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sábado, 16 de noviembre de 2024

Francisco Moreno y su ajicero de alto rango.

Por Oswaldo Manrique.

En nuestros pueblos andinos, hay personas que vemos a diario en las calles, mostrando sus productos y desarrollando su actividad comercial; son de espontánea conversación, que nos regocijan contando cómo y con qué los elaboran y además, relatando sus anécdotas, chistes y ocurrencias, su propia historia de vida. Son seres sencillos, cuyo oficio, cotidianidad, costumbres y espiritualidad, identifican lo que llamamos cultura local. Son personajes populares. Uno de ellos, es Francisco Moreno, el picantero de El Molino. 

Recuerda que siendo muy niño, en su pueblo natal Jajó, le llamaba la atención, el respeto y autoridad que daban los señores de uniforme, tanto militares como los funcionarios policiales. Siempre veía por las calles del histórico y rebelde Jajó, uniformados, con botas negras y brillantes, engorrados, transitándolas caminando o andando en bestias o en vehículos. En los actos en la Plaza, disfrutaba de los desfiles, y de la parada castrense, así se le fue metiendo la idea de querer ser militar. En efecto, adolescente abrazó la carrera de las armas. 

Su ajicero de alto rango.

Al ofrecerme en venta uno de sus atractivos frascos, le hable del ajicero indígena de “cuatro fieras del páramo en armonía”, de mi “Nona” Guadalupe de Rivas, y le comenté lo de los trucos de Adriano González León, aquel del frasco bocón de caramelos, los usados en las bodegas, para que se vieran más apetitoso los coroticos e <<imprescindible la tapa de corcho o madera para evitar la oxidación>>; asimismo, para el cuido de este exquisitez <<aunque se traicione la memoria ancestral trujillana, manténgase refrigerado>>, que según él escritor valerano y amante del ají, <<el tiempo ennoblece y le da la categoría de inmemorial>> (Adriano y su ajicero trujillano. En: historiasdesobremesa.wordpress.com), hermosa forma de describir el origen Timoto.

Mientras abre un frasco sobre el mostrador del negocio de Chinto Peñaloza, en La Puerta, para que perciba el aroma, Francisco me va diciendo: <<esto es de alto rango. Le echo verduras nuevas, frescas, vainitas, zanahoria, chayota, diablito y maguey, todo bien seleccionado>> (Conversación con Francisco Moreno. La Puerta. 9-11-2024), ingredientes que se pueden ver a través del frasco. Específica que, <<El maguey tiene que ser el de la mata de cocuiza, que llaman "cabuya", es diferente al otro. Le echo ramas, ajo, cebolla, perejil, el cilantro fraile>>, hizo hincapié en que el cilantro debe ser "fraile". Puedo dar fe, que el aspecto más que atrayente, es hechicero  y su aroma exquisito. 

Vendedor sin apuros, continúa explicando: <<Hasta un año puede durar este picante, porque está preparado con buenos ingredientes y cuidado. Este picante lo hago con yogurt sabroso que se lo compro a una señora colombiana en la avenida 16 de Valera>>; este ingrediente, mejora la culinaria tradicional y hasta el mestizaje. 

Para su cremosidad, nos dijo: <<también le echo suero de Monay, que es muy cremoso y ahí también compro el chirere "pajarito", ese que no tiene pepa, que es el más sabroso y es lo que hace diferente y sabroso este picante>>, son sus palabras.

La lenta elaboración casera.

Como si emulara el proceso, que dictó González León en su <<Código para un buen ají trujillano o manera de mejorar una madre>>, fue dando pautas. Cuando le pregunté cuántos produce a la semana, respondió: <<Así como lo ve en estos frascos, sacar este ají, lleva muchos días de preparación, un mes. Le puedo decir que de ese mes, 8 días son de puro aliño, es decir, de echarle paleta de madera a la preparación, para que quede como usted lo está viendo. Sí, esto es puro puro, de chirerito pajarito>>, esto lo dijo con mucho entusiasmo. 

La historia del picantero.

La historia de Francisco Moreno el picantero, se inició en Jajó el 9 de marzo de 1956, su padre Francisco Briceño,  trabajó en el Ministerio de Agricultura y Cría, muchos años y su madre Rita Moreno (nombre de artista de Hollywood), dedicada a levantar la familia, cuidar los hijos y atender la casa. Tuvo 11 hermanos (Conversación citada). Hizo sus estudios en la Escuela Pbro. Nicolás Matheus, que queda a dos cuadras de la plaza de Jajó, subiendo, al culminar aquí, empezó a buscar nuevos derroteros. 

Desde niño, le llamó la atención lo militar, el orden, la autoridad, y a los 16 años su mamá le tuvo que dar permiso para entrar a la escuela militar. Estuvo 7 años en la Guardia Nacional, en Copa de Oro, eso queda en el Táchira. Hizo su curso militar en la Escuela de Cordero, San Cristóbal. Sirvió en el Cuartel Delicias Ricaurte N° 11. Francisco con su esposa María Emiliana Espinoza, procrearon 14 hijos. Ella falleció.

Al salir de la Guardia Nacional, se vino a Trujillo y trabajó en la Línea de Transporte la 48, en Valera, <<porque yo había aprendido a manejar en el cuartel, manejé busetas entre ella una Titán de Argenis Carreño. Luego trabajé manejando una gandola en la Avícola Mi Pollo, allá en Santa Isabel,  ahí estuve 9 años y finalmente en la Alcaldía de Valera, donde trabajé 20 años y salí jubilado en el 2008>> (Conversación citada). 

Para el picante tiene que ser hecho por una sola mano.

En su amena conversación, dijo: <<Mientras estuve en San Cristóbal, hice cursos de preparación de ponches, comidas y uno, que no pensé me iba a servir en el futuro: el de hacer picante>>, que es su actual actividad económica. 

Vive en El Molino, cerca de La Puerta, y en la cocina que está al final de su casa, es donde produce sus exquisitos sabroseadores andinos, entre ellos el famoso picante de Francisco Moreno. Al despedirse, repitió su frase "para el picante tiene que ser hecho por una sola mano", que lo elabore una sola persona. Lo vende en envases de 250 gramos, medio kilo, un kilo y el galón de 4 kg. Lo comí y para mí paladar, es muy bueno. 

(*) Portador Patrimonial Historico y Cultural de La Puerta

 omanrique761@gmail.com  


 

 

 

 

 

sábado, 8 de julio de 2023

Amadeo Rivas, el Prefecto.

Amadeo Rivas, el Prefecto.   

Por Oswaldo Manrique (*)


Allá, por la década de los años 60 del siglo pasado, era habitual ver caminar por las calles y caminos de la vieja comarca de La Puerta, al joven agricultor Amadeo Rivas, quien subía desde su lar nativo: el caserío El Molino de Mimbón. De mediana estatura, contextura robusta, cara ovalada, siempre con su  mirada fresca, remarcada por su cuidado bigote, alegre y perspicaz, usando su habitual pelo e' guama, quien se detenía a saludar a sus amigos y coterráneos, aprovechando comentar,  una de sus preocupaciones y desvelos: la situación política del país.  


A pesar de sus limitados estudios, supo relacionarse socialmente y conocía mucha gente, al tener un Dodge Dart,  en la línea Valera-La Puerta, le facilitaba  mayor contacto con la comunidad. Amadeo, se hizo militante de AD, donde ocupó cargos de responsabilidad local, en esa época en que destacaba una camada de vecinos en buscar mejoras para la colectividad y fueron asumiendo como dirigencia política, entre los que se recuerda a Rogelio Torres, Ramón Volcán, Hugo Rosales y Juan Matheus; Amadeo se convirtió en el Secretario de Organización; Eccio Moreno, Secretario  Juvenil y Secretario Agrario Adalberto Martínez  “el zurdo”. También hubo otro grupo que militaba en el partido Copei, eran los dos principales grupos políticos de aquella época, que competían con mucha tirantez.  

Amadeo, como dirigente político local logró ser designado Prefecto, en los primeros años 70, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, y su gestión estuvo llena de episodios de la más diversa índole, unos autoritarios y otros justos, pero todos salpicados de notas picarescas, cómicas y de buen humor que han quedado en la memoria oral de nuestros parroquianos, por lo que bien merece ser recordado como un personaje que hizo historia en nuestra vieja comarca. 


Imponiendo autoridad y respeto. La ley comienza por casa. 

Se ha sostenido en conversaciones de nuestros abuelos, que la designación de Amadeo Rivas como Prefecto en el siglo pasado, logrando la coordinación y apoyo que le dio el grupo policial, imprimió durante su gestión, una percepción de que había autoridad en el pueblo y tanto los vecinos, visitantes y turistas, cumplían con las Ordenanzas del Municipio. Todo infractor, escandaloso, busca pleito, “perreroso”, seguro iba para "el pote". Un pueblo turístico como La Puerta, atento, amistoso, tolerante, siempre era objeto de los excesos y borracheras de algunos visitantes y turistas, que eran sancionados. A él no lo “chapeaban”, se había propuesto hacerlo bien desde su cargo de Prefecto.

Un día, uno de sus hijos, andaba con una motocicleta molestando y haciendo fuerte ruido por el escape libre, andaba para arriba y para abajo por las calles del centro del poblado,  y como seguía molestando con el ruido, le informan al Prefecto y este dice métanlo "pal pote" por 3 días, el funcionario sorprendido le recordó que era su hijo y Amadeo con la mayor rigidez, le respondió con fuerte voz: - ¡la ley comienza por casa! Este hecho impactó y quedó en la memoria de nuestra comunidad. Amadeo le imprimió a su gestión mano dura, seriedad y equilibrio, erradicando transitoriamente la anarquía y el bochinche.

En la defensa de su comarca.

A Amadeo le tocó vivir un régimen de “libertad” hasta las 5 de la tarde, hora en que el “Campanero”, pasaba por las calles del pueblo, recordándolo.  Fue un poblador empeñado en defender la democracia y las libertades ciudadanas, por medio de su organización política, pero es también un serio defensor de su comunidad campesina y cuando hubo necesidad de contar con alguien que diera la cara por ella, allí estuvo presente Amadeo Rivas, por eso, gozó por mucho tiempo de la simpatía de sus parroquianos, y es el propósito de esta nota biográfica, para que las nuevas generaciones de puertenses, conozcan la figura de este trujillano. 

Se incorporó al núcleo de vecinos, que inició la lucha el 28 de mayo de 1980, contra el atropellante proyecto urbanístico de Inturesa, frente al Hotel Guadalupe. Estuvo en la mayoría de las actividades del Comité Pro Defensa. 

¡Ni para sembrar una remolacha¡

En la reunión realizada el 1° de noviembre de 1980, donde participaron Diputados de la Sub Comisión de Agricultura del Congreso Nacional y varios funcionarios públicos regionales y nacionales para atender el caso de La Puerta en cuanto al problema del amenazante desarrollismo urbano, el agricultor y ex Prefecto Amadeo Rivas <<por su parte vaticinó dramáticamente ¿qué podrán hacer nuestros hijos para poder cultivar una remolacha, una zanahoria u otro futuro, cuando nos están despojando de las pocas tierras que contábamos? Este es un problema –agregó a continuación- que no solo afecta a La Puerta, sino también a Valera porque está de por medio todo el valle del Momboy y su rio>> (Diario de los Andes, págs. 18 y 19, edición del 2 noviembre de 1980); era un llamado a la responsabilidad de esos funcionarios.

El periodista que cubrió el evento, a propósito de esta intervención rotuló la grafica señalando: <<advirtió sobre la pérdida de las tierras agrícolas en La Puerta>>, esto referido a la dramática situación de las pocas tierras con vocación agrícola en la zona y que se sacrificarían los intereses de la comunidad puertense, privilegiando a una minoría rica sin duda, Amadeo, conocía la magnitud del problema generado por el proyecto del macro urbanismo, y sus consecuencias.


Amadeo y sus recordadas anécdotas.

¡Estamos en puras pantaletas!

Destacando Amadeo como dirigente  en su partido AD, se reunían en el local en La Hoyada, diagonal al Panal.  Un día estaban Luis Paredes, Aida Barrios, Marta Ramírez y Luis Rivero;  le corresponde abrir la reunión a Amadeo, y se paró y dijo: - ¡Compañeros y compañeras de la población de La Puerta, que están en esta magna asamblea! Cuando escucharon esto, los 4 o 5 que estaban presentes, se contaron,  se vieron todas las caras, y se echaron a reír. 

En otra oportunidad, había una reunión, en el local de Acción Democrática, en La Puerta, con la dirigencia y los militantes, y estaban los ánimos caldeados en la discusión y no llegaban a ningún acuerdo, cuando pidió el derecho de palabra Amadeo Rivas y dijo:¡estamos en puras pantaletas!, esto hizo sonreír y reflexionar a los asistentes y quedó como frase política, en la memoria colectiva.


Con la recluta, fue implacable. 


Cuenta el abogado Jorge Méndez, que cuando estaba terminando su bachillerato, llegó el tiempo de la recluta, y Amadeo lo metió preso, porque tenía la edad, la robustez y condiciones para cumplir el Servicio Militar. Conocido esto, fueron varias personas familiares y amigos a abogar por él y a todos les dijo: - ¡que vaya a servir! Se negaba a soltarlo. La expresión, que retumbó en las paredes de la Prefectura, asustó a los demás que se habían puesto de acuerdo para solicitarle la libertad del joven. Solo el poeta “Guayanés”, Ángel González Rivas,  que era de la Junta y compa de partido, logró convencerlo y lo soltó. 


Un ligero impase vecinal: “le sacaron el maíz del buche”.

En 1974, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Amadeo Rivas, era Prefecto de La Puerta.  Observando en El Calvario un pedazo de terreno libre, fue con otros y lo cercó, seguramente pensó que lo podía hacer, considerando que era autoridad. Sin embargo, uno de los hacendados jefe de la pequeña oligarquía parroquial, le reclamó porque el terreno según él, estaba destinado a construir una plaza, que es donde hoy está el Hotel y Centro Las Margaritas. El reclamo se convirtió en una fea discusión, y de discusión se pasó a los hechos. Amadeo, se enardeció y sacó una pequeña “marina” y le lanzó un “envión” a su discutidor, pero se atravesó su compañero Rogelio Torres y lo atajó sosteniendo el arma, que le cortó la mano e impidió la muerte del hacendado. Tanto Amadeo como Rogelio, estaban en conocimiento que las tierras del área urbana de La Puerta, son propiedad de la comunidad, tras el fraudulento juicio de Partición del Resguardo Indígena, en 1891. 

Como en este pueblo, los acontecimientos no se quedan en la pura trifulca, sino que pasan al departamento creativo, a los pocos meses, el contendor de Amadeo murió de una enfermedad, y un día, el ocurrente “Guayanés”, que era compa de partido, le dijo en alta voz: - ¡Coño Amadeo, se iba a echar usted a un muerto! Los presentes soltaron la carcajada. Amadeo permaneció muy serio. 


La entrega de mando o “del coroto”.


Aunque eran tiempos de democracia representativa, la gente de gobierno de los pueblos, mantenían reminiscencias de la época de revueltas y caudillos. Hubo mucha gente cuando la cesión del puesto o entrega de mando o “entrega del coroto”, como le decían antes. 

El día que le tocó a Amadeo entregar el cargo y la oficina de Prefecto a Raúl Carrasco, también le entregó el revólver asignado,  un tres cuartos, y le dijo con clara voz y quizás con cierta molestia: - ¡Tome, a ver si sabe manejar esa mierda! Los presentes se quedaron sin palabras.


A través de esta pequeña referencia biográfica, de la vida y las simpáticas anécdotas de este personaje, que colorea en parte la idiosincrasia de nuestro pueblo serrano, contribuimos al mejor conocimiento de nuestra gente. Como elemento documental que expresa datos biográficos interesantes del personaje, compartimos el texto de su mortuoria legal. 

<<N°16. El suscrito Prefecto de la Parroquia La Puerta, certifica: la copia que sigue de Defunción acta N° 91: Eduvina Arrecheaga de Graterol, prefecta encargada de la Parroquia La Beatriz, Municipio Valera, estado Trujillo, hago constar que hoy 26 de mayo de 1999, se presentó ante este despacho el ciudadano Ortimio José Rivas Rangel, mayor de edad, comerciante, titular de la cédula de identidad N° 3,484,796, domiciliado en El Molino y expuso: que el día veintitrés de mayo de mil novecientos noventa y nueve, a las nueve y treinta de la noche, falleció AMADEO RIVAS RIVAS, en el hospital Juan Moctezuma Ginari del Seguro Social de Valera, de ochenta y dos años de edad, de estado civil casado, de profesión comerciante, titular de la cédula identidad N° 1.001.836, domiciliado en la Parroquia Mendoza Fría, Municipio Valera, estado Trujillo, natural de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, estado Trujillo, hijo de Isaías Rivas (difunto) y de Elvira Rivas (difunta) y según certificado médico de la doctora Yamilis Petit, consta que murió a consecuencia de Infarto Agudo al Miocardio Cardiopatía... Era casado con María Adelaida Rangel de Rivas, deja siete hijos de nombres María Azunción (difunta), Francisco Ramón, Bertha Rivas Delgado, Ortimio (exponente), Augusto José, Óscar de Jesús e Isaías José Rivas Rangel respectivamente. Fueron testigos los ciudadanos Nelson Rondón... y Gustavo Mendoza... Leída la presente acta conformes firman. El Prefecto (firmado ilegible)>> (Libro de Defunciones año 1999. Archivo del Registro Civil de la Parroquia La Puerta).

Debo expresar mi agradecimiento a los vecinos Jorge Méndez,  Alfonso Araujo, quien vive en Barquisimeto y al buen amigo Benito Rivas, residenciado en Maracaibo, por su colaboración en la elaboración de esta crónica. 

Por estos días, en que avanzamos en la cruzada de reconstruir la historia de La Puerta, incluimos a este personaje popular contemporáneo,  quien con su sencillez, su franqueza, su manera de hablarle claro a la gente en su lenguaje campesino y coloquial andino, que fue hombre de acciones por el orden de autoridad  y cuando hubo qué hacer, cuando hubo de luchar por su pueblo, lo hizo, particularmente cuando aquella comarca aun agrícola y pastoril, se negaba a ser esquilmada en sus derechos a tierras, protección de su ambiente y a la vida.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

 La Puerta, julio 2023.

Omanrique761@gmail.com


domingo, 2 de enero de 2022

Encarnación Briceño, el decano de El Molino

 

          Encarnación Briceño, patrimonio cultural viviente de

        El Molino.

Oswaldo Manrique.


Encarnación Briceño, es un personaje como pocos, nativo del caserío El Molino, de la parroquia La Puerta, estado Trujillo en Venezuela. Tiene hoy, 95 años de edad, bien llevados, anda por sus propios medios físicos, y con la mente lúcida. Algunos de su confianza, le llaman "Canita". Atento, amable y buen conversador, de esos que siempre está presto a colaborar con su comunidad, o con quien lo ocupe. Es difícil encontrar una persona que conozca más de la historia de dicho caserío, como la conoce y la expone en forma diáfana el señor Encarnación. 

Don Encarnación Briceño, sentado al frente de la casa comunal del Molino. Cronografía propia de este blog, N° 4005.

Recordó que, sabe su edad, porque en tiempo de su juventud, era obligatorio inscribirse en el servicio militar, y <<tuve que sacar la cédula de identidad, eso sería como en 1943, estaba en el tribunal, Alberto Burelli, yo tenía un amigo de nombre Félix Olivares, que me entusiasmó y nos fuimos a inscribir. Cuando salimos de la jefatura, el finado Félix estaba alegre, y me dijo: - ¿alegó la excepción? Pues el que fue al Cuartel fui yo que no sabía de eso, y fui a parar al Conscripto, cerca del Cuartel Ribas Dávila, que lo estaban construyendo en aquel tiempo>>. Su padre Zoilo Briceño, natural de El Molino, y productor de caña dulce, realizó diligencias y logró sacarlo del Conscripto.  Le habían rapado la cabeza, tuvo que esperar a que llegara otro recluta para vestirse de civil, no tenía ropa, y poder salir. Llegó el hijo de un doctor que tenía tiempo huyendo y fue el que lo sustituyó, y con la ropa de ese recién llegado, se vistió y salió. 

De su infancia recuerda que hizo sus estudios de primeras letras, como en 1935, <<existía una escuela, de las llamadas mixtas, allí estudié, recuerdo que mi maestra fue doña Josefa Rivero, quedaba cerca del Trapiche>>; también estudió en dicha escuela, por ese tiempo, el señor Juan Olivares, vecino ejemplar de este caserío.

Lo mismo le ocurrió cuando fue a casarse con Carmen Abreu, una muchacha de La Mocoti, quien perdió a sus padres en un deslave y quedó damnificada con sus hermanos, <<Cuando me tocó ir a buscar la partida de nacimiento, no apareció, fui a buscar la partida de bautismo en la iglesia y tampoco, y me tuve que ir a la Curia en Trujillo, para que me dieran un permiso, y así pude casarme>>. Con Carmen Abreu, procreó dos hijos. 

Guiado por don Encarnación Briceño, el 1° de diciembre de 2021, por la Urbanización La Paz, sector el Molino, Parroquia La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Cronografía propia de este blog, N° 3399. 

Su madre, Melania Briceño, había nacido <<en el "Alto el Peo", así llamaban ese sitio, por donde pasaba la antigua carretera a La Puerta, se entraba por la "Y", y salía al Zanjón de La Guadalupe>>; quiso mucho a sus padres y los respetó.


A los 14, se graduó de varón.

En su franca conversación, refirió el hecho, de una época en que había que apretarse los pantalones, aún cuando, los que se llevaran, fueran realmente, cortos. Tuvo dos hermanos y cuatro hermanas, Isolina, Carmela, Inocencia, Ramona y Candelaria, todas se fueron marchando a otros lugares a hacer sus vidas. Recordó que, siendo muy muchacho, usaba pantalones cortos, le tocó asumir las riendas de la casa, y comenzó a trabajar para ayudar a la familia. <<Tenía unos 14 años, y llegué muy agotado de la fornaleada, y cuando paso a la casa encuentro a uno de los novios de una hermana mía, con ella en la cama. Enseguida indignado, digo: - y aquí no hay hombre que haga respetar la casa, como no hubo respuesta, agarré el machete, para darle un escarmiento al novio, y cuando le voy a lanzar el primero,  velozmente salió huyendo, y a la hermana, la despaché>>; tuvo que llenarse de valor e imponerse de esa forma para que le respetaran la familia. 

"Con el culo pelao"

Cuando le pregunté, cómo fue su juventud, como eran las festividades de su época,  respondió fácilmente, <<Para qué le digo de fiestas, yo era un viejo antes de tiempo. No iba a fiestas, pero cómo, si no tenía ropa, había mucha pobreza, trabajaba para comer la familia. Tenía un solo flux, muy deteriorado, andaba "con el culo pelao">>, esta última frase, la dijo sonriendo, significa que no tenia ropa para salir a fiestas.

El testimonio de sus vivencias, lo va dando, con cierta especificidad, rememoró que  iba los domingos a misa en La Puerta, tanto su papá como él, son devotos de la Virgen de la Paz, <<en aquellos tiempos era como obligación, buscar a los padrinos para pedirle la bendición, uno se arrodillaba ante el padrino, las palmas de ambas manos pegadas en alto y con la cabeza gacha, era como un rito de la familia católica, así nos acostumbraron. Yo tenía a mi padrino Felipe Viera, el viejo, él era hacendado, frente al hotel Guadalupe, se había cogido las tierras de la comunidad, y también, donde están los chalets, más arriba de la plaza, que se las peleaba Simancas, que también se había cogido las otras tierras, así fueron las cosas>>; seguro que así fueron, peleaban los hacendados por lo que no era de ellos, lo confirmamos en  documentos históricos importantes sobre la tenencia de las tierras de La Puerta.

Seguidamente, nos ilustró con una anécdota, referida a otro de sus afectos, <<Y tuve otro padrino, al que le quité el derecho de echarme la bendición. Un día, después de misa, lo busco para pedirle la bendición, se llamaba Antonio González, iba subiendo con unos "chivatones", me vió y pasó de largo, luego, volvió a pasar y volteó para otro lado, le dió pena echarme la bendición, porque andaba vestido pobremente, le tuvo a menos a un pobre. Desde ese día, no le volví a pedir la bendición. Él era el que tocaba el órgano en la iglesia, y fíjese que murió quemado. Eso es como castigo de Dios>>; es su criterio personal. 

El Trapiche del Molino.

Como todo un decano de su tierra, mientras me hablaba del viejo trapiche, hizo un inciso, recordó el otro molino, que era para trigo, al que -según su confesión-,  le daba miedo ir, porque tenía un enorme hueco donde se veía pasar las fuertes aguas del río (el Bomboy); cercano donde esta hoy el puentecito, en la entrada sur, de la Urbanización. A este molino, no lo vio en producción, solo recuerda una vez, que vió en la entrada una carga de harina que montaron en unas mulas. 

En relación a la historia de uno de los pocos sitios de trabajo en el caserío, dijo: <<El Trapiche del Molino, lo hicieron en el año 35, aproximadamente, estaba yo muy pequeño. Eso era propiedad de doña Eloisa Delgado y su esposo el Dr. Macrobio Delgado, eran los dueños, y se lo venden al señor Zacarías Araujo. En los años 50, había entre "Los Llanitos" y "Santa Bárbara", apenas 14 casas, ranchos de bahareque, esto era monte y caña>>; sin duda, también, pocos habitantes.

Panorámica llanos de El Molino. Cronografía propia de este blog, N° 4008.


El trabajo es compañero del hombre. 

En relación a las fuentes de empleo, en los tiempos de su juventud, dijo, <<en esta zona, no había trabajo, solo las haciendas y los trapiches.  Desde San Luis hasta La Puerta, existían 20 trapiches>>. Explicó, que en su caso particular no fue peón de hacienda, pero, <<el trabajo es compañero del hombre>>; así se lo enseñaron en familia, desde pequeño. Reveló,  <<yo no trabajé en haciendas, trabajé en la tierra de mi papá, tenía caña, la que sacaba y yo la llevaba en dos bestias, hacía 8 viajes hasta el Trapiche de Hilarión Gutiérrez, para la molienda, me pagaba un Bolívar por cada carga;  sembraba también maíz, caraota, arveja>>. Su padre Zoilo Briceño, trabajó su tierra, pero la caña la pagaban muy barato. Fue jefe de aldea, que era un cargo de mucho respeto en aquella época. 

Se refirió a otra hacienda, Los Llanitos, de Pío Tori, <<recuerdo cuando llegaron los franceses a trabajar esa hacienda, las mujeres trabajaban descalzas recogiendo piedras y también araban, preparaban la tierra, gente de mucho trabajo y de sacrificio. Se vestían con los fardos de harina del norte, una tela gruesa, de eso hacían los vestidos y pantalones, también los calzones>>. Gente europea muy sencilla, que vino a hacer cobres honradamente.

De su marusa de recuerdos, sacó que, estos franceses <<No iban a fiestas, ellos preguntaban qué celebrabamos los domingos, porque nos vestimos cuando vamos a misa, por costumbre. Luego ellos empezaron a vestirse, al igual que nosotros, los domingos y lo tomaban de descanso. Con ellos, veíamos películas mudas, cuando se reunían y nos invitaban. Después se fueron a trabajar a San Pedro, cerca de La Lagunita, donde hicieron cobres y regresaron a Francia. Eso fue alrededor del año 1946, no recuerdo el tiempo que estuvieron, fueron varias cosechas>>. Tenía Encarnacion unos veinte años de edad.

Las Rurales, un logro comunitario.

Vive con su familia, en una de las casas del desarrollo habitacional El Molino, que denominan Las Rurales, dijo <<Las hicieron en el 70 y las entregaron en el 71>>, fueron 37 casas, posteriormente, construyeron otras, con las mismas características de las anteriores. Narró que,  <<el terreno un pedregal, entre monte y caña, era de Tobías Briceño, y lo vendió a Isaías Rivas, este lo vendió a Zacarías Araujo, quien lo vende a Ramón Araujo, que a su vez, lo vendió a la Gobernación. Era Gobernador el Dr. Sánchez Cortés y la secretaria, la Dra. Dora Maldonado, que nos ayudó>>; la doctora les cumplió su promesa de ayudarles. 


La Piedra del viejo Molino, monumento y símbolo.

Gentilmente, me acompañó a recorrer la casa comunal, y a un pequeño y bonito monumento, que allí se encuentra, que pasan inadvertido los que lo transitan, habitantes y visitantes. Una pequeña plaza, con bancos de cemento y adobes de arcilla, jardineras, hay bajo un pequeño techo, una enorme piedra con forma de esférica, rojiza, con una inscripción que no pudimos descifrar, salvo una fecha: 1821. Es la piedra del antiguo molino de trigo que existió cerca del puentecito, por el antiguo camino de acceso a la hacienda; hoy están en pie las ruinas y el viejo torrejon, en ese lugar. 

Toma general del monumento Piedra del Molino, Urbanización La Paz, sector el Molino, Parroquia La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Cronografía propia de este blog, N° 4000. 


En cuanto a esta piedra, recordó algo anecdótico de la inauguración del urbanismo, el dueño de la piedra del molino, con lo rápido que avanzó la construcción, máquinas, movimiento de tierra, agarra y la vende, la enorme piedra la sacaron y fue trasladada a otro pueblo.

Piedra del viejo Molino, detalle de la corona, se lee la inscripción: 1821; al parecer su año de transformación de piedra rustica a instrumento de trabajo o pieza de moler y triturar. No se pudo descifrar el nombre o casa fabricante. Cronografía propia de este blog, N° 4001. 


 Cuando de la Gobernación hacen una inspección, notan que no está la piedra del antiguo molino, que guarda relación con el nombre del sector de las casas  y obligan a Ramón Araujo que la busque y regrese la gran piedra, como en efecto lo hizo, lo que sirvió de símbolo en la inauguración y sigue siéndolo para esta comunidad, conservandola en el pequeño monumento, que aún se mantiene en este urbanismo rural. 

Vista frontal de la enorme Piedra del Molino de 1821. Cronografía propia de este blog, N° 4001. 

 

Capilla San Pablo Apóstol y San Judas Tadeo.

Vista general de la capilla Nuestra Señora de la Paz y San Judas Tadeo, Urbanización La Paz, sector el Molino, Parroquia La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Cronografía propia de este blog, N° 4009.

Después de estar en la piedra del Molino, me llevó a conocer por fuera la Capilla, que estaba cerrada, y comentó: <<Después de haber hecho Las Rurales, proyecto de viviendas, se construyó la Capilla San Pablo Apóstol y San Judas Tadeo>>. Su padre Zoilo Briceño, muy devoto de la Virgen de la Paz, participaba de todas las celebraciones religiosas, allí siempre estuvo presente. 

Fachada de la capilla Nuestra Señora de la Paz y San Judas Tadeo, Urbanización La Paz, sector el Molino, Parroquia La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Al fondo el señor Encarnación Briceño. Cronografía propia de este blog, N° 4010.

El padre Francisco Verde.

Recordó el abuelo Encarnación, que siendo muy pequeño, su mamá lo llevaba a la iglesia. Lo montaba a cachute para llegar a La Puerta, recordó que al llegar a la Plaza, lo que había era un arbolón en el centro, y pasaba una acequia por la mitad de la plaza. La Prefectura era de bahareque, la cárcel también, estaban en el mismo lugar donde están hoy, en los alrededores había pocas casas. A él le comenzó a gustar ir a misa, porque  algo llamó su atención; observando a los que asistían a la eucaristía, quedó obnubilado cuando una persona simpática, de vestido largo, con una cara hermosa, blanca, ojos azules, se subía al púlpito y le agradaba la voz y las cosas bonitas que predicaba. Encarnación, le dijo a su mamá Melania, <<que mujer tan sabia>>; y se estaba enamorando, hasta que le dijeron que esa persona que le gustaba, no era una mujer, sino el padre Verde, el Párroco. 

Don Encarnación Briceño, no se le ve bien la cara. Cronografía propia de este blog, N° 4004.


Verde, según sus palabras, era un varón, a raíz de haber acompañado a las fuerzas leales al gobierno, que llegaron a Trujillo para dominar a los alzados oligarcas del general Araujo, vino como capellán del ejército y comenzó a andar armado. para culminar este simpático pasaje de su niñez, agregó, <<Me cercioré una vez que saliendo de la iglesia, el cura se levantó la sotana, se iba a rascar la pierna, y pude ver lo peluda que tenía la pierna, ahí confirmo que no era mujer>>; era el cura Verde, con piernas blancas.  


El Dispensario de la comunidad.

El Dispensario, lo hicieron después de construidas las casas. En cuanto a los asuntos de medicina, Briceño rememora que,  <<utilizabamos los curanderos de antes. En Betijoque atendía Antonio Rangel, médico de aguas, detectaba los males, los curaba, y en El Baño de Motatán, estaba uno muy bueno, Pancho Antonio Díaz, el que "sacaba los muertos", es decir, salvaba hasta aquellas almas desahuciadas, de aquí curó un señor que no tenía remedio, la hija lo llevó y lo curó, ese faculto trabajaba con 7 espíritus y además, adivinaba la suerte. Muy bueno>>. 

Aquí, concluyó nuestra conversa de hoy, 1° de diciembre de 2021, con don Encarnación Briceño "Canita", admirable patrimonio cultural viviente de la comunidad de El Molino, Parroquia La Puerta, estado Trujillo en Venezuela. 

La Puerta, diciembre 2021.

omanrique761@gmail.com


Otra toma fotográfica de la Piedra, al fondo don Encarnación Briceño.  Cronografía propia de este blog, N° 4002. 





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