El Coronel Américo Burelli, cabalga la aventura perdida.
Oswaldo Manrique R.
En la historia de La
Puerta, Trujillo, en Venezuela, suenan singulares nombres y apellidos que gozan
de alguna valoración historiográfica castiza y transculturizadora, de diversa
índole, pero hay otros que -aun deliberadamente ocultos-, significan
arrojo, patriotismo, valentía, son visionarios que han marcado páginas de
gloria, particularmente del tiempo republicano dictatorial de caudillos, uno de
ellos, el de Américo Burelli. La idea de este pequeño y sencillo artículo,
incluyendo algunos pocos extractos de nuestro ensayo El
Coronel Burelli, cabalga la aventura perdida, es compartir algunos rasgos
de este ilustre y silenciado personaje que aportó al enaltecimiento de nuestro
gentilicio local, regional y nacional,
que puede considerarse un autentico y valioso personaje postergado,
deliberadamente oculto por la historiografía y sin lugar a dudas, de bastante
interés para los investigadores de nuestra historia patria contemporánea.
Nació en 1881, en Mendoza.
Desde niño, fue un ser empoderado, gozaba además de belleza física, del don del
liderazgo natural, muy familiero, su trabajo y economía iba en función de esa
institución parental y de su comunidad: La Puerta. Productor agrícola,
hacendado, comerciante, molinero, militar de los de a verdad, con charreteras
obtenidas en el campo de batalla.
Desde
muy joven, se incorpora a las filas de los destacamentos y montoneras del
general Juan Bautista Araujo, y luego, se sumará a las filas del Dr. Leopoldo
Baptista, prestigioso caudillo trujillano, de la legendaria División Trujillo, participando
bajo su jefatura en diversas campañas y batallas campales, enfrentando a la
Revolución Libertadora, y otras, producidas por diferencias entre los mismos
caudillos políticos regionales.
Después del triunfo
del general Cipriano Castro, los lideres trujillanos “ponchos” y “lagartijos”, se
sumaron a su gobierno, y cambian el escenario de sus luchas, y los principales
se van a Caracas, a dar apoyo y colaborar en su convulsionada gestión de
gobierno, entre ellos se va Américo Burelli, se muda a la capital del país, sin
dejar de ser oficial de primera línea del ejercito y persona de confianza del
general Leopoldo Baptista, quien le da responsabilidad en varias plazas de
armas. Cuando sobreviene el ascenso palaciego de Juan Vicente Gómez y éste
asume la Presidencia de la República, Baptista, creía que se abría la
oportunidad para asumir en una jugada de mano o palaciega, el poder político.
Pero no fue así, el general Gómez, lo desplaza a posiciones de poca monta y se
genera una ruptura entre ambos.
Al joven Coronel
Burelli, se le presenta una difícil contingencia, por lo que se ve obligado a
tomar una decisión que le traería fuertes y desgarradoras consecuencias, se
rebela y se alza contra la dictadura, en defensa de los intereses de la Patria,
en lo que se llamó la guerra de los 15 días, batiéndose contra las fuerzas del
gobierno en la denominada toma de Timotes, asiento del gobierno para aquella
época. Huyó por casi dos años, capturado, y enviado a la cárcel del Castillo de
San Carlos del Zulia, luego, al Castillo de Puerto Cabello, purgando 16 años de
prisión.
Muerto Gómez, se reincorpora a la vida pública
y a recuperar sus bienes en poder de familiares que le fueron birlados y
sujetos a conflictos judiciales, también demanda indemnización a la República,
por los daños que le causó la dictadura, al someterlo a prisión.
La vida del Coronel
José Américo Burelli García, es sin duda, ejemplar por su marcado nacionalismo
democrático, por su sacrificio y querencia a la Patria, y por su alto idealismo
de genuina extracción bolivariana que siempre guió sus acciones y sus luchas.
El estado Trujillo y particularmente la población de La Puerta, tienen en él
uno de sus más claros valores.
En el análisis de
nuestro personaje, su tiempo, su
desestructuración y el advenimiento de un modelo político centralista, del
gendarme necesario, la dialéctica particular trujillana, su provincialismo
histórico, las ideas nacionalistas de sus líderes, nos induce a promover mucho más, el estudio e
investigación de este periodo tan interesante de nuestra historia. Quizás rompa
con esa manera de privilegiar la
historia desde el Trujillo capital, anteponiendo la certeza de que lo cierto
es, que el impulso de los procesos y coyunturas se dieron en los sitios de
interés económico, como el valle del Bomboy, o los predios y montañas de Boconó
y en los predios de la zona baja territorial, entre otros, donde estaban
avecindados los distintos y mas importantes
personajes históricos. Eso permitirá revisar estas premisas, y formular
una propuesta teórico-metodológica que rescate la presencia histórica de localidades trujillanas, dando paso al
rescate de nuestra historia autóctona.
Esa es nuestra propuesta en el caso de este caudillo local, referenciado
a un interesante y particular lugar y tiempo histórico. El Coronel trujillano,
falleció en Caracas, en 1939, culminando así, de cabalgar su aventura perdida.
¿Por qué no se ha
escrito de la apasionante vida del Coronel Burelli? ¿Cuál fue la razón que
privó para mantenerlo invisibilizado, hasta por su propia familia, si es el
personaje de mayor relevancia histórica? ¿Quién se propuso sacarlo de la escena
protagónica de una de las etapas más interesantes de nuestra historia local y
nacional? ¿A quién interesaba mantener a este protagonista en la oscuridad o
borrarlo de la historia? Son algunas de las interrogantes que aspiramos se
puedan ir despejando con nuestro ensayo, en revisión.
Nota: quienes deseen más información sobre este personaje, está a la disposición en PDF, por nuestros contactos, el ensayo <<El Coronel Américo Burelli, cabalga la aventura perdida>>.
La Puerta, enero 2022.
Mi estimado amigo Oswaldo Manrique, el año de nacimiento del Coronel José Américo Burelli García no es 1870. El era el hijo menor de José Antonio Burelli y Petra Cantalicia García, de los cuales el hijo mayor era José Cristino quien nació en 1872, le siguen Francisco Alfredo Umberto (José Humberto) en 1874, Juana Agripina en 1879 y Pedro Mario 1880.
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