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sábado, 30 de mayo de 2026

El Hotel Guadalupe de La Puerta y la fuerza de su primera piedra (2ª. Parte)

Por Oswaldo Manrique (*)


Una mañana de 1945, cuando el tenso frío y la neblina cubren los espacios del hotel, José Asunción Angulo, realizaba la proeza de darle forma y estilo a los jardines. Entraban a cumplir su turno el personal del comedor y las camareras, cuando uno de ellos, indiado y robusto, le dijo en alta voz:

-         ¿Mano Chon, ya encontró la primera piedra?  El jardinero, a punto de emparamarse, alzó su mirada vivaz y alegre, y le contestó:

-         Sí, estoy en eso, ya casi le tengo ubicada la raíz.  Era una de las chanzas que se escucharon entre el personal del Hotel, debido a la antología de leyendas y espantos, muy propias de aquel lugar, que fue propiedad y Oratorio del padre penitente Francisco Antonio Rosario.  El compañero de trabajo, a modo de humorístico recordatorio le dijo:

-         Cuando la encontrés, me avisás.

-         Sí, vaya comprando el cincel y la porra.  

José Asunción Angulo, con 23 años de edad, alegre y amable, no se molestaba por estas bromas quizás pesadas para el momento. Nació en La Vega de Tostós, Boconó. Semanas antes, en Valera el famoso sastre de la avenida 6, su  amigo, le preguntó que para dónde iba vestido de liqui liqui, le respondió que andaba buscando trabajo y como sólo encontró de policía, iba para la Comandancia. Su amigo, le dijo que no diera ese paso, que en La Puerta en el hotel nuevo, necesitaban personal y “Mano Chon” como estaba presentable, tenía puesto su liqui lique y sus zapatos de suela, se fue caminando, anduvo pedestremente los más de 20 kilometros bordeando la carretera de tierra hasta llegar al gran Hotel. Al llegar a la administración, pidió para trabajar en la cocina pero sólo había en jardinería, y se fue a trabajar como jardinero con su liqui lique puesto, asi trabajó semanas,  vistiendo con su traje nacional, su única vestimenta, que lavaba casi a diario para trabajar.

La primera noche, la pasó en un pequeño cuartico de los empleados, “Mano Chon”, recien llegado, escudriñó solo el silencio. Mientras la pequeña aldea dormía, le pareció oír unos pasos en la caminería de la gruta de la Virgencita de Guadalupe. ¿Era cierto? ¿O era un espanto que lo quería asustar?  Dudó ¿O estaría ocurriendo al frente, en la hacienda del padre Rosario, donde le escuchaban sus pasos arrastrando la enorme cruz de madera? Los de Tostós, nunca tienen miedo, sonrien. Al amanecer, ya despierto, escuchó cómo corría el agua en la quebrada la Guadalupe. Durmió incómodamente, pero recuperó energias, algo descansó. Esa mañana, se volvió a poner el liqui lique, fue a la cocina a tomar café y se abstuvo de comentar lo que escuchó, pensó que era una tontera producto del cansancio.

La noche siguiente, y las que siguieron aquella semana, los pasos se repitieron, pero ahora eran diferentes, se escuchaban más pesados. Al rato pararon, y comenzó a escucharse el ruido del hachero en la hacienda del padre Rosario.  Curioso, tuvo la tentacion de salir a recorrer los alrededores del hotel y con eso, calmaba su curiosidad de conocer el hotel en el que trabajaba. Escuchó algun otro ruido, salió a averiguar y no vio nada.  Apagaron las luces del hotel y se fue al cuartico, donde encontró la oscuridad y perdió la nocion del tiempo y del espacio.  Eran espantos que se oyen y no se ven, y como buen trujillano dijo persignadose: “Arrenuncio Satanas”.  José Asunción Angulo Torres, nació en 1921, en un pequeño y alejado pueblo andino: Tostós.

A los días tenía amigos y le dieron un cuartico para dormir, y le regalaron ropa, uno de ellos, el señor Juan Matheus, del que se hizo compadre. Las camareras caminaban calladas viendo las grises callejuelas, mientras el jardinero, uno de los primeros trabajadores que tuvo el Hotel, mostraba un pequeño sombrero de paja que le apretaba la cabeza, sobresaliendo sus dos firmes orejas coloradas como si fueran de palo. "Mano Chon" es el padre del conocido ingeniero Edgar Angulo.

*

En febrero de 1943, la primera piedra de esa edificación de aires barrocos, la colocó el Secretario de Gobierno Manuel de Jesús Chuecos, en representación del Presidente del Estado, Dr. Numa Quevedo, quien estaba en la capital de la República. 

El "Hotel Guadalupe de La Puerta", hoy Hotel Guadalupe, ha jugado un papel importantísimo en el desarrollo de la actividad turística en la entidad, en la evolución económica y equipamiento de servicios de la comunidad puertense y las vecinas. Está ubicado en el área urbana de dicha parroquia, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Valera y muy cerca de las principales edificaciones religiosas, culturales, deportivas y comerciales de la Parroquia, y está considerado uno de los edificios más interesantes del estado Trujillo.

En 1957, el prestigio y las relaciones sociales y politicas llegaban hasta ciertos niveles del poder central. Hubo un público compromiso con la dictadura, lo que corrobora el siguiente: <<Telegrama. La Puerta, 7 de noviembre de 1957. Presidente y demás Miembros del Congreso nacional. Caracas. El suscrito Administrador del "Hotel Guadalupe", participa complacido que con todo su personal a su cargo y muchos amigos del Municipio La Puerta, dan su apoyo reforma Ley Electoral. Respetuosamente, M. Espinoza>> (En: Luis González. Testimonios del Periodismo Trujillano. Pág. 18). El apoyo en sí, era por la continuidad del régimen dictatorial del general Marcos Pérez Jiménez, por sus obras, que, <<acreditan patrimonio espiritual y material de los venezolanos... garantiza la estabilidad, conforme con el bienestar de la Patria>>. Publicaron también telegramas del Central Azucarero Motatán y de institutos educativos privados como el Cecilio Acosta de la población de Carvajal. En este Hotel, se realizaron reuniones de carácter internacional, historicas, que merecen crónica aparte.

Tiempo antes, en 1953, llegó a trabajar un demócrata, inmigrante gallego. Habia participado en el bando leal, en la lucha por sostener el sueño democratico y el gobierno de la Segunda Republica en España. Antimonarquista y seguidor del presidente Niceto Alcalá Zamora, al caer en 1939 esta experiencia, por el triunfo de las fuerzas falangistas y monarquicas comandadas por Francisco Franco, en la guerra civil, que dio paso a la dictadura, se trasladó a Venezuela, incluyendo en su equipaje, sus convicciones ideologicas y su carnet de militante del Partido Comunista de España, casi con las carateristicas de uno de los atrapados personajes de Hemingway.  Era nativo de una de las zonas  portuarias: “A Coruña”.  Trabajó en jardineria, sabía trabajar la tierra. Cuidaba los pinos, y hasta les hacia bonitas y artísticas figuras para destacarlos.

Sus compañeros en los ratos libres, solian entretenerse con la palabra de este empedernido e interesante comunista, quien les relataba en su “morriña”,  los pasajes que vivió en la guerra, y de los lugares que extrañaba de su tierra gallega, como Santiago de Compostela, el faro romano y la torre Hércules. Fue jardinero del hotel hasta el año 1968, es rememorado, porque bebia cerveza Zulia, y cuando brindaba decía: - Agarre el aguila por el pico pa’ que sienta el sabor. Vivió frente a la tienda de Audón, luego se mudó a una casa en la avenida Bolivar con calle 4. Alfonso Araujo, ex prefecto de La Puerta, recuerda que siendo niño le llevaba las compras más abajo de la casa de Contessi.

Cuando estaba alegre y se habia tomado algunas cucharadas, mostraba su diente de oro y solia decir su versatil comodin, en su lengua nativa: - “Carallo, soy Lago, Galego y Comunista”. Vivió en una casa, frente donde Audón Lamus. Este personaje, papá de nuestra vecina señora Dalia Lago de Salcedo, le decia en gallego la expresion de mayor sentimiento: “Quérote”. Enfermó y muere en el 71.

*

Uno de los copropietarios y a la vez gerente don Carlos Jagger de descendencia alemana, cada mañana tenía el hábito de supervisar la recepción y hasta hacer lobby con los turistas, asimismo, el trabajo del personal, lo que igualmente realizaba en el turno de la tarde. Sin embargo, no todo era el lugar acogedor, el bonito paisaje y las caras alegres. Un año, llegaron las vacas flacas. 

Se recuerda que en 1969, llegó un español a quien llamaban Manolo, a trabajar como administrador en el hotel. En ese tiempo, llegaban muchas palomas, cuyo plumaje destacaba sobre aquel fondo verde de los jardines y montañas; y a este hombre se le ocurrió agarrar un rifle de esos flowers y comenzó a matar las palomas y cuanto pajarito se acercaba al Hotel.  Cuando se fueron las palomas definitivamente del Hotel, las sustituyó otra ave, la "pava macha", popular símbolo de la mala suerte.

A partir de ese hecho y desde ese día comenzó un bajón económico para el Hotel Guadalupe, no llegaba clientela, ni a comer ni a hospedarse, ya no hacían fiestas, era una pava total, la que le cayó al hotel.  Aquellos famosos artistas que llegaban de Maracaibo y también de televisión nacional, los de las fiestas privadas y eventos en los que se pagaba entrada, con conjuntos musicales, dejaron de ir a este hotel de primera categoría.

A eso se agregó que, como este establecimiento, tenia su propia granja y criaba cerdos, Manolo, tuvo otra ocurrencia, mandó a matarlos todos porque iba a transformarlos en jamones serranos, tipo español, de lo que él sabia. Al pasar unos dias, todo esto se dañó y la empresa siguió perdiendo con este administrador. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre económica que les preocupaba, la poca gente que llegaba era recibida con la misma y ensayada sonrisa estándar para clientes.

Cambió la situación, cuando se le escuchó a don Carlos, decir: - En quince dias se va. También, al parecer, remozaron las caminerías hacia la capillita de la Virgen de Guadalupe, ubicada en el zanjón norte del Hotel. Volvió a retomar el Hotel su anterior dinámica, mejorando y atendiendo las nuevas zafras de clientes.  Este español, luego fue administrador en una empresa concesionaria de vehículos de Valera.

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Se nota, que, hubo preferencia para asignar los puestos de trabajo a gente que estuviera preparada o con experiencia en el ramo, por eso, ingresaban gente de otros lugares.  Asimismo, y en esto no alojo dudas, que este establecimiento turistico, es un lugar donde los protagonistas cotidianos, que llegaron desde los más lejanos países, soltaban y compartían sus experiencias, sus querencias, sus gustos, sus secretos, que en conjunto sintetizan una compleja e interesante muestra de lo que es el puertense, que posiblemente vaya desapareciendo por el fenomeno endocolonialisita contemporaneo, tema para los etnologos, sociologos, antropologos, cientificos, investigadores y psicologos sociales.

Los 7 caballos que tenía el Hotel, para el paseo de los huespedes, los bautizaron con nombres muy peculiares: Moro, Rayo, Rosillo, Plata, y Blanco entre otros, que salían raudos por aquellas calles de tierra de La Puerta. Existía una caballeriza techada, atendida por el señor Pulido, caballericero, ubicada detrás de la casa de Audon Lamus,

Pero, era un lujo y algo contradictorio, ver a un señor que tenia prohibida la entrada al Hotel, pero que mandaba a sus ayudantes, a llevar a su pequeña recua, los paraba arriba cerca del estacionamiento.  Eran los nueve burros de Juan Aldana, a quien le llamaban “Juan Perrera”, por su peculiar caracter. Lo contradictorio, es que los hijos de los hospedados alemanes solo querían y preferian, montarse en estos feos, orejones y despelucados asnos, y se les veia andar como en caravana beduina por el pueblo, y al frente comandando “Juan Pererra” y sus cuatro niños ayudantes, entre ellos Pedro Gonzalez, el tío de nuestro primer Sacerdote nativo.

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Esa relación, hotel, paisaje, clima, hombres y mujeres, conforman un polo vital de atracción historica.  Entre los personajes que le dieron vida y espíritu a este lugar de hospedaje turístico, en los años 50, 60 y 70,  se recuerda en la administración de los años 50, al señor Depoll, zuliano, se casó con la puertense señora Victoria Linares; en 1966 llegó el señor  Maibar o Malhan, el aleman, alto, de piel casi de tomate,  fue administrador  hasta el 68, bebía wiski, mientras acariciaba sus bravos perros negros; dejó hijos; tambien era el jefe de taller mecánico, electrico, plomería, luego lo dirigió el señor Formenti.  Para este tiempo, llegó el señor Carlos Jaegar, panameño, de ascendencia alemana y toma la dirección del Hotel.

Vale recordar a las camareras Rufina González, Aurora Araujo, María Suárez. En lavandería recuerdan a Gabriela Molina,  la señora Angela en la lencería, señora Natera, Carmen Aldana camarera esposa de “Pajarilla”. Mesoneros: el popular “Sabú” Pedro Mendez, padre de nuestro amigo y colega Dr. Jorge Mendez; Manuel “El Hachazo”, Rosario Peñaloza,  Maria Salcedo,  Ricardo Lobo, “Pipo” González, Rosa Carrillo, Salomón García, Jorge Albarrán, Américo Villamizar “Bigote” era tan versatil este empleado, que, cuando vino la famosa vedette mexicana  “Tongolele” en 1955, el que se presentó a bailar con ella en el espectaculo en el Teatro Libertad, fue “Bigote”; José Hidalgo “Pajarilla”, Miguel Caldera, estos tres ultimos directivos sindicales, era Secretario General y firmaba los carnets. El señor Onesimo Morillo, estricto encargado de la vigilancia y porteria, sobre todo de los “chinos” que aprovechaban cualquier descuido para montarse en los columpios, padre de nuestro amigo y colega Dr. Armando Morillo. En las compras: Germán Araujo, Arnoldo Carrasquero y Valerio Combita.  Encargado de la granja del hotel, “El gordo Victor” Delgado, vecino y recordado Cronista, quien beneficiaba los pavos y mataba cochino y reses para el restaurant, fue uno de los primeros empleados, fundadores, distribuia los alimentos en la cocina. La encargada de hacer el famoso pan del Hotel, era la señora Julia Vivas.

En la cocina, Julito Viloria y el maestro Ángel, cheff de ese departamento. Entraban a las 7 de la mañana. el comedor abría a las 9 am, dando desayuno hasta las 11.  Almuerzo de 1 a 3 de la tarde. A partir de las 7 pm. Todo dispuesto para  la cena. El bar está abierto desde las 11 de la mañana, atendido en esa época por Carlos Quintero, Bernardino Lobo y Oswaldo González.

Cuando el hotel tenia su propia bomba de gasolina (hasta 1962), aquella de manigueta roja, la atendieron Filadelfo y German Araujo, tambien Hector Delgado, quien una noche, a eso de las 12, escuchó un ruido frente al pretil y la caña y se acercó y vió una mujer desnuda que tenía el mechero pa’ lante; de pronto,  le escuchó un espantoso grito, a partir de lo cual se volvió  loco; dicen que era La Llorona.

La piedra fundacional del Gran Hotel Guadalupe.

Han escrito sin fundamento alguno, que lo habría construido un empresario alemán Johannes Kopp, en 1928, quien lo habría bautizado con el nombre de su esposa, Guadalupe, lo que es infundado. Como parte de nuestra investigación hemerográfica, se encontró una interesante e histórica nota de prensa, de la época y circunstancias en que se proyectó y ejecutó esta importante obra, que aclara este tema.

<<El Hotel Guadalupe de La Puerta. Recientemente el doctor Manuel de J. Chuecos, Secretario General de Gobierno encargado de la Presidencia del Estado, en ausencia del titular, doctor Numa Quevedo, colocó la primera piedra para la construcción del <<Gran Hotel Guadalupe>>, que una Compañía constituida con este fin, ha empezado a construir en La Puerta, población perteneciente al Distrito Valera. La Compañía constructora cuenta con apoyo del Gobierno Nacional y el del Estado Trujillo y tiene como componentes a la Compañía Petrolera Caribbean Petróleum C° y numerosos profesionales y comerciantes de los estados Trujillo y Zulia. El Presidente de la compañía constructora es el señor Rafael C. París A, quien honradamente preside la Asociación de Comerciantes e Industriales del Zulia. Nos complace adelantar a nuestros lectores algunas de las características y comodidades que tendrá dicho hotel, a saber: Estará situado a la entrada de La Puerta, en un terreno de cinco hectáreas, propiedad de la compañía constructora, a una altura de 1.800 metros sobre el nivel del mar. En consecuencia, se gozará allí de una temperatura y de una vista magnífica. En el mismo terreno brota un manantial de agua potable de tres pulgadas. El <<Hotel Guadalupe>> reunirá todas las comodidades modernas y tendrá una amplia terraza de treinta metros de largo; un gran salón de baile, comedores, bar, varios cuartos para matrimonios con baño y closets, para solteros y para diversión de niños; un gran patio central rodeado del mirador. Aparte del edificio central del Hotel serán construidas seis quintas para familias que deseen vivir en habitaciones independientes. Además de lo anotado, el moderno Hotel tendrá una Capilla, campo de tennis y de golf y caballerizas. Consideramos por adelantado abonado el éxito de este Hotel turístico, el primero en su índole en los Andes venezolanos, así como los beneficios que de él se derivarán para el Distrito Valera y para toda nuestra región trujillana, ya que ha de ser meta turística del Zulia y del centro del país. El proyecto y dirección de la obra estará a cargo del doctor Jacinto Tucci>> (Presente. Actividad, Concordia y Orden. Trujillo. Sábado 20 de febrero 1943. N° 52 Año 1. Primera plana de este semanario. En: Luis González. Testimonios del Periodismo Trujillano). Rafael Paris Atencio, destacado empresario zuliano, directivo de París Hermanos, grupo económico, indiscutible motor de empresariado azucarero. En 1941, es constituida la Asociación de Comerciantes e Industriales del estado Zulia, y es electo como su primer presidente.

En la necesidad de dar cabida a mayor afluencia de usuarios, a finales del siglo XX, este hotel desarrolló nuevas edificaciones que funcionan como resort o instalaciones de tiempo compartido, pero sigue conservando su edificio histórico y principal, así como sus miradores característicos. Actualmente tiene como capacidad de alojamiento 96 habitaciones y 88 apartamentos totalmente equipados y cuenta con otras facilidades. No tenemos datos de que haya sido declarado Patrimonio Histórico regional ni nacional.

     (*) Portador Patrimonial Historico y Cultural de La Puerta. 

sábado, 28 de febrero de 2026

La plaza Bolívar, de yermo solar a emblema urbano de La Puerta.

        Por Oswaldo Manrique (*)

Desde Bogotá, huye con los capitanes Juan Esteban y Pedro García de Gaviria, otros de sus seguidores, y sus hijos. Entre el 15 y 20 de octubre de 1560, de paso para Trujillo, al culminar la Cuesta de la Mocotí, se acerca a la aldea Bomboy.  Bajando por Kombokito, se detiene y le dice a su fiel lugarteniente:

-         ¡Estamos en el quinto pino y mirad lo que me encuentro!  Señalando con entusiasmo y regocijo la pequeña y hermosa aldea indígena Bomboy. Habla el legendario conquistador español, jinete emprendedor, hábil espadachín, acompañado de arcabuceros, su nombre Juan Rodríguez Suárez, el Caballero de la Capa Roja, fundador de Mérida.  A lo que le responde el preocupado y moderadísimo Esteban:

-         Capitán, vamos con la hora pegada en donde la espalda pierde su noble nombre. Suarez, cansado y con su humor negro, le coincide con:

-         Sí,  vamos con la prisa de los que huyen. Su ferviente compañero le replica:

-         ¡Estáis hecho polvo Capitán!  El Caballero de la Capa Roja, hace seña, se movilizan con el intérprete y entran, van al yermo solar y centro del caserío, donde son bien recibidos por los habitantes. Al rato están brindando en la fila de asientos de piedra, desde donde podia observar el movimiento de trueque de productos agrícolas, mantas, tejidos, cestería y artesanías, y alzando la jícara de barro y viendo la expresión jovial de aquellos anfitriones, que se acercaban a verlos y compartir, le dice a su fiel compañero:

-         ¡Esto es la leche, Juan! ¡Esto es la leche! Dándole a entender la grata sensación de estar con aquella gente, y apreciando el frescor y buen sabor de la chicha de maíz, que le habia brindado una de las mujeres de la aldea.

Llegando a la ciudad de Trujillo, su paisano Diego García de Paredes le dio protección y se negó a entregarlo a las autoridades del Virreinato. El Capitán Fundador lo designa en el importante cargo de Teniente de Gobernador de Trujillo, pero ansioso de involucrarse en la conquista de los Caracas,  le dan tropa y sale a combatir. A los pocos días, se conoce la noticia, que los aborígenes asaltan un campamento minero donde mueren 3 de sus hijos, por lo que se intensifica la persecución y ofensiva contra los indígenas.

Hace varios años, escribí acerca de la plaza Bolívar de La Puerta, publicado con buena recopilación de datos, historiográficos y de la oralidad comunal, que han venido difundiendo los estudiantes y otras personas interesadas en los monumentos de esta Parroquia. Cumpliéndose este 2026, los 83 años de su inauguración, con motivo de los 160 años del nacimiento del Libertador, que lo fue en 1783, en esta interesante composición de años, vale la pena compartir nuevos e interesantes datos de la plaza. 

Una pequeña valoración histórica, nos sirve para introducirnos en uno de los lugares emblemáticos de los trujillanos, que cada día, cada semana y año recibe a visitantes de distintos lugares del planeta.

Desde tiempos inmemoriales, este espacio social, fue el centro de los primeros pobladores del Valle, en el que ocurrieron sus más importantes actividades cotidianas y gestos de hermandad como el brindis de la chicha de maíz a los visitantes, o de encuentros violentos como el que sostuvo con los marañones del capitán portugués y primer encomendero de este lugar Tomé Dabuyn a finales del siglo XVII.

La peligrosidad de una emboscada y ataque de los indígenas rebeldes, así como la boscosidad y el frío intenso de los páramos en aquel tiempo, obligaba a los invasores europeos a buscar refugio en las aldeas indígenas pacíficas, fueron varios los capitanes que tomaron posada en este pacifico sitio. 

El año de 1608  fue dramático, el Obispo Alcega, convierte la aldea Bomboy en un pueblo de concentración de indios esclavos encomendados y comienza a darse el traslado de los Escukeyes, Xaxoes, Esnujakes y otras familias de nación Timotes, censándolos en este yermo solar. 

Cuando varía la condición social del indio esclavo, este fue el sitio donde se reunió el 14 de noviembre de 1687 la población aborigen,para el censo y formalizar el decreto del Rey de extinción de las encomiendas y dar una media libertad a los indígenas. 

En 1777, aquí en este yermo lugar, se reunió la indiada con el Obispo Mariano Martí en su revisión y visita pastoral, encontrando 349 almas. Luego, ocurrieron concentraciones como las de 1781 y 1783, al insurgir contra el gobierno del Rey de España, y a la vez, manifestar su adhesión al movimiento liberador de Tupac Catari. Antiguamente Plaza Real era la denominación que se le daba en tiempos de la Colonia al espacio central de los pueblos, en honor al Rey de España, y como símbolo del régimen monárquico.

En 1810 se paró aquí, la india tributaria María de la Paz Bomboy, cargando al último de los descendientes de Bomboy el caudillo indígena, antes de entrar al templo de San Pablo, para que el prócer independentista y padre protector Francisco Rosario lo bautizara.

Un tiempo, la plaza central de La Puerta fue tal como la describió Mario Briceño Iragorry <<solo un solar abierto sembrado de menuda hierba por donde estuvo corriendo una acequia de agua cristalina que abastecía los moradores>>; corresponde esta descripción física a la primera década del siglo XX. 

En 1887, fue espacio de guerra, violencia política y pillaje, en el conflicto entre las tropas de los llamados “Ponchos” (Oligarcas) y los “Lagartijas” (liberales).

Hasta 1891, en que fue despojada de sus tierras, fue el principal espacio social de la tranquila comunidad indígena Bomboy, conocida por muchos años como Resguardo Indígena de La Puerta.  Esta es una época de interés por los hechos históricos que ocurrieron, uno de sus visitantes más relevantes llegó en 1883 en su juventud, siendo estudiante universitario, y en 1888, ya graduado de médico, la visitó con atención el hoy Santo de América, Dr. José Gregorio Hernández, que tuvo la perspicacia de calificarlo para la posteridad, como un pueblecito histórico. 

Un antiguo cronista la describió: <<La plaza era el escenario de los grandes acontecimientos del pueblo: en torno a ella se hacían las procesiones religiosas, los paseos de las bandas de música en los días de fiesta, las corridas de toro, las corridas de cinta. Pero cotidianamente no era sino el principio y fin de las calles del pueblo y de todos los caminos que conducían a él>>(Abreu, 43), también escenario de hechos de guerra, en tiempos de caudillos.

En 1915, aquí se concentró y salió la tropa de los caudillos antigomecistas el legendario coronel Sandalio Ruz, el coronel Américo Burelli, a enfrentarse alas fuerzas leales al gobierno comandadas por el coronel liberal Felipe Uzcátegui el popular “Tragabalas”, éste, recuperó la plaza a los pocos días, como símbolo de poder.         

José Rafael Abreu, en 1969, escribió que, <<hasta 1930 había alrededor de la plaza solamente 11 casas y en una de ellas, que aún existe, hubo una pulpería, propiedad de doña Chinca Briceño y que, para 1900, era la única del pueblo>> (Abreu).

El señor José Rafael Abreu, en su memorial resume que, <<eso fue la plaza hasta 1942, cuando un grupo de vecinos con entusiasmo y aliento patriótico se reunió en una asamblea popular a fin de formar una asociación que se denominaría “Junta pro plaza Bolívar>>.

El Decreto Presidencial que dotó el emblemático espacio.

En 1942, el Dr. Numa Quevedo, Presidente del estado Trujillo, decretó la construcción de la llamada “Plaza Pública”.  El texto del Decreto es el siguiente:

<<Construcción de la Plaza de La Puerta.

Dr. Numa Quevedo.

Presidente del Estado Trujillo.

CONSIDERANDO:

Que en casos muy especiales, como el presente, la construcción de una plaza constituye una necesidad de carácter colectivo, en uso de sus atribuciones legales,

DECRETA:

Artículo 1° Procédase a la construcción de la Plaza Pública de la población de La Puerta del Distrito Valera.

Artículo 2° Se comisiona para la dirección técnica de los trabajos, al ciudadano Ingeniero del Estado.

Artículo 3° Los gastos que ocasione el cumplimiento del presente Decreto, serán por cuenta del Capítulo XXI “Obras Publicas”, Partida 383 del Presupuesto General de Rentas y Gastos Públicos del Estado.

Artículo 4° Comuníquese, publíquese y dese cuenta a la Asamblea Legislativa del Estado, en sus próximas sesiones ordinarias>>; este apartado presupuestario nos indica que la plaza fue construida al año siguiente: 1943. (Memoria y Cuenta de la Secretaria General de Gobierno. Año 1942)

El salto de Plaza Pública a Plaza Bolívar de La Puerta.

El grupo de técnicos e ingenieros de la Gobernación, diseñaron un hermoso proyecto que fue presentado a la “Junta Pro Plaza Bolívar”.A los pocos días de haber comenzado la construcción de la Plaza, el mismo gobernador, informa al Jefe Civil, don Gonzalo Viloria, que el general Isaías Medina Angarita, había donado el busto del Libertador, para que se instalara en un buen pedestal con placas de mármol y los correspondientes epígrafes recordatorios, ahí se produjo un embellecimiento espiritual de la obra, lo que agradó a la gente y artesanos de la comunidad procedieron a construir un hermoso pedestal sobre el que se alojó el sobrio busto del Padre de la Patria, por lo que dejó de ser la “Plaza Pública”, y pasó a llamarse Plaza Bolívar.

El mismo Abreu dejó referencia de este hecho, señalando <<entre los contribuyentes a Don Rafael González Briceño, quien además de tomar parte activa de la junta, dio la cantidad de 500 bolívares, que en aquellos tiempos era una suma respetable y a Don Gonzalo Viloria, quien como Jefe Civil, vigiló personalmente los trabajos de construcción. El busto del Libertador así como las placas de mármol con inscripciones conmemorativas, fueron donadas por el Presidente de la República, general Isaías Medina Angarita; el pedestal fue construido por artesanos de la localidad>>(Abreu, 44). Todo el cemento utilizado en esta obra, fue obsequiado por el Ejecutivo regional.

La gente sorprendida y alegre, bromeaba y echaba cuentos, cuando llegó el busto a la Casa Municipal fue un acontecimiento, lo iban a ver los niños y los mayores, aquella hermosa escultura de la cabeza y parte superior del tórax del general Bolívar que fue realizada por uno de los grandes estatuarios de la época, contratado por el general Medina. Algunos decían: - ¡Llegó la autoridad!, lo que nunca molestó a don Gonzalo, destacado medinista.

Esta obra, es contemporánea a la apertura del Hotel Guadalupe, el arreglo de la carretera Valera-La Puerta, y con la inauguración del Aeropuerto, que dieron un fuerte impulso al turismo trujillano.

 La nueva Plaza fue inaugurada el día de San Simón, 28 de octubre del año 1943, como tributo a los 160 años del nacimiento del Padre de la Patria.

Tres años después, cuando el Presidente Medina es derrocado por un golpe militar, se produjo en este espacio, el alzamiento armado y posterior encarcelamiento de Gonzalo Viloria el entusiasta conductor de la obra de construcción de la Plaza, quien junto al legendario Pancho Delgado y otros vecinos, salieron en defensa del Presidente de la República, que les hizo la Plaza y donó el busto de Bolívar.

En los años 80, volvió a ser espacio de rebeldía y punto de encuentro de la más selecta y variada representación intelectual, ambientalista, social, artística, universitaria y cultural del país, motivada solidariamente por la arremetida del urbanismo depredador en La Puerta.Aquí plantó su canto solidario con esa lucha, Alí Primera y la Trova Bolivariana.

El poeta nativo de la vecina población de Timotes, Pedro Pablo Paredes, destaca una hermosa descripción de la nueva Plaza, construida en 1943, escribió: <<Nos inspira afecto especial, mucho más que cualquier cosa, la plaza principal del pueblo. Con sus árboles, con sus matas, con sus flores, todo simétricamente dispuesto. Con sus andenes, siempre limpios y acogedores. Con su padre de la Patria en el centro: cordial y grave al mismo tiempo, inagotable en su elección moral. Desde esta plaza lo atalayamos todo. Los vecinos que pasan afanosos. Los pájaros que revuelan, juguetones, entre el follaje. Las nubes que, arriba, pasan y pasan. Del Momboy (Bomboy) que a muy pocas cuadras, da su regalo de frescura. El monte imponente. El monte sube del lado oeste del pueblo, casi vertical. Nos quedamos largo tiempo columbiándolo>>(Pedro Pablo Paredes). 

La Plaza de hoy, no se parece a la que detalla con alto vuelo el poeta Paredes, pero sin duda alguna, sigue siendo un espacio donde se puede sentir la esencia andina, la fibra de los nativos de la Serranía de La Culata y su legado cultural y tradiciones populares y religiosas. Todos la paseamos, caminamos, la vemos, la usamos, pero muy pocos conocemos su historia o el bojote de historias y vivencias que hay detrás de ella. Ahí les dejo eso. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

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