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viernes, 30 de septiembre de 2022

Los Trapiches de La Puerta.

 

Los Trapiches de La Puerta.


Por: Oswaldo Manrique.


Las bondadosas, andinas y prosperas tierras agrícolas de La Puerta, insertas en el Valle de Bomboy y marcadas de Sur a Norte por el río de este nombre, son fuente de historia, cultura y tradiciones. Desde tiempos inmemoriales fue un valle de la gran Nación Timoto, que centraba su concepción holística y de vida, en la armonía con la naturaleza y la tierra.

Se estima que, al asentarse la invasión europea por estos lares, en las posesiones de los encomenderos Briceño, y La Bastida, en El Portachuelo,  Llano de San Pedro y El Pozo, hubo trapiches, impulsados por bueyes y bestias, para procesar la caña dulce que como primer rubro económico mercantilista se sembró en esos lugares a comienzos de siglo XVII. En el siguiente siglo, eliminadas las encomiendas, se fueron consolidando las haciendas de trapiche, como unidades de producción. 

Para 1929, la historiografía censa como hacendados de La Puerta, Ciriaco Labastida, Américo Burelli, Hilarión Gutiérrez, Isaías Ramírez y Manuel Vieras (Bennet, Francis. Guía General de Venezuela. pág. 376), que explotaron el rubro de la caña dulce. 

Pesquisando un poco sobre el tema de los ingenios y trapiches, que fueron junto con los molinos, parte fundamental de la economía de La Puerta, se abordó al cronista gráfico Antonio Lino Rivero,  quien generosamente nos relató los que en su memoria considera fueron los más importantes.


Los tres trapiches del área urbana.


En orden de capacidad de producción y como si los estuviera viendo en plena faena, nos fue diciendo: <<los tres trapiches que existían en el pueblo de La Puerta en la década de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado, eran los siguientes: el Nro. 1, el de don Felipe Vieras; el Nro. 2, el de don Luis Ignacio Araujo y el Nro. 3, el de Don Elio Carrasquero>>; aquí se refiere a los ubicados en lo que hoy conocemos como área urbana de dicha Parroquia, señalando además, el tiempo histórico y asimismo, las unidades de producción existentes, y su escala en cuanto a producción de panela y sus derivados. 

Don Antonio Lino, octogenario, haciendo gala de su privilegiada memoria, nativo de El Censo, al igual que su papá el maestro y poeta Martín Rivero, recordó que, el trapiche << de don Felipe era el más grande y estaba en la hacienda el Rosario, que era de su propiedad y lo atendían él con Irenio, Felipe y otro de sus hijos, y un grupo de trabajadores. La hacienda empezaba en el sector la "Y",  dónde se divide la vía para ingresar a La Puerta y la otra es la vía de Pueblo Nuevo-Timotes, llegaba hasta la calle Nro. 1(entrada al pueblo), y por el lado oeste, hasta donde hoy pasa la vía de Pueblo Nuevo; en los primeros años no existía esa carretera>>; este Vieras, aparece en el censo de 1929, como uno de los 8 hacendados de La Puerta.


En la continuación de su relato, Don Antonio Lino, rememoró que, el trapiche de Luis Ignacio Araujo, <<estaba situado al final de la calle 4, donde construyeron el Hotel Cordillera, antes funcionaba en ese lugar, un molino para moler trigo y era propiedad de la familia Burelli y lo atendía don Cristino Burelli, esa era una finca que llegaba hasta dónde hoy es la vía de Pueblo Nuevo, don Luis tenía un buen equipo de trabajadores y el encargado del personal era el señor Santiago Ramírez, con dos o tres colaboradores más para el buen funcionamiento del trapiche>>, Don Santiago, recordado personaje, es en nuestra comunidad, catalogado el hombre de los tres siglos, y logró disfrutarlos. Luis Ignacio y Don Antonio Lino, son parientes.

La localización del tercer trapiche, nos la da con detalles, así: <<El de don Elio Carrasquero, estaba situado a unos 600 metros de la capilla el Calvario, lo que hoy es la capilla Virgen de Fátima, las tierras eran propiedad de don Elio, alrededor tenía grandes siembras de caña y por el lado izquierdo vía La Puerta la Flecha. Desde dónde hoy existe el Centro Comercial hasta el sector el Viso, cuyo lindero era con el señor Salvador La Cruz, quien vivía en ese lugar con su esposa Catalina Moreno y sus hijos>>; de acuerdo a nuestra investigación histórica documental, estas tierras y las de los otros dos trapiches, pertenecen al Resguardo Indígena de La Puerta. 

Gran parte de la actual generación de pobladores de La Puerta, desconoce y se preguntan ¿Cómo era el proceso para moler la caña de azúcar y producir la panela?  Esa respuesta la suministró aquí, Antonio Lino Rivero, <<la caña, después de cortarla, la trasladaban en un camión hasta el trapiche dónde iba a a ser procesada. Voy a contarle como era este procedimiento en el trapiche de don Luis (el era hermano de mi papá), y yo tenía permiso de él para ir cuando quisiera para las instalaciones del trapiche, además, yo conocía al señor Santiago y a la mayoría de sus trabajadores; la caña era triturada por una máquina que era especial para eso, y para su mantenimiento, usaban una rueda gigante parecida a la del viaje a la luna que usan en los circos, ésta, en vez de transportar personas transportaba gran cantidad de agua para el mantenimiento de la máquina. Cuando la caña era molida o triturada, el jugo que producía era enviado a una primera paila dónde era tratado para quitarle todo el sucio que pudiera traer el jugo, esa suciedad que traía cuando se la quitaban le decían -cachaza- y servía para alimentar a los cerdos, de ahí pasaba a la segunda paila dónde se producían las famosas espumas que eran muy sabrosas, después pasaban a una tercera paila, los que trabajan en eso le decían fonderos>>; esta cachaza, la solicitaban mucho los habitantes cercanos, para la cría de los dos cochinos anuales que criaban las familias, uno para vender y otro para consumir en fin de año. 

    El proceso de la molienda, no terminaba allí, porque <<De ahí pasaba a la paila cuarta y quinta,  cuando llegaba a la sexta, ya la miel estaba lista para la elaboración de la panela, tenían que esperar cierto tiempo pues la miel salía hirviendo, después la llevaban dónde era el vaciado en los moldes que servían para fabricar los dos tipos de panela, una pequeña y una grande, cuando estaba lista la pasaban al lugar de empaque para esto utilizaban a veces hoja de plátano y después era despachada a distintos lugares>>; era todo un proceso industrial.

    Otra de las circunstancias que recuerda Rivero, de este proceso de producción de panela, es que, <<Cuando molían o trituraban la caña salía el bagazo que era utilizado en un horno gigante para mantener a altas temperaturas las pailas dónde procesaban la miel, este horno también era alimentado por grandes cantidades de fajina que era transportada en grandes cantidades por muchachos del pueblo desde el trapiche de don Elio, hasta el de don Luis Ignacio, la distancia era de mil quinientos metros aproximadamente y a los transportadores de fajina le cancelaban un real por cada viaje.  Hoy en día, un joven de esta época no haría ese transporte por menos de un dólar>>; la fajina también era utilizada como techo de las casas de la Puerta.

           Del léxico trapichero. 

Existen unos términos muy propios de esta industria, para denominar los implementos, las edificaciones, las fases del proceso de molienda y el producto, por ejemplo, luego de la molienda, se llena la canoa con el jugo de la caña, allí se le saca la cachaza, es decir, los residuos, luego el pailero lo pasa al fondo guarapero en la hornalla; hirviendo bastante le sacan la segunda cachaza y el pailero pasa al fondo de melado. En la fase final, cuando el “melao” está a punto, se pasa al "platón"  a los paneleros para que fragüe durante unas dos horas, y se procede a empacar. 

Hemos leído que, los hornos antiguos eran elaborados con barro y piedra, luego se usó el hierro.  La chimenea o torreón, es la estructura tubular de varios metros de altura, que funge como aliviadero o expulsor de humo y gases producidos por el procesamiento de la caña, construida con adobes de arcilla y barro.  Su base es ancha y en la parte de arriba se reduce el diámetro. 

En cuanto a la división del espacio del trapiche o ingenio, aparte de la oficina de la hacienda, se conoce la casa de molienda, la casa de las pailas y de purga, y el área de la panela. 


El viejo trapiche de Las Delicias.


Quizás el obrero de trapiche más antiguo que está vivo, es el señor Pedro Torres, nonagenario que tiene su casa en una pequeña loma de la misma hacienda Las Delicias, y ha mantenido la explotación agrícola de un pequeño lote de tierra. La gran posesión se extendía hacia  el norte del valle de Bomboy, desde lo que llaman Los Cerrillos, de la parroquia Mendoza, hasta el sur, en el sitio de los Llanitos, cerca de El Molino. Se le suele  llamar Hacienda de Los Ramírez. La infraestructura del Trapiche, existe sin actividad, uno de los más grandes y antiguos, que fue importante ingenio panelero.  

Trapiche hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021. 

Allí trabajó José Rafael González, desde muy niño, hasta que pudo marcharse a Caracas en busca de nuevos derroteros. Recuerda que en aquellos tiempos, laboraban unas 60 personas aproximadamente, aparte de la que estaba en los cañaverales. Su padre trabajó en la fragua desde niño, le dedicó toda su vida al trapiche, hasta que enfermó y finalmente falleció, sin percibir indemnización, según lo que manifestó su hijo José Rafael. El Trapiche dejó de trabajar como a comienzos de este siglo XXI, porque las tierras han sido dedicadas a cultivos de hortalizas y la caña de azúcar es muy poca la que queda. Antes de los cañamelares, esta posesión estuvo sembrada por enormes cafetales, en los tiempos que el Dr. Francisco Antonio La Bastida Briceño, trajo las primeras matas desde Chacao. También hubo hermosos trigales, en el siglo XVIII.

La infraestructura del trapiche de Las Delicias, donde se manufacturaba panela y otros productos de la caña dulce, está en ruinas actualmente, por eso, decidimos recopilar gráficas y videos, que sirva para las actuales y venideras generaciones como memoria histórica de este muy antigua factoría del valle de Bomboy.


           El Trapiche de El Molino, el de Los Llanitos, y el de Hilarión Gutiérrez.


De esa misma época, debemos agregar la existencia de otros trapiches de esta parroquia, ubicados fuera del área urbana, como el de El Molino, ubicado en la entrada Sur de este caserío, actualmente está en ruinas, propiedad que es ó fue de la familia Araujo. El Trapiche de Hilarión Gutiérrez, antes Juan Olivares, ubicado en el sector Los Llanitos, que tiene la entrada por las Caballerizas, del señor Rafael Andrade; este trapiche aún conserva parte de su edificación. También hay en la actualidad, un pequeño trapiche, que muele a veces, que está situado en el sector La Flecha, es de construcción más reciente (últimas décadas del siglo XX), hecho por Miguelito Romero, el mismo emprendedor de La Lagunita. 

La entrevista la concluyó Antonio Lino, con la siguiente frase: <<Así eran los trapiches de antes>>. Nuestro agradecimiento por su generoso aporte, para elaborar esta pequeña nota, que abona a la reconstrucción de la memoria histórica de La Puerta. 

Trapiche hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021.

Trapiche hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021.

Hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021.


La Puerta, julio 2022.

omanrique761@gmail.com 

lunes, 7 de febrero de 2022

El Molino de Mimbom (La Puerta).

 

El Molino de Mimbom de La Puerta.


Breve reseña histórica. 


Oswaldo Manrique R.



Desde antes de la invasión europea y la llegada de los encomenderos, El  Molino fue antiguo y disperso caserío de los indígenas Bomboyes. Está ubicado en plena rivera del río Bomboy, por eso, su antiguo nombre de Mimbóm, así llamaban los primeros pobladores a este sitio, en las cercanías del Resguardo Indígena o Pueblo de indios San Pablo de Bomboy.

De clima fresco, tierra de mucha actividad agrícola, sus pobladores disfrutan de su hermoso paisaje, ya que está enclavado entre dos serranías, la del Pitimay, por su lado este, y la cordillera de La Culata, los Rivas, por el lado oeste, y asimismo, bañado de gracia, al ser surcado por el mágico río Bomboy.  Altura 1.758, temperatura 15 °.

En sus orígenes, se le llamó Mimbóm, es decir, sitio de río grande,   Caserío ubicado en jurisdicción de la parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo, Venezuela; el río Bomboy, por el vocablo indígena, fue muy caudaloso en la antigüedad. Junto con la hacienda Las Delicias, el sitio de Mimbón, fueron heredades fomentadas desde el siglo XVII, con grandes trigales y luego cañaverales y otras sementeras, por las familias Labastida y los Briceño, Álvarez De Buyn, Hurtado de Mendoza entre otras encomenderas y colonos; tenían su atractivo natural, paisajístico, fauna y buen clima, propio del Valle y del río Bomboy, que en vista del empuje económico y prosperidad fueron asentando colonos que llegaron en busca de tierras para explotar agrícolamente granos como trigo, maíz, arvejas, caraotas y otros.  

Panorámica de la entrada norte al caserío El Molino, obsérvese el enorme paredón de concreto y la via angosta y sinuosa. Gráfica propia de este blog.


Al empuje de los encomenderos, hacendados y los colonos, se fue rodeando de sementeras de trigo y frutos menores; inclusive, allí se llegó a  producir excelente trigo para elaborar el mejor y más sabroso pan.

Para moler el trigo hermoso y de alta calidad que se sembraba allí y en Los Llanos, así como, en el Portachuelo, Quebrada Seca, San Pedro y en la Cordillera, como lo observó Bompland y lo escribió el sabio Humboldt en 1800; <<este hecho es bien digno de atención, el trigo se cultiva... en medio de cultivos de café y de caña de azúcar>> (Viajes a las Regiones Equinocciales)sin duda, una tierra favorecida. 

 Los La Bastidas, Briceños y Debuyn, además de terratenientes, fueron  industriosos y progresistas en este valle, diversificando los cultivos en esta tierra llamada por los aborígenes: sitio de río grande (Mimbón).

Aunque hubo periodos económicos del café y la caña de azúcar, se estima que también de tabaco, la molienda harinera duró con fundamento, hasta mediados del siglo XX; posteriormente, las tierras fueron sembradas de variadas  hortalizas.  Hoy, solo queda de aquella factoría, las ruinas y el torrejón del viejo trapiche, por el viejo camino a esta heredad; igualmente, se conserva la piedra grande del molino, marcada por su año de elaboración: 1821, que era movida por el agua fuerte y permanente del río Bomboy, que nace en una laguna del Portachuelo (La Puerta), corriendo su cauce de sur a norte, regando las feraces vegas del Molino, siendo sus afluentes cercanos, la quebrada El Pozo, la de los Rivas y una de nombre  Mimbom; fue considerado por Briceño Valero, un río de cuarto orden, que desemboca en el Motatán.   

Debe este sitio su nombre a que en 1823, luego de la guerra de independencia, en Venezuela, se abre cierto periodo de estabilidad política por la derrota y destrucción de la flota realista en el Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823, con la consiguiente salida de la derrotada tropa hacia Cuba y otros países; el hacendado Ramón Briceño, de la estirpe guerrera de los Briceños del valle de Bomboy, instaló un Molino para beneficiar el trigo sembrado en sus tierras y en las de los alrededores; su antiguo nombre es Mimbón, que en lengua indígena, se refiere a rio de agua grande. Los aborígenes llamaron al sitio del molino, como Molino-Mimbom ó Molino de Mimbom (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. pág. 123. Caracas. 1920),  combinación de la palabra hispana molino, con el topónimo y vocablo indígena Mimbóm, que por su terminación significa río de aguas mayores o fuertes (Fonseca, Amílcar. Orígenes Trujillanos. Tomo I. pág. 310. FEAC. Trujillo. 2005);  se refiere precisamente  al Bomboy, afluente del Motatán, que serviría no solo para el riego de las tierras, sino como fuerza impulsora de las ruedas pétreas del molino. El sitio Molino de Mimbom, como lo registró el geógrafo Briceño Valero en el siglo XIX,  significa: molino de río grande; luego, solo quedó como topónimo el símbolo económico, como El Molino, como actualmente se le distingue en lo político-administrativo. 

La economía agraria del café, cacao, caña dulce, y el trigo, que sustentó la vida de los valleros del Bomboy, volvió a coger impulso, al culminar la guerra de independencia.  El rupestre triturador hidráulico, permanece durante varias décadas funcionando y fue la fuente principal de la economía de este caserío El Molino, y surtirá de harina a las familias de La Puerta, Mendoza, Valera y Timotes, hasta que dichas tierras fueron compradas por Macrobio Delgado, quien comenzó a sembrar y explotar la caña dulce y se instaló el trapiche. Macrobio, era médico pediatra en Valera, graduado en la ULA, nació el 20 de abril de 1879.

Existe dentro de Las Rurales, un pequeño monumento civil, como huella y símbolo de lo que significó su antigua factoría harinera, es la enorme piedra circular que perteneció  al viejo molino, que en su parte superior, tiene la inscripción: 1821; y que se encuentra ubicado cerca de la Casa Comunal y del comedor popular,  

 Se ha tomado ese año 1823, como la data de inicio de este caserío, casi contemporáneo con la  erección de Valera como parroquia eclesiástica, gracias al impulso de otro vallero de la familia Briceño, el Dr. Gabriel Briceño de La Torre.

En 1920, de acuerdo al cálculo del geógrafo Américo Briceño Valero, tendría unos 150 habitantes y algunas 20 casas o bohíos dispersos. Se cultivaba trigo, caña de azúcar, papas, arvejas y todos los demás productos de zona fría. Tenía como autoridad un jefe de Aldea, dependía en lo político-administrativo del Municipio La Puerta.


El Trapiche del Molino


En la revisión histórica del caserío El Molino, no podemos obviar a un personaje a quien debe considerarse el Decano de este sitio. Hoy tiene 95 años de edad, y conserva en su privilegiada memoria gran parte de la  trayectoria constructiva de El Molino, el señor Encarnación Briceño, quien nos ha sido de mucha utilidad en la reconstrucción de hechos y personajes para esta breve reseña histórica del lugar.  


En la gráfica, se puede observar a la izquierda ruinas, y en el centro el torrejón del  viejo Trapiche; igualmente, el antiguo camino de la hacienda y El Molino. Imagen propia de este blog, tomada en diciembre de 2021.


En relación a  sus tiempos de juventud, de uno de los pocos sitios de trabajo en el caserío, dijo: <<El Trapiche del Molino, lo hicieron en el año 35, aproximadamente, estaba yo muy pequeño. Eso era propiedad de doña Eloísa Delgado y su esposo el Dr. Macrobio Delgado, eran los dueños, y se lo venden al señor Zacarías Araujo. En los años 50, había entre "Los Llanitos" y "Santa Barbará", apenas 14 casas, ranchos de bahareque, esto era monte y caña>>; sin duda, pocos habitantes y pocas casas entre 1935 y 1950.


Monumento civil Piedra de El Molino, ubicada cerca de la Casa Comunal de Las Rurales. Puede observarse la gran piedra trituradora del antiguo molino de trigo que existió hacia la entrada sur de este caserío. Cronografía propia de este blog.  


Trapiches y haciendas.

 En relación a las fuentes de empleo, en los tiempos de su juventud, Encarnación Briceño, dijo, <<en esta zona, no había trabajo, solo las haciendas y los trapiches.  Desde San Luis hasta La Puerta, existían 20 trapiches>>. Explicó, que en su caso particular no fue peón de hacienda, pero, <<el trabajo es compañero del hombre>>; asi se lo enseñaron en familia, desde pequeño.  Reveló,  <<yo no trabajé en haciendas, trabajé en la tierra de mi papá, tenía caña, la que sacaba y yo la llevaba en dos bestias, hacía 8 viajes hasta el Trapiche de Hilarión Gutiérrez, para la molienda, me pagaba un Bolívar por cada carga;  sembraba también maíz, caraota, arveja>>. El trapiche de Gutierrez, estaba ubicado casi en términos de Los Cerrillos, parroquia Mendoza. Su padre Zoilo Briceño, trabajó su tierra, pero la caña la pagaban muy barato.  Fue jefe de aldea, que era un cargo de mucho respeto en aquella época. 


Panorámica parcial de Los Llanitos, tomada desde las Rurales de El Molino. Cronografía propia de este blog. 


Se refirió a otra hacienda, Los Llanitos (de el sector El Molino, parroquia La Puerta), de Pío Tori, <<recuerdo cuando llegaron los franceses a trabajar esa hacienda, las mujeres trabajaban descalzas recogiendo piedras y también araban, preparaban la tierra, gente de mucho trabajo y de sacrificio. Se vestían con los fardos de harina del norte, una tela gruesa, de eso hacían los vestidos y pantalones, también los calzones>>. Gente muy sencilla, que vino a hacer cobres honradamente. Los Tori, son una familia emparentada con los La Bastida y Briceño, descendientes de los encomenderos de este valle, y capitanes fundadores de Trujillo, 1570 (Rengifo: 59).

Las Rurales, un logro comunitario.

En nuestros pueblos andinos, se ha dado, una dispersión y anarquía de viviendas humildes, conformando barrios en los alrededores de las fuentes de empleo, específicamente cercanos a las haciendas o factorías, trapiches, talleres y molinos, que se combina con las denominadas disparidades sociales y de tenencia de tierra, sin servicios públicos, sin infraestructura, carreteras, sin atención en salud, educación y hasta en lo espiritual.

Detalle de la piedra de El Molino de Trigo, que estaba ubicado a la entrada sur de este caserío, cerca del puentecito.Se puede observar la inscripcion: 1821, la fecha en que transformaron la piedra bruta en instrumento de moler y triturar. Por eso, se toma el año de 1823, como data de origen de este sitio. Cronografía propia de este blog. 


150 años después de la instalación del molino de trigo, el gobierno nacional presidido por el Dr. Rafael Caldera (1969-1974),  comienza un proceso de construcción de viviendas, en un área donde se pudo desarrollar un asentamiento social, con servicios, carretera interna e infraestructura básica.  El promotor principal, fue el señor Rafaelito Rivas, quien era el Presidente de la Junta Comunal de La Puerta, preocupado funcionario por resolver los problemas sociales, quien junto con Ramon Araujo, Encarnación Briceño, Juan Mendez "Chico Juan", Rafael Méndez, que después fue Prefecto de la Parroquia, y el señor Ramón Espinoza, conocido popularmente como "mascahierro", tuvieron la iniciativa de impulsar este proyecto urbanístico

Así, se construyó un desarrollo habitacional de carácter social, denominado Urbanización La Paz, popularmente conocida como Las Rurales, que le cambió la manera de vivir a los molinenses, y le ha dado mayor estabilidad a este asentamiento poblacional. Entre las familias más antiguas de este sitio, se anotan los Briceño, Espinoza, Rivas, Olivares, Jerez.

Don Encarnación, el popular “Canita”,  vive con su familia, en una de las casas del desarrollo habitacional El Molino, que denominan Las Rurales, dijo <<Las hicieron en el 70 y las entregaron en el 71>>, fueron 37 casas, posteriormente, construyeron otras, con las mismas características de las anteriores. Narró que,  <<el terreno un pedregal, entre monte y caña, era de Tobías Briceño, y lo vendió a Isaías Rivas, este lo vendió a Zacarías Araujo, quien lo vende a Ramón Araujo, que a su vez, lo vendió a la Gobernación. Era Gobernador el Dr. Sánchez Cortés y la secretaria, la Dra. Dora Maldonado, que nos ayudó>>; efectivamente, al señalar que los terrenos eran un pedregal, es una sencilla descripción de la estructura geológica del sitio, surcado por el rio.

Don Encarnación Briceño, el decano de este sitio, por sus conocimientos históricos de El Molino. 
Cronografía propia de este blog. 


El Molino, orográficamente forma parte de la hermosa estribación de La Puerta;  Briceño Valero, prefirió llamarla de La Mocotí, pues nace del páramo de las Siete Lagunas (Maen Shombuk, en lengua indígena), y se va deprimiendo lentamente, para dar paso al mismo río Bomboy, que se lanza sobre el Motatán (Briceño Valero: 16 y 17).

La Escuela.

Hay un dato interesante, que da cuenta del ingreso de este caserío  al progreso y a la modernidad o su intento de salir de la oscuridad, cuando por gestiones realizadas por dos preocupados  vecinos: Zacarías Araujo y Quintilio Espinoza,  ante los organismos públicos, principia en 1935 a funcionar la primera Escuela con una matrícula de 30 alumnos, que saldrían liberados de la ignorancia que encerraba la negación de sus derechos elementales. Hemos leído en una breve reseña escolar que fueron estudiantes de este plantel educativo, el amigo Juan Olivares y Encarnación Briceño. En 1936, se abre oficialmente la escuela pública de este caserío, denominada Escuela Mixta N° 51, El Molino, La Puerta, se designó como su regente a la señorita  Josefa  R. Jeréz (Memoria y Cuenta del Dr. Trino Baptista, Secretario General de Gobierno, año 1936). De las principales docentes que han dado su aporte y sus conocimientos en la Escuela de El Molino, reconocen a la maestra Josefa Olivares, quien en aquel entonces, era esposa del señor Juan Olivares. Recuerdan también con mucho afecto, a las maestras Clemencina Araujo y  Aura Ismelda Briceño, todas forjadoras de la educación en esta comunidad.  


         Capilla San Pablo Apóstol, San Judas Tadeo y Virgen de la Paz.

Después de estar en la piedra del Molino, Don Encarnación, nos llevó a conocer por fuera la Capilla, que estaba cerrada, y comentó: <<Después de haber hecho Las Rurales, proyecto de viviendas, se construyó la Capilla San Pablo Apóstol y San Judas Tadeo>>. Su padre Zoilo Briceño, muy devoto de la Virgen de la Paz, participaba de todas las celebraciones religiosas, allí siempre estuvo presente. 

   La Capilla de El Molino, tiene tres advocaciones o nombres, que son: San Pablo Apóstol, San Judas Tadeo y Virgen de la Paz.Cronografía propia de este blog. 


Vialidad y servicios.

La carretera trasandina tramo Mendoza-La Puerta, parte en dos, este Caserío, ubicado a pocos kilómetros del área urbana de la Puerta, con la que colinda por su lado sur y sector Santa Bárbara de por medio; por el norte con el sector Las Delicias, por el este con parte de la cordillera de La Culata, páramo de los Rivas, y por el oeste, con la serranía del Pitimay y Carorita, en jurisdicción de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo. Tiene una vía de acceso asfaltada, que conduce a Las Rurales, antiguamente se entraba por el camino de la hacienda, donde esta el puentecito ( aquí estaba instalado la piedra del molino, que sirve de símbolo al urbanismo), y salia a Los Cerrillos; todavía se puede ver una parte donde esta el torrejón y las ruinas del trapiche. El torcido torrejón está todavía en pie, soportando la inclemencia del tiempo y la intemperie, junto con las ruinas del añoso molino, gracias a que se le hizo muro que los protege, como parte del patrimonio cultural e histórico local.

 Posee un Dispensario o ambulatorio medico popular. Por su bello, paisaje y saludable clima, ha venido cogiendo auge el turismo, hoy posee buenas posadas, hoteles y restaurantes; igualmente, talleres y comercios en distintos rubros. Código Postal 3106.

Bodegas populares.

Para los molineneses, las bodegas y negocios principales son: la Bodega de  Gonzalo, en la calle final de Las Rurales; la de “Mascahierro”, en la entrada del mismo urbanismo, y la Bodega de Olegario Rivas, situada en la carretera que conduce a La Puerta.  

Cuenta esta comunidad con su escudo, elaborado en 1973, por varios educadores, entre ellos el profesor Antonio Luis Siervo,  y su canto-tributo a El Molino, con letra de Horacio Baptista y música del maestro Franco San Germano.

Personajes Populares. 

Los Promotores.

Esta comunidad, por ser relativamente de reciente data, se debe comenzar por reconocer a los promotores del proyecto de urbanismo, que dio origen y consolidación a esta comunidad. Entre esos baluartes de la iniciativa, están: 

Rafaelito Rivas el promotor del urbanístico y presidente de la Junta Comunal de La Puerta, a quien conocimos pendiente de resolver los problemas de la comunidad. En ese proyecto lo acompañaron Ramón Araujo, Encarnación Briceño “Canitas”, “Chico” Juan Méndez, Rafael Méndez, el Prefecto; Ramón Espinoza “Mascahierro”

Pata e’ Queso. Jesús Alberto Espinoza, nació en El Molino, atleta de sacrificio, sin apoyo de nadie, maratonista nato, participó en cuanto maratón y competencias similares se realizaban en el estado Trujillo. De extracción humilde, sumamente fornido, de aspecto violento. Sus facciones estaban moldeadas, principalmente su piel por el sol, se tronó morena; fortachón, tenia  frente con entradas pronunciadas. Trabajó como ayudante en la construcción, luego albañil, se recuerda que era cabillero en la obras del Hospital de Seguro Social en Beatriz, Valera; el contratista era su coterráneo Germán Briceño. Desde muy joven. Fue aficionado al atletismo,  entrenaba por los alrededores del área urbana de La Puerta, hasta los predios de Valeralta. Al parecer, era un hombre violento. Acabó con su vida en Valera en  1975.

Manonegra.  Su nombre Manuel González, nació en El Molino; al parecer hijo del señor  Juan Olivares, de los viejos fundadores de esta comunidad. Manuel era un hombre fuerte contextura, curtida su piel por el trabajo y el sol; se distinguía físicamente porque tenía un lunar en una de sus manos. Trabajó mucho tiempo como caletero en el Trapiche. Cuando estaba libre, alegre, gustaba de su michito, pero a veces se ponía “perreroso”. Otras veces, se iba a Caracas, con algún camionero a vender verduras.

Todavía en estos pueblos, hay personajes a quienes se les conoce por algún apelativo, por sus características físicas o por los oficios que desempeñan, en éste, podemos señalar entre ellos: el popular “Saro”, diminutivo de Alejandro Araujo, hombre que trabajó la agricultura; “El Topo”, hijo de Rafaelito Rivas, trabaja en la construcción, su oficio es maquinista; “La Rola”, comerciante, se le ve en las carreteras conduciendo su  Volkswagen rojo. 

Al escribir esta reseña, sobre el espacio geohistórico, sus sitios, monumentos, recursos naturales, al igual que el estudio de sus personajes y hechos, recuerdo que aquellos son los valores de la tierra misma, su riqueza, sus creaciones civiles y económicas, con su don particular de dar alimentos y de formar hombres, junto con la formación de esta comunidad histórica, social y cultural denominada El Molino.  



Panorámica del Molino, hacia su lado oeste, sector Las Rurales, se puede distinguir la pequeña meseta sobre la que están construidas estas viviendas, y destaca la blanca Cruz.  Gráfica propia de este blog.







La Puerta, enero 2022.

Omanrique761@gmail.com


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Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...