domingo, 19 de octubre de 2025

Cuando Don Mario entró a la Academia, acompañado de El Conquistador Español

Por Oswaldo Manrique (*)

Esto ocurrió propiciamente hace 95 años. A la entrada del Palacio de las Academias, cercana a la iglesia de San Francisco, frente a la casa de las Leyes, en el centro de Caracas, lo esperan entusiastas los numerarios José Gil Fortoul, Eduardo Blanco, Laureano Vallenilla Lanz, Vicente Lecuna, era la formalidad del protocolo.

-         ¡Bienvenido doctor Briceño! Fueron las palabras del Dr. Pedro Manuel Arcaya, Director de la Academia Nacional de Historia. Con natural y sentida emoción, el joven trujillano respondió:

-         Buen día mi estimado Dr. Arcaya. Fue saludando a cada uno de los numerarios que se encontraban allí dándole la bienvenida al Palacio de las Academias.

-         ¿Amigo Mario, cómo se siente, al ingresar a la Academia? Lo abordó Gil Fortoul. Con su característica y recia voz, le respondió:

-         Debo expresarles <<mi profundo agradecimiento por la altísima honra que me habéis conferido al traerme al seno de esta docta Corporación>>. Lo que repitió en su discurso en la plenaria.  

-         Es un serio compromiso y desafío para mi, ocupar el Sillón de Don Lisandro Alvarado, un historiador de altísimos quilates. Con su modestia característica, le agregó el trujillano: Yo, <<Sin títulos que justifiquen la generosidad de vuestra elección, pues apenas en edad juvenil carezco de la obra que reclame como premio la silla que me ofrecéis>> (Discurso de ingreso de Mario Briceño Iragorry a la Academia de Historia. 29-01-1930).

-         Sabemos que Ud., lo sabrá honrar con su conocimiento e investigaciones. Agregó Vallenilla Lanz, mientras le indicaba que se dirigiera al recinto de la plenaria académica.

-         Les doy a todos mi profundo agradecimiento por tan generosa bienvenida. Concluyó el flamante y aspirante académico. Ambos, don Mario y el Conquistador Español, portando sus mejores sonrisas,  entraron  a la sala de reuniones de la Academia. Con ellos, ese día, comenzamos a conocer: a contravía de los viejos e historiados relatos y los de su tiempo, desarrollar con amplitud de detalles, fechas, hechos, espacios biográficos, orígenes y genealogía de los fundadores, obras, luchas, sitios donde dejaron raíces, de buena parte de los cimientos de la historia trujillana.

Era día miércoles, y no se sabe si fue coincidencia, que el día anterior, martes 28,  se dio la ciada de una de las dictaduras más complejas que haya tenido el Reino de España, pues señalaban como motivo del fracaso del gobierno, la diabetes del dictador general Miguel Primo de Rivera.  

Este encuentro sucedió el mismo año en que profundizó Don Mario, en sus estudios etnográficos, y observó en vestigios arqueológicos, la similitud de los indígenas de occidente, entre ellos los Timotes,  con <<los Muycas del Nuevo Reino de Granada, que por aquel tiempo ocupaban el tercer lugar entre las familias de América precolombina>> (MBI. Obras Completas. Tomo 5. 156. 1930). Indudablemente estaba fascinado por estas  investigaciones, de donde salieron resultados interesantes y desconocidos en este campo.

El "documentazo doctor, el documentazo". El maestro Luis Darío Torres.

Hasta hace pocos años, disfrutamos en La Puerta, la compañía, el humor y la sabiduría de un personaje a quien todos llamábamos el Maestro Luis Darío o simplemente Luis Darío. Sencillo, jubilado del IAN, usando esa vestimenta combinada y holgada que expresa libertad, bien peluqueado y con su bigote simétricamente cuidado, de sonrisa plena, hablar rápido, y con una aquilatada virtud: no era de esos que gozaba mostrar su cultivada y bien llevada erudición.

Andaba por las calles, como viviendo cada día una remozada libertad,  de Sur a Norte y viceversa, con sus “alegadas” alegres y cuando encontraba con quién, podían tornarse en intelectuales. Cargaba sus revistas y publicaciones de diversos tópicos, así como, los distintos diarios de circulación regional y nacional que compraba en Valera o las que llegaban a La Puerta. Era el alimento diario e importante para él. Se puede decir, era el hombre mejor informado de esta comarca, y con el que se podía conversar de cualquier tema. El que estaba ayuno de información, acudía a él, como si desempeñara una función social de atención al público, siempre orientaba a sus semejantes Y si había uno que le llevara la contraria le decía con mucho respeto y humorismo: 

- Si usted lo dice, así será.  Los que lo escuchaban, gozaban de sus ponderadas y mordaces palabras, que los hacia volver a donde se encontrara para disfrutar sus cuentos, relatos, anécdotas y sus crudos sarcasmos. Realmente, Luis Darío se había convertido en una especie de conciencia del pueblo, aquel viejo pueblo de poca escuela y de mucha penuria. Por eso se sentían orgullosos de un hombre como él en la comunidad. Nativo de Trujillo, graduado en una de las primeras promociones de la Escuela de Agricultura de Maracay. Se vino a trabajar a la Escuela de Peritos que existía aquí en La Puerta, en los años 60, dirigida por el profesor Isaac Araujo, en su proyecto de convertirlo en un pueblo estudiantil, pero lo paró el cura y la godarria municipal. 

A diario, y en determinadas horas, se dirigía a una de las dos esquinas calientes, diagonales a la plaza Bolívar, en el centro del pueblo y si estaba abrumada de silencio religioso, al poco rato surgía el cambio y hasta a los mudos los ponía a conversar.  Un día, encontrándome en la esquina de Julián Briceño, al frente de la Casa Parroquial, con el recordado y buen amigo Rafael Moreno "Camello", Hugo Rosales, y Moncho Carrillo, hablábamos de la fiesta de Trujillo. Vimos pasar a Luis Darío, y Rafael Moreno “Camello”, le gritó: -

 Indígena pa, dónde vas tan afanao. Luis Darío le respondió: 

- Vos sabés, como los profetas, sacudiéndole el polvo a las alpargates. Con una risotada estruendosa, “Camello” le dice:

- Venga que estamos alegando cosas interesantes. El maestro nos vio y algo le hizo dejar para después lo que se había propuesto hacer. Viéndose las caras le dijo el deportivo Hugo Rosales, con su mezcla de irónica, suave y fornida voz:

- Tómese una chispita. Luis Darío muy serio le respondió agarrando el "cuartel":

         - A ustedes los protege Dios, lo sé. Espontáneamente nos congregamos y salió como tema lo del 9 de octubre, es decir, lo de la fundación de Trujillo. Aquel hombre franco con sus respuestas y opiniones, dirigiéndose a mí, dijo:

- ¿Doctor y usted no ha leído el documentazo de Trujillo?  Le pregunto:

-  ¿Cuál es ese libro? Luis Darío replicó:

- El documentazo doctor, el documentazo de Mario Briceño Iragorry, es el comienzo de todo.  Exclamó mientras se retiraba su casa. Todos quedamos en silencio, nos miramos la cara, inmersos entre la incertidumbre y sacudiendo la imaginación.

Luis Darío conoció a Don Mario, por razones de orden natural y también porque había leído buena parte de su obra. 

Historia de la fundación de la ciudad de Trujillo: El pasado como constructor del presente.

Cuando don Mario, se hizo acompañar de El Conquistador Español, en tan solemne acto, estuvo movido por razones de ruptura de los anquilosados paradigmas historiográficos, <<la reacción anti-española que sucedió entre nosotros a la guerra de Independencia, ha hecho que se estudie la obra de la Madre Patria con un criterio negativo, a punto de olvidarse que las propias raíces de nuestra nacionalidad se alimentaron con la sangre de los primeros conquistadores>>, esta tesis muy polémica, agitó el campo de la historiografía,  porque de alguna forma  minimizaba el valor de la sangre de las víctimas que se produjeron con la invasión.   

Se confiesa, estudioso y admirador <<de aquellos hombres de recia contextura y de voluntad de hierro, para seguir las huellas marcadas por su paso en nuestra región nativa,…la figura de aquellos que desde El Tocuyo, en la expedición ordenada por el Cabildo el año de 1557, se adentraron en la provincia de los cuycas y dieron más tarde fundación a la ciudad de Nuestra Señora de la Paz de Trujillo>>.  La intelectualidad trujillana, evadió este delicado tema: el de los primeros 70 invasores o adelantados como los denomina la historiografía, y en su lugar, se contaba con obras poéticas, románticas y versiones Shakespearianas y griegas, edulcorantes, que poco incluyó la tragedia vivida por los pobladores originarios, en su enfrentamiento a estos conquistadores.

De cara a solidificar su tesis, sobre la nacionalidad, explicó que los herederos de estos Conquistadores <<fueron  quienes a través de los tres siglos de Colonia constituyeron la clase dirigente que se educó en América y Europa y que, llegando a sentir en sí la misma energía de la Madre Patria, declaró su derecho de Independencia política y realizó una gesta digna de sus progenitores>>. Por lo que es forzoso e indispensable, <<Estudiar, pues, el desarrollo de esta clase social y la figura de los capitanes que al fundar ciudades y mantener su hogar en ellas, dieron origen a nuestra nacionalidad, puede decirse que es una vía certera que nos llevará a una verdadera comprensión de nuestras fuentes sociales… el cuadro social de donde surgió la República de que hoy nos gloriamos>>, ¿cómo se podía obviar esto, en las investigaciones históricas?

El Conquistador Español: Los Fundadores de Trujillo. 

El documentazo, al que se refería el maestro Luis Darío, con sobrada razón, es el discurso de orden que dio aquel día de su ingreso como Numerario de la Academia Nacional de la Historia, que tuvo como titulo: El conquistador español: los fundadores de Nuestra Señora de la Paz de Trujillo. Una  obra magistral y legado perenne para nosotros: la historia de la fundación de la ciudad de Trujillo, cuyo título definitivo fue Los Fundadores de Trujillo (1930).

Tras señalar la documentación estudiada, comenzó su relación magistral, descartando aquellos capitanes que no aparecen en sus estudios documentales, vestigios de haber estado en las entrada al país de los Cuycas, y reconociendo con datos al conquistador, que si estuvo en dicha empresa, pasó hoja de fiscalía, desde el capitán  Juan de Aguirre y concluyendo con los datos de Hernando de Virues. Se había propuesto, estudiarlos <<Para conocerlos de un modo integral>>; encontrándose con grandes obstáculos: en primer lugar porque desconocía quienes eran los capitanes que murieron en la primera entrada, y de segundo, <<se ignoraba el nombre  de aquellos otros que se fueron ausentando de la región en el decurso del largo período que abarca la fundación>>. Este es un primer elemento principal: el periplo cumplido por estos Capitanes, para asentar definitivamente la ciudad de Trujillo.

Quien encara esta deuda, con el respeto crítico, ordenamiento y objetivo debidos, fue el maestro Mario Briceño Iragorry. Un hecho gigantesco, objetivo, claro y determinante. Lo ignorado pasó a ser información histórica significativa, por la palabra de un ser ampliamente instruido y versado sobre el tema.

El discurso sobre los fundadores, abarcó mucho mas de lo que se desprende del titulo,  <<Al enumerar en el presente trabajo los nombres de los descendientes de gran parte de ellos, lo hemos hecho en el deseo de que pueda advertirse el movimiento social de la Colonia y la significación que lograron los descendientes de los Conquistadores, elevados a la categoría de clase privilegiada de acuerdo con la Cédula Real datada en el Bosque de Segovia el 13 de julio de 1573, según la cual se hacían "Hijosdalgos de solar conocido a ellos y sus descendientes legítimos para que en el pueblo que poblaren y otras cualesquiera partes destas Indias sean Hijosdalgos e personas nobles de Linaje y Solar conocido y por tales sean habidos e tenidos e gozen de todas las honras e primicias e puedan hacer todas las cosas que todos los hombres Hijosdalgos y Caballeros destos Reinos de Castilla según fuero Leyez y costumbres de España pueden y deben haber y gozar" (Discurso citado).

¿Qué era o significaba para él, el Conquistador español?  ¿Cuáles fueron las  razones de hacerse acompañar por él en su entrada a la Academia?  Don Mario respondió: <<El conquistador español es tipo único en la historia de la humanidad; su advenimiento a la escena del mundo significa el de un nuevo y portentoso arquetipo humano… Es la reencarnación integral y conjunta, sublimada en intensidad y del argonauta griego, del legionario romano y del cruzado medioeval>> (Ídem).  La entrada e invasión a esta región de valles y montañas selváticas, que progresivamente fue dominada por las persistentes tropas invasoras poseedoras de esas cualidades, dieron un resultado en la conformación histórica de lo que hoy es Trujillo. 

Con eso, nos esta revelando, con claridad meridiana, que se trataba del ciclo abierto por la espada del Conquistador Español, en el que  la llamada civilización europea entró a dominar a sangre y fuego, y con la cruz y la biblia, en un lento y quizás atrasado proceso de incorporación al imperio español, a lo que sería con el tiempo, Trujillo. De eso se trata este documentazo y por eso, se lo llevó a la Academia de Historia. Ciertamente, un Don Mario atrevido y crítico frente a la historiografía romancera.   

Cuando expuso en la Academia de la Historia, este significativo trabajo, habían transcurrido cuatro siglos de que la civilización, violencia y cultura europea se había incrustado en tierra trujillana, por eso exhorta a los historiadores a comenzar  <<la labor de una síntesis histórica que partiendo de la crítica del documento, se eleva a través de la hermenéutica científica, hacía la explicación integral de los sucesos y convencidos los nuevos historiadores del peligro de las conclusiones categóricas y considerando como provisional la investigación de aquellos hechos cuyas fuentes todas no se tienen a la mano, han dado a nuestros estudios el carácter de una disciplina experimental>> (Discurso citado). Y, los estimula, << por cuanto lo que a una historia unilateral fue imposible hacer en un momento dado, puede lograrse después, cuando se estudia el fenómeno psicosociológico desde las múltiples posiciones alternas que permitan apreciar la validez de todo el conjunto y la concatenación de todas las circunstancias causales>>.


El toque de humor bien hilvanado y mejor surtido de Don Mario.


Si hay algo que llama la atención en los textos de don Mario, que quizás muchos escritores y biógrafos se abstienen de comentar por la personalidad espiritual, entidad intelectual, y por su obra formal, de profunda dedicación, seria, detallada, analitica, es el toque de humor bien hilvanado y mejor surtido.  En su investigación, la psicología de los hombres nuevos de la República, afirmó que era la síntesis de los hombres de la Conquista, los viejos de la Colonia y la de generaciones sucedáneas de aquéllos en la conformación del alma trujillana, entre ello, su buen humor. Seleccioné de este trabajo, estas curiosidades:  

El encantador e irresistible Capitán Don Sancho Briceño.

La tradición es reiterativa en la causa que haya tantos trujillanos con el apellido Briceño, la alianza de familias, por medio del casorio de Ana Briceño, hija de “El Encantador”, con el capitán y fundador de la ciudad, don Francisco de la Bastida. Familias que se asentaron y dejaron huella imborrable en el Valle de Bomboy.

Dentro del grupo de hechos relevantes y jocosos, de un personaje de características excepcionales, esta el de Sancho Briceño,  <<Don Sancho entró con Alfinger a la conquista de Venezuela y en la ciudad de Coro fue Alcalde Ordinario. Acompañó a Jorge Spira en sus expediciones y se halló en la famosa batalla de los Omeguas con Felipe de Hutten. Al regreso de esta expedición se halló presente en la muerte del conquistador ordenada por Juan de Carvajal, y él mismo debió haber estado a punto de morir, pues Herrera erróneamente dice que fue ahorcado por el Gobernador>> (Ídem); aquí, en este dramático pasaje de su vida, fue objeto de la llamada profecía del Dr. Fausto que acompañó a Hutten y sus compañeros por tierras de lo que sera Venezuela, de lo que he escrito mi opinión en otra oportunidad.

En su disertación, el Dr. Mario Briceño Iragorry, expresó que Sancho: estuvo con Francisco Ruiz <<en la reconquista de los cuycas y repoblación de la Nueva Trujillo, donde fue Maese de Campo y avecindado estaba en aquella ciudad cuando fue electo para ir de primer Procurador de la Provincia de Venezuela ante la Corte de España, en 1560>>; tamaño compromiso: el representante de toda la Provincia.

En España logró entre otras cosas, algo trascendental que, <<Entre las Cédulas que alcanzó el negociador es notable por sí sola la que confiaba el gobierno de las nuevas ciudades a sus Alcaldes cuando ocurría la muerte del Gobernador de la Provincia, y la cual, según Depons, sirve para demostrar más la habilidad del Procurador que la previsión de quienes concedieron tal prerrogativa. Si Briceño careciese de otras ejecutorias en los anales de Venezuela, la simple obtención de esta Cédula sería suficiente para consagrar su nombre con relieve eminente>> (Ídem). Un logro que solo podía obtener un hombre con cualidades excepcionales de convencimiento y atracción.

El cronista Oviedo y Baños, calificó a don Sancho, como el hombre de un “extraño hado”, duchado por la afable providencia y destino; sin duda, tanto por sus logros, como por gozar de esa singular cualidad de poseer esa fuerza desconocida, irresistible sobre los demás y sobre los sucesos, para que le fueran favorables a sus planteamientos. Así era Don Sancho “el encantador”. A pesar que, Briceño Iragorry, desciende de este Capitán, se observa que no ahonda en esta estirpe, sino que sugiere leer los trabajos de los escritores como Tejera y el Dr.Vicente Dávila (Próceres Trujillanos).

Otro descendiente de El Encantador Don Sancho, el  Dr. José de Briceño, hijo del prócer independentista  Domingo Briceño “El Negro”,  escribió en una síntesis sobre la vida de sus ancestros y familiares cercanos, que la suerte de estos, dependió de una especie estigma. Briceño Iragorry, coherente con su planteamiento general, señala que de este tronco genealógico, resultará el Diablo Antonio Nicolas Briceño,  <<en 1811 fue al Primer Congreso Constituyente en representación de la Provincia de Mérida. Fogoso patriota, tomó parte activa en los acontecimientos de aquel año memorable y…Su figura ha pasado a la historia con tintes de tragedia: la crueldad a que lo llevaron las urgencias y exaltaciones de la guerra, hizo que sus medios de lucha fueran de una eficacia dolorosa: cabezas de españoles como hojas de servicio para ganar ascensos que hacen contraste con la clemencia que invocaba en el seno del Congreso>> (Ïdem); quizás fueron las consecuencias del presagio de Fausto, según el Dr. Francisco Herrera Luque.

El Maestre de Campo Sancho Briceño de la Bastida y su último traje: un hábito de serafín franco, con el que aspiraba llegar al reino de los cielos.

Si uno estudia este discurso, encuentra protagonistas y hechos interesantes, pero mas interesantes son porque tienen el toque chistoso, la chispa briceñana que estimula a su lectura y re-lectura, por ejemplo cuando se refiere a los descendientes del Conquistador Francisco de La bastida, fundador de la ciudad, allá en el Valle de los Mucas, nos encontramos que su descendiente:  <<Maestre de Campo Sancho Briceño de la Bastida, bautizado el 20 de enero de 1667, quien falleció en Trujillo el 23 de diciembre de 1723 según declaración del Alcalde José de Asuaje en el acto de la apertura de su testamento, en el cual dijo que había visto "su cuerpo amortajado con el havito de tercero del serafín franco en un ataúd en la sala" de su morada>> (Discurso citado). Nos da a entender que, lo vistieron de angelito y príncipe celestial, porque seguramente iba a engrosar a algún coro seráfico, pero no, era que pertenecía a la 3ª. Orden de los seglares Franciscanos, que al pasar de los años y aventuras, comenzaban a conducirse por el camino del bien.    

De la misma familia, Don Sancho Antonio Briceño, Maestre de Campo, Regidor y Alférez Real de Trujillo, enfrentó a los Comuneros del Socorro. Don Mario, explicó que, este personaje,  siendo Alcalde, en 1777,  cuando el ilustre Señor Obispo Martí, <<estuvo en visita en Trujillo estrechó amistad con el Alférez Briceño, quien lo acompañó en sus viajes por los pueblos de aquella provincia, lo cual no fue óbice para que el Obispo llamase seriamente la atención a Briceño por mantener pública concubina en menosprecio de las leyes del matrimonio>> (Ïdem). Fue uno de los alcaldes, señalados como corrupto y controlador del poder, y para congraciarse siendo Alcalde de primer turno formó parte del Cabildo que en 1786, dio carácter oficial a la Escuela que dicho Obispo  había fundado en aquella ciudad. 

Debemos estar orgullosos de esos escapes humorísticos de don Mario, lo que no faltó en El Conquistador Español, como estas otras curiosidades:

Capitán Tomás Davoín, el portugués, que fue Alguacil Mayor de la ciudad de Trujillo, y se casó con una viuda de la tercera edad.

         El primer encomendero del Valle de Bomboy” (hoy La Puerta), <<En el 76  formaba en el Cabildo con el cargo de Alcalde Ordinario. Era natural del Reino de Portugal y casó en Trujillo con Juana Escoto, viuda de Francisco de Graterol, quien aún vivía por el año de 1617, ya centenaria, pues entró a la Gobernación casada con su primer marido el año de 1534>> (Ídem). El portugués tenía 45 años en 1576, al parecer, la señora ya de la tercera edad y viuda,  procreó con este capitán, 4 hijos, entre  los años 1580  y 1590 aproximadamente. Un vientre excepcional. Uno de sus hijos, Juan Alvarez Dabuyn, el vencedor de Nigale y las tribus indómitas del lago de Coquivacoa (Maracaibo) en 1607.

A Domingo Blas, le tocó salir a buscar las pertenencias del difunto “Marañon”  Juan de la Mota.

De este capitán señaló lo siguiente: << A éste se señala en 1568 como vecino de la ciudad y fue mandado entonces por Alonso Pacheco al repartimiento de Juan Guillen de Saavedra a confiscar las armas y el caballo de Juan de la Mota, marañón de los de Lope de Aguirre que allí estaba oculto>> (Ïdem). Habían desplumado al secuaz del  Príncipe de la Libertad o las tomaron como “trofeo de guerra”.

Francisco Camacho, el ganadero, lo quebraron económicamente y se volvió a levantar.

De este interesante personaje, señaló <<Tomó parte Camacho en la primera expedición que se formó el año de 1557 para ir a reducir los cuycas al mando del Capitán Diego García de Paredes, y a más de sus armas y caballo, llevó gran cantidad de ovejas y ganado mayor. Perdida la primera empresa de Paredes, volvió a entrar el año siguiente con el Capitán Francisco Ruiz y llevado de su espíritu industrioso, hizo nuevo acopio de ganado. Puede por tanto considerarse a Camacho como el fundador de la industria pecuaria en el Estado Trujillo>> (Ídem). Fue encomendero, en el primer repartimiento y sus indios incluyendo el Principal Paraca estaban en jurisdicción del actual Distrito Boconó, junto a la encomienda de Tomás Davoin.

Teniente  Luis de Castro, el  “Malmandado”, que vendió una botella de vino a un precio irrisorio y sin permiso.

De este anecdótico Conquistador, destaca que, <<El 11 de mayo de 1570 se hallaba en la casa de la morada del Capitán Francisco Ruiz en la dicha ciudad del Tocuyo, cuando llegó a ella el Alcalde Diego de Escorcha a reclamar a Castro que había vendido una botija de vino sin medida y a notificarle que estaba de hecho condenado a la pérdida del precio. Castro replicó al Alcalde y, subido de palabras, le dijo que aquello estaba mal mandado, y al punto Escorcha exclamó: "¿Malmandado?, yos a la Cárcel". No alegó más el condenado, limitándose sólo a recordarle que era apenas por un año que estaba en ejercicio de la Alcaldía y que en la próxima ocasión lo sería él probablemente>> (Ídem). Posteriormente, intervino el Teniente Justicia Mayor, Francisco Carrizo, y el Malmandado, fue puesto en libertad  y se le  siguió un juicio en que se alegó la falta de competencia del Teniente.

Gaspar Cornieles, dejó de cabalgar y competir en carrera de cintas.

El caso del Capitán Gómez Cornieles, el mismo del Mayorazgo, inmensamente pudiente de fortuna y tierras, sujeto de pasajes románticos, es también curioso, don Mario expresó de este Alcalde: que fue  <<protector material del Convento Dominico de Nuestra Señora de la Candelaria y quien levantó la Iglesia de éste, para cumplir un voto hecho cuando se hallaba en peligro de perecer por habérsele desbocado el caballo en que corría cintas en las fiestas patronales de Trujillo y el cual, como por milagro, se detuvo cuando iba a lanzarse por la peña donde se levantó aquel templo. En ella eran sepultados los Mayorazgos, y dice la leyenda popular que en la cripta de la Iglesia se les enterraba sentados en ricas sillas doradas y adornados de sus joyas>> (Ídem);  cumplidor y tradicionalista este privilegiado. 

Los seleccionados y precedentes pasajes, contienen cuadros y expresiones del humorismo paisano, de los que solo trujillanos, pueden reír a carcajada tendida y sabrosa, pero que a la vez, forman parte de la fisonomía espiritual de este pueblo.

Una de sus mejores biógrafos, la investigadora Laura Febres, escribió de este ingreso a la Academia,  lo siguiente: <<La contestación estuvo a cargo del académico Luis Alberto Sucre, quien no deja de señalar la importancia de los estudios genealogicos dentro del campo de la historia, en los que se destacaba Briceño-Iragorry. Ademas de los nombrados, amigos de don Mario, son importantes los miembros de la Academia Nacional de la Historia con los cuales conversó y discutió sobre la problematica historica nacional, entre los que se encontraban Monseñor Nicolas Navarro, Luis Correa, Luis Alberto Sucre, Carracciolo Parra León, Hector Garcia Chuecos y el hermano Nectario Maria, asi como los contemporaneos de su infancia trujillana como Amilcar Fonseca>> (Febres, Laura. Mario Briceño Iragorry. N° 48. Biblioteca Biográfica Venezolana. Págs. 25 y 26. El Nacional. Caracas. 2007).  A Monseñor Navarro, se le recuerda por su particular posición ante la iniciativa de santificación de José Gregorio Hernández.    

Evidentemente, se puede incluir El Conquistador Español, acompañante de don Mario, en su trabajo: origen de la tierra de María Santísima, dentro de lo que permitía elaborar una definición de las bases para <<un concepto claro y sencillo de la organización política que culminó en la obra de 1777>>, proceso e hito histórico por el que se funda la Nación Venezolana. (MBI. Obras Completas. Tomo 4.72. Congreso de la República. Caracas. 1988 a 1998), una lección de lo que él consideró con mucha razón: <<el pasado como constructor del presente>>; adicionalmente, por sus destellos de fino humor y delicados sarcasmos, se puede considerar como una obra muy agradable de leer.

¿Por qué sorprendernos de celebrar este día, dentro de nuestras efemérides regionales? Suena raro, pero tiene sentido y es importante para nosotros. La fecha: 29 de enero de 1930. 

Imágenes: izquierda, Diego García de Paredes, a la derecha, Mario Briceño Iragorry, difusión pública. 

(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta. 


sábado, 11 de octubre de 2025

La Capilla de La Lagunita dio abrigo a una reliquia de San Judas Tadeo, 2025.

Por Oswaldo Manrique (*)


Estamos viviendo un tiempo muy espiritual, de renovación de la fe, marcado por la canonización de dos Santos venezolanos. Quizás sea este tiempo, una experiencia de todos para llevar adelante a la sociedad, para mejorar y crecer en diferentes ámbitos y principalmente en conciencia, mediante la fuerza de esa espiritualidad.



Desde México, se radicó en La Lagunita, una reliquia como promesa de renovación de la fe.

La algarabía, se justificaba a la orilla de la vía de entrada de esta laboriosa, bondadosa y espiritual comunidad. Varios, hombres y mujeres, luciendo sus franelas de la sociedad de la Virgen del Carmen, conversaban alegremente, mientras un pequeño grupo de damas, iba llegando desde La Puerta, saludando y sonriendo, como en pequeña procesión por el viejo camino, llevando en alto, la imagen que más que la representación del Santo o del acto de una Puertense devota, significaba una promesa de fe y de esperanza.

El día 16 de julio del 2025, en la capilla San Martín de Porres ubicada en el sector La Lagunita de la parroquia La Puerta, estado Trujillo en Venezuela, se realizó un acto de profundo respeto, humildad y fe católicas, como fue la entrega a esta comunidad parroquial de un objeto poco común. Un póster con la imagen de un santo, enmarcado y con protector de vidrio, que, <<ha sido puesto en contacto directo con una reliquia de primer grado: un fragmento auténtico del hueso de su brazo>>, según su donante.

El sitio de abrigo: Capilla San Martín de Porres, en La Lagunita. 

        La capilla de La Lagunita, está ubicada en un caserío serrano, al sur de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo, a pocos pasos del turístico estanque, llamado La Lagunita. Está a unos 10 minutos (en vehículo automotor) de la población urbana de La Puerta, estado Trujillo; a 7 kilómetros de distancia del casco urbano de esa Parroquia. Es una edificación de estilo moderno, muy bonita, dotada de su altar, sus imágenes y retablos, y que la distingue su nombre o advocación particular, para que la feligresía católica del lugar, tenga un recinto para orar y recibir en determinadas fechas la eucaristía.  Su construcción es producto de iniciativas de la comunidad.

     A este sitio, se le llamó antiguamente El Portachuelo, especie de frontera con el Virreinato de la Nueva Granada (hoy Colombia) y Venezuela, aquí era la entrada. Fue en 1963, el año en el que Miguel Romero, le compró a Francisco Villarreal esta posesión. Recuerda el señor Alberto Romero, hijo de Miguel que para esa época, apenas había unas 7 casas de familias agricultoras, alrededor del estanque de La Lagunita, que eran las de «Senobio Rivas, Carmelito Araujo, Domingo González, Argimiro González, la señora Trina, abuela de Luis Alfonso Rivero, y Numa Viloria que tenía una bodeguita». Por los tiempos de su infancia, década de los años 40 del siglo XX, recordó Antonio Lino Rivero, quien es un amplio conocedor del lugar y de sus personajes, que «en este caserío, apenas vivían cinco familias, la de Ulises Abreu, la de Pancho Abreu, Zenobio Rivero y un señor Argimiro, del que no me acuerdo el apellido» (Conversación con Antonio Lino Rivero, el 18 de enero de 2022, La Puerta).

        El mismo Antonio Lino, rememoró: <<Cuando yo vivía en San Martín en el año 1942-43 no existía lo que hoy es La Flecha y no había carretera de La Puerta a La Lagunita y sectores vecinos, solamente existía un camino real en Comboquito, tenía un negocio bien surtido el señor Santana Carrasquero, donde hacían sus compras los habitantes del campo» (Ídem).  En la década de los 80 del siglo XX, los habitantes de este caserío, en vista del aumento de la población y de los visitantes y turistas, se fueron poniendo de acuerdo para levantar una Capilla, que sirviera como recinto religioso de ellos y también para los visitantes de La Lagunita.

        El primero y más entusiasta de los colaboradores de esta obra comunitaria fue Miguel Romero, quien donó el terreno donde está construida la Capilla. Antonio Lino Rivero, conocedor de esta iniciativa de la comunidad, recuerda que <<En el lugar donde construyeron la capilla, vivió el matrimonio constituido por Ramón Araujo y Eva Villarreal, cuando ellos se mudaron para La Puerta, Miguelito Romero que era el dueño de ese terreno, lo donó para que construyeran la Capilla, eso fue en la década de 1980>> (Conversación con Antonio Lino Rivero. La Puerta. 17 enero 2023).   El mismo Rivero, explicó que <<La mayoría de la comunidad de ese sector, colaboró para la construcción de la Capilla los más colaboradores fueron Miguelito Romero, Eustoquio Araujo, Ubencio Abreu y el Dr. Miguel Ángel Burelli Rivas, gracias a él se terminó de construir la capilla>> (ídem), una obra totalmente de la comunidad.

        Fue inaugurada el 3 de noviembre 1982, según el testimonio de  Rivero, nativo de El Censo, quien estuvo ese día de regocijo cristiano para esta comunidad, que la Capilla, se comenzó a construir en 1980. En el año 2000, al lado de la Capilla, construyeron un pequeño ambulatorio.

        Pero la Capilla, no quedó solamente para abrirla los días de fiestas del Santo Negro, sino que contaba con un grupo de capilleras que fungían de custodias del inmueble católico. Antiguamente, se le llamaba Capillero a la persona encargada de estos salones de oración, de cuidarlos, adornarlos y abrirlos, un cargo Ad honorem. De esta Capilla, se recuerdan a las hermanas Dolores, María, Francisca y Filomena Araujo Paredes, consecuentes colaboradoras del arreglo y cuido.

La Reliquia traída desde México a La Lagunita: es de San Judas Tadeo.

El aroma a flores y hojas frescas, que conjugaban con el ornato, ventilación y la claridad de la Capilla de San Martín de Porres, era propicio para la conversación armónica y alegre del reencuentro e ir saludando a quienes iban llegando y sentándose. La pequeña comunidad, ese día tuvo su Capilla iluminada con color a santidad, ese que contagia el fervor y la emoción por lo que iban a recibir: un hermoso acto de fe.  El póster de San Judas Tadeo, patrono de los casos difíciles y desesperados, llegaba a la capilla de la comunidad de La Lagunita, que lo recibió con emoción y alegría, lo que constituyó un día distinto, de mucho fervor y de gran regocijo y de renovación de la fe. 

El acto religioso y solemne de entrega de la reliquia a esta comunidad católica.  

En este acto de regocijo y celebración litúrgica el párroco Pbro. Gildardo Villarreal, procedió a la bendición de la reliquia. A su vez, al proceder a la entrega,  dijo  la Lic Villegas, que, <<esta reliquia llegó a México a finales del 2024, traída desde Italia para ser venerada por miles de fieles. Primero permaneció en la Catedral Metropolitana, luego fue recibida en el Templo de San Hipólito (su santuario principal en la Ciudad de México), donde permaneció hasta el 2 de agosto. Desde allí continuó su recorrido por diversas parroquias de la capital y otros estados, llevando consuelo y renovando la fe de muchas personas>>, (Palabras de la licenciada Belkix Josefina Villegas Rivas, en el acto de entrega de la reliquia de San Judas Tadeo, a la Capilla de La Lagunita. 16/07/2025. En papel).

La profesora Villegas, había prometido realizar este acto en su tierra natal, trayendo la imagen afiche, que estuvo en contacto con una reliquia de primer grado (un pequeño hueso de San Judas Tadeo, que fue llevado a México al Templo de San Hipólito, desde la Basílica San Salvador de Roma (Italia), donde esta sepultado, lo que lo convierte en una reliquia de tercer grado, habida consideración de las autoridades eclesiales, que con dicho contacto, quedaría impregnada por una especie de energía espiritual. Este afiche o póster, lo recibió la profesora Belkix Villegas, del empresario farmacéutico y filántropo mexicano Víctor González, conocido como Dr. Simi.  El reluciente enmarcado y el “envejecido” fueron hechos por Luis Briceño,  artesano de Valera, estado Trujillo.    

Igualmente en sus palabras, la portadora,  señaló, <<con humildad, entrego este póster convertido en una reliquia de tercer grado, pues ha tocado la santidad de San Judas Tadeo. Que cada mirada puesta sobre él sea un recordatorio de que no hay causa imposible ni súplica desoída cuando se confía con fe> (Ídem). Las reliquias en la iglesia católica, se clasifican así: las de primer grado, que es cualquiera parte del cuerpo del Santo; las de segundo grado, que es aquel objeto personal del Santo; y las de tercer grado, es aquel objeto que haya tocado una reliquia de primero o segundo grado. Por eso, este póster se clasifica dentro de las reliquias de tercer grado, signo de fe y esperanza en la intercesión de San Judas Tadeo. 

En el acto de entrega estuvo el presbítero Gildardo Villarreal. en nombre de la comunidad, la señora Teresa de Viloria, una de las honorables capilleras, cuya hija vive en México y es devota de este Santo, recibió y aceptó la reliquia, para dicha comunidad: La Lagunita del Portachuelo, de la Parroquia La Puerta, del estado Trujillo. Estuvo ambientado musicalmente por el cantante Carlos Sulbarán, quien se acompañó con su guitarra.

Según la profesora Villegas, el propósito es <<Que esta reliquia inspire en cada uno de nosotros la certeza de que, aún en medio de la dificultad, Dios actúa por intercesión de sus santos y, en especial, de San Judas Tadeo, nuestro incansable amigo y protector. Hoy La Lagunita, nuestra querida tierra, se convierte en custodio de esta bendición. Que sus hogares humildes, llenos de esfuerzo y esperanza, se fortalezcan con la fe de este pueblo noble y trabajador que cada día se levanta confiando en la ayuda de Dios. Que cada familia de La Lagunita encuentre aquí un refugio de fe y un motivo para seguir luchando con esperanza>> (Ídem). Al quedar la reliquia en dicha Capilla, mediante el emotivo acto, se busca promover la devoción por San Judas Tadeo, uno de los Santos mas venerados en México.     

En el particular acto, estuvieron presentes  ademas del párroco de La Puerta, Pbro. Gildardo Villarreal, los integrantes de la Sociedad de la Virgen del Carmen, gente de la comunidad de La Lagunita,  de las autóctonas y emblemáticas familias de agricultores del lugar, los Ruz, Carrizo, González, Rivero, Parra, Rivero, Abreu, Araujo, Paredes, Castellanos, entre otras, y tambien las señoras Bety Quintero, Carmen Carrizo, Emilia Briceño, quienes acompañron a la profesora Belkix Villegas.

Fue este acto y compromiso de custodia de la requiere de San Judas Tadeo,  otro de los sencillos y significativos acontecimientos socio religiosos de la comunidad de La Lagunita, que le dan materialidad a la evolución histórica, social, cultural y religiosa de la parroquia La Puerta, estado Trujillo, en Venezuela. 


(*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta. 


Galería fotográfica:




Licenciada Belkis Josefina Villegas Rivas, en el templo de San Hipólito, ciudad de Mexico, recibiendo la reliquia.










El párroco Gildardo Villarreal, echando agua bendita y dando la bendición a la reliquia.


sábado, 4 de octubre de 2025

Jose Gregorio y Don Benigno Hernández, la política “astrologica” y el general “Maíz Pelao”

Por Oswaldo Manrique (*) 


<<Tenía que ser de Trujillo, tierra de contrastes, para que este varón Santo que prestigia su región nativa como prestigia a toda Venezuela, fuera en sí mismo hombre de paradojas>> (Dr. Rafael Caldera, ex Presidente de Venezuela).

Cuando llegaron los andinos al poder en Caracas, en 1899, comandados por Cipriano Castro, buena parte del “caraqueñismo”, se expresaba de manera non sancta de ellos. Años antes, en ese mismo sentido el general Guzmán Blanco,  había escrito ¡Cuidado con los andinos!  El destacado militar trujillano, que participó en distintas campañas, Perfecto Crespo, en sus memorias asentó: <<Había que conocer lo que significaba para casi todo el resto de la República, excepto en Los Andes, ser lo que ellos llamaban "andino. Andino era un sujeto, para los demás hombres de la República, casi desligado de todo sentimiento humanitario y capaz de todo lo malo>> (Crespo, 173), Así, con ese prejuicio, se les identificaba.


La causa del triunfo de los andinos, entre otras, fue la política autoritaria del Presidente Guzmán, arremetiendo contra una de las instituciones más apreciadas y sagradas para los andinos: su Iglesia Católica. A manera de ejemplos, el decreto por el cual desde el gobierno se designó al Arzobispo de Caracas, o la persecución de la curia, y el más demoledor: el que declaró la extinción de los Conventos, Monasterios y Colegios religiosos existentes, así como, nacionalizar sus patrimonios económicos. José Gregorio, por andino, formación democrática y por creyente, no pudo apoyar este tipo de política liberal.   

Cuenta el escritor y humorista Eduardo Carreño, que en una oportunidad, Emilia Calcaño, mujer religiosa, presidenta del gran “Apostolado de la Oración en Caracas”, hija mayor de don Eduardo Calcaño, de las más castizas familias de la Capital de la República, hablaba mal de los andinos. Alguien le llamó la atención sobre el asunto:

-         ¿Cómo es posible que usted se exprese tan mal de esos señores, cuando su medico y el mejor de sus amigos es oriundo de los Andes?

-         ¿Quién?

-         El doctor José Gregorio Hernández.

-         Hace muchísimo tiempo que el doctor Hernández se dejó de eso (Carreño, 134).

A pesar de lo anecdotico y jocoso, la respuesta de esta mujer de la Iglesia, amiga del doctor trujillano, deja entrever que éste, tuvo años antes, inquietudes y manifestó su opinión  sobre el proceso político que se desarrollaba en Venezuela, impulsado y dirigido por los andinos.

Su coincidencia, con el Pdte. Cipriano Castro, en contra del bloqueo naval de nuestras costas, su política de no pago de la deuda externa, y el mismo acatamiento del Dr. Hernández, al llamado de alistamiento militar hecho por  Castro en 1903, indica una posición antimperialista y patriota, pero igualmente, política. Seguramente, no estuvo de acuerdo con el golpe y derrocamiento de Castro, tampoco, con la llegada de los barcos norteamericanos para proteger a los golpistas e impedir el regreso del derrocado Pdte., lo que significó para el país <<el ingreso a la Zona del Dólar>> (Cardozo, 305), a las garras del nuevo imperio.   

Su vocación, su capacidad y talento por la política, no iba a extinguirse por ninguna razón,  en un hombre de gruesa formación filosófica idealista y de patrones éticos inconmensurables. Tenía la convicción de que podía mejorar las cosas en la República del liberalismo amarillo, restaurador y luego, rehabilitador, o impulsar transformaciones y cambios. Siendo hijo de un hombre como Benigno Hernández, quien fue Concejal en el Distrito Betijoque, con posiciones políticas flexibles por las circunstancias de aquel tiempo de caudillos y su vorágine violenta, lo único en lo que podía mermar,  era en su disposición para la acción y la operatividad políticas, es decir, para la toma armada del poder político.  

         Aquella Venezuela de la segunda mitad del siglo XIX, se nos presenta con algunas volteretas multicolores, la historia de los hombres, guiada básicamente por los caudillos locales y nacionales. Coinciden varios historiadores con el criterio de Ramón J. Velasquez, acerca de la exitosa alianza entre el “caraqueñismo” liberal guzmancista y, los oligarcas conservadores “Ponchos”  andinos, lo que resumió así: <<En los Andes, durante muchos años, el liberalismo amarillo aseguró el control político militar de la región mediante el acuerdo que celebró con el general Juan Bautista Araujo, propietario feudal y jefe del conservatismo andino>> (Velasquez, Ramón J. La caída del liberalismo amarillo. P. XII); una alianza basada en la ambición de sectores dirigentes del liberalismo depredador de arcas publicas, y la insaciable ambición de caudillos de los “Ponchos” feudales andinos; considerándola exitosa porque mantuvo dominio y forzada tranquilidad política y militar en la región de la Cordillera, entre 1870-1887.  

*

Su cauta y madura sensibilidad política, en el incendiario bastión liberal Betijoqueño. El caudillismo local.

El positivismo marcó las últimas décadas del siglo XIX, aspiraba desplazar el idealismo tradicional. En la Cordillera, algunas individualidades defendían esta Doctrina, pero el caudillismo local lo sabía interpretar a su manera.

Andando el tiempo, uno de aquellos hombres, desplazado, con su novia y su hermana, por los telúricos vaivenes sociales y militares,  nos sorprenderá al imprimir una huella elevada e imperecedera en un pequeño pueblo andino: Isnotú. Templado y apacible, Benigno María Hernández Manzaneda, supo establecerse como laborante, como buen padre de familia y aparte de eso, tuvo como ejercicio ciudadano, ligeros acercamientos con la política caudillista local.

Benigno no solo es un hombre de negocios y productor agrícola, con dinero y próspero hacendado, sino que será importante ciudadano con influencia en los altibajos de la política, en aquel interesante y  complejo periodo histórico trujillano.  En el descubrimiento de un Benigno participante en la política local, lo encontramos: estableciendo a su llegada a Boconó, una solida amistad con un personaje si se quiere agradable y anecdótico, quien en 1865, planteada una guerra entre los merideños y los trujillanos incitada por sus propios gobernantes, se aplicó la fórmula pragmática del Presidente de la República, Juan Crisostomo Falcón, de suspender al electo Presidente del Estado Trujillo, y elevar  al Vicepresidente: general Inocencio Carvallo, de los primeros amigos de don Benigno, un <<liberal tan moderado que a veces parece un conservador>> (Cardozo, 141). Como respuesta, los liberales trujillanos, quitaron el apoyo al gobierno. Carvallo es un dirigente conciliador, quien manejando su muñeca política equilibradamente, fue ganando el apoyo de los “godos” conservadores, y a fines de este año, dirige un gobierno amplio de liberales y conservadores. Por supuesto, este estilo de gobierno, no cayó bien en el seno del liberalismo radical, pero sí, a sus muchos amigos.

El general Inocencio, cuando volteó en plena marcha a ver su lustrosa oficialidad y tropa, se enteró que lo habían abandonado.    

De carácter tolerante, don Benigno fue siempre un hombre cauto, buen escucha, reservado, se cuidaba de la intriga política, y fue buen amigo, veía con simpatía la gestión del general Inocencio Carvallo al frente del gobierno regional, en el que estuvo desde 1865, a pesar que en el año 1870, en su campaña militar hacia Guanare, para proteger a Trujillo de rebeliones de Estados vecinos, don Inocencio vivió una traumática y desmoralizante contingencia: lo abandonaron sus oficiales y la tropa, inclusive, llevándose las bestias y las armas, hecho que fue preocupante; ademas, fue una oportunidad para que los “Ponchos” encabezados por José Emigdio y Victor de Jesús González, que estaban en su oficialidad, se pasaran a las filas liberales, por su propia cuenta y negociación.

Lo grave y paradójico de este hecho lo refirió el general W. Briceño Mendez, jefe del estado mayor de las fuerzas de la Cordillera: <<la mayor parte de la fuerza sino toda, con que salió el general Carballo de este Estado hacia Guanare abandonó a dicho jefe…Se sabe que también de una manera positiva que casi todos los jefes y oficiales de alguna importancia que acompañaban al mismo Carballo, lo han abandonado…dirigiéndose algunos hacia territorio Zamora desde el cual es probable se introduzcan en el Estado para continuar desde las fronteras inquietando las poblaciones limítrofes del de Trujillo>> (Colmenter, 70). Este hecho, llenó de angustia y desvelo a los trujillanos.

Sin embargo, cuando le tocó regresar a Trujillo, y se enteraron los parroquianos de lo que le ocurrió al corrido general Carvallo, se desparraman los comentarios de calles y plazas, sobre “el regreso del guerrero”,  entre ellos uno de la jocosidad andina, con el saludo: 

-         ¿Supo, que  a don Inocencio, casi lo dejan montando en pelo? Soltó la risa el que saludaba.

-          ¡Sí, sin silla y sin armamento! Le agregó el otro, carcajeándose. Fue parte de la picaresca trujillana, por mucho tiempo.    

 Al año siguiente, 1871, su amigo Inocencio, después de vivir aquel desagradable desliz militar, se mantuvo en el gobierno, convirtiéndose junto con el Dr, Rafael González Pacheco en los jefes del liberalismo de Trujillo, y emprenden campaña y son derrotados por los “godos” en Barquisimeto. Así, Don Inocencio, desmejoró su fama de militar, por lo que el Presidente Guzmán Blanco, inmediatamente le quitó el mando militar y ordenó al zuliano general Venancio Pulgar ir personalmente a dirigir las operaciones militares, para combatir a los restos de la oligarquía en Trujillo. El “León de la Cordillera”, derrotado, se fue a Colombia.

Luego Carvallo, se apartó del vic vac pero no de la política, y varios años después, volvió al gobierno en 1877. Gobernó bajo aquellas circunstancias y fue cumplidor de la Constitución, lo que estimuló la tranquilidad y la paz en los pueblos trujillanos. 

Aprovechando, ese tiempo de calma, Benigno Hernández  cuando le toca realizar diligencias en Betijoque o va a ver sus tierras de Cheregué o a los cafetales, se permitía entrar a “La Veguíta” o “La Mercedíta”, a saludar y conversar con el patriarca de los Gabaldón, también hacendado cafetalero el general Joaquín, y a su esposa Amelia; en ese tiempo “Ño Foaquín” era la voz de la conciencia del liberalismo en ese Departamento.

Realmente el padre del futuro médico José Gregorio Hernández, para estos años no tiene inclinación por el activismo político ni por hacer carrera dentro de ello, lo de él, era producir y avanzar la economía de su familia y su localidad, pero, como cualquiera de sus paisanos, se interesa del acontecer gubernativo y hasta se involucra en actividades como la promoción y apoyo a la  candidatura de su estimado  amigo, el  general Inocencio Carvallo, quien desde los primeros años de su establecimiento en Isnotú, gobernaba el Estado, paciente y equilibradamente; el historiador Arturo Cardozo, lo calificó como <<bondadoso ciudadano a quien las asperezas del medio impusieron un papel de poco lucimiento>> (Cardozo, 187).  En 1877, don Benigno, dio apoyo público, por la prensa,  al general Inocencio “decano del Partido Liberal” como candidato a gobernador  (El Trujillano. Edición del 25-02-1878), con el que consolidó solida amistad, desde Boconó, al punto que dos hijos de éste, se casaron con dos hijas de aquel.   

No obstante, se sustrajo a estas inquietudes políticas, a raíz de de la muerte de Carvallo, en diciembre de 1878. Los betijoqueños se sumaron al movimiento “Reivindicador”, que propugnaba el regreso del general Antonio Guzmán Blanco a la Presidencia de  la República, y fueron mucho mas allá. En una demostración de la praxis de “las dos paradas”, los “godos” del Concejo Departamental de Betijoque, encabezado por su presidente Francisco Labastida, al solo entererarse que el “Ilustre Americano” entró a Caracas, se reunió el 1° de marzo de 1879, y aprobaron un “flamante acuerdo”, mediante el cual piden al Congreso <<que inmediatamente sean repuestas las estatuas pedestres y ecuestres del Ilustre Americano…con cuyo acto se habrá complementado la Magna y Santa Revolución Reivindicadora>> (Cardozo, 189). Consideraba dicho Cuerpo, que el derribamiento que hizo el pueblo, de las estatuas de Guzmán, fue el “acto más vil” aprobado por la Constituyente Nacional. El ridículo de estos ediles, por la  estruendosa “Dragoneada”,  fue la comidilla de los “mamadores de gallo”, de la plaza de Betijoque.

En 1879, fue electo Juan Bautista Araujo, como Presidente del Antiguo Estado Soberano Trujillo, lo que fue motivo de alto rechazo, y encendió las pasiones políticas. Se ejecutaban los acuerdos de “Guayabita”, del 21-01-1880, entre Guzmán y los caudillos regionales (entre estos “Ño Fuan” Araujo), para resumir el modelo de Gobierno Federal, creando 7 grandes Estados, que incluia el Estado de la Cordillera, que subordinaba a Trujillo, en la nueva organización de la República.

El  8 de octubre de ese año, se produjeron fuertes enfrentamientos entre los militantes de los partidos políticos de uno y otro bando, los seguidores del pacto de liberales y conservadores, y los que se oponían a eso y a la fusión de los Estados y a la hegemonía de los godos. Matan al general Francisco Briceño, liberal intransigente y se alzan los pueblos, las aldeas y hasta los 9 legendarios hermanos Paredes, según lo reseña Arturo Cardozo.

Luego se le verá a Don Benigno, en el movimiento de la postulación de Bustillos, el Dr. de Boconó y de Miguel Antonio La Riva, dirigente del liberalismo radical Betijoqueño, con quien el hijo de don Benigno, José Gregorio Hernández, en su época de estudiante, establecerá amistad y solidaridad paisana en la denominada Colonia Trujillana en Caracas, quien escribió de este:  pone <<en alto por la excelencia de su conducta, de su aprovechamiento y de sus méritos, el nombre de Trujillo en los bancos universitarios>> (El Trujillano. 23 abril 1881), La Riva era oriundo de Barinas, al igual que la mamá del Venerable.

En 1881, la política en la Cordillera estuvo muy movida, en mayo, en la ciudad de Timotes, la Asamblea Constituyente designó al general Juan Bautista Araujo, Presidente del Gran Estado, los godos nuevamente son los amos de la Cordillera. Esto causó una gran conmoción política en los pueblos trujillanos. Obviamente, la “lagartijera” Betijoqueña, se dividió.

Se conforma en Betijoque el “Gran Partido de la Mayoría Reformista Betijoqueña”, cuyas cabezas visibles fueron el viejo general Joaquín Gabaldón “Ño Foaquin”, Miguel Antonio La Riva, de los migrantes de Barinas; Alfonso Duplat,  Alejandro Hernández, Fernando Chuecos, Felix Berroteran, Urbano Simancas, Pompeyo Iragorry, Cristian Timmer,  Antonio Carvallo  y  Pablo A. Salas entre otros; con esa rutilante denominación, el 6 de octubre de 1881, este Partido postuló al Dr. Diego Bustillos como diputado (El Trujillano. N° 239. 24 septiembre 1881), bajo el compromiso de apoyar la Reforma Constitucional propuesta por el general Guzmán Blanco. En la elección ganan con Bustillo, y se cuela su compañero Miguel Antonio La Riva, como suplente, quien realiza una labor de organización y solidaridad de los trujillanos en Caracas.

         Don Benigno resteado con el general “Maíz Pelao”.

Como en cualquiera de los negocios de las calles más populares, de cualquier rincón del Antiguo Estado Soberano, fue casi obligatorio, comentar el primer decreto de gobierno del Presidente forastero. Un día de 1880, en la tienda “La Gran Parada”, en la población de Isnotú, Doña María Luisa Hernández Manzaneda, hermana de don Benigno Hernández,  estaría en el mostrador, extendiendo un rollo de tela del negocio, mientras Doña Chana, su vecina y clienta, pariente de Juana Rosa Viloria, la vecina del frente, entra y se acerca con una picara sonrisa y la saluda: 

-         ¡Buenas tardes, Doña Luisa! ¿Qué tanto cuesta ese retazo amarillo que esta alisando? La hermana de don Benigno Hernández, el propietario, le responde:

-         Buenas tardes, Misia Chana, ¿qué tanto quiere, será que va hacer una bandera para celebrar al nuevo gobernador? Misia Chana levanta la mirada, soltando una carcajada.

-         ¡Ay, Doña Luisa! ¿Celebrar dice? Lo que voy a hacer es un taparrabos para la vergüenza ajena, ¡porque lo del nuevo gobernador ya es para echarse a llorar de la risa! La tía de José Gregorio, intrigada, le dice:

-         ¿A qué se refiere, mi querida Chana? ¿Acaso ya hizo de las suyas el tal General Pérez? Me contaron que venía con aires de grandeza, a poner orden en este nido de godos y lagartijas. La clienta le responde:

-         ¡Órden dice! El único órden que ha puesto es el de prohibir que comamos lo que hemos comido toda la vida, ¡y viene este forastero a decir que no le gusta lo que comemos! Hasta el guarapo lo va a prohibir.

-         Espere tantico Chana, que ya la atiendo y está bueno el cuento.

         Para el año 1880, desatadas las pasiones y la violencia políticas, como remedio a la crisis, el Presidente de la República, gral. Antonio Guzmán Blanco, designó al general larense Juan Tomás Pérez Fernández, como “apaga fuegos” y Presidente provisional del estado Trujillo. Enviaron a un gobernante “foraneo”, para apagar la candela local, el general Pérez, político, militar y periodista.  Fue el fundador del Semanario oficial “El Cóndor de Terepaima”, <<primer periódico que tuvo Cabudare y circuló entre 1865 y 1868, cuando esta ciudad fue capital del estado Barquisimeto>> (Aris, Yolanda. Periódicos Cabudareños. Mayeutica. 2020), un informativo sobre las obras del gobierno federal.  Juan Tomás, es hermano del jurista Vincencio Pérez Fernández, padre del general Vincencio Perez Soto, personaje de guerra en la historia trujillana. 

Un Decreto de Gobierno con Sabor Desagradable.

La gestión de Pérez, logró que las vanidades engreídas fueran neutralizadas; sin embargo, hubo un incidente que empañó su gestión: en el sitio donde se había alojado, le sirvieron en la comida, por pan las tradicionales arepas de maíz pelado,  que no le gustaron, y expidió enseguida un <<tristemente ridículo decreto prohibiendo “en todo el territorio de su mando se comiera arepas de maíz pelado”. Ningún caso se hizo a tal decreto, ni a las amenazas>> (Gabaldón, 45-46); pero existen otras dos refrescantes versiones sobre el mismo hecho.

Una, que según el historiador Arturo Cardozo, el gral. Pérez, solo dejó como recuerdo este pasaje anecdótico y dietético (Cardozo, 194). Y, la otra, que escribió el periodista y humorista  Manuel Isidro Molina,  <<El caso de las arepas es que enviado Don Juan Tomás Pérez, larense, a gobernar a Trujillo, para imponer orden en la provincia superando el problema lugareño de godos y liberales, el presidente forastero salió derrotado por Ño Petronila, la mejor arepera trujillana de entonces. No habiendo casa presidencial en aquellos lejanos tiempos, el nuevo magistrado tuvo que hospedarse en la posada de Petronila. Parece que el maíz de las arepas, estaba más apichado de lo conveniente para los delicados olfato y paladar del gobernante, pues éste se indispuso y se enfureció a tal extremo, que su primer decreto fue prohibir en toda la provincia hacer y comer arepas de maíz pelado. El ridículo decreto produjo tal hilaridad entre los trujillanos, que resolvieron, como única respuesta, bautizar al nuevo Presidente "General Maíz Pelado". El larense no aguanto la mamaderita de gallo y optó por marcharse de Trujillo>> (Molina, Manuel Isidro. Humorismo Trujillano. 67-68. 2005).   En realidad, no fue que no aguantó el humorismo trujillano, sino que Juan Tomás Pérez o “General Maíz Pelado”, apreciado en su Estado natal, como político, militar y escritor, fue electo por votación gobernador de la Sección larense, en donde ocupó  varias veces dicha magistratura. 

*

Como persona de alta sensibilidad ciudadana, Benigno Hernández no podía mantenerse en la cómoda posición de observador, y dejar de reconocer la labor pacificadora del foráneo gobernante, y junto con los dirigentes Simón E. Crespo (padre del general liberal Perfecto Crespo), el presbítero y párroco Francisco de Paula Moreno, Francisco Antonio Salas, Marcos Negrón,  Antonio  Chuecos, Toribio Méndez, Ciriaco Mateos y Manuel Arguello entre otros, con firmeza suscribe y publican el 15 de octubre de 1880, dirigido al gobernador general Juan Tomás Pérez, el manifiesto de agradecimiento de los pobladores del Distrito Betijoque, por su loable gestión de gobierno (El Trujillano. N° 193. 8 noviembre 1880).  

Luego de los votos de agradecimiento que don Benigno y sus compañeros, le dieron al general Pérez, con aquella afabilidad, tuvo la visita y conversa de sus amigos, y soltando risotadas lo abordarían: 

-         ¡Jajajaja! Don Benigno, y que ¡Apichadas! ¿Y qué pasará ahora con semejante decreto? Ya casi nos morimos de hambre sin nuestras arepas. Don Benigno moviendo la cabeza de lado a lado, les dice:

-         ¡Ni caso le hicimos, amigo mio! ¡Ni caso! Los trujillanos, en lugar de obedecer, se doblaron de la risa. Y en vez de llamarlo General Pérez, le pusieron el apodo que se ganó a pulso y diente: ¡General Maíz Pelado! El amigo secándose una lágrima de la risa, reflexiona:

-         ¡General Maíz Pelado! ¡Qué invento el de nuestra gente! ¡Ese sí es un título ganado con honores Don Benigno, y no los que le dan las charreteras!

-         Así es. El visitante le remata:

-         ¡Jajajaja! ¡Así que el gran Pérez, el que vino a neutralizar vanidades y a poner orden, fue neutralizado por unas arepas y derrotado por Ño Petronila! ¡Lo único que nos dejó fue este chismecito sabroso y dietético!  Don Benigno replicó:

-         Aquí, en Trujillo, solo será recordado por su ridículo decreto y por el apodo de "General Maíz Pelado". ¡La historia, amigo mio, tiene un sentido del humor muy particular!

A pesar de la seriedad e incomodidad del decreto y el prestigio del gobernante, mucha seria la chanza, las bromas, los mensajes irónicos y las esplendidas carcajadas en todos los pueblos trujillanos, que produjo ese desatino. En la Colonia Trujillana en Caracas, en la que José Gregorio participaba, seguramente, el clima de jocosidad fue parecido, teniendo como motivo este singular, local y humorístico pasaje de la política trujillana. Era sólo el espejo del tiempo de caudillos en toda Venezuela.                                              

El enfoque "Estelar" en la Política: la astronomía como versátil dirección política.

En 1884, Betijoque continuaba siendo el hervidero de las distintas falanges de la “Lagartijera” liberal, lo que se acentuó cuando el general Venancio Pulgar, el empedernido agitador y levantisco, andaba en planes insurreccionales. La casa de su hermano Rafael, quien estaba residenciado en su hacienda en “El Horcón”, la convirtieron en foco de ese movimiento, y fue perseguido, tras el intento del levantamiento en todos los pueblos y caseríos del Departamento Betijoque. La fuerza de los seguidores del general Pulgar en dicho Departamento, era preocupante.

Se  desarrollaba un plan revolucionario desde el estado Zulia, que tuvo conexión con gente de La Ceiba y Betijoque. El amigo de don Benigno, el viejo “Ño Foaquín” Gabaldón, comisionado militar de los liberales del Distrito Betijoque, escribió al Presidente del Gran Estado Los Andes, gral. Rosendo Medina, <<necesitamos tomar medidas preventivas, tenemos gente pero carecemos de órdenes y elementos, conveniente armar cincuenta hombres para cualquier expedición>> (Colmenter, 73), el enfoque del hombre de guerra.

El asunto fue tan inquietante que los funcionarios del gobierno, buscaron y consultaron hasta los medios mas extraños, esotéricos, supersticiones, extrasensoriales y adivinatorios para presagiar los movimientos de los alzados, y hacer seguimiento y capturar al general marabino, el paladín de la división de las causas políticas, el que podía dividir en política, hasta lo indivisible y sacarle provecho;  de igual forma, advertir sobre el momento del explosivo levantamiento militar, entre ello, consultaron la astrología. En un curioso telegrama entre militares, se pudo leer <<Señores generales C. Ruiz y Arria, por observaciones que han hecho astrónomos se anuncia día fatal 22 o 23 del corriente, esto será general por aparición de un astro que ha estado invisible. Sinforoso Nuñez>> (Colmenter, 74). Se convertía así, la disciplina y uso de los astros, como fuerte  competidora de los textos, ideas y método de Platón, Aristóteles y del mismo Maquiavelo, en materia política.   

Parece que en la política venezolana de antaño, cuando las cosas se ponían realmente peliagudas, ni el frío análisis de las realidades y coyunturas, ni las enseñanzas de Platón, ni Aristóteles, ni el mismísimo Maquiavelo servían para trazar objetivos ni descifrar el futuro. ¡No servían! ante la inminente rebelión y la escurridiza figura del general divisor marabino. Los funcionarios gubernamentales recurrieron a las fuentes menos habituales, para determinar opciones, dilemas y disyuntivas. Desde lo esotérico hasta lo extrasensorial, pasando por las más variopintas supersticiones, todo valía para anticipar los movimientos de los "alzados" de Pulgar. La cosa llegó a tal punto que la astrología se convirtió en una herramienta clave, como lo demuestra el jocoso telegrama oficial y militar que advertía a los generales Ruiz y Arria sobre un "día fatal" debido a la aparición de un astro invisible. Así, que mientras en otros lares se debatían complejos tratados filosóficos sobre la política, en Venezuela se practicaba a golpe de horóscopo, con los astros compitiendo seriamente con las ideas de los grandes pensadores clásicos. Sin duda, una forma muy "brillante y estelar" de abordar la inestabilidad política.

El 21 de julio, como buena sorpresa, entró el Presidente Medina con su nutrida y bien armada  “fuerza de observación”, al estado Trujillo, persiguiendo a los Pulgaristas, capturando en Carache al general Pedro Paredes, lo que trajo tranquilidad, para seguir trabajando en los campos.

En 1885,  muere su amigo, el patriarca Joaquín Gabaldón, <<al regreso de campaña en que comandaba fuerzas militares>> (Fonseca, 95);  político crítico, influido por las ideas de progreso y paz, fue padre al menos de 12 hijos, agricultores, comerciantes, médicos, monjas y militares, entre ellos, el general José Rafael Gabaldón, quien comandó uno de los levantamientos contra la dictadura gomecista, y abuelo de Argimiro Gabaldón el comandante guerrillero “Carache”, de la década de los 60 del siglo XX. Fue aquel anciano militar, uno de los que  podía influenciar con sus ideas democratizadoras y ciudadanas al cauteloso Benigno Hernández. Después, fue creado en Betijoque, un amplio, mezclado y colorido movimiento que agrupaba al  “Liberalismo Araujista-Baptistero”, encabezado por Pablo A. Salas, Dr. Juan Pedro Chuecos, el godo Francisco Ignacio Labastida, con ellos, el polaco Constantino Cleopatosqui, quien al parecer flameaba ideas socialistas, en apoyo al Septenio y Quinquenio guzmancista, pero en lo local, era un apoyo manipulado e irrestricto para los “godos” generales Juan Bautista Araujo y Jose Manuel Baptista, que habían pactado con el general Guzmán Blanco y retomaron el poder en la región.  En este movimiento no participó Don Benigno.  

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Como profundo creyente católico y como hombre de gran sensibilidad religiosa, la política guzmancista, no pudo ser de su agrado, por su frontal arremetida y decretos presidenciales extinguitorios de las instituciones tradicionales católicas. Lo que es indudable, es la cercanía de José  Gregorio y posiblemente  la coincidencia con las ideas y posiciones políticas de Don Benigno,  su padre, quien llegó a ser influyente figura política en Betijoque.   Siendo joven, nuestro medico, maestro y científico, había expresado su aspiración a estudiar la carrera de abogacía, la disciplina más cercana a la ciencia política. Uno no sabe, pero quizás, Venezuela y el mundo pudieron haber contado con un extraordinario líder y jefe de estado.

 (*) Portador Patrimonial Histórico y Cultural de La Puerta. 



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