lunes, 2 de diciembre de 2019

Un poeta guayanés en La Puerta (1960).



Oswaldo Manrique Ramírez.





                                       (Boceto del Poemario Canto a la Libertad) 2722.

“El sol diluye sus oros sobre la bella población de La Puerta, nubes violetas, nubes rosas, nubes de ópalo, adoraran la antesala del cielo llenas de belleza cautivante, de pronto la caprichosa neblina baja lentamente y besa con ternura el rostro de los habitantes de la pintoresca comarca” (San Isidro hoy. Pág. 13. Publicación Edición  Especial. Sociedad San Isidro. La Puerta. 2012).
De esa magnitud es su canto, como introito lúcido de su relato imborrable: cómo ocurrió su primer encuentro con La Puerta, en 1960. Se trata de un inflexible apasionado por nuestra parroquia. Fue gran amigo de mi abuelo Concio Rivas, el paramero y de don Carmen Matheus, serios humoristas de este pueblo. Don Ángel González Rivas, es un dilecto hijo de Tumeremo, del estado Bolívar, que nunca se imaginó que el destino le tenía preparado un cambio de espacio geográfico,  en su vida;  seria atraído por la hermosura  de un paisaje y de su gente, con sus tradiciones y costumbres católicas, enmarcada en una pequeña comarca rural andina.  En el relato a que me refiero, anotó que en una oportunidad en los años 60 del siglo pasado, iba de Valera a Mérida, y se detuvo en La Puerta, porque le llamo la atención un evento campesino que desconocía, celebración envuelta en el viento aromático característico de los páramos, y el abrazo intermitente  de la espesa y blanquecina bruma invadiendo las calles, donde lo sorprendió ver aquel desfile de yuntas adornadas con los productos que sacan los campesinos de nuestro suelo andino. Preguntó a uno del lugar acerca de lo que estaba viendo y le dijeron que era una celebración a San Isidro Labrador, protector de los  labriegos; al rato, reventó el toque de campanas, conjugando con el fuerte sonido explosivo de los fuegos artificiales.


Estampa tradicional: celebración de San Isidro Labrador, parada de yuntas en la avenida Bolívar de La Puerta. 2795.
Pero hubo algo que le llamó mas su atención, según sus palabras: “me doy cuenta veo preciosos ramilletes de lindas mujeres que acuden a la Iglesia a la Santa Misa, me impresiona ver tantas mujeres bellas tan lindas como jazmines en flor; en mi fuero interno pienso Dios Mío este pueblo es un paraíso terrenal lleno de ninfas preciosas que cautivan con su belleza” (Ídem); al tiempo, ese pensamiento, se cumplirá en él,  se enamorará de una de las fabulosas deidades del Bomboy. No incluyó en su relato, si se acercó a la “olla” del santo, aquellos opíparos y sabrosos cocidos de res o ternera, acompañados de papa y hortaliza fresca bajada de los  páramos, quesos, panes, mistela, que se acostumbraba  desde los tiempos de don Natividad Sulbarán su institutor, al que estaba convidado y podía disfrutar todo el pueblo. Una costumbre ancestral colectivista de los primeros pobladores Bomboyes.


         Ángel González Rivas, el popular y apreciado guayanés de La Puerta. 3115.     
Hombre católico y de fe, entró al templo y vio y sintió aquella simbiosis magnética entre fieles y Santo, campesinos y San Isidro Labrador, así como con su mujer santa María Toribia. Don Ángel, se enamoró de una joven nativa de La Puerta, Carmen Sofía Rosales Bello, con quien se casó en el propio templo parroquial de San Pablo Apóstol en 1967, y seguidamente se mudó cerca de él, se asentó en este pueblo,  donde fomentó familia, hijos, amigos y sembró dignidad, esfuerzo y labor social, donde se le llamaría popular y afectuosamente el “Guayanés”.


       Doña Carmen Sofía Rosales Bello, esposa de Ángel González Rivas. 3112.
A pesar de su selecta apologética al lugar, está muy claro en lo mas valioso de La Puerta, “es su gente, personas amables y de gran corazón”, en su poemario Canto a la Libertad, ratifica esta consideración y tributo, con su poema La Puerta, sultana del Momboy.

“Sultana bella de acrisolados valores
Madre sublime noble y generosa
Cautivante paraíso cubierto de flores
Bendita tierra gentil maravillosa…
Al peregrino en tu seno lo acogiste
Como una noble madre amorosa
Con mucho amor hasta le distes
Con gran devoción una buena esposa”
(González Rivas, Ángel. Pág. 32. Canto a la Libertad. Poemario)



         Templo San Pablo Apóstol, donde se casó el Guayanés, en 1967. 2781

González Rivas, es uno de las voces fundamentales de la poesía local de La Puerta y de la Venezuela contemporánea. Su obra se desarrolla prácticamente desde la década de los 70, cuando se consolida y se identifica definitivamente con esta población. Su poesía dedicada casi en su totalidad a los personajes y paisaje que lo entorna, lo hace erigirse como uno de los arquetipos del grupo de poetas de aquella época, que afloró en todo el territorio trujillano.  Ha publicado varios trabajos, articulista de prensa, en un buen costal de ellos, venerando a esta comarca, que se han agotado rápidamente, lo que confirma para nosotros, pobladores y nativos, la trascendencia de su poesía.


     Carátula del poemario Canto a la Libertad, de Ángel González Rivas. 3116.
Defensor de la dignidad de la poesía rural, hizo poesía cuando ya este género se consideraba en el ocaso, de manera terca siguió y sigue escribiendo en verso fuerte y nítido, poeta al fin, tan imperfecto como nosotros humildes mortales, se alza vital, humano y sencillo, como solo los poetas saben hacerlo. Una persona de mucho trabajo, cuando llegó a Valera trabajaba en el correo, vivió en La Cejita y montó un negocio de comestibles. En La Puerta, fue Presidente de la Junta Comunal, jefe de la CANTV. Luego, trabajó como Director de la Alcaldía de Valera y fue Director de Política de la Gobernación durante la gestión del Dr. Luis Ernesto Gonzalez.   
Al presentar estas líneas, aspiro rendir un homenaje en vida, a quien ha demostrado venerar a nuestra comarca, y como aporte al rescate de la memoria histórica y presencia para las generaciones posteriores. ¡Viva por muchos años nuestro poeta Guayanés!.

La Puerta, diciembre 2019.

domingo, 1 de diciembre de 2019

José Antonio Abreu, maestro y verdadero amigo de La Puerta.


  

Oswaldo Manrique R.

La amistad en cualquier lugar del mundo, trata de un sentimiento personal de afecto, puro y desinteresado que se demuestra y fortalece con el trato permanente  y con las acciones. Según los entendidos en el tema, involucra ciertos valores como la solidaridad, la lealtad, la sinceridad, el cumplimiento del compromiso o de la palabra empeñada, eso, lo encarna en nuestro criterio,  el verdadero amigo.  
Hace unos cuantos años, a mediados de la década de los 90, estando mi hijo Iván, cursando estudios de cello en el Núcleo Orquestal Infantil de La Puerta, fui a buscarlo y me encontré a Doña Elsa, la bien recordada directora de esta institución  y nos quedamos conversando, me dijo espérese un ratico para que conozca al Dr. José Antonio; por supuesto, no sabía de quien se trataba y me adelantó alguna información. Cuando llegó el personaje, saludó a todos los que estaban en la escuela,  doña Elsa nos presenta,  le conversó algo rápido de unos recursos e instrumentos nuevos que llegarían para la escuela, y  el hombre le dice en medio de aquella conversación informal, que no quería ir tarde a la iglesia. Se fue caminando, a la misa de 6 de la tarde en nuestro templo, y me cuentan que acostumbraba hacerlo cada vez que venía a La Puerta, porque estaba muy pendiente de esta escuela, con la que fue muy solidario, a la vez, aprovechaba de  visitar el templo parroquial  y le ofrendaba alguna oración a la Virgen de la Paz (Oviedo y Baños la  llamaba Nuestra Señora Santísima de la Paz). Al parecer era devoto de esta santa o era profuso marianista. Lo saludaban o él saludaba a quien se encontrara en la calle. Nos despedimos y me pareció una persona agradable y de buen trato. Entró a su misa.
Su sencillez, junto con su recogimiento y espiritualidad religiosa me llamó la atención, en un personaje de la elevada estatura intelectual y artística del Dr. Abreu.  Al cumplirse un nuevo año de su partida, estimo oportuno recordar aspectos de su vida.
El maestro José Antonio Abreu, nació en la ciudad de Valera, estado Trujillo, el 7 de mayo de 1939.   Considerado como símbolo del esfuerzo educativo y del trabajo en nuestro país, justo es reconocerle que le transformó la vida y la manera de ser a miles de niños que ingresaron al Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles y Coros de Venezuela,  en  un perseverante emprendimiento educativo que desde mediados de la década de los 70 y través de la música viene  infundiendo valores de respeto, trabajo  y solidaridad en los más de 1 millón  de niños y jóvenes que hoy integran este sistema social inclusivo y mundo Musical, que progresivamente, se han transformado en digno ejemplo a seguir en otros países.


Fotografía de Fundamusical.   Se observa al maestro Abreu  en compañía del joven  maestro Gustavo Dudamel.  

Sus biógrafos señalan que José Antonio Abreu, comenzó  sus estudios musicales en 1957, en la ciudad de Barquisimeto, contaba con 18 años de edad; luego se muda  a Caracas, donde estudió piano en la  prestigiosa  Academia de Declamación Musical de Caracas. Su formación no quedó ahí, se instruyó en órgano, clavecín y composición, en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, de la que egresó como Profesor Ejecutante, Maestro Compositor y Director Orquestal. Estudio en la Universidad de Michigan. Todos estos logros lo convirtieron en uno de los más destacados músicos y compositores del país.
A pesar de sus sólidos estudios musicales y de la carrera profesional que se le presentaba en este campo, decidió tomar estudios de economía, lo que hizo en la UCAB, donde se graduó y quedó ejerciendo como docente de esta casa de estudios superiores. Incursionó en la vida política con el Frente Nacional Democrático (FND), liderado por el intelectual Arturo Uslar Pietri y fue diputado al Congreso Nacional y como funcionario público: Director del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), y Ministro de la Cultura, posiciones donde desarrollo una encomiable labor.
Por su encomiable labor, ha sido objeto de diversos premios como: la réplica de la espada del Libertador;  el de la Unesco y la Unicef  le otorgó el Premio Internacional de Música IMC-UNESCO para el Sistema en 1993;  y distinciones a nivel internacional, como Embajador en Misión Especial para el Desarrollo de una Red Global de Orquestas Juveniles e Infantiles y Coros y Embajador de Buena Voluntad por la UNESCO (1995 y 1998); ha obtenido Doctorados Honoris Causa de acreditadas universidades.
En un interesante artículo, la clavecinista Adela Barreto, integrante del Sistema, le acredita al maestro Abreu un milagro que, es precisamente, el haber logrado que en nuestro país, cualquier niño pueda tener  acceso a los estudios musicales, independientemente de su extracción social, pudiente o no pudiente, puede ejercer ese derecho y beneficio (Barreto, Adela.   José Antonio Abreu, hacedor de milagros. 29 marzo 2018. En: Venezuela sinfónica.com). Debo agregar a esto, que el maestro Abreu logró crear las condiciones y oportunidades efectivas para que esos niños, tengan instrumentos musicales, docentes, asesoría, talleres, lugar de ensayo y presentación, y sean estudios totalmente gratuitos.  Un sistema real y efectivamente democratizador de la enseñanza musical.



Fotografía de Fundamusical. Se observa al maestro Abreu recibiendo un reconocimiento, a su lado otro de los grandes, el maestro Dudamel y  músicos del Sistema de Orquestas.

Con la fluidez de su talento y de sus vivencias, la citada articulista  nos resume en pocas palabras, el ideario de José Antonio Abreu y un aspecto de su obra: “Creía, y todos con él, que el arte era capaz de hacer de este mundo un mejor lugar. Era un hombre de fe y esa fe movió fuerzas políticas y económicas que hicieron realidad El Sistema de Orquestas, del cual los venezolanos estamos tan orgullosos, porque es la mejor y más reconocida carta de presentación del país…” (Ídem).  El maestro, amigo verdadero e indiscutible de La Puerta, que vino a dar no a quitar, sacrificó su expectante carrera musical por dedicarse a promover, organizar y desarrollar en cuatro décadas su ambicioso proyecto: EL SISTEMA DE ORQUESTAS. 
Al maestro Abreu, le debe nuestra parroquia el portentoso hecho que se abriera el Núcleo Escuela de Música Adela de Burelli, del  Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles y Coros de Venezuela,  que tantas satisfacciones ha dado a nuestra comunidad. Murió el 24 de marzo del 2018.
Adela Barreto, Clavecinista de la Escuela de Música Barroca Simón Bolívar, hace una descripción histórica de momentos vividos en nuestra  ejemplar escuela de música, en cuyos finos párrafos leemos lo siguiente:   “En el fondo del patio había una sala en la que ensayaban la orquesta y el coro. Yo iba, junto a mis hermanos, todos los sábados. Lo más chévere era encontrarse con los compañeros de la orquesta, que venían de varios pueblitos y páramos de los alrededores. En el largo muro junto a la entrada, se leía “Escuela de Música Adela de Burelli. Orquesta Nacional Juvenil, Módulo La Puerta” (Idem). Eran tiempos de la recordada y dinámica profe Elsa Cabrita. Nuestra escuela, es forjadora de gente virtuosa y honrada, no solo repleta de nativos de La Puerta, sino que hemos conocido alumnos de Timotes (Estado Mérida) entre ellos un agradable flautista amigo mío; de La Mesa de Esnujaque, Mendoza y algunos de Maracaibo (Estado Zulia),y  otros de Valera, que han escogido este centro de enseñanza y desarrollo de su vocación musical por la fama de sus abnegados docentes, y por la belleza de sus espacios; hace poco publiqué en este blog un articulo resaltando uno de esos hermosos espacios: la Capilla Musical de Santa Cecilia, ubicada en la segunda planta de esta edificación, herencia de las Monjas de Tarbes que allí se instalaron en la década de los 70. 
Vaya desde aquí un tributo mas para este excepcional trujillano y verdadero amigo de La Puerta.

 La Puerta, diciembre 2019.

El padre Verde y el padre Trejo, se excomulgan recíprocamente.


                                                                  Oswaldo Manrique Ramírez.


En el año 1948, nuestra parroquia es asiento de uno de los episodios   más controversiales y polémicos en su historia religiosa. Siendo ésta, una de las comunidades andinas de mayor religiosidad católica, desde que se asentó como Pueblo de Indios San Pablo de Bomboy en 1601, pueblo amantísimo de sus 4 joyas:  el patrono San Pablo Apóstol, la Virgen de la Paz, San Isidro y la Purísima, que en forma tranquila y sosegada practicaba su devoción, fue interrumpido por una desbandada dentro de la feligresía, considerando que los dos curas protagonistas de estos hechos, fueron párrocos y autoridad católicas de nuestra población, y además, buenos y queridos pastores.

Ni cuando la ruptura del gobierno de Guzmán Blanco, en 1877, que tuvo la idea en el Congreso Nacional de crear una iglesia venezolana por decreto, lo que no se le dio,  ni cuando el general Gómez, que se quebrantaron las relaciones con la autoridad eclesiástica, no se conocía que se hubiese producido un cisma dentro de ella, ya que fue religión oficial de Venezuela, inclusive, consagrada en las Constituciones nacionales.  
El anticlericalismo  del gobierno adeco, durante el llamado Trienio, casi desbordado en las mentes de los cureros dio pie a una campaña anticomunista. Una de las preocupaciones de un sector de la sociedad, era el tema de las autoridades oligarcas de la Iglesia católica. Un reconocido y popular sacerdote de Caracas y otros de varios Estados del país, promovieron la creación de una nueva, y constituyeron la denominada Iglesia Católica Apostólica Venezolana (ICAV), a ésta, se sumó un grupo importante de sacerdotes, y de fieles que fueron dando cuerpo a esta nueva comunidad religiosa criolla, una iglesia católica nacional. Entre ellos, se integró el  conocido padre Verde, nuestro párroco de La Puerta, lo que fue criticado por unos, y apoyado por otros.

La particularidad en cuanto a espacio, es que el cisma eclesiástico, se dio con mayor énfasis en Caracas, donde hacía vida pastoral el padre Castillo Méndez, y en Trujillo, donde estaba el padre Francisco José Verde, particularmente La Puerta, donde éste tenía su residencia personal y también la oficial. Antes y después de su consagración como Obispo, siguió viviendo en nuestra parroquia (antes Municipio). Ya siendo Obispo de los Andes, despachaba desde su residencia en esta misma localidad. 
  


Fachada del viejo Templo, donde ofició durante varios años el padre Verde, como párroco de La Puerta. 2785. 
Al incorporarse a la Iglesia criolla, Verde fue sancionado por el delito de apostasía, herejía y cisma. Debatió con varios sacerdotes y autoridades sus ideas y los motivos del cisma, que debían encontrar en la propia actuación ostentosa, pecuniaria y de doble discurso de los Obispos y curas católicos. Promovió la Iglesia criolla, es decir, una moderna en la que se utilizaba el idioma castellano en las misas y en los matrimonios, abandonando el latín que solo los curas entendían y apartaba a los feligreses del mensaje de Cristo.

En la tarde de un domingo, se presentaron a la casa de este clérigo, varios fieles y amigos, entre ellos las más connotadas beatas de la población, quienes consternados, le llevaron la noticia de que había sido excomulgado. Lo que les causó más conmoción, fue que durante la misa dominical, desde el púlpito, el mismo Padre Trejo, con sus propia voz,  había expuesto la sentencia de excomulgación. El ya Obispo de la nueva comunidad religiosa, no se inmutó y les explicó lo que estaba pasando en la Iglesia.


Gráfica de la nota de prensa, publicada por “El Crisol” en su edición del 21 de octubre de 1948, página 2,  que anuncia la llegada del Obispo verde a Trujillo, y por consiguiente a su residencia personal y obispal en La Puerta.  3094.


La Iglesia Católica Venezolana excomulga a 4 sacerdotes.  El Obispo Francisco José, ejerce su autoridad.
Los dos curas se dictaron sentencias como autoridades eclesiásticas, acusándose de incurrir en faltas condenadas por la iglesia, acarreándoles la prohibición de la comunión y del uso de  los  sacramentos y sufragios comunes de los fieles.  Los periódicos de ese tiempo cubrieron dicho polémico episodio; una de estas publicaciones reseñó lo siguiente:

Semanario Crisol, de la ciudad de Valera, Dirigido por Manuel I. Molina. Edición del día 25-11-1948. Pág. 3. N° 20. Valor: Una locha.
“REMITIDO. Nos. Francisco José Verde, Obispo titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico del territorio venezolano hago constar que: hace tiempo me separé de la Iglesia Romana por razones que expuse en oficio privado ante la Nunciatura Apostólica, como también ante el Arzobispo de Caracas y ante las autoridades eclesiásticas de Mérida. Por esas razones es bastante extraño que los Pbros. José Humberto Contreras, Ramón de J. Trejo, Rafael Ernesto Monsalve y Pedro Parra, Párrocos de Valera, Mendoza, Escuque y Carvajal, respectivamente, se hayan ocupado de Nos con excomuniones y censuras en los púlpitos de ¡las Iglesias!...- Por estos motivos, Nos, con la suprema autoridad divina que nos asiste declaramos Excomulgados, con la Excomunión latae sententiae, reservada a Nos, a los susodichos presbíteros José Humberto Contreras, Ramón de J. Trejo, Rafael Ernesto Monsalve y Pedro Parra. Esta Excomunión solamente podrá ser levantada por Nos, o por cualquiera de los sacerdotes de Nuestra Iglesia, Católica, Apostólica y Venezolana, siempre y cuando los fulminados por ella, den señales de arrepentimiento y contrición.- mandamos, pues, a los fieles de nuestras Iglesia Venezolana tengan a estos sacerdotes como excomulgados –sino vitandos-, al menos tolerados y dignos de compasión.  Dado y sellado en nuestra provisional Residencia de La Puerta a los veinticinco días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y ocho. (L.S.) FRANCISCO JOSÉ. Obispo Titular de Nueva Cádiz y Visitador Apostólico de Venezuela”  (González, Luis. Testimonios del periodismo trujillano. Tomo XII. Pág. 1301-A. Editorial Venezuela, Valera, 1987). 
Se desprende fácilmente de este Remitido, que el padre Verde, excomulgó al cura Ramón de Jesús Trejo, párroco de La Puerta, también al padre Pedro Parra y al presbítero José Humberto Contreras, admirado padre por sus obras sociales en favor de los sectores pobres de Valera; sin embargo, piadoso, la sentencia, aclara que podían ser tolerados y dignos de compasión.




Gráfica del Remitido ex comulgatorio, copiada de “El Crisol”, del 25 noviembre de 1948. 3093.


¿Quiénes son nuestros apasionados, polémicos y admirados párrocos?     
          Don Luis González, apreciado cronista y periodista, en su meritoria recopilación sobre el periodismo regional, denominó al padre Verde,  como un “personaje de antología”, agregamos que también lo fue el padre Trejo, el constructor de nuestro templo católico de San Pablo Apóstol. 

El padre Francisco José Verde, fue párroco de La Puerta, en la década de los  40 del siglo pasado; era un hombre estudioso, de una formación y doctrina de alta densidad. Nuestros abuelos lo recordaban como de carácter afable, de gran sensibilidad,  inclinado a la acción y pastoral social, preocupado por los desamparados, enfermos, desvalidos, un tipo de sacerdote humanista, vinculado a la iglesia de los pobres, preocupado por compartir y comunicarse en forma sencilla con su feligresía. Nació el 4 de noviembre de 1899, en Carora, estado Lara, Venezuela. Hijo de Francisco Verde Gallardo y Rosaura Elisa Bracho Pérez, ambos nativos de Carora. Su dos hermanas, Soledad nació en el año 1894 y Amelia nació en 1902.
Cuando sobreviene en 1948, el golpe de estado contra el gobierno adeco,  los oligarcas se alzan en Jajó y La Mesa,  grupos armados se organizaron bajo la comandancia del general Juan Araujo.  El padre Verde, al parecer, en su coherente línea anti oligarca,   marchó acompañando a la tropa del general Luis Felipe Llovera Páez, su amigo, desde que era Capellán del Ejercito, y ahora,   designado para reducir las fuerzas anti gobierno del general Araujo (Angulo Rivas, Alfredo. Adiós a la utopía).  

El padre Ramón de Jesús Trejo, fue párroco de La Puerta, hasta finales de la década de los 50 del siglo XX,  recordado por la comunidad por ser un hombre de acción, fue más inclinado al mejoramiento de la condiciones para que las actividades litúrgicas se realizaran  en condiciones adecuadas. A él, debe nuestra parroquia el que hoy tengamos el hermoso templo de San Pablo Apóstol. Se preocupó en demasía por lograr su construcción, viejos vecinos que en su juventud trabajaron en dicha obra, lo vieron muchas veces  hablando con los albañiles con los planos en la mano, o con su sotana negra llena de engrudo, o manchada por los elementos de construcción y otras veces, bajando y trasladando materiales, o ayudando en cualquier actividad en que se necesitara mano de obra.
Culto, estudioso, valoraba las expresiones culturales autóctonas; fue la primera persona que avizoró el talento natural de Josefa Sulbarán la pintora trujillana. El padre Trejo, fue la persona que vio la primera obra pictórica de Josefa, un día que fue en actividad pastoral, y ella le mostró el famoso cuadro con la panorámica de “Los Cerrillos”, lugar donde ella vivía con su familia, después llamado el cuadro perdido. A partir de este conocimiento, en el que él le pide que le haga uno parecido, entusiasmándola a que siguiera pintando,  se fue difundiendo la obra de esta excepcional artista.
Al contrario de lo que se lee en la placa inaugural, que está fijada en la fachada de nuestro actual templo, fue este cura, quien promovió la idea, proyectó, buscó el financiamiento, contó con la generosidad del señor Audón Lamus, uno de los hombres de mayor fortuna económica,  los maestros italianos que trabajaron, y  los construyó casi en su totalidad. Podemos decir, que fue su máxima realización material en nuestra parroquia, que pueden disfrutar tanto habitantes como los visitantes.

El padre Trejo, nació el 25 de mayo de 1907, en la población de Mucurubá, Estado Mérida.  Ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1929, en la Catedral de Mérida, con Humberto Corredor Tancredi, por Monseñor Chacón. Dijo su primera misa el 8 de septiembre de 1929, en Mucuchíes y predicó el Presbítero José Humberto Quintero, luego Cardenal de Caracas; también asistió Monseñor Acacio Chacón.

Desempeñó varios cargos eclesiásticos, entre ellos, Teniente de Betijoque, cuando el padre Moncada fue el párroco. Ayudó a Monseñor Carrillo en Trujillo. Pasó a ser Párroco de Santiago, estuvo 4 años. Párroco de El Alto, Sabana Libre e Isnotú. Luego Párroco de Montecarmelo. Enfermó y vivió un tiempo en Mérida, se incorpora como Párroco de Timotes, donde estuvo 14 años. Luego, párroco de La Puerta y Mendoza Fría, durante 26 años. Murió el 17 de julio de 1984, en Mendoza.
 Ese resumen biográfico, nos da una idea de la densidad y el calibre de la obra de estos sacerdotes.

 El cisma en la Iglesia.  El cuerpo social confundido y fiel a sus creencias de orden espiritual.
         En un trabajo sobre la Compañía de Jesús, como institución educativa en nuestro país, se refiere al cisma de la iglesia católica tradicional y la creación de una nueva iglesia; explica que en abril de 1948, en pleno primer gobierno adeco, se produjo un cisma en la Iglesia tradicional católica, en el que el reverendísimo sacerdote venezolano Luis Fernando Castillo Méndez, fue ordenado Obispo por Carlos Duarte Costa, fundador de la Iglesia Católica Nacional de Brasil. Su consagración fue como Obispo Primado de Venezuela y se hizo el 3 de mayo de ese año en la ciudad de Balboa, en República de Panamá (Yepez Castillo, Aureo. La Universidad Católica Andrés Bello en el marco histórico educativo de los jesuitas en Venezuela. Págs. 122 y 123. UCAB. Caracas. 1994).

En el citado ensayo, se incluye la opinión del político, ex Ministro social cristiano y elemento del Opus Dei, Rodolfo José Cárdenas, quien escribió sobre “el vedetismo de Castillo Méndez como líder cismático” que poco a poco se fue desinflando  basándose en las palabras de un cura de apellido Cortada, que anduvo con el prelado y lo acusó con lo siguiente de “ceremonias exageradas, devociones superfluas y cada día más abundantes lujos, comodidades de todas clases y misticismos carantoñeros para engañar a las pobres gentes” (Ídem).   A Castillo Méndez, en virtud de sus acciones religiosas revolucionaria dentro de la iglesia católica, fue calificado como comunista y pieza de supuestas maniobras políticas. Ocurrido el golpe de estado el 24 de noviembre de  1948,  el gobierno militar curero, ordenó vigilarlo y acosarlo,  fue apresado y torturado, y reacciona la población que rodea el Cuartel de policía en Caracas,  y posteriormente exiliado por el dictador Pérez Jiménez. Castillo Méndez  nació en Caracas, en 1922. Fue designado como Patriarca, es decir, el Prelado principal de la nueva Iglesia en Brasil,  hasta que murió en 2009.  

Las principales propuestas de la nueva iglesia católica, eran la elección popular de los Obispos, rechazo de la dictadura, particularmente la de Francisco Franco en España, y eliminar el celibato eclesiástico. No pudo trascender más allá del trienio adeco (1945-1948), esta iglesia nacional, rebelde y popular.
El padre Verde siempre se mantuvo en el marco diario de la enseñanza de la fe, obedeciendo el mensaje de Cristo y siempre al lado de los pobres, se le atribuye que era abiertamente anti oligarca, pero expresando el respeto a la iglesia católica, pues su influencia ideológica y formación venia de ella.  Sin embargo, el político socialcristiano Rodolfo José Cárdenas, pretendía también  descalificar al padre Verde, porque había declarado a la prensa, la manera sui generis de percibir la Iglesia.

El padre Verde, dio una declaración al diario  El Nacional,  publicada el 21 de noviembre 1948, en la que dijo:
“seré activo hasta la temeridad en este nuevo ideal (…) la iglesia católica venezolana no toma en cuenta la política. Para ella todos los hombres son sus hijos: los blancos, los rojos, los marrones, los verdes. Para salvar un alma no toma en cuenta la ideología de la materia que contiene. La nueva Iglesia fomentará entre sacerdotes y seminaristas, el respeto por las legítimas autoridades, por el gobierno constitucional, por los gobiernos eclesiásticos sean ellos protestantes, católicos, anglicanos...En el mundo actual lo que se necesita es   comprensión, acercamiento, amor, generosidad, desprendimiento. Nunca como ahora se hace necesario predicar el dulce mandamiento de Cristo: Amaos los unos a los otros”. (Ídem).

El padre Verde se mantenía en el marco diario de la enseñanza de la fe, obedeciendo el mensaje de Cristo y siempre al lado de los pobres, a la vez,  ratificando el respeto que sentía por la iglesia católica que lo había formado y ahora excomulgado. 


Presbítero José Humberto Contreras, uno de los excomulgados por el padre Verde. Gráfica copiada de  Testimonios del periodismo trujillano, de don Luis González. 3023.

Como se puede entender de su declaración, este movimiento eclesiástico, fue víctima de una campaña política curera, por parte de una conspiración de la dictadura militar, de Copei y las Ligas anticomunistas que se habían formado, de la autoridad inquisitorial de la vieja iglesia católica romana y lo sectores mas oscurantistas del Opus Dei.
  


 El cura Pedro Parra, párroco de la Iglesia San Juan Bautista de Valera, otro de los excomulgados por el padre Verde. Gráfica copiada de  Testimonios del periodismo trujillano, de don Luis González. 3021.


El padre Verde regresa a Trujillo, como Obispo de los Andes.
Días antes de aquella polémica declaración de prensa, el popular padre Francisco José, ex párroco de La Puerta, regresó a Trujillo,  realizó una gira por varias poblaciones, en las que fue promoviendo la nueva iglesia y sumando voluntades y fieles para su conformación. El Semanario Crisol, de la ciudad de Valera, Dirigido por Manuel I. Molina. Edición del día 21-10-1948. Pág. 2. N° 20. Valor: Una locha.  Tituló: Llegó Monseñor Verde.  

“Informaciones de la capital del Estado nos ponen en conocimiento que llegó Monseñor Francisco José Verde, Obispo de la Iglesia Católica Venezolana, recién elevado al rango de Obispo de los Andes, por Monseñor Castillo Méndez, Primado de Venezuela.
Monseñor Verde, perteneciendo aun a la Iglesia Internacional Romana ejerció el curato de varios pueblos trujillanos, entre ellos La Puerta, Mendoza, La Mesa, etc., luego fue Capellán del ejército. Se sumó a la Iglesia Católica Venezolana liderizada por Castillo Méndez, y viene a fundar su iglesia en los andes, donde aproximadamente empezaran los católicos a escuchar misas y otros oficios en lengua nativa.
…pero es presumible que gracias a la presencia y su labor infatigable Monseñor Verde…abandonaran la sotana negra para vestir la blanca que llevan los sacerdotes de esta iglesia revolucionaria que desconoce la autoridad extranjera del pontífice romano, y surge con plena autonomía venezolanista, a semejanza a la Iglesia Católica Brasileña, o la Ortodoxa de Inglaterra, Rusia, Grecia y otros países.
Seguramente veremos en breve una recia pugna religiosa entre católicos romanos y católicos venezolanos” 
(González, Luis. Testimonios del periodismo trujillano. Tomo XII. Pág. 1195. Editorial Venezuela, Valera, 1987). 


Gráfica de la llegada del Padre Verde a Pampán. Semanario Crisol, de la ciudad de Valera, Dirigido por Manuel I. Molina. Edición del día 11-11-1948. Pág. 2. N° 20. Valor: Una locha. 3092.

Leyenda pie de foto:” Un grupo de católicos en la población de Pampán, reciben a Monseñor Francisco José Verde, Obispo de la Iglesia Católica Venezolana. Éste celebrará próximamente en el Barrio Bella Vista de Valera una Misa en idioma castellano”. (González, Luis. Testimonios del periodismo trujillano. Tomo XII. Pág. 1301. Editorial Venezuela, Valera, 1987). 

La ICAV, creada por Castillo Méndez y el padre Verde entre otros, sigue existiendo, socialmente limitada, sus sacerdotes siguen construyéndola poco a poco,  realizando su trabajo de fe, de bajo perfil, sin ostentación y sin estridencia.
El verdadero motivo que nos mueve con esta crónica es, porque queremos en primer término al compartir este episodio, rescatar valores y personajes históricos importantes, de gran valía, de obra y pensamiento trascendente, quienes lucharon desinteresadamente por mejorar los condiciones materiales y espirituales de nuestra comunidad en épocas pasadas; y en segundo término, porque es hora,  que se haga el reconocimiento público  a la meritoria labor  de estos dos sacerdotes, que se desempeñaron como benefactores ejemplares de nuestro pueblo.
La Puerta, noviembre 2019.
Omanrique761@gmail.com


Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...