sábado, 7 de marzo de 2026

La distinguida y musical boda de “Tista” Uzcátegui.

Por Oswaldo Manrique (*)

¡Apúrele Umbelina que llegaron los músicos! Fue la expresión de doña Mercedes Cols Arvelo, quien con su hija mayor María Josefina, estaba nerviosa por los detalles del recibimiento de los invitados. Umbelina Volcanes, embelesada viendo entrar a los músicos, todos de buen perfil y uniformados, que sorprendieron cuando sacaron de sus estuches  el violín,  el cuatro, la guitarra, y la bandola.  Al darle la bienvenida y enfocando a uno de ellos sacando el instrumento sólo se le ocurrió decirle:

-         ¿Quieren un traguito? El recién llegado le respondió:

-         ¿Como que nos vio la garganta rajá o las uñas jipatas? Umbelina se echó la carcajada. El que hacía de director les replicó: 

-         Señores aquí venimos a tocar y hasta donde aguanten las cuerdas.

-         ¡Las cuerdas  vocales! Dijo uno de ellos. El director:

-         Será hasta lo que diga el patrón.

-         ¡Ummmhuu! Así mismo es. Bueno pero si dura la botellita aquí estaremos cantando. 


Lo que se puede descartar, es que fuese un matrimonio por negocio. Este pequeño relato es de los más comunes de ese tiempo, salvo por dos cosas, primero, porque la gente allí por la razón que fuera no se casaba o no le gustaba casarse y, segundo, porque los contrayentes eran familia de uno de los personajes poderosos económica y políticamente de la comarca. Se le considera al coronel Felipe Uzcátegui, caudillo, porque fue el que mantuvo cierto orden de convivencia dentro de esta población, aislada y dispersa, en los momentos que la comenzó a golpear duro la dictadura de Gómez, apartando sus acciones en la persecución de los Burelli, que después de adeptos, se convirtieron en enemigos del régimen.

Sin duda, tanto 'Tista" como Dominguito, fueron dos jóvenes encantadores con sus virtudes y flaquezas, ella señorita de hogar cristiano, con sabiduría de mujer, dedicada a la costura, a vestir con buena confección y belleza a los vecinos de este apartado pueblo, mujer elegante, constantemente andaba con el cabello arreglado y adornado, lo que cuidaba con pasión de beldad. Domingo, hombre de finca, buen jinete, cazador y también inclinado a la política local. La familia de éste, los Baroni al parecer eran de Piñango. Todo formal decidió pedir la mano de Tista, la elegante y graciosa muchacha, a la "Blanca" la madre y al que sería su cuñado y mejor amigo de su vida, el coronel Felipe Uzcátegui. Éste, responsable de la familia, estuvo de acuerdo en concederla, pues conocía que era hombre responsable y sin vicios. Dominguito contrató una casa ubicada en la Calle Real (hoy Bolívar) entre la 8ª y 9ª. transversal, y había comprado en Maracaibo los anillos.

Mientras el General Gómez, con su robusta comitiva, presidía en Caracas los actos del Día de la Bandera, sin invenciones poéticas ni el agregado novelero de amores truncados, se realizó el matrimonio en forma sencilla, sin inconvenientes. De esa manera, una tarde-noche de agosto, aún clara, y con los usuales mantos de neblina sobre el atractivo tejado de la pintoresca casa del Coronel, la agraciada y elegante Tista, se matrimonió con Domingo, un día jueves y en fecha Patria.

*

Para 1916, al respetado militar liberal, lo abrumó el nerviosismo de la campaña de captura del hombre más buscado y su tropa campesina de estos contornos: el Coronel Américo Burelli, operador principal en la latente invasión del general Leopoldo Baptista, además, del compromiso de casar a su hermana, se le vio afanar y tomar las bridas del caballo para realizar diligencias, y se le observó también, saltar de su cabalgadura llegando a casa con los resultados de las cosas para el matrimonio. Esa tarde, estaba angustiado porque todo saliera a la perfección y se tranquilizó cuando vio que el grupo musical que contrató, ya había llegado de Montecarmelo, considerado el mejor grupo bailable de la región. Ese era el regalo especial que le había ofrecido a su hermana. 

Varios invitados permanecían sentados en sillas de suela, otros en banqueta, en el portal de la casa y los niños allá en el patio, jugando sobre fardos de tela sus más apasionantes aventuras. Allí estaban junto con su hermana Margót,  María la hija mayor del Coronel, tenía 10 años de edad, Paz con 9 años, Rosario tenía 8 años, que nacieron en La Mocotí, y Herman, el único varón nacido en esa casa de La Puerta, gozaba los 3 años.  Pero éste, pendiente de mirar lo que ocurría en el salón principal se les escapó. Al rato, escucharon: 

-         ¡Queese quieto niño Herman!  Le repetía Carmelina Briceño, que lo atajó en ese momento. Viendo el alboroto, la madre le reclama:

-         Quedáte quieto burusa, quedáte quieto. El niño bajando la cara, seguía brincando en el medio de la sala.

-         - No importa Ña Mercedes, es sólo un tantico rato. Dijo comprensiva la vecina.

*

 

El hermoso vestido, diseñado por ella misma, de lino fino fue tema de conversación.

-         Ah rigor, la señora Rangel, quesque dicen es la mejor costurera del pueblo, debe estar al pendiente de lo que vos diseñates. Le dijo al oído una de las invitadas.

Qué cosas decís, ella es buena costurera. Respondió la casadera.

-         La incrédula invitada le añade al comentario:

-         ¿Y qué dirá la Niña Enriqueta, ahh? Se refería a una de las Carrasquero, prima del Coronel, que vivia en la Calle Real y no había llegado, pues como siempre los que viven más cerca, siempre llegan más tarde.

Tista era costurera de experiencia y arte, detallista, con buena clientela, se le veía a diario en un mesón escogiendo modelos en su montaña de revistas, boceteando, cortando patrones y telas, y para elaborar su traje, puso en funcionamiento su máquina y su conocimiento, con la ayuda de la “Blanca” su madre y Margó, su hermana.

Después de ajustarse el corbatín frente al espejo y chocar los talones de sus polainas pulidas, hablando con él mismo, dijo:

- ¡Bueno, ahora a casar a”Tista”, porque para eso, soy la máxima autoridad en el pueblo, con o sin cargo de gobierno! Riendo y horondo salió de la habitación. Caminó hacia la sala, les dio el saludo al Jefe Civil don Ignacio González y al Secretario designado por Francisco Sánchez, su compañero liberal y Presidente del Concejo Municipal de Valera.

En los alrededores de la entrada algunos funcionarios y militares que estaban de vigilancia y la escolta del Coronel, eran tiempos de miedo, pero ese dia era de alegría. La Puerta, pasaba por una especie de estado de sitio.

Un sencillo y alegre enlace civil, en el pueblo de los amancebados.     

Cuando va a entrando el contrayente, doña Mercedes Cols Arvelo, la dueña de casa y cuñada de la novia, imponente con el ajustado vestido rosado,  le dijo sonriendo:

-         ¡Dominguito! ¡Sepa que no aceptamos devoluciones! Éste, viendo a la novia y sonriéndole le respondió:

-         Perdé  cuidao Meche, hoy toca solo bailar y desenredar crinejas.

-         Eso será a la medianoche, si a los músicos no se les sube la candela pa’ los ojos.  Dijo “La Blanca” madre de la novia, reluciente con su vestido azul,  metiéndose en la conversa. Doña Meche, añadió:

-         Será si no se les raja la garganta con el sanjonero ese. Riéndose fuertemente, casi de nervios, Domingo, le dijo:

-         Señoras, hoy, nos daremos un gustazo. ¡Entremos! Doña Maricarmen, la madre lo agarró de un brazo.

         Con alta puntualidad y vestida para la ocasión, doña Angelina de Volcanes llegó con su esposo Lázaro Volcanes, hombre de confianza del Coronel Uzcátegui y varias veces Juez de La Puerta, ya estaban adentro. Luis Uzcátegui pariente de “Tista”, nos relata que conocíó<<a Lázaro Volcanes en su casa de San Cristóbal de Torondoy, en el año 73, era el Juez de Distrito. Angelina era su esposa nativa de San Cristóbal de Torondoy>> (Mensaje whatsapp enviado por Luis Uzcátegui. 26/12/2025), y a Rafael Antonio Rodríguez, <<era un buen amigo del Coronel, de su gente de San Cristóbal de Torondoy, que era un pueblo con mucha influencia jurídica y administrativa>> (Mensaje citado).  Estos amigos, oriundos de San Cristóbal de Torondoy, habían sido seleccionados como testigos de la boda.

         Los otros padrinos y madrinas, fueron Francisco Juan Uzcátegui, primo del Coronel, valiente luchador social y político antigodo en la población de Mendoza; y la señora Ana Ramona de Viloria, pariente de don Lucio Viloria. Observando a la mayoría de sus amigos, Don Felipe el “Tragabalas”, el respetado y temido caudillo trujillano, se acercó amorosa y profundamente emocionado a su madre “La Blanca” y a su hermana “Tista” y las abrazó.

*

El matrimonio civil fue el 3 de agosto de 1916, a las 7 p.m., en la misma casa del Coronel Felipe Uzcátegui, frente a la Plaza y al lado de la Jefatura del pueblo. En esos momentos convulsos, se presentó Don Ignacio González, el hombre juicioso y genuino, el del saco gris, y debajo la acostumbrada blusa de dril, calzando alpargates de tela y su lucida faja de patente.

No dejaba de mirar a Dominguito, le sonreía. Sin decir palabra, Tista, se alejó del grupo de jóvenes que la acompañaban y se reunió con su futuro esposo y le tomó del brazo.  La joven delgada, de mediana estatura, con su largo cabello rubio que brillaba cuando lo alborotaba el viento. Tenía algunos rasgos comunes a Felipe, e idéntica la luz de su mirada. Era agraciada, pero le faltaba el arrojo para convertirse en el centro de todo aquello, siendo muy apersogada a “La Blanca”.

Emocionada, Tista casi no percibía lo que decía el Jefe Civil, pero sí escuchó cuando le preguntó “si aceptaba por esposo a Domingo”, y cuando se elevó momentáneamente para esperar el Sí acepto de Dominguito.

         Para aquel tiempo no había más de 60 casas en La Puerta, incluido el Templo, la Casa Parroquial y la Casa de Gobierno. La residencia del Coronel, estaba ubicada en la denominada Calle de Abajo, hoy avenida Páez frente a la Plaza, entre la casa de doña Umbelina Volcán y la casa de Carmelina Briceño, justo al lado de la Jefatura Municipal, fue construida en 1910.

Sobre esta casa antigua Ángel Alfonso Araujo ex Prefecto de la hoy Parroquia, nos dice que <<era una casa tipo colonial muy bonita, pero cuando la visité estaba cayéndose… Una casa de dos niveles con escalones, pisos de ladrillos, totalmente techada de teja criolla, tenía piso de madera rústica la primera y tenía ventanas que sobresalían de madera. De portón grande para mulas, para descargarlas>>.  Pasados varios años, vivió en esa casa, un “personaje de antología” el legendario padre Francisco Verde.

Uzcátegui, se desempeñó como hombre de confianza de la dictadura  gomecista y asumió el cargo de Jefe Civil por varios años. Vivió en esa casa con Mercedes, su primera esposa y sus hijos, <Mi papá nació en La Puerta en 1913, siendo mi abuelo el coronel Felipe Uzcátegui el Jefe Civil y máxima autoridad de ese pueblo para la fecha. Mi papá nació en una casa diagonal creo o frente a la plaza Bolívar>> (Mensaje de Luis Uzcategui), Herman Uzcátegui el hijo único varón. 

Era un militante liberal de importancia en la zona de La Culata, un comprobado “Lagartijo” y “Montillero”. Después de los sangrientos sucesos en sus tierras de La Mocotí, estuvo en el cuido y atención, cuando pasaron por ahí y se detuvieron Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, en 1899; pudo compartir con ellos y los conoció personalmente.

La alegre y musical fiesta en la casa de los Uzcátegui”, en La Puerta.

         En ese mismo 3 de agosto de 1916, la familia de Felipe, se llenó de alegría. Llenaron de "Botones de Albricias", que buscaron en el riñón del Páramo para abrumar de fragancia celeste la atractiva casa de los Uzcátegui. Se casaba la hermana del Coronel.

El mejor grupo musical bailable de alta capacidad interpretativa de los ritmos en esa época, sin duda eran los alumnos e integrantes de la filarmónica creada por don Camilo Anselmi, que integraban los Garbati, los Rosales, Adriani, Changaroty, Gentile, Poggioli y otros; sin duda, la casa de los Uzcátegui” se abrumó de alegría, música, conversas, bailes, comidas y tragos.

         La gente campesina, alegre, dicharachera se confundía aquella tarde con la familia y amigos de don Felipe y doña Mercedes, y con los empiringotados, los llamados “ilustres y patriarcas” de la incipiente y murmuradora representación social local, que no podían perderse uno de los pocos casorios de La Puerta, en tiempo de turbulencia de caudillos. El joven Dominguito Baroni bailó con la recién casada, el clásico vals de las bodas, como era la costumbre de aquellos tiempos.

         Cuando el cuatrista arrequintó el instrumento, seguido por los violines, para tocar los primeros valses y joropos andinos, intercalados por un meregue y una agradable milonga de la época, se prendió el baile y comenzaron a gozar barato los invitados, moviendo y girando los pies y los pasos, mientras el encerado piso de la sala, se calentaba.

Umbelina la servicial y solidaria vecina de doña Mercedes y con doña Josefina, la mamá del Coronel,  al escuchar un sabroso merengue criollo no tuvo vergüenza y abrió todo lo que pudo el faldón y se desprende a bailar. Se daba gusto dando vueltas y zapateando seguramente le estaba echando un ojo alguno de los invitados, quienes esperaban el toque de campanadas de San Pablo.

En efecto, allí vivía doña María Josefa Uzcátegui, a quien llamaban “La Blanca”, natural de Timotes, madre de la contrayente y del Coronel; <<ella procreó tres hijos de esa unión furtiva para la época. Nació Felipe, Tista y Margarita (Margó), conocí a la tía abuela Margó y a tía Tista. Sí, a mi bisabuela le llamaban "La Blanca">> (Mensaje citado), sembraron la vitalidad catalana.

El papá de Tista, era el mismo del Coronel, su nieto Luis Uzcategui nos refiere que, <<El papá biológico del Coronel Felipe Uzcátegui, era  Antonio José de los Dolores Sierra Carrasquero, lo llamaban “El Español” porque era Catalán y a la vez era hermano de doña Francisca Sierra casada con Miguel Vetencourt>>, fue muy conocida como Doña Pancha, nació en Mendoza en 1869, casada con Miguel Vetancourt Briceño “Papá Miguel”, fue poderosa hacendada de ese sitio. “El Español” nació en Mendoza en 1872, en algún portal de genealogía, aparece como oriundo del Reino de Holanda, pudiera ser de alguna colonia ubicada en el Caribe, estuvo casado con Josefa Mercedes Vetancourt Briceño.

*      

Iniciaron el siguiente set con Adiós a Ocumare, la preferida del “Cabito” Castro, el de los ideales de la “Restauradora”. Tocaron mucho y sabroso los músicos. Se escuchó “Flor de Loto”, y el golpe larense de moda “Flor del Cacao” y hasta bailaron algún  pegajoso pasodoble. Y fue entonces,  junto con la primera campanada, cuándo comienza a entrar la ventisca, el frío y la niebla casi hiriendo la cara que sube el rumor para que saquen las jícaras y se echen nuevos palos de Sanjonero. Al que mentaban  “Media Lengua”, pero mejor cantante del grupo, se le ocurrió expresar:

-         Compade, tengo un parecimiento que nos encontrarán con la tragadera roja.  

Se alistaron, cuando “La Blanca”, abrió las ventanas del salón y el calor del astro desentumeciera los paredones, las tejas y se llevara los muy comentados espantos de la oscuridad. Ha salido el sol. El músico se echó un palo, embolsó el instrumento y se preparaban para volver a pasar por la bajada del cementerio, rumbo al Páramo.  De pronto se escuchó en medio de aquel silencio:

-          ¡Porfidia! ¡Monte la jicara grande para hacer el café!

*

         Siendo parte de nuestra investigación documental, comparto el acta de matrimonio de Juana Bautista Uzcátegui, conocida como “Tista”, con el señor Domingo Antonio Baroni, de la que se desprenden otros datos también interesantes de estos personajes, hermana y cuñado del caudillo liberal Coronel Felipe Uzcátegui, el popular y aguerrido “Tragabalas”.

<<Hoy a las siete p.m del día tres de agosto de mil novecientos dieciséis, constituidos en la casa de la señora Josefa A. de Uzcátegui por impedimento físico para concurrir los cónyuges a la Casa Municipal, Ignacio González Jefe Civil de este Municipio y su Secretario autorizado por el ciudadano Presidente del Consejo Municipal del Distrito Valera y de conformidad con el artículo 104 del Código Civil vigente compareció Domingo Antonio Baroni de veintiseis años de edad soltero agricultor natural del municipio La Mesa del Distrito Urdaneta estado Trujillo vecino del municipio San Cristóbal del Torondoy estado Mérida hijo legítimo de Francisco Baroni y de María del Carmen Araujo vecinos que fueron del municipio San Cristóbal y compareció tambiénJuana Bautista Uzcátegui de veintitres años de edad soltera de profesión costurera natural del municipio La Mesa del Distrito Miranda y vecina de este municipio hija legítima de Felipe Uzcátegui y Josefa A. de Uzcategui, con el fin de celebrar el matrimonio que tienen convenido y siendo suficientes los documentos producidos para proceder al acto el Secretario dio lectura a la Sección Décima de la Ley de Matrimonio Civil que establece los derechos y deberes de los cónyuges... Los testigos presenciales de este acto fueron: Francisco Juan Uzcátegui, Rafael Antonio Rodríguez, Ana Ramona de Viloria y Angelina de Volcanes, Uzcátegui y de Viloria vecinos de este municipio, Rodríguez y de Volcanes vecinos del municipio San Cristóbal... Firman Ignacio González Domingo A Baroni. Juana Uzcátegui. Franco Juan Uzcátegui y Ana Ramona de Viloria. Angelina de Volcanes>> (Libro de Matrimonios año 1916. Registro Civil Parroquial de La Puerta).

          Tista Uzcátegui y Domingo Baroni, al pasar varios años, se mudaron para Villa Mercedes, frente a la famosa Casona de los Uzcátegui, procrearon a sus hijos Roque y Amílcar, también colaboradores con su comunidad; ahí vivieron hasta su muerte. Impulsaron varios emprendimientos y obras.

De ese paraje tan comentado por su familia, no olvida que lo recorría aún en los años 70, << Recuerdo a tío Domingo Baroni recogiendo las vaquitas solo, las ordeñaba también ya bien avejancado... tía Tista, preparaba unas comidas espectaculares y sobre todo un hervido de gallina los fines de semana>>. Sin dudas, este matrimonio emprendedor, son parte de la historia viva de La Puerta y Villamercedes.  

 Complementa Uzcátegui este acontecimiento con lo siguiente: <<Domingo y Tista, se quedaron en VillaMercedes hasta que ambos  fallecieron por los años 80, la tía abuela Margó falleció en Caracas, ella vivía con tía Josefina yo fui al funeral con mi papá en el año 75 o 76 no recuerdo bien, Margó creo que se casó con un caraqueño medio filántropo, quien fue a luchar con el ejército Armenio o con los Turcos, que lucharon en contra de los Otomanos y por allá murió, ella jamás se volvió a casar>>.

Destaco este evento social, porque encierra un mensaje sencillo de autenticidad andina, un matrimonio emprendedor, en la historia de estas vivencias políticas, económicas y sociales con sus tradiciones y espiritualidad del tiempo de caudillos y de las desconocidas circunstancias que rodearon la vida de su pariente y aguerrido militar liberal y próspero hacendado, de finales del siglo XIX y de las primeras décadas del XX, el coronel Felipe Uzcátegui el legendario “Tragabalas”. Mi agradecimiento a la profesora Andreína Baroni Uzcátegui, por compartir las imágenes.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.


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