sábado, 20 de enero de 2024

Pedrito Rangel, la prodigiosa voz de La Puerta tempranera.

Pedrito Rangel, la prodigiosa voz de La Puerta tempranera.

Por Oswaldo Manrique (*)

Quizás el más destacado y recordado cantante de La Puerta, de comienzos del siglo XX, fue Pedro Rangel. Junto a nuestros aficionados y campechanos bardos locales, la mayoría no nacidos aquí, pero grandes intérpretes y algunos, autores de música criolla, bambucos, valses, canciones campesinas y populares y hasta música religiosa, eran el deleite de aquellos tiempos virgilianos, penurias y esfuerzos por construir sin conocimiento ni experiencia, un pueblo. Formaron sin duda, la rondalla musical puertense. 

La idea que me mueve a rescatar información de este singular personaje, está relacionada con la necesidad de la reformulación de La Puerta como destino agro-turístico, replantear y discutir sobre lo que se ha tenido hasta ahora como experiencia y que podemos llamar "turismo chapucero, revendedor de baratijas asiáticas, mercantilista, consumista y globalizado", que como práctica ha desplazado nuestra cultura rural andina, en todos los ámbitos. Y, lo pertinente, echar una mirada a la música y la cultura, como fortaleza rehabilitadora del buen turismo. 

La expresiones de literatura de tradición oral, como la decimista,  aguinaldos, lírica campesina, canciones populares locales, himnos, se desconocen, no se imparten en nuestros centros de formación, tampoco cuentan con apoyo de las instituciones públicas ni privadas. A duras penas, haciendo abstracción de la escuela de música por razones obvias, y los Chimbangueles, subsiste escasamente la parranda de la búsqueda de Niño y los rosarios cantados en los aislados caseríos parameños, gracias a la persistencia y terquedad de sus habitantes. 

Obviar y olvidar la cultura autóctona, significa un quiebre en el proceso de tradición oral de la identidad vital, histórica, cultural, social y hasta política de los pueblos andinos, quienes se desconectan de la experiencia virtuosa de sus ancestros, creencias, vivencias, fortalezas, debilidades, sus luchas, encallejonándola a la perdida de la memoria oral e histórica, que al final, es la pérdida de conciencia como sujetos sociales y como comunidad, es decir, sostener el borrador progresivo de conciencia, que es uno de los objetivos del "pensamiento único".  Esas razones, nos inducen a rescatar y difundir la vida y obra de este importante y espontáneo cantor andino, de principios del siglo XX. 

A partir de la muerte del general Gómez, hubo mayor flexibilidad horaria con la "matraca", duraban más los eventos y lo llamaban para cantar en reuniones familiares y de amigos, incluido bautizos y casorios. Pedrito, como afectivamente se le llamó en aquella pequeña aldea, nació en el Municipio La Puerta, hoy devenido en Parroquia, <<Si, era un comerciante nativo de La Puerta>> (Rivero), en el regazo de una familia de escasos recursos económicos, católica y con ansias de vivir adecuadamente, por eso se integra al poblamiento y urbanizaje del nuevo pueblo de La Puerta.

Trabajó desde niño en labores agrícolas, trigales, cañamelares y en las fincas queseras, cargando sobre sus hombros y bajo el verraco sol, cortes de leña para calmar el frío en la casa. 


Nuevo poblador, comerciante, barbero y sobre todo, músico y poeta popular.

A pesar de las difíciles circunstancias en las que vivía, en un incipiente pueblo de apenas 50 casas y escasa población, Pedro, se mantuvo en el ideal constructivo. 

Antonio Lino Rivero, uno de las personas de mayor edad, que hace esfuerzos por la reconstrucción de la memoria histórica de La Puerta, recuerda que, <<Pedrito Rangel era un comerciante muy conocido que vivió en la avenida Bolívar entre calles 8 y 9, al lado del local que construyeron los chinos, eso fue en las décadas 1930/40 y 50>> (Antonio Lino Rivero. Notas Biográficas sobre Pedro Rangel, enviadas vía wasap en diciembre de 2023); la ubicación corresponde -según la historia de los hacendados -, a la denominada "calle culta". 

Pedro Rangel era considerado un hombre honorable y trabajador de La Puerta, la historiografía local, hace referencia de él, y lo reconoce en su lista de personajes importantes, así: <<No hay que olvidar a Pedro Rangel, comerciante, barbero y sobre todo, músico y poeta popular>> (Abreu , 80).

La escritora Ligia Burelli, en su obra de memorias de su infancia, apuntó que,  <<Don Pedro Rangel, a quien ella acudiera a pedir auxilio pues creyó que el joven era epiléptico, se asomó a la calle por encima del mostrador de su tienda y sonrió levemente>> (Burelli, Ligia. Un día volver. Pág. 320. Caracas. 1992); su tienda comercial. 

Rivero, nuestro generoso colaborador, nos dice:  <<de Don Pedro Rangel, le diré que yo lo conocí en el año 1945/46, era muy amigo de mi papá. Primero vivió en el sector La Legua con su familia, era una casa bastante amplia, la Legua era igual a un kilómetro, esa era la distancia desde la famosa tienda de Audón Lamus, hasta el final del pueblo, la casa estaba al lado de lo que hoy es un Restaurante (La Cabaña de Cámara), después se mudó donde los “Chinos” construyeron un local comercial (ave Bolívar entre calles 8 y 9, al lado de donde vivió Juan Rivero>> (Notas de Rivero).

Sobre sus facciones nos describe Rivero, que: <<Yo lo vi últimamente en la década de los años 1940, tenía aproximadamente 60 años y era de aspecto normal no muy blanco ni trigueño, su estatura era entre 1.65 a 1.70 aproximadamente>> (Notas de Rivero).

La Puerta, pueblo de recién llegados, que mezclaba gente de labor, preocupados por mejorar económicamente, con gamonales y aventureros, era también lugar de entretenimiento, aire cultural y música. Pedrito, en su vida, se arrimó a los pocos hacendados con cierta preocupación por la cultura, las familias de la “Calle Culta”. Allí, conoció a doña Juanita Archila, al maestro Tulio Viloria, José Rafael Abreu y otros vecinos, que representaban una avanzada musical entre los neo pobladores.  


Allí comenzó a hacerse notar. En su pulpería, y en los ratos en que no tenía que estar en el solar peluqueando a sus clientes, leía, componía sus versos, tarareando, y ensayaba su portentosa voz. Lo que siempre y por todos, le fue reconocida, <<Pedro Rangel era el trovero preferido, con las canciones "Flores Negras" y "El Viajero">> (Abreu, 79); rompió venas, con aquel bolero:  

Me hacen daño tus ojos,

me hacen daño tus manos,

me hacen daño tus labios,

que saben fingir.


Y a mi sombra pregunto,

si esos labios que adoro,

en un beso sagrado,

podrán mentir.


Y aunque viva,

prisionero en mi soledad,

mi alma te dirá…,

hay te quiero.


Nuestros labios,

guardan flama,

de un beso voraz,

que no olvidarás, mañana.


(Coro)

Flores negras del destino,

nos apartan sin piedad,)

pero el día vendrá en que sea,

para mi nomás, nomás.

(Repetir)

Flores Negras, dicen es la perfección hecha canción. Solo un cantante con una capacidad torácica excepcional, puede cantar este boleraso, lo hicieron artistas consagrados en su tiempo como Javier Solís, Felipe Pirela, Celia Cruz y Pedro Vargas y reciente, Luis Miguel.

En su repertorio incluía baladas de su creación. En sus vivencias de infancia, la misma Ligia Burelli, incluyó un pequeño párrafo sobre los músicos del pueblo, y <<cómo ella supo de una dinastía de músicos -aficionado, desde luego, pero con mucha inspiración- entre los que sobresalía don Pedro Rangel, un "cantautor" como dicen ahora, pero que para entonces, afortunadamente, era solo el eximio cantor de sus propias baladas y de hermosos temas del repertorio iberoamericano>>  (Burelli, L, 331). 

No existía carretera, y su popularidad se había expandido tanto que sus fanáticos sorteaban las distancias desde sus pueblos, para ir a escucharle cantar.  Integrado al grupo de la "Calle Culta", su vocación musical, espontánea y loable, lo convirtió en el exponente del cancionero tradicional andino y popular, sin exigir pago de dinero o retribución ninguna.

Aunque parezca banal, su canto, la actividad musical de aquella espontánea rondalla, las expresiones teatrales y culturales de su época, contribuyeron a darle identidad, querencia, cotidianidad y solidez al proceso constructivo y cultural del nuevo pueblo.


Las "veladas culturales” de la nueva población de  La Puerta.

La actividad de teatro y las veladas musicales, populares, festivas y religiosas en La Puerta, cumpliría una labor importante en el proceso de Neo poblamiento (sin indios) y de construcción urbana de comienzos del siglo XX. En aquel ambiente de analfabetismo y penurias, la construcción de un pueblo racista, de hacendados y gamonales, tuvo en el arte escénico el espacio propicio para generar mediante el entretenimiento, invitación y estímulo a los visitantes a integrarse y contribuir al impulso de esta comunidad en formación, un nuevo imaginario colectivo y local.

Las veladas eran una mezcla entre teatro y música eran espectáculos donde actuaba la gente de la misma comunidad. Para aquella época estamos hablando de 1930, destacó Pedro Rangel. Su sentido dramático, le hizo participar en varias obras de teatro humorístico y otras de contenido patriótico, siendo la más destacada Los últimos momentos del Libertador, puesta en escena en diciembre de 1930, con motivo del centenario y homenaje nacional al Padre de la Patria.

Su vida es prácticamente un misterio, una especie de ídolo de nuestro acervo cultural andino, y, probablemente, el mejor intérprete de la región trujillana. Pedrito cantaba con una voz clara, melodiosa, era de barítono. Inigualable, la voz del pueblo,  se lucía en las veladas teatrales, usando los sonidos y resonancias típicos de la canción popular de los Andes.

Para tener una imagen más cercana de Pedrito Rangel, reproduzco el entusiasta testimonio del antiguo cronista José Rafael Abreu, <<No hubo una buena "velada" o reunión familiar en que no se escuchara la música de las mandolinas, violines, requinto, guitarras y cuatros, interpretados por don Aquilino Asuaje, Don Ezequiel Viloria, Don Pedro González, Don José María Rueda (primer telegrafista de La Puerta y excelente mandolinista) y el trovador preferido, de gran sensibilidad musical, Pedrito Rangel. Las canciones oídas para entonces eran, preferentemente, Adiós a Ocumare, Luna de Maracaibo, Tocuyito, General Castro en La Victoria, Al despertar, Rubito, Juan Manuel, Clamores, La Colombina, La Mazurca, La Copa del Olvido, Las tres de la tarde, El campo está florido, Al morir la tarde>> (Abreu, José Rafael. La Puerta un pueblo. Página 77. Caracas. 1969). Artísticamente, fue ponderado por nuestra historiografía local, como un adelantado en todo sentido, ya que tenía todos los componentes para convertirse en un afamado cantante.

Antonio Lino Rivero, preocupado recopilador de biografías y fotografías de personajes de nuestra historia parroquial, nos comenta de Rangel, que <<Él era comerciante, barbero y un gran músico. Yo estaba muy joven cuando lo conocí tenía dos hijos que habían salido de sexto grado y estudiaban en otros estados del país; tengo la foto de la casa de cuando vivió en "La Legua", era una casa grande que estaba al final de la calle Bolívar parte sur, dónde hoy funciona el Restaurant de Cámara >>; Pedrito Rangel, era un barítono extraordinario y se desconocen datos de dónde desarrolló el registro de su voz, aunque pudo haber estado en la escuela de música de Trujillo. 

Si tomamos en consideración la época, en la que el general Gómez dió la pauta con gusto por el tango gardeliano, seguramente, Rangel hubo de cantar canciones como Cuesta abajo, El día que me quieras o Por una cabeza, con algún toque de la particular tersura de su voz.


Fiestas Navideñas con Pedrito Rangel y la rondalla de los terceros pobladores.

Nuestro bardo serrano, en los días de diciembre, era uno de los <<Insustituibles cantores>>  (Abreu, 84), asi, lo consideraban: insustituible.  

Al pasar la Nochebuena, juntaba su voz a la de José María y José del Rosario Ramírez "Chayo",  Mitrídates Volcán, Bernardino Rivas, Natividad Sulbarán, Manuel Briceño, Dominguito González, Matías González, Augusto Carrasquero, Obdulio Palomares, Pedro Villegas, Rafael Briceño, Manuel Añez, Pablo Rivas y el inspirado Rubiro Antonio Briceño, para convertir esos momentos nocturnos, en aquellos en los que el <<corazón se henchía con singulares emociones>> (Abreu, 84), de esa magnitud eran las interpretaciones, según la crónica de la época. 


Sobre el ocaso de su vida.

Rivero, que lo conoció, recuerda que  Pedrito Rangel era,  <<Muy conocido y popular, yo estaba muy joven cuando lo conocí, también conocí a los hijos, lamentablemente al final de su vida, sufrió de una fuerte depresión, por problemas con algunos de los familiares>> (Notas citadas).

En un relato de Miguel Burelli Rivas, trata sobre el final de Rangel, <<Y ¿quién diría que no fue enlunamiento lo que extravió la mente clara de Pedrito Rangel, poeta, pulpero y barbero, improvisador de cálidos villancicos entre mistela y mistela, en la paradura del niño del maestro Chayo, cuyo pesebre nos deslumbraba en cada Navidad?>> (Abreu, 187).

Sobre su fallecimiento no hemos encontrado mayores datos, que los que se desprenden de la partida de defunción de su esposa Ramona Peñaloza de Rangel, que compartimos a continuación, como parte de nuestra investigación.

<<N° 23. Amable Matheus Silva, primera autoridad Civil del Municipio La Puerta, hago constar, que hoy cinco de agosto de mil novecientos cincuenta y tres, se presentó a este despacho el ciudadano Felipe Peñaloza Moreno y manifestó que ayer a las cinco de la tarde falleció Ramona Peñaloza de Rangel en esta población lugar de su domicilio, de esta jurisdicción, y que según noticias adquiridas aparece que la finada nació en el Municipio Monte Carmelo, tiene 39 años de edad, viuda de Pedro Manuel Rangel, de oficios domésticos, hija legítima de Ángel Custodio Peñaloza y María del Carmen Moreno y qué murió a consecuencia de cáncer según certificación médica, dejó nueve hijos nombrados Jesús Manuel, Luis Alfonso, mayores de edad, Beatriz de diez y ocho años, Raúl Asunción díez y siete años, Pedro de de quince años, María de quince años, Juan de de doce años, Francisco y Concepción de diez y de ocho años respectivamente. Fueron testigos presenciales del acto Nicolás Ceballos y Alcira González, mayores de veinte i un años>> (Transcripción fiel y exacta del original de la Partida N° 23. Libro de Defunciones 1953. Archivo Registro Civil de la Parroquia La Puerta). 

Datos biográficos principales de Ramona Peñaloza de Rangel, esposa de Pedro Manuel Rangel: 1.- Ella nació en Montecarmelo en 1914. 2.- Se casó en 1932, con 18 años de edad, era menor, con Pedro Manuel Rangel. 3.- Su Primer hijo Jesús Manuel, nació en 1933. 4.- Su segundo hijo, Luis Alfonso rangel, fue musico y tocó el armonio en la Iglesia de la Puerta. 5.- La ultima hija de nombre Concepción, nació en 1945.  6.- tuvieron 9 hijos. 7.- Ella murió el 4-8-1953, en La Puerta.

Datos biográficos principales de Pedro Manuel Rangel, que se desprenden de la anterior partida de defunción: 1.- Que, Pedrito pudo nacer entre 1900 y 1907.-  2.- Murió entre 1946 y 1952.- 3.- Se induce una relación con Montecarmelo, tierra de músicos italianos y descendientes. - 4.- Es posible que haya nacido en Montecarmelo, por sus conocimientos de canto, escritura y el arte de la poesía, que no los pudo haber adquirido en La Puerta. 

         Antonio Lino Rivero,  al referirse al final de la vida de este artista, dijo: <<últimamente se enfermó y comentaban que tenía problemas familiares, la última vez que lo vi sufría de una tremenda depresión y se notaba muy inquieto, fue un señor muy trabajador y tenía muchas amistades, no recuerdo la fecha de su fallecimiento>> (Nota citada); al parecer, perdió la razón. Su enfermedad causó una profusa manifestación de dolor en todo el valle del Bomboy, y se sintieron realmente conmovidos cuando se enteraron de la irreparable pérdida.

Cada vez que hablemos de música criolla, autóctona, o con mayor densidad, busquemos en la memoria colectiva, los sonidos silenciados, la lírica campesina obviada, de eso que llaman cultura andina, será la voz de Pedrito Rangel, la que se escuchará, en su llamado melodioso por el rescate firme de nuestras tradiciones y expresiones musicales, será la voz, indiscutiblemente, de los neopobladores.

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta.

Omanrique761@gmail.com

La Puerta, enero 2024.




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