escrita, la simbología de la Bandera de La Puerta, presentada por su creador bachiller Leonardo Peñaloza, quien nació en esta población el 15 de marzo de 1971, señala que: <<el significado de la bandera: entre sus cromos destaca con mayor énfasis el verde y el azul entremezclando con el verde y el marrón, estos en forma de rayos o destellos, el color azul indica sus abundantes aguas evidenciadas en las Lagunas y el río Momboy que corre desbocado por un lado del pueblo, el color verde irradia la calidez de su benigno y perfumado clima ventisquero y silvestre, el misterio natural con su exuberante vegetación, el haz de luces que se filtra a través de las hojas de esos bosques, pleno de variedades poliformes y especies de todos los reinos adornando la pasividad y el candor de la señorial Parroquia La Puerta. El centro lleva un círculo bordeado por dos cañas, cultivo colonial...sembradas en estas tierras aclimatándose perfectamente, para luego constituirse en un medio de trabajo y subsistencia, transformada en producción de panelas, batidos, cachaza, melcocha y azúcar, los cañaverales sirvieron para proporcionar una fuente de ingreso a los habitantes de La Puerta. El centro del círculo nos presenta el espacio sideral, alumbrando jubiloso todos los rincones de esta parroquia, más abajo se divisan sus imponentes serranías vigilantes que resaltan su poder y trascendencia en todas las funciones de la vida montarás, regalando todo el humus y la riqueza que alberga en sus entrañas, cuál alimento que una madre da a sus hijos con amor y desprendimiento. Para llegar hasta la cumbre de estas montañas, el Libertador y padre de la Patria don Simón Bolívar. En la parte inferior del círculo observamos los sembradíos que en las vírgenes tierras día a día los agricultores trabajan para producir cosechas de diferentes rubros, al fondo se divisa la imagen de un agricultor con sus bueyes en plena faena de arado>> (Copiado textualmente. En papel). Como se puede extraer de esta explicación, hay un esfuerzo por dotar a esta comarca de un símbolo tan importante, a pesar de las observaciones históricas que se le han hecho, La Puerta, tiene Bandera.

 

Cómo fue reseñada en la prensa regional, el gran día de nuestra bandera parroquial.

La prensa cubrió el evento. El día 11 de agosto del 2005, el Diario El Tiempo, de Valera, en la página 22, de información, tituló <<Aumenta el valor a lo nuestro. Parroquia La Puerta ya tiene bandera>>, información que dan las profesoras Belkix Villegas y Emilia Briceño, en nombre del acervo cultural de esta parroquia y presentan varias gráficas de la bandera. 

Posteriormente, el poeta Ángel González Rivas,  "el Guayanés" de este pueblo, escribió una  amena y ajustada crónica el día 23 de agosto del 2005, en el Diario El Tiempo, en la que expresó lo siguiente <<gracias al esfuerzo de varios hijos del pueblo ya La Puerta tiene su bandera la cual van enarbolar con orgullo; el acto estuvo maravilloso con la asistencia del poeta y escritor nativo de La Puerta Tista Araujo, licenciada María del Carmen Farías, Belkis Briceño, María del Valle Suárez, profesora Emilia Briceño, María del Carmen Carrizo, Laura Sulbarán, Belkis Villarreal y su mamá Isabel Rivas anfitrionas del acto, Simón Alberto González, Fátima Briceño, Henry Rivera, señor Isidro González, Aída Briceño, Leonardo Peñaloza y muchas más personas... La reunión fue como un reencuentro entre paisanos donde tocamos temas: como el rescate de las costumbres y tradiciones del pueblo conjuntamente con la Junta Parroquial, la prefectura, del jefe del puesto policial, el sacerdote, los comerciantes, los educadores y el pueblo en general. Pero también nos salimos de esa conversación tan interesante para pasar a disfrutar de otro alegre jocoso poético con las consejas y anécdotas del pasado de La Puerta, además con los chistes a flor de labios del poeta Tista Araujo con su brillante musa nos deleitó con bellas poesías de su propia inspiración, el pintor Leonardo Peñaloza quien ganó el concurso  de la bandera, Laura Sulbarán nos deleitó con su agradable conversación y sus chistes cortos. La profesora Emilia Briceño, fungió de reportera gráfica, además saboreamos un aromático cafecito gracias a doña Isabel, la profesora Belkis nos sorprendió con sus dotes artísticas tocando cuatro y cantando con una linda voz música llanera, que daban ganas de menear el esqueleto zapateo>>; un reencuentro de los promotores culturales y una amena velada cultural.

Al año siguiente, la Asociación Civil Acervo Histórico Cultural de La Puerta, además de enarbolar orgullosamente la Bandera de esta población, participó activamente en la programación de la Toma Cultural que se realizó el 21 y 22 de enero del 2006, que se relacionaba ya con las fiestas propiamente de enero de la Parroquia, donde hubo actos culturales, exposiciones artesanales, conciertos de nuestra escuela de música y la retreta inaugural de la Banda Bolivariana San Pablo del Momboy,  el campeonato de fútbol de salón y otras actividades de carácter deportivo.

Esta nota, es un reconocimiento a quienes tuvieron en sus manos, ese espíritu forjador de cultura, historia y tradición, para saldar esa vieja deuda histórica. Hoy, algunos de los integrantes de dicha Asociación, esta fuera del país; sin embargo, también se debe reconocer que su labor cultural dejó una huella importante. La capacidad, la pasión y la impronta que generaron no deben quedarse en el pasado. Nuestra Parroquia, los necesita hoy más que nunca, para seguir rescatando y construyendo cultura autentica, las manifestaciones colectivas tan necesarias para la vida en comunidad, los lugares de encuentro y expresión cultural, igualmente la de los creadores verdaderos, artistas y escritores y la expresión de sus talentos, en fin, para construir lo necesario para la vida en comunidad, protegiendo y enriqueciendo el patrimonio común, material e intangible, y desechar esa visión esquematizada de la denominada cultura  panfletaria. Es mucho, lo que se puede lograr en el futuro, pero juntos. Es necesario retomar el camino.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta

sábado, 7 de enero de 2023

Antonio Dávila González, la "Surupa"

 Antonio Dávila González, la "Surupa". 


Por: Oswaldo Manrique.


     Isnabus es un pequeño poblado, casi caserío, verde, fresco, lleno de silencio y lentitud, quizás esconde infinitas decepciones, pequeñas y grandes. Es basta la vegetación que brota la tierra, marcada de derrames, chorrerones, quebradas, y por un camino que a pesar de su taciturnidad lo lleva a su respiradero, La Puerta, a unos 5,8 km de distancia y 2,6 km de La Lagunita. 

       Isnabus en lengua indígena significa, campo de cenizas, pertenece al Municipio Urdaneta, estado Trujillo. A mediados del siglo pasado, aún desfilaban los arreos de bestias cansinos que enfilan llenos de hortalizas y ramas, partiendo de Isnabus, acompañados de cierta melancolía, por esta serranía de La Culata. 

      Ella tuvo que buscar otro sendero, hacia otro lugar, hacia tierras más generosas, lo había pensado mucho y lo hizo, sin que ninguno de sus parientes pudiera hacer la mínima muestra de salir a retenerla, así era Nicolasa González, a quien pude conocer hace ya varias décadas, en su casa en los altos de la Escuela La Flecha. 

       Se dice que la gente de Isnabus, es gente montuna, hosca, escasa por el pesimismo o temor o presa de esa hoguera infaltable de supersticiones ancestrales, que la conforman irreductible en terquedad y hasta en lo festivo. Pero hay excepciones, son aquellos que piensan que no es ese el mundo que quieren vivir y disfrutar, se sienten templados con otro espíritu.  Las mujeres deambulan entre lo que permiten los tapiales de la vivienda, el fogón, la cotidianidad de la huerta y los encierros de las vacas amansadas por sus becerros, así van agotando su juventud,  vegetando la nostalgia, apartadas de los más hermosos sentimientos de la vida. Eran tiempos duros, hasta crueles, de los que se procuraba huir,  que arropaba también a los hombres encorvados entre las débiles sementeras, el sofocante sol, y el flaco rebaño de animales. Mucha pobreza y enfermedades. 

Antonio Dávila González, la "Surupa"

       Un día, elevándose por encima de aquella realidad, Nicolasa se despidió con aguados ojos, de sus padres y hermanas, que quedaban en aquel olvidado pueblito. Se marchó con el marido. 

       En Tabay, llegaron a trabajar la tierra. Tabay, es como el hermano menor de Mérida, la metropolitana ciudad estudiantil, son muy cercanos y se complementan. Es una meseta a orillas del río Chama, del estado Mérida, a 1708 msnm, pasa la carretera Trasandina. Tabay, en lengua indígena significa casa de los espíritus. Allá fueron a dar, a nutrirse de ese bello lugar, de naturaleza y virtud de esa que fortalece el cuerpo y vigoriza los quehaceres.  Manuel Dávila, el marido, sabía que la paga en esas haciendas era por lo menos al día y segura. 

       Nicolasa y Manuel, dieron el salto, desde las cenizas, al lugar de los espíritus, a la atractiva entrada a las mágicas cumbres de la Sierra Nevada venezolana. Ahí los hizo llegar la necesidad. Manuel, pudo conocer primero y luego recorrer con sus hijos, sitios como Mucurutan, Mucuy Alta y Mucuy Baja, el Arenal y San Jacinto, zonas rurales de importancia, en donde podía trabajar la agricultura.

      En el pueblo existían varias pulperías y tiendas alrededor de la plaza Bolívar, donde los vecinos van a los corredores y conversan, comen chimó y hasta pueden tomarse un cuello corto de sabroso sanjonero. Peones, conuqueros, arrieros, estudiantes, hacendados, paisanos y visitantes, tenían allí espacios de encuentro y distracción.


      Toñito el tabayero.


      El placentero Tabay, del estado Mérida, es buen sitio para fomentar familia. Allí Nicolasa y Manuel Dávila, procrearon cinco hijos, a quienes pusieron por nombres: Isael, Ramona, Isabel, Olinto y Antonio Dávila González, este último, nació en 1953, nuestro apreciado personaje.  Años después, Manuel Dávila murió en el pueblo que le dio acogida, quedando Nicolasa González, al frente de la familia.  Antonio, habituado desde niño a trabajar, decidió buscar trabajo, en las afueras del pueblo, pero con muchas limitaciones con el jornal. En esas andadas de hacienda en hacienda, escuchó que en La Puerta, había novedosas empresas agrícolas y posibilidad de trabajo, mejor remunerado. 

 Antonio Dávila González, la "Surupa", gráfica 2022.

         El que conoce a Antonio Dávila González, a primera vista se confunde, tiene aspecto de ermitaño, es hombre trigueño, de apariencia hosca, su cara no caracteriza su jovial personalidad, es decente en su hablar, de conversa pausada, el prototipo del andino servicial y agradecido. Se gana el respeto inmediato de su interlocutor, de buen trato.

     Un día de 1971, se atrevió a surcar las cerradas cuestas del Páramo. Siendo mayor de edad, se despidió de Nicolasa, su mamá y se montó con una marusa y algo de avio, en un pequeño "chingo" que lo llevó a Apartaderos, ahí se bajó y fue pidiendo cola en camiones, hasta llegar al destino que se había propuesto.  Entusiasmado por conseguir trabajo, y viajando solo, iba maravillado de ver la hilera de pintorescos pueblos de La Culata. No olvida su paso por Cacúte, el bello Mucurubá, el helado paisaje de Mucuhíes, San Rafael, el ascenso lento y rudo al Pico El Águila, hoy del Cóndor; luego el descenso, hacia La Venta, Chachopo, Timotes, bordeando el rio padre: el  Motatán; fue una agradable experiencia que aun guarda en su arsenal de recuerdos.

Antonio Dávila González, la "Surupa", gráfica 2020.

    En La Puerta, lo llaman la "Surupa", y no sabe quién le puso ese mote;  vocablo hindú que significa hermosa; pero para las conversas de los andinos, se trata de un pequeño escarabajo; sin embargo, a pesar del tiempo asentado en esta parroquia, se siente muy tabayero o tabayense, como agrade mas.

     Hizo un pequeño recuento, en relación a su llegada a La Puerta, <<A los 18 años llegué a trabajar en los champiñones y para aquel año era un trabajo fuerte, mucho trabajo, yo estaba joven.  Recuerdo que el Gato Luis y Esteban eran los jefes inmediatos y el señor Clemente Alarcón, y el poeta Tista Araujo, eran también obreros, porque era una compañía muy grande>> (Conversación con Antonio Dávila. Plaza Bolívar de La Puerta. 29 enero de 2022). Siendo joven agricultor, pudo adaptarse rápidamente, al sistema de trabajo de la compañía, ubicada en la finca El Pozo, cercana a La Flecha, en donde hubo un importante desarrollo agroindustrial.  

      No recuerda cuántos años laboró en la champiñonera, sin embargo, una dura realidad le tocó vivir a Dávila, <<Le confieso que yo lo que quería era trabajar, me vine sin estudios, yo no estudié,  no sé ni firmar>> (ídem); en esas condiciones, no se achicopaló, preguntando por aquí y preguntando por allá, fue aclarando la oscuridad. Lo formó la universidad de la vida, corrió con suerte.

Antonio Dávila González, la "Surupa", gráfica 2020.

      Su mamá al poco tiempo, también se vino a vivir a La Puerta, específicamente a La Flecha, donde tenía una parcela que sembraba y la casa; los hermanos de Antonio murieron todos en Tabay, menos Isael. Nicolasa González, murió en La Puerta, orgullosa mujer, jamás regresó a Isnabus, pensaría “chivo que se devuelve se’snuca”.

     En los espacios del sector El Pozo, y La Flecha, entre los compañeros y nuevos amigos, fue aprendiendo el trabajo y cómo se llamaban las cosas, los materiales, las maquinas, los implementos y las fases, en la producción champiñonera, rememoró que, <<en esta empresa Interagro, estábamos como 30 trabajadores>> (ídem). Acoplados al régimen de la unidad de producción agroindustrial. Esta Parroquia, quedó impactada por este emprendimiento de nuevo cultivo.

      Pero llegó un momento lamentable, el cierre, que fue como un golpe clavado en la espalda y le brotó la nostalgia, lo describe con sencillas y parcas palabras: <<Un día se acabó la compañía, porque ya no producía y me fui a trabajar a Los Teques>> (ídem);  se empinó, se elevó por encima de esa tristeza y se fue al centro del país.

       En asuntos de vida personal y afectiva, Antonio cultivó fervorosamente el amor con una joven nativa de La Flecha, de nombre Edicta Albornoz, con quien hizo pareja y procreó cinco hijos Adela, Yaritza, Yoselin,  Frank, y Yuma Albornoz, que ya son adultos. Este tabayero, echó raíces en La Puerta. 

      Antonio el tabayero, el tabayense o la "Surupa", como afectuosamente algunos lo llaman en el pueblo, ya se acerca a los 70 años de edad, y sigue trabajando limpiando solares y jardines en las casas de La Puerta, y expresando su frase de todos los momentos: -¡Muy importante! ; así persiste en su afán de trabajar y continuar sirviendo a la comunidad.

La Puerta, diciembre 2022.

omanrique761@gmail.com 

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