Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Méndez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Méndez. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de julio de 2023

Amadeo Rivas, el Prefecto.

Amadeo Rivas, el Prefecto.   

Por Oswaldo Manrique (*)


Allá, por la década de los años 60 del siglo pasado, era habitual ver caminar por las calles y caminos de la vieja comarca de La Puerta, al joven agricultor Amadeo Rivas, quien subía desde su lar nativo: el caserío El Molino de Mimbón. De mediana estatura, contextura robusta, cara ovalada, siempre con su  mirada fresca, remarcada por su cuidado bigote, alegre y perspicaz, usando su habitual pelo e' guama, quien se detenía a saludar a sus amigos y coterráneos, aprovechando comentar,  una de sus preocupaciones y desvelos: la situación política del país.  


A pesar de sus limitados estudios, supo relacionarse socialmente y conocía mucha gente, al tener un Dodge Dart,  en la línea Valera-La Puerta, le facilitaba  mayor contacto con la comunidad. Amadeo, se hizo militante de AD, donde ocupó cargos de responsabilidad local, en esa época en que destacaba una camada de vecinos en buscar mejoras para la colectividad y fueron asumiendo como dirigencia política, entre los que se recuerda a Rogelio Torres, Ramón Volcán, Hugo Rosales y Juan Matheus; Amadeo se convirtió en el Secretario de Organización; Eccio Moreno, Secretario  Juvenil y Secretario Agrario Adalberto Martínez  “el zurdo”. También hubo otro grupo que militaba en el partido Copei, eran los dos principales grupos políticos de aquella época, que competían con mucha tirantez.  

Amadeo, como dirigente político local logró ser designado Prefecto, en los primeros años 70, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, y su gestión estuvo llena de episodios de la más diversa índole, unos autoritarios y otros justos, pero todos salpicados de notas picarescas, cómicas y de buen humor que han quedado en la memoria oral de nuestros parroquianos, por lo que bien merece ser recordado como un personaje que hizo historia en nuestra vieja comarca. 


Imponiendo autoridad y respeto. La ley comienza por casa. 

Se ha sostenido en conversaciones de nuestros abuelos, que la designación de Amadeo Rivas como Prefecto en el siglo pasado, logrando la coordinación y apoyo que le dio el grupo policial, imprimió durante su gestión, una percepción de que había autoridad en el pueblo y tanto los vecinos, visitantes y turistas, cumplían con las Ordenanzas del Municipio. Todo infractor, escandaloso, busca pleito, “perreroso”, seguro iba para "el pote". Un pueblo turístico como La Puerta, atento, amistoso, tolerante, siempre era objeto de los excesos y borracheras de algunos visitantes y turistas, que eran sancionados. A él no lo “chapeaban”, se había propuesto hacerlo bien desde su cargo de Prefecto.

Un día, uno de sus hijos, andaba con una motocicleta molestando y haciendo fuerte ruido por el escape libre, andaba para arriba y para abajo por las calles del centro del poblado,  y como seguía molestando con el ruido, le informan al Prefecto y este dice métanlo "pal pote" por 3 días, el funcionario sorprendido le recordó que era su hijo y Amadeo con la mayor rigidez, le respondió con fuerte voz: - ¡la ley comienza por casa! Este hecho impactó y quedó en la memoria de nuestra comunidad. Amadeo le imprimió a su gestión mano dura, seriedad y equilibrio, erradicando transitoriamente la anarquía y el bochinche.

En la defensa de su comarca.

A Amadeo le tocó vivir un régimen de “libertad” hasta las 5 de la tarde, hora en que el “Campanero”, pasaba por las calles del pueblo, recordándolo.  Fue un poblador empeñado en defender la democracia y las libertades ciudadanas, por medio de su organización política, pero es también un serio defensor de su comunidad campesina y cuando hubo necesidad de contar con alguien que diera la cara por ella, allí estuvo presente Amadeo Rivas, por eso, gozó por mucho tiempo de la simpatía de sus parroquianos, y es el propósito de esta nota biográfica, para que las nuevas generaciones de puertenses, conozcan la figura de este trujillano. 

Se incorporó al núcleo de vecinos, que inició la lucha el 28 de mayo de 1980, contra el atropellante proyecto urbanístico de Inturesa, frente al Hotel Guadalupe. Estuvo en la mayoría de las actividades del Comité Pro Defensa. 

¡Ni para sembrar una remolacha¡

En la reunión realizada el 1° de noviembre de 1980, donde participaron Diputados de la Sub Comisión de Agricultura del Congreso Nacional y varios funcionarios públicos regionales y nacionales para atender el caso de La Puerta en cuanto al problema del amenazante desarrollismo urbano, el agricultor y ex Prefecto Amadeo Rivas <<por su parte vaticinó dramáticamente ¿qué podrán hacer nuestros hijos para poder cultivar una remolacha, una zanahoria u otro futuro, cuando nos están despojando de las pocas tierras que contábamos? Este es un problema –agregó a continuación- que no solo afecta a La Puerta, sino también a Valera porque está de por medio todo el valle del Momboy y su rio>> (Diario de los Andes, págs. 18 y 19, edición del 2 noviembre de 1980); era un llamado a la responsabilidad de esos funcionarios.

El periodista que cubrió el evento, a propósito de esta intervención rotuló la grafica señalando: <<advirtió sobre la pérdida de las tierras agrícolas en La Puerta>>, esto referido a la dramática situación de las pocas tierras con vocación agrícola en la zona y que se sacrificarían los intereses de la comunidad puertense, privilegiando a una minoría rica sin duda, Amadeo, conocía la magnitud del problema generado por el proyecto del macro urbanismo, y sus consecuencias.


Amadeo y sus recordadas anécdotas.

¡Estamos en puras pantaletas!

Destacando Amadeo como dirigente  en su partido AD, se reunían en el local en La Hoyada, diagonal al Panal.  Un día estaban Luis Paredes, Aida Barrios, Marta Ramírez y Luis Rivero;  le corresponde abrir la reunión a Amadeo, y se paró y dijo: - ¡Compañeros y compañeras de la población de La Puerta, que están en esta magna asamblea! Cuando escucharon esto, los 4 o 5 que estaban presentes, se contaron,  se vieron todas las caras, y se echaron a reír. 

En otra oportunidad, había una reunión, en el local de Acción Democrática, en La Puerta, con la dirigencia y los militantes, y estaban los ánimos caldeados en la discusión y no llegaban a ningún acuerdo, cuando pidió el derecho de palabra Amadeo Rivas y dijo:¡estamos en puras pantaletas!, esto hizo sonreír y reflexionar a los asistentes y quedó como frase política, en la memoria colectiva.


Con la recluta, fue implacable. 


Cuenta el abogado Jorge Méndez, que cuando estaba terminando su bachillerato, llegó el tiempo de la recluta, y Amadeo lo metió preso, porque tenía la edad, la robustez y condiciones para cumplir el Servicio Militar. Conocido esto, fueron varias personas familiares y amigos a abogar por él y a todos les dijo: - ¡que vaya a servir! Se negaba a soltarlo. La expresión, que retumbó en las paredes de la Prefectura, asustó a los demás que se habían puesto de acuerdo para solicitarle la libertad del joven. Solo el poeta “Guayanés”, Ángel González Rivas,  que era de la Junta y compa de partido, logró convencerlo y lo soltó. 


Un ligero impase vecinal: “le sacaron el maíz del buche”.

En 1974, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Amadeo Rivas, era Prefecto de La Puerta.  Observando en El Calvario un pedazo de terreno libre, fue con otros y lo cercó, seguramente pensó que lo podía hacer, considerando que era autoridad. Sin embargo, uno de los hacendados jefe de la pequeña oligarquía parroquial, le reclamó porque el terreno según él, estaba destinado a construir una plaza, que es donde hoy está el Hotel y Centro Las Margaritas. El reclamo se convirtió en una fea discusión, y de discusión se pasó a los hechos. Amadeo, se enardeció y sacó una pequeña “marina” y le lanzó un “envión” a su discutidor, pero se atravesó su compañero Rogelio Torres y lo atajó sosteniendo el arma, que le cortó la mano e impidió la muerte del hacendado. Tanto Amadeo como Rogelio, estaban en conocimiento que las tierras del área urbana de La Puerta, son propiedad de la comunidad, tras el fraudulento juicio de Partición del Resguardo Indígena, en 1891. 

Como en este pueblo, los acontecimientos no se quedan en la pura trifulca, sino que pasan al departamento creativo, a los pocos meses, el contendor de Amadeo murió de una enfermedad, y un día, el ocurrente “Guayanés”, que era compa de partido, le dijo en alta voz: - ¡Coño Amadeo, se iba a echar usted a un muerto! Los presentes soltaron la carcajada. Amadeo permaneció muy serio. 


La entrega de mando o “del coroto”.


Aunque eran tiempos de democracia representativa, la gente de gobierno de los pueblos, mantenían reminiscencias de la época de revueltas y caudillos. Hubo mucha gente cuando la cesión del puesto o entrega de mando o “entrega del coroto”, como le decían antes. 

El día que le tocó a Amadeo entregar el cargo y la oficina de Prefecto a Raúl Carrasco, también le entregó el revólver asignado,  un tres cuartos, y le dijo con clara voz y quizás con cierta molestia: - ¡Tome, a ver si sabe manejar esa mierda! Los presentes se quedaron sin palabras.


A través de esta pequeña referencia biográfica, de la vida y las simpáticas anécdotas de este personaje, que colorea en parte la idiosincrasia de nuestro pueblo serrano, contribuimos al mejor conocimiento de nuestra gente. Como elemento documental que expresa datos biográficos interesantes del personaje, compartimos el texto de su mortuoria legal. 

<<N°16. El suscrito Prefecto de la Parroquia La Puerta, certifica: la copia que sigue de Defunción acta N° 91: Eduvina Arrecheaga de Graterol, prefecta encargada de la Parroquia La Beatriz, Municipio Valera, estado Trujillo, hago constar que hoy 26 de mayo de 1999, se presentó ante este despacho el ciudadano Ortimio José Rivas Rangel, mayor de edad, comerciante, titular de la cédula de identidad N° 3,484,796, domiciliado en El Molino y expuso: que el día veintitrés de mayo de mil novecientos noventa y nueve, a las nueve y treinta de la noche, falleció AMADEO RIVAS RIVAS, en el hospital Juan Moctezuma Ginari del Seguro Social de Valera, de ochenta y dos años de edad, de estado civil casado, de profesión comerciante, titular de la cédula identidad N° 1.001.836, domiciliado en la Parroquia Mendoza Fría, Municipio Valera, estado Trujillo, natural de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, estado Trujillo, hijo de Isaías Rivas (difunto) y de Elvira Rivas (difunta) y según certificado médico de la doctora Yamilis Petit, consta que murió a consecuencia de Infarto Agudo al Miocardio Cardiopatía... Era casado con María Adelaida Rangel de Rivas, deja siete hijos de nombres María Azunción (difunta), Francisco Ramón, Bertha Rivas Delgado, Ortimio (exponente), Augusto José, Óscar de Jesús e Isaías José Rivas Rangel respectivamente. Fueron testigos los ciudadanos Nelson Rondón... y Gustavo Mendoza... Leída la presente acta conformes firman. El Prefecto (firmado ilegible)>> (Libro de Defunciones año 1999. Archivo del Registro Civil de la Parroquia La Puerta).

Debo expresar mi agradecimiento a los vecinos Jorge Méndez,  Alfonso Araujo, quien vive en Barquisimeto y al buen amigo Benito Rivas, residenciado en Maracaibo, por su colaboración en la elaboración de esta crónica. 

Por estos días, en que avanzamos en la cruzada de reconstruir la historia de La Puerta, incluimos a este personaje popular contemporáneo,  quien con su sencillez, su franqueza, su manera de hablarle claro a la gente en su lenguaje campesino y coloquial andino, que fue hombre de acciones por el orden de autoridad  y cuando hubo qué hacer, cuando hubo de luchar por su pueblo, lo hizo, particularmente cuando aquella comarca aun agrícola y pastoril, se negaba a ser esquilmada en sus derechos a tierras, protección de su ambiente y a la vida.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

 La Puerta, julio 2023.

Omanrique761@gmail.com


sábado, 18 de febrero de 2023

El Carnaval en La Araña, 1968.

 

El  Carnaval en La Araña, 1968.

Por: Oswaldo Manrique.


Mientras en el Concejo Municipal del Distrito Escuque, días antes al comienzo de la cuaresma, negaron el permiso para fundar legalmente un lenocinio en la población de Sabana Libre, algo cerca del pueblo de Mano Goyo, en la Discoteca La Araña, Giuseppe “Pepe” Lozito, organizaba el gran Carnaval de 1968, con disfraces, música, diversión, juegos,  bailes, concursos y presentaciones musicales en vivo, se había “autoproclamado” Rey Momo.

Publicidad de los Carnavales en la Discoteca La Araña, en 1968,  su dueño y administrador Pepe Lozito,  publicada en el Diario El Tiempo

                 La Discoteca La Araña, estaba ubicada en una edificación hecha por Pepe, que era constructor e innovaba en el mundo de los negocios. La muy famosa y visitada Discoteca La Araña, la estableció su creador y propietario Pepe Lozito, en la esquina Bolívar con calle 3, La Puerta, éste, oriundo de Sicilia, República de Italia, quien  creyó y cifró su futuro en este lugar y se avecindó en él con su familia, es uno de los pioneros en la modernización de esta Parroquia; anteriormente en este local funcionó la segunda sala de cine que tuvo el Municipio La Puerta, montada también por el  mismo Pepe, hoy el lugar esta convertido en el restaurant “El Pastelito de Oro”, propiedad del señor Gustavo Duque, oriundo de la hermana República de Colombia, llegó joven a estas tierras, y se ha consolidado en este sitio, también formando su familia. Este centro nocturno, fue inaugurado en 1967, fue semanas después de que abrió la Discoteca La Cueva, en Valera, también propiedad de Lozito, y luego de la inauguración de la Discoteca "Pata Pata" en el “Gianni”. Lozito, regresó hace pocos años  a su país de origen.    

De los centros de diversión que se recuerda, que aportaron a la economía del Municipio (después Parroquia La Puerta), están la Discoteca La Araña, La Terraza Zulia del señor Benito Sánchez y la señora Domitila, donde se vendían las mejores arepas rellenas del Estado; era fuente de soda, restaurant y centro familiar  bailable; luego se convertiría en El Panal. En la esquina de abajo, el Bar del señor Antonio Rivas; luego lo convirtió en Bodega de Víveres. El “Picapiedras”, centro gallístico, bolos, restaurant y venta de víveres, del señor Julio Sánchez  Echevarri, el popular y buen conversador “Compañerito”, quien junto con su esposa la señora Marta y sus hijos, han  mantenido abierto este local comercial, a pesar de las vicisitudes del decreto de un alcalde trasnochado, que prohibió el espectáculo gallístico.

No podemos dejar de señalar, que La Puerta,  resaltando su sector popular La Hoyada, como el sitio, de mayor musicalidad popular del Estado, cada Bodega –para aquel tiempo-, poseía y disfrutaba su propia rockola y estaban habilitadas durante todo el día, para que los clientes escucharan las melodías de su predilección, muchas rancheras.  Bodega  que no tuviera rockola era un negocio incompleto, "no va casi naiden”.


Nota de prensa sobre el conflicto surgido por el establecimiento de un lenocinio en Sabana Libre, edición del Diario El Tiempo, del jueves 22 de febrero de 1968. 

La pachanga carnestolenda, en las invitaciones radiales de Valera, estuvo prevista a partir de las 9 de la noche del  24 de febrero de 1968. La entrada tenía un costo de 5 Bolívares las damas y 10 los caballeros. La publicidad difundida en los periódicos regionales, invitaba a disfrutar de la revelación artística del año la <<India Mapuche, la emperatriz de los ritmos de la cuenca del Caribe>>; se desconoce si era oriunda del Cono Sur, ni cómo adquirió la majestad en los ritmos antillanos; algunos esforzados vecinos, comentaban que era de de Cali. La fotografía muestra una artista con dotes físicas semejantes a las de la mexicana “Tongolele”. 

También presentaron a “Mario y sus Pachangueros”, grupo de música bailable triunfador en las Terceras Feria de San Sebastián, en el Hotel Tama de San Cristóbal, con el que duraban bailando hasta el amanecer. Además la entrega de premios, en los diversos concursos que realizaron, entre ellos, para los mejores disfraces y comparsas. 

Simultáneamente en el otro centro de diversión, propiedad de Pepe Lozito, se ordenaban los arreglos para la fiesta bailable del Rey Momo. Era la “Discoteca La Cueva", en la ciudad de Valera, que tuvo como discjokey al puertense Alfonso Sulbaran, "el faraón de los Andes"; este establecimiento competía con otro de los recordados lugares bailables y de entretenimiento musical, como lo fue la "Discoteca Pata Pata”, propiedad del empresario Vaggioni, situada en Auto Teatro Las Acacias, de la ciudad de Valera. Aquí comenzaba a atender clientela a partir de las 8 de la noche de lunes a sábado, y los domingos a partir de las 3 de la tarde. 

La Discoteca La Araña, tuvo a partir de ese año y durante una década el privilegio de presentar artistas de mucho renombre nacional e internacional, entre ellos: Ricardo Montaner, hoy residenciado en Estados Unidos;  el valenciano que grabó magistralmente Conticinio,  Eleazar Agudo; el bolerista Julio Jaramillo; baladistas como Ivo, Roberto Luti, Enrique Rivas, recordado por su Puerto Abandonado; cantantes renombrados como Héctor Murga, Nelson Alizo. Se presentó también,  la guarachera del súper Combo los Tropicales: Doris Salas; Grupos exitosos como La Gran Fogata, Tormento, Alirio Campos y su grupo Arichuna,  el grupo los Blanco,  la  Ronda Gaitera de Valera, el humorista y cantante,  Beto Parra; y los valeranos Emiro Salas y Franco Acosta, entre otros artistas que pudo disfrutar esta población.    Los representantes o empresarios artísticos que lograban traer los espectáculos de estos artistas, eran la señora Aurora Aponte, locutora de Radio Valera, y el periodista del Diario Critica de Maracaibo, Guillermo Sánchez García.

Publicidad de los Carnavales en la Discoteca  Pata Pata, ubicada en la ciudad de Valera, en 1968, su dueño y administrador Pepe Lozito,  publicada en el Diario El Tiempo

Recordaron en una oportunidad reunidos mis vecinos Oscar Volcán, Jorge Méndez, y Alfonso Araujo ex Prefecto de la Parroquia y fue DiscJokey en La Araña y en la Dagoba, que estaba en el Hotel Imperial de Valera, que el primer Disc jockey de La Araña, fue Antonio González, le decían Antonio “la rata”. Para 1971, el  Disc jockey fue Jorge Méndez, Benito Suarez “el guache” (+)  era el mesonero, Ramón “Moncho” Carrillo, el barman y Pepe Lozito, al frente de la administración. 

En 1980, Antonio Suarez (+), el conocido y ocurrente “Pata e rifle”, era el disc jockey. En 1994, nuestros vecinos Oscar Volcán y Luis Alfonso Rivero, el regente del Hostal de Luis Alfonso, la alquilaron en sociedad, aquel se quedó solo y  asumió la administración.  Florentino Rondón y el grupo Tauro, tocaron a menudo en este año. Chicho Valdez, se hacía pasar por mexicano, y traía distintas minitecas de alejados lugares, para las “guerras” que allí tuvieron su campo de pugilato.  En el año 1995, hubo la presentación de varios stripper zulianos y trujillanas y se realizaron certámenes y concursos de esta variedad.

Aquellos alegres y movidos carnavales del 68, igualmente tuvieron su toque de crónica roja. Valecillos el corresponsal del Diario El Tiempo, en la zona panamericana, tituló como un caso de Rippley, lo ocurrido en Arapuey, el 21 de febrero de ese año, cuando el joven Luis María Chourio, agredió a su novia porque no sabía bailar el “Pata Pata”. En efecto, el recién salido del servicio Militar, se fue a divertir, bailar y tomarse unos tragos con su compañera de vida marital, pero discutieron y se fueron a su casa, estando en el hogar, Chourio le siguió reclamando a la joven quien tenía 17 años de edad, porque no aprendía a bailar el ritmo de moda: el Pata Pata, la popular canción interpretada por Miriam Makeba, que se encontraba de moda en todo Trujillo y en el resto del planeta, y terminó golpeándola mientras le decía: “toma para que aprendas a bailar lo moderno” (Diario El Tiempo, de la ciudad de Valera. Edición del jueves 22 de febrero de 1968). Se sufre pero se goza, diría mi nona.  

La Puerta, febrero 2023.

Omanrique761@gmail.com

 

Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...