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domingo, 19 de octubre de 2025

Cuando Don Mario entró a la Academia, acompañado de El Conquistador Español

Por Oswaldo Manrique (*)

Esto ocurrió propiciamente hace 95 años. A la entrada del Palacio de las Academias, cercana a la iglesia de San Francisco, frente a la casa de las Leyes, en el centro de Caracas, lo esperan entusiastas los numerarios José Gil Fortoul, Eduardo Blanco, Laureano Vallenilla Lanz, Vicente Lecuna, era la formalidad del protocolo.

-         ¡Bienvenido doctor Briceño! Fueron las palabras del Dr. Pedro Manuel Arcaya, Director de la Academia Nacional de Historia. Con natural y sentida emoción, el joven trujillano respondió:

-         Buen día mi estimado Dr. Arcaya. Fue saludando a cada uno de los numerarios que se encontraban allí dándole la bienvenida al Palacio de las Academias.

-         ¿Amigo Mario, cómo se siente, al ingresar a la Academia? Lo abordó Gil Fortoul. Con su característica y recia voz, le respondió:

-         Debo expresarles <<mi profundo agradecimiento por la altísima honra que me habéis conferido al traerme al seno de esta docta Corporación>>. Lo que repitió en su discurso en la plenaria.  

-         Es un serio compromiso y desafío para mi, ocupar el Sillón de Don Lisandro Alvarado, un historiador de altísimos quilates. Con su modestia característica, le agregó el trujillano: Yo, <<Sin títulos que justifiquen la generosidad de vuestra elección, pues apenas en edad juvenil carezco de la obra que reclame como premio la silla que me ofrecéis>> (Discurso de ingreso de Mario Briceño Iragorry a la Academia de Historia. 29-01-1930).

-         Sabemos que Ud., lo sabrá honrar con su conocimiento e investigaciones. Agregó Vallenilla Lanz, mientras le indicaba que se dirigiera al recinto de la plenaria académica.

-         Les doy a todos mi profundo agradecimiento por tan generosa bienvenida. Concluyó el flamante y aspirante académico. Ambos, don Mario y el Conquistador Español, portando sus mejores sonrisas,  entraron  a la sala de reuniones de la Academia. Con ellos, ese día, comenzamos a conocer: a contravía de los viejos e historiados relatos y los de su tiempo, desarrollar con amplitud de detalles, fechas, hechos, espacios biográficos, orígenes y genealogía de los fundadores, obras, luchas, sitios donde dejaron raíces, de buena parte de los cimientos de la historia trujillana.

Era día miércoles, y no se sabe si fue coincidencia, que el día anterior, martes 28,  se dio la ciada de una de las dictaduras más complejas que haya tenido el Reino de España, pues señalaban como motivo del fracaso del gobierno, la diabetes del dictador general Miguel Primo de Rivera.  

Este encuentro sucedió el mismo año en que profundizó Don Mario, en sus estudios etnográficos, y observó en vestigios arqueológicos, la similitud de los indígenas de occidente, entre ellos los Timotes,  con <<los Muycas del Nuevo Reino de Granada, que por aquel tiempo ocupaban el tercer lugar entre las familias de América precolombina>> (MBI. Obras Completas. Tomo 5. 156. 1930). Indudablemente estaba fascinado por estas  investigaciones, de donde salieron resultados interesantes y desconocidos en este campo.

El "documentazo doctor, el documentazo". El maestro Luis Darío Torres.

Hasta hace pocos años, disfrutamos en La Puerta, la compañía, el humor y la sabiduría de un personaje a quien todos llamábamos el Maestro Luis Darío o simplemente Luis Darío. Sencillo, jubilado del IAN, usando esa vestimenta combinada y holgada que expresa libertad, bien peluqueado y con su bigote simétricamente cuidado, de sonrisa plena, hablar rápido, y con una aquilatada virtud: no era de esos que gozaba mostrar su cultivada y bien llevada erudición.

Andaba por las calles, como viviendo cada día una remozada libertad,  de Sur a Norte y viceversa, con sus “alegadas” alegres y cuando encontraba con quién, podían tornarse en intelectuales. Cargaba sus revistas y publicaciones de diversos tópicos, así como, los distintos diarios de circulación regional y nacional que compraba en Valera o las que llegaban a La Puerta. Era el alimento diario e importante para él. Se puede decir, era el hombre mejor informado de esta comarca, y con el que se podía conversar de cualquier tema. El que estaba ayuno de información, acudía a él, como si desempeñara una función social de atención al público, siempre orientaba a sus semejantes Y si había uno que le llevara la contraria le decía con mucho respeto y humorismo: 

- Si usted lo dice, así será.  Los que lo escuchaban, gozaban de sus ponderadas y mordaces palabras, que los hacia volver a donde se encontrara para disfrutar sus cuentos, relatos, anécdotas y sus crudos sarcasmos. Realmente, Luis Darío se había convertido en una especie de conciencia del pueblo, aquel viejo pueblo de poca escuela y de mucha penuria. Por eso se sentían orgullosos de un hombre como él en la comunidad. Nativo de Trujillo, graduado en una de las primeras promociones de la Escuela de Agricultura de Maracay. Se vino a trabajar a la Escuela de Peritos que existía aquí en La Puerta, en los años 60, dirigida por el profesor Isaac Araujo, en su proyecto de convertirlo en un pueblo estudiantil, pero lo paró el cura y la godarria municipal. 

A diario, y en determinadas horas, se dirigía a una de las dos esquinas calientes, diagonales a la plaza Bolívar, en el centro del pueblo y si estaba abrumada de silencio religioso, al poco rato surgía el cambio y hasta a los mudos los ponía a conversar.  Un día, encontrándome en la esquina de Julián Briceño, al frente de la Casa Parroquial, con el recordado y buen amigo Rafael Moreno "Camello", Hugo Rosales, y Moncho Carrillo, hablábamos de la fiesta de Trujillo. Vimos pasar a Luis Darío, y Rafael Moreno “Camello”, le gritó: -

 Indígena pa, dónde vas tan afanao. Luis Darío le respondió: 

- Vos sabés, como los profetas, sacudiéndole el polvo a las alpargates. Con una risotada estruendosa, “Camello” le dice:

- Venga que estamos alegando cosas interesantes. El maestro nos vio y algo le hizo dejar para después lo que se había propuesto hacer. Viéndose las caras le dijo el deportivo Hugo Rosales, con su mezcla de irónica, suave y fornida voz:

- Tómese una chispita. Luis Darío muy serio le respondió agarrando el "cuartel":

         - A ustedes los protege Dios, lo sé. Espontáneamente nos congregamos y salió como tema lo del 9 de octubre, es decir, lo de la fundación de Trujillo. Aquel hombre franco con sus respuestas y opiniones, dirigiéndose a mí, dijo:

- ¿Doctor y usted no ha leído el documentazo de Trujillo?  Le pregunto:

-  ¿Cuál es ese libro? Luis Darío replicó:

- El documentazo doctor, el documentazo de Mario Briceño Iragorry, es el comienzo de todo.  Exclamó mientras se retiraba su casa. Todos quedamos en silencio, nos miramos la cara, inmersos entre la incertidumbre y sacudiendo la imaginación.

Luis Darío conoció a Don Mario, por razones de orden natural y también porque había leído buena parte de su obra. 

Historia de la fundación de la ciudad de Trujillo: El pasado como constructor del presente.

Cuando don Mario, se hizo acompañar de El Conquistador Español, en tan solemne acto, estuvo movido por razones de ruptura de los anquilosados paradigmas historiográficos, <<la reacción anti-española que sucedió entre nosotros a la guerra de Independencia, ha hecho que se estudie la obra de la Madre Patria con un criterio negativo, a punto de olvidarse que las propias raíces de nuestra nacionalidad se alimentaron con la sangre de los primeros conquistadores>>, esta tesis muy polémica, agitó el campo de la historiografía,  porque de alguna forma  minimizaba el valor de la sangre de las víctimas que se produjeron con la invasión.   

Se confiesa, estudioso y admirador <<de aquellos hombres de recia contextura y de voluntad de hierro, para seguir las huellas marcadas por su paso en nuestra región nativa,…la figura de aquellos que desde El Tocuyo, en la expedición ordenada por el Cabildo el año de 1557, se adentraron en la provincia de los cuycas y dieron más tarde fundación a la ciudad de Nuestra Señora de la Paz de Trujillo>>.  La intelectualidad trujillana, evadió este delicado tema: el de los primeros 70 invasores o adelantados como los denomina la historiografía, y en su lugar, se contaba con obras poéticas, románticas y versiones Shakespearianas y griegas, edulcorantes, que poco incluyó la tragedia vivida por los pobladores originarios, en su enfrentamiento a estos conquistadores.

De cara a solidificar su tesis, sobre la nacionalidad, explicó que los herederos de estos Conquistadores <<fueron  quienes a través de los tres siglos de Colonia constituyeron la clase dirigente que se educó en América y Europa y que, llegando a sentir en sí la misma energía de la Madre Patria, declaró su derecho de Independencia política y realizó una gesta digna de sus progenitores>>. Por lo que es forzoso e indispensable, <<Estudiar, pues, el desarrollo de esta clase social y la figura de los capitanes que al fundar ciudades y mantener su hogar en ellas, dieron origen a nuestra nacionalidad, puede decirse que es una vía certera que nos llevará a una verdadera comprensión de nuestras fuentes sociales… el cuadro social de donde surgió la República de que hoy nos gloriamos>>, ¿cómo se podía obviar esto, en las investigaciones históricas?

El Conquistador Español: Los Fundadores de Trujillo. 

El documentazo, al que se refería el maestro Luis Darío, con sobrada razón, es el discurso de orden que dio aquel día de su ingreso como Numerario de la Academia Nacional de la Historia, que tuvo como titulo: El conquistador español: los fundadores de Nuestra Señora de la Paz de Trujillo. Una  obra magistral y legado perenne para nosotros: la historia de la fundación de la ciudad de Trujillo, cuyo título definitivo fue Los Fundadores de Trujillo (1930).

Tras señalar la documentación estudiada, comenzó su relación magistral, descartando aquellos capitanes que no aparecen en sus estudios documentales, vestigios de haber estado en las entrada al país de los Cuycas, y reconociendo con datos al conquistador, que si estuvo en dicha empresa, pasó hoja de fiscalía, desde el capitán  Juan de Aguirre y concluyendo con los datos de Hernando de Virues. Se había propuesto, estudiarlos <<Para conocerlos de un modo integral>>; encontrándose con grandes obstáculos: en primer lugar porque desconocía quienes eran los capitanes que murieron en la primera entrada, y de segundo, <<se ignoraba el nombre  de aquellos otros que se fueron ausentando de la región en el decurso del largo período que abarca la fundación>>. Este es un primer elemento principal: el periplo cumplido por estos Capitanes, para asentar definitivamente la ciudad de Trujillo.

Quien encara esta deuda, con el respeto crítico, ordenamiento y objetivo debidos, fue el maestro Mario Briceño Iragorry. Un hecho gigantesco, objetivo, claro y determinante. Lo ignorado pasó a ser información histórica significativa, por la palabra de un ser ampliamente instruido y versado sobre el tema.

El discurso sobre los fundadores, abarcó mucho mas de lo que se desprende del titulo,  <<Al enumerar en el presente trabajo los nombres de los descendientes de gran parte de ellos, lo hemos hecho en el deseo de que pueda advertirse el movimiento social de la Colonia y la significación que lograron los descendientes de los Conquistadores, elevados a la categoría de clase privilegiada de acuerdo con la Cédula Real datada en el Bosque de Segovia el 13 de julio de 1573, según la cual se hacían "Hijosdalgos de solar conocido a ellos y sus descendientes legítimos para que en el pueblo que poblaren y otras cualesquiera partes destas Indias sean Hijosdalgos e personas nobles de Linaje y Solar conocido y por tales sean habidos e tenidos e gozen de todas las honras e primicias e puedan hacer todas las cosas que todos los hombres Hijosdalgos y Caballeros destos Reinos de Castilla según fuero Leyez y costumbres de España pueden y deben haber y gozar" (Discurso citado).

¿Qué era o significaba para él, el Conquistador español?  ¿Cuáles fueron las  razones de hacerse acompañar por él en su entrada a la Academia?  Don Mario respondió: <<El conquistador español es tipo único en la historia de la humanidad; su advenimiento a la escena del mundo significa el de un nuevo y portentoso arquetipo humano… Es la reencarnación integral y conjunta, sublimada en intensidad y del argonauta griego, del legionario romano y del cruzado medioeval>> (Ídem).  La entrada e invasión a esta región de valles y montañas selváticas, que progresivamente fue dominada por las persistentes tropas invasoras poseedoras de esas cualidades, dieron un resultado en la conformación histórica de lo que hoy es Trujillo. 

Con eso, nos esta revelando, con claridad meridiana, que se trataba del ciclo abierto por la espada del Conquistador Español, en el que  la llamada civilización europea entró a dominar a sangre y fuego, y con la cruz y la biblia, en un lento y quizás atrasado proceso de incorporación al imperio español, a lo que sería con el tiempo, Trujillo. De eso se trata este documentazo y por eso, se lo llevó a la Academia de Historia. Ciertamente, un Don Mario atrevido y crítico frente a la historiografía romancera.   

Cuando expuso en la Academia de la Historia, este significativo trabajo, habían transcurrido cuatro siglos de que la civilización, violencia y cultura europea se había incrustado en tierra trujillana, por eso exhorta a los historiadores a comenzar  <<la labor de una síntesis histórica que partiendo de la crítica del documento, se eleva a través de la hermenéutica científica, hacía la explicación integral de los sucesos y convencidos los nuevos historiadores del peligro de las conclusiones categóricas y considerando como provisional la investigación de aquellos hechos cuyas fuentes todas no se tienen a la mano, han dado a nuestros estudios el carácter de una disciplina experimental>> (Discurso citado). Y, los estimula, << por cuanto lo que a una historia unilateral fue imposible hacer en un momento dado, puede lograrse después, cuando se estudia el fenómeno psicosociológico desde las múltiples posiciones alternas que permitan apreciar la validez de todo el conjunto y la concatenación de todas las circunstancias causales>>.


El toque de humor bien hilvanado y mejor surtido de Don Mario.


Si hay algo que llama la atención en los textos de don Mario, que quizás muchos escritores y biógrafos se abstienen de comentar por la personalidad espiritual, entidad intelectual, y por su obra formal, de profunda dedicación, seria, detallada, analitica, es el toque de humor bien hilvanado y mejor surtido.  En su investigación, la psicología de los hombres nuevos de la República, afirmó que era la síntesis de los hombres de la Conquista, los viejos de la Colonia y la de generaciones sucedáneas de aquéllos en la conformación del alma trujillana, entre ello, su buen humor. Seleccioné de este trabajo, estas curiosidades:  

El encantador e irresistible Capitán Don Sancho Briceño.

La tradición es reiterativa en la causa que haya tantos trujillanos con el apellido Briceño, la alianza de familias, por medio del casorio de Ana Briceño, hija de “El Encantador”, con el capitán y fundador de la ciudad, don Francisco de la Bastida. Familias que se asentaron y dejaron huella imborrable en el Valle de Bomboy.

Dentro del grupo de hechos relevantes y jocosos, de un personaje de características excepcionales, esta el de Sancho Briceño,  <<Don Sancho entró con Alfinger a la conquista de Venezuela y en la ciudad de Coro fue Alcalde Ordinario. Acompañó a Jorge Spira en sus expediciones y se halló en la famosa batalla de los Omeguas con Felipe de Hutten. Al regreso de esta expedición se halló presente en la muerte del conquistador ordenada por Juan de Carvajal, y él mismo debió haber estado a punto de morir, pues Herrera erróneamente dice que fue ahorcado por el Gobernador>> (Ídem); aquí, en este dramático pasaje de su vida, fue objeto de la llamada profecía del Dr. Fausto que acompañó a Hutten y sus compañeros por tierras de lo que sera Venezuela, de lo que he escrito mi opinión en otra oportunidad.

En su disertación, el Dr. Mario Briceño Iragorry, expresó que Sancho: estuvo con Francisco Ruiz <<en la reconquista de los cuycas y repoblación de la Nueva Trujillo, donde fue Maese de Campo y avecindado estaba en aquella ciudad cuando fue electo para ir de primer Procurador de la Provincia de Venezuela ante la Corte de España, en 1560>>; tamaño compromiso: el representante de toda la Provincia.

En España logró entre otras cosas, algo trascendental que, <<Entre las Cédulas que alcanzó el negociador es notable por sí sola la que confiaba el gobierno de las nuevas ciudades a sus Alcaldes cuando ocurría la muerte del Gobernador de la Provincia, y la cual, según Depons, sirve para demostrar más la habilidad del Procurador que la previsión de quienes concedieron tal prerrogativa. Si Briceño careciese de otras ejecutorias en los anales de Venezuela, la simple obtención de esta Cédula sería suficiente para consagrar su nombre con relieve eminente>> (Ídem). Un logro que solo podía obtener un hombre con cualidades excepcionales de convencimiento y atracción.

El cronista Oviedo y Baños, calificó a don Sancho, como el hombre de un “extraño hado”, duchado por la afable providencia y destino; sin duda, tanto por sus logros, como por gozar de esa singular cualidad de poseer esa fuerza desconocida, irresistible sobre los demás y sobre los sucesos, para que le fueran favorables a sus planteamientos. Así era Don Sancho “el encantador”. A pesar que, Briceño Iragorry, desciende de este Capitán, se observa que no ahonda en esta estirpe, sino que sugiere leer los trabajos de los escritores como Tejera y el Dr.Vicente Dávila (Próceres Trujillanos).

Otro descendiente de El Encantador Don Sancho, el  Dr. José de Briceño, hijo del prócer independentista  Domingo Briceño “El Negro”,  escribió en una síntesis sobre la vida de sus ancestros y familiares cercanos, que la suerte de estos, dependió de una especie estigma. Briceño Iragorry, coherente con su planteamiento general, señala que de este tronco genealógico, resultará el Diablo Antonio Nicolas Briceño,  <<en 1811 fue al Primer Congreso Constituyente en representación de la Provincia de Mérida. Fogoso patriota, tomó parte activa en los acontecimientos de aquel año memorable y…Su figura ha pasado a la historia con tintes de tragedia: la crueldad a que lo llevaron las urgencias y exaltaciones de la guerra, hizo que sus medios de lucha fueran de una eficacia dolorosa: cabezas de españoles como hojas de servicio para ganar ascensos que hacen contraste con la clemencia que invocaba en el seno del Congreso>> (Ïdem); quizás fueron las consecuencias del presagio de Fausto, según el Dr. Francisco Herrera Luque.

El Maestre de Campo Sancho Briceño de la Bastida y su último traje: un hábito de serafín franco, con el que aspiraba llegar al reino de los cielos.

Si uno estudia este discurso, encuentra protagonistas y hechos interesantes, pero mas interesantes son porque tienen el toque chistoso, la chispa briceñana que estimula a su lectura y re-lectura, por ejemplo cuando se refiere a los descendientes del Conquistador Francisco de La bastida, fundador de la ciudad, allá en el Valle de los Mucas, nos encontramos que su descendiente:  <<Maestre de Campo Sancho Briceño de la Bastida, bautizado el 20 de enero de 1667, quien falleció en Trujillo el 23 de diciembre de 1723 según declaración del Alcalde José de Asuaje en el acto de la apertura de su testamento, en el cual dijo que había visto "su cuerpo amortajado con el havito de tercero del serafín franco en un ataúd en la sala" de su morada>> (Discurso citado). Nos da a entender que, lo vistieron de angelito y príncipe celestial, porque seguramente iba a engrosar a algún coro seráfico, pero no, era que pertenecía a la 3ª. Orden de los seglares Franciscanos, que al pasar de los años y aventuras, comenzaban a conducirse por el camino del bien.    

De la misma familia, Don Sancho Antonio Briceño, Maestre de Campo, Regidor y Alférez Real de Trujillo, enfrentó a los Comuneros del Socorro. Don Mario, explicó que, este personaje,  siendo Alcalde, en 1777,  cuando el ilustre Señor Obispo Martí, <<estuvo en visita en Trujillo estrechó amistad con el Alférez Briceño, quien lo acompañó en sus viajes por los pueblos de aquella provincia, lo cual no fue óbice para que el Obispo llamase seriamente la atención a Briceño por mantener pública concubina en menosprecio de las leyes del matrimonio>> (Ïdem). Fue uno de los alcaldes, señalados como corrupto y controlador del poder, y para congraciarse siendo Alcalde de primer turno formó parte del Cabildo que en 1786, dio carácter oficial a la Escuela que dicho Obispo  había fundado en aquella ciudad. 

Debemos estar orgullosos de esos escapes humorísticos de don Mario, lo que no faltó en El Conquistador Español, como estas otras curiosidades:

Capitán Tomás Davoín, el portugués, que fue Alguacil Mayor de la ciudad de Trujillo, y se casó con una viuda de la tercera edad.

         El primer encomendero del Valle de Bomboy” (hoy La Puerta), <<En el 76  formaba en el Cabildo con el cargo de Alcalde Ordinario. Era natural del Reino de Portugal y casó en Trujillo con Juana Escoto, viuda de Francisco de Graterol, quien aún vivía por el año de 1617, ya centenaria, pues entró a la Gobernación casada con su primer marido el año de 1534>> (Ídem). El portugués tenía 45 años en 1576, al parecer, la señora ya de la tercera edad y viuda,  procreó con este capitán, 4 hijos, entre  los años 1580  y 1590 aproximadamente. Un vientre excepcional. Uno de sus hijos, Juan Alvarez Dabuyn, el vencedor de Nigale y las tribus indómitas del lago de Coquivacoa (Maracaibo) en 1607.

A Domingo Blas, le tocó salir a buscar las pertenencias del difunto “Marañon”  Juan de la Mota.

De este capitán señaló lo siguiente: << A éste se señala en 1568 como vecino de la ciudad y fue mandado entonces por Alonso Pacheco al repartimiento de Juan Guillen de Saavedra a confiscar las armas y el caballo de Juan de la Mota, marañón de los de Lope de Aguirre que allí estaba oculto>> (Ïdem). Habían desplumado al secuaz del  Príncipe de la Libertad o las tomaron como “trofeo de guerra”.

Francisco Camacho, el ganadero, lo quebraron económicamente y se volvió a levantar.

De este interesante personaje, señaló <<Tomó parte Camacho en la primera expedición que se formó el año de 1557 para ir a reducir los cuycas al mando del Capitán Diego García de Paredes, y a más de sus armas y caballo, llevó gran cantidad de ovejas y ganado mayor. Perdida la primera empresa de Paredes, volvió a entrar el año siguiente con el Capitán Francisco Ruiz y llevado de su espíritu industrioso, hizo nuevo acopio de ganado. Puede por tanto considerarse a Camacho como el fundador de la industria pecuaria en el Estado Trujillo>> (Ídem). Fue encomendero, en el primer repartimiento y sus indios incluyendo el Principal Paraca estaban en jurisdicción del actual Distrito Boconó, junto a la encomienda de Tomás Davoin.

Teniente  Luis de Castro, el  “Malmandado”, que vendió una botella de vino a un precio irrisorio y sin permiso.

De este anecdótico Conquistador, destaca que, <<El 11 de mayo de 1570 se hallaba en la casa de la morada del Capitán Francisco Ruiz en la dicha ciudad del Tocuyo, cuando llegó a ella el Alcalde Diego de Escorcha a reclamar a Castro que había vendido una botija de vino sin medida y a notificarle que estaba de hecho condenado a la pérdida del precio. Castro replicó al Alcalde y, subido de palabras, le dijo que aquello estaba mal mandado, y al punto Escorcha exclamó: "¿Malmandado?, yos a la Cárcel". No alegó más el condenado, limitándose sólo a recordarle que era apenas por un año que estaba en ejercicio de la Alcaldía y que en la próxima ocasión lo sería él probablemente>> (Ídem). Posteriormente, intervino el Teniente Justicia Mayor, Francisco Carrizo, y el Malmandado, fue puesto en libertad  y se le  siguió un juicio en que se alegó la falta de competencia del Teniente.

Gaspar Cornieles, dejó de cabalgar y competir en carrera de cintas.

El caso del Capitán Gómez Cornieles, el mismo del Mayorazgo, inmensamente pudiente de fortuna y tierras, sujeto de pasajes románticos, es también curioso, don Mario expresó de este Alcalde: que fue  <<protector material del Convento Dominico de Nuestra Señora de la Candelaria y quien levantó la Iglesia de éste, para cumplir un voto hecho cuando se hallaba en peligro de perecer por habérsele desbocado el caballo en que corría cintas en las fiestas patronales de Trujillo y el cual, como por milagro, se detuvo cuando iba a lanzarse por la peña donde se levantó aquel templo. En ella eran sepultados los Mayorazgos, y dice la leyenda popular que en la cripta de la Iglesia se les enterraba sentados en ricas sillas doradas y adornados de sus joyas>> (Ídem);  cumplidor y tradicionalista este privilegiado. 

Los seleccionados y precedentes pasajes, contienen cuadros y expresiones del humorismo paisano, de los que solo trujillanos, pueden reír a carcajada tendida y sabrosa, pero que a la vez, forman parte de la fisonomía espiritual de este pueblo.

Una de sus mejores biógrafos, la investigadora Laura Febres, escribió de este ingreso a la Academia,  lo siguiente: <<La contestación estuvo a cargo del académico Luis Alberto Sucre, quien no deja de señalar la importancia de los estudios genealogicos dentro del campo de la historia, en los que se destacaba Briceño-Iragorry. Ademas de los nombrados, amigos de don Mario, son importantes los miembros de la Academia Nacional de la Historia con los cuales conversó y discutió sobre la problematica historica nacional, entre los que se encontraban Monseñor Nicolas Navarro, Luis Correa, Luis Alberto Sucre, Carracciolo Parra León, Hector Garcia Chuecos y el hermano Nectario Maria, asi como los contemporaneos de su infancia trujillana como Amilcar Fonseca>> (Febres, Laura. Mario Briceño Iragorry. N° 48. Biblioteca Biográfica Venezolana. Págs. 25 y 26. El Nacional. Caracas. 2007).  A Monseñor Navarro, se le recuerda por su particular posición ante la iniciativa de santificación de José Gregorio Hernández.    

Evidentemente, se puede incluir El Conquistador Español, acompañante de don Mario, en su trabajo: origen de la tierra de María Santísima, dentro de lo que permitía elaborar una definición de las bases para <<un concepto claro y sencillo de la organización política que culminó en la obra de 1777>>, proceso e hito histórico por el que se funda la Nación Venezolana. (MBI. Obras Completas. Tomo 4.72. Congreso de la República. Caracas. 1988 a 1998), una lección de lo que él consideró con mucha razón: <<el pasado como constructor del presente>>; adicionalmente, por sus destellos de fino humor y delicados sarcasmos, se puede considerar como una obra muy agradable de leer.

¿Por qué sorprendernos de celebrar este día, dentro de nuestras efemérides regionales? Suena raro, pero tiene sentido y es importante para nosotros. La fecha: 29 de enero de 1930. 

Imágenes: izquierda, Diego García de Paredes, a la derecha, Mario Briceño Iragorry, difusión pública. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta. 


sábado, 13 de enero de 2024

El inveterado Dios de la Sacristía, del templo de La Puerta, 1930


Por Oswaldo Manrique (*)

Con motivo del inicio del año 2024, faltando pocos días para dar comienzo a la celebración de las festividades de San Pablo Apóstol y la Virgen de la Paz, en la población de La Puerta, deseo compartir un hecho curioso, de esos tantos secretos que guarda nuestro viejo templo parroquial, me voy a referir al “Dios de la Sacristía”, que pudiera tornarse anecdótico, si bien  deja entrever su lado histórico, religioso, y hasta lo metafórico, por la brevedad del relato, que nos fue comentado por nuestros abuelos, asi como, lo del “Mártir del Gólgota” y además, por existir una pequeña referencia historiográfica local.  

El antiguo templo de San Pablo Apóstol de La Puerta, en cuyo altar, se encontraba el Dios de la Creación, que luego fue arrumbado en la Sacristía.

En los tiempos en que aun existía la Comunidad Indígena Bomboy, casi totalmente pura, ocupando sus tierras del Resguardo Indígena de La Puerta, en su templo de San Pablo Apóstol, había un cuadro cuyo motivo era la creación del mundo, que respetaban mucho los aborígenes catolizados, porque las figuras y elementos, los colores, los trazos, los hacía reflexionar. Dicho cuadro, pudo haber sido adquirido o encargada su elaboración, a alguno de los artistas de Trujillo, por el Padre Pedro Santa Anna de Coronado quien  construyó el templo en 1790, o por el mismo padre Francisco Rosario, que estuvo al frente del Curato hasta 1847.

En el inventario del Obispo Mariano Martí, cuando visitó el 1° de abril de 1777, la “capilla enramada” del Pueblo San Pablo de Bomboy (alias la Puerta), construida  <<Sobre una base de barro y piedras,  el bajareque sostenía por techo endeble techumbre de varas y palmas>> (Febres, 54), no aparece descrita dicha obra, tampoco en el inventario de 1882, donde solo están registradas las 4 imágenes tradicionales. Su pintor, pudo ser alguno de los artistas de los Conventos de Trujillo, aunque el recordado historiador y amigo Arturo Cardozo, calificó la actividad artística y pictórica religiosa  de los siglos XVII y XVIII, como tiempo de oscuridad para las artes; o pudo ser elaborado por pintores del vecino y cercano Virreinato de la Nueva Granada.  

De la señalada obra, rememoró una católica que la pudo observar en su infancia y dejó referencia escrita de ello, <<se representaba a Dios Padre con los brazos extendidos sobre el mundo>> (Burelli, Ligia. Un día volver. Pág. 39. Caracas. 1992), en el justo acto de no perder de vista lo que sacó de la nada, toda la naturaleza y los elementos, que constituyen el mundo, es decir, el primer día de la existencia, de todas las cosas creadas por él. Muy apegado, al simbólico pasaje encontrado en el Génesis, primer libro del Pentateuco y Antiguo Testamento, como también, del Tanaj, libro sagrado del judaísmo.

En su fina prosa, Burelli, agregó a esa hermosa descripción, que <<Su rostro (el de Dios) envejecido mostraba una barba grande y magnifica y sus cabellos lucían desordenados>> (Ídem), esta descripción de la pintura nos llama a imaginar una composición tan expresiva que impactaba a quien la observara y detallaba, por supuesto, la figura principal es Dios, protegiendo su creación. El uso de combinación de colores diversos y estimulantes, como los que se utilizaban para aquellos tiempos, incitaban y producía ese influjo sobre la espiritualidad de la comarca.

La estampa pictórica, citaba a pensar en el ingenio de aquel Ser superior y en su labor creativa, revelando su esfuerzo, lo que seguramente sorprendía e impactaba a los indígenas, en su ancestral cosmovisión de figuras de chorotes danzantes, sonajeros, incensarios, pectorales, objetos votivos que usaban en sus prácticas religiosas en el Santuario de las Siete Lagunas (Maen Shombuk), en las quebradas o en las retiradas cuevas, acompañados por Chegué, el sumo sacerdote de estos Páramos, quien vivía cercano a dicho Santuario,  para adorar al sol, la luna, la lluvia y demás elementos.

 La incorporación de los nativos al catolicismo, fue dilatada, y su progresiva integración se logrará a través de un proceso de sincretización, en la que incluían las imágenes y reliquias religiosas, que irían aceptando como el Kachuta grande para los indígenas, el todopoderoso, y la expresión del arduo trabajo de este, en favor de la raza humana.

Luego que el Padre José Asunción León, vendiera las tierras que le quedaron del despojo a los indígenas, en el fraudulento juicio de 1891, el templo pasó a otras manos sacerdotales, y el antiguo cuadro fue mudado desde el altar donde estaba, para ser <<arrumbado en la Sacristía>> (Ídem); expresado así, lo sacaron del altar, porque fue considerado como desecho o por lo menos despreciado. Esto nos sugiere que dicha obra pictórica, fue hecha como se estilaba en el siglo XVII, obras ceñidas al barroco español y a los cánones sinodales. 

El gobierno del dictador Juan Vicente Gómez, realizó la remodelación total del templo, incluyendo la torre campanario símbolo eterno de este pueblo, hoy sin campanas. En inventario realizado en 1931, se incluyó como parte importante del patrimonio, la edificación, descrita como sigue:  “…Ynventario   de la Yglesia Parroquial de San Pablo Apóstol de La Puerta, diez de abril del año mil novecientos treinta y uno…1.- El edificio reconstruido…tres naves sobre tapias de los lados y por el medio sobre pilares de madera, con una pieza después del Presbiterio que sirve de sacristía; al lado izquierdo un cuarto para el…al pie del mismo lado, otro que es Bautisterio y al lado derecho el edificio del campanario, todo está cubierto de tejas…”.  Es posible que, al tener un edificio remozado, como nuevo, era necesario salir de la imaginería vieja, en la que se incluyó el cuadro de la creación del mundo.

Por supuesto, cuando los niños de los nuevos pobladores, tenían oportunidad, o en el caso de los niños del Páramo,  cuando bajaban y acompañaban a sus “papaes”,  a traerle la “primicia” al Cura, lo podían ver en la Sacristía, se  impresionaban por la hermosura y simbolismo de aquella obra pictórica, al punto que un vecino que su casa, la de la familia González, diagonal a la Iglesia,  había un viejito de cabello largo y con barba blanca, con marcadas arrugas dentro de las arrugas de sus rostro, llamado Benito que se parecía mucho al “Dios de la Sacristía”.  

Al comentar los niños, el parecido asombroso, su manera tranquila de ser, su afable mirada y la finura de sus gestos, <<que lo hacían distinto a todos los señores del lugar>> (40); como todo digno y honorable anciano.

A don Benito González, lo veían <<sentado a la puerta de su casa…se detenían a mirarlo, arrobada por su parecido con el Padre Eterno>>; lo saludaban y él sonriendo respondía: <<Saludes a su mamá>>; del mismo modo pensarían que podía ser alguien vinculado al denominado Ser Supremo o Kachuta. Lo cierto es que, era un simple mortal, sumamente católico, benevolente y autodidacta maestro de primeras letras, que enseñaba a leer a los niños, y cumplía como examinador en las pruebas de suficiencia. Al despeinado anciano, se le escuchaba como si fuere una última palabra: - ¡Que la Virgen lo acompañe!  Especie de cierre celestial, en medio del neblinal y la quietud virgiliana, quedando su mirada puesta en la Cuesta de los Rondones,  arreglándose la blanca barba.

En enero de 1965, al ser inaugurado el templo actual, y la demolición del antiguo, se perdió la huella en el infausto recorrido de la antigua reliquia. La fama que corrió a partir de ese año, fue considerado como el más hermoso y moderno templo católico, remodelado por uno de los afamados arquitectos del país, y encima, el más rico de Trujillo, pues hasta las casullas estaban valoradas en sumas inverosímiles y ni hablar de los dorados vestidos y mantos de la recién estrenada Virgen, “La Españolita”, de belleza impredecible. El Dios de la Sacristía, no fue al nuevo templo. 

Algunas familias, recordarían su historia solo como inspiración mística, en parte por religiosidad; y, sobre su sino fatal, por temor a su Dios, basta hacer un rápido paneo a la historia diáfana y a la realidad de nuestra comarca. Ahora estoy comenzando a entender, la preocupación de Concio Rivas, mi abuelo, meses antes de morir, cuando me dijo una noche en el Xikoke, un tanto melancólico, que tenía que recuperar “El Mártir del Gólgota”, un viejo libro, en el que –según él-,  estaban  las “revelaciones”, movía sus manos como si lo estuviera hojeando. Se quitó el sombrero, y guardó silencio por largo rato.  

Confieso que, como otras cosas, se desconoce el paradero del inveterado Dios de la Sacristía. Estamos esperando que devuelvan las campanas centenarias del Templo o respondan qué pasó con ellas.

La Puerta, enero 2024.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

Omanrique761@gmail.com

sábado, 30 de septiembre de 2023

El sabio botánico Bachiller Sebastián Simancas, 1930.

 El sabio botánico Bachiller Sebastián Simancas, 1930.

Por Oswaldo Manrique (*)


Uno de los personajes que contribuyó con sus conocimientos científicos a curar o mitigar los males y dolencias físicas y hasta espirituales de los neo pobladores de La Puerta, a partir de los años 30 del siglo XX, cuando prácticamente no existía nada en la hoy área urbana, y mucho menos médicos graduados, fue un sabio botánico Sebastián Simancas o simplemente conocido como el bachiller Simancas por eso la importancia de recopilar y difundir información que rescate sus vivencias y su obra. 

 


Su época en La Puerta fue en la que <<los médicos patentados eran casi desconocidos y se recurría entonces a las plantas medicinales, muy abundantes en La Puerta, pues se conocen aproximadamente 300, cuyo estudio representa un notable interés para los especialistas>> (Abreu, pág. 113),  uno de los mas destacados en el ejercicio de la medicina rural trujillana, a partir de 1930, fue el Bachiller Sebastián Simancas, quien gozó de <<gran confianza y estimación en esta población>>. 

El amigo Duilio Simancas, sobrino del Br. Simancas, tuvo la gentileza de enviarme imágenes de un antiguo reportaje sobre este personaje, realizado por el laureado periodista español Paco Ortega (1915-2005), en el que se encuentran aspectos importantes de la vida de este ejecutante de la medicina natural y el que aquí comparto. El texto de Paco Ortega, quien había llegado al país en 1947, era oriundo de Navarra, España, lo tituló: 

El Bachiller Simancas una institución en los Andes.  Igualmente le agregó el siguiente subtítulo:  ¿Traumaturgo?...En todo caso un científico, humanista, generoso, humilde y místico. 

En la nota introductoria, el periodista navarro, hizo algunas precisiones sobre las virtudes de este humanista y científico de la salud, afirmando que: <<Hablar en Venezuela de este distinguido personaje que ejerce la medicina sin poseer un título profesional, con extraordinaria vigencia en sus métodos curativos de ninguna manera empíricos sino guiado tan solo por lo que la madre naturaleza nos ha legado, es algo que llama a la reflexión y sobre todo si aparte de conocer a este ilustre trujillano como médico, lo conocemos como humanista de muchos quilates. El popular "Bachiller Simancas" Don José Sebastián Simancas y Herrera, nacido hace 82 años en la localidad de Agua Fría, aledaña a la población de Valera, constituye una institución en el país. Estudiante de bachillerato en la ciudad que fundara el Capitán de la Capa Roja, allá en la Mérida estudiantil y más tarde, alumno universitario en las aulas del Fraile Caminante: Fray Ramos de Lora, como lo llamaba el desaparecido poeta diplomático Neptalí Noguera Mora, alcanzó su cuarto grado de medicina. Los turbulentos años de problemas estudiantiles donde germinara acaso la buena semilla de la incipiente democracia con los cierres de las universidades, las persecuciones estudiantiles y los trabajos en las carreteras para los desafectos al régimen del Hombre de la Mulera,  obligaron al universitario Simancas Herrera, dar por finiquitados sus estudios de medicina, para ejercerla a su manera. Antes, mucho antes de que se inscribiera en la Facultad, ya eran conocidas sus actividades diríamos, pseudo profesionales. Era un notable y adelantado discípulo empírico de Hipócrates, antes que su nombre figurara en las nóminas de la Universidad de los Andes. Después... Bueno, de aquí arranca la popularidad y los vastos conocimientos en la materia, de este sencillo, humilde y voluntarioso venezolano, que se ha dedicado a hacer el bien por los medios que sea y en las circunstancias que más adversamente se le presenten. Hombre de una gran cultura mística e histórica, aparte de sus profundos conocimientos de la medicina, pertenece a esa clase de personas que viven en la tierra, pero con el pensamiento constantemente puesto en Dios. Don José Sebastián, es un hombre de una sólida fortuna a la que poco o ninguno caso hace. Vive rodeado de sus preocupaciones profesionales y humanas y para nada le hace sombra en su existencia, los 10 ó 15 millones en propiedades que alrededor de la población de Valera posee, de sus mayores, porque piensa y no sin razón, que nada de lo que hay aquí en la tierra es perenne y propio, sino que todo es de Dios y que si bien él se lo dio, con el mismo derecho se lo puede quitar>> (Fragmento exacto del articulo. pág. 17). 

El Bachiller Simancas. 


Describió el lugar donde entrevistó a Simancas Herrera, en la siguiente forma: <<Este insigne valerano en el momento en que lo entrevistamos lo hemos hallado, sobre un balcón en el fondo de su extensa casona, que da sobre las quebradas montañosas de Agua Clara. Ayudado por una vieja corneta de gramófono del año 20, está dando órdenes a unos obreros que trabajan en el campo, allá abajo, a más de 1.000 metros de profundidad. Ellos lo escuchan y obedecen les ordena que dejen el trabajo que ya está bien por el día y que se vayan a sus casas y el que necesite algo, que lo diga de inmediato ¡Es un hombre excepcional!>> (pág. 17). Su casa en Agua Clara, aun permanece en pie, aunque algo deteriorada.

Curar el cáncer con nueve plantas que crecen solitarias y abandonadas en los páramos.

Paco Ortega, que conoció al bachiller Simancas, pues se había residenciado en Mérida, y fue premiado por sus reportajes de carácter científico,  al describir cómo era Don José Sebastián, expresó esto: <<habla como un retórico del pretoriano romano: imperioso, dominante, concreto. De ahí su poderosa fuerza de atracción y su fuerte personalidad, más propia de un soldado, que de un profeta de la humildad y un hombre dedicado al bienestar ajeno. Alguien ha dicho que es ligeramente sordo y alguien también asegura, que no lo es, sino que simula hacerlo, porque de esta manera parece conocer mejor a la gente que se le acerca... Pero lo cierto, lo innegable, lo que llama poderosamente la atención de este insigne científico -sin duda alguna- es la manera de vivir, sus pensamientos filosóficos y de la vida su natural sencillez y sus vastísimos conocimientos que sobre la medicina le ha dado una fama nacional y lo que es mejor aún, sus tremendas y sensacionales curas en enfermedades como las del cáncer a las que ha dominado, con tan solo nueve plantas que crecen solitarias y abandonadas en los páramos de nuestros andes>> (Fragmento exacto del artículo citado. pag.18); según Duilio Simancas, su tío botánico, sembraba las plantas medicinales en su huerto, y tenía un cuarto exclusivo para sus preparaciones y remedios.

No fui sacerdote ni estudiante de cura.

A más de 50 años de su publicación, aun si poder conocer si fue en los diarios El Vigilante, Frontera o Correo de los Andes, el reportaje en cuestión, se transcribió en su totalidad, para que se pueda apreciar y percibir en sus propias palabras, quién fue este interesante personaje. Leamos:

<<pero vamos a escuchar este singular personaje, ejemplo del buen vivir que nos parece imposible que cuente ya con 82 años de vida cuando tan solo representa 60. Acaso el secreto de su longevidad y excelente salud se debe a que NO FUMA NO BEBE SINO AGUA Y NO SABE LO QUE ES TRASNOCHAR... "Pues sí señor yo ejerzo la medicina con permiso de la sanidad, desde el año de 1928 en que dejé por fuerza mayor mis estudios en la Facultad de Medicina de Mérida. Claro está que no receto. Simplemente curo con mis plantas medicinales. Antes yo tenía en mi consultorio docenas de personas diarias que acudían a mí, para que remediara sus males. Hoy tan solo atiendo a cinco pacientes por disposición de mi médico el doctor Lozada, es decir tres por la mañana y dos por la tarde" el doctor Simancas o el popularísimo "bachiller" cariñosamente así llamado en todas partes, nos habla de su extensa familia y del concepto que el pueblo venezolano tiene de él. "En mis asuntos, está la opinión pública a mi favor porque hasta el cáncer que parece incurable poseo multitud de casos que naturalmente están a la orden, cuando quieran conocerlos y que sin embargo aún hoy, sigo tratando satisfactoriamente. No... No fui sacerdote ni estudiante de cura como me quieren hacer muchos, simplemente que estudié con el que más tarde fuera Obispo de Guayana monseñor Miguel Antonio Mejía. Es cierto que poseo esas dotes, sin que esto sirva de falso orgullo o de inmodestia, con que se califican a los que escuchan la palabra de Dios y poseía esa convicción para hablarle al pueblo, pero de eso a lo otro hay que andar mucho camino... El pueblo siempre ha confiado en mí y tengo a mi favor -repito- las gentes de muchas partes de la República que la componen los sabios los que no lo son, los malos y los buenos, los que quieren serlo y hasta los feos y los bien favorecidos (nos señala jocosamente el distinguido valerano)  toda esa caterva de personajes me rinden un tributo de amistad que yo sé estimar en todo lo que vale y hasta obediencia en muchísimos casos incluyendo gentes de la alta sociedad, que enumerarlos sería costosísimo entre estos incluyo naturalmente no porque pertenezcan a la alta o baja sociedad que en la vida nada representa sino como dato ampliatorio, a eminentes juristas y notables galenos que juntamente a otros profesionales me han distinguido siempre aceptando mis sugerencias o consejos. La pobrería o el populacho, también está conmigo y de acuerdo con mis ideas basadas siempre en la religión cristiana>> (Fragmento exacto del artículo citado. pág.18).

El Bachiller Simancas. 



Señala Ortega, que con estos antecedentes quiso conocer las ideas del  médico, escuchándolo: mis ideas son tan solo las de hacer bien al pueblo en todas sus necesidades, mientras noblemente se puede hacerlo. No conozco una idea más notable y satisfactoria y ¡cuántas satisfacciones proporciona!  Entre la filosofía y la ética, difíciles o desconocidos  en los tiempos actuales. 

Le preguntó igualmente el periodista Paco Ortega, si sus recetas sobre los curamientos en las enfermedades las ha hecho del conocimiento de alguien y hemos sabido que guarda celosamente sus investigaciones le respondió: "Yo tengo un hijo médico cirujano, que al decir de los profesionales es muy sobresaliente  (el doctor Antonio Simancas Simancas), en la actualidad médico del Central Motatán) aún es muy joven, él tiene un compromiso conmigo y es el de hacerle bien al canceroso, sin utilizar ganancia alguna porque el hombre ha venido a este mundo para hacer el bien a sus semejantes y de ninguna manera para hostilizarlo, pues bien a su debido tiempo él conocerá mis sistemas y mis plantas. Todo lo conservo cuidadosamente escrito y algún día acaso vean la luz estos papeles (pág. 19). Adelantos de investigaciones y acervo científico, que se debe rescatar y publicar.

El bachiller Simancas entre sus 11 hijos, tiene varios profesionales: dos son maestros, una dietista en el Hospital de Valera, otro perito agropecuario estudiando ingeniería, otra estudiante de economía en la ULA otra más contabilista y cajera y todos viven en la región andina. Don Sebastián <<se casó con la honorable dama Doña María del Carmen Simancas, que aún vive del afecto y la ternura de su numerosa familia y según él, a ella le deben sus hijos lo que son>>.  

Me conozco perfectamente hasta la última alfombra del Palacio de Miraflores.

<<Ni yo ni mis hijos hemos recibido ayuda de nadie, es decir una beca o algo parecido. Ellos han estudiado con el sudor de mi frente y el apoyo invalorable de su mamá, a quien le deben lo que son. Pienso que mis principios deben ser los de ellos, porque yo me crié haciendo gala de dignidad en un hogar ejemplar. Es cierto que estuve en Miraflores con el que fuera Secretario de Estado doctor Alfonso Mejía es decir, secretario del general en jefe: Eleazar López Contreras, siendo prácticamente su hombre de confianza por esta razón yo me conozco perfectamente hasta la última alfombra del Palacio si es que existe alguna de aquellas que yo pisé>> (pág. 19).

Este océano de petróleo hay que sembrarlo, eso no solo es por retórica.

A la pregunta de si ha viajado por el exterior y qué concepto le merece el país en los momentos actuales, respondió: <<Viajar al exterior  ¡para qué!... En Venezuela tenemos todo lo que nadie haya podido imaginar en otros países. Para conocer el exterior primero hay que conocer el nuestro. Yo no he salido de aquí pero he conocido nuestra Guayana y me di cuenta que si el inmenso potencial que poseemos lo pusiéramos a disposición de nuestro potencial humano, seríamos el primer país del mundo en bienestar y en riquezas. Este océano de petróleo hay que sembrarlo eso no solo es <<recomendable por retórica, sino imprescindible y de inmediata obligación, porque de lo contrario Venezuela, cuando esto desaparezca, no tiene con qué contar para su mantenimiento>> (páginas 19 y 20),

Sobre la juventud de aquellos tiempos, posee igualmente unas ideas ajustadas a su auténtica realidad. <<La juventud no piensa en trabajar para poder consumir lo que necesitamos, prefiere la falsa existencia disipada de la droga y el devaneo físico, pero esto tiene siempre un mal fin en una trilogía: la cárcel la muerte o la locura. Naturalmente que existen muy honrosas excepciones. Pienso que si el gobierno le dedica un poco de dirección, tendríamos en Venezuela el más rico poderoso capital del mundo que es el humano, porque somos moldeables y buenos por naturaleza>>  (pág. 20)

Sobre el gobierno, el Bachiller Simancas  expresó: <<el hombre que comanda los destinos del país es el más indicado por su juventud y nobles sentimientos. Quienes le cierran el camino torpemente, no solo son enemigos de la Patria por su necia demagogia, sino que deben ser execrados como traidores a la misma. Este es un gobierno hecho para gobernar no para dejarse gobernar>>. 


¡El viejo se nos muere José Sebastián! El general Juan Bautista Araujo, uno de los casos de sus curaciones asombrosas.

<<Don José Sebastián Simancas Herrera –escribe Ortega-,  nos refiere varios casos de curaciones asombrosas, pero vamos a destacar dos de las más notables que llevaron su fama a través de todo el territorio de la Patria. En ocasión en que él era en Trujillo Presidente del Estado tuvo que ser operado de una trombosis, considerándose su estado post operatorio de extrema gravedad, al presentársele un hipo que amenazaba con romper los tejidos que habían sido cocidos en ese proceso. El doctor Adalberto Anzola Urdaneta le dijo: ¡el viejo se nos muere José Sebastián! Después de un breve examen y algunas preguntas sobre aquel caso, el hoy Bachiller Simancas también decidió proceder por su riesgo y cuenta, recetándole un bebedizo que él había hecho de su invención para tales casos. Le extendieron un récipe que él mismo llenó con la firma del doctor Anzola Urdaneta y el ilustre enfermo tan solo permaneció sin aquella molestia media hora, pasada la cual decidió volver a insistir en darle el bebedizo en otras dosis. Aquello obró el milagro. El General no solo pudo evitar aquel hipo desastroso en una intervención quirúrgica, sino que vivió muchos años más. En aquel proceso médico pudieron contarse hasta 14 profesionales de la medicina que quedaron asombrados de la milagrosa curación del presidente del Estado Trujillo, como se les denominaba antes a los gobernadores. El otro caso es reciente, de una curación o tratamiento que también le hizo al actual Arzobispo Chacón -el Cardenal espiritual de Venezuela- que se presentaba con ciertos síntomas que él desechó de inmediato para ponerlo en tratamiento y curarlo de inmediato>(Fragmento exacto del artículo citado. Pág. 20).  


Una niña de 3 años, curada de leucemia con medicamentos vegetales.


El periodista, mencionó para aquella época un caso muy sonado, se refirió a una niñita de 3 años a quien el Bachiller Simancas había curado de leucemia,<<El caso actual se refiere a una niñita hoy de 3 años a quien el Bachiller Simancas ha curado de leucemia. Algo asombroso si se tiene en cuenta que había sido prácticamente desahuciada. La niñita se llama Nancy Villarreal y vive actualmente en la población de El Vigía. Un tumor en una pierna señalaba el final de su cortísima vida. El tratamiento a base de los medicamentos vegetales del Bachiller Simancas en tan solo 7 meses le salvó la vida desapareciendo el tumor>(Fragmento exacto del artículo citado.  pág. 20).

De manera igualmente milagrosa. El padre de la niña está decidido a publicar este extraordinario caso en donde sea, pero el autor de la milagrosa cura se lo ha prohibido por ahora. <<Soy creyente practicante y pertenezco a la Legión de María e igualmente soy cursillista de Cristiandad, pero considero que hablando solamente no se hace el bien sino empleando nuestros medios físicos e intelectuales, sin excluir naturalmente la ayuda económica, para remediar tantísimos males. Procuraré hacer el bien hasta que me muera, tratando de mejorarme, ese es mi camino en esta vida y no lo puede tronchar nadie... Estoy en paz con mi conciencia y espero la muerte con resignación y hasta con cierta complacencia porque creo que dicen esta vida parte de lo que Dios nos ha ordenado, es decir, servir al prójimo y no utilizarlo>>. Esperaba su final, en la misma forma que vivió: en paz con su conciencia.


 Aquí concluye la entrevista hecha por Paco Ortega, a este extraordinario venezolano médico de vocación, apóstol de la verdad y el bien, que algunos  lo calificaron de hombre milagroso, y quien en realidad procuraba  hacer ver las cosas en su justo valor. Un pedazo de nuestra hermosa historia y ejemplo para los nativos del valle de Bomboy.


La Puerta, septiembre 2023.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

Omanrique761@gmail.com

(**) Facultad de realizar prodigios.



Tabla Cronológica.

1895-1905.              Entre estos años, nacimiento en Mendoza.

1924.                  Su compañero de estudios Monseñor Mejía, asciende a Obispo de     Guayana.

1924-1928.              Cursó estudios en la antigua Universidad de Mérida, hasta 4° año de    medicina. 

1928.               Abandonó los estudios universitarios, por los sucesos de desestabilización política y la represión de la dictadura gomecista. 

1928.                       Inicio del ejercicio autorizado de la medicina botánica.

1930.                       Ejerce su apostolado de curaciones en La Puerta.

1938.                     Cura de una grave dolencia al general Juan Bautista Araujo hijo, Pdte. del estado Trujillo.

1939-1941.          Asiste con frecuencia al Palacio de Miraflores, por ser amigo y paisano del Dr. Alfonso Mejía, Secretario de Despacho y luego Ministro del Pdte. Eleazar López Contreras.

1982-87.                Es entrevistado por el premiado periodista español Paco Ortega. 


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