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sábado, 31 de mayo de 2025

Tesoro lingüístico de La Puerta: Sus topónimos indígenas.

    Por Oswaldo Manrique


    Estas notas sobre vocablos indígenas puertenses, que aun se usan y están vigentes en su mayoría; son un aporte dirigido a la misión de reconstrucción  histórica, cultural y etnolingüística, que se debe realizar en todos los pueblos andinos.

    Sin aspiraciones de que se tome como un estudio de dialectología, lexicografía  o lingüística o etnolingüística, este conjunto de topónimos propios del colorido y fonetismo Timoto, usadas por nuestra comunidad, han formado parte de su patrimonio histórico y tesoro cultural, que se ha considerado pertinente ordenarlas y difundirlas, con sus respectivas definiciones o explicaciones. 


      La lengua o dialecto indígena Timoto.


    Los datos e informaciones tempranas que se poseen, títulos de encomiendas, dan cuenta que para el siglo XVI,  el área del valle del Bomboy, de la que comprende hoy la parroquia La Puerta, estuvo ocupada mayormente por grupos de lengua Timoto, de la familia lingüística Muku-Chibcha, en desplazamiento desde Tunja (hoy Colombia), hacia el lago de Coquivacoa, buscando salida al Mar Caribe. Se evidencia una marcada y definida posesión espacial de expresiones grupales y comunidades de dicha poderosa Nación indígena. En varios puntos de su territorio, esta signada por la topografía, hidrografía y por los contextos históricos que  le dieron impulso a la evolución de La Puerta, como pueblo.

    La lengua Timoto, prácticamente ha desaparecido. Para atrevernos a la elaboración de este sencillo artículo, además del conocimiento geográfico de nuestra Parroquia, y los documentos añejos, de encomiendas, títulos de propiedad, libros de la Parroquia eclesiástica archivados en la Diócesis de Trujillo, y el escaso material historiográfico con que se cuenta, tomamos en consideración algunas pautas importantes, adelantadas por la profesora Jacqueline Clarac. Los cronistas, conquistadores, alcaldes, escribanos, notarios y demás integrantes de la “ciudad letrada” hispana, <<…como no hablaban las lenguas indígenas, interpretaban lo que querían y anotaban los nombres indígenas (sin saber si se trataba de caciques, de comunidades o de grupos más numerosos) con un descuido total>>; por eso, complementando con el criterio del doctor Fonseca en su trabajo sobre dialectología, los nombres indígenas siendo como eran onomatopéyicos, algunos símiles de sonidos de animales, ríos, y demás elementos de la naturaleza, cuando los indígenas les respondían, ellos anotaban como iban escuchando, indistintamente a como se lo hablaba uno y otro indígena; agregando que, como en nuestro caso, eran oriundos de distintos países de Europa, encontramos encomenderos portugueses, venecianos, vascos y españoles moriscos (Al-Andaluz), escribían los nombres a su manera y gramática. Por ejemplo, el vocablo Bomboy, lo escribieron de diferentes maneras: Vomvoy, Vonboy, Bomboi, Bombas, Bombay, pero mayormente Bomboy, como lo asientan los viejos documentos.  

    Otro aspecto interesante que hemos notado en nuestra Parroquia, lo ha denominado la citada profesora, como fenómeno de desplazamiento, que ratifica lo que han anotado viejos Cronistas de Indias, según el cual, se produjeron mudanzas de conglomerados indígenas y cambios de lugar, por intereses de los encomenderos, a lo que hay que agregar también, como causa, para dividir y neutralizar la carga de rebeldía de los aborígenes, lo que ayudó a mezclar la información original  (Clarac de Briceño, J. 1999. Los grupos étnicos andinos venezolanos en la visión de Julio C. Salas y la de investigadores contemporáneos. Boletín Antropológico 47: 35-28. Portal académico de la Universidad de Los Andes. 29 Mar. 2009).  En nuestro caso, encontramos un grupo que por inducido desplazamiento, se asentó en la parte sur de esta comunidad como Mucutí,  y otro, el de los Xikokes, en el páramo de la Puerta (oeste), ambos de origen Timoto.


    Descripción de topónimos indígenas y distribución espacial de lugares de La         Puerta del Bomboy.

    Los topónimos locales, nos ayudan a desempolvar parte de nuestra historia prehispánica local, fuente del proceso de ocupación y adaptación del ser humano sobre la tierra y sus elementos naturales y convertirlos en hábitat, espacio de vida y labor, de  costumbres y cotidianidad, sus expresiones mágico religiosas,  inclusive, marca su manera de ser, de sentir y pensar.

    Aquí, partimos de once (14) topónimos locativos indígenas, de los cuales 13 son usados en la actualidad, y otro, encontrado en los registros de antiguos geógrafos, fue sustituido; aparte, hemos registrado nueve (9) antropónimos, que son objeto de un artículo publicado en lapuertaysuhistoria.blogspot.com.  Entre esos topónimos, que nos van dando idea para la reconstrucción del proceso de evolución como pueblo de La Puerta del Bomboy, tenemos:

    Bomboy, San Pablo de Bomboy. Los denominados conquistadores hispanos, en su empresa de invasión dieron a nuestra aldea indígena, el nombre de Pueblo Cabecera de Doctrina San Pablo de Bomboy; así lo patentizan los documentos de organización de Doctrinas (Alcega, 1608;  Valera y Messa, 1687; Libros Eclesiásticos aperturados por el padre Rosario en 1795), asimismo,  asentado como Valle de Vomvoy (Titulo de “Encomienda Valle de Vomboy”), Vonboy o Bomboi.

    Este vocablo Bomboy, en dialecto Timoto, significa río de aguas de espuma; sin embargo, la dinámica social de la invasión y la realidad del lugar, fue sustituyéndolo por imposición española, por un nombre más práctico: La Puerta.  Para 1777, el uso popular del cognomento La Puerta, fue recogido y asentado en el Informe de la visita pastoral del Obispo Mariano Martí, como San Pablo de Bomboy alias La Puerta. En los primeros libros de nacimientos y defunciones de esta parroquia, así es asentado.  Había pasado por la fuerza de los hechos a llamarse La Puerta del Bomboy, como espacio de frontera que era, acceso a la Provincia de Venezuela.  El valle y el río, pasaron la tormenta de la cultura española, y equivalentemente, el apoderamiento violento de estas tierras por los oligarcas, sostuvieron su nombre indígena: Bomboy, como hasta ahora se le conoce, aunque con el reiterado descuido de sustituir la “b” por la “m”.  

    Américo Briceño Valero, sobre este valle, escribió en su Geografía del Estado Trujillo (1926),  lo siguiente: <<El valle del Bomboy principia en las fuentes del río de este nombre, se dirige al NE y luego toma rumbo hasta unirse casi completamente en la desembocadura del rio, cuyas aguas vierte sobre el Motatán>> (Briceño Valero: 122). Morfológicamente, el Dr. Fonseca hizo esta distinción <<Bomboi: smomosh – la espuma>> (Fonseca: T1. 269).

    Hemos propuesto, que a los fines de revalorizar nuestras raíces étnicas, en esta hora de descolonización de la historia local, en los ensayos, escritos oficiales y educativos, información de medios de comunicación social, que nuestra parroquia, debería denominarse La Puerta del Bomboy, y tener como gentilicio Puertenses del Bomboy.   


        En el norte de la parroquia:

      Molino de Mimbón, el tiempo y la practicidad, ha venido borrando este nombre; hoy es conocido simplemente como El Molino, caserío, cuya historia desde el siglo XVIII, ha venido girando alrededor del Molino antigua propiedad de los Briceños conquistadores y encomenderos, que los naturales llamaban de Mimbón para diferenciarlo. Mimbón, significa en dialecto Timoto, rio grande, uniendo la palabra española, con la Timoto, tenemos Molino de rio grande, como en efecto era el Bomboy, propulsor de este instrumento de la producción de harina de trigo de aquella época, en la que según el sabio Humboldt, se producía mucho trigo en La Puerta y una de las mejores harinas; esto lo anotó en su obra Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. A la gente que vive en este sector, se le llamaba y aun se le llama escuetamente con el gentilicio de Molineros. Américo Briceño Valero, lo anotó así: Molino de Mimbón, en su lista de <<caseríos y comarcas de La Puerta>> (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. pag.123. Editorial cultural venezolana. Caracas. 1926). También, lo  encontramos en Guía General de Venezuela, del geógrafo francés Francis Benet. Lo adecuado, es que se usara por lo menos en la escritura, el gentilicio de Molineros de Mimbón. 

Vicuyes o Los Bicuyes, es la entrada del camino norte que lleva al Páramo de La Puerta y a Pan de Azúcar, donde hoy está la carretera agrícola. Este vocablo lo usaban los indígenas para señalar un arbusto pequeño, silvestre, que sirve de aliño, de fuerte olor no muy agradable, pero que da muy buen sabor a las comidas, que ellos preparaban. El termino es semejante al carvajalense: Bucuy o Bucúx, por el que se entiende sitio de cocuiza y fibras vegetales, producto que permitió el desarrollo de la cestería en esa zona. A la gente que vive en este sector de La Puerta, se le llama con el gentilicio de Bicuyeros.   

    En el Sur de la parroquia:


Mocotí.  Algunos de los nombres de tribus o parcialidades, respondían a los nombres de sus caciques, principales o tabiskayes, que gobernaban en el tiempo de la llamada conquista europea. Uno de los jefes y principales dirigentes de los nativos Bomboyes, de los Páramos y del valle del mismo nombre, reconocido por los llamados conquistadores que llegaron al espacio geográfico que constituye hoy La Puerta, es Mukutí.

Al parecer, esta comunidad indígena se establece en La Lagunita, El Portachuelo (punto de frontera entre el Nuevo Reino de Granada, actual Colombia, y la jurisdicción de la capitanía General de Venezuela), caseríos del Valle del Bomboy (La Puerta) y en zona cercana al santuario Maen Shombuk (Páramo de las Siete Lagunas), como consecuencia del traslado que les había impuesto su encomendero y amo,  al momento en que ingresó el alcalde y capitán Juan Rodríguez Suarez, en el siglo XVI,  a un sitio también llamado Mocotí, en el rio de montaña que forma parte de la cuenca del rio Chama, y el extenso valle del mismo nombre ubicado en el occidente del Estado Mérida, Bailadores y Páramo de La Negra. Sus habitantes Mucutís,  fueron entregados en encomiendas, luego divididos y sufrieron varios traslados desde su lugar originario. Seguramente, los Mocotis asentados en La Puerta, eran una parcialidad de los de Mérida. 

El topónimo indígena Mocotí, en dialecto Timoto,  significa según Amílcar Fonseca <<tierra templada>> (Fonseca: T1. 310). Este lugar, calificado por este historiador y filólogo, como tierra del cacique Mukutí,  fue escenario de varios hechos históricos violentos, entre ellos, la batalla de 1892, en el que el ejército de los Ponchos Oligarcas, del Araujismo-Baptista, fue totalmente vencido por los liberales “Lagartijos”, comandados por Rafael Montilla Petaquero, quien posteriormente llamarían “El Tigre de Guaitó”.

Mukuti, el cacique, pudo haber nacido hacia el año 1555, y tendría unos 53 años de edad, cuando fue trasladado con su gente a concentrarse en tierras del Valle de Bomboy en 1608, para trabajar las haciendas y fundos del capitán Juan Álvarez de Dabuyn, Blas Tafallés y Hernando Hurtado de Mendoza. Su cacicazgo lo heredó de su padre, quien usó ese mismo nombre. Como lo reconocen los historiadores trujillanos, sus predios y posesiones estaban ubicados en el sitio conocido como Mocotí, en términos del Pueblo de San Pablo del Bomboy (hoy La Puerta), a cuyo Señorío indígena  pertenecía; << Mocotí o Mucotí, es el nombre del sitio de residencia del cacique Mukutí>> (Fonseca: T 1. Pág. 294).  Ese sitio se encuentra localizado geográficamente en la zona sur-oeste de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, del estado Trujillo, en Venezuela; donde se involucra con otros sitios históricos como El Portachuelo, Los Aposentos y Altamira de Garabulla, estos dos últimos, pertenecientes política administrativamente al actual Municipio Miranda del estado Mérida, pero de hecho, hacen vida efectiva con el valle de La Puerta.

Isnabus. Se ha llamado así, un lugar, ubicado en la vía a Agua Fría, al parecer asiento de un grupo indígena perteneciente a los Tirandaes, que morarían en tierras de San Lázaro y Santiago del Burrero, de lo cual no contamos con documentación que nos lo confirme, su localización se confunde como parte de La Puerta, porque está apenas a 2 kilómetros de La Lagunita.

Garabulla, este topónimo, tiene relación con un caserío que se denomina Altamira de Garabulla, cerca de La Lagunita, en la parte suroeste de La Puerta, que se confunde con la jurisdicción de otras Parroquias. En nuestra pesquisa, significa tierra larga o mucha; hay un lugar llamado Garabulla en la laguna de Sinamaica (La Guajira).  

Maraquita, (derivado del guaraní mbaracá), es el llamado Derrame o Chorrerón de La Maraquita, que se desprende del páramo de las Siete Lagunas; fue el primer camino indígena para llegar a dicho Páramo. Es lindero principal de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta (Partición de 1891). Se le llama así, porque antes de construir el dique, cuando llovía en la cabecera (Paramo), avisaba con un ruido que asemejaba una maraca, asi, los agricultores de la zona baja cercana al río Bomboy, se resguardaban ellos y sus animales, para evitar se los llevara la crecida. 

         En el lado Este de la parroquia:

    Komboko, Kombokoy (Comboco), según Amílcar Fonseca, este topónimo <<Convocoy (Kombokoy) significaba río seco, pues la aféresis es muy propia para Mocoy, río de esta ciudad que solo tiene la categoría de vertiente por la escasez de sus aguas>> (Fonseca: T1. 310);  la compara fonéticamente con el listado de palabras relacionadas con aguas. Hace pocos años, esta quebrada y caída de agua dormida o escasa, tuvo un temporal que arrasó con todo un lugar de turismo, destruyendo edificaciones, cabañas, restaurant, zonas de esparcimiento. Es un lugar conformado por laderas y barrancos de importancia, a la altura de la carretera trasandina que va de La Puerta a Timotes.  

Es lindero principal de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta (Partición de 1891), y parcialidad indígena Timoto, ubicada hacia el Sur-Este, jurisdicción de nuestra parroquia, vecindad con las tribus hermanas Durí, Esnujaque, Jajó, cercanas al torrentoso Hitatán o río Motatán.

Se ha venido sustituyendo el topónimo indígena del lugar Comboco, por nombres como La Nevera, Neblina  y otros parecidos.

    Motatán (Hitatan).  En cuanto al nombre del río Motatán (Hitatan),   significa “Stimots-Ustate-An”, traducido del dialecto indígena significa “Timotes-Puerta-Yo”, es decir, en sentido amplio: yo soy la Puerta de los Timotes. (Fonseca: 309). En su rivera oeste, se fueron asentando los Kombokos, grupo que conformaron desde El Horno, Mesa de Esnujaque y Timotes hasta el río Bomboy los primeros pobladores del valle y Comuna Indígena del Bomboy. Esta puede ser una hipótesis valedera, sobre el origen del nombre de nuestra parroquia, <<yo soy la Puerta de los Timotes>>, que habría derivado en la articulación de la expresión castellana La Puerta y la aborigen Bomboy, resultando La Puerta del Bomboy,  asunto que no se ha ahondado en su estudio.   

    Pitimay, uno de los nombres de mayor uso en nuestra toponimia local es Pitimay; además se mantiene inscrito en añejos documentos de titularidad de la propiedad de un vasto perímetro de tierras, entre el sector Carorita y el Molino, incluso lo han dividido, entre Llano de Pitimay y la Cima de Pitimay; es además un punto oficial político-territorial, como lindero de nuestra Parroquia, con Los Cerrillos, jurisdicción de la Parroquia Mendoza. La combinación Pitimay significa, en lengua Timoto, Pity o piti, cuatro (4), y may: plumas, fuerza, o nivel, que en nuestro criterio equivale a cacique de cuatro rangos. Se asemeja al nombre del cacique de los Visipites, encomendado al capitán Joan Román en 1565,  es decir, Pitijay o Pitisay, que significa cuatro buenos. 

    Kukuruy, un ejemplo interesante de un nombre que se ha querido borrar, ya no se utiliza, es el de Kukuruy. Este topónimo indígena femenino (Cucuruy), lo registró para la posteridad, el agrimensor e historiador Américo Briceño Valero, en su lista de <<caseríos y comarcas de La Puerta>> (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. pag.123. Editorial cultural venezolana. Caracas. 1926). Igualmente, lo  encontramos en una importante obra de conocimiento histórico, como lo es Guía General de Venezuela, encomendada por el gobierno de Juan Vicente Gómez, al geógrafo francés Francis Bennet; éste en su recorrido por el Municipio La Puerta, señaló al sector de lo que hoy se conoce como Carorita, con el nombre de Kukuruy, recorrido que hizo  en 1926. Briceño y Bennet, corroborando el trabajo de Codazzi del siglo XIX, registraron en sus citadas obras y divulgaron para la historia, la existencia del topónimo Kukuruy, de origen nativo. Según nuestras indagaciones Kukuruy (Cucuruy),  este hermoso vocablo indígena puede significar india muy buena, por su terminación una persona prehispánica de mucho poder, de acuerdo al Diccionario de Dialectología de Fonseca. También, tierra o lugar brumoso y frio. Por su parecido al sonido gutural de algunos sublimes animales, puede ser paloma de cuello o cola larga. Bastante parecida a la voz onomatopéyica Cuculí, del Quechua, que significa especie de paloma silvestre del tamaño de la domestica, pero de forma más esbelta; de color cenizo y con una faja de azul muy vivo alrededor de cada ojo, cola larga, alas cortas finas, pico largo y curvado, con patas con dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás (DRAE). De ser esta palabra de origen quechua, como otras,  pudo ser traída por los curas o misioneros católicos, a estas tierras. El topónimo  Kukuruy, en nuestro criterio es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los jefes principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos);  por lo que sería propio de la gran variedad dialectal de los Timotes.     

    Los Timotes, en su organización social del trabajo, asignaban las labores de cestería, telares y la cerámica a las mujeres, dirigida por una jefa o caudilla. En este sitio, se explotaba y actualmente también, una mina de arcilla, se trabaja  la cerámica, el barro, no solo para elaborar piezas de utilidad domestica, sino para fabricar los famosos chorotes o piezas de tributo a los dioses indígenas, por lo que perseguían y castigaban los sacerdotes de las encomiendas. Este hermoso nombre que fue orgullo de los aborígenes, y usado por una caudilla artesana, según la memoria oral, fue borrado por orden del general oligarca Juan Araujo, en una de las reformas de la división político-territorial, luego del despojo de tierras del Resguardo Indígena de La Puerta, en 1891, sustituyéndolo por el de Carorita. Los despojaron de las tierras y también de uno de sus sellos de identidad cultural. Sería interesante dentro de este proceso descolonizador de saberes y de nuestra historia, que las autoridades locales y municipales, estudiaran la posibilidad de renombrar este sector Carorita, con el de Kukuruy.     

    Jumangues. Se ha denominado así, un lugar en el lado este, del casco urbano de la Parroquia, donde antiguamente estaba el cementerio indígena, fue llamado el Callejón de los Muertos, de donde se han originado algunos mitos y viejas leyendas; como referencia, está detrás de la calle Sucre y el templo parroquial. Jumangue es un árbol originario del Amazonas (cinaro), que da unas frutillas dulces y aromáticas; sus ramales y tronco son de forma torcida, su aceite tiene propiedades medicinales. Sale mucho, en esta zona.   

        En el oeste de la parroquia:

    Chegué, vocablo de origen muisca, de donde deriva la lengua Timoto, que significa sumo sacerdote, algunos lo asemejan a mohán. Fray Pedro Simón, lo define: <<es el sacerdote de los ídolos, el que ayuna, y hace las ofrendas>>.

    Chegué queda cerca de “Los Asientos”, donde se origina el agua que va a dar a la Quebrada de San Martín, forma parte del Parque nacional Sierra de La Culata. Para acceder al sitio Chegué, se llega a La Lagunita, cercana a La Mocotí, (Sur de nuestra Parroquia), busca la entrada para subir al Paramito, se emprende la subida y se llega a Chegué, un sector muy frio e inhóspito que tendrá unas 15 casas en la actualidad, queda a pocos kilómetros de la Laguna Negra, Santuario Maen Shombuk.

    Se repite en los páramos de La Puerta, la leyenda que este indígena rebelde participó en la guasábara que comandó el Tabiskey Jaruma, líder de los Escukekeyes, cuando enfrentó a la tropa de Diego García de Paredes, al invadir sus tierras. Según la memoria oral, este guerrero fiel devoto de la diosa Ikake, pasó mucho tiempo en el Quibao, llenando su espíritu de valor guerrero;  vivió más de 150 años, porque comía a diario el díctamo real y jalea de frailejón de Maen Shombuch. Fue un hombre muy respetado, inclusive, por los europeos invasores.

    Xikoke. Los Timotohablantes, en su creatividad para escoger topónimos, llamaban a los lugares de viviendas cercanas y ubicadas en el margen de quebradas y ríos: Xikoke (Sicoque); esto fue delineando la personalidad y características de un grupo de familias indígenas, quizás de parentelas, por su conexión y cooperativismo, que construían sus viviendas cerca de los cauces de las quebradas y de los ríos, o  riveras de las aguas.

    Uno de los casos de desplazamiento de pueblos originarios hacia nuestra parroquia es el de Xikokes. Hubo una parcialidad Quicoqui (Xikoke), que con Durí, Jajó y Esnujaque fueron trasladados por su rebeldía, varios de estos grupos aborígenes al Valle del Bomboy, que ayudaron a conformar la Comunidad Indígena de este lugar.

    Desde tiempos muy antiguos, y así lo evidencian escrituras, la posesión el Xikoke (Sicoque), en el páramo de La Puerta ha sido tierra indígena; en ella se puede encontrar los vestigios de las plantas base en piedra de 4 viviendas indígenas muy antiguas; hoy es propiedad de la familia Rivas, gente mestiza descendiente de esos Xikokes. Pudiera agregarse, a lo que planteamos con el caso de Kukuruy, se consultara la posibilidad de renombrar el Páramo de La Puerta, hoy llamado “Los Torres”, nombre que ni siquiera era de las primeras pobladas mestizas de esas montañas,  con el de Xikoke, Páramo de Xikokes.  Las autoridades locales y municipales, tienen la palabra.

    Maen Sombeuch  (Páramo de Siete Lagunas).

    El denominado Santuario Maen Sombeuch, ubicado en el Páramo de Siete Lagunas, parte oeste de nuestra parroquia, está conformado por igual número de Lagunas o espejos de agua, cada una con su respectivo nombre y su propia historia, ya españolizada: la Calzona, de la que más se habla por sus mitos y leyendas; la Laguna Negra, sitio de reencuentros; la Laguna Gata, considerada muy bonita, por sus formas;  la Corcovada, Corazón, La Ciega o Tapada y la Madre de la Laguna Gata. Cuenta la memoria oral parameña, que en este espacio se veneraban las divinidades o elementos fundamentales de los indígenas, y también, los espíritus de sus antepasados. A tal fin, los restos de sus muertos, eran enterrados en las distintas cuevas que están cercanas a estas lagunas, y era su costumbre, ir en grupos como en especie de peregrinación familiar, a rendir tributo a sus antepasados o a realizar sus actos y ritos mágico religiosos, por ejemplo a dar gracias al Dios de las cosechas, o al de la lluvia. 

 Morfológicamente, sombeuch o shombuch, nombre genérico  significa agua, el agua (Fonseca T1.299). El numeral Maen, representa siete; articulando ambos vocablos, obtenemos Maen Shombuch, que significa las Siete Lagunas.

                                                                        *

    Con estos datos, se van aclarando algunos aspectos, como la integración social de los Timoto; el desplazamiento, migraciones o traslados de familias de otras naciones como la Kuika, Jirajara a esta comunidad del Bomboy; la fusión cultural hispana europea.  

    Sirva este pequeño aporte sobre la toponimia indígena, para que los estudiantes y educadores de nuestra parroquia La Puerta del Bomboy,  así como estudiosos,  investigadores y hasta curiosos, se conduzcan por el camino del rescate de nuestros nombres y vocablos autóctonos, a la protección de ese patrimonio inmaterial, como auténticos complementos de la reconstrucción  histórica y  para que no se borren de nuestras familias, que aun las usan y las mantienen en su cotidianidad, junto con la carga cultural del Al Andaluz,  lo que ayuda a la revitalización de nuestra forma de hablar, sentir y pensar de nuestra comunidad.

    Imagen cortesía: pintura nativos, autor Richard Terán. 

(*) Portador Patrimonial Historico y Cultural de La Puerta.  

sábado, 6 de mayo de 2023

Carorita, fértil caserío de La Puerta.

Carorita, fértil caserío de La Puerta.

Su historia mínima.

Por: Oswaldo Manrique (*).



Contenido:

1.- Algunas referencias históricas del lugar.

2.-  Espacio geográfico.

3.-  Lugares de interés en Carorita.

4.- El singular topónimo: Carorita.

5.- Gentilicio.

6.- La trasandina dinamizó el crecimiento de Carorita.

7.- Caroríta y su gente.

8.- Celebraciones tradicionales, populares y religiosas que se mantienen en la comunidad:

9.- Espacios educativos y deportivos: Escuela Básica Concentrada S/N Carorita.

10.- Capilla y recintos religiosos.

11.- Actividad económica.

12.- Conclusión.

13.- Galería Fotográfica.


1.- Algunas referencias históricas del lugar.


Llamado anteriormente Kukuruy, estuvo formado por un disperso y organizado grupo indígena de la nación Timoto, que al llegar la invasión europea, fue dividida en pueblos, unos  bajo la jurisdicción del Virreinato de la Nueva Granada (Colombia), y otros, de la Provincia de Venezuela; conformando un espacio de frontera entre Timotes y La Puerta.

El anterior topónimo aparece en el listado de sitios de La Puerta, de la Guía General de Venezuela (1929), del geógrafo francés Francis Bennet. Es bastante probable que su poblamiento se haya dado como consecuencia del desplazamiento y traslado forzoso de grupos de esnujaques,  jajoes y kombokos, pertenecientes a las Encomiendas otorgadas a comienzos del siglo XVII, que constituyeron el pueblo de Doctrina Nuestro Señor San Pablo Apóstol de Bomboy.  Progresivamente, el pequeño caserío, fragmentado por ancestrales caminos indígenas, que aunque estrechas travesías, comunicaban y  dieron concreción a una comunidad agrícola pujante y ansiosa por mejorar en sus condiciones de vida. Dentro de su estructura y la distribución social del trabajo, hubo dos actividades destacadas en esta comunidad, la agricultura dentro de las prácticas de una economía comunitaria, y la segunda, la artesanal de la cerámica, que primordialmente era ejecutada por las mujeres, suerte de fuente de arte, espiritualidad, color, estética y belleza; indicativo de las características fenotípicas y biopsicosocial de los primeros pobladores. 

Definitivamente y con todo respeto, como lo hemos explicado fundadamente en otro artículo, Simón Bolívar en 1813, no pasó con su ejército por Carorita, ni por lo que era el “Pueblo de Indios San Pablo Apóstol de Bomboy”,  hoy área urbana de La Puerta, ni durmió, ni comió aquí, porque ni habían casas coloniales ni estancias de blancos, ni vivían blancos; aparte del pequeño templo de San Pablo Apóstol, solo hubo viviendas y sencillos bohíos indígenas; tampoco existía la carretera Trasandina, que la construyen más de 100 años después de aquel hecho; lo que sí es cierto, fue, que entró con la escasa tropa que tenia, por El Portachuelo de La Lagunita, se metió por el Paramito y continuó su marcha rápida, por la travesía hasta Mendoza, donde pernoctó en la hacienda San Francisco, de la familia del prócer y constituyente de La Puerta, Dr. Francisco Antonio La Bastida Briceño, ubicada en Mendoza. Al día siguiente, se fue a la Casa del padre Rosario, en El Cucharito, que muchos años después, su nuevo propietario el Dr. Ricardo La Bastida, amigo del Cura patriota, la remodeló, le cambió el nombre y paso a denominarse “Carmania”, hoy museo. 

La más añosa documentación encontrada hasta el momento, da cuenta que en la organización de poder, contaba con un jefe o principal indígena, llamado Pitimay, que ejerció la posesión sobre una porción de estas montañas. Este nombre indígena, se mantiene en la actualidad como topónimo de la serranía,  hito o punto de lindero con Los Cerrillos, sector de la vecina parroquia Mendoza de Bomboy. Las tierras de Carorita, pertenecían al antiguo Resguardo Indígena de La Puerta, que fueron despojadas por hacendados y gamonales, a la Comunidad de Bomboyes, en 1891, que perseguían construir un “Pueblo sin indios”, mediante un juicio fraudulento y nulo. Luego de este decepcionante pasaje histórico, fue llegando gente de otros lugares y construyendo muy lentamente, lo que hoy conocemos como la  población de La Puerta.

Pitimay, el cacique de los 4 rangos y su Cordillera mágica.  

Nació y vivió en el propio llano de la Cordillera que lleva su nombre, en el lado Este de La Puerta, donde podía  observar las tierras cultivadas por su tribu.  Pitimay al parecer, fue un hombre reflexivo, cauteloso, logró que se le respetaran sus posesiones, en lo que se conoce desde La Culebrina, hasta la cima o montaña de Carorita, tierras que le pertenecían y ocupaban desde tiempos inmemoriales sus ancestros, y mantuvo con los colonos invasores repobladores, conquistadores, encomenderos y hacendados europeos, relaciones de coexistencia pacífica, a finales del siglo XVI.  

Al momento en que los indígenas fueron entregados en varias encomiendas, fueron mudados de sus lugares de origen y trasladados, concentrados y congregados en el área del Valle donde hoy está establecida el área urbana de La Puerta, en  la primera década del siglo XVII, se desconocen cuáles eran sus respectivos cotos.  Lo que sí está claro, por estar documentado, es que estas tierras formaron parte de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta, hasta 1891.  De acuerdo a títulos de propiedad  y  documentos de ventas de tierras en la zona alta de Carorita-Los Cerrillos-El Molino, que hemos podido leer, señalan todavía como linderos la Cima y/o Llano de Pitimay, que  era el cacique de esa comunidad, de donde intuimos que por muchos años, se le respetó su señorío sobre ella; sin embargo, estas tierras fueron vendidas y privatizadas. En dichos documentos,  cuando se refiere al sitio, lleva la preposición de, indicativo que la cima perteneció o era posesión del caudillo Pitimay;  por ello, inferimos que este era su espacio geográfico, y que este dirigente indígena de acuerdo a la estructura de poder, liderizaba esta comunidad.

El antropónimo de Pitimay, es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos), aunque también se repite en otras localidades del Estado Trujillo, como Pitijoy;  por lo que  aquel, seria propio de la gran variedad dialectal de los Timotes. Según el diccionario de dialectología de Amílcar Fonseca, el vocablo está compuesto como la mayoría de los nombres de caciques, con “piti”  , que significa cuatro, y el sufijo “may” o “mai”, que es un aumentativo que califica el rango de poder del principal indígena, piti-mai = cuatro buenos o superior.   

Se cree que  usaba en su cabeza, un pequeño sombrero o aro con 4 puntas o plumas de aves, que simbolizaban su jerarquía dentro del Señorío Tribal. A la llegada del conquistador europeo, como jefe indígena, estuvo exento de trabajar y de pagar tributo a los encomenderos y curas; éstos, para mantener buenas relaciones con él, le habrían respetado sus costumbres y autoridad, le daban trato de cacique y algunos privilegios como el uso del Don.. 

Kukuruy,  la cacica de las alfareras. 

En el proceso de expansión de los Timotes, se fue dando cierto arraigo a la tierra, disminuyendo su itinerancia. Manteniendo su viejo arte de la cacería, se fue adoptando la agricultura para subsistencia alimentaria y el domesticaje de ciertas aves y pequeños mamíferos hallados en las montañas. También, fueron avanzando en otras disciplinas como el tejido, el uso de piezas en piedra, y la alfarería, dedicándose a la elaboración de artículos  de barro, variadas vasijas y ollas, que cambiaban o trueque por insumos que no se producían en la zona como sal, pescado seco y otros.

De acuerdo a nuestros  más añejos cronistas, una de las actividades económicas en la que fueron avanzados los Timotes, fue la cerámica. Esto lo han comprobado arqueólogos como Vellair, sobre las piezas que exhibe el Museo del Hombre, en París, y las piezas que están en el Museo Tulene Bertoni, de la ciudad de Valera, así como, por varios  investigadores en  sitios cercanos a la zona de Kukuruy y el Páramo de La Puerta, que han apuntado que “…de arcillas amarillas o azuladas fabricaban ídolos y toda clase de envases para el uso doméstico. Las pimpinas o vasijas de agua y muchas de las que formaban parte del menaje de cocina, eran de una arcilla coloreada de rojo y adornada con líneas geométricas de color blanco…”  (Los aborígenes de la Cordillera de los Andes venezolanos. Capítulo VI ucab.edu.ve).

Hacia la parte Este, de nuestra Parroquia, se asentó desde tiempos inmemoriales ese grupo indígena que fue cultivando la alfarería. Sacando y utilizando la más fina arcilla que sale en Tierra Colorada (anteriormente Tierra de Loza), procedían a elaborar sus diseños artísticos en dicho material.  Era habitual en las familias indígenas y en sus descendientes mestizos del siglo XX, preparar la masa de barro, con las manos, extendiéndola formando los rollos largos y cerrándolos en forma de aro, para hacer las grandes vasijas u ollas o para piezas más sencillas, las bolas de arcilla que iban presionando con los dedos y palma de la mano, para conseguir la forma que querían. 

         Debe destacarse, que en el caso de las mujeres de esta aldea, se incorporan plenamente a las actividades agrícolas, sobre todo como cosechadoras, ya que si bien en algunos pueblos éstas sembraban, se consideraba que la siembra era una actividad predominantemente masculina. De igual forma, las mujeres participaban en la molienda de granos, la alfarería, la confección de tejidos, adornos corporales, entre otros. La alfarería en específico, fue una actividad muy importante porque está asociada al desarrollo de la agricultura. Se procuró la producción de utensilios para el procesamiento, almacenamiento y traslado de los alimentos cultivados. Fueron entonces las mujeres los agentes fundamentales de la producción artesanal, ya que además de la alfarería actividad propiamente de mujeres, fueron maestras del tejido y la cestería (aunque no podemos obviar que en algunas comunidades los hombres también aprendieron a realizar estas actividades). La obra en arcilla y cerámica de los Timotes, que incluye la de nuestra zona,  se ha reconocido como  una de las expresiones artísticas más interesantes del tiempo prehispánico, piezas muy antiguas se exhiben en el Museo del Hombre, en París, Francia.  

Se estima que por el topónimo, la  jefa de las indias e indios alfareros de Tierra Colorada (Tierra de Loza para los colonos españoles), era Kukuruy. Indígena trabajadora, destacaría por su arte con el barro, fue en nuestro criterio la dirigente principal.  La manifestación cultural de su indumentaria y vestimenta de este grupo de aborígenes, tuvo que ser peculiar, por el uso de los colores, texturas, materiales, por eso, su jefa Kukuruy, además de hermosa, solía ser vistosa y colorida, lo que simbolizaba ser  representante de los alfareros.

Kukuruy (Cucuruy): este hermoso vocablo indígena puede significar india muy buena, por su terminación una persona prehispánica de mucho poder, de acuerdo al Diccionario de Dialectología de Fonseca. También, tierra o lugar brumoso y frío. Por su parecido al sonido gutural de algunos sublimes animales, puede ser paloma de cuello o cola larga. Bastante parecida a la voz onomatopéyica Cuculí, del Quechua,  que significa especie de paloma silvestre del tamaño de la domestica, pero de forma más esbelta; de color cenizo y con una faja de azul muy vivo alrededor de cada ojo, cola larga, alas cortas finas, pico largo y curvado, con patas con dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás (DRAE). Esta palabra quechua, como otras,  pudo ser traída por los misioneros católicos, a estas tierras; sin embargo, en nuestro criterio el antropónimo  Kukuruy, es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los jefes principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos);  por lo que sería propio de la  extensa variedad dialectal de los Timotes.     

Kukuruy, era una especie de personaje principal, que gozaba del prestigio, rango y respeto dentro de la estructura social y la jerarquía de poder de la tribu Timote.  La actividad alfarera, tiene sus orígenes en el periodo prehispánico, venida desde Tunja, por los Muiscas, de donde se desprenden los Timotes; con el objetivo de producir los objetos de uso cotidiano de los aborígenes, como ollas, chorotes, budares, también para el intercambio por otros productos, como la sal y el pescado seco. Se puede considerar Kukuruy, como un centro de producción alfarera. Si bien esta jefa indígena, siempre llevó el estigma de la sospecha,  de la intolerancia de los colonos y el celo de los curas que la hostigaron, precaviendo que no se elaboraran los hermosos y estéticos muñecos para el culto espiritual, vivió muchos años Kukuruy entre su grupo de artistas, cultoras y agricultoras alfareras.

2.-  Espacio geográfico.

Carorita, es un sector y caserío situado en la parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo. Su ubicación geográfica, permite comunicación terrestre con el área urbana de La Puerta, que está a una distancia de 3 kms, para un tiempo estimado de recorrido en vehículo de aproximadamente 4 minutos, en línea recta la distancia es de 2 kms;  así como,  con el caserío El Molino, caserío Santa Bárbara, Las Delicias de la Parroquia La Puerta, y con los sectores como el Alto de la Culebrina, y Cortada del Norte de la parroquia Mendoza. Colinda por el Norte, en parte con la Serrania del Pitimay, Sur, con Valeralta, Este, con Alto de San Juan o San Juan del Alto; y Oeste, con el Molino y en parte área urbana de La Puerta.   


Desde la entrada por la trasandina, hasta el núcleo poblado, hay una distancia de 3 kilómetros aproximadamente. Con paños de cemento, otros de asfalto y otros de tierra. El viejo camino real, a partir de la primera década del siglo XXI, se fue convirtiendo en carretera agrícola. El primer carro que circuló por dicha vía, fue un Jeep techo duro del señor Ricardo Salas, el segundo fue un camión 350 del señor Eugenio Malpica.  El tiempo estimado de la ruta de viaje entre  La Puerta a Carorita, es de aproximadamente 4 min. En línea recta la distancia entre los dos puntos, es de 2 km. Sus coordenadas: Latitud:   91365131    Longitud: -70688197. Tiene una altitud aproximada de 2.000 msnm. Su temperatura puede oscilar entre 15 y 17 ° C.

Sus montañas forman parte de la Serranía del Pitimay, que conecta con La Culebrina (antes La Brillantina), los Cerrillos y otros caseríos de la parroquia Mendoza. Pitimay, los urbanizadores le han venido cambiando su autóctono y hermoso topónimo al sitio,  que significa Jefe o cacique de cuatro rangos, en lengua Timoto, morfológicamente se compone de pity = cuatro, con may = poder, fuerza, rango. en las escuelas se debe hacer el esfuerzo para que no se pierda el topónimo autóctono y criollo.

Fundamentalmente, es una zona fértil, de variada producción agrícola, hortalizas, frutales. La denominan aldea de los Andes venezolanos. Es indescriptible, las bondades y elementos de este paisaje. La hermosa  Cordillera del Pitimay, que debe su nombre al viejo cacique de los Bomboyes, cuya cima pareciera el descanso de los dioses, que en recorrido va develando sementeras, flora, viejos caminos, trochas, la simpática gente, a pie,  en bestia, o en vehículo, ahora en motos, siempre atenta con el visitante, presta a contar sus historias y leyendas, es un sitio encantador.

Su vegetación de acuerdo a los especialistas, es de los denominados bosques húmedo de montaña. Se hallan aguacatillo, guacharaco, yagrumo. En cuanto a su fauna, es muy variada aves como paraulata paramera, paují, pavas, gonzalito, turpial, azulejo; en la serranía del Pitimay, hay mamíferos, como Oso Hormiguero,Tigrito Colorado, Rabipelado, Lapa. Cachicamo. Culebras como Coral, Tragavenado, Cascabel y Lora. 


         3.- Lugares de interés en Carorita:

Tierra de Loza  o Tierra Colorada.

Uno de sus puntos históricos es Tierra de Loza (Bennett y tambien Briceño, la mencionan), hoy llamado por los lugareños Tierra Colorada, sitio donde hay una mina de arcilla, que desde tiempos precolombinos fue explotada por la Comunidad Indígena de Bomboyes, en la elaboración de utensilios domésticos, vasijas, platos, budares, y también, elaboraron los hermosos y anatemizados chorotes, muñecos, instrumentos musicales y artículos para sus rituales mágico religiosos. Aún se elaboran en baja producción ollas de barro, por familias allí  residentes. 

Aquí se elaboraban las vasijas y platos de quemar resinas e inciensos para los dioses o en su rito de la lluvia, que gustaban hacer en el Santuario Indígena Maen Shombuk (Páramo de las Siete Lagunas).

El chorote, es un muñeco o títere, aproximadamente de un metro de alto, elaborado en arcilla roja y negra pulida, que le introducían diminutos granos o arenilla que lo manipulaban, lo hacían bailar, y al ritmo de los sonidos que emitía, acompañado de los otros muñecos, e instrumentos como flautas, maracas, fotutos, guaruras, tamborcillos, conchas marinas, se daba la dramatización y el baile, teniendo al Chorote como protagonista principal de este rito-danza.

También hacían otros instrumentos musicales de una sola pieza, llamados chorotes o muñecos, o cacharros (Fonseca), de menor tamaño, de 15 a 20 centímetros de alto, con la forma de figura humana de cuerpo entero, que sirve de agarradera para el interprete o instrumentista, elaborados con arcilla roja, en su interior con arenilla o pepitas vegetales que le dan sonido menos intenso que el de la maraca, para ser usados en este tipo de bailes y ceremonias mágico religiosas. 

Localizada en el lado Este de la Parroquia,  anteriormente formaba parte de la posesión Carorita. Haciendo honor a su ubicación y nombre, como característica del sitio, existe un yacimiento de arcilla.  Era un Caserío indígena Timote, sus actuales pobladores son agricultores.  Hemos obtenido de la memoria oral de viejos pobladores, que desde tiempos inmemoriales, dos familias se dedicaron a trabajar la arcilla y la cerámica, elaborando vasijas finas y barnizadas, las holgadas ollas sancocheras, los famosos budares indígenas y los cantaros de barro. La señora Nazaria, fue una de las más destacadas artesanas y ceramistas del siglo pasado; hoy la ejercen sus hijos, en menor cantidad, y por encargo.  De las primeras familias que trabajaron la cerámica, los Serpa, la señora Nazaria Aldana, su nieta Martina.

Tierra de loza, aparece en la lista de los 13 caseríos y comarcas más antiguos de La Puerta. Existía  para 1891, en el recorrido geográfico de Briceño Valero (Geografía del Estado Trujillo. pág. 123. Ed. Cultural Venezolana. Caracas. 1920). Ubicada en lo que hoy se conoce como Carorita.


Este sitio de nuestra comarca,  además de los anteriores, integra la lista de sectores más añejos de la Parroquia La Puerta, declarados existentes en el siglo XIX, según el geógrafo italiano Agustín Codazzi y el geógrafo e historiador trujillano Américo Briceño Valero, del mismo modo aparece reseñado en la Guía General de Venezuela (1929) del francés  Francis Bennet.

En los últimos años del siglo XIX, comenzó el repoblamiento de La Puerta y de Carorita, como parte de las posesiones del Resguardo Indígena, y fueron distribuidos lotes de tierras que fueron sembradas por las familias inmigrantes, que allí,  se fueron asentando.

La Cordillera, Cima y Llano de Pitimay.

Es un lugar ubicado en el lado Este de la Parroquia, y punto de deslinde geográfico-administrativo  con la parroquia Mendoza Fría. Una montaña alta, con fresco clima, y tierra fértil.  Fue dominio y sitio de residencia del cacique o principal llamado Pitimay o jefe de los cuatro rangos dentro de la jerarquía de los nativos de Tierra Colorada (Tierra de Loza, hoy forma parte de Carorita). Se ha observado, en algunos documentos que le han venido cambiando su nombre autóctono indígena, por el de “Cima Encantada”, desconocemos las razones, quizás producto del endocolonialismo cultural que ha sido y sigue siendo objeto esta población.


4.- El singular topónimo: Carorita.

Antiguamente se le conoció como Kukuruy, topónimo indígena Timoto (Bennett y Briceño Valero).


Sobre el origen del nombre de este lugar, hay versiones interesantes aunque no confirmadas hasta ahora, la primera, que antiguamente este era un lugar muy boscoso donde trajinaban y se criaban las  peligrosas arañas denominadas Carorita, que se encuentran donde hay mucho animal salvaje, y no se pudieron asentar los colonizadores europeos, hacia el año 1600; la segunda, que se sustenta en que el topónimo Carorita, se debe a su relieve orográfico en forma de araña, lo que se puede observar en cualquiera de los mapas y planos cartográficos de la zona, en los que asemeja forma de arácnido; y por esas características topográficas, circulaban, movilizaba y huía mucha gente a través de sus caminos y trechos, en tiempos de los caudillos, por eso un general de apellido Araujo, según el testimonio de la señora María Ignacia Espinoza, le cambió el nombre indígena de Kukuruy, por este topónimo  de Carorita.  Carorita, es un género de arañas araneomorfas de la familia Linyphidae; según el catalogo Mundial de Arácnidos, existen dos tipos: la Carorita  Limnaea y Carorita Sibirica. Este nombre, lo comenzaron a conocer posterior a la tercera o cuarta década del siglo XX.

5.- Gentilicio.

Al nativo de Caroríta, habitualmente se le dice Caroriteño, sin embargo, también le dicen Caroritense. Alternar y conversar con los Caroritenses o Caroriteños, es abrumarse de la amabilidad, naturalidad, sencillez y de la espontanea hospitalidad, de esta comunidad campesina. Son gente para conversar, siempre tiene un buen repertorio de leyendas y cuentos, que da gusto escucharlos por horas.  

6.- La trasandina dinamizó el crecimiento de Carorita.

El viejo camino real, a partir de la primera década del siglo XXI, se fue convirtiendo en carretera agrícola, con pedazos encementados. El primer carro que circuló por dicha vía, fue un Jeep techo duro del señor Ricardo Salas, el segundo fue un camión 350 propiedad del señor Eugenio Malpica 

Su entrada principal, se encuentra a poca distancia del caserío La Flecha, en la carretera Trasandina La Flecha - Timotes. Carorita es uno de los sectores de la parroquia La Puerta, que aun mantiene sus características de montaña, su serranía, aunque esta siendo un poco intervenida, para siembras, impactando el ecosistema, provocando la migración de la fauna como tigritos de montaña, osos hormigueros y otros que se han visto desalojados por la quema y la tala.

Ya ciertos puntos, han sido modificados por la construcción de casas turísticas, emprendimientos que persisten en convertir el lugar en destino turístico, sin tomar las precauciones de orden ambiental. Se había mantenido, hasta la octava década del siglo pasado, como un caserío escondido entre la hermosa Cordillera  del Pitimay, no gozaba de la publicidad que tiene hoy, debido a que la han convertido como espacio de turismo, tiene una sola vía interna, agrícola.

Una mañana cualquiera, se puede observar, el dinámico movimiento de niños yendo a su escuela, vecinos en sus actividades cotidianas familiares; campesinos saliendo a jornalear, que se confunden con los visitantes y turistas, interactuando y liberando su cotidianidad entre ese clima y el espacio de montaña. Continúa manteniendo su encanto, su misticismo, apartado del dinamismo urbano de La Puerta, conservándose entre la niebla, sementeras y sus montañas.


7.- Caroríta y su gente.


Si hay una  característica social de Caroríta, es que sus vecinos en su gran mayoría son pertenecientes a las pocas familias que se avecindaron en este sitio a comienzos del siglo XX; luego del juicio de Partición de las Posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta, varias familias campesinas oriundas de otros lugares, se avecindaron en estas tierras, gentes laboriosas, tranquilas, austeras, cargadas de religiosidad, que conservan sus costumbres y tradiciones andinas. Entre ellas, podemos mencionar a familias como los Espinoza, Torres, González, Jerez, Peña, Malpica, Araujo, Salas entre otras, que han echado raíces en el lugar, y sobre las que se cimentó el crecimiento colectivo de  Carorita.

Igualmente, otra característica a destacar es, que es una de las comunidades andinas con mayor índice de longevidad, allí, según  los actuales vecinos, la gente muere de 80, 90 y 100 y mas años de edad, es posible que sea como consecuencia de la ingesta de frescos y sanos alimentos de sus huertas. Cuando mencionan los nombres, lo hacen como una especie de culto y admiración que sienten. Hasta hace un par de lustros, vivió un personaje destacado de la comunidad, el señor Blas Pineda, dueño de la bodega principal, ubicada donde está la escuela. Recuerdan también al señor Inocente Franco, Comisario del caserío, quien falleció hace pocos años. Por ejemplo, Brígida Torres y Simón Moreno, fallecieron con más de 80 años. Tomasa Briceño y Norberta Espinoza, con más de 90 años de edad. 

8.-Celebraciones tradicionales, populares y religiosas que se mantienen en la comunidad:

La comunidad católica, se incorpora a las tradicionales festividades religiosas de enero, de los patronos San Pablo Apóstol y la Virgen de la Paz que se realizan en La Puerta; también celebran en la comunidad a San Isidro Labrador,  patrono de los agricultores, todos los 15 de mayo. En diciembre, se acostumbra al robo de niño y su búsqueda entre enero y febrero; también la paradura, en el grupo familiar.


Hay otro tipo de manifestaciones o expresiones sociales que se daban en el campo agrícola, como la vuelta e’ mano, convite, intercambio de semilla y otros, que con el tiempo se han venido perdiendo.

9.- Espacios educativos y deportivos:

En 1937, fue creada la primera escuela de primaria de Caroríta (Abreu, José Rafael. La Puerta Un Pueblo. Pág. 71. Editorial Arte. Caracas 1969).  

Según lo recuerdan vecinos, fue a comienzos de los años 70 del siglo pasado, cuando comenzó su actividad la escuela, teniendo como sus primeras maestras a Filomena Marín y Rosalía Peña, funcionando en una casa del señor Pedro Vieras, hasta que se construyó la nueva sede, durante la primera década de este siglo XXI. Bajo  la denominación de Escuela Básica Concentrada S/N Carorita, actualmente, se imparte educación inicial y del 1° al 6° grado de primaria. 

Fachadas de la Escuela Básica Concentrada S/N Carorita. Imagen cortesía de la profesora              Iris Villarreal. 

Para actividad deportiva, la comunidad solo cuenta con la cancha y el parque infantil de la escuela, para uso de los estudiantes. 

En los viejos tiempos, Carorita era punto de tránsito al Municipio Mendoza y Valera, pasando la Cordillera de Pitimay, la Culebrina (anteriormente se llamó La Brillantina), Cordillera El Humo, Carmania. Recientemente, se ha tomado como ruta fresca y de bello paisaje para practicar Senderismo. Se han establecido entre otras,  la ruta desde  El Altico-Carorita-Valera Alta-San Juan- El Toldo-La Flecha-La Puerta.

10.- Capilla y recintos religiosos.

La capilla católica de esta comunidad, fue construida durante la primera década del siglo XXI.

Vecinos de Carorita, pintando la fachada de la Capilla. Gráfica cortesía de Antonio Lino Rivero.

11.- Actividad económica.

Formando parte la atractiva Serranía del jefe indígena Pitimay, de la Doctrina de San Pablo de Bomboy, para el siglo XVII, probablemente hubo producción del hermoso trigo producido en La Puerta (según Humboldt), café cuyas primeras matas trajo el Dr. Francisco La Bastida, las abundantes menestras y toda clase de vitualla; también tabaco, tejidos, adelantando la cría de ganado menor <<las carnes son gustosas y los carneros muy grandes…excelentes quesos>> (Relaciones Geográficas. Pag. 210);  San Pablo de Bomboy (hoy La Puerta), fue uno de 12 Pueblos de Indios, en forma de reducción y subsistencia.  En la actualidad y ciertamente, es un sitio de oportunidades, a pesar que la actividad económica principal de esta zona es agrícola. 

En los viejos tiempos, Caroríta era punto de tránsito al Municipio Mendoza y Valera, pasando la Cordillera de Pitimay, La Culebrina, Cordillera. El Humo, Carmania. Formando parte la atractiva Serranía del Pitimay, de la Doctrina de San Pablo de Bomboy, para el siglo XVII, probablemente hubo producción del hermoso trigo producido en La Puerta. La historiografía reseña que, para las primeras décadas del siglo XX, en las que La Puerta, tuvo un mayor florecimiento agrícola, Caroríta fue uno de los mayores productores de arveja; el señor Aureliano Aldana, habitante este caserío, fue el más destacado productor de este rubro y <<competía en calidad y cantidad con Don Máximo Briceño Pérez, que también cultivaba este grano en su hacienda de Durí>> (Abreu, José Rafael. La Puerta Un Pueblo. Pág. 41. Editorial Arte. Caracas. 1969). Con el nuevo siglo, hasta los comerciantes asiáticos han intentado producir los elementos de su gastronomía, en este lugar.

Igualmente, según Abreu, para aquel tiempo, tenía instalados tres trapiches de pelo o tramojos, <<cuyos propietarios fueron Ciriaco Espinosa, Pedro Parra y Juan Pablo Torres>> (Abreu, 44). El papelón o la panela de Caroríta <<era la más apropiada para fermentar en pocas horas el guarapo que abastecía los alambiques, con su producción de contenido alcohólico de 55 grados y en grandes cantidades para los alambiques clandestinos>> (Abreu, 44). Así de hermosa, así de reservada, así de productiva esta tierra. 

 


Como zona agrícola, tuvo que resolver el problema del agua, mediante la instalación de una conexión de tuberías,  desde el Páramo de Los Torres, a una distancia de 35 kilómetros, hasta llegar a dos tanques australianos en Carorita, que surte de agua a la comunidad y también para el riego. Existe una Asociación Sistema de Riego Carorita, que mantiene organizados a  los productores de esta comunidad agrícola.

Varias familias de este caserío, se surten de la quebrada La Carorita; que es una limitada fuente de agua, porque hay problemas con este liquido; que en tiempos de lluvias se desborda, vaguada que hace sus estragos, al dirigirse hacia el río Bomboy, afectando el tramo vial Valera-La Puerta-Timotes específicamente en el sector El Llanito de Pedregal.

Algunas personas, han hecho emprendimiento para explotar la veta turística, aprovechando las bondades de su clima y paisaje; Rustico Andino, es ejemplo de ello. Otros han visto y activado la opción de la construcción de casas vacacionales.

Artesanas de la arcilla, de Carorita, oficio ancestral de la nación Timoto. 


           La vetusta actividad artesanal.

La actividad artesanal, específicamente la alfarería, aun la mantiene la familia de la señora María Martina Aldana, quienes elaboran ollas de barro, tinajas, jarrones de arcilla. Otra destacada artesana de la arcilla, que recuerdan, fue la señora Nazaria Franco. Recuerda Antonio Lino Rivero, conocedor de estos lugares que, la señora Nazaria, <<que vivía cerca de la Capilla, era experta artesana, elaboraba bonitas y útiles, vasijas, ollas y piezas en arcilla de uso domestico, recorría ella misma La Lagunita, Quebrada Seca, El Censo y los distintos sectores de la Parroquia, llevando y vendiendo su mercancía, la mayoría de las veces la dejaba a la gente  y luego en el siguiente viaje, pasaba a cobrar>> (Conversación con Antonio Lino Rivero. La Puerta, 24 de enero 2023). 

Lo simpático y anecdótico, de la fábrica de “tontos”, en la historia.

En Caroríta, hubo durante muchos años, una fábrica de ollas, budares y otros objetos que tuvieron mucha demanda; <<De arcilla se construían también unas vasijas o pequeños tarros que llamaban “tontos” y se utilizaban para beber café>> (Abreu, 50). Este dato informa que la actividad alfarera y artesanal no fue interrumpida.  

Sobre la “fábrica de tontos”  hay un pasaje muy bonito escrito por la fina pluma de Ligia Burelli,  en el que da cuenta sobre la existencia de Quitina,  la esposa de Pío, que fue el famoso idilio que fraguaron Don Carmen Matheus y otros, y concluyó con el matrimonio en la Iglesia de La Puerta. Esta pareja de personajes populares, viejitos y apreciados en la comunidad, se residenciaron en una ranchita muy pequeña, frente la plaza Bolívar, por donde está la antena.   Ella era oriunda de Caroríta y acostumbraba a decir: - en mi casa puro estamos Dios, la Virgen y la perra.  Una perrita que le había regalado su hermano Paz, que eran morochos y este campesino fue el que anunció que en Caroríta estaba la “Fábrica de “tontos”,  y el pasaje que les quiero  compartir, que esta incluido en los recuerdos de infancia de la autora, ante un reclamo por haber mencionado eso, contestó: << - No sea tan inventor. Lo que yo quise decir es que en Caroríta hay una fábrica de tontos, que son unos pocillos de barro para tomar café>> (Burelli, Ligia. Un día volver.  Páginas 207 208. Gráficas Franco. Caracas 1992). Aclaró el sentido de la expresión, y que  se había tomado para hacer chanzas y chistes sobre este lugar de alfarería. 


12.- Conclusión.

Carorita, es la muestra de una comunidad campesina que conserva su característica de ruralidad serrana, reservada, poco conocida, y hasta olvidada, lo que se puede observar en su acceso y vialidad.

La tranquilidad de las familias se mantiene por su productividad agrícola, por lo provechoso de su suelo, se producen hortalizas, vegetales, verduras,  frutas y cultivos de corto tiempo, que han convertido sus conucos y parcelas en un modo económico para ellas. 

Las expresiones de su cerámica, el labrado artístico del barro, sus colores, encierran ese aspecto mágico religioso de los Timotes, que a la postre, son parte de nuestro patrimonio cultural. Gente amable, de artesanos y agricultores.

Nota: Expreso mi agradecimiento a la Lic. Irene Espinoza, a la profesora Iris Ramírez y al amigo Antonio Lino Rivero,  por la  información y las gráficas aportadas para la elaboración de esta crónica.

13.- Galería Fotográfica. 









La Puerta, febrero 2023.

Omanrique761@gmail.com


(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.





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