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sábado, 31 de mayo de 2025

Tesoro lingüístico de La Puerta: Sus topónimos indígenas.

    Por Oswaldo Manrique


    Estas notas sobre vocablos indígenas puertenses, que aun se usan y están vigentes en su mayoría; son un aporte dirigido a la misión de reconstrucción  histórica, cultural y etnolingüística, que se debe realizar en todos los pueblos andinos.

    Sin aspiraciones de que se tome como un estudio de dialectología, lexicografía  o lingüística o etnolingüística, este conjunto de topónimos propios del colorido y fonetismo Timoto, usadas por nuestra comunidad, han formado parte de su patrimonio histórico y tesoro cultural, que se ha considerado pertinente ordenarlas y difundirlas, con sus respectivas definiciones o explicaciones. 


      La lengua o dialecto indígena Timoto.


    Los datos e informaciones tempranas que se poseen, títulos de encomiendas, dan cuenta que para el siglo XVI,  el área del valle del Bomboy, de la que comprende hoy la parroquia La Puerta, estuvo ocupada mayormente por grupos de lengua Timoto, de la familia lingüística Muku-Chibcha, en desplazamiento desde Tunja (hoy Colombia), hacia el lago de Coquivacoa, buscando salida al Mar Caribe. Se evidencia una marcada y definida posesión espacial de expresiones grupales y comunidades de dicha poderosa Nación indígena. En varios puntos de su territorio, esta signada por la topografía, hidrografía y por los contextos históricos que  le dieron impulso a la evolución de La Puerta, como pueblo.

    La lengua Timoto, prácticamente ha desaparecido. Para atrevernos a la elaboración de este sencillo artículo, además del conocimiento geográfico de nuestra Parroquia, y los documentos añejos, de encomiendas, títulos de propiedad, libros de la Parroquia eclesiástica archivados en la Diócesis de Trujillo, y el escaso material historiográfico con que se cuenta, tomamos en consideración algunas pautas importantes, adelantadas por la profesora Jacqueline Clarac. Los cronistas, conquistadores, alcaldes, escribanos, notarios y demás integrantes de la “ciudad letrada” hispana, <<…como no hablaban las lenguas indígenas, interpretaban lo que querían y anotaban los nombres indígenas (sin saber si se trataba de caciques, de comunidades o de grupos más numerosos) con un descuido total>>; por eso, complementando con el criterio del doctor Fonseca en su trabajo sobre dialectología, los nombres indígenas siendo como eran onomatopéyicos, algunos símiles de sonidos de animales, ríos, y demás elementos de la naturaleza, cuando los indígenas les respondían, ellos anotaban como iban escuchando, indistintamente a como se lo hablaba uno y otro indígena; agregando que, como en nuestro caso, eran oriundos de distintos países de Europa, encontramos encomenderos portugueses, venecianos, vascos y españoles moriscos (Al-Andaluz), escribían los nombres a su manera y gramática. Por ejemplo, el vocablo Bomboy, lo escribieron de diferentes maneras: Vomvoy, Vonboy, Bomboi, Bombas, Bombay, pero mayormente Bomboy, como lo asientan los viejos documentos.  

    Otro aspecto interesante que hemos notado en nuestra Parroquia, lo ha denominado la citada profesora, como fenómeno de desplazamiento, que ratifica lo que han anotado viejos Cronistas de Indias, según el cual, se produjeron mudanzas de conglomerados indígenas y cambios de lugar, por intereses de los encomenderos, a lo que hay que agregar también, como causa, para dividir y neutralizar la carga de rebeldía de los aborígenes, lo que ayudó a mezclar la información original  (Clarac de Briceño, J. 1999. Los grupos étnicos andinos venezolanos en la visión de Julio C. Salas y la de investigadores contemporáneos. Boletín Antropológico 47: 35-28. Portal académico de la Universidad de Los Andes. 29 Mar. 2009).  En nuestro caso, encontramos un grupo que por inducido desplazamiento, se asentó en la parte sur de esta comunidad como Mucutí,  y otro, el de los Xikokes, en el páramo de la Puerta (oeste), ambos de origen Timoto.


    Descripción de topónimos indígenas y distribución espacial de lugares de La         Puerta del Bomboy.

    Los topónimos locales, nos ayudan a desempolvar parte de nuestra historia prehispánica local, fuente del proceso de ocupación y adaptación del ser humano sobre la tierra y sus elementos naturales y convertirlos en hábitat, espacio de vida y labor, de  costumbres y cotidianidad, sus expresiones mágico religiosas,  inclusive, marca su manera de ser, de sentir y pensar.

    Aquí, partimos de once (14) topónimos locativos indígenas, de los cuales 13 son usados en la actualidad, y otro, encontrado en los registros de antiguos geógrafos, fue sustituido; aparte, hemos registrado nueve (9) antropónimos, que son objeto de un artículo publicado en lapuertaysuhistoria.blogspot.com.  Entre esos topónimos, que nos van dando idea para la reconstrucción del proceso de evolución como pueblo de La Puerta del Bomboy, tenemos:

    Bomboy, San Pablo de Bomboy. Los denominados conquistadores hispanos, en su empresa de invasión dieron a nuestra aldea indígena, el nombre de Pueblo Cabecera de Doctrina San Pablo de Bomboy; así lo patentizan los documentos de organización de Doctrinas (Alcega, 1608;  Valera y Messa, 1687; Libros Eclesiásticos aperturados por el padre Rosario en 1795), asimismo,  asentado como Valle de Vomvoy (Titulo de “Encomienda Valle de Vomboy”), Vonboy o Bomboi.

    Este vocablo Bomboy, en dialecto Timoto, significa río de aguas de espuma; sin embargo, la dinámica social de la invasión y la realidad del lugar, fue sustituyéndolo por imposición española, por un nombre más práctico: La Puerta.  Para 1777, el uso popular del cognomento La Puerta, fue recogido y asentado en el Informe de la visita pastoral del Obispo Mariano Martí, como San Pablo de Bomboy alias La Puerta. En los primeros libros de nacimientos y defunciones de esta parroquia, así es asentado.  Había pasado por la fuerza de los hechos a llamarse La Puerta del Bomboy, como espacio de frontera que era, acceso a la Provincia de Venezuela.  El valle y el río, pasaron la tormenta de la cultura española, y equivalentemente, el apoderamiento violento de estas tierras por los oligarcas, sostuvieron su nombre indígena: Bomboy, como hasta ahora se le conoce, aunque con el reiterado descuido de sustituir la “b” por la “m”.  

    Américo Briceño Valero, sobre este valle, escribió en su Geografía del Estado Trujillo (1926),  lo siguiente: <<El valle del Bomboy principia en las fuentes del río de este nombre, se dirige al NE y luego toma rumbo hasta unirse casi completamente en la desembocadura del rio, cuyas aguas vierte sobre el Motatán>> (Briceño Valero: 122). Morfológicamente, el Dr. Fonseca hizo esta distinción <<Bomboi: smomosh – la espuma>> (Fonseca: T1. 269).

    Hemos propuesto, que a los fines de revalorizar nuestras raíces étnicas, en esta hora de descolonización de la historia local, en los ensayos, escritos oficiales y educativos, información de medios de comunicación social, que nuestra parroquia, debería denominarse La Puerta del Bomboy, y tener como gentilicio Puertenses del Bomboy.   


        En el norte de la parroquia:

      Molino de Mimbón, el tiempo y la practicidad, ha venido borrando este nombre; hoy es conocido simplemente como El Molino, caserío, cuya historia desde el siglo XVIII, ha venido girando alrededor del Molino antigua propiedad de los Briceños conquistadores y encomenderos, que los naturales llamaban de Mimbón para diferenciarlo. Mimbón, significa en dialecto Timoto, rio grande, uniendo la palabra española, con la Timoto, tenemos Molino de rio grande, como en efecto era el Bomboy, propulsor de este instrumento de la producción de harina de trigo de aquella época, en la que según el sabio Humboldt, se producía mucho trigo en La Puerta y una de las mejores harinas; esto lo anotó en su obra Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. A la gente que vive en este sector, se le llamaba y aun se le llama escuetamente con el gentilicio de Molineros. Américo Briceño Valero, lo anotó así: Molino de Mimbón, en su lista de <<caseríos y comarcas de La Puerta>> (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. pag.123. Editorial cultural venezolana. Caracas. 1926). También, lo  encontramos en Guía General de Venezuela, del geógrafo francés Francis Benet. Lo adecuado, es que se usara por lo menos en la escritura, el gentilicio de Molineros de Mimbón. 

Vicuyes o Los Bicuyes, es la entrada del camino norte que lleva al Páramo de La Puerta y a Pan de Azúcar, donde hoy está la carretera agrícola. Este vocablo lo usaban los indígenas para señalar un arbusto pequeño, silvestre, que sirve de aliño, de fuerte olor no muy agradable, pero que da muy buen sabor a las comidas, que ellos preparaban. El termino es semejante al carvajalense: Bucuy o Bucúx, por el que se entiende sitio de cocuiza y fibras vegetales, producto que permitió el desarrollo de la cestería en esa zona. A la gente que vive en este sector de La Puerta, se le llama con el gentilicio de Bicuyeros.   

    En el Sur de la parroquia:


Mocotí.  Algunos de los nombres de tribus o parcialidades, respondían a los nombres de sus caciques, principales o tabiskayes, que gobernaban en el tiempo de la llamada conquista europea. Uno de los jefes y principales dirigentes de los nativos Bomboyes, de los Páramos y del valle del mismo nombre, reconocido por los llamados conquistadores que llegaron al espacio geográfico que constituye hoy La Puerta, es Mukutí.

Al parecer, esta comunidad indígena se establece en La Lagunita, El Portachuelo (punto de frontera entre el Nuevo Reino de Granada, actual Colombia, y la jurisdicción de la capitanía General de Venezuela), caseríos del Valle del Bomboy (La Puerta) y en zona cercana al santuario Maen Shombuk (Páramo de las Siete Lagunas), como consecuencia del traslado que les había impuesto su encomendero y amo,  al momento en que ingresó el alcalde y capitán Juan Rodríguez Suarez, en el siglo XVI,  a un sitio también llamado Mocotí, en el rio de montaña que forma parte de la cuenca del rio Chama, y el extenso valle del mismo nombre ubicado en el occidente del Estado Mérida, Bailadores y Páramo de La Negra. Sus habitantes Mucutís,  fueron entregados en encomiendas, luego divididos y sufrieron varios traslados desde su lugar originario. Seguramente, los Mocotis asentados en La Puerta, eran una parcialidad de los de Mérida. 

El topónimo indígena Mocotí, en dialecto Timoto,  significa según Amílcar Fonseca <<tierra templada>> (Fonseca: T1. 310). Este lugar, calificado por este historiador y filólogo, como tierra del cacique Mukutí,  fue escenario de varios hechos históricos violentos, entre ellos, la batalla de 1892, en el que el ejército de los Ponchos Oligarcas, del Araujismo-Baptista, fue totalmente vencido por los liberales “Lagartijos”, comandados por Rafael Montilla Petaquero, quien posteriormente llamarían “El Tigre de Guaitó”.

Mukuti, el cacique, pudo haber nacido hacia el año 1555, y tendría unos 53 años de edad, cuando fue trasladado con su gente a concentrarse en tierras del Valle de Bomboy en 1608, para trabajar las haciendas y fundos del capitán Juan Álvarez de Dabuyn, Blas Tafallés y Hernando Hurtado de Mendoza. Su cacicazgo lo heredó de su padre, quien usó ese mismo nombre. Como lo reconocen los historiadores trujillanos, sus predios y posesiones estaban ubicados en el sitio conocido como Mocotí, en términos del Pueblo de San Pablo del Bomboy (hoy La Puerta), a cuyo Señorío indígena  pertenecía; << Mocotí o Mucotí, es el nombre del sitio de residencia del cacique Mukutí>> (Fonseca: T 1. Pág. 294).  Ese sitio se encuentra localizado geográficamente en la zona sur-oeste de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, del estado Trujillo, en Venezuela; donde se involucra con otros sitios históricos como El Portachuelo, Los Aposentos y Altamira de Garabulla, estos dos últimos, pertenecientes política administrativamente al actual Municipio Miranda del estado Mérida, pero de hecho, hacen vida efectiva con el valle de La Puerta.

Isnabus. Se ha llamado así, un lugar, ubicado en la vía a Agua Fría, al parecer asiento de un grupo indígena perteneciente a los Tirandaes, que morarían en tierras de San Lázaro y Santiago del Burrero, de lo cual no contamos con documentación que nos lo confirme, su localización se confunde como parte de La Puerta, porque está apenas a 2 kilómetros de La Lagunita.

Garabulla, este topónimo, tiene relación con un caserío que se denomina Altamira de Garabulla, cerca de La Lagunita, en la parte suroeste de La Puerta, que se confunde con la jurisdicción de otras Parroquias. En nuestra pesquisa, significa tierra larga o mucha; hay un lugar llamado Garabulla en la laguna de Sinamaica (La Guajira).  

Maraquita, (derivado del guaraní mbaracá), es el llamado Derrame o Chorrerón de La Maraquita, que se desprende del páramo de las Siete Lagunas; fue el primer camino indígena para llegar a dicho Páramo. Es lindero principal de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta (Partición de 1891). Se le llama así, porque antes de construir el dique, cuando llovía en la cabecera (Paramo), avisaba con un ruido que asemejaba una maraca, asi, los agricultores de la zona baja cercana al río Bomboy, se resguardaban ellos y sus animales, para evitar se los llevara la crecida. 

         En el lado Este de la parroquia:

    Komboko, Kombokoy (Comboco), según Amílcar Fonseca, este topónimo <<Convocoy (Kombokoy) significaba río seco, pues la aféresis es muy propia para Mocoy, río de esta ciudad que solo tiene la categoría de vertiente por la escasez de sus aguas>> (Fonseca: T1. 310);  la compara fonéticamente con el listado de palabras relacionadas con aguas. Hace pocos años, esta quebrada y caída de agua dormida o escasa, tuvo un temporal que arrasó con todo un lugar de turismo, destruyendo edificaciones, cabañas, restaurant, zonas de esparcimiento. Es un lugar conformado por laderas y barrancos de importancia, a la altura de la carretera trasandina que va de La Puerta a Timotes.  

Es lindero principal de las posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta (Partición de 1891), y parcialidad indígena Timoto, ubicada hacia el Sur-Este, jurisdicción de nuestra parroquia, vecindad con las tribus hermanas Durí, Esnujaque, Jajó, cercanas al torrentoso Hitatán o río Motatán.

Se ha venido sustituyendo el topónimo indígena del lugar Comboco, por nombres como La Nevera, Neblina  y otros parecidos.

    Motatán (Hitatan).  En cuanto al nombre del río Motatán (Hitatan),   significa “Stimots-Ustate-An”, traducido del dialecto indígena significa “Timotes-Puerta-Yo”, es decir, en sentido amplio: yo soy la Puerta de los Timotes. (Fonseca: 309). En su rivera oeste, se fueron asentando los Kombokos, grupo que conformaron desde El Horno, Mesa de Esnujaque y Timotes hasta el río Bomboy los primeros pobladores del valle y Comuna Indígena del Bomboy. Esta puede ser una hipótesis valedera, sobre el origen del nombre de nuestra parroquia, <<yo soy la Puerta de los Timotes>>, que habría derivado en la articulación de la expresión castellana La Puerta y la aborigen Bomboy, resultando La Puerta del Bomboy,  asunto que no se ha ahondado en su estudio.   

    Pitimay, uno de los nombres de mayor uso en nuestra toponimia local es Pitimay; además se mantiene inscrito en añejos documentos de titularidad de la propiedad de un vasto perímetro de tierras, entre el sector Carorita y el Molino, incluso lo han dividido, entre Llano de Pitimay y la Cima de Pitimay; es además un punto oficial político-territorial, como lindero de nuestra Parroquia, con Los Cerrillos, jurisdicción de la Parroquia Mendoza. La combinación Pitimay significa, en lengua Timoto, Pity o piti, cuatro (4), y may: plumas, fuerza, o nivel, que en nuestro criterio equivale a cacique de cuatro rangos. Se asemeja al nombre del cacique de los Visipites, encomendado al capitán Joan Román en 1565,  es decir, Pitijay o Pitisay, que significa cuatro buenos. 

    Kukuruy, un ejemplo interesante de un nombre que se ha querido borrar, ya no se utiliza, es el de Kukuruy. Este topónimo indígena femenino (Cucuruy), lo registró para la posteridad, el agrimensor e historiador Américo Briceño Valero, en su lista de <<caseríos y comarcas de La Puerta>> (Briceño Valero, Américo. Geografía del Estado Trujillo. pag.123. Editorial cultural venezolana. Caracas. 1926). Igualmente, lo  encontramos en una importante obra de conocimiento histórico, como lo es Guía General de Venezuela, encomendada por el gobierno de Juan Vicente Gómez, al geógrafo francés Francis Bennet; éste en su recorrido por el Municipio La Puerta, señaló al sector de lo que hoy se conoce como Carorita, con el nombre de Kukuruy, recorrido que hizo  en 1926. Briceño y Bennet, corroborando el trabajo de Codazzi del siglo XIX, registraron en sus citadas obras y divulgaron para la historia, la existencia del topónimo Kukuruy, de origen nativo. Según nuestras indagaciones Kukuruy (Cucuruy),  este hermoso vocablo indígena puede significar india muy buena, por su terminación una persona prehispánica de mucho poder, de acuerdo al Diccionario de Dialectología de Fonseca. También, tierra o lugar brumoso y frio. Por su parecido al sonido gutural de algunos sublimes animales, puede ser paloma de cuello o cola larga. Bastante parecida a la voz onomatopéyica Cuculí, del Quechua, que significa especie de paloma silvestre del tamaño de la domestica, pero de forma más esbelta; de color cenizo y con una faja de azul muy vivo alrededor de cada ojo, cola larga, alas cortas finas, pico largo y curvado, con patas con dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás (DRAE). De ser esta palabra de origen quechua, como otras,  pudo ser traída por los curas o misioneros católicos, a estas tierras. El topónimo  Kukuruy, en nuestro criterio es propio de los Timotes, en esa riqueza de creación de nombres para los jefes principales de los sitios, de acuerdo a las características de los mismos o de las denominadas parcialidades (toponímicos);  por lo que sería propio de la gran variedad dialectal de los Timotes.     

    Los Timotes, en su organización social del trabajo, asignaban las labores de cestería, telares y la cerámica a las mujeres, dirigida por una jefa o caudilla. En este sitio, se explotaba y actualmente también, una mina de arcilla, se trabaja  la cerámica, el barro, no solo para elaborar piezas de utilidad domestica, sino para fabricar los famosos chorotes o piezas de tributo a los dioses indígenas, por lo que perseguían y castigaban los sacerdotes de las encomiendas. Este hermoso nombre que fue orgullo de los aborígenes, y usado por una caudilla artesana, según la memoria oral, fue borrado por orden del general oligarca Juan Araujo, en una de las reformas de la división político-territorial, luego del despojo de tierras del Resguardo Indígena de La Puerta, en 1891, sustituyéndolo por el de Carorita. Los despojaron de las tierras y también de uno de sus sellos de identidad cultural. Sería interesante dentro de este proceso descolonizador de saberes y de nuestra historia, que las autoridades locales y municipales, estudiaran la posibilidad de renombrar este sector Carorita, con el de Kukuruy.     

    Jumangues. Se ha denominado así, un lugar en el lado este, del casco urbano de la Parroquia, donde antiguamente estaba el cementerio indígena, fue llamado el Callejón de los Muertos, de donde se han originado algunos mitos y viejas leyendas; como referencia, está detrás de la calle Sucre y el templo parroquial. Jumangue es un árbol originario del Amazonas (cinaro), que da unas frutillas dulces y aromáticas; sus ramales y tronco son de forma torcida, su aceite tiene propiedades medicinales. Sale mucho, en esta zona.   

        En el oeste de la parroquia:

    Chegué, vocablo de origen muisca, de donde deriva la lengua Timoto, que significa sumo sacerdote, algunos lo asemejan a mohán. Fray Pedro Simón, lo define: <<es el sacerdote de los ídolos, el que ayuna, y hace las ofrendas>>.

    Chegué queda cerca de “Los Asientos”, donde se origina el agua que va a dar a la Quebrada de San Martín, forma parte del Parque nacional Sierra de La Culata. Para acceder al sitio Chegué, se llega a La Lagunita, cercana a La Mocotí, (Sur de nuestra Parroquia), busca la entrada para subir al Paramito, se emprende la subida y se llega a Chegué, un sector muy frio e inhóspito que tendrá unas 15 casas en la actualidad, queda a pocos kilómetros de la Laguna Negra, Santuario Maen Shombuk.

    Se repite en los páramos de La Puerta, la leyenda que este indígena rebelde participó en la guasábara que comandó el Tabiskey Jaruma, líder de los Escukekeyes, cuando enfrentó a la tropa de Diego García de Paredes, al invadir sus tierras. Según la memoria oral, este guerrero fiel devoto de la diosa Ikake, pasó mucho tiempo en el Quibao, llenando su espíritu de valor guerrero;  vivió más de 150 años, porque comía a diario el díctamo real y jalea de frailejón de Maen Shombuch. Fue un hombre muy respetado, inclusive, por los europeos invasores.

    Xikoke. Los Timotohablantes, en su creatividad para escoger topónimos, llamaban a los lugares de viviendas cercanas y ubicadas en el margen de quebradas y ríos: Xikoke (Sicoque); esto fue delineando la personalidad y características de un grupo de familias indígenas, quizás de parentelas, por su conexión y cooperativismo, que construían sus viviendas cerca de los cauces de las quebradas y de los ríos, o  riveras de las aguas.

    Uno de los casos de desplazamiento de pueblos originarios hacia nuestra parroquia es el de Xikokes. Hubo una parcialidad Quicoqui (Xikoke), que con Durí, Jajó y Esnujaque fueron trasladados por su rebeldía, varios de estos grupos aborígenes al Valle del Bomboy, que ayudaron a conformar la Comunidad Indígena de este lugar.

    Desde tiempos muy antiguos, y así lo evidencian escrituras, la posesión el Xikoke (Sicoque), en el páramo de La Puerta ha sido tierra indígena; en ella se puede encontrar los vestigios de las plantas base en piedra de 4 viviendas indígenas muy antiguas; hoy es propiedad de la familia Rivas, gente mestiza descendiente de esos Xikokes. Pudiera agregarse, a lo que planteamos con el caso de Kukuruy, se consultara la posibilidad de renombrar el Páramo de La Puerta, hoy llamado “Los Torres”, nombre que ni siquiera era de las primeras pobladas mestizas de esas montañas,  con el de Xikoke, Páramo de Xikokes.  Las autoridades locales y municipales, tienen la palabra.

    Maen Sombeuch  (Páramo de Siete Lagunas).

    El denominado Santuario Maen Sombeuch, ubicado en el Páramo de Siete Lagunas, parte oeste de nuestra parroquia, está conformado por igual número de Lagunas o espejos de agua, cada una con su respectivo nombre y su propia historia, ya españolizada: la Calzona, de la que más se habla por sus mitos y leyendas; la Laguna Negra, sitio de reencuentros; la Laguna Gata, considerada muy bonita, por sus formas;  la Corcovada, Corazón, La Ciega o Tapada y la Madre de la Laguna Gata. Cuenta la memoria oral parameña, que en este espacio se veneraban las divinidades o elementos fundamentales de los indígenas, y también, los espíritus de sus antepasados. A tal fin, los restos de sus muertos, eran enterrados en las distintas cuevas que están cercanas a estas lagunas, y era su costumbre, ir en grupos como en especie de peregrinación familiar, a rendir tributo a sus antepasados o a realizar sus actos y ritos mágico religiosos, por ejemplo a dar gracias al Dios de las cosechas, o al de la lluvia. 

 Morfológicamente, sombeuch o shombuch, nombre genérico  significa agua, el agua (Fonseca T1.299). El numeral Maen, representa siete; articulando ambos vocablos, obtenemos Maen Shombuch, que significa las Siete Lagunas.

                                                                        *

    Con estos datos, se van aclarando algunos aspectos, como la integración social de los Timoto; el desplazamiento, migraciones o traslados de familias de otras naciones como la Kuika, Jirajara a esta comunidad del Bomboy; la fusión cultural hispana europea.  

    Sirva este pequeño aporte sobre la toponimia indígena, para que los estudiantes y educadores de nuestra parroquia La Puerta del Bomboy,  así como estudiosos,  investigadores y hasta curiosos, se conduzcan por el camino del rescate de nuestros nombres y vocablos autóctonos, a la protección de ese patrimonio inmaterial, como auténticos complementos de la reconstrucción  histórica y  para que no se borren de nuestras familias, que aun las usan y las mantienen en su cotidianidad, junto con la carga cultural del Al Andaluz,  lo que ayuda a la revitalización de nuestra forma de hablar, sentir y pensar de nuestra comunidad.

    Imagen cortesía: pintura nativos, autor Richard Terán. 

(*) Portador Patrimonial Historico y Cultural de La Puerta.  

sábado, 13 de abril de 2024

El complejo gobierno tribal en el Bomboy, siglo XV.

El complejo gobierno tribal en el Bomboy,  siglo XV.

          Por Oswaldo Manrique


Cuando escribo sobre estos temas, tan sensibles para los que son ansiosos por conocer y descolonizar la historia local, me viene a la memoria aquel viejo regaño de nuestras abuelas, cuando éramos niños:   -¡Parecés un indio!  para calificarnos de sudorosos, malolientes, desaseados, incultos  y perrerosos; asi, repetían la falsa idea que les había inculcado la vieja escuela, la vieja iglesia y la historia oficial.

En la imagen al fondo panorámica de la serranía del Pitimay (La Puerta), al frente figura precolombina de cacique, elaborada en arcilla. 

Al contrario de la historia lavadora que nos han contado sobre la génesis del pueblo de La Puerta, como consecuencia de la “bondadosa” llegada de un “fundador anónimo” en 1620, que trataba con “dulzura” y “curaba” a los indígenas encomendados, se ha pretendido hasta el momento, silenciar, invisibilizar, borrar o desconectar los miles de años de existencia de una sociedad india, que pobló las tierras de nuestra Parroquia, y <<estableció las bases humanas y materiales>> sobre las cuales avanzaría el proceso de conformación como comunidad de gente, primeramente, dentro del proceso de ocupación de tierras por la nación Timotes, generando diversos grupos, aldeas y comunidades de diferentes magnitudes territoriales y demográficas (Mario Sanoja, Iraida Vargas-Arenas, 2007).

Para aquel tiempo, nos referimos al siglo XV de la era, la etnia Timotes, derivada de la Chibcha-Mucu, había consolidado <<la  formación de extensos y complejos señoríos…sociedades muy jerarquizadas con un locus de poder centralizado>> (Sanoja y Vargas Arenas. Ideas sobre el Origen de la nación venezolana.1992); la mayoría de los investigadores e historiadores coinciden en que la nación Timoto era poderosa como sociedad organizada, en lo cultural, en su modo de producción económico, avance tecnológico y la etnociencia, que facilitó la imposición del modelo colonial hispano. El  Bomboy (San Pedro de Bomboy o San Pablo de Bomboy), como consta en antiguos documentos y titulo de encomienda de 1600, fue un Valle de Indios Timotes.    

Igualmente en lo político, hubo un grado de madurez, para crear y establecer un sistema de poder e instituciones, para dirigir, regular y gobernarse, lo que  han denominado <<sociedades políticas y socialmente muy complejas que culminarían, en el siglo XVI, en extensos señoríos>>  (Juan José Salazar. Sociedades Complejas Período de Contacto en el Nor Occidente de Venezuela.  2002). Esta importante  afirmación, nos da la idea de la entidad del desarrollo socio histórico alcanzado por esta nación, y del señorío tribal de gobierno, de los que formó parte la Comunidad Indígena Bomboy, primera pobladora de las tierras que hoy conforman la Parroquia La Puerta.

Dentro de esa idea general,  de una sociedad jerarquizada y territorial, con un sistema de  poder,  gobierno y espiritualidad centralizado o señorío tribal, el poder lo ejercían los caciques: tabiskey, maviskey, pitimay, chacoy, chegué, mohanes, los ancianos consejeros, entre otros, aunque la centralización del poder  no era absoluta ni despótica, en virtud de ser una sociedad colectivista,  la territorialidad era compleja porque existían zonas estratégicas como la vía entre la Sierra Nevada y el lago de Coquivacoa, como salida al mar, y también por la itinerancia y  nomadía de los  grupos, era necesario que ese Señorío y dominio tuviese caciques o jefes principales indígenas que rigieran y gobernaran en sus lugares o localidades de vida.

El objeto de esta nota, es lograr una aproximación, a esa estructura y organización territorial de poder tribal originario, en La Puerta.

La Puerta, del Estado Trujillo, lo he señalado en diferentes notas, es un interesante y excepcional lugar, en donde lo real, paisaje, topografía, recursos naturales, lo meteorológico, y particularmente por tener zona paramera, zona fría y zona templada, determinan un patrón cultural andino, que se confunde con lo místico y lo ancestral; por eso, la necesidad de ir despejando aspectos básicos relacionados con nuestra conformación temprana, como antiguo pueblo, entre ellos, la organización y distribución territorial del poder tribal originario. 

El progresivo asentamiento de los Timotes, alrededor de 3.000 años antes de ahora; como parte del proceso de desplazamiento y ocupación de tierras por la civilización Chibcha-Mucus, en el denominado Valle de Bomboy y en el trayecto intermontano desde la Sierra Nevada hacia el lago de Maracaibo, contó con una estructura organizativa precolombina de poder político y social o señorío tribal, que sin lugar a dudas guió la germinación y el asentamiento de esta comunidad aborigen originaria Bomboy, con sus peculiaridades sociales, económicas, costumbres, espiritualidad y desarrollo cultural, que van a ser, el sostén de la transición a lo que se conocerá como "pueblo de indios" Cabecera de Doctrina Nuestro Señor San Pablo Apóstol de Bomboy  (7ma. Doctrina), en el modelo colonial esclavista, establecido por el gobernador Sancho de Alquiza y el Obispo fray Antonio de Alcega en 1608 (Briceño Perozo, 57), como consecuencia de la invasión europea de que fue objeto a finales del siglo XVI. La historiadora Magaly Burguera, sostiene que tendría una antigüedad de 1.400 años aproximadamente, <<aldeas situadas a lo largo del rio Miquinú>> (Burguera, 49), en nuestro Estado Trujillo, aldeas que permanecieron hasta el 900 D.C.

En el referido proceso de expansión, no solamente para tener control sobre la vía hacia el lago de Maracaibo, sino que es propiamente parte de las relaciones de intercambio de productos, culturales y políticas que venía estableciendo con grupos indígenas del mar Caribe y de otros sitios del mundo; igualmente, es interesante desde el punto de vista de la construcción histórica y de lo cultural de estos grupos humanos, el arraigo que ellos tenían de su sistema político territorial, que según algunos historiadores y etnólogos han dado en llamar señoríos tribales tanto locales como regionales. 

Un dato fundamental y de inicio, es que para 1600, ya se había concedido la "Encomienda Valle de Bomboy", al Capitán portugués Tomé Dabuyn, quien la desiste en 1601, y se la otorgan junto con otra, denominada "Encomienda Quebrada Comboco" (Komboko), prolongación de aquella, con más de 400 esclavos, a su hijo capitán Juan Álvarez de Dabuyn (Zambrano, 42); documento valioso del que se desprenden datos interesantes sobre la vida precolombina en este lugar. Después de la del capitán Juan  Pacheco Maldonado, en Burbusay, esta es la encomienda con mayor cantidad de indígenas.  Este Dabuyn, fue el exterminador de Nigale, los aliles, zaparas y otras tribus del lago Coquivacoa (Maracaibo). 

Para lograr esta aproximación, muy básica, del poder tribal, hemos seguido la orientación metodológica de la profesora Erika Wagner, en el uso de los topónimos Timotes existentes, sobre el mapa geográfico de nuestra Parroquia, tras ese mapeo y recorrido hemos logrado una aproximación de la localización de los elementos y figuras principales de la estructura de poder tribal en el valle de Bomboy, hoy La Puerta. 

Llama la atención, que de Sur a Norte, se despliega el topónimo trascendental del Valle, que es el rio Bomboy, del cual obtiene su nombre, (Documentos de “Encomienda Valle de Vomboy),  tenía tres  principales, se entiende que uno era cacique, o tabiskey o sub-rango de este, con aquel mismo nombre. A mediados del siglo XX, fue hallado un peto de maviskey (jefe de 9 rangos o poderes), en el Páramo de La Puerta o Siete Lagunas, que aún conservamos. 

De la lectura del señalado Documento de "Encomienda Valle de Bomboy" y "Quebrada de Comboco",  que forman parte de la 7ma.  Doctrina, de 1608, encontramos al principal o cacique Bomboy o Bombas, y a los caudillos Jasepe  y Guara, que constituían la dirección del gobierno indígena. No se incluye los indígenas de la “Encomienda San Pablo de Bomboy”, localizada en la zona norte del valle (Mendoza), también mudados de este su sitio de origen y concentrados en la Cabecera de Doctrina, ya que en 1620, son trasladados al Pueblo de Indios San Antón Abad (Mendoza).

Las primeras encomiendas otorgadas en Trujillo, trata de indios con poder e influencia sobre su tribu, como los <<principales, sus sugetos y aliados>> (Cédula de “Encomienda de Carache”, 20-01-1575. En: Fonseca, T1, 31); aparte de los llamados  indios ladinos y sumisos.

Para el recordado historiador Arturo Cardozo, <<En el cacique (Chacoy) se centraba la autoridad tribal>> (Cardozo, 11); cumplía un rol de gobierno dentro de su comunidad y espacio territorial. 

Para Briceño Perozo, toda  comunidad originaria, tenia <<como cabeza de gobierno, a un jefe, que denominaban tabiskey, que significa diez plumas. Con ese penacho se distinguía el jefe de los súbditos. Esas plumas eran arrancadas al paují. Al caudillo también se le llamó “Chacoy”>> (Briceño Perozo, 25); para ascender a tabiskey, además de ser fuerte, se requería tener talento y experiencia.

Al mismo tiempo de los caciques, existieron con poder e influencia, otros principales, por su certero juicio eran <<varios ancianos constituían un consejo…sus fallos eran acatados>> (Briceño Perozo, 26).  Se suma a esta estructura de poder, el médico, también conocido como mohán, especie de hechicero, brujo que aparentaba tener poderes sobrenaturales para curar.

Uno de los cargos de mayor importancia era el Chegué, <<sacerdote, administrador del culto de los dioses, casi igualaba en importancia al tabiskey>> (Briceño Perozo, 29), podía disponer de varias esposas. De sus hijos salían los futuros sacerdotes y tabiskeyes.

Ahora bien, del mapeo realizado y la ubicación de los topónimos indígenas, se localiza hacia el suroeste de la parroquia, el topónimo Mukuti, cerca del Portachuelo de la Lagunita, donde funcionó el espacio de frontera entre el Virreinato de la Nueva Granada y la Provincia de Venezuela, que llamarán en los siguientes siglos como: La Puerta.  Este grupo de aborígenes Mukutís o Mocotis, fueron los que desarrollaron posterior a la llegada de los europeos, la agricultura del trigo entre el Portachuelo, San Martin, Quebrada Seca, el Censo, San Pedro y la Cordillera, en el siglo XVII y XVIII. Amílcar Fonseca, afirma que Mucutí es el lugar de residencia del cacique del mismo nombre. 

         Así con el mapeo, podemos buscar un tipo de organicidad lineal, entender que en donde está ubicada la famosa Cordillera, del lado este de La Puerta, se ubicaba en una posición importante que es precisamente la Serranía del Pitimay y las áreas circunvecinas un jefe o caudillo  con este nombre, es decir, jefe de cuatro rangos, de cuatro buenos; igualmente, está otro, más al norte, que es el cacique que ocupaba lo que hoy es “Las Aletas”, contiguo a la hacienda “Las Delicias”, una posesión de tierra Bomboy, que es el cacique más importante de todo el valle de La Puerta.

Equivalentemente, al sureste, está Komboco, que mantiene oficialmente este topónimo, que como grupo humano, tenía un guía o jefe, que se distinguía o se le llamó por el mismo nombre del lugar. Este grupo de Kombocos, está cercano a los Jajoes o Xaxoes, también de nación Timotes, grupos de estos,  que fueron encomendados, pertenecieron a la misma Doctrina de San Pablo Apóstol (7ma. Doctrina). 

Hacia el este, se mantiene el topónimo Pitimay, en la Serranía de Pitimay, gran parte de lo que se conoce como Carorita, lindero oficial con la parroquia Mendoza. Documentos de venta de terrenos han desfigurado el topónimo, usando la “Cima”, la “Cordillera”, y hasta “Cima Encantada”.  Pitimay, significa en lengua indígena, Piti = cuatro, más May = poder, rangos, es decir, cacique o jefe indígena de cuatro rangos o poderes.

Igualmente, Kukuruy, antiguo nombre de Carorita, la tierra colorada, fue en este sitio donde se fabricaban utensilios de uso domésticos en arcilla, y las más hermosas y coloridas piezas, chorotes, sonajeros e imágenes mágico religiosas, en cerámica, evidenciadas sus muestras en museos nacionales y de otros países. 

Hacia el oeste, encontramos al Xikoke, un lugar y posesión en el Páramo de La Puerta (los Torres), donde existen restos de las plantas en piedra de 4 casas indígenas. Según la memoria oral, fue habitada en tiempos remotos por un pequeño grupo de estos indígenas de nación Timoto.

Además, el documento de la señalada “Encomienda Valle de Bomboy”, indica que hubo un jefe denominado Guara, vocablo que en lengua Timotes, significa hombre de la zona alta, del frío, es decir, jefe en el páramo de La Puerta o Siete Lagunas, ubicado en la zona oeste. Es pertinente señalar que dentro de la colección etnográfica del Museo de Ciencias de Caracas, hay un objeto ritual de los Aguayú del estado Zulia, que fue obtenida en intercambio realizado con los Tayrona de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, que eran grupos indígenas que dominaban las aleaciones con oro, este elemento ritual lo denominaron Guara y es el símbolo de un caudillo o jefe indígena al cual se le ven cintas en la cabeza, indicativo de su poderío, de su  mando de gobierno, es decir, que este nombre tiene relación con caudillo o cacique que puede ser un maviskey o un tabisquey. 

En dicho sistema político se incluye una especie de chamanismo ancestral, que incide en la esfera de los jefes criollos por lo de su aparente gran efectividad. Al oeste de la parroquia, y en lo más alto está el sitio desde donde ejercía su poder el sacerdote Chegué que es la figura simbólica del chamanismo ancestral aquí en esta jurisdicción, del que por su importancia y simbolismo durante el periodo precolombino, publicamos un artículo reciente. Coincidentemente con la oralidad y en estrecha relación con lo expuesto anteriormente, se puede observar que, define tanto por el topónimo, la localización, altura, clima, fenómenos naturales, que el lugar cumplía una función utilitaria, quizás de santuario, en la estructura y señorío de poder tribal de la Comunidad indígena Bomboy, luego Resguardo indígena de La Puerta. Chegué era el sumo sacerdote, ejercía un rol fundamental dentro del señorío tribal y la comunidad indígena Bomboy. 

En  el Norte de la parroquia, encontramos los Bicuyes o Vicuyes o Vacuyes, grupo o familia indígena, posiblemente  parental o desprendimiento de la pequeña comunidad de Estovacuy o tierra de las cocuizas (Municipio Carvajal).  Según las escrituras de “Encomienda Valle de Bomboy” de Juan Álvarez Daboín, terrateniente de este Valle, también junto con los antes señalados, hubo otro jefe principal llamado Jasepe, en su jurisdicción.

Al frente de la hacienda Las Delicias (también zona norte), encontramos un sitio denominado la "Vega del Cacique", en dónde llaman Las Aletas (documento de Partición Posesión Las Delicias). Todos los puntos geográficos, a los que se ha hecho referencia, en nuestro criterio, tuvieron su nativo dirigente principal, no solo por lo del topónimo, sino porque esta comunidad se conformó con grupos y familias provenientes de sitios distintos al Valle de Bomboy, durante el proceso de reducción y evangelización, que contemplaba el modelo colonial de encomiendas. 

La anterior, sería de acuerdo a la señalización toponímica y simbología, la estructura de poder territorial y gobierno tribal de la Comunidad indígena Bomboy, asentada en el espacio geohistórico, que hoy constituye La Puerta. 

La importancia del conocimiento y difusión de este tema, radica en que dentro de la obligación que tenemos todos de descolonizar la historia local y desenmascarar la versión sesgada contada por los hacendados y gamonales, quitándole el oscuro velo racista y visibilizar este periodo hermoso de nuestra formación como comunidad, debemos reivindicar además, los topónimos auténticos y criollos, para su uso en tradiciones y costumbres culturales y educativas, y con fines de su conservación.

(*) Portador patrimonial histórico y cultural de La Puerta.

La Puerta, abril 2024.

omanrique761@gmail.com

 

sábado, 30 de marzo de 2024

Chegué, histórico, fenomenológico y místico.


Chegué, histórico, fenomenológico  y místico.

Por Oswaldo Manrique (*)


Contenido.  

1.      El espacio geohistórico.

2.      Algo de Historia: Chegué, gélido, histórico y mítico. 

3.      Páramo de Chegué y su fenomenología natural o atmosférica.

4.      Tierra de indígenas, caudillos, mitos y leyendas.

5.      Chegué, el topónimo indígena y el sumo sacerdote.


         El espacio geo histórico.

Desde los primeros años de expansión y desplazamiento de la civilización Chibcha - Mukus desde Tunja, y la nación Timoto hasta las inmediaciones del  lago de Coquivacoa (Maracaibo), como salida al mar Caribe, este lugar de paso intermontano, tuvo y tiene su importancia. Nuestro vecino Ángel Alfonso Araujo, ex Prefecto de la Parroquia La Puerta y nativo de Chegué, nos reveló que <<Chegué queda cerca de "Los Asientos", donde se origina el agua que va a dar a la Quebrada de San Martín, cerca de La Lagunita,  forma parte del Parque Nacional Sierra La Culata. Para llegar a Chegué, desde El Paramito, a pocos pasos de La Lagunita, a pie, se pueden gastar unos 40 minutos, esos eran antiguos caminos de caudillos, que se trasladaban en mulas>> (Conversación con Ángel Alfonso Araujo en La Puerta, 3 enero 2024), caminos construidos, andados y usados por los indígenas para el traslado de carga a pie, desde los pueblos andinos hasta el Lago de Maracaibo.  

Como  complemento Araujo  nos explicó  que, <<es un sitio por donde se llega a la Cañada Grande, donde hubo el accidente en el año 51 y se ve la Cruz Colorada, desde este punto se ve también parte de lo que es el Lago de Maracaibo. Cañada Grande queda frente a la Laguna Negra a una hora y 20 minutos a pie>> (Conversación citada), se cumple una jornada de camino, tanto a pie, como en bestias para trasladar los productos, los viajeros lo tenían como sitio de paso y de durmienda, para continuar la marcha al día siguiente. 

Por su parte, Esteban Quintero, nuestro baqueano y conocedor, agrega que,  <<de la Cruz Colorada hay un camino que lleva a la Cañada Grande y a Monte Carmelo y la otra que va a las Escaleras de Piñango>>. (Conversación con Esteban Quintero. La Puerta. 17 marzo 2024); nos ubica en el Páramo de La Puerta,  Siete Lagunas, a más de 3.500 msnm.

Igualmente Araujo nos  indica que,  <<hay sitios cercanos ahí, que se llaman la Laguna El Perol, otro sitio se llama Los Chorotes, otro se llama La Gallera, otro se llama El Purgatorio, donde realmente lo que hay es cría de ovejos y las famosas vacas lanudas, que es muy escasa. Se sembraba en mi época de infancia mucha papa del tipo “Negra”, la “Carraca” y la denominada “Acema”, además, del trigo que se sembraba para el alimento de nuestras familias>> (Conversación con Araujo), esta producción se da, a pesar de la debilidad de su suelo y el severo clima que allí abruma.

Se puede apreciar que los caminos, incluyendo las famosas “Escaleras” de piedra bruta, tanto las que dan a las Lagunas, como las dirigidas a Piñango, obra precolombina, su ubicación  cercana  al Santuario Indígena Maen Shombuk (Siete Lagunas),  se  condensa  en un sitio aislado, como protegido tanto por la naturaleza con el torbellino del viento, la oscuridad y el arcoíris, como por la poca afluencia de los seres humanos, como si fuera la divina providencia, por eso, me atrevo a señalar que en Chegué pareciera que lo místico y fenomenológico y sus características reales y atmosféricas,  se confunden con lo místico y lo ancestral. 

El geógrafo trujillano, Francisco González Cruz, en su trabajo sobre geografía del estado Trujillo, indica que, dentro de los tres grandes relieves, de esta entidad, se encuentra la Sierra de La Culata, que precisamente,  <<penetra por el sur del estado en el páramo Chegué o Malpica (3.894 msnm) y va descendiendo paulatinamente en dirección noreste a través de los páramos Siete Lagunas (3.724 msnm), de La Puerta (3.331 msnm)>> (González, 250). Este importante dato, nos responde varias interrogantes, que existen en relación a este interesante y excepcional lugar.

Algo de Historia: Chegué, gélido, histórico y mítico. 

Los primeros pobladores se asentaron y vivieron en dichos páramos y en el valle de Bomboy, alrededor de 3.000 años antes de ahora, como parte del proceso de expansión de los Chibchas-Mukus, de donde se desprende la nación Timoto, tomando en consideración el espacio que conduce al lago de Maracaibo  (Coquivacoa) como salida al mar Caribe.

Sobre noticias de vida prehispánica en este lugar, existe una interesante referencia, en la investigación del arqueólogo Kider, al encontrar una reliquia o figura de barro, de  <<Cabeza ovalada, cuerpo hueco, un espécimen tosco del Páramo Alto Chequé, Distrito Valera, Trujillo, tiene patas, muy juntas y otras características no inusuales. PL XVIII es probablemente andino, aunque se dice que proviene de Maracaibo>>. (Alfred Kider. Arqueología del noroeste de Venezuela, Vol. 26. Pág. 133. 1944); muy posible que, si no fue elaborada allí, haya sido usada y dejada en este sitio de paso, por algún transeúnte venido de algún pueblo del Lago de Maracaibo o de la Sierra Nevada o Tunja. Otros investigadores como Vellard, han encontrado más vestigios de ese periodo, pero localizados en el Páramo Siete Lagunas (cercano a Chegué, La Puerta), como los que se encuentran en exhibición en el “Museo del Hombre”, en la ciudad de París, y en el “Tulene Bertoni”, de Valera.

Por la poca información existente, recurrí al testimonio de personas vinculadas con este sitio. Nos relató Ángel Alfonso Araujo, ex prefecto de la Puerta, y nativo de Chegué, que a comienzos del siglo 20, de forma rápida,  comenzaron a aparecer casas de tapiales, construidas por la familia Araujo, en su ancestral técnica de barro, con la intención de poblar el sitio y de explotar la agricultura y la cría; <<La familia Araujo fue de las pocas y más antiguas  que compraron algunos pedazos de tierra, quizás a finales del siglo XIX, compró el señor Fernando Araujo mi bisabuelo y se mudó con su señora María Fermina Salcedo de Araujo, allí establecieron sus espacios de hogar,  siembra y de cría>>. (Conversación citada); este Fernando, fue adquiriendo otros lotes de tierra adyacentes.

Recuerda que cuando era niño lo llevaron <<al matrimonio de Crucito Villarreal, en Cañada Grande, que fue a todo dar porque hubo música de violín, cuatro y a pesar del sitio que es muy templado, muy frío, allí hubo grandes mesones de comida, baile, pasteles, ovejo guisado, que al ser servido en el plato se congelaba, dieron café, a los mayores les daban sanjonero, y bailaron,  mucha gente que llegaba de Monte Carmelo>>. Fernando Araujo, de los primeros pobladores de Chegué, bisabuelo de Ángel Alfonso Araujo, nació en 1889,  murió en 1971, a la edad de 90 años.

En otra conversación, con nuestro vecino Antonio Araujo,  el popular "Cuyusa", nativo de esa zona, y pariente de Ángel Alfonso Araujo,  nos ratificó que allá, apenas se levantaron 15 casas, que hoy están en calidad de ruinas, se cayeron las tapias, producto de que los animales las empujaban y se fueron demoliendo y destruyendo.

Por su parte, el vecino y ambientalista Esteban Quintero, buen conocedor de esa zona, nos relató que  << La Casa y  los llamados “Los Asientos” (tapias),  solían funcionar como sitio de paso para los viajeros que venían de Piñango, rumbo a Montecarmelo>>, como sitio para dormir, pasar la noche, y continuar la marcha al día siguiente.

Agregó el mismo Quintero que, <<allí se conocen como pobladores de ese Páramo, a la familia Araujo, y a la familia Toro>>. Se le preguntó acerca de la importancia histórica y paisajística de Chegué y rápidamente respondió: <<es que allí están las legendarias “Escaleras”, obra indígena milenaria prehispánica, el antiguo camino de recuas, ajustado ancestralmente con piedras, que conducía a Palmira, Timotes y los Aposentos>>; muchos de nuestros caudillos de finales del siglo XIX, lo usaron como vía de escape, ante sus perseguidores.  

Los datos proporcionados por los Araujo y Quintero, nos sugiere que además de la difusión de este excepcional y hermoso lugar, se debe proteger y conservar como patrimonio natural del estado Trujillo y particularmente de La Puerta.

Los habitantes de este lugar los venció lo inhóspito, lo gélido del sitio y la mayor parte, se mudó a La Puerta y otros lugares, buscando mejores oportunidades de vida.

Hoy, en estos menesteres de descolonización de la historia y la cultura local, comprendo lo que quería decir mi abuelo Concio Rivas, hace varios años, sobre el “joven viejo” y el “viejo joven” Chegué, que vigilaba el cauce de los acontecimientos de su gente, según él,  y en efecto así lo entiendo, que en la ruta hacia las Siete Lagunas, existía este sitio agreste, casi glacial llamado Chegué, a quién se le sumaban características superiores en los primeros pobladores, y  luego por los grupos de indígenas trasladados al pueblo de concentración y esclavitud llamado Pueblo de Indios Cabecera de Doctrina Nuestro Señor San Pablo Apóstol, hoy La Puerta.

Dicen nuestros mayores, que el personaje indígena Chegué vivió unos 150 años, en ese Páramo se alimentaba de díctamo real amarillo y de pasta de frailejón.  Hoy en Chegué, sitio abandonado hace más de medio siglo, existen solo unas 15 casas totalmente en ruinas. 

Páramo de Chegué y su fenomenología natural o atmosférica.

La  elevada ubicación de este Páramo, explica lo de las aguas cristalizadas o espejos de hielo que allí se acostumbra ver.  Solo los que han habitado en ese lugar pueden dar fe de un fenómeno natural meteorológico concurrente,  como lo es el remolino de viento que allí se produce, por eso algunas personas lo llaman “ventisquero”, quizás con desdén, para no hablar bien del sitio.

En esa zona se forma un remolino muy curioso y  persistente, porque llegan vientos de los dos lados y se encuentran y abrazan en este punto, es decir, uno que viene de Monte Carmelo y otro que llega de Piñango, formando un torbellino o el denominado Remolino de Chegué, que se alza en dirección al cielo, de forma maravillosa, combinando la pureza del blanco con los afectivos azules, todo un espectáculo.

También se observan los momentos de oscuridad en pleno día, especie de curiosos eclipses. A raíz de  estos fenómenos naturales y meteorológicos, se comenzaron a comentar los famosos encantos, mitos y leyendas de que era un sitio de mucha penumbra y crepuscular, como defensa y protección, es decir, que cuando llegaba gente nueva, extranjera, forasteros y caudillos a quedarse, aquello se ponía oscuro, todo el lugar en penumbras, y también surgían los famosos arcos iris, entonces salía el sol nublado.

Es precisamente en Chegué, donde se produce además del torbellino del viento, la oscuridad en el día, el fenómeno de la lluvia parcelada y selectiva, que cuando está molesto, llueve en un sitio y en el que está a pocos metros, no  llueve, permanece seco, esto, como ambiente fenomenológico natural, y hasta como creencia o superstición, es interesante.

         Tierra de indígenas, caudillos, mitos y leyendas.

Fue obra precolombina para el intercambio de productos, y además, camino de caudillos; a raíz de lo agreste, altitud y lo apartado del sitio, nos dijo Ángel Alfonso Araujo, <<se comenzaron a comentar los famosos encantos, mitos y leyendas de que era un sitio de mucha oscuridad, es decir, que cuando llegaba gente nueva, forasteros y caudillos aquello se ponía oscuro, todo el lugar en penumbras, y también los famosos arcos iris, entonces salía el sol nublado>>; asimismo, las historias y versos relativos a nuestros caudillos de la Cordillera de La Culata, el coronel Sandalio Ruz, que decían tenia pacto con el demonio, porque desaparecía, y el coronel Américo Burelli García, que en su huida hacia Palmira, le tapó los ojos a los “chácharos” del dictador Gómez. Los amparó Chegué.

Indagando sobre el período prehispánico de La Puerta, que tanto nos entusiasma, recordé una noche en la que estábamos alrededor del fogón, en nuestra casa en el Xikoke, Páramo de La Puerta, viendo todos los movimientos y escuchando los decires de mi abuelo “Concio” Rivas, que nos transportaban al mundo de la leyenda y de lo mágico. En esa oportunidad, nos dijo que,  <<así como existían los cuidanderos de las Siete Lagunas, viejitos que viven en las lagunas, también en la antigüedad, hubo personas que vigilaban y estaban pendientes de los asuntos del pueblo>>; fue cuando nos habló de Chegué, el joven viejo o el viejo joven, que según mi taita había durado vivo más de 150 años, y  había peleado en la guasábara contra el conquistador García de Paredes. Yo, el único nieto, en esa conversa, solamente me entretenía con lo que nos decía de los cuidanderos de las lagunas, que son mucho más de siete lagunas, de diferentes colores, altitudes y tamaños. Y le pregunté: - ¿Abuelo antes qué había en esas montañas? El taita con su pie montado en el borde del fogón, se quitó el sombrero y parsimonioso, señalando con el dedo índice hacia arriba: contestó: - Lo que había antes, solo lo saben los que están en el cielo. De modo que con su respuesta, nos dejó todo un mundo de explicaciones por conocer. Solo nos miramos, y le sonreímos la salida.

 Chegué, el topónimo indígena y el sumo sacerdote.

El término Chegué, de origen muisca, de donde deriva la lengua de la nación Timoto, de acuerdo a su transcripción fonética y las antiguas versiones ortográficas, significa dignatario religioso. La investigadora colombiana María Stella González de Pérez, ha indicado que historiográficamente, tanto Chegué, chiqui, chuque, xeque, ieque y jeque, se refieren a sacerdote o mohan muisca. 

Los primeros cronistas españoles entre ellos fray Pedro Simón, nos dan una orientación para interpretar este asunto, particularmente para la historia temprana de La Puerta y la estructura de poder tribal existente al momento de la invasión europea.

Fray Simón, en su <<Tabla para la inteligencia de algunos vocablos",  define con toda claridad el significado del chyquy o jeque: «leque, es el sacerdote de los Ídolos, el que ayuna, y haze las ofrendas· es vocablo corrompido por los Españoles, porque en su propiedad, se llama cheque, es lo mismo que mohán en otras prouincias>> (María Stella González de Pérez. Los sacerdotes muiscas y la paleontología lingüística. PDF. Colombia. 1996).  

En su estudio, María Stella González de Pérez, señala que, en buena parte de fuentes históricas, <<se siguió usando chyquy para designar al sacerdote o chamán indígena>> (Ídem), onomatopéyicamente Chegué.  

Aparece en los documentos doctrinales, particularmente en los Autos por Juicios de Idolatría, que ha destacado Amílcar Fonseca, en su obra Orígenes Trujillanos (Tomo I, págs. 43 a 47), cuando se caracteriza al mohán o mohana, su rol en el señorío tribal, su vestimenta con plumas de guacamaya, sus utensilios: sonando el caracol y quiteros, sus ídolos y chorotes, los ritos bendiciendo conucos, bestias y ganado, curaciones de enfermos, castigo a los  amancebados  <<y en la tarde hacía la mojanería, según las necesidades del tiempo, a oscuras>>,terminando con un festín,  nos sugiere que se trata del sabio anciano, el sacerdote, guía o maestro ave.    

Según lo anterior, Chegué significa una especie de sumo sacerdote y personaje que expresaba la religión indígena, así como, guía y maestro en los símbolos y ritos diversos del temor a sus deidades, y según los demás seres y los astros silbando y cantando al cielo.

Chegué, es una especie de deidad para los indígenas, a la que le rendían culto en ese realismo mágico de nuestros ancestros. Al sitio, quizás respetado y solemne,  acudían y salían en procesión para realizar los rituales de la lluvia y en el tiempo de las cosechas y sus rendimientos. Chegué, era el representante de Kachuta (Dios) en la tierra, lo más alto y sagrado para los indígenas. Dentro de su tribu gozaba de autoridad y dignidad para abordar problemas generales de religiosidad y cosmovisión, así como, de su gente y costumbres mágico religiosas. Era el sacerdote dedicado y consagrado por Kachuta para celebrar, hacer y ofrecer ritos y rezos, inclusive, sacrificios.  

Los caminos tan antiguos como las enigmáticas “Escaleras” indígenas, hechas de rocas traída de otros lugares, la altura de su ubicación, la cercanía al santuario aborigen Maen Shombuch (Páramo Siete Lagunas), nos indica que el nombre Chegué sirvió y sirve de topónimo indígena de ese lugar, y a la vez, nos indica, nos induce a pensar, que fue el espacio natural de ese Sacerdote, dentro de la composición de poder y el señorío tribal de esta zona indígena.

Conclusión.

Más que un topónimo, Chegué es un  espacio significativo dentro del universo simbólico de los indígenas.

El lugar, sin duda, tiene una importancia fenomenológica, científica, paisajística, espiritual, cultural e histórica para la humanidad.

Del mismo modo, reúne las condiciones para considerarlo un espacio fenomenológico y único, es decir, aquel en el que todos los elementos señalados, tangibles, reales, naturales, perceptibles, constatables, se mezclan con las imaginarios, ideales, místicos, leyendas, historias, conformando un tipo especial de realidad, de vida y cotidianidad andina. Los trujillanos que tenemos el privilegio de poder disfrutar y tenerlo, debemos promover su estudio y conservación como lugar excepcional.

La fotografía que se acompaña, es colaboración de la ingeniera Yadira Rivas. El peto sagrado (reverso), que se observa en la parte inferior, es de un sacerdote o maviskey; fue encontrado a mediados del siglo XX, en el Páramo de las Siete Lagunas, colección privada.

(*) Portador Patrimonial Cultural e histórico de La Puerta.

La Puerta, marzo 2024.

omanrique761@gmail.com  

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