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sábado, 16 de agosto de 2025

El nacimiento de un estandarte: Crónica del estreno de la Bandera de La Puerta, 2005.

Por Oswaldo Manrique (*)


Este 11 de agosto, se cumplieron 20 años de la presentación pública de la Bandera de la parroquia La Puerta del Estado Trujillo, Venezuela, esfuerzo de un grupo de puertenses preocupados por los símbolos de identidad, tradición, cultura e historia de esta pintoresca comunidad andina.


Con el advenimiento del siglo XXI, luego de violentos acontecimientos nacionales, no fue para La Puerta tiempo de expectativas y de quejas, por el contrario, fue de esfuerzo y logros.  La alegría de la comunidad se notaba  esculpida en las caras y en el saludo de quienes iban llegando a la Plaza.

 La profesora Emilia Briceño, no durmió en toda la noche, leyendo y corrigiendo, una y otra vez, el discurso de presentación que le tocó decir. Laura Sulbaran apresurando a las cofrades para tener el templo de San Pablo, lustroso y adornado para ese día especial, porque allá la tenían que llevar y la bendecirá el Padre. Simón el niño, desde muy temprano, le decía a su mamá:

- Apúrese que vamos a llegar tarde. Ilusionado porque le tocaba intervenir en el acto. La mamá, una de las organizadoras, profesora Belkix Villegas, preocupada por los detalles en los preparativos, lo llamaba a la calma. 

Recuerda la profesora Belkix Villegas, que habían pasado muchos años en los que no se celebraba ninguna actividad los 9 de agosto. En ese tiempo, la profesora Emilia Briceño, pertenecía al Acervo Patrimonial, y  coordinaba un grupo de mujeres voluntarias preocupadas por el cuido y ornato de la Plaza Bolívar, luchando que se respetara el área interna del monumento al Libertador, que pretendía ser ocupada por vendedores de baratijas y algunos artesanos, y decidieron, rescatarla con algo autenticamente significativo: completando los símbolos locales.

A mediados del año 2005, el grupo de vecinos de La Puerta, liderado por educadoras, promotores culturales, activistas sociales y ambientalistas, se reunieron para organizar un concurso para la elaboración de la Bandera Parroquial. Ahí establecieron una serie de requisitos y las bases para participar en el concurso. Como parte de ellos, se exigía que la simbología debía estar referida a la cultura, la historia, la agricultura y el ambiente propios de nuestra Parroquia; dar una breve explicación de los símbolos  utilizados, y con colores también sugeridos como el verde por las montañas, el azul por los ríos y colores pasteles;  una sugerencia no obligatoria, era que llevara una yunta de bueyes. La entrega del diseño de esta bandera estuvo pautada para el sábado 30 de julio del 2005. 

La selección de la Bandera, símbolo e hito en nuestra historia local.

El domingo 31 de Julio, se recibieron las banderas propuestas, que lograron la mejor representación de nuestra Parroquia, según los organizadores. Posteriormente el 4 de agosto del 2005, se procedió a la selección de la bandera en la sede de la Junta Parroquial de La Puerta y se hizo la pre-selección de ocho banderas participantes, según el acta que se levantó al efecto, quedando como finalistas tres banderas de los siguientes autores: Leonardo Peñaloza, Henry Rivera y Alida Briceño, donde el ganador por voto secreto fue el ciudadano Leonardo Peñaloza; esto fue aprobado por los ciudadanos Marcial Rangel y Giovanni Rojas de la Junta Parroquial, Pablo Roberto Andrade, Presidente; la profesora Emilia Briceño del grupo de Acervo Cultural, que promovió el concurso, María Carrizo, Carmen Faría, Prefecto, y la profesora Gloria Reynoso, recordada cronista de Mendoza del Bomboy, autora ganadora del concurso de la Bandera de Valera.

Una asociación civil para el rescate de las tradiciones culturales: Grupo de Acervo Cultural.

El grupo Acervo Histórico y Cultural de la Parroquia La Puerta, se constituyó como Asociación Civil el día 12 de septiembre del 2005, ante la Oficina Subalterna de Registro de los Municipios Valera, Motatán y San Rafael de Carvajal,  registrada bajo el número 01, tomo 20, Protocolo Primero de fecha 12 de septiembre del 2005, quedaron como directivos presidenta: Belkix Villegas, secretaria general: Emilia Briceño, tesorera: María del Carmen Carrizo, primer vocal: Laura Sulbarán y segundo vocal: Leonardo Peñaloza.

El estreno de la Bandera Parroquial de La Puerta: Así se vivió el acto.

En el Templo Parroquial, se presentó la dificultad para hacer la misa a tiempo, faltaba el Cura.  Mucha preocupación, hasta que llegó el Padre Julio Cesar León, quien los llenó de alegría, para agotar la parte espiritual de la programación: la misa y la bendición de la Bandera.  El padre León,  bendijo el emblemático estandarte.  Carmen Carrizo y Laura Sulbarán, fueron muy activas en esto. No repicaron las centenarias y broncíneas campanas porque ya se las había llevado "Mano Bendita", por cierto, aún no las ha devuelto.

Representantes del Páramo, de Carorita, la Lagunita, gente llana de los campos, con sus manos curtidas en la fértil tierra estaban allí, escribiendo una página singular, precisamente en el escenario tributo al Padre de la Patria. La amplia plaza Bolívar era el sitio de uno de los eventos de mayor significación de la Parroquia.  No era una de las batallas campales como las que aquí en La Puerta ocurrieron en el siglo XIX, sino que por el espíritu del esfuerzo de un grupo de vecinos, se logró obtener uno de los símbolos distintivos de su gentilicio.

Ciento noventa y cuatro años después, de haber sido elevado La Puerta a Pueblo Republicano, por iniciativa de los constituyentes provinciales Francisco de La Bastida y el Pbro. Francisco Antonio Rosario D, nuestros pobladores, izaron orgullosos su Bandera Parroquial.

Allá llegaron Jacinto Peñaloza y el señor Mario Paredes de La Lagunita, con las ofrendas florales para el Padre de la Patria, y las ofrendaron. 

El día 11 de agosto del 2005, en la plaza Bolívar de dicha población, se hizo la presentación pública del estandarte seleccionado correspondiendo la presentación y el discurso sobre esta bandera a la profesora Emilia Briceño, quien inició sus palabras con <<Oh Puerta nuestra hermosa tierra, te imploramos la gracia de algo de tu serenidad incomparable, para poder permanecer en ti, sigue extasiándonos con tu clima, cual crisol donde se templan las almas y renacen los corazones muertos, pon en nosotros un poco de amplitud de tu verde azul, de tu horizonte y todo el fuego radiante de tu sol, para adorar a la sombra de tus sembradíos al Dios de la unión, la libertad, la religión, la paz y la prosperidad, sembrar ideas y proteger nuestra madre naturaleza>> (Briceño, Emilia. Discurso. 2005. En papel); más adelante, en su discurso señaló que: <<nuestro equipo promotor de acervo histórico cultural de La Puerta, ha tenido la satisfacción de lograr el ansiado anhelo de ver cristalizado uno de nuestros sueños, complementar la simbología de nuestra Parroquia con la bandera emblema que un joven talentoso, creativo, haciendo gala de su arte, nos diseñó, dicho joven es Leonardo Peñaloza>> (Ídem). Las palabras de la profesora Emilia Briceño, con cuidada prosa, fueron bastante emotivas en favor de la comunidad y su futuro, con un mensaje sentido y esperanzador.  

Sentado en uno de los bancos, el juglar Tista Araujo La Cruz, filosofando los versos que le dedicaría a su pueblo, saludaba con su parsimonia característica. Mientras el joven artista, quien le dio materialidad al estandarte, explicaba el significado de los colores y los elementos. Salazar el de la radio, operativo con los equipos para dar cobertura.  

Como parte de la celebración, hubo presentaciones culturales de artistas locales. Se distinguió la presentación del niño Simón, quien se lució declamando A dónde va mi folclor, de la que transcribimos unos versos.

Señores pongan cuidado y a la vez mucha atención,

para que oigan un relato de algo tan conmovedor,

resulta que en esta tierra donde todo el mundo es león,

el que viene de afuera sale con su buen montón,

el artista que ha nacido en la tierra de Simón, 

siempre vive marginado tragándose su dolor,

mirando cómo los otros que vienen del exterior,

se llevan miles de dolares por una sola actuación,

 pero lo triste del caso es lo que dice un sector,

que nuestra música es mala y en su misión,

lo que nos viene del norte eso si tiene valor,

no hay un minuto en el día en que no se oiga su rumor,

pero para oír la nuestra, hay que ser madrugador.

Fue un acto formal, de cultura e historia  y también de mucha alegría y regocijo, ofrenda floral y presentación pública de la bendecida Bandera y representaciones culturales. A partir de este importante día, se recomenzó a celebrar todos los años el cumpleaños de La Puerta.   

Al final, la casa del niño Simón y de su mamá Belkix Villegas y su abuela Isabel, ubicada a pocos metros de la Plaza, se convirtió en el descanso de los organizadores y otros, donde hubo espontáneos cantando hermosas piezas criollas, acompañados de un lucido cuatro, otros conversando de la jornada cumplida, echaron cuentos, y brindis de café criollo. 

 

De un sueño a la tela: la Simbología de la Bandera local.

De acuerdo con los datos y la explicación escrita, la simbología de la Bandera de La Puerta, presentada por su creador bachiller Leonardo Peñaloza, quien nació en esta población el 15 de marzo de 1971, señala que: <<el significado de la bandera: entre sus cromos destaca con mayor énfasis el verde y el azul entremezclando con el verde y el marrón, estos en forma de rayos o destellos, el color azul indica sus abundantes aguas evidenciadas en las Lagunas y el río Momboy que corre desbocado por un lado del pueblo, el color verde irradia la calidez de su benigno y perfumado clima ventisquero y silvestre, el misterio natural con su exuberante vegetación, el haz de luces que se filtra a través de las hojas de esos bosques, pleno de variedades poliformes y especies de todos los reinos adornando la pasividad y el candor de la señorial Parroquia La Puerta. El centro lleva un círculo bordeado por dos cañas, cultivo colonial...sembradas en estas tierras aclimatándose perfectamente, para luego constituirse en un medio de trabajo y subsistencia, transformada en producción de panelas, batidos, cachaza, melcocha y azúcar, los cañaverales sirvieron para proporcionar una fuente de ingreso a los habitantes de La Puerta. El centro del círculo nos presenta el espacio sideral, alumbrando jubiloso todos los rincones de esta parroquia, más abajo se divisan sus imponentes serranías vigilantes que resaltan su poder y trascendencia en todas las funciones de la vida montarás, regalando todo el humus y la riqueza que alberga en sus entrañas, cuál alimento que una madre da a sus hijos con amor y desprendimiento. Para llegar hasta la cumbre de estas montañas, el Libertador y padre de la Patria don Simón Bolívar. En la parte inferior del círculo observamos los sembradíos que en las vírgenes tierras día a día los agricultores trabajan para producir cosechas de diferentes rubros, al fondo se divisa la imagen de un agricultor con sus bueyes en plena faena de arado>> (Copiado textualmente. En papel). Como se puede extraer de esta explicación, hay un esfuerzo por dotar a esta comarca de un símbolo tan importante, a pesar de las observaciones históricas que se le han hecho, La Puerta, tiene Bandera.

 

Cómo fue reseñada en la prensa regional, el gran día de nuestra bandera parroquial.

La prensa cubrió el evento. El día 11 de agosto del 2005, el Diario El Tiempo, de Valera, en la página 22, de información, tituló <<Aumenta el valor a lo nuestro. Parroquia La Puerta ya tiene bandera>>, información que dan las profesoras Belkix Villegas y Emilia Briceño, en nombre del acervo cultural de esta parroquia y presentan varias gráficas de la bandera. 

Posteriormente, el poeta Ángel González Rivas,  "el Guayanés" de este pueblo, escribió una  amena y ajustada crónica el día 23 de agosto del 2005, en el Diario El Tiempo, en la que expresó lo siguiente <<gracias al esfuerzo de varios hijos del pueblo ya La Puerta tiene su bandera la cual van enarbolar con orgullo; el acto estuvo maravilloso con la asistencia del poeta y escritor nativo de La Puerta Tista Araujo, licenciada María del Carmen Farías, Belkis Briceño, María del Valle Suárez, profesora Emilia Briceño, María del Carmen Carrizo, Laura Sulbarán, Belkis Villarreal y su mamá Isabel Rivas anfitrionas del acto, Simón Alberto González, Fátima Briceño, Henry Rivera, señor Isidro González, Aída Briceño, Leonardo Peñaloza y muchas más personas... La reunión fue como un reencuentro entre paisanos donde tocamos temas: como el rescate de las costumbres y tradiciones del pueblo conjuntamente con la Junta Parroquial, la prefectura, del jefe del puesto policial, el sacerdote, los comerciantes, los educadores y el pueblo en general. Pero también nos salimos de esa conversación tan interesante para pasar a disfrutar de otro alegre jocoso poético con las consejas y anécdotas del pasado de La Puerta, además con los chistes a flor de labios del poeta Tista Araujo con su brillante musa nos deleitó con bellas poesías de su propia inspiración, el pintor Leonardo Peñaloza quien ganó el concurso  de la bandera, Laura Sulbarán nos deleitó con su agradable conversación y sus chistes cortos. La profesora Emilia Briceño, fungió de reportera gráfica, además saboreamos un aromático cafecito gracias a doña Isabel, la profesora Belkis nos sorprendió con sus dotes artísticas tocando cuatro y cantando con una linda voz música llanera, que daban ganas de menear el esqueleto zapateo>>; un reencuentro de los promotores culturales y una amena velada cultural.

Al año siguiente, la Asociación Civil Acervo Histórico Cultural de La Puerta, además de enarbolar orgullosamente la Bandera de esta población, participó activamente en la programación de la Toma Cultural que se realizó el 21 y 22 de enero del 2006, que se relacionaba ya con las fiestas propiamente de enero de la Parroquia, donde hubo actos culturales, exposiciones artesanales, conciertos de nuestra escuela de música y la retreta inaugural de la Banda Bolivariana San Pablo del Momboy,  el campeonato de fútbol de salón y otras actividades de carácter deportivo.

Esta nota, es un reconocimiento a quienes tuvieron en sus manos, ese espíritu forjador de cultura, historia y tradición, para saldar esa vieja deuda histórica. Hoy, algunos de los integrantes de dicha Asociación, esta fuera del país; sin embargo, también se debe reconocer que su labor cultural dejó una huella importante. La capacidad, la pasión y la impronta que generaron no deben quedarse en el pasado. Nuestra Parroquia, los necesita hoy más que nunca, para seguir rescatando y construyendo cultura autentica, las manifestaciones colectivas tan necesarias para la vida en comunidad, los lugares de encuentro y expresión cultural, igualmente la de los creadores verdaderos, artistas y escritores y la expresión de sus talentos, en fin, para construir lo necesario para la vida en comunidad, protegiendo y enriqueciendo el patrimonio común, material e intangible, y desechar esa visión esquematizada de la denominada cultura  panfletaria. Es mucho, lo que se puede lograr en el futuro, pero juntos. Es necesario retomar el camino.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta

sábado, 11 de noviembre de 2023

Rafael Villarreal, de la papa paramera a la piladora, 1940.

Rafael Villarreal, de la papa paramera a la piladora, 1940.

Por Oswaldo Manrique (*)


A diferencia de lo que algunos piensan, la gente de los lugares del Bomboy, valle y páramos, como parte de su modo de vida y cultura, estuvo marcada por el cultivo predominante de la papa y además, por el maíz, es decir, de doble rubro. Los aborígenes de las zonas altas, proporcionaban el excedente de la papa producida a los de la zonas bajas, y a la inversa, estos, el maíz a los de las zonas frías, complementando así, la alimentación con otros rubros vegetales y cárnicos. El trueque funcionaba en ese modo económico ancestral colectivista. 

Para comienzos del siglo XX, el comercio en Valera pasaba por sus peores momentos, reflejo de la crítica situación económica del país, e inclusive del mundo entero,  y en La Puerta, pueblo aislado, prácticamente era nulo, inexistente; sin embargo, los agricultores no dejaron de trabajar y producir alimentos en esas circunstancias.

Con mucha lentitud y temor, se promovía la construcción urbana y el neopoblamiento, en lo que eran las tierras del Resguardo Indígena de La Puerta, hoy área urbana, luego que, fueron desalojados los Bomboyes. A finales de los años 30,  se establecieron los primeros comerciantes, osados y atrevidos personajes que apostaron por el comercio en esta localidad. Así, llegó al pueblo, un señor de nombre Rafael Villarreal, que le vio ventajas al sitio, y decidió darle empuje al comercio y por ende, contribuyó con la producción agrícola de nuestro Páramo.

Tomando en consideración que los hacendados con las tierras de la parte baja del Valle, producían y comercializaban la caña de azúcar y el trigo, él puso su mira y futuro, en la papa que se sembraba desde tiempos inmemoriales en el Páramo, trazándose en sus planes incentivar su cultivo tomar la mayor producción para su colocación en el mercado, a través del transporte rápido y conveniente hasta las ciudades.  

Uno de los mejores conocedores de la obra de Rafael Villarreal, es Pablo el popular “Pablito”, hijo de Francisco Villarreal "Mano Chico", quien le compró a Rafael (tienen el mismo apellido pero no son parientes), la casa donde éste montó su local comercial y expendio de hortalizas. 

Rafael y su hermano Urbano Villarreal, provenían de Valeralta, fue aquel un comerciante muy próspero y acaudalado; Pablo nos relató que:   <<construyó la casa de cuatro puertas, frente a la Prefectura de La Puerta en la avenida Páez, allí inició sus negocios; le fue tan bien, que a pocos metros, pasando el río Bomboy, estableció un centro de acopio. Tenía la ventaja que le compraba las cosechas completas de papa, a los agricultores del Páramo>> (Conversación con Pablo Villarreal); un punto del área urbana de La Puerta, y en conexión con el camino real hacia el Páramo de los Torres.

El apreciado foto cronista  Antonio Lino Rivero, por su parte agrega que,  <<Rafael Villarreal tenía un hermano de nombre Elbano. Yo lo conocí y era el suegro de Gil Combita, que tenía un negocio cerca de la casa de Laura Sulbarán en la avenida Bolívar con Calle 3>>, el famoso centro familiar "Tropical". 

Otro de los que conocieron y trataron al personaje, el amigo Benito Rivas, cofundador del Comité Pro Defensa de La Puerta, nos dice: <<El señor Rafael Villarreal era mi padrino. Estaba casado con Filomena de Villarreal. Tuvieron cuatro hijos, Benito e Isidro, y dos hembras, no me acuerdo los nombres>> (Conversación con Benito Rivas), una de ellas, de nombre Carmen Villarreal. Vivía en El Cucharito.

Se acuerda Pablo Villarreal que, Rafael, como comerciante, que se iniciaba en el pueblo,  <<Era un hombre además de atento, muy habilidoso. Cuando bajaba algún agricultor o alguno a negociarle la papa, él le decía: - Vaya donde Don Carmen, y se toma un cuello largo de sanjonero; y le daba el dinero para que lo pagara. Este brindis, era una buena señal para el que le llevaba la carga, porque seguiría negociando cosechas con él, como si fuera una especie de compromiso ético>> (Conversación citada);  Don Carmen, tenía su negocio de víveres al frente del local de Villarreal, y vendía con exclusividad y reservadamente  el miche que sacaba Concio Rivas, en uno de los zanjones del Páramo. 

Antonio Lino Rivero, nos amplia su testimonio en la forma siguiente: <<Yo estaba muy joven y estudiaba en el grupo escolar José Luis Faure Sabaut, cuando conocí al Sr Rafael Villarreal y conversé con él muchas veces, era el dueño de la casa donde funciona el negocio de Pablito, pero el negocio principal era un Centro de Acopio que tenía al pasar el río Momboy, donde comenzaba el camino real con destino al Páramo Los Torres, en ese lugar tenía una casa tipo andino y un terreno bastante amplio, donde llegaban los agricultores del Páramo a venderle sus cargas de papa >> (Rivero). Este centro de acopio, rápidamente se convirtió en el núcleo del comercio y de la economía de esta comarca.

Sobre el comportamiento de este comerciante, Antonio Lino, señala: <<Rafael era un comerciante que se portaba muy bien con sus proveedores de papá y a veces los ayudaba económicamente, pues los agricultores que no eran dueños de la parcela donde sembraban apenas ganaban uno o dos bolívares diarios y otros eran medianeros>> (Rivero). A algunos pequeños agricultores, les financiaba insumos, con tal que produjeran papas, que era el rubro al que se dedicaba.

Para que no quede duda, Antonio Lino, agregó: <<Era un señor muy respetado y gran colaborador con la comunidad. Lo conocí y lo traté muchas veces, porque él tenía el centro de acopio apenas a 40 metros de la propiedad de mi papá>> (Rivero). El padre de Antonio Lino, es el recordado maestro y poeta de La Puerta, don Martin Rivero.

Los inicios del comercio puertense, en su fomento, credibilidad y estabilidad, estuvo sujeto al espontaneismo, intuición y observación, casi que a la suerte, debido al vic vac de los caudillos, al aislamiento del Municipio y a la misma crisis económica de ese tiempo. Sin embargo, tienen mérito los que lograron sortear los altibajos y sostenerse económicamente en ese duro mercado y dependiendo de una maltrecha agricultura. A Don Rafael Villarreal,  como pionero del comercio en La Puerta, le tocó ayudar y fortalecer esa agricultura, contando con otros sujetos principales, como lo son los productores.  Entre ellos,  un señor de nombre Mario Paredes que vivía en el Páramo de los Torres (Paramo de La Puerta); era el hombre más rico de ese lugar y era el que sembraba papá en grandes cantidades y tenía dos arreos de mulas para trasladar la papa desde el Páramo hasta el centro de acopio de Rafael Villarreal, según el estimado conocedor Antonio Lino Rivero, <<un arreo de mulas son ocho y el macho que las guía. En esa época una carga de papá de 92 kilogramos la vendían en 80 Bs. aproximadamente, los agricultores dejaban sus mulas en el centro de acopio y Rafael se encargaba de su carga con dos ayudantes que tenía, eso era como llegar a una feria de hortalizas, tenía mucho movimiento y el era muy correcto cuando le pagaba a los agricultores algunos se marchaban al pueblo a tomarse sus palitos de miche y después regresaban a sus casas>>. Estableció con el tiempo, relaciones sociales de producción, casi sincronizadas y convenidas económicamente.

La antigua y vernácula casa de las 4 puertas.

Una de las más vetustas casas cercanas a la plaza Bolívar de La Puerta, es la que está en el lindero Norte de la Prefectura. Se calcula que pudiese tener más de 80 años de construida, incluida la sala o local comercial y su estantería, que es de sólida madera.

De paredes de gruesos tapiales, aún conserva su estilo arquitectónico y construcción andinos.  Su fachada este o frente, da con la calle Páez, por el oeste, con el río Bomboy, y se pueden ver los dos cementerios y el sector Pueblo Nuevo, en la carretera trasandina.

Según Villarreal, << la madera de las puertas, la llevó Concio Rivas "el Cantor de las Siete Lagunas" que era aserrador y la sacó del "Riñón del Páramo">>; este, también construyó el muro de concreto que sostiene y protege dicha casa, en la bajada del río; quizás una de las pocas casas antiguas que existen en La Puerta; ahí vivió Rafael Villarreal con su esposa e hijos.

Recuerda  Benito Rivas, cuya casa de habitación está a pocos metros, que la casa de las 4 puertas y <<la parte de abajo, especie de sótano era como un depósito, donde llegaba gran parte de la producción de papa y hortalizas del Páramo>> (Rivas). Según Villarreal, fue construida en los años 40, al parecer fue propiedad del padre Verde. Existe una fotografía de ese tiempo, donde se puede observar que no existía el Edificio Municipal, hoy de la Prefectura. 

La novedosa piladora del Cucharito, en 1940.

 Pasado el tiempo, varios hacendados, se introdujeron a comercializar la papa. Rafael con mucho dinero,  <<compró un terreno en El Cucharito, se mudó y allí montó una piladora, que mientras él estuvo al frente, fue un negocio próspero. Con el tiempo, la administración que puso no fue la idónea>> (Villarreal)con ganas de expandirse en el mundo comercial. 

Cuando escogió El Cucharito,  como sitio de la piladora, lo hace contando con la facilidad de acceso para distribuir el producto procesado en Valera, y la facilidad del acopio, de las cargas y sacos de maíz de los agricultores del valle y otras zonas. Esto le permitió, colocar el maíz, en el primer Mercado Municipal de Valera, que fue inaugurado en 1940, ubicado entre Calle 12 y avenida Bolívar, lo que ayudó a consolidar el comercio de mayoristas, por lo que Villarreal, podía colocar la totalidad de su producción de maíz trillado; mientras que el salvado de maíz, lo vendía para la alimentación de animales.

Reconoce la historiografía que, las piladoras iniciales eran impulsadas por tracción animal, las  mecánicas de maíz fueron para comienzos de la década de los 40, las primeras máquinas metálicas utilizadas en el procesamiento del maíz, es decir, transformándolo para el fácil consumo de la gente,  convirtiéndose en una  pequeña industria importante y de gran demanda. Esto, fue lo que estableció Rafael Villarreal, en El Cucharito, y estuvo activa la empresa por muchos años, aun después de muerto su fundador.

Villarreal no escatimó en invertir para instalar la maquina adecuada, igualmente, el personal necesario y poder ofrecer un eficiente suministro de calidad y cantidad a diario; asi fue obteniendo la preferencia de los negocios y familias de Valera y otros sitios.  Pablo Villarreal, al final de su relato, señaló que Rafael Villarreal, a pesar de que le fue muy bien económicamente, <<mientras él estuvo al frente, fue un negocio próspero. Con el tiempo, la administración que puso no fue la idónea, y en un momento de gran decepción, tomó una infausta determinación y acabó con su vida, en 1998>> (Villarreal). Al parecer, estaba en edad avanzada y no lo podía atender..

 Sobre esta terrible decepción al punto que acabó con su vida,  Antonio Lino, expuso su versión: <<Rafael Villarreal tenía muchos años de haberse mudado al sector El Cucharito, cerca de Carmania vía a Valera. Lamentablemente a causa de un problema familiar se quitó la vida>>.  Sobre los últimos tiempos de Rafael Villarreal, Benito Rivas, su ahijado,  nos explica: <<Mi padrino Rafael, era un hombre muy correcto en sus cosas. Cuando se mudó a El Cucharito, y puso la piladora progresó mucho y era respetado en todo el comercio de Valera. Pero como la buenaventura no es perfecta, un hijo siguió malos pasos, y lo decepcionó, a tal punto que cayó en una radical crisis depresiva>> (Rivas). 

 Anécdota.

Tenía verduras y frutas a la vista. Se acordó Benito Rivas, ahijado y vecino de Rafael Villarreal que <<En una oportunidad, yo niño, pasé al negocio de mi padrino, me llamó la atención un racimal de cambures maduros. Yo tenía miedo y a la vez, ganas de comerme un cambur. Tenía pena de pedirle. Me decidí y en un descuido agarré y me comí uno. Después anduve yo con esa carga en mi conciencia, porque le había robado un cambur a mi padrino Rafael. Hasta que llegaron las confirmaciones y le confesé al Cura, lo que había hecho en el negocio de mi padrino y me liberó de ese peso en mi conciencia>>, una familia muy cristiana. 

Rafael Villarreal, fue una de las personas de gran utilidad para La Puerta, en los comienzos constructivos del área urbana, no solo como pionero del poblamiento, sino por haber sido un comerciante que no hizo daño a nadie, impulsor de la siembra intensiva de papa paramera y su comercialización, la comarca lo consideró un hombre probo, por eso merece estar inscrito como un personaje importante, en los anales históricos de nuestra Parroquia.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

La Puerta, octubre de 2023.

Omanrique761@gmail.com

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