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sábado, 8 de noviembre de 2025

Cuando en La Puerta, los indígenas, revocaron a Carlos III, y aceptaron a Túpac Amaru II, como legítimo Rey de América, 1780.

Por Oswaldo Manrique (*)

                                                                           Túpac Amaru, sol vencido,

desde tu gloria desgranada 

sube como el sol en el mar

una luz desaparecida.

(Pablo Neruda. Canto General).


La Puerta, pueblo indígena pre-independentista. 

Por este mes de noviembre, se cumplen 245 años, del estallido de la extraordinaria insurrección indígena suramericana comandada por Túpac Amaru II, en 1780, que tuvo resonancia en el pueblo indígena de La Puerta (ya lo llamaban así), ante el cruel régimen eclesial-monárquico (tiempo  antes de la rebelión de José Leonardo Chirino), y que al año siguiente, su efervescencia dará nacimiento a la conocida Rebelión de los Comuneros del Socorro, que llegó en marcha pacífica y todavía retumba en nuestro valle y  páramos, como huella de su voluntad libertaria.

En Venezuela, en 1777, la economía colonial, sufrió fuertes e interesantes cambios, por la creación de  la Capitanía General de Venezuela y comenzó a operar también la Intendencia del Ejército y Real Hacienda, con sede en Caracas, para aniquilar el contrabando y para la recaudación de los impuestos, entre ellos: tributos de indios, entrada y marca de negros, mesadas eclesiásticas, composición de tierra, juego de naipes, sal, la producción y comercialización de aguardiente, chimó y tabaco, el pago de la media anata por producción, las pulperías, las alcabalas y almojarifazgos en los puertos para las mercaderías. Para el control, la Monarquía española estableció los Estancos, que aprovecharon sectores privilegiados para monopolizar la producción y comercialización de esos rubros, destruyendo los alambiques de las personas de menos recursos, cuya producción era muy alta en la zona de la Cordillera de Trujillo.  El tabaco y el chimó solo lo podían cultivar y vender en los sitios que autorizaba el Intendente,  productos de consumo doméstico de los pobladores, quienes se sintieron afectados y molestos por estos impuestos para sostener a la Corona española. Coincidiendo con lo que ocurría este año 1780 en el Perú, cuya gente manifestó su franco rechazo a dicha política económica impositiva, iniciándose una rebelión indígena, jefaturada por el Inca José Gabriel Túpac Amaru II.

Según el historiador Alberto Flores Galindo, la rebelión de Túpac Amaru II, debe considerarse la más radical y excepcional de todas las sublevaciones indígenas. Debemos complementar que, como movimiento de restauración político, social y cultural, tenía la fuerza ideológica de un programa de lucha de liberación, y contaba con un músculo ejecutor: un ejército indígena.  En lo esencial, el programa que se trazó Túpac Amaru II, el mismo autor lo resume en los siguientes puntos: el primero: <<La expulsión de los españoles o chapetones, como acostumbraba decir despectivamente>>: suprimiendo los corregimientos y los repartos. La ruptura frontal de dependencia con el monarca español y sus virreyes y gobernantes.

Como segundo punto: La restitución del imperio incaico. El nuevo modelo de gobierno, estaría en poder conjunto de Indígenas, blancos criollos, mestizos y negros, aboliendo las castas, una auténtica revolución social. Y, tercero: <<La introducción de cambios sustantivos en la estructura económica: supresión de la mita, eliminación de grandes haciendas, abolición de aduanas y alcabalas, libertad de comercio >> (Alberto Flores Galindo. Buscando un Inca, Identidad y Utopía de los Andes. Editorial horizonte. 97 a 124. Lima. 1994). Un programa de lucha, bastante atractivo, inclusive para los blancos criollos.  

 

A La Puerta, llegó en 1780, el frenesí conquistado por el movimiento independentista de Túpac Amaru II. 

Ataviado con su blanca túnica de algodón, y sombrero de pluma de paují y guacamayas, incensando con Acharú, se presentó Chegué el sumo sacerdote tribal, que recién había bajado del Páramo de las Siete Lagunas,  y alzando ambos brazos hacia el cielo, exclamó:

-         ¡Istats-stimots-nichí! Los saludaba en su lengua indígena, “Muchos Timotos hay aquí”.  

El viejo cacique Pitimay, luciendo su manta blanca, con chaquetilla de colores  y su sombrero de 4 plumas, estuvo rodeado de varios principales del Señorío Tribal, entre ellos, Teregüé, Julio Burrucay, Tafallés, Jashinto Smindax, Xulio Mocotí, cabildantes, igualmente, descendientes de Yilama (Yrisfui), de la jirajara Yeguenda, Gaspar Mandón, de Amaro cacique de San Antón de los Timotes o San Pablo de la Cañada Mendoza; Olaya y Kukuruy de las alfareras de Tierra Colorada y la joven Paz Bomboy, descendiente de Bomboy Cacique, el desaparecido. Pitimay, aprovechó inmediatamente la oportunidad para hablar:

-         Estoy enterado de la coronación y del alzamiento en el Cuzco, esa información me llegó por los Zipas, en mensajes de los Andes, y desde el Virreinato de Santa Fe hasta aquí. En ese momento, alzó sus manos y en reverencia, se dirigió a los otros Caciques y Mandones:

-         A nuestros Dioses que nos han protegido y nos han concedido lo que hoy disfrutamos. Los otros, también reverenciaron.

En el año 1780, se estableció en Trujillo, el Estanco del Tabaco, del chimó y derivados, lo que acentuó el régimen de exclusión etno-social y el modo de producción esclavista, lo que molestó a las comunidades indígenas, que seguían trabajando para pagar tributo al Rey. Fungía como Teniente de Gobernador, el capitán Nicolás de Mendoza.

Pitimay, que en lengua indígena significa cuatro rangos, palos o plumas, fue uno de los pocos Caciques Bomboyes, que tuvo grandes extensiones de tierra de tabaco en el Resguardo Indígena de La Puerta, específicamente en Mimbón (hoy El Molino), cerca de Tierra Colorada, y Serranía de Komboko hasta Los Cerrillos, cuyos habitantes se vieron afectados por los impuestos.   

Día de palabras y noche de celebración rebelde.

Con bastante serenidad, el cacique Jashinto Smindax, con su blanca túnica de algodón,  y sombrero de pluma de paují, habló de la importancia de la coronación de Túpac Amaru II, a quien consideró como un soberano superior a Carlos III. Xulio Burrucay intervino y confirmó eso, con las siguientes palabras:

-         En el virreinato de Santa Fe, los caciques, las tribus y naciones originarias, han reconocido como soberano a Túpac Amaru II y a nuestros Dioses. Los asistentes, escuchaban.

-          Los Bomboyes haremos bien en reconocerlo. Complementó el principal Tafallés.

La afinidad de los Timotes y Bomboyes con las etnias de la Nueva Granada, más la situación impositiva, los hacía proclives a esa causa; igualmente los de San Pedro de Jajó y San Antón de los Timotes (Mendoza), comunidades indígenas de frontera, que eran de hecho sufragáneas de La Puerta, como Pueblo Cabecera de Doctrina. Geográficamente, la población de Timotes pertenecía al Nuevo Reyno o Virreinato de la Nueva Granada, adyacente y vecina. Siendo la Cuesta de la Mocotí y El Portachuelo el punto de entrada a la Provincia de Venezuela, lo que facilitaba la comunicación con los Zipas de aquel país.  

Se notaba que, los presentes no tenían simpatía y menos veneración por Carlos III,  ni por los españoles. Al hablar, recordó la adalid Olaya, casi que con indignación:

-         Y cuando mudaron a nuestros abuelos y tatarabuelos de sus tierras, se las quitaron  y los convirtieron en esclavos para las haciendas.  El hijo de Gaspar Mandón tomó la palabra y explicó:

-         Todavía está fresco en el recuerdo, cuando lanzaron rayos matando a la gente, destruyeron nuestras chozas, los santuarios y nuestros chorotes, cuando desaparecieron a Bomboy y quedamos sin el verdadero cacique.

-         Nosotros trabajando para pagar tributo para mantener a un Rey que solo conocemos por retrato. Les indicó Olaya a los demás indígenas, después de haber reflexionado sobre el asunto. Su cuerpo erguido y su mirada de obsidiana, expresaba mucha formalidad, no obstante, pudo expresar que:

-         El nombre del nuevo monarca indígena era José Gabriel Condorconqui (a) Túpac Amaru II, nacido en 1738, y yo lo acepto. 

Cuando terminó de hablar, se escucharon gritos de apoyo, lo que hizo reflexionar a los visitantes, quienes fueron cambiando de actitud sobre un asunto tan importante: desconocer al rey de España.

Olaya, se volvió hacia Chegué  inquiriendo:

-  En eso, nos acompañarán los Dioses.

Entre las indias principales, comentaron:

-         Estamos estragadas de seguir aguantando a los gobernadores españoles. No podemos sembrar tabaco, ni hacer cigarrillos, ni chimó. No podemos ni consumir chimoíto para el trabajo, nos están quitando el sustento. Y si nos quejamos, nos azota el Kiake.

Ya no pagarían más tributos al Rey Español, entusiasmados por esta coronación del Monarca Andino, resurgía la vieja aspiración: Retomar el Imperio de los Incas. Caciques, capitanejos y principales, llegaron de muy lejos, para reconocer y aceptar al nuevo jerarca. Para este tiempo, las simpatías con el nuevo Rey y con sus propuestas reivindicadoras, económica social,  sumaban a muchos blancos criollos, inclusive se mencionaba al Alcalde de Trujillo, capitán Sancho Antonio Briceño, otros funcionarios de gobierno y parte del Clero. Un dato curioso, recoge el historiador Carlos Muñoz  Oraa, al transcribir  una carta del Administrador de la Real hacienda de Trujillo, Francisco de Goicoechea, para el Intendente Abalos, <<El pueblo de Trujillo, cada dia mas desordenado, espera con impaciencia al nuevo Rey Americano…Ya no hay otra conversación, hablan de ello con tanta libertad cuanto se hace imposible el resistir>> (Muñoz Oraa. Los Comuneros de Venezuela, p. 140); por supuesto, eran los sacrificados de los Estancos.

En toda la aldea de Bomboyes, se escuchó el grito silente:

¡Tupac Amarú!

*

Los chontales desafiaron al imperio español y coronaron a su propio Rey de indios.

El  historiador  trujillano  Arturo Cardozo escribió en  su obra Sobre el cauce de un pueblo, que, <<En 1780, la jurisdicción de Trujillo interviene en el movimiento de Túpac Catarí, organizado para restaurar el imperio de los Incas. Al año siguiente envía tropas a la Nueva Granada para combatir la revolución de los Comuneros del Socorro>> (Cardozo, 19); por supuesto, neutralizando a los naturales de esta jurisdicción.   

*

Antes de prepararse a partir, uno de los caciques visitantes, dijo:

-         Me solidarizo con los Bomboyes, los visitaremos de nuevo, porque las razones que han discutido hoy, demuestran que la decisión está bien y en lo cierto. Jashinto Smindax,  que los estaba despidiendo, les replico:

-         Debemos adoptar a Túpac Amaru, como nuestro soberano y prepararnos para apartar cualquier obstáculo a su autoridad y juramos ser sus buenos vasallos. 

El jefe del Cabildo de Indios de La Puerta, ofreció la ayuda de su gente y envió mensajes a su nación Timoto y a los Zipas de Santa Fe (Nueva Granada), aceptando la Coronación.  Además, mandó mensajes a otros pueblos y tribus, para que se adhirieran y aceptasen convertirse en vasallos del Inca y nuevo Rey de América.

Delante de toda la comunidad indígena de La Puerta, juraron por el nuevo monarca, el Chegué les dijo estas palabras:

-         Juramos  todos: aceptar la coronación y el gobierno de <<Don José Primero, por la gracia de Dios, Inca, Rey del Perú, Santa Fe, Quito, Chile, Buenos Aires y continentes de los Mares del Sur, y del Amazonas, distribuidor de Justicia y Piedad divinas>>.  Se escuchó al unísono:

-         ¡Juramos!

Habían transcurrido más de 200 años, desde que los invasores europeos  capitanes Tomé Dabuyn, Hernando Hurtado de Mendoza, Blas Tafallés, Pedro Gómez Carrillo, Francisco de la Piñuela, Pacheco Maldonado, Francisco Botello, Juan de Umpierres, con arcabuces, frascos, espadas, caballos y mastines, irrumpieron en este Valle y esclavizaron a los primeros pobladores, arrasando con las tierras ancestrales de su comunidad, a pesar del reclamo y lucha de Bomboy Cacique,  lo que le valió persecución y la pérdida del bastón de autoridad. Nunca más, tendría el Valle de Bomboy (La Puerta y Mendoza), su cacique por estirpe hereditaria, ejemplo de resistencia indígena. 

En  su memoria habían fijado el hecho ocurrido en 1595, en el que el gobernador Diego de Osorio, en su visita a Trujillo, hizo el <<reparto de tierras por encomiendas>> (Fonseca, 80), la gran mayoría por Composiciones, que significaba problemas de tierras invadidas, producto del despojo y sometimiento violento de sus dueños originarios, asi como, la fragmentación por esclavitud, de sus familias.

Igualmente, el hecho más deplorable, que les pasó en 1608, cuando el gobernador Sancho de Alquiza y el Obispo Antonio de Alcega, ordenan congregar y recluir en el Pueblo de Indios Cabecera de la Séptima Doctrina, en el Valle de Bomboy, en el área donde hoy esta erigida La Puerta, a todos los naturales dados en encomiendas, de la jurisdicción que abarcaba Quebrada Grande, Jajó, Mendoza y La Puerta. Fueron trasladados, mudados, y  les distribuyeron los puestos para sus viviendas y labranza entre las distintas encomiendas, separadas las unas de las otras, en formación de grupos, familias o parcialidades: Bomboyes, Xikokes, Kombokos, Vicuyes, Mocotís, Escuqueyes,  Xaxoes, Durís y Esnujaques; por eso encontramos algunos de estos nombres como topónimos en nuestra localidad. Posteriormente, con estas tres últimas parcialidades, crean el pueblo de San Pedro de Xaxó o de la Mesa de San Pedro de Esnujaque. Los de la “Encomienda San Pablo del Bomboy”, de doña Catalina Fajardo y don Cristóbal Hurtado de Mendoza, son devueltos a su zona natural “San Pablo de Bomboy” ubicada en la Cañada de Mendoza, cuando crean el Pueblo de Indios San Antón de los Timotes, en 1620 (hoy, Mendoza).  

*

Después de la jornada del preocupante,  extenso e interesante debate, para dar un final unitario a la reunión, todos exclamaron:

- ¡Teukp Tupac Amaru!  (En español: ¡Vamos todos con Túpac Amaru!)

Había llegado la hora de reivindicarse como pueblo originario, de liberarse del imperio español. En la noche, fueron presentándose hombres y mujeres, con antorchas encendidas, para celebrar con los invitados, la coronación de Túpac Amaru II. El cacique Jashinto Smindax, con la anuencia de Chegué, ordenó:

-         Traigan los retratos de don Carlos III, Rey de España. Cuando se los trajeron, dijo con voz firme:

-         Echenlos en la hoguera.  Y,  los echaron en la hoguera, junto con la Bandera Carlina y el Estandarte de Castilla que había en la Casa de Corregimiento.

Pronto serán sustituidos por los del Inca y nuevo Rey de América: Don José Primero, Distribuidor de Justicia y Piedad Divinas. Fue un festín de danzas, música de tambores, pitos, maracas y fotutos, armonía entre iguales  y bastante chicha fermentada, que hasta hicieron bailar al Chorote. El huracán de la rebelión andina tupacmarista, se desató el 4 de noviembre de  1780.  Dando inicio al restablecimiento del imperio Incaico. Cada uno de ellos, seres marcados por la esclavitud, tenía esperanzas, muy secretas, aunque fuere improbable, casi mágica, pero posible, que Túpac Amaru se coronaria definitivamente como el Gran Inca y Rey de América, y desplazaría el gobierno, la espada y la cruz españolas.

*

Su Ilustrísima indaga lo que ocurrió en La Puerta. Las ideas “mesiánicas y revolucionarias“de Túpac Amaru II,  Rey de América, precursor de la insurrección comunera, habían fermentado en La Puerta.

Corrían los tiempos de Carlos III. 1780, fue un año de imposiciones tributarias para sostener la Monarquía española, que estableció el Estanco del Tabaco y Chimó (Fonseca, T2.233), aumento de impuestos por aguardiente, pechando a los productores y comerciantes; coincidieron estas medidas con  el censo general que se realizaba en Trujillo por orden del Obispo Mariano Martí, de hombres libres: los nobles para normalizar el pago de 2 pesos de tributo al Rey, y como tributo a pagar por los blancos, indios y pardos un peso.

El investigador indigenista peruano-venezolano, José Ratto Ciarlo, seguidor del Amauta Mariátegui, escribió que cuando el  movimiento tupamarista insurge, al Obispo Martí le llega la información, la rebelión se extiende a los Andes venezolanos <<en el denominado Libro Privado de Martí (1770 -78), que la rebelión llegó a la región andina de Venezuela (San Cristóbal Mérida y Trujillo). (José Ratto Ciarlo. Resonancia de Tupac Amaru en Venezuela. El Nacional. 7 de junio 1981. En: Historia de Nuestra América. 500 años de Resistencia. N° 2. CELA. Chile. 1992).

Se ha considerado que ese levantamiento <<tiraba o miraba a coronación, que algunos han entendido del Inca o de Tupac Amaru>> (Cardozo, página 17). Para otros, la implantación de un nuevo modelo de gobierno. Uno de los propósitos, aparte de los impuestos, era el respeto y “reintegro de los resguardos indígenas con carácter de propiedad” (Burguera, 115), y el paso libre por todos los caminos, inclusive los considerados como privados.

El Prelado había llegado con su comitiva al pueblo de Nuestra Señora del Prado de Talavera de Nirgua. Hospedado, y abordando los asuntos de su Visita Pastoral, le llamó la atención un español peninsular, Joseph Gómez Montero un español que era activista de dicho movimiento, de tez blanca, bien educado, buen porte, acomodado económicamente, a quien llamaban en dicho sitio, “Tupac Amarú”. El alto jerarca de la iglesia, lo invitó a conversar.

-         ¡Don Joseph, por qué le llaman Tupac Amaru? Le interrogó el Obispo. Y  le respondió:

-         Su Ilustrísima, me dicen así, porque les informo que <<Tupac Amaru vivía y su imagen había desplazado el retrato del Rey español no solo en Quito, sino en la mismísima Audiencia de Santa Fe de Bogotá>> (Ratto Ciarlo). Agregando: Desde el año pasado se está organizando el movimiento tupamarista, en los pueblos de Trujillo, Mérida y Táchira. El Obispo, tras pensar un instante, le dijo:

-         ¿Acaso se debe a la queja por la reorganización de los impuestos?

-         Es posible, pero creo que van por más. En Trujillo, los que están en la frontera con el Nuevo Reyno, como  La Puerta, y los sufragáneos: Jajó, Mendoza, Mesa de Esnujaque, van comprometidos con los revolucionarios.  Respondió don Joseph Gomes. El sacerdote, mientras iba anotando, apenas pudo mencionar:

-         Cuando yo visité a Trujillo, habían pueblos de indios muy mansos, solo en La Puerta, encontré gentes que ni  rezan ni hablan español.   

El Obispo Mariano Martí, en efecto testimonió que la Rebelión indígena, habría llegado hasta La Puerta y otros pueblos de Trujillo, llegó a la conclusión que ese momento tendía a la Coronación de un Inca o de Túpac Amaru. Pendiente de este problema, Su Ilustrísima, envió correspondencia a todos los Curatos de su Diócesis, limítrofes con el Arzobispado de Santa Fe, principalmente al Pbro. Pedro Santa Anna de Coronado,  quien ejercía el Curato de La Puerta y Mendoza, para precaver los avances de los Comuneros de Mérida.  El historiador Mario Briceño Perozo, anotó que ciertamente, <<Trujillo demostró su simpatía y adhesión al movimiento revolucionario que inició José Gabriel Condorconqui (a) Tupac Amaru II el 4 de noviembre de 1780…en Perú, y que en norma de esa simpatía y adhesión  <<reconoció al rebelde como Rey de América>> (Briceño; 108). 

Amílcar Fonseca, en Orígenes Trujillanos, corroboró que Trujillo se sumó al movimiento continental, no mencionando si se incluyen blancos o pardos. Lo que sí es obvio, que  La Puerta y asimismo, otros pueblos de indios de Trujillo y Mérida tomaron <<parte en el movimiento revolucionario que presidió Túpac Catarí  con el intento de restablecer el imperio de los incas del Perú>> (Fonseca T2, 233); si bien Túpac Catarí, participa en el movimiento como uno de sus lideres principales, fue Túpac Amaru II, quien es ungido como Inca y Rey de América.   

         La incidencia de la rebelión de Túpac Amaru en Suramérica,  hizo despertar al Reino español, sobre los futuros levantamientos  populares,  de tal forma que Don José de Ábalos, Gobernador Intendente de Venezuela, envió al Rey un Informe en el que le proponía el establecimiento en América de cuatro monarquías confederadas con la metrópoli. 

Adiós al Inca Don José Primero  y Rey de América.

De esta rebelión  indígena, escribió Eduardo Galeano, en Las Venas Abiertas de América Latina, que Túpac Amaru había liderado una extraordinaria insurrección de carácter “mesiánico y revolucionario“. Al efecto señaló que dicha rebelión  al estallar, <<decretó la libertad de los esclavos, abolió todos los impuestos y el “repartimiento” de mano de obra indígena en todas sus formas, los indígenas se sumaban, por millares y millares a las fuerzas  del  <<padre de todos los pobres y de todos los miserables y desvalido>>…Marchaba predicando arengas: todos los que murieran bajo sus órdenes en esta guerra resucitarán para disfrutar las felicidades y las riquezas de las que habían sido despojados por los invasores…>>. Finalmente, el 6 de abril de 1781, fue traicionado y derrotado Túpac Amaru II por las milicias del Rey; capturado junto con parte de su familia, fue decapitado en el Cuzco, el 18 mayo de 1781.

¿Qué pasó en 1780, con el Corregidor de Indios de los pueblos fronterizos de Trujillo? ¿Cuál fue el destino de los indígenas involucrados en el reconocimiento de Túpac Amaru como Rey de América? ¿Cuál fue el destino de los indígenas que destruyeron los retratos de Carlos III Rey de España, y quemaron el estandarte y la bandera realista?

Una vez capturado el Inca y Rey de América, el imperio español, ordenó aniquilar a los curacas, caciques, capitanes, jefes, gobernadores, principales y caudillos indígenas involucrados en dicha rebelión andina. La historiografía trujillana, en su elegante olvido, no deja datos sobre las consecuencias que pesaron sobre nuestros indígenas, ni decesos, ni el numero de traslados a las mazmorras de México y Puerto Rico. 

Esta insurrección frente al opresor gobierno colonialista español, de la comunidad indígena de La Puerta en 1780, debe ser considerado un episodio extraordinario de insurgencia pre-independentista, anticolonialismo y de resistencia indígena, aunque de carácter “mesiánico y revolucionario“, digno de rescatar y difundir, como parte de nuestra historia heroica local y regional.

Sobrada razón, le reconozco al Dr. José Gregorio Hernández Cisneros, cuando escribió en 1899,  que La Puerta, es un pueblo histórico.  

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.  

 

sábado, 31 de agosto de 2024

Cuando en La Puerta, cayeron peces del cielo

Por Oswaldo Manrique (*)

Estábamos rodeados por aquel manto blanquecino y frio, de lo que solo se escapaba la vieja y cálida cocina. Era el momento de sacar del viejo cajón de la conciencia familiar, los recuerdos, que cuando los contaban nuestros mayores, nos trasladaba al momento de su ocurrencia.

De los que estábamos sentados alrededor del fogón, mirándola, ninguno se atrevió a decir alguna palabra, ni a interrumpirla.

-      -   Ay hijitico, cuando lo de los pescaitos, éramos muy pocos aquí en el pueblo.  La nona Guadalupe, mientras estaba redondeando sobre el mesón una arepa grande de esa sabrosa mezcla que produce la  harina del norte con el maíz criollo, continuaba contándome aquel acontecimiento histórico.

-        -  Apenitas unas cuarenta casas, incluyendo la Municipal y la Iglesia,  la calle real era de tierra, barro y piedra, atravesada por varias quebradas. Con algo de tristeza, dijo:

-         - Tuvimos mucho miedo, parecía un castigo del Señor. Cuando nos contó esto, ya había muerto el abuelo, y ella solo subía al Sicoque, unas dos o tres veces al año, a reencontrarse con los suyos. Se refería a uno de los hechos interesantes y de apariencia fantástica ocurrido un día de la cuarta década del siglo pasado, en la parroquia la Puerta del estado Trujillo, y que nuestras recientes generaciones desconocen.  

Esto que les voy a relatar y que pareciera un hecho mágico o producto de la imaginación o fantasía, ocurrió y forma parte de la memoria colectiva puertense.

Quienes dijeron en aquella época, que fue un hecho portentoso, fueron los que participaron en el despojo de tierras a los indígenas; otros, que lo vivieron y comentaron, pensaron que era un castigo de Dios, por ser pecadores, y los más escépticos, que el singular acontecimiento, fue un torbellino, un hecho natural sin causa, un fenómeno de la misma naturaleza y lo llamaron Cuando cayeron los peces del cielo.

El hecho, evento, suceso, experiencia o fenómeno.

Alguno podría considerar esto, como algo meramente superficial y quizás cargado de misticismo, sin embargo, el hecho en sí fuera lo que fuere, causó asombro y temor en las personas, quedando tensas, convulsionadas muscularmente y algunas quedaron sin poder pronunciar palabra alguna, suceso que se mantuvo por muchos años en la memoria de la comarca. Un día de mayo de los primeros años 40,  posterior al festejo de San Isidro, apareció una nube gruesa oscura, que se posó sobre los campos y montañas, adelantando la noche, entristeciendo el paisaje que parecía, iba a repetir la noche larga de la princesa de Dorocoke. La oscuridad que mostraba “Los Aposentos”, anunciaba que el día sería de lluvia pareja. Luego fue el rumor fragoso y confuso que llegaba a los oídos de nuestros abuelos, se acercaba la llovezón por los lados de Comboquito y Quebrada Seca, bajando por el camino real. Seguido y sin dejar usar el cielo, avanzando como en una marejada incontenible la tronazón y los rayos hasta acabar con el silencio, la serenidad y la tranquilidad nostálgica, que nos contó la abuela María Guadalupe de Rivas. El escándalo en las láminas de zinc y las goteras de los techos de fajina de las casas, así como la galopa temerosa sobre el charquero de las calles, fue grande. Y, de pronto, se escuchó el grito de una voz desgarradora:

 -¡Virgen Santa, la crecida del cielo!   Ese día, desapareció hasta el humo azul de los fogones.

*

Los que transitaban por la calle real y los que pasaban cerca de los canales, se persignaron, porque de pronto fue tan fuerte y estruendoso el trueno, que  lo sintieron en las propias palmas de los pies, y hasta << hizo aullar a los perros, y a los gatos refugiarse en las cenizas del fogón, y a las señoras recordar las palmas benditas, pues casi habían olvidado, tras el largo verano, el rayo y la lluvia. Empezó a llover con tal exceso que parecía que toda el agua retenida en algún remoto lugar, venía ahora implacable a castigar nuestro olvido>>; asi lo contaron.  

El dueño de la finca “San Isidro”, cerca de donde hoy está La Flecha, el señor Daniel González, con asombro y temor, le avisó al hacendado José Rafael Abreu, quien vivía en la calle 9, de un fenómeno del que no pudo determinar su causa, natural o castigo, de lo asustado que estaba el hombre, pensó que era algo espiritual. Esto lo explicó en uno de sus relatos, nuestro maestro en la universidad, Dr. Alirio Abreu, hijo de aquel Abreu, en la siguiente forma: <<El señor Daniel González, a quien sorprendió el aguacero en el camino, dijo a mi padre que con la lluvia habían caído peces y otros animales del mar. Corrimos a ver y más arriba del Calvario saltaban en los charcos peces rojos, dorado, plateado, caballitos y estrellas del mar… El río se llenó de peces que nadaban, saltaban y los caballitos del mar se escondían entre los juncos y la hierbabuena>>. (Alirio Abreu Burelli. Los días de la infancia. Relatos. pág. 27. La Puerta. 2007). Varios niños, con su espontanea acción y agrado, tomaban los peces y los llevaban al rio, hasta tempranas horas de la noche. Un extraordinario espectáculo tierra, aire y agua, teniendo como protagonistas vertebrados acuáticos, y para el temeroso informante, especies del mar.

El mismo Abreu,  agregó: <<Llovió toda la noche, el río creció y al día siguiente no pudimos entrar en él porque estaba colmado con los pequeños visitantes marinos>>. Un autentico desfile de peces, en el altivo y espumante río Bomboy, de uno de los pueblos de la Cordillera de La Culata, desprendimiento de la Sierra Nevada, a más de 1.780 msnm.


El sorprendente torbellino en “El Calvario”.

La enorme Cruz de madera hecha por el ingenio de Matías González, simplemente presenció en silencio aquel torbellino de agua, aire y peces.

El Dr. Alirio Abreu, quien vivió aquel hecho curioso y extraño, escribió una crónica, en 1950, estando en San Cristóbal, en la que, relató: <<En la tarde se oscureció el cielo; tuvimos miedo y regresamos a la casa y desde allí pudimos ver al torbellino que se llevó el río hasta las nubes y con él se fueron todos los peces y los caballitos y las estrellas del mar>> (Abreu, 27); sin duda, algo maravilloso.

Como siempre, en la vida, llueve y escampa.

En su sofisticada prosa, el Maestro Abreu, dejó la descripción del feliz ocaso del hecho, <<El cauce del río quedó seco y solo parecía un pequeño camino entre el césped humedecido... crecieron los manantiales con las lluvias de esos días, brotó el agua y volvió nuestro río con su tímido canto a deslizarse entre los sauces y las flores de ilusión, y las aguas lanzaron al cielo un arcoíris con el cual el río pregonaba su alegría>> (Abreu, Alirio. Los días de la infancia. Pág. 27. 2007); alegría, que solo duraría hasta la década de los 80 del siglo pasado, cuando comenzó a ser intervenido por los inescrupulosos negociantes de tierras y viviendas, ante la mirada cómplice de los funcionarios de gobierno.

Alirio Alfonso Abreu Burelli, nació en La Puerta, el 10 de mayo de 1933. En 1940, estudió en la escuela de primeras letras que regentaba su padre José Rafael Abreu. Cursó estudios en la ULA, entre 1952-1957. Poeta, músico, escritor, magistrado, educador, es una de las más destacadas personalidades puertenses. 

*

Para que no se pierda en la desmemoria. Este episodio, evento, suceso, experiencia,  fenómeno  o como se le quiera llamar, que se acurrucaba en la memoria de nuestros abuelos,  así como, ocurrió con el espantoso terremoto de los años 50, que abrió la tierra y la montaña, desvió quebradas y modificó el relieve del Páramo y del Valle de La Puerta, son dignos de que los conozcan las nuevas generaciones de puertenses, como parte de su historia, cultura y de su identidad.

(*) Portador Patrimonial Historico y Cultural de La Puerta.



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