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sábado, 3 de junio de 2023

El Censo, histórico lugar de La Puerta.

     Caserío El Censo, histórico lugar de La Puerta.

Por Oswaldo Manrique (*).


La historia mínima de este Caserío.

La historia de cada uno de los caseríos que conforman la parroquia La Puerta, constituye una especie de mundo particular, encantado y enigmático, pero que a la vez, le da cuerpo de comunidad,  identidad, pertenencia, y le da esa característica a La Puerta, en su totalidad, de pueblo con una historia estremecedora y con visos de enigmática. 


El caserío El Censo, está ubicado en una hermosa posesión de tierras de fresca montaña denominada antiguamente El Mirador, que desde tiempos ancestrales sus primeros pobladores fueron indígenas Mukutís, de la gran nación Timotes.  Con el devenir, dicha posesión perteneció a Don Roque García, rico hacendado de Mendoza del Bomboy, que las continuó cultivando de extensos y productivos trigales como lo refirió el investigador alemán Humboldt en 1800; a su fallecimiento, le quedó esa heredad a su hija Petra Cantalicia García; y al morir está, la heredaron sus cinco hijos, Cristino el Molinero, Umberto, la maestra Agripina, Pedro Mario y el coronel Américo Burelli García.  

Cristino Burelli García, <<heredó las tierras desde El Censo hacia arriba pasando por "San Rafael" hasta la Cima. Don Cristino vivía donde llamaban la Casa de Teja, cerca de ahí vivió el señor Ezequiel Salazar y su familia>> (Notas historiográficas de Antonio Lino Rivero sobre El Censo y Quebrada Seca. Maracaibo. 2012);  hombre de buen humor, como hijo del “Jurungo” Burelli, acostumbraba a expresarse en italiano; <<Al tiempo vivieron en ese sector la familia Salazar, Elvira Rivero y familia, Mario Paredes y familia, Catalina Rivero vivió en El Censo con su familia. Cuando se mudó para Quebrada Seca su hijo Martín que ya se había casado, siguió viviendo allí con su familia>> (Ídem). Cristino, nació en 1871, y murió en 1936.

Umberto, su hermano, tenía la posesión desde Los Árboles hasta la quebrada que une El Censo con la Media Loma. . La posesión denominada “San Martin y Loma del Senso” en jurisdicción de este Municipio, cuyo copropietario era Umberto Burelli,  <<linda por el pie con Ciriaco Carrasquero, sucesión de Antonio Sierra y Rafael Abreu; por un costado posesión de Carmen González y Juan Domingo Araujo; por otro costado con Rafael Abreu y por cabecera con derrames para Montecarmelo y por el este el filo de la montaña>>. (Encontrado en: Libro Documentos Varios1900-1916. Registro de Poderes Juzgado Municipio La Puerta, julio 28 de 1900); Umberto, se la ofreció en venta a Martin Rivero, pero no tenía el dinero y se la vendió a Ezequiel Salazar. Sin embargo, amigo de Martin, lo autorizó y ayudó a construir una casa más amplia, que la que tenía. Posteriormente, este Ezequiel le vendió la mitad de esa posesión a Leonardo Rivero, quien al parecer era hijo de Gorgonia Rivero y Cristino Burelli, hermano de Don Umberto. Leonardo nació en 1906.  Las primeras casas de este sector, fueron 3 de los Rivero, Don Umberto Burelli García tenía la suya en Los Árboles, donde vivía con una señora, de quien dicen le dio lepra, al morir ella, quemaron la casa. El Coronel, sembraba El Portachuelo y San Martin. Umberto Burelli, nació en el año 1874 y murió en 1922.

La versión de Antonio Lino Rivero, especifica lo siguiente: <<Don Humberto heredó las tierras desde "Los Arboles" pasando por "Los Camamones", Los Porfiados" y El Censo  hasta llegar a la quebradita del Censo, vía la Medía Loma, "Los Manzanos".  En el sector "Los Arboles" vivió Don Humberto Burelli, me cuenta mi papá que habían dos casas muy bonitas, desde ahí se observaba el valle de Quebrada Seca, el Filo de la Serranía y el pueblo de La Puerta>> (Notas historiográficas de Antonio Lino Rivero sobre El Censo y Quebrada Seca. Maracaibo. 2012).


Y se alzaron contra el cruel general Gómez. 


Quizás el resto de los venezolanos piense que la vida en estos pueblos rurales y andinos es aburrida y bucólica, como la llaman y al contrario, es de una cotidianidad intensa y vertiginosa, donde la preocupación de uno es la preocupación de todos en torno al hecho social, político o religioso, y por supuesto, a los grandes problemas. 

Así, va sucediendo la vida en nuestras comunidades, pareciera que los sucesos históricos nuestros fueran realmente nuestros y únicos porque se ha escrito muy poco, por no decir nada de ellos. La historiografía ha obviado esos hechos, igual los que tienen que ver con El Censo y sus alrededores, incluyendo lo que es El Portachuelo, San Martín, los Llanos de San Pedro y por supuesto La Puerta, actuando como todo un pueblo en colectivo, uno de ellos, fue el levantamiento de nuestras montoneras puertenses contra Juan Vicente Gómez, que se ha llamado o se le recuerda como "la guerra de los 15 días", cuando éste, comenzó la rebatiña de las concesiones de asfalto, petróleo y minería, es el alzamiento campesino guerrillero contra el dictador, que liderizaron los Varones de la Sierra de La Culata, comenzando por el coronel Américo Burelli García, el legendario y justiciero Coronel Sandalio Ruz, habitante de Los Aposentos, Cesáreo Parra, el de la feroz cabalgata, Umberto Burelli, el joven José Pabón El Mártir, el Macho Palomares, lugarteniente de el Tigre de Guaitó general Rafael Montilla Petaquero; y Mitrídates Volcanes el recordado último montonero y lugarteniente del coronel Américo. Al considerar realmente nuestra historia y por supuesto este tipo de cruzada rebelde ante el problema nacional, desde una localidad serrana,  donde se incorpora todo este pequeño y gigante pueblo, demuestra tanta intensidad, que realmente no se borran de la memoria colectiva de nuestra gente.

Encontrarán en nuestras montañas, en nuestros paramos, de rancho en rancho, de casa en casa, quien comente la historia por lo menos de algún familiar o tatarabuelo, relacionado con el levantamiento de La Culata, o la guerra de los 15 días, o la toma y sitio de Timotes, la cacería y persecución al coronel Américo, hechos estos de una de los grandes jornadas históricas nacionalistas contra la dictadura del general Gómez, que mucha gente no lo conoce, pero para lo interno de todos los caseríos de nuestra Parroquia, es un tema que forma parte de nuestra cultura y de nuestra idiosincrasia que todos comentan, casi como parte de nuestras intimidades. 


Espacio geográfico.


El caserío El Censo, jurisdicción de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, perteneciente al estado Trujillo, Venezuela, se encuentra a una altura de más de 2.450 msnm,  localizado entre sectores igualmente interesantes como La Lagunita del Portachuelo, a un poco más de 1 km., Media Loma, Quebrada Seca, San Pedro, y a unos 5 km aproximadamente del área urbana de La Puerta. Anteriormente, se le llamó El Mirador, porque desde allí se logra observar diáfanamente la población de La Puerta y otros lugares. 



El particular y simpático topónimo.


En tiempos, que gobernaba el general Antonio Guzmán Blanco, se ordenó realizar el primer censo del país. Nos explicó Antonio Lino Rivero, hijo del maestro Martín Rivero, ambos nativos de este sector, que a ciertos sectores de La Puerta encomendaron dicha actividad a las “hermanitas”, que eran personas religiosas. A El Mirador, en donde habían pocas casas, llegó un grupo de estás monjas, a la vivienda familiar de Catalina Rivero, madre de Martín Rivero y le informaron lo del Censo. Como las familias estaban muy distantes, en Los Repechos, Media Loma, Charcal, Hato Viejo, Pozo Redondo, comprendieron la importancia, y se comprometió a convocarlas para que asistieran a su casa y las pudieran matricular a todas. Las empadronadoras aceptaron y se alojaron en casa de los Rivero por 4 días, la gente acudió allí y realizaron su labor. 

Este empadronamiento, ordenado por el Presidente Guzmán Blanco, se realizó entre el 7 y 9 de noviembre del año 1873 y se publicó el 27 de abril de 1874 (tomado de Datos del Instituto Nacional de Estadísticas).

Antonio Lino Rivero, rememoró el acontecimiento que le contó su padre, de la siguiente forma: <<el Censo, cuándo esas tierras eran de Don Roque García, supuestamente ese lugar se llamaba “El Mirador” por su vista panorámica hacia el pueblo de La Puerta y otras comunidades. Cuándo Don Humberto Burelli heredó las tierras antes mencionadas ya Catalina Rivero y sus hijos vivían en ese lugar, unas monjitas llegaron ahí con la misión de censar a la comunidad, estás se quedaron dónde Catalina, hasta donde acudían los campesinos a censarse, de ahí el nombre del censo>> (Notas sobre los orígenes de los nombres del Censo y Quebrada Seca, según Antonio lindo Rivero, del 24-6-2007). Catalina nació en 1850 y murió en 1956, con 106 años, en El Censo.

Se hace la salvedad que, en documentos legales de propiedad inmobiliaria de este lugar, hemos encontrado escrito el topónimo como Senso, con “S”. Senso, palabra italiana, significa: sentido, dirección, rumbo, sensación, orientación. 

Posteriormente, el sitio donde se realizó el empadronamiento, se fue convirtiendo en epicentro de la comunidad y lo comenzaron a llamar como lugar del Censo o donde se realizó el Censo, y quedó usándose esa palabra, como topónimo del lugar. 

Gentilicio:

A los nativos de este caserío se les llama censenses, otros los llaman censeros.


La primera escuela de El Censo. Un joven impulsor comunal.


Una simpática anécdota.

Nos cuenta Antonio Lino Rivero, nativo de El Censo, que Martín Rivero, siendo niño muy católico, iba a misa los domingos, el cura se subía al púlpito a impartir su homilía y decía "hijos míos deben confesarse porque se los va a llevar el diablo", esta frase se le grabó al niño Martin. Su papá "Chon", que así le decían a Resurrección Araujo, oriundo de Jajó.  Se vino al Censo, a la parte baja y tuvo tres hijos con Catalina Rivero,  Martín, Elvira y Jacinta.  Catalina vivía en la parte de arriba y él en la parte de abajo, luego se fue a los Aposentos. Resurrección, comerciante, casado con la adinerada señora Victoria Carrizo, compró lo que hoy se conoce como La Flecha, hasta los predios de la familia González,  ahí desarrolla una finca llamada San Luis, que en parte hoy, están las cabañas Agripina.

Un día, “Chon” llamó a Martin para que lo ayudara a mover las vacas, las mulas y burros, en Comboquito, topónimo anterior de La Flecha, allí había ganado, y tenían unas tapias de arvejas y a Martin se le ocurrió subirse y comenzó a predicarle a los burros y lo escucharon cuando les dijo: -"¡arrepiéntanse! porque se los va a llevar el demonio". Los que lo estaban observando, se le acercaron y le preguntan ¿Por qué hacía eso? El niño les contestó: - Es que los burros se están alebrestando mucho.

Resurrección le notó inteligencia al niño y habló con Catalina, para ponerlo a estudiar, en aquellos tiempos de casi total analfabetismo. Martin, el hijo de Catalina Rivero y Resurrección Araujo, nativos de El Mirador (Censo), lo pusieron a cursar estudios de primeras letras en la selectiva escuela de don Lucio Viloria, en La Puerta. Este, le dio cupo, donde estudió entre los años 1912 y 1916. En los ratos libres, el pilas y sagaz "Cacha e' Tinta", como comenzaron a llamar a Martin, agarró uno de sus cuadernos y fue anotando las casas que habían en el pueblo, sus calles, características, así como, los datos de cada familia. 


La primera Escuela de El Censo.


Cuando Martín terminó sus estudios, se le metió en la cabeza hacer una escuela en su pequeño y alejado terruño, y en su misma vivienda, en El Censo. Se iba a pie con su hermano mayor Rafael, a Valera, iban con su mula cargada de mercancía y aprovechaba  ver en los negocios, los precios de los libros y de las libretas, él como tenía un torito lo cargaba de paja, con una o dos arrobas de paja por las que obtenía 2 bolívares y también lo bajaban a Valera, cuando regresaban después de la venta, traían el maíz para la casa y los libritos,  así fue comprando material para su proyecto de escuela; cuando tuvo varios libros, se puso a buscar la matrícula, es decir, el grupo de alumnos que iban a recibir clases en su escuela, así consiguió a 9 hembras y 9 varones de acuerdo a lo que contaba Ricardo Parra que fue su alumno. Dentro de su modalidad escolar, en el recreo o receso de clase el joven maestro, los llamaba a ayudarlo en agricultura, en la siembra de papa, bien a cosechar o desyerbar, limpiarla, los aprovechaba en ese sentido, así todos iban aprendiendo y la idea era que todos aprendieran bien, como primeros alumnos y a su vez, enseñarán a los otros a los de las siguientes generaciones. Esta escuela se fundó entre 1918-1920, según Antonio Lino Rivero, hijo del maestro Martín.


En esta misma escuela y como parte del conocimiento que se impartía, acostumbraban a celebrar las fiestas patrias, montando actos culturales, declamaban, cantaban, bailaban, se hablaba del 19 de abril, 5 de julio, de Carabobo, de los próceres de la patria, recuerdan que el maestro Martín, después que hacía una gran disertación sobre Simón Bolívar terminaba diciendo con alta y modulada voz <<y ese era Simón Bolívar>>. En El Censo vivió el maestro Martín hasta el año 1940, cuando se mudó a la población de La Puerta, como le gustaba la poesía, el canto, la música, en esa escuela inicial tenía también una vitrola que servía para animar las reuniones y hacer las fiestas tradicionales del caserío que ahí se realizaban. 

La lista de los primeros 18 estudiantes de la Escuela de El Censo, es la siguiente, varones: Félix Rivero, Emilio Toro, Olegario Salazar, Alfonso Salazar, Froilán Villarreal, Alfonso Ocanto, Ricardo Parra, Celestino Villarreal, Diego Villegas, Hipólito Villarreal, Edilio Villarreal, de las hembras, en esta primera matricula, estudiaron Amelia Paredes, Romualda Paredes, Ninfa Salazar, es hija de Ezequiel Salazar, Virginia y Vicente Rivero, Antonia Rivero y Elvira Rivero, esa era la la nómina de alumnos que tenía el maestro José Martín Rivero,  padre de Antonio Lino Rivero, que me la suministró. 

Vialidad.

Actualmente existe una vía agrícola, de mucha pendiente. Perteneciente a una parroquia de carácter turístico, este sector, por su paisaje paradisíaco, ubicación, clima, altura presenta fortalezas de desarrollo que pudieran dar inicio a su progreso como zona de esparcimiento agro turístico y de conservación ambiental. 


Rivero, recuerda que, en cuánto <<la carretera que es una vía que sube a la “Media Loma” a  Caseteja.  En la primera fase la fueron construyendo de noche a escondidas del dueño de las tierras, y posteriormente el otro ramal que llega al Censo. Luego hicieron el pedazo que llega a Quebrada Seca, pero con mucha muy pendiente>> (Datos suministrados por Wasap de Antonio Lino: 22-1-2023).

La Media Loma

En esta zona, existen varios caseríos y posesiones que están interconectadas, familiar, social, histórica, económica y culturalmente, uno de ellos, es la Media Loma. Uno de los primeros propietarios de las tierras de Media Loma era <<Rafael Abreu, de quien comentaban que tenía propiedades en Motatán y vivía en ese lugar. Las tierras de Media Loma las perdió en un pleito que le ganó el General Emilio Rivas, años después las vendió en una subasta donde estaban tres compradores. Rivas fue en 1928, Presidente del estado Trujillo. Mauricio Torres, Don Felipe Vieras y Don Audón Lamus, el que ofreció más fue Don Audón, (22.000 Bs.). Ya yo vivía en Maracaibo, cuando me entere qué había donado parte de esas tierras a la Diócesis de Trujillo>>. (Datos suministrados por Antonio Lino Rivero, vía Wasap el 22-1-2023). En este sitio, también vivió el legendario Cesario Parra.

Cesario Parra, uno de los aguerridos montoneros, que fue solidario con el coronel Américo Burelli, y le salvó la vida, <<vivía en la Media Loma, en lo que llaman Los Manzanos. Cesario, supuestamente era de Jajó, sus padres eran José Félix Parra y María Isabel Castellano, tenía dos hermanos Hipólito y Genaro y cuatro hermanas: Juana, Felipa, Petronila y Paula, se casó el día 13 de Noviembre con María Mercedes Paredes, quien era tía de mi mamá Leonor>> (Datos suministrados por Antonio Lino Rivero, vía Wasap: 22-1-2023).

Chucumbete

Este, era el nombre de parte de lo que hoy es la posesión San Pedro. En ese lugar tenía Don Ciriaco Carrasquero sus propiedades que eran grandes extensiones de terreno y llegaban hasta La Casa de Teja, dónde comienza la Media Loma (Datos suministrados por Antonio Lino Rivero, vía  Wasap: 22-1-2023). Cesario Parra, también trabajó en Chucumbete.


Notas de etnología. Valores, tradiciones, costumbres, religiosidad, identidad, pertenencia, idiosincrasia que caracterizan a los pobladores de El Censo.


En cuanto a las viejas costumbres de los censenses, Antonio Lino, refiere que en la vida espiritual,  <<La mayoría profesaba la religión católica y cada tercer domingo de cada mes bajaban al pueblo a cumplir con sus compromisos religiosos también asistían a las fiestas de la Virgen de la Paz y San Isidro. Uno de los primeros sacerdotes que recuerda mi papá el prebistero Eloy González Moreno, este vivía en Carmania y subía los terceros domingos a decir la Santa Misa>> (Notas sobre los orígenes de los nombres del Censo y Quebrada Seca, según Antonio Lino Rivero, del 24-6-2007); después conoció a otros sacerdotes como el padre Verde y el padre Trejo.


Festividades y actividades socioculturales.


Dentro de las principales festividades que se realizaban durante el pasado siglo XX, la de San Roque, quizás en homenaje al primer propietario don Roque García; la fiesta de la Virgen del Rosario. Una devoción muy antigua se mantiene en la actualidad, la de San Benito, en cuya organización de vasallos estuvo al frente como capitán, el señor Ricardo Parra, hijo del legendario Cesáreo Parra, igualmente, estuvo Santos Paredes. De esta devoción, se difunde y nace la cofradía en el área urbana, Pueblo Nuevo, con el señor Dolores, casado con Matilde Paredes, hija de Santos, destacados promotores de esta devoción parroquial. 

Otros datos etnológicos.

Cuando no existía electricidad ni telefonía, la gente se comunicaba por medio de un cacho de vaca o toro; si había la necesidad de avisar alguna contingencia o noticia, con el cacho gritaban "¡Fulano! El compadre está enfermo, venga a verlo antes de que se muera". A veces, era para formar la fiesta.

Como parte de su trato social,  en una oportunidad, los hijos decidieron celebrar en La Puerta, el cumpleaños 108 al maestro Martín Rivero, y lo trasladaron, vivía en Maracaibo. Invitaron a sus familiares y amigos. Ese día se presentó a la celebración el señor Ricardo Parra, ahijado y ex alumno, quien tenía 100 años de edad, y cuando entró, como si fuera a pagar promesa, hincado en la puerta le pidió la bendición, en la forma antigua y religiosa. Así era la costumbre. 


Economía. Costumbres ancestrales en la agricultura.


El Censo, como zona agrícola, en viejos tiempos, sus partes llanas eran sementeras de maíz y trigo, y en las faldas, sembraban caraota y arvejas, posteriormente se dedican al cultivo de hortalizas. Se mantenía las antiguas y colectivas prácticas agrícolas, como el convite, la vuelta e' mano, la "mañanita", y la "tardecita". 

En cuanto el trabajo en el campo <<no había horario de trabajo, no sé cobraba semanal. Se acostumbraba a Las Mañanitas, Las Tardecitas,  la Vuelta e' Mano o los famosos "Combites", los que sé negaban para estar les pagaban un real o un bolívar por todo el día, de acuerdo a su rendimiento, eso sí les daban las tres comidas Las “mañanitas” y “tardecitas” era un trabajo de corta duración, por lo que se buscaban a los vecinos más cercanos, la “vuelta e mano” la realizaban en uno o dos días, sin cobrar nada en efectivo, solo la comida; de la misma manera, cuando se trataba  del ayudante, a la recíproca tampoco le cobraba nada>> (Ídem); convenios colectivistas ancestrales de trabajo en la agricultura.

 Los convites era <<la reunión de un grupo de campesinos cada quien con su yunta de bueyes bien equipada para ayudar a otro campesino en las labores del campo, para ararle una gran extensión de terreno durante todo el día al beneficiado, a los campesinos le daban las tres comidas. El almuerzo era especial, y se buscaba un señor que era el encargado de darle cada cierto tiempo su palo de aguardiente o Miche, estos gañanes no cobraban nada en efectivo, solamente la comida. por supuesto el señor que reparte el aguardiente era muy respetado por la comunidad, pero también se echaba sus palitos, era muy respetado y cuando se despedían los gañanes le decían "siempre hemos bebido">> (Ídem); el buen trato y atención del campesino era primordial en este tipo de actividad colectiva.  

Celebraciones y festejos religiosos y populares


El amigo Antonio Lino Rivero, recuerda que en El Censo se celebraban muchas fiestas en honor a San Benito, la Virgen del Rosario, se celebran fiestas de bautizos y matrimonios en los cuales acudía gente de La Puerta y de las más conocida,  <<En cuanto a la celebración del festejo de la Fiesta del Niño Jesús, en cualquier lugar por más humilde que fuera, se celebraba la Paradura del Niño, en casa de Catalina Rivero, se celebraba el día 14 de enero de cada año, por lo general al  Niño se lo robaban de una comunidad vecina, un día se celebraba la fiesta al saber dónde se encontraba el niño robado, la señal era un volador, después a intervalos le seguían dos o más, para indicar el lugar exacto donde debían buscarlo.  Se organiza un grupo de pastores con sus respectivos cantantes y salían a buscarlo, luego al rescatarlo, regresaban a la casa para celebrar la paradura. El señor que se lo había robado era un invitado especial>> (Ídem). Estas tradiciones existen muy poco.

La celebración de semana Santa en los campos era la de más tradición y <<la familia desde el más pequeño hasta el más viejo, se reunían a celebrar lo que era una Semana Santa,  jóvenes de 10 años en adelante, estaban en la obligación de ayunar; igual que las personas de mayor edad asistían juntas a los actos religiosos que celebraban en el pueblo. Jueves y Viernes Santo eran días de respeto, el Sábado Santo era la Quema de Judas. La comida era así en la mañana era la "parva", es decir, pan y café. Al mediodía, la familia completa se reunía alrededor de la mesa para consumir la variedad de comidas y dulces varios que eran preparados para esta ocasión, antes se rezaba una breve oración para darle gracias a Dios por darle la oportunidad la familia de estar todos reunidos. La "colación" era de 5 a 6 de la tarde y se consumía lo mismo que al mediodía>> (Ídem).


Algunas efemérides del Censo.


1871. Nació Cristino Burelli, murió en 1936.

1873.  Se realizó el primer Censo Nacional, de donde se tomó dicho vocablo (Censo), como topónimo de este lugar.

1874. Nació Umberto Burelli. Murió en 1922.

1903. (11 de noviembre) Nace en El Censo, Martín Rivero, primer maestro y fundador de la escuela de este Caserío.

1914. Se alzan contra la dictadura, los seguidores del coronel Sandalio Ruz y Américo Burelli, entre ellos, varios agricultores de este lugar.

1915. El hacendado Ciriaco Carrasquero, apadrina en confirmación a Martín Rivero.

1918.  Martín Rivero, y sus sobrinos Leonardo y Félix Rivero alquilan las tierras de Quebrada Seca, propiedad de Pedro Mario Burelli, y las entregan en 1920, cuando este regresó de Montecarmelo. 

1920. Martín Rivero funda la primera escuela de El Censo.

Debo expresar mi agradecimiento al amigo Antonio Lino Rivero, por su gentileza en colaborar para la elaboración de esta crónica.

La Puerta, julio 2023.

Omanrique761@gmail.com

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Cristino Burelli, el molinero de La Puerta.

 Cristino Burelli, el molinero de La Puerta.

Oswaldo Manrique Ramirez.


La Puerta de los trigales y sus molinos.

La historia colonial de La Puerta, se encuentra marcada por un periodo de florecimiento económico, debido a la fertilidad de su tierra y a las bondades de su clima, me refiero al tiempo de trigales, lo que nos da cuenta el sabio Humboldt, a comienzos del siglo XIX. 


La significativa producción de trigo, se inicia en la segunda mitad del siglo XVIII, con el emprendimiento del hacendado Dr. Francisco La Bastida Briceño, propietario de grandes extensiones de tierras en el valle de Bomboy, como la hacienda San Francisco y posesiones en los llanos de San Pedro y La Lagunita; cercano a este último sitio, la oralidad sostiene que hubo uno de los primeros molinos de la región, de lo que quedó solo el nombre del sitio, es decir, Malpica, que puede ser indicativo de la primaria y rústica actividad de su molienda. Este topónimo aún se mantiene y se usa como distintivo del lugar.

El otro molino, del que se tiene conocimiento, es el ubicado en la zona norte de la Parroquia La Puerta, adyacente al área urbana, sector El Molino, llamado antiguamente por los indígenas, Molino Mimbón, que significa molino de río grande. El popular "Canita", Encarnación Briceño, nativo de este lugar y testigo de importancia, hoy con 96 años de edad, recuerda que la única vez que vio sacando una carga de harina de trigo de este molino, fue siendo niño, alrededor del año 1935, y por ese tiempo dejó de funcionar. La enorme piedra trituradora de este molino, tiene marcado en la parte superior en relieve el año 1821, que nos da una idea de la fecha en que fue puesto en funcionamiento esa factoría harinera, actualmente esa piedra, sirve de monumento y símbolo del caserío El Molino, parroquia La Puerta. 

El tercer molino, fue el que construyeron  a comienzos del siglo XX, en el tercer poblamiento de La Puerta, en un lote de terreno del área urbana.


Los  constructores del molino de trigo de La Puerta

Al estado Trujillo, a mediados del siglo XIX,  llegó una significativa camada de familias italianas, que en su mayoría echó raíces en nuestros pueblos. De esa inmigración, se avecindó en La Puerta, la familia Burelli, entre otras, que se vincularon a las más antiguas de origen mestizo, mezcla de Indígena con Al-andaluz, extremeño, vasco y portugués, que aportó un reconocido optimismo y voluntad ante las disimiles  dificultades, que se presentaron en esta apartada comunidad serrana del agro y la religiosidad.

Los primeros pobladores de apellido Burelli, que llegaron a La Puerta, fueron los hermanos Burelli García, junto con su padre Giuseppe Zenone Burelli Rafalli, oriundo de la isla Elba, Italia, y la madre doña Petra Cantalicia García, hacendada y dueña de las posesiones Quebrada Seca, el Censo, San Martín, Portachuelo, en jurisdicción del antiguo Municipio La Puerta; esta pareja se divorcia al tiempo, cuando los hijos ya estaban adolescentes. 

Giuseppe Zenone Burelli Rafalli “el Jurungo”, padre de Cristino Burelli García.


El hijo mayor de este matrimonio, fue Cristino. Se le recuerda en la fría y pequeña comarca andina, por su constante y activa movilidad, acompañado de su inseparable bastón, en la prestación de un servicio importante a la comunidad de La Puerta, entre avenida Páez y la margen este del río Bomboy, donde hoy está levantado el hotel Cordillera; me refiero al molino de trigo, cuya enorme piedra trituradora, era impulsada por las aguas de este río. Factoría que requirió del empeño y administración de una persona con conocimientos, además de su permanente atención. 

Su nombre completo es José Cristino Burelli García. Nació en Mendoza del Bomboy, estado Trujillo, Venezuela, en 1871. Sus padres, como señalamos antes, Giuseppe Zenone Burelli Rafalli, oriundo de la isla Elba, Italia, luego identificado como José Antonio Burelli, quien fue conocido   como el " Jurungo" Burelli; su madre doña Petra Cantalicia García, nativa de Mendoza, hija de don Roque García, poderoso terrateniente, con significativas posesiones en Valera, Mendoza y La Puerta, así como, de otros bienes de fortuna. El nombre Cristino, al parecer, se lo pusieron en honor a su abuelo italiano, aunque Cristino es el nombre del Santo Mártir y patrono de Portoferraio, en la Isla de Elba, lugar donde nació su padre Giuseppe Zenone.

Tuvo cuatro hermanos, que nacieron en el vecino y antiguo Municipio Mendoza, que llevaron por nombres: Francisco Alfredo Umberto, Juana Agripina, Pedro Mario, y el legendario coronel Américo Burelli García, admirado y querido por todos los pobladores de La Puerta. 

Coronel Américo Burelli, hermano de José Cristino Burelli García.


Como hijo mayor, es probable que le haya tocado, asumir responsabilidades familiares; en efecto, la mayor parte de sus años juveniles, los pasó con su padre "el Jurungo", <<quien atendía las propiedades de doña Petra>> (Rivero, Antonio Lino. Don Cristino Burelli. Relato en fotostato. Maracaibo. 2007), la esposa. Por documentos legales hallados, evidencian que también por su propio esfuerzo de superación, Cristino adquirió tierras en La Puerta, que puso a producir, en un ambiente cargado de mucho optimismo.

La simpatia del cojo Cristino.

Antonio Lino, al igual que su padre el recordado maestro Martín Rivero, quien murió con 110 años de edad, ambos nativos del caserío El Censo, fueron muy allegados y conocedores de la familia Burelli; en un breve relato biográfico anotó que Cristino era de piel morena, de ojos claros, y de mediana estatura, cuyo rostro, <<todo el tiempo derrochaba buen humor y simpatía>> (ídem); El Censo, fue posesión de doña Petra Cantalicia García, madre de estos Burelli.

Ada Abreu Burelli, sobrina de este personaje, escribió acerca de sus rasgos físicos y de personalidad de su tío, se intuye que cuando él, estaba en edad avanzada,  <<Su barba gris, sus ojos azules, su dulzura, la gracia de su acento y de sus cuentos lo hacían un personaje amado, sabio, encantador>>; (Abreu Burelli, Ada. Reencuentro con una infancia. pág 75 y sig. En: Burelli Abreu, Alirio. Un Pueblo, una aldea, un río); es posible que esa gracia en la pronunciación, estuviese vinculada a palabras de lengua italiana, que seguramente utilizaban entre familia y las hablaba con fluidez; los cuentos son propiamente virtud de la edad de los abuelos. Esos rasgos de su personalidad, coinciden con los que nos expuso en su relato, Antonio Lino Rivero.

Agregando el mismo Rivero, que, Cristino en una de sus andanzas de juventud, <<sufrió un accidente (caída) y quedó cojo de una pierna y tuvo que usar bastón por el resto de su vida>>, esto por supuesto, le causó fuertes marcas en su cuerpo y en el plano emocional, sus mismos vecinos y amigos comenzaron a llamarlo "el cojo", al renquear su pierna, al caminar con dificultad, apodo de burla, que no le gustaba. Para ir superando su situación de discapacidad, perdida del uso natural de esa extremidad, se fue refugiando en el trabajo, lo que lo ayudó progresivamente a tener una vida normal. Se convirtió, en la persona de esa familia, mas experimentada en cuanto al manejo de la empresa de molino de trigo.

 La escritora Ligia Burelli, dejó una descripción de lo bromista que era este personaje,  <<Cristino era uno de los hermanos mayores de Pedro. Había pasado gran parte de su vida en el campo y allí se había quedado con su viejo padre. Cristino era un tipo singular. De mediana estatura, moreno y de ojos juguetones y claros, derrochaba todo el tiempo simpatía y buen humor, nunca participó de las inquietudes de sus otros hermanos, pero se divertía con los famosos “Nacionales”, cuando llegaban al Portachuelo, indagando sobre el paradero de los rebeldes. Sin identificarse, Cristino adoptaba una cómica actitud de inválido y a cada grupo que llegaba le daba pistas no falsas sino diferentes, mientras apuntaba con su garrote a los lugares más distantes e inaccesibles por donde habían escapado los perseguidos. >> (Burelli Rivas, Ligia. Humo de Higueras. Capitulo XXVII. Pág. 146-147. Editorial Arte. Caracas. 1979); lo que hacía  <<sentado a las puertas de su casa fumándose un tabaco, con polainas y sombrero de pelo e’ guama, simulando ser un comerciante que pasaba por allí por casualidad>> (Ídem).


Cristino se hizo molinero.

Al igual que sus hermanos, aprendió y se dedicó a la producción agrícola, principalmente al cultivo de trigales, la zona de posesiones familiares como  El Portachuelo, San Martín, Quebrada Seca, San Pedro, cercana a La Puerta, desde el siglo XVIII, fueron amplios y prósperos trigales, de alta calidad, según lo refirió el sabio Humboldt, en su obra Viaje a las Regiones Equinocciales. Doña Petra y sus hijos, continuaron la explotación de este rubro, en esas heredades.   

En la fraudulenta Partición Judicial de las Posesiones del Resguardo Indígena de La Puerta, en 1891, se desconoce cómo el "Jurungo" Burelli, salió beneficiado con un lote de tierras indígenas, a las que llamó "las Vegas del Momboy" (Rivero),  localizadas en lo que hoy es el área urbana de La Puerta; allí  doña Petra Cantalicia García, de su propio peculio construye un molino de triturar trigo, es decir, para procesar e industrializar la alta producción triguera  de esta zona, lo que atendió en los primeros tiempos José Antonio Burelli, el Jurungo. 

El Jurungo mantuvo vinculación con el partido oligarca y sus dirigentes, entre ellos, el clan de los Araujo-Baptista. En el Libro de Actas de Nacimientos del Municipio La Puerta, del año 1896, se lee fácilmente que la Primera Autoridad Civil y Política de este Municipio, es Luis Burelli. De esto se intuye, que Burelli entró a ejercer ese cargo, designado por el Gobernador Rafael Terán, poeta trujillano; este es un dato interesante, porque para este año 1896, habían transcurrido unos 4 años del desalojo de los indígenas y la demolición de sus casas. Este Burelli, es Luis Burelli Rafaelli, se presume nacido en Italia,  hermano del “Jurungo”, que se había posesionado de un lote de terreno de los indígenas en la Partición Judicial del Resguardo de La Puerta (1892), que es el mismo, que en el Censo de extranjeros de 1873, lo califican como comerciante en Montecarmelo. 

A ese molino, según Rivero, llegaba gente de todos los sectores de La Puerta y otros sitios aledaños, a moler su trigo, <<por cada quintal molido le tocaban cuatro kilos de harina como pago de maquila al dueño del molino>> (ídem), el molino dio buen resultado económico para esta familia.  Para marzo de 1913, el coronel Américo Burelli, estaba dedicado a la pacifica actividad comercial y agrícola del trigo y su derivado: la harina, en la población de La Puerta; esta afirmación consta en documentos del Tribunal de La Puerta, como la demanda propuesta por este, contra el deudor Ignacio Abreu, de fecha 22-3-1913, ante dicho Juzgado, por incumplimiento en la entrega de harina de la maquila. (Encontrado en: Libro Documentos Varios1900-1916. Registro de Poderes Juzgado Municipio La Puerta, julio 28 de 1900. Juez Rafael Monreal. Ignacio González. Secretario.  Archivo Juzgado Primero de Municipio Valera, estado Trujillo); sin embargo, hay otras voces que nos describen aun más la actividad del molino de trigo. 

Con elegante y agradable prosa de Ada Abreu Burelli, apreciemos el dibujo del hermoso paisaje donde estaba ubicado el molino de los Burelli García,  <<había una ventana, allí estaba todo el paisaje: la frescura del rio, la esmeralda de sus vegas, la musicalidad de la acequia que corría por debajo del piso de este lugar de trabajo>> (Abreu Burelli, Ada. Reencuentro con una infancia.pag 75 y sig. En: Burelli Abreu, Alirio. Un Pueblo, una aldea, un rio); asi de hermosa era La Puerta, como lugar del molino, y la infraestructura diseñada con su canal, para el uso motriz del agua.  

De igual forma, la citada escritora, nos describe con holgura el molino de trigo de La Puerta,  <<tenía esta casa (la de los Burelli García) un pequeño río que conducido por un canal de mampostería aportaba su fuerza para mover las piedras del molino>>; el canal fue construido con piedra rústica, armada y ajustada de forma adecuada para conducir el agua, desde el cauce del río. Igualmente, hace referencia de las características de su principal operador,  <<después nos íbamos corriendo al molino, a buscar al tío Cristino, hermano muy querido de papa Pedro, él estaba allí esperándonos>> (Ídem); el tío, es Cristino Burelli, quien estuvo al frente de ese viejo molino de La Puerta, llamado el molino de los Burelli, que encierra una hermosa época de esta comarca, parte de su historia.

Cuando falleció su padre Giuseppe Zenone Burelli, en lo adelante, Cristino se encargará del molino, y sus hermanos le encomendaron ser el capataz de esa factoría, <<que él debía conocer mejor que nadie. Así que el oficio de molinero fue solo para Cristino>> (ídem); es conocido que el trabajo del molinero, es producir harina de trigo, para lo que se requiere conocer desde el cultivo y la calidad de la semilla, el manejo cabal del molino y la trituradora, y el producto: la calidad de la harina. Su pariente Ligia Burelli, escribió:  <<Cristino era una autoridad en la materia…el trigo húmedo pesa mucho>> (Ligia Burelli, 147).     


Sus hermanos, se dedicaron al cultivo y producción agrícola de sus extensas posesiones. Pedro Mario, muere en Valencia, Cristino continúa al frente del molino, y su hermano el coronel Américo Burelli, continúa en la cárcel del dictador Juan Vicente Gómez. 

Pedro Mario Burelli, hermano de Cristino Burelli García.


Ada Abreu Burelli, al recordar a su tío Cristino, deja entrever algo de soledad en éste, al apuntar, <<Con él estábamos un rato en el molino. Él vivía allí, preparaba su comida un poco a la italiana un poco a lo criollo>> (Idem); son remembranzas de cuando Cristino era anciano, que no coinciden con lo apuntado por Rivero, en cuanto a que se separó de la fabrica de harina de trigo y se fue a vivir en San Rafael.

Antonio Lino Rivero, sin embargo escribió que,  Cristino, con el pasar del tiempo, se mudó al sector San Rafael, en la parte alta de la serranía del Censo, jurisdicción del Municipio La Puerta, tierras que heredó de su madre Petra Garcia, quien falleció en Mendoza, cuando contaba 50 años de edad; allí, hizo familia, aunque nunca se casó, según los apuntes del mismo Antonio Lino, fue muy prolífico, se le conocieron más de cinco hijos. Uno de ellos, de nombre Leo, y tres que procreó con Edelmira, una joven del lugar,  posteriormente, hubo otros hijos. En algunos árboles genealógicos, encontrados en la web, aparece una dama de nombre Gorgonia Rivero, como su cónyuge, pero en su acta de defunción, indica que era de estado civil soltero.

A Cristino le fue bien económicamente, adquirió varios bienes, inclusive, algunos de carácter familiar. En 1921, compra un  lote de terreno que le vende el mismo Juez del Municipio La Puerta, Ygnacio González, el 30 de abril de dicho año, ubicado frente al Oratorio del padre Francisco Rosario, es decir, hoy, lo que está frente al Hotel Guadalupe, colindando por un lado con terrenos de Macrobio Delgado,  por el otro con terrenos de Eulogia Avendaño, y Juan Bautista Pacheco,  y finalmente, con el río Bomboy. Para el momento de esta negociación, el Coronel continuaba preso en la cárcel del Castillo San Carlos del Zulia. El manejo de los órganos de gobierno y justicia local, estaban en poder de los terratenientes; al leer este documento se evidencia que es el mismo Juez Ygnacio González, quien le vende el terreno a Cristino Burelli, hermano del coronel Burelli, y el mismo Juez en su negociación,  extrañamente como funcionario, autentica y da fe que le está vendiendo dicho bien. 

         En el año 1922, pocos días antes de  morir su hermano Umberto (Francisco Alfredo Umberto Burelli García), éste, le vende los derechos que sobre el Molino de trigo tenia, el 4-2-1922. En el documento de compraventa  se puede leer lo siguiente: (folio N° 60). Yo Humberto Burelli vecino de este Municipio La Puerta mayor de edad agricultor…declaro: que he vendido a mi hermano Cristino Burelli vecino de este Municipio mayor de edad agricultor…el derecho que poseo en el molino de moler trigo sito en solares de este Municipio y que hube por herencia materna y está en comunidad con lo de Pedro Mario Burelli y el comprador>> (Encontrado en: Libro Documentos Varios 1900-1916. Registro de Poderes. Juzgado Municipio La Puerta, julio 28 de 1900. Juez Rafael Monreal. Ignacio González. Secretario.  Archivo Juzgado Primero de Municipio Valera, estado Trujillo); esto evidencia, que, el molino, era propiedad de Petra Cantalicia García, y a su muerte, lo heredan proindiviso sus cinco hijos Burelli García, entre ellos, Cristino.

         En el mismo año 1922, 4 días después  de haber adquirido los derechos sobre el molino de trigo de su hermano Humberto, también adquirió por venta que le hizo éste, a Cristino y a sus hermanos Pedro Mario Burelli, José Américo Burelli y Agripina Burelli viuda de Parra, del derecho de tierra de la posesión “San Martin y Loma del Senso”; el documento correspondiente autenticado el 8-2-1922, contiene lo siguiente:   “folio 69. Febrero 8 1922. Yo Humberto Burelli vecino del Municipio La Puerta, mayor de edad, agricultor y en capacidad legal para todos los acto de la vida civil declaro: que he vendido irrevocablemente a mis legítimos hermanos Cristino y Pedro Mario Burelli, José Américo Burelli y Agripina Burelli viuda de Parra,  los dos primeros y la ultima vecinos de este Municipio y el tercero detenido actualmente en el Castillo  San Carlos, representado este por su apoderado Pedro Mario Burelli, todos vecinos mayores de edad y agricultores y la ultima con los oficios domésticos y capaces para contratar, el resto del derecho de tierra que poseo en la posesión “San Martin y Loma del Senso” en jurisdicción de este Municipio, o sean tres cuartas partes por haber vendido una cuarta parte al señor Carmen González. Este terreno que hoy vendo lo hube por herencia materna y linda por el pie con Ciriaco Carrasquero, sucesión de Antonio Sierra y Rafael Abreu; por un costado posesión de Carmen González y Juan Domingo Araujo; por otro costado con Rafael Abreu y por cabecera con derrames para Montecarmelo y por el este el filo de la montaña>>. (Encontrado en: Libro Documentos Varios 1900-1916. Registro de Poderes Juzgado Municipio La Puerta, julio 28 de 1900. Juez Rafael Monreal. Ignacio González. Secretario.  Archivo Juzgado Primero de Municipio Valera, estado Trujillo); se hizo constar en este documento que José Américo Burelli, para ese tiempo, se encontraba detenido en el Castillo  San Carlos, y en esa negociación estuvo representado por su apoderado Pedro Mario Burelli, su hermano. Otro dato interesante es, que esta venta es contemporánea con  el Poder especial que da su hermana Agripina el 21 de abril 1922, al señor José Abel González para que la representara en el inventario liquidación y partición de los bienes quedantes al fallecimiento de su  hermano Humberto, que al parecer era propietario de otros bienes y murió el 16 de marzo de 1922, de cirrosis del hígado. 

Panorámica de la comarca La Puerta, estado Trujillo; gran parte del siglo XX, se caracterizó por su ruralidad. 

 Como elemento importante de nuestra investigación documental, localizamos el acta mortuoria de nuestro personaje, la cual compartimos a continuación.

Partida defunción de Cristino Burelli. Transcripción del original.

<<N° 50.  Ramón Briceño Araujo, Primera autoridad Civil del Municipio La Puerta; hago constar que hoy día quince de octubre de mil novecientos treinta y seis,  se presentó a este Despacho el ciudadano Pompilio Lamus, de cuarenta y seis años de edad, casado, agricultor de este Municipio y manifestó que anoche a las diez falleció en la casa N° 21 de esta población Cristino Burelli, de sesenta y cinco años de edad,  soltero, agricultor y de este Municipio, y de las noticias adquiridas aparece que murió de enfermedad mal definida. Los testigos presenciales de este acto fueron Pablo Rivas y Natalio Rondón, mayores de edad y vecinos de este Municipio. Leída la presente acta al presentante y testigos, manifestaron su conformidad, y no firman por decir no saber. El Jefe Civil. Ramón Briceño A. (Fdo.). Secretario. Alberto Burelli R. (Fdo.)>>. (Libro de defunciones año 1936. Unidad de Registro Civil Parroquia La Puerta).

 José Cristino Burelli García, hombre de mucha voluntad laboral, murió a la edad de 65 años, en la casa N° 21, del área urbana del antiguo Municipio La Puerta, estado Trujillo,  el 14 de octubre de 1936, de enfermedad mal definida. Su aporte a la economía y su constancia al trabajo, representan lo más notable de sus talentos. Trabajó con constancia desde sus años mozos, en su tierra andina. Varios lo recordarán con admiración y algunos lo adversarán, pero no se puede negar su presencia y labor específica, en los anales de la agroindustria de La Puerta, en los añorados y poéticos tiempos de trigales.

La Puerta, noviembre de 2022. 

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