Por Oswaldo Manrique (*)
¡Apúrele Umbelina que llegaron los
músicos! Fue la
expresión de doña Mercedes Cols Arvelo, quien con su hija mayor María Josefina,
estaba nerviosa por los detalles del recibimiento de los invitados. Umbelina
Volcanes, embelesada viendo entrar a los músicos, todos de buen perfil y
uniformados, que sorprendieron cuando sacaron de sus estuches el violín, el cuatro, la guitarra, y la bandola. Al darle la bienvenida y enfocando a uno de
ellos sacando el instrumento sólo se le ocurrió decirle:
-
¿Quieren un traguito? El recién llegado le respondió:
-
¿Como que nos vio la garganta rajá o las uñas jipatas? Umbelina se echó la carcajada. El
que hacía de director les replicó:
-
Señores aquí venimos a tocar y hasta donde aguanten las cuerdas.
-
¡Las cuerdas vocales! Dijo uno de ellos. El director:
-
Será hasta lo que diga el patrón.
-
¡Ummmhuu! Así mismo es. Bueno pero si dura la botellita aquí estaremos
cantando.
Lo que se puede descartar, es que
fuese un matrimonio por negocio. Este pequeño relato es de los más comunes de
ese tiempo, salvo por dos cosas, primero, porque la gente allí por la razón que
fuera no se casaba o no le gustaba casarse y, segundo, porque los contrayentes
eran familia de uno de los personajes poderosos económica y políticamente de la
comarca. Se le considera al coronel Felipe
Uzcátegui, caudillo, porque fue el que mantuvo cierto orden de convivencia
dentro de esta población, aislada y dispersa, en los momentos que la comenzó a
golpear duro la dictadura de Gómez, apartando sus acciones en la persecución de
los Burelli, que después de adeptos, se convirtieron en enemigos del régimen.
Sin duda, tanto 'Tista" como
Dominguito, fueron dos jóvenes encantadores con sus virtudes y flaquezas, ella
señorita de hogar cristiano, con sabiduría de mujer, dedicada a la costura, a
vestir con buena confección y belleza a los vecinos de este apartado pueblo,
mujer elegante, constantemente andaba con el cabello arreglado y adornado, lo
que cuidaba con pasión de beldad. Domingo, hombre de finca, buen jinete,
cazador y también inclinado a la política local.
La familia de éste, los Baroni al parecer eran de Piñango. Todo formal
decidió pedir la mano de Tista, la elegante y graciosa muchacha, a la
"Blanca" la madre y al que sería su cuñado y mejor amigo de su vida,
el coronel Felipe Uzcátegui. Éste, responsable de la familia, estuvo de acuerdo
en concederla, pues conocía que era hombre responsable y sin vicios. Dominguito
contrató una casa ubicada en la Calle Real (hoy Bolívar) entre la 8ª y 9ª.
transversal, y había comprado en Maracaibo los anillos.
Mientras el General Gómez, con su
robusta comitiva, presidía en Caracas los actos del Día de la Bandera, sin
invenciones poéticas ni el agregado novelero de amores truncados, se realizó el
matrimonio en forma sencilla, sin inconvenientes. De esa manera, una
tarde-noche de agosto, aún clara, y con los usuales mantos de neblina sobre el
atractivo tejado de la pintoresca casa del Coronel, la agraciada y elegante
Tista, se matrimonió con Domingo, un día jueves y en fecha Patria.
*
Para 1916, al respetado militar
liberal, lo abrumó el nerviosismo de la campaña de captura del hombre más
buscado y su tropa campesina de estos contornos: el Coronel Américo Burelli,
operador principal en la latente invasión del general Leopoldo Baptista,
además, del compromiso de casar a su hermana, se le vio afanar y tomar las
bridas del caballo para realizar diligencias, y se le observó también, saltar
de su cabalgadura llegando a casa con los resultados de las cosas para el
matrimonio. Esa tarde, estaba angustiado porque todo saliera a la perfección y
se tranquilizó cuando vio que el grupo musical que contrató, ya había llegado
de Montecarmelo, considerado el mejor grupo bailable de la región. Ese era el
regalo especial que le había ofrecido a su hermana.
Varios invitados permanecían sentados
en sillas de suela, otros en banqueta, en el portal de la casa y los niños allá
en el patio, jugando sobre fardos de tela sus más apasionantes aventuras. Allí
estaban junto con su hermana Margót,
María la hija mayor del Coronel, tenía 10 años de edad, Paz con 9 años,
Rosario tenía 8 años, que nacieron en La Mocotí, y Herman, el único varón
nacido en esa casa de La Puerta, gozaba los 3 años. Pero éste, pendiente de mirar lo que ocurría
en el salón principal se les escapó. Al rato, escucharon:
-
¡Queese quieto niño Herman! Le repetía Carmelina Briceño, que lo atajó en
ese momento. Viendo el alboroto, la madre le reclama:
-
Quedáte quieto burusa, quedáte quieto. El niño bajando la cara, seguía
brincando en el medio de la sala.
-
-
No importa Ña Mercedes, es sólo un tantico rato. Dijo
comprensiva la vecina.
*
El hermoso vestido, diseñado por ella
misma, de lino fino fue tema de
conversación.
-
Ah rigor, la señora Rangel, quesque dicen es la mejor costurera del
pueblo, debe estar al pendiente de lo que vos diseñates. Le dijo al
oído una de las invitadas.
Qué cosas decís, ella es buena costurera. Respondió la
casadera.
-
La
incrédula invitada le añade al comentario:
-
¿Y qué dirá la Niña Enriqueta, ahh? Se refería a una de las Carrasquero, prima del
Coronel, que vivia en la Calle Real y no había llegado, pues como siempre los
que viven más cerca, siempre llegan más tarde.
Tista era costurera de experiencia y
arte, detallista, con buena clientela, se le veía a diario en un mesón
escogiendo modelos en su montaña de revistas, boceteando, cortando patrones y
telas, y para elaborar su traje, puso en funcionamiento su máquina y su
conocimiento, con la ayuda de la “Blanca” su madre y Margó, su hermana.
Después de ajustarse el corbatín
frente al espejo y chocar los talones de sus polainas pulidas, hablando con él
mismo, dijo:
- ¡Bueno, ahora a casar a”Tista”,
porque para eso, soy la máxima autoridad en el pueblo, con o sin cargo de
gobierno! Riendo
y horondo salió de la habitación. Caminó hacia la sala, les dio el saludo al
Jefe Civil don Ignacio González y al Secretario designado por Francisco
Sánchez, su compañero liberal y Presidente del Concejo Municipal de Valera.
En los alrededores de la entrada
algunos funcionarios y militares que estaban de vigilancia y la escolta del
Coronel, eran tiempos de miedo, pero ese dia era de alegría. La Puerta, pasaba
por una especie de estado de sitio.
Un sencillo y alegre enlace civil, en el
pueblo de los amancebados.
Cuando va a entrando
el contrayente, doña
Mercedes Cols Arvelo, la dueña de casa y cuñada de la novia, imponente con el
ajustado vestido rosado, le dijo
sonriendo:
-
¡Dominguito! ¡Sepa que no aceptamos devoluciones! Éste, viendo
a la novia y sonriéndole le respondió:
-
Perdé cuidao Meche, hoy toca solo
bailar y desenredar crinejas.
-
Eso será a la medianoche, si a los músicos no se les sube la candela pa’
los ojos. Dijo “La Blanca” madre de la novia,
reluciente con su vestido azul,
metiéndose en la conversa. Doña Meche, añadió:
-
Será si no se les raja la garganta con el sanjonero ese. Riéndose
fuertemente, casi de nervios, Domingo, le dijo:
-
Señoras, hoy, nos daremos un gustazo. ¡Entremos! Doña Maricarmen, la madre lo agarró
de un brazo.
Con alta puntualidad y vestida para la
ocasión, doña Angelina de Volcanes llegó con su esposo Lázaro Volcanes, hombre
de confianza del Coronel Uzcátegui y varias veces Juez de La Puerta, ya estaban
adentro. Luis Uzcátegui
pariente de “Tista”, nos relata que conocíó<<a Lázaro Volcanes en su casa de San
Cristóbal de Torondoy, en el año 73, era el Juez de Distrito. Angelina era su
esposa nativa de San Cristóbal de Torondoy>> (Mensaje whatsapp
enviado por Luis Uzcátegui. 26/12/2025), y a Rafael Antonio Rodríguez, <<era un buen amigo del Coronel, de
su gente de San Cristóbal de Torondoy, que era un pueblo con mucha influencia
jurídica y administrativa>> (Mensaje citado). Estos amigos, oriundos de San Cristóbal de
Torondoy, habían sido seleccionados como testigos de la boda.
Los otros padrinos y madrinas, fueron
Francisco Juan Uzcátegui, primo del Coronel, valiente luchador social y
político antigodo en la población de Mendoza; y la señora Ana Ramona de Viloria, pariente de don
Lucio Viloria. Observando a la mayoría de sus amigos, Don Felipe el “Tragabalas”, el
respetado y temido caudillo trujillano, se acercó amorosa y profundamente
emocionado a su madre “La Blanca” y a su hermana “Tista” y las abrazó.
*
El matrimonio civil fue el 3 de
agosto de 1916, a las 7 p.m., en la misma casa del Coronel Felipe Uzcátegui,
frente a la Plaza y al lado de la Jefatura del pueblo. En esos momentos
convulsos, se presentó Don Ignacio González, el hombre juicioso y genuino, el
del saco gris, y debajo la acostumbrada blusa de dril, calzando alpargates de
tela y su lucida faja de patente.
No dejaba de mirar a Dominguito, le
sonreía. Sin decir palabra, Tista, se alejó del grupo de jóvenes que la
acompañaban y se reunió con su futuro esposo y le tomó del brazo. La joven delgada, de mediana estatura, con su
largo cabello rubio que brillaba cuando lo alborotaba el viento. Tenía algunos
rasgos comunes a Felipe, e idéntica la luz de su mirada. Era agraciada, pero le
faltaba el arrojo para convertirse en el centro de todo aquello, siendo muy
apersogada a “La Blanca”.
Emocionada, Tista casi no percibía lo
que decía el Jefe Civil, pero sí escuchó cuando le preguntó “si aceptaba por
esposo a Domingo”, y cuando se elevó momentáneamente para esperar el Sí acepto
de Dominguito.
Para
aquel tiempo no había más de 60 casas en La Puerta, incluido el Templo, la Casa
Parroquial y la Casa de Gobierno. La residencia del Coronel, estaba ubicada en
la denominada Calle de Abajo, hoy avenida Páez frente a la Plaza, entre la casa
de doña Umbelina Volcán y la casa de Carmelina Briceño, justo al lado de la
Jefatura Municipal, fue construida en 1910.
Sobre esta casa antigua Ángel Alfonso
Araujo ex Prefecto de la hoy Parroquia, nos dice que <<era
una casa tipo colonial muy bonita, pero cuando la visité estaba cayéndose… Una
casa de dos niveles con escalones, pisos de ladrillos, totalmente techada de
teja criolla, tenía piso de madera rústica la primera y tenía ventanas que
sobresalían de madera. De portón grande para mulas, para descargarlas>>. Pasados varios años, vivió en esa casa, un
“personaje de antología” el legendario padre Francisco Verde.
Uzcátegui, se desempeñó como hombre
de confianza de la dictadura gomecista y
asumió el cargo de Jefe Civil por varios años. Vivió en esa casa con Mercedes,
su primera esposa y sus hijos, <Mi papá nació en La Puerta en 1913, siendo
mi abuelo el coronel Felipe Uzcátegui el Jefe Civil y máxima autoridad de ese
pueblo para la fecha. Mi papá nació en una casa diagonal creo o frente a la
plaza Bolívar>> (Mensaje de Luis Uzcategui), Herman Uzcátegui el
hijo único varón.
Era un militante liberal de
importancia en la zona de La Culata, un comprobado “Lagartijo” y “Montillero”. Después
de los sangrientos sucesos en sus tierras de La Mocotí, estuvo en el cuido y atención,
cuando pasaron por ahí y se detuvieron Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, en
1899; pudo compartir con ellos y los conoció personalmente.
La alegre y musical fiesta en la casa de
los Uzcátegui”, en La Puerta.
En
ese mismo 3 de agosto de 1916, la familia de Felipe, se llenó de alegría.
Llenaron de "Botones de Albricias", que buscaron en el riñón del
Páramo para abrumar de fragancia celeste la atractiva casa de los
Uzcátegui. Se casaba la hermana del Coronel.
El mejor grupo musical bailable de alta capacidad interpretativa de los
ritmos en esa época, sin duda eran los alumnos e integrantes de la filarmónica
creada por don Camilo Anselmi, que integraban los Garbati, los Rosales,
Adriani, Changaroty, Gentile, Poggioli y otros; sin duda, la casa de los
Uzcátegui” se abrumó de alegría, música, conversas, bailes, comidas y tragos.
La
gente campesina, alegre, dicharachera se confundía aquella tarde con la familia
y amigos de don Felipe y doña Mercedes, y con los empiringotados, los llamados
“ilustres y patriarcas” de la incipiente y murmuradora representación social
local, que no podían perderse uno de los pocos casorios de La Puerta, en tiempo
de turbulencia de caudillos. El joven Dominguito Baroni bailó con la recién
casada, el clásico vals de las bodas, como
era la costumbre de aquellos tiempos.
Cuando
el cuatrista arrequintó el instrumento, seguido por los violines, para tocar
los primeros valses y joropos andinos, intercalados por un meregue y una
agradable milonga de la época, se prendió el baile y comenzaron a gozar barato
los invitados, moviendo y girando los pies y los pasos, mientras el encerado
piso de la sala, se calentaba.
Umbelina la servicial y solidaria
vecina de doña Mercedes y con doña Josefina, la mamá del Coronel, al escuchar un sabroso merengue criollo no
tuvo vergüenza y abrió todo lo que pudo el faldón y se desprende a bailar. Se
daba gusto dando vueltas y zapateando seguramente le estaba echando un ojo
alguno de los invitados, quienes esperaban el toque de campanadas de San Pablo.
En efecto, allí vivía doña María
Josefa Uzcátegui, a quien llamaban “La Blanca”, natural de Timotes, madre de la
contrayente y del Coronel; <<ella procreó tres hijos de esa unión furtiva
para la época. Nació Felipe, Tista y Margarita (Margó), conocí a la tía abuela
Margó y a tía Tista. Sí, a mi bisabuela le llamaban "La Blanca">>
(Mensaje citado), sembraron la vitalidad catalana.
El papá de Tista, era el mismo del
Coronel, su nieto Luis Uzcategui nos refiere que, <<El papá biológico del Coronel
Felipe Uzcátegui, era Antonio José de
los Dolores Sierra Carrasquero, lo llamaban “El Español” porque era Catalán y a
la vez era hermano de doña Francisca Sierra casada con Miguel Vetencourt>>,
fue muy conocida como Doña Pancha, nació en Mendoza en 1869, casada con Miguel
Vetancourt Briceño “Papá Miguel”, fue poderosa hacendada de ese sitio. “El
Español” nació en Mendoza en 1872, en algún portal de genealogía, aparece como
oriundo del Reino de Holanda, pudiera ser de alguna colonia ubicada en el
Caribe, estuvo casado con Josefa Mercedes Vetancourt Briceño.
*
Iniciaron el siguiente set con Adiós
a Ocumare, la preferida del “Cabito” Castro, el de los ideales de la
“Restauradora”. Tocaron mucho y sabroso los músicos. Se escuchó “Flor de Loto”, y el golpe larense de moda “Flor del Cacao” y
hasta bailaron algún pegajoso pasodoble.
Y fue
entonces, junto con la primera
campanada, cuándo comienza a entrar la ventisca, el frío y la niebla casi
hiriendo la cara que sube el rumor para que saquen las jícaras y se echen
nuevos palos de Sanjonero. Al que mentaban
“Media Lengua”, pero mejor cantante del grupo, se le ocurrió expresar:
-
Compade, tengo un parecimiento que nos encontrarán con la tragadera roja.
Se alistaron, cuando “La Blanca”,
abrió las ventanas del salón y el calor del astro desentumeciera los paredones,
las tejas y se llevara los muy comentados espantos de la oscuridad. Ha salido
el sol. El músico se echó un palo, embolsó el instrumento y se preparaban para
volver a pasar por la bajada del cementerio, rumbo al Páramo. De pronto se escuchó en medio de aquel
silencio:
-
¡Porfidia! ¡Monte la jicara grande
para hacer el café!
*
Siendo
parte de nuestra investigación documental, comparto el acta de matrimonio de
Juana Bautista Uzcátegui, conocida como “Tista”, con el señor Domingo Antonio
Baroni, de la que se desprenden otros datos también interesantes de estos
personajes, hermana y cuñado del caudillo liberal Coronel Felipe Uzcátegui, el
popular y aguerrido “Tragabalas”.
<<Hoy a las siete p.m del día tres
de agosto de mil novecientos dieciséis, constituidos en la casa de la señora
Josefa A. de Uzcátegui por impedimento físico para concurrir los cónyuges a la
Casa Municipal, Ignacio González Jefe Civil de este Municipio y su Secretario
autorizado por el ciudadano Presidente del Consejo Municipal del Distrito
Valera y de conformidad con el artículo 104 del Código Civil vigente compareció
Domingo Antonio Baroni de veintiseis años de edad soltero agricultor natural
del municipio La Mesa del Distrito Urdaneta estado Trujillo vecino del
municipio San Cristóbal del Torondoy estado Mérida hijo legítimo de Francisco
Baroni y de María del Carmen Araujo vecinos que fueron del municipio San
Cristóbal y compareció tambiénJuana Bautista Uzcátegui de veintitres años de
edad soltera de profesión costurera natural del municipio La Mesa del Distrito
Miranda y vecina de este municipio hija legítima de Felipe Uzcátegui y Josefa
A. de Uzcategui, con el fin de celebrar el matrimonio que tienen convenido y
siendo suficientes los documentos producidos para proceder al acto el
Secretario dio lectura a la Sección Décima de la Ley de Matrimonio Civil que
establece los derechos y deberes de los cónyuges... Los testigos presenciales
de este acto fueron: Francisco Juan Uzcátegui, Rafael Antonio Rodríguez, Ana
Ramona de Viloria y Angelina de Volcanes, Uzcátegui y de Viloria vecinos de
este municipio, Rodríguez y de Volcanes vecinos del municipio San Cristóbal...
Firman Ignacio González Domingo A Baroni. Juana Uzcátegui. Franco Juan
Uzcátegui y Ana Ramona de Viloria. Angelina de Volcanes>> (Libro de Matrimonios año 1916. Registro Civil Parroquial de La Puerta).
Tista
Uzcátegui y Domingo Baroni, al pasar varios años, se mudaron para Villa Mercedes,
frente a la famosa Casona de los Uzcátegui, procrearon a sus hijos Roque y
Amílcar, también colaboradores con su comunidad; ahí vivieron hasta su muerte.
Impulsaron varios emprendimientos y obras.
De ese paraje tan comentado por su
familia, no olvida que lo recorría aún en los años 70, <<
Recuerdo a tío Domingo Baroni recogiendo las vaquitas solo, las ordeñaba
también ya bien avejancado... tía Tista, preparaba unas comidas
espectaculares y sobre todo un hervido de gallina los fines de semana>>.
Sin dudas, este matrimonio emprendedor, son parte de la historia viva de La
Puerta y Villamercedes.
Complementa Uzcátegui este acontecimiento con
lo siguiente: <<Domingo y Tista, se quedaron en
VillaMercedes hasta que ambos
fallecieron por los años 80, la tía abuela Margó falleció en Caracas,
ella vivía con tía Josefina yo fui al funeral con mi papá en el año 75 o 76 no
recuerdo bien, Margó creo que se casó con un caraqueño medio filántropo, quien
fue a luchar con el ejército Armenio o con los Turcos, que lucharon en contra
de los Otomanos y por allá murió, ella jamás se volvió a casar>>.
Destaco este evento social, porque encierra un mensaje sencillo de autenticidad andina, un matrimonio emprendedor, en la historia de estas vivencias políticas, económicas y sociales con sus tradiciones y espiritualidad del tiempo de caudillos y de las desconocidas circunstancias que rodearon la vida de su pariente y aguerrido militar liberal y próspero hacendado, de finales del siglo XIX y de las primeras décadas del XX, el coronel Felipe Uzcátegui el legendario “Tragabalas”. Mi agradecimiento a la profesora Andreína Baroni Uzcátegui, por compartir las imágenes.
(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

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