Mostrando entradas con la etiqueta Elio Carrasquero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elio Carrasquero. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de marzo de 2024

"Pepe" Lozito, un siciliano en La Puerta.

“Pepe” Lozito, un siciliano en La Puerta.

Oswaldo Manrique (*).


Durante el siglo XIX, Trujillo se vio favorecido por una significativa inmigración italiana que se involucró sostenidamente en los distintos pueblos de la región. En La Puerta, registra Bennet, en 1920 la existencia de un importante comerciante de apellido Ismael Maggioranni, asi como, un hacendado de nombre Américo Burelli García. Subido el siglo XX, llegaron a nuestra comarca, varios nativos de la bota europea, que reanimaron el caudal inmigratorio. 


Hablar de Sicilia, la ciudad  italiana,  es imaginar alguna sinonimia de clanes, grupos y sectas oscuras, unidas por pactos de sangre y juramentos secretos, que pasaron a dominar y presionar desde la clandestinidad y con violencia la vida de la sociedad y los tentáculos del poder, es lo que deja cierta literatura y la cinematografía hollywoodense, con el tema de la mafia.

El escritor Gaetano Savatteri, en su obra de crónicas Los Sicilianos, señala que siendo un pueblo de aluvión cultural, invadido y conquistado cien veces por igual número de culturas diferentes que han dejado sus raíces, es equilibrado.  En apretado resumen, Savatteri describe las características generales de la personalidad del oriundo de Sicilia, así: <<Sicilia es la tierra del absoluto y las contradicciones, del blanco y el negro, de la luz y el luto. El siciliano sabe conciliar los opuestos y convivir con ellos>>, es decir, sabe equilibrar lo que tiene de europeo, refinado y avanzado, con lo que tiene de africano, rebelde e imprevisible; alguno pudiera pensar, son dialecticos.  Mucho de eso, encarnó e identificó a nuestro personaje: el señor  Giuseppe Lozito Tanassi, el popular “Pepe” Lozito, quien se armonizó con familia de este pueblo andino.

Era oriundo de Sicilia,  Isla de Italia, donde nació el 9 de febrero de 1935, muy joven llegó a Caracas, como albañil, donde trabajó un buen tiempo. Se casó con la señora Francisca Franco, con  quien procreó sus hijas, Coromoto, Paula, Ana María y Jackeline, todas profesionales universitarias, con lo que hizo su aporte de sangre italiana, que robustece de alguna forma las raíces de la latinidad de nuestra comarca. Pepe tuvo un hermano de nombre Salvador,  que era ciclista, murió en un accidente.  

En 1964 se vino a La Puerta, tenía 29 años de edad y uno de sus primeros trabajos fue la construcción del local de la esquina de la Avenida Bolívar con Calle 7, en lo que fue uno de los más importantes centros familiares con pista de baile,  y con una bodega en la parte alta,  propiedad de doña Elda Torres,  luego de los Matheus. Hubo otros inmigrantes italianos, que vivieron en esta Parroquia, como el emprendedor  Batista Bianchi; el arquitecto Fernando Lombarda; el señor Pasini, que se ubicó cerca de El Molino y tenía un taller mecánico, y Franco Bellandy, quien era vendedor de productos cosméticos y de limpieza, distribuyendo a los grandes almacenes y casas mercantiles del Estado, quien vivió en una quinta frente a la casa del Dr. Anzola, cerca de la calle 9 con avenida Páez; fueron gente de mucho esfuerzo y trabajo.

Un centro de entretenimiento como ese, no había.

En su patrimonio personal, Pepe, levantó la edificación que está en la esquina Calle 3 con avenida Bolívar de La Puerta, donde montó el primer cine formal, con funciones diarias toda la semana, del género mexicano. Se recuerda, a los que cargaban la sui generis “marquesina”, un aviso de cartón por todas las calles del pueblo, que  ponían encima de sus hombros: Amadeo Rondón y el gato Argimiro Ramírez. 

“Pepe” Lozito, según nuestro vecino Ramón “Moncho” Carrillo, fue un hombre que procuró traer cosas nuevas a esta Parroquia, sin embargo, su ocupación fundamental fue la construcción, <<fue mi jefe, y trabajé en la discoteca “La Araña”, cuando se iba yo me encargaba de la discoteca, él, se la pasaba por fuera, mas en Puerto Cabello, donde ejecutaba  obras y proyectos de construcción, le gustaba mucho la construcción>> (Conversación con Ramón Carrillo, La Puerta, 13 marzo 2024);  sin dudar un instante, “Moncho” afirmó que un centro de entretenimiento como ese, espacio, mobiliario, espectáculos, concursos,  música en vivo y con la clientela turística que tenia, no había, ni aquí en La Puerta, quizás tampoco en el Occidente del país.  Era melómano, cuando llegaba en la noche de trabajar en Valera,  pedía al disc jockey le pusiera la música de Billos, aquellos mosaicos de moda, asi como las canciones del Festival de San Remo. 

Luego, tuvo un pequeño restaurant en este mismo local. Al principio, el negocio de Pepe era un billar, una sola mesa, y una pequeña barra donde vendía parrilla y cerveza,  posteriormente, en 1967 abre  la  famosa   Discoteca del Estado Trujillo,  “La Araña”, que revolucionó el  campo del entretenimiento en el occidente del país.  Con el éxito obtenido con esta discoteca, que presentaba los mejores artistas y cantantes, fundó en Valera la Discoteca “La Cueva”, año 1974, a donde se llevó a trabajar a personas de La Puerta, como Benito Suarez, el popular “Guache”, a Ricardo Lobo y a Alfonso Araujo, ex Prefecto; en la inauguración de este centro nocturno, recuerda el Dr. Jorge Méndez, que Pepe, no escatimó gastos y contrató al denominado sonero del mundo Oscar D’ León.  


La  “Terraza Zulia” y su entretenimiento: el ajiley.

Si algo le gustaba a Pepe, era ir a la “Terraza Zulia”, a pocos metros de su casa,  a jugar baraja y a compartir con la gente del pueblo. Ahí estaba hasta horas de la madrugada. Sentarse a la mesa, a jugar la versión criolla del póker, era su gran distracción. La partida podía estar animada con unos tragos, para otros los cigarrillos importados de la época: Philips Morris, Viceroy, Camel y el Marlboro. Las voces de los jugadores se hacían cada vez, más duras, cuando tocaba el envite. Se llama  “Ajiley”, ese juego, que los embrujaba y los animaba a cazar apuestas. A cada jugador le tocaba su grupo de cartas, que no son las del juego inglés, sino la baraja española, que hace el juego de menor complejidad y entendible para todos.

Las primeras 2 cartas del jugador, son para empezar a “ajilar”, aquí se topan y se ven a las caras, y se da la primera ronda de envite; viene el reparto de las 3 que faltan, a cada jugador. Se botan las que no ligan y se le reparten sustituyendo las que botaron, y el que consiga más puntos, es el que sonríe internamente, porque es el ganador; muy fácil lo explicaba el siciliano de La Puerta.

 “Pepe” siempre decía, que su amigo Benito Sánchez, el dueño de este establecimiento, se había hecho rico a costillas de él, porque jugando ajiley le ganaba a todos, y resulta que Benito no le tenía miedo a apostar fuerte y los jugadores se le corrían, aunque se comentaba que tenía su propia magia particular;  allí pasaban 2 y 3 días jugando. También se incorporaba, Franco Bellandy, que era aficionado a jugar baraja, otras veces se dirigían a jugar en el Hotel Aurora, Motel Valera o en el Hotel Imperial, donde se daban las grandes partidas de ajiley y póker, de la ciudad de Valera.

Cuando le regalaron la gallina verde.

Una de las anécdotas que contaba Benito Sánchez, acerca de “Pepe”, era que, en una oportunidad recién llegado,  Benito sacó una jaula con unos loros de los que él tenía, para cambiarlos de sitio y “Pepe” cuando los vio le dijo “esa gallina verde si es dura”, al parecer, Pepe, en sus primeros tiempos en Venezuela, no sabía diferenciar  las aves y se había preparado y comido un loro que le habían obsequiado.  Así, estarían las cosas, verdes.  Posterior al regalo de los loros,  en otra oportunidad un vecino le regaló una bolsa de aguacates, y pensó que eran hortalizas y las puso a  cocinar, al rato apagó la cocina, obteniendo un atol de aguacates y así, contorneado con pan, se los comió. Los cuentos de Don Benito.

Don Elio Carrasquero, le alegró la vida.  

De anécdotas, debemos incluir la siguiente: En una oportunidad, el perro de Pepe, lo había atacado y  estaba fulminado por un empujón de garrapatas, le echó varios remedios que le recomendaron y no tuvo mejoría, se estaba muriendo. Estando caminando cerca de la plaza, se encontró con don Elio Carrasquero, y le comentó lo del animal. Don Elio, viendo la preocupación de Pepe por su mascota, le dijo en forma patriarcal “vaya a su casa, Pepe” y le repitió “vaya a su casa, Pepe”; cuando Pepe llegó a su casa, al perro se le salieron todas las garrapatas que tenia. Estas cosas no se creen, pero las cuentan, como ocurridas.

Cuenta nuestro vecino y ambientalista Esteban Quintero, que en una oportunidad Pepe, va bajando a Valera en su camioneta con un grupo de amigos, iba muy alegre. Vio de lejos, que en el medio de la carretera, hay un cajón de madera atravesado. Le dijo a quien le acompañaba en la cabina: - Vas a ver que la voy a moler y no va a quedar  ¡nada! Cuando embiste el cajón, se sintió un ruido raro y la camioneta quedó con una rueda en el aire. Resulta que el cajón, lo había puesto la comunidad,  como señal de advertencia, sobre una gran piedra que cayó del cerro.  

Giuseppe Lozito Tanassi, el popular “Pepe” Lozito. 

Tuvo la confianza de la colectividad, y fue Presidente de las Fiestas populares y religiosas de enero, que destacaron por la programación de actividades, entre otras: bailes y espectáculos de calle, carreras de carros gocar, desfiles de vehículos, maratones de bailes, cabalgatas, corridas de toros, campeonatos gallísticos.

Hombre cordial, sencillo y servicial, se fue hace algunos años, a Italia, y se regresó a Trujillo, a seguir soñando para seguir haciendo algo mas por La Puerta, sin embargo, el siciliano de La Puerta,  falleció el 5 de marzo de 2024,  por lo que desde aquí nuestro reconocimiento como uno de los forjadores contemporáneos de nuestra Parroquia. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

 La Puerta, marzo 2024.

Omanrique761@gmail.com


sábado, 3 de junio de 2023

Carlos Staggen y la hortaliza salvan a La Puerta

 

Carlos Staggen y la hortaliza salvan a La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) 


Fueron las serranías de La Puerta, las que con su fecundo florecimiento, adoptaron las semillas hispanas de trigo, desde finales del siglo XVI. Dos siglos después, el agradable sabor y fineza de su harina, ganó el comentario del más grande científico del mundo -según Bolívar y Don Eduardo Rohl-,  el alemán Humboldt, lo que insertó en su obra máxima. 

En los primeros años del siglo XIX, el sabio Alejandro de Humboldt, describió lo siguiente: <<Se cultivan ya los cereales de Europa en las montañas de Mérida y Trujillo (en La Puerta)...el trigo se cultiva...en medio de cultivos de café y de caña de azúcar>> (Humboldt, Alejandro. Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. Venezuela. Tomó V. Pág. 163. Monte Ávila Editores. Caracas. 1985). Fue el ciclo de trigales en nuestro Valle, que duró hasta las primeras décadas del siglo XX. 


Un día, igual que otro, de la tercera década de ese mismo siglo, llegó Don Samuel Staggen, de nacionalidad alemana, se estableció en La Puerta con su esposa y cambió la historia y situación económica de esta población. Eran tiempos de la dictadura del general Juan Vicente Gómez, en los que comienzan a desarrollarse los campos petroleros y los campesinos sin oportunidades locales, emigran a esa industria o al centro del país,  buscando otras alternativas de empleo y de vida. 

Está comarca, solo ofrecía como opciones de trabajo, para los sin tierra, analfabetos y pobres,  7 haciendas y 13 establecimientos comerciales; poseía una población de 1.779 habitantes en todo el Municipio, con 376 casas.  El geógrafo francés Bennet en su Guía General de Venezuela (1929), da cuenta que la actividad económica de La Puerta, era la siguiente: <<su producción la de las tierras frías, principalmente el trigo, las papas y las arvejas. En las partes bajas del municipio se cultiva también la caña de azúcar y en sus alrededores se cría ganado vacuno y lanar>> (Bennet, 375-376. Igual descripción  en Américo Briceño Valero. Geografía del Estado Trujillo. 1920. pág. 123).

Sobre la explotación de trigos como actividad principal en La Puerta existe evidencia documental sobre el  juicio que por cobro de obligación planteó en marzo de 1913, el coronel Américo Burelli, ante el Juez Matías González, del Juzgado de ese Municipio, en contra de Ygnacio Abreu, por faltarle con una carga de trigo; situación de incumplimiento contractual que lo afectaba económicamente  (Juzgado del Municipio La Puerta. Libro de Causas año 1913. Archivo Judicial de Valera). El referido documento público, en resumen señala un contrato de medianería al aportar al negocio, el paso de yuntas, gañanes, obreros, entrega de insumos por parte del productor o socio mayor, y por otra, el compromiso del campesino y sus tierras, de cuidar y sacar la cosecha. La importación de este cultivo era tan importante que hasta llegaban a los tribunales los pleitos de cobro por esta actividad.

Este Municipio (hoy Parroquia), lo conformaban 13 caseríos y los siete hacendados principales, eran Rafael Abreu, Américo Burelli, y Ciriaco Labastida, con extensiones significativas de trigales; Hilarión Gutiérrez, Isaías Ramírez, Raimundo Rivero y Manuel Vieras, siembras de caña de azúcar. Estas eran las principales fuentes de trabajo, es decir, la agricultura dentro de lo que se conoce como sector primario de la economía, y las del comercio, como parte del sector secundario de ella.


Samuel Staggen y florecieron las hortalizas.


A todos saludaba, con su Guten Tag! (¡buenos días!); era muy formal, acostumbraba a llamar a las personas por su nombre. También,  al entrar a algún comercio, o cuando había anunciado que iba a visitar a alguien en alguna parcela o casa, al llegar le extendía la mano al que lo atendía, fuere ayudante o el dueño del lugar. Lo recuerdan como un hombre de alta estatura, de entre 30 y 40  años de edad, piel blanca, gruesa contextura, quien a pesar de su acento, se hacía entender bien con sus vecinos y trabajadores, tenía gran conocimiento del mundo agrícola, y lo demostró.

Es bastante probable que Staggen, haya llegado de su país de origen a Maracaibo, haber laborado y pertenecido a la colonia alemana y sus empresas importadoras, allí establecidas. En la pesquisa sobre el personaje, se consultó a Fermín Rivas Torres, del Viso, ex Presidente de la Junta Parroquial, quien nos relató que su papá José Israel Rivas, conoció a  Don Samuel, éste,  le conversaba y aconsejaba que nunca se inclinara por el ideal comunista, que <<era una de las peores aberraciones que se podían inculcar a los hijos>> (Ídem). Al parecer, él había salido de Europa, al concluir la primera Guerra Mundial o Gran Guerra en 1918, Alemania quedó derrotada, en ruinas, cercada su economía y se desató una revolución al igual que en Rusia, la socialista. Muchos germanos migraron hacia países de América. Samuel Staggen se vino a Venezuela.

Se calcula que pudo haber nacido alrededor del año 1890. Era conocedor de los pueblos zulianos y del resto de la zona occidental de Venezuela, donde llegó a comercializar  sus productos del campo.  Para 1928, Staggen se encuentra residenciado y asentado económicamente en La Puerta, vivió un largo tiempo en una de las casas del centro del pueblo, que alquilaba Luis Ignacio Araujo.

Le gustaba -cuando no viajaba en vehículo-, caminar, pasear a caballo o en carro, correr, conocer lugares apartados, muy respetuoso de su entorno natural.  Se integró rápidamente a las actividades de la comunidad. Participó de manera entusiasta en las festividades de San Isidro Labrador. Festejaba igualmente, con su esposa y amigos, sus fechas patrias y otros eventos, el día de año nuevo (1° de enero) es fiesta nacional alemana, asi como, la noche de San Silvestre, o Silvesterabend, que se celebra el 31 de diciembre, con fiestas a medianoche y fuegos artificiales. En los mesones de la casa de don Samuel, eran generosos los platos de comidas que se veían, el sauer kraut elaborado con los repollos que se cosechaban localmente, o el festivo chucrut con trozos de rodilla ahumada y salchichas que elaboraba su esposa, con carne de puerco; no faltarían  quesos, papas con tocino y cebolla, grandes biscochos, pasteles de manzana y dulces;  se podían disfrutar, los brezels, versión salada de las “roscas de agua” que elaboraban hasta hace pocos años en La Puerta; nunca faltaría bastante cerveza.  Le gustaba bailar y cantar, al punto que se recuerda que fue Staggen quien en 1928, introdujo la pianola en La Puerta, que fue la sensación para los niños y jóvenes, que pugnaban por escuchar este aparato musical, manejado por supuesto, por don Samuel. 

La panacea de salvación: el cultivo de hortalizas. 

La situación de la agricultura en nuestra Parroquia (antes Municipio), era de mucha penuria.  Relató José Rafael Abreu, que, <<ante la decadencia de los cultivos tradicionales apareció como medio de salvación, otro cultivo: el de las hortalizas>> (Abreu,  42-43), esta novedad para la gente serrana cayó oportunamente. Quizás sin proponérselo, el alemán, realizó una misión social, que ayudaría a los agricultores a lograr nuevos ingresos y en corto tiempo. Don Samuel, introdujo la siembra de hortalizas de todas clases y variedades, vendía su producción en los campos petroleros y en algunos pueblos del Estado Trujillo.

En tierras deprimidas, este alemán, fue enseñando a recuperarlas y cultivarlas; la productividad se reflejaba en sus obreros quienes ganaban buenos salarios, que además, se entusiasmaban por la producción de este rubro. En aquellas pequeñas parcelas en sitios de montaña o que fuesen empedradas, usaba esas piedras para crear terrazas y sembraba las novedosas hortalizas de estación fría; asimismo, en huertos y solares caseros.  El aporte de Staggen, fue <<Útil y trascendente como conocimiento de una nueva forma de explotación agrícola, más apropiada y a las pequeñas propiedades>> (Ídem); este cultivo se expandió a Timotes y otros  pueblos de Mérida.

Le relató José Israel Rivas (1930 - 2009)  a su hijo Fermín, que, cuando Staggen <<llegó a establecerse en La Puerta, buscó a los Carrasquero, que tenían las mejores tierras de San Pedro, había vaquera, y bajaban los carruchas de  rolineras a distribuir la leche en el pueblo, en botellas o en las llamadas "lecheras". En parte de esa finca de los Carrasquero, le dio empuje a la siembra del tabaco, en el sector "Casa de Teja", en la posesión San Pedro, en la ruta a La Lagunita>> (Ídem).

Le contó igualmente su papá, quien estuvo relacionado con la familia Carrasquero, particularmente con don Elio y con don Augusto; que cuando Staggen, siembra las hortalizas, se comenzó a ver la producción de lechuga amarilla y el cilantro que no se conocía por estos pueblos, así como los girasoles. Parte de su trabajo era el de floricultura, sembró rosas, azucenas, dalias, que las llevaba a Maracaibo y quizás las comercializaban con las islas del Caribe. 

Enseñó a los agricultores a sembrar las hortalizas, a preservarlas de enfermedades y ser productivos. El pueblo tuvo con él su renacimiento económico, y la consolidación de esa nueva actividad en el campo, que se ha mantenido hasta la actualidad. En aquellos tiempos ya  Alemania era avanzada en la investigación y ensayos con abonos químicos y nuevas técnicas en la agricultura, especialmente en cultivos de corto plazo y de mayor rendimiento; esto, se adaptaba a las condiciones de suelo y climáticas de nuestro valle.

El Estado venezolano,  no estaba dormido ante el problema de la caída de los precios de los productos agrícolas nacionales, hubo cierta preocupación; entre 1920 y 1921 se cumplieron  ensayos con una extensa variedad de cultivos. Datos históricos dan cuenta de ello, por ejemplo los realizados en el Campo Experimental de Maracay, donde se probaron hortalizas como <<lechuga, repollo morado (cuatro variedades), tomate (manzano y francés), vainita, patilla, espárrago, a los cuales se prestaba dedicada atención; frutos menores, que abarcaban varias leguminosas: lentejas, arvejas, frijoles y caraotas; raíces y tubérculos, entre otros: papas y batatas; soya, maní y frutales, como naranjas y piñas traídas de Puerto Rico y Florida; y forrajeras: millo, millo enano, nabos y remolacha forrajera y alfalfa, algunas con muy buen rendimiento>> (AGN-Ministerio de Agricultura y Cría, 1919: Carpeta 34). Estos resultados, eran evaluados, y se enviaban a las haciendas del dictador Gómez y al Lactuario de Maracay. 

Recuerdan nuestros mayores, que don Samuel, se le veía guiando a sus trabajadores en sus sementeras, con él hubo orden, respeto y responsabilidad; también fue asesorando en las de los otros agricultores, en materia de semilla, riego, cuido, asimismo, tenía respuesta para aquellos labriegos interesados en esas nuevos cultivos y sus técnicas de trabajo. Estaba pendiente de los drenajes que requerían las parcelas limitadas de riego, la necesidad de levantar cercas de protección de los cultivos, para que no fuesen objeto de la incursión de animales, y la necesidad de los sitios de almácigos, especie de viveros.

Es de reconocer, que además de superar las limitaciones de la oferta y demanda de hortalizas y vegetales, tuvo  que realizar un esfuerzo por  difundir y dar a conocer las bondades de estos alimentos, y su mejora en el campo de la gastronomía, es decir, las cualidades nutricionales, con lo que ampliaba su mercado y el de los demás agricultores de La Puerta. Esto, revolucionó el campo agrícola y de la dieta alimentaria. 

Consultado nuestro foto cronista Antonio Lino Rivero, recuerda que, el florecimiento real de la hortaliza, como rubro principal agrícola en La Puerta, se dio <<en la década de los años 50, y fue Don Samuel Staggen de origen Alemán y su esposa los que iniciaron la siembra de toda clase de hortalizas en ese lugar. Yo no lo conocí, pues ya vivía en Maracaibo, pero era lo que comentaban los agricultores que vivían en La Puerta y sus comunidades en ese tiempo>> (Mensaje escrito que envió por wasap, el 23 mayo 2023).

En la década de los 60, prácticamente desaparece la siembra de caña de azúcar, no había trigales en La Puerta. Luego vendría el proyecto de semilla de papa, y el de los champiñones. En el Pozo, nace el proyecto de  Cavepa, empresa constituida por el hacendado Antonio Simancas y unos españoles de nombres Sanz y otro Antonio Flores, que fundaron y regentaron una finca dedicada a la semilla de papa, y hacen la Capilla.  Antonio Lino Rivero, nos aportó otro dato importante de la agricultura de esta zona, que, << en la década de los años 60, se estableció en el caserío "El Pozo", una compañía de varios inversionistas,  con el nombre de hacienda "La Virgen del Carmen", cuyo fin era el cultivo de la papa en grandes cantidades. Obtuvo un éxito rotundo y le otorgaron el primer premio para cultivadores de papa en la Feria Agropecuaria  celebrada en Valera en el año 1967>> (Ídem);  esta papa se expandió por Tuñame y Timotes. Al pasar estos episodios económicos, continúan las hortalizas como eje permanente de nuestra agricultura local, sin entrar a comentar el enrevesado y anti natura turismo, que nos ha dejado más de 5 mil casas vanas y tenebrosas.

Paralelamente al cambio de cultivo, en 1929, fue concluida la carretera Mendoza - La Puerta, que complementó ese renacer económico. El día de la inauguración, llegaron los flamantes vehículos de la Nena Fontiveros, Felipe Viera, Martín Cabrita, Pío Tori, Hilarión González y los hermanos Gutiérrez. La carretera le da un cambio total a esta comunidad, el transporte y conexión con otros pueblos y mercados,  <<Tobías Briceño, Abdón Lamus, Luis Ignacio Araujo, Francisco Bermúdez, Elio Carrasquero y Pablo Viloria, fueron las primeras personas en adquirir vehículos para el transporte de carga y pasajeros>> (Abreu, 119). El recorrido desde La Puerta hasta Valera, se hacía inicialmente ida y vuelta, en 10 horas. 

Los agricultores de otros caseríos, se fueron entusiasmando; los del sur de la Parroquia, emprendieron la construcción de la carretera La Flecha - La Lagunita  (Abreu, 119), está se hizo por etapas. Fueron tiempos de remozamiento económico y de alguna forma, fueron dando cuerpo y espíritu de existencia,  a una comunidad abandonada y aislada del resto del país.  Hasta 1923, la carretera estuvo en fase de estudio de factibilidad, la idea de los 8 km de Mendoza a La Puerta (Bennett, 276), como parte de la Trasandina vía principalísima en el desarrollo del comercio desde Maracaibo con los pueblos de la Cordillera. Si bien no varió la grave situación de desigualdad social y económica de los campesinos sin tierra, peones, parceleros, arrendatarios,  enfeudados y sus oportunidades de trabajo que obligaron a emigrar hacia otros destinos, y el caso,  de quienes trabajando en estas haciendas lo hacían a cambio de un plato de caraota y cambures cocidos como pago y otra parte se mantenía,  semi enfeudada o conchabada, como parte del modelo tradicional rural andino, hubo cambios que permitieron paliar y mejorar algunos problemas de ingresos, alimentos y la optimización del uso de la tierra y la diversificación de los cultivos.

A la par, el clima de control político y militar establecido por el dictador Gómez, fue dando la sensación de que el país estaba calmado, exento de revueltas y revoluciones regionales y nacionales y se fue generando un tiempo de confianza por temor, para la producción y el comercio.  La Ley del 12 de marzo de 1925, incluyó al Municipio La Puerta, como parte del Distrito Valera. Para 1929, fue instalada la línea de teléfono de Mendoza La Puerta, como parte de la telefonía o de la red de telefonía cuya central se encontraba en Valera, precisamente para el control social y político que tenía la Dictadura sobre este territorio. 

Si bien, no se modificó el modelo de producción, el cambio de rubro, sustituyendo los tradicionales como el trigo y la caña dulce, por las hortalizas, mejoró notablemente los ingresos de los campesinos pobres, parceleros y arrendatarios, y a la vez, de la oligarquía terrateniente de La Puerta, quienes siguen controlando la tenencia de la tierra despojada a los indígenas, y  las relaciones de poder.   El mismo Abreu, hacendado, reconoce que, Staggen <<es considerado como uno de los benefactores de La Puerta, pueblo al que sirvió generosamente>>  (Abreu, José Rafael. La Puerta Un Pueblo. Págs. 42-43. Editorial Arte, Caracas. 1969). 

Sirva esta pequeña reseña, para ir rescatando personajes importantes que dejaron huella propositiva y beneficiosa como Samuel Staggen, y asimismo, difundir información significativa de  aspectos claves como son los ciclos económicos que conforman y explican el proceso histórico de La Puerta. Imagen cortesía de Benito Rivas. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta. 

La Puerta, junio 2023.

omanrique761@gmail.com 

 

 

 

 

viernes, 30 de septiembre de 2022

Los Trapiches de La Puerta.

 

Los Trapiches de La Puerta.


Por: Oswaldo Manrique.


Las bondadosas, andinas y prosperas tierras agrícolas de La Puerta, insertas en el Valle de Bomboy y marcadas de Sur a Norte por el río de este nombre, son fuente de historia, cultura y tradiciones. Desde tiempos inmemoriales fue un valle de la gran Nación Timoto, que centraba su concepción holística y de vida, en la armonía con la naturaleza y la tierra.

Se estima que, al asentarse la invasión europea por estos lares, en las posesiones de los encomenderos Briceño, y La Bastida, en El Portachuelo,  Llano de San Pedro y El Pozo, hubo trapiches, impulsados por bueyes y bestias, para procesar la caña dulce que como primer rubro económico mercantilista se sembró en esos lugares a comienzos de siglo XVII. En el siguiente siglo, eliminadas las encomiendas, se fueron consolidando las haciendas de trapiche, como unidades de producción. 

Para 1929, la historiografía censa como hacendados de La Puerta, Ciriaco Labastida, Américo Burelli, Hilarión Gutiérrez, Isaías Ramírez y Manuel Vieras (Bennet, Francis. Guía General de Venezuela. pág. 376), que explotaron el rubro de la caña dulce. 

Pesquisando un poco sobre el tema de los ingenios y trapiches, que fueron junto con los molinos, parte fundamental de la economía de La Puerta, se abordó al cronista gráfico Antonio Lino Rivero,  quien generosamente nos relató los que en su memoria considera fueron los más importantes.


Los tres trapiches del área urbana.


En orden de capacidad de producción y como si los estuviera viendo en plena faena, nos fue diciendo: <<los tres trapiches que existían en el pueblo de La Puerta en la década de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado, eran los siguientes: el Nro. 1, el de don Felipe Vieras; el Nro. 2, el de don Luis Ignacio Araujo y el Nro. 3, el de Don Elio Carrasquero>>; aquí se refiere a los ubicados en lo que hoy conocemos como área urbana de dicha Parroquia, señalando además, el tiempo histórico y asimismo, las unidades de producción existentes, y su escala en cuanto a producción de panela y sus derivados. 

Don Antonio Lino, octogenario, haciendo gala de su privilegiada memoria, nativo de El Censo, al igual que su papá el maestro y poeta Martín Rivero, recordó que, el trapiche << de don Felipe era el más grande y estaba en la hacienda el Rosario, que era de su propiedad y lo atendían él con Irenio, Felipe y otro de sus hijos, y un grupo de trabajadores. La hacienda empezaba en el sector la "Y",  dónde se divide la vía para ingresar a La Puerta y la otra es la vía de Pueblo Nuevo-Timotes, llegaba hasta la calle Nro. 1(entrada al pueblo), y por el lado oeste, hasta donde hoy pasa la vía de Pueblo Nuevo; en los primeros años no existía esa carretera>>; este Vieras, aparece en el censo de 1929, como uno de los 8 hacendados de La Puerta.


En la continuación de su relato, Don Antonio Lino, rememoró que, el trapiche de Luis Ignacio Araujo, <<estaba situado al final de la calle 4, donde construyeron el Hotel Cordillera, antes funcionaba en ese lugar, un molino para moler trigo y era propiedad de la familia Burelli y lo atendía don Cristino Burelli, esa era una finca que llegaba hasta dónde hoy es la vía de Pueblo Nuevo, don Luis tenía un buen equipo de trabajadores y el encargado del personal era el señor Santiago Ramírez, con dos o tres colaboradores más para el buen funcionamiento del trapiche>>, Don Santiago, recordado personaje, es en nuestra comunidad, catalogado el hombre de los tres siglos, y logró disfrutarlos. Luis Ignacio y Don Antonio Lino, son parientes.

La localización del tercer trapiche, nos la da con detalles, así: <<El de don Elio Carrasquero, estaba situado a unos 600 metros de la capilla el Calvario, lo que hoy es la capilla Virgen de Fátima, las tierras eran propiedad de don Elio, alrededor tenía grandes siembras de caña y por el lado izquierdo vía La Puerta la Flecha. Desde dónde hoy existe el Centro Comercial hasta el sector el Viso, cuyo lindero era con el señor Salvador La Cruz, quien vivía en ese lugar con su esposa Catalina Moreno y sus hijos>>; de acuerdo a nuestra investigación histórica documental, estas tierras y las de los otros dos trapiches, pertenecen al Resguardo Indígena de La Puerta. 

Gran parte de la actual generación de pobladores de La Puerta, desconoce y se preguntan ¿Cómo era el proceso para moler la caña de azúcar y producir la panela?  Esa respuesta la suministró aquí, Antonio Lino Rivero, <<la caña, después de cortarla, la trasladaban en un camión hasta el trapiche dónde iba a a ser procesada. Voy a contarle como era este procedimiento en el trapiche de don Luis (el era hermano de mi papá), y yo tenía permiso de él para ir cuando quisiera para las instalaciones del trapiche, además, yo conocía al señor Santiago y a la mayoría de sus trabajadores; la caña era triturada por una máquina que era especial para eso, y para su mantenimiento, usaban una rueda gigante parecida a la del viaje a la luna que usan en los circos, ésta, en vez de transportar personas transportaba gran cantidad de agua para el mantenimiento de la máquina. Cuando la caña era molida o triturada, el jugo que producía era enviado a una primera paila dónde era tratado para quitarle todo el sucio que pudiera traer el jugo, esa suciedad que traía cuando se la quitaban le decían -cachaza- y servía para alimentar a los cerdos, de ahí pasaba a la segunda paila dónde se producían las famosas espumas que eran muy sabrosas, después pasaban a una tercera paila, los que trabajan en eso le decían fonderos>>; esta cachaza, la solicitaban mucho los habitantes cercanos, para la cría de los dos cochinos anuales que criaban las familias, uno para vender y otro para consumir en fin de año. 

    El proceso de la molienda, no terminaba allí, porque <<De ahí pasaba a la paila cuarta y quinta,  cuando llegaba a la sexta, ya la miel estaba lista para la elaboración de la panela, tenían que esperar cierto tiempo pues la miel salía hirviendo, después la llevaban dónde era el vaciado en los moldes que servían para fabricar los dos tipos de panela, una pequeña y una grande, cuando estaba lista la pasaban al lugar de empaque para esto utilizaban a veces hoja de plátano y después era despachada a distintos lugares>>; era todo un proceso industrial.

    Otra de las circunstancias que recuerda Rivero, de este proceso de producción de panela, es que, <<Cuando molían o trituraban la caña salía el bagazo que era utilizado en un horno gigante para mantener a altas temperaturas las pailas dónde procesaban la miel, este horno también era alimentado por grandes cantidades de fajina que era transportada en grandes cantidades por muchachos del pueblo desde el trapiche de don Elio, hasta el de don Luis Ignacio, la distancia era de mil quinientos metros aproximadamente y a los transportadores de fajina le cancelaban un real por cada viaje.  Hoy en día, un joven de esta época no haría ese transporte por menos de un dólar>>; la fajina también era utilizada como techo de las casas de la Puerta.

           Del léxico trapichero. 

Existen unos términos muy propios de esta industria, para denominar los implementos, las edificaciones, las fases del proceso de molienda y el producto, por ejemplo, luego de la molienda, se llena la canoa con el jugo de la caña, allí se le saca la cachaza, es decir, los residuos, luego el pailero lo pasa al fondo guarapero en la hornalla; hirviendo bastante le sacan la segunda cachaza y el pailero pasa al fondo de melado. En la fase final, cuando el “melao” está a punto, se pasa al "platón"  a los paneleros para que fragüe durante unas dos horas, y se procede a empacar. 

Hemos leído que, los hornos antiguos eran elaborados con barro y piedra, luego se usó el hierro.  La chimenea o torreón, es la estructura tubular de varios metros de altura, que funge como aliviadero o expulsor de humo y gases producidos por el procesamiento de la caña, construida con adobes de arcilla y barro.  Su base es ancha y en la parte de arriba se reduce el diámetro. 

En cuanto a la división del espacio del trapiche o ingenio, aparte de la oficina de la hacienda, se conoce la casa de molienda, la casa de las pailas y de purga, y el área de la panela. 


El viejo trapiche de Las Delicias.


Quizás el obrero de trapiche más antiguo que está vivo, es el señor Pedro Torres, nonagenario que tiene su casa en una pequeña loma de la misma hacienda Las Delicias, y ha mantenido la explotación agrícola de un pequeño lote de tierra. La gran posesión se extendía hacia  el norte del valle de Bomboy, desde lo que llaman Los Cerrillos, de la parroquia Mendoza, hasta el sur, en el sitio de los Llanitos, cerca de El Molino. Se le suele  llamar Hacienda de Los Ramírez. La infraestructura del Trapiche, existe sin actividad, uno de los más grandes y antiguos, que fue importante ingenio panelero.  

Trapiche hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021. 

Allí trabajó José Rafael González, desde muy niño, hasta que pudo marcharse a Caracas en busca de nuevos derroteros. Recuerda que en aquellos tiempos, laboraban unas 60 personas aproximadamente, aparte de la que estaba en los cañaverales. Su padre trabajó en la fragua desde niño, le dedicó toda su vida al trapiche, hasta que enfermó y finalmente falleció, sin percibir indemnización, según lo que manifestó su hijo José Rafael. El Trapiche dejó de trabajar como a comienzos de este siglo XXI, porque las tierras han sido dedicadas a cultivos de hortalizas y la caña de azúcar es muy poca la que queda. Antes de los cañamelares, esta posesión estuvo sembrada por enormes cafetales, en los tiempos que el Dr. Francisco Antonio La Bastida Briceño, trajo las primeras matas desde Chacao. También hubo hermosos trigales, en el siglo XVIII.

La infraestructura del trapiche de Las Delicias, donde se manufacturaba panela y otros productos de la caña dulce, está en ruinas actualmente, por eso, decidimos recopilar gráficas y videos, que sirva para las actuales y venideras generaciones como memoria histórica de este muy antigua factoría del valle de Bomboy.


           El Trapiche de El Molino, el de Los Llanitos, y el de Hilarión Gutiérrez.


De esa misma época, debemos agregar la existencia de otros trapiches de esta parroquia, ubicados fuera del área urbana, como el de El Molino, ubicado en la entrada Sur de este caserío, actualmente está en ruinas, propiedad que es ó fue de la familia Araujo. El Trapiche de Hilarión Gutiérrez, antes Juan Olivares, ubicado en el sector Los Llanitos, que tiene la entrada por las Caballerizas, del señor Rafael Andrade; este trapiche aún conserva parte de su edificación. También hay en la actualidad, un pequeño trapiche, que muele a veces, que está situado en el sector La Flecha, es de construcción más reciente (últimas décadas del siglo XX), hecho por Miguelito Romero, el mismo emprendedor de La Lagunita. 

La entrevista la concluyó Antonio Lino, con la siguiente frase: <<Así eran los trapiches de antes>>. Nuestro agradecimiento por su generoso aporte, para elaborar esta pequeña nota, que abona a la reconstrucción de la memoria histórica de La Puerta. 

Trapiche hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021.

Trapiche hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021.

Hacienda Las Delicias. Gráfica de este blog, año 2021.


La Puerta, julio 2022.

omanrique761@gmail.com 

Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...