viernes, 24 de julio de 2020

Bolívar ecuestre, gráficas.



Estatua ecuestre de Bolívar, historia en gráficas.
Trujillo, Venezuela.

                                 Oswaldo Manrique R.

3ª. Galería fotográfica.

 Amigos lectores, a propósito de que se cumple un año más del nacimiento del Padre de la Patria, nos permitimos publicar un conjunto de 10 fotografías, sobre uno de los monumentos civiles  más imponentes de nuestra región,  por su tamaño majestuoso, su belleza artística y por su significado histórico, se trata del Bolívar ecuestre de Trujillo,  obra en memoria y tributo al Libertador; cada gráfica con su breve nota explicativa.  Incluimos en esta entrega, dos fotografías que consideramos necesarias en este dossier, una, de la Plaza Bolívar de Valera, y otra, de la Plaza Bolívar de La Puerta, nuestra comarca. Esta es la 3ª. entrega de fotografías antiguas de la temática de obras civiles y religiosas relacionadas con La Puerta, Estado Trujillo, en Venezuela.

La estatua ecuestre de Simón Bolívar, de Trujillo.


Gráfica N° 1.- Histórica fotografía de 1930.  Ingreso del morrocotudo camión “chingo”, marca Federal, que trasladó la voluminosa estatua de Simón Bolívar, a la ciudad de Trujillo en 1930. Obsérvese que también traía una caravana de carros atrás, se presume, que eran los que transportaban al personal técnico y ayudantes que montarían la majestuosa obra de bronce. La proeza del traslado (organización y logística) desde Puerto Cabello, sitio al que llegó la estatua desde Italia, donde fue elaborada, hasta la ciudad de Trujillo,  fue hecho en dos camiones marca Federal, adaptados, preparados y reforzados para soportar el peso de tan especial encomienda,  por el señor Rudolf Gerbes, de nacionalidad alemana, cuando en Venezuela las carreteras eran de tierra y piedra, mal acondicionadas o no compactadas y con puentes angostos, que no soportaban el enorme peso de la estatua, que estaba envuelta en guacales; a otros puentes tuvo que desmontarle las vigas de la parte superior para que pudiera pasar la alta carga y al cruzarlo, volver a armar la estructura,  todo eso lo tuvo que superar este personaje germano y sus ayudantes.  Solo recorriendo el tramo Puerto Cabello a San Felipe, consumió tres semanas. Colaboración de Huma Rosario Tavera. Cronografía N° 110jpg.  


Gráfica N° 2.- Histórica fotografía de 1930.  Toma general del momento en que se realizan los trabajos de montar la estatua, sobre la base, en la Plaza Bolívar de Trujillo; se observa el andamiaje y los obreros dando los últimos detalles a la obra. Según el escritor y poeta Rodolfo Izaguirre, pariente de este Gerbes, el desplazamiento de la estatua desde el camión hasta colocarla sobre la base fue dificultosa, porque tuvo que resolver lo de la inclinación, lo que hizo improvisando con vigas de hierro, fuertes listones de madera y gruesos mecates para rodar la pesada escultura y ponerla en el lugar preciso. Colaboración de Huma Rosario Tavera. Cronografía N° 113jpg.  


Gráfica N° 3.- Histórica fotografía de 1930.   Toma precisa del momento en que está llegando la estatua a la ciudad de Trujillo, pasando por la esquina del Hotel Trasandino, donde según su publicidad, había "buena mesa y variada". Obsérvese la alegría y entusiasmo de la gente, y hasta parece que paró el tránsito automotor, aquel día.   Relató el mismo Izaguirre en una conferencia, que cuando el general Eustoquio Gómez, presidente del Estado Lara y primo del “Benemérito”, se enteró que pasaría por esos predios la estatua ecuestre, dijo que la erigirían allí en Barquisimeto. Esto preocupó al alemán quien llamó inmediatamente al general Emilio Rivas, Presidente del estado Trujillo, éste a su vez, llamó al general Juan Vicente Gómez, quien de forma clara y tajante le hizo saber a Eustoquio, que la estatua era para Trujillo y punto. Ganaron una los trujillanos con el dictador, en el merecido homenaje al Padre de la Patria. Colaboración de Huma Rosario Tavera. Cronografía N° 108jpg.



Gráfica N° 4.- Histórica imagen de 1930.  Otra gráfica más amplia, del traslado de la estatua ecuestre del Libertador y Padre de la Patria, a la ciudad de Trujillo. Se puede apreciar la enorme estatua embalada, montada sobre el camión, pasando por el frente del Hotel Trasandino de la ciudad de Trujillo. Los hombres trajeados con paltó y sombrero, y las damas con  vestidos domingueros, algunas con trajes largos, para la ocasión de bienvenida de la estatua que honra al Padre de la Patria.  Los jóvenes, con pantalón corto, y su paltó y sombrero. Fue todo un acontecimiento histórico.  Colaboración de Huma Rosario Tavera. Cronografía N° 109jpg.


Gráfica N° 5.- Histórica fotografía de 1930.  Trabajadores empujando la base que sostendría la enorme estatua de Bolívar. Se puede apreciar, los escalones elaborados y que la base ya tenía el Escudo Nacional. Colaboración de Huma Rosario Tavera. Cronografía N° 111jpg.


Gráfica N° 6.- Histórica fotografía de 1930. Trabajadores en plena construcción de la base del monumento, es decir, donde se montaría la estatua ecuestre de Bolívar. Colaboración de Huma Rosario Tavera. Cronografía N° 112jpg.


Gráfica N° 7.- Histórica fotografía de 1960.   Estatua ecuestre del Libertador, Plaza Bolívar de la ciudad de Trujillo, Venezuela.  Algunos historiadores han afirmado que la monumental estatua fue colocada el 24 de julio de 1930, quizás quisieron decir que fue inaugurada en esa fecha. Esta obra que muestra a Bolívar, sobre un <<encabritado caballo que se sostiene en sus dos patas traseras>>,  fue fundida por el escultor Vittorio de Leda, en su taller de Viareggio, Italia, basado en el modelo de Adamo Tadolini y Pedro Tenerani, de la  erigida en el Perú en 1859. Tres ingenieros, también alemanes, que laboraban en el Puerto de La Ceiba, Carlos Polens, Carlos Bosch y Carlos Graewe, también colaboraron en la colocación de esta formidable estatua de bronce.


Gráfica N° 8.- Histórica fotografía de 1927. Plaza Bolívar de Trujillo. En este lugar,  que era la antigua Plaza Mayor, antes de colocar la estatua ecuestre del Libertador,  se encontraba la estatua del eminente prócer trujillano, Dr. Cristóbal Hurtado de Mendoza, Primer Presidente de Venezuela,  es decir, que al instalar la de Bolívar,  estuvieron las dos, por un tiempo, en la misma plaza.Encontrada en Guía General de Venezuela, obra del geógrafo francés Francis Bennet, publicada en 1929.   Cronografía N° 3388.




Gráfica N° 9.- Histórica fotografía de 1927. Plaza Bolívar de Valera (Estado Trujillo, Venezuela). Aquí por ser Municipio, corresponde estatua pedestre. Encontrada en Guía General de Venezuela, obra del geógrafo francés Francis Bennet, publicada en 1929.   Cronografía N° 3409.




Gráfica N° 10.- Fotografía reciente (2020). Plaza Bolívar de La Puerta (Estado Trujillo, Venezuela). Aquí por ser parroquia, corresponde solo Busto. Cronografía nuestra N° 3330.


Julio 2020.




jueves, 16 de julio de 2020

Guake, misionero de los páramos.



Oswaldo Manrique R.
  

I.-

Los viajeros, visitantes y turistas lo ven, a pleno y ardiente sol, pero pasan rápidamente desapercibidos; uno que otro, comentará algo de su color, tamaño, forma de misionero o de su posición, que en masa, hileras y orden, declinado o en-rumbado hacia una cuesta, otorga al paisaje una particular y natural representación artística. Rara vez, se parará alguien a detallarlo, salvo para tomarse una rápida fotografía, poniéndolo de fondo y al enviarla o subirla de acuerdo a las modernas tecnologías y redes sociales, continuar camino en la espesa capa de niebla. La cantidad de miradas alegres y satisfechas que recibe ¡la mayoría de ellas, de personas del extranjero!


Bella panorámica del paisaje frailejonero del Santuario Maen Shombuk (7 Lagunas),  La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Se puede observar flores y pétalos de tonos morados, combinados con finas y fulgurantes violáceas.  Cronografia de este blog, N° 3753. 

Bajitos, erguidos, ladeados, soportando la barriguda cabeza, propia de la tonsura, siempre lentos, meditabundos, son y constituyen el propio paisaje de los predios altos y fríos. El Guake, es una pequeña planta de hojas amplias, robustas y aterciopeladas, destacando como corona real, una flor de color amarillo de oro. Sale, crece y se reproduce en un hábitat exclusivo: los páramos. Guake, de acuerdo a lo investigado, es el vocablo indígena, Muisca-Timoto, con el que los indígenas denominaban desde tiempos inmemoriales, al popular frailejón, mucho antes de la llegada de la ocupación española.  

Alguna vez, en nuestra inquieta edad, fuimos a “raquetearlo” y quitarle un poco de esa especie de resina dulce que echa, y que hoy,  se comercializa abundantemente para varias actividades, entre ellas la producción de mermeladas y dulces exquisitos.  En Mérida, la hemos probado como mermelada de buen sabor. Tiene un extraordinario valor apícola, por la producción de néctar y polen; esto es polinizado por las abejas recolectándolo de sus flores. Echa una miel de color amarillo, manteniendo su característico aroma y sabor de frailejón.  En las tribus Timotes, que habitaron los páramos y sus descendientes, entre ellos los de La Puerta, acostumbraban desde tiempos inmemoriales elaborar una pasta del cocimiento de la planta, que bota una resina suave y agradable al paladar, y que utilizaban como manjar dulce. 

En la gráfica, parte de la Cumbre del Cerro San Antonio, Páramo de las 7 Lagunas,  La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela, se puede ver la abundante vegetación  de Guake. Cronografía N° 2567 


Solo el que ha nacido, tiene familia o es amigo de gente del páramo, o haber tenido la oportunidad de vivir temporalmente en  estas montañas, puede tener noción de las virtudes silenciosas, de la solidaridad innata y de la multifacética nobleza del Guake, mejor conocido como frailejón y científicamente como Espiletia.
En mi artículo anterior, El venerable del Páramo, explicaba las bondades entre ellas, la enorme función ambiental, de absorber agua de la neblina y almacenarla; sin embargo, me abstuve de revelar vivencias particulares, que solo los pobladores de las zonas parameras tienen, que van desde su uso como brebajes y guarapos medicinales para combatir la tos, gripe y enfermedades bronquiales, así como para los aromáticos bajos de cocciones calientes para limpiar las vías respiratorias, porque tiene propiedades sudoríficas; es  bueno en pomadas y preparados con su resina y trementina para fricciones musculares o para poner una cataplasma al que padece de parálisis, o enfermo de reuma y algunos lo indican para la histeria de las mujeres, en fin, es bueno para las enfermedades, lesiones,  heridas y parece que hasta para ayudar contra los tormentos del ánimo. en estos tiempos de pandemia, su uso se ha multiplicado.

Su utilidad domestica, haciendo un pequeño ejercicio de rememoración, comienza desde el patio central de las casas, donde se estila como ornamento y arreglo de flores, es innegable el bello color amarillo de sus flores. En lo interno, se les ve cerca del fogón, las abuelas agarran las ollas y budares con bojotes de hojas amarradas, lo usan para lavar y restregar los trastos, hay quienes incorporan a sus escobas caseras hojas de guake para barrer y quitar el polvo en las casas. 

Hermoso sendero hacia las 7 Lagunas, Santuario Maen Shombuk, se puede percibir una colorida y       esplendorosa vegetación de Guake. La Puerta, Trujillo, en Venezuela. Cronografía N° 3725.   

Quién no se acuerda de la alegría del cuerpo, cuando nuestras abuelas, agarraban el bojotico de hojas de guake para levantar la olla, de la que salía el humeante olor de guisado de arveja y coles o el feriado mute con pedazos de puerco y caraota con maíz; o en aquellas mañanas, cuando tomaban el caldero y el centro del desayuno era un pomposo mojito de huevo con sus jugueticos, como dicen ahora los muchachos.  Asimismo cómo olvidar, haber disfrutado de los más exquisitos y artesanales quesos ahumados que allí se producen. Sea de cabra o de leche de vaca, su sabor, textura, aroma, color es excepcional; son envueltos en hoja de frailejón para conservarlos y dotarlos de esas ricas cualidades.

Para el campesino, no acostumbrado a cargar rollos ni paquetes de papel sanitario, utiliza en la emergencia, sus hojas velludas y algodonadas para secarse y limpiarse sus partes pudendas.  Pero su responsabilidad y rol mayor, es el que no se ve, el frailejón o guake, es una planta que cumple la función de acumular agua. En síntesis, esa es parte de la polifacética nobleza de este misionero y del interés por proteger esta especie.
Es pertinente, ahora que se viene comercializando esta planta, con fines medicinales,  farmacológicos,   comestibles y otros, que se emprendan políticas de Estado para su protección y uso, así como la conservación del suelo y el paisaje, es decir, su hábitat natural: los Páramos, debido a su particular proceso de reproducción y crecimiento, como derecho de las generaciones futuras, que involucre desde los órganos educativos, culturales, y científicos en el rescate de nuestra cultura ancestral, en lo que los frailejones cumplen un papel importante, hasta los pobladores y visitantes de los páramos. Debemos abordar con una nueva lógica, el tratamiento del tema del ancestral Guake, que depare  tecnología, ciencia y beneficio para los pueblos, unida a la cautela en su extracción, para no hablar de peligro de extinción.

II.-

Lo que me movió a escribir nuevamente sobre el tema, fue que uno de los lectores de este blog, interpeló sobre la palabra con la que los Timotes, llamaban al frailejón, antes de la llegada de los europeos a tierras americanas. El comentario interrogante me pareció de interés, por ser esta planta exclusiva de las zonas montañosas de Venezuela, Colombia y Ecuador. Siendo la Nación Timotes, un desprendimiento o perteneciente a los Muiscas-Chibchas, en su proceso de expansión hacia estos predios trujillanos, incluyendo en el que nos encontramos, La Puerta.   

Introduzcámonos en el tema de forma sencilla. En la consulta al catalogo de vocablos de los Muiscas- Chibchas, de donde proviene la nación Timotes, encontramos:
Mu/guaca, guaqui, significando hierba o planta de hojas gruesas.
Mu/guasca, huazyca, que solían usar los indígenas indistintamente para identificar hierbas del genero de las Asteráceas, de climas parameros y templados, sus tallos son vellosos y pueden tener una altura entre 20 y 60 centímetros;  se incluye al frailejón dentro de este género (Diccionario de Muisquismos. En: Muysca.cubu.org).


Casi en la Cumbre de las 7 Lagunas. se puede ver. como protagonista de este espacio, al soberbio y hermoso Guake (frailejon) amarillo. La Puerta, Trujillo, Venezuela. Cronografía N° 4744.  

Mu/guasgüin, para llamar a aquellas pequeños arbustos con flores amarillas, de las montañas de la Cordillera Colombiana, rama de la Gran Cordillera de los Andes que se desprende del Nudo de Pamplona y que penetra en Venezuela (Táchira, Mérida y Trujillo) y se deprime en el Estado Lara. Asimismo, se dan en páramos con alturas superiores a los 2.500 m.s.n.m. (Ídem). Los tres vocablos, a los que nos hemos referido por su sinonimia y parecido fonético, se refieren a plantas silvestres del páramo. 
Guaque (Huake), según otros artículos consultados, sería la palabra indígena (Muisca) más difundida, con la que se llama al frailejón y que aún se conserva en ciertos páramos colombianos. Es un muisquismo, es decir, que proviene de la lengua Muisca; quizás sea un vocablo derivado de los anteriores, pero adecuado a la fonología española, que se usa poco o tiende a desaparecer, entre ellos: guake o huaque.

En el catalogo sobre dialectología regional, para los Timoto-kuikas,   recopilación del maestro Rafael María Urrucheaga, contenido en la obra del Doctor Amílcar Fonseca, también utilizada por el investigador Dr. Alfredo Jahn, encontramos palabras semejantes y coincidentes:
Gane, utilizado por los Timotes, para significar páramo (Fonseca: 320). Kiu-Gank, el páramo (Fonseca: 325).
gua, la mesa. 
Guaje, usado actualmente para designar un tubérculo silvestre parecido al ocumo. 
Guandá, para deisanr montañas, lomas y qeubradas. 
Guandú, legumbres.
Guate  (Huate), para distinguir hombre del páramo. Es el gentilicio aplicable a los habitantes de los páramos, solo si eran de raza indígena, es decir, de la nación Timoto. Usado desde tiempos remotos, proviene del Quechua y Muisca (Fonseca: pág. 321). El prefijo Gua “era silaba de significación variada, como sustantivo” que llegó con el proceso de expansión y poderío de los Muiscas hacia los Andes venezolanos (Ídem).

Una de las 7 Lagunas del Maen Shombuk, observese rodeada de abundante Guake .La Puerta, Trujillo, Venezuela. Cronografía N° 5703.    

Guate, también lo utilizaron los indígenas trujillanos, inclusive en las montañas de Carache, para designar un arbusto de los Humocaros y la zona fría, del que no se señalan sus características, pero se presume es el frailejón, por su virtud de ser de diversa variedad, se conocen actualmente, unas 60 especies que salen en páramos y sub-páramos (entre 2.600 y 4.200 de altitud) (Fonseca: pág. 322). Debo agregar, que el sabio Urrucheaga, hizo mayormente su recopilación lingüística indígena Timoto-Cuica en las montañas de Esnujaque, Jajó, La Puerta y Timotes, en el año 1844, y hablaba según sus biógrafos la lengua de los Muiscas, pobladores de los Andes Trujillanos y Merideños (Vida y Semblanza de Don Rafael María Urrucheaga, pag.22. Imprenta de Trujillo. 1973), y es el autor de la recopilación de ese Vocabulario, que se halla inserto en la obra “Los aborígenes del Occidente de Venezuela”, del Dr. Alfredo Jahn; ese trabajo se lo facilitó el ilustre historiador trujillano Dr. Amílcar Fonseca.

Aparte del reconocimiento y difusión en los páramos colombianos como guaque o guake (Huake), tanto lo encontrado en el diccionario de muisquismos, como en el de dialectología del Doctor Amílcar Fonseca, consideramos que es el vocablo de mayor coincidencia encontrado y el mas popularizado en aquellas tierras y seguramente, usado por nuestros Timotes; a la par, nos lleva a pensar que pudiera tener esta palabra, por la semejante fonología, varias acepciones, como antropónimo, indicativo de  indígena o habitante de los páramos; también,  para señalar lugar: Páramo (topónimo), y como fitónimo, en nuestro caso, para denominar al frailejón.

         III.-

Frailejón,  Guake, Nabalá, Soroco  o Espeletia.

No menos importante es, el conocer los otros vocablos con los que se suele  llamar al frailejón o guake (Huake).

Frailejón: este nombre, proviene de su descubrimiento en la primera expedición botánica realizada en el antiguo Nuevo Reino de Nueva Granada, encabezada por el investigador José Celestino Mutis, durante el reinado de Carlos III de España. Según la historiografía, al observarla los botánicos, puesta la niebla de los páramos, distorsionaba su aspecto natural, que solo veían unos capuchones que se asemejaban a los que llevan los frailes capuchinos, de ahí, que se les llame frailejón.

Un ejemplar esplendoroso de Guake (Huake) de los páramos venezolanos. 
Nabalá: es el nombre que le adjudicó el investigador Blake, para diferenciar la Espeletia Oculta. Proviene del Salmo 127.3, que significa herederos (Sidney Fay Blake. Contributions from the United States National Herbarium. 1924).

Soroco: en algunos sitios de Colombia, como parte del argot popular, se le llama Soroco, que significa lento, sonso, tonto, soquete. 

Espeletia: como especie herbácea, pertenece al género de las Asteráceas, propias o nativas de Venezuela, Colombia y Ecuador. Este nombre científico, se lo adjudicaron los primeros investigadores de esta planta, en honor al Virrey de la Nueva Granada José Manuel de Espiletia (1789-1797).

Con los datos antes expuestos, espero se encuentren cubiertas algunas interrogantes sobre el nombre originario de esta extraordinaria planta andina.

Febrero 2020.


domingo, 5 de julio de 2020

Margarita Ramírez, la Prefecta comprensiva.





Oswaldo Manrique Ramírez.


<<Porque no he de salir, enfebrecida,
a retomar la pálida congoja de,
 sin bandera, atravesar la vida>>.
(Ana Enriqueta Terán. Invocación a la madre).

Alejandro Dumas, en una de sus obras más celebradas, comienza con una sensata sugerencia para los escribidores: no se pueden crear o biografiar  personajes sin antes haberlos estudiado con suficiencia, madurez y concienzudamente. Como la conocí, la vi y la traté, como tuvimos eso que llaman empatía reciproca, me voy a contentar con relatar algo de su vida. Me voy a referir a una hermosa, dulce y justa mujer de La Puerta: Margarita Ramírez.

La conocí hace muchos años, debido a una especial circunstancia. Una familia acudió a mí, para que abogara por la libertad de un joven que habían detenido funcionarios policiales del Puesto de La Puerta, un día sábado, por resistencia a la autoridad y según el “protocolo” de ese tiempo (Código regional de Policía), lo remitían el lunes al degradante reten de El Cumbe, en Valera, de censurable recordación en la sociedad trujillana. Subí a la Prefectura, y me atendió una atenta funcionaria, que resultó ser la nueva Prefecta, de buen verbo, buen semblante, no usaba revólver al cinto tipo “Juan Charrasqueado” como se acostumbraba, esa actitud, me permitió pensar e intuir, que era una persona sensata y no se emborrachaba para acabar las fiestas populares a tiros; era distinto a lo que conocía de algunos de estos funcionarios. Pero hubo algo que verdaderamente me sorprendió: sabía leer y escribir. Se contaba en la Parroquia con una Prefecta que podía leer las certificaciones de partidas y los documentos que iba a firmar. Meses antes, quizás años,  expuse en una reunión de ciudadanos a la que me invitaron, en el Hotel Chiquinquirá,  con el Dr. Mancilla, Secretario General de la Gobernación, la situación de los prefectos analfabetas. 

María Margarita Ramírez Rivero.  

         Después de escucharme, la Prefecta tomó una decisión justa y ordenó a los funcionarios poner en libertad al joven detenido, no me pidió colaboración, me siguió sorprendiendo.  Así pues, la conocí, en la segunda planta, sede de la Prefectura de La Puerta, con vista al rio Bomboy y a los cementerios,  símbolos históricos para los puertenses. Pertenecía a otra estirpe de funcionarios, los probos, con otra práctica y ética, su nombre completo: María Margarita Ramírez Rivero, nació en La Puerta, el 18 de septiembre de 1940. Hija de Santiago Ramírez, un agricultor, muy apreciado en la comunidad, longevo, se le conoció como el hombre de los tres siglos; y de la señora Ysaura Rivero.

Estudio la primaria, en la escuela del pueblo; al culminar ingresó a estudios de normalista, aspiraba ser educadora, pero tuvo que abandonar, debido a las responsabilidades que tuvo que asumir en ese tiempo. Desde pequeña, fue voluntariosa y responsable, ayudaba a sus padres en el hogar, y recuerdan que, al morir a los 36 años doña Ysaura, su mamá,  asumió el rol de criar a sus hermanos menores, ya que era la mayor de los 8 hermanos. 

Quienes la conocimos, sabemos que era una mujer hermosa, intuimos que de joven, era muy atractiva. Su hija Iris Villarreal relató, que Margarita se casó a los 17 años de edad,  con Rafael Ángel Rivero, con el que procreó 5 hijos:   Ysaura Rivero, medico cirujana, especialista en pediatría, del Hospital Central de Valera; Ana María Ramírez, secretaria, Rafael Rivero, carpintero, José Antonio Rivero, herrero, José Gregorio Rivero, docente; y Enrique Rivero, agricultor; todas personas de bien y también con familias muy respetadas en la localidad.
A los 22 años quedó viuda, pasado el luto, decidió rehacer su vida, y se casa con Filadelfo Villarreal, con el cual procreó sus dos últimos hijos: Yris Villarreal, docente; Juan Carlos Villarreal, docente. Como se puede percibir, su aspiración frustrada de ser educadora de aula, se vio recompensada en sus hijos porque varios de ellos, coronaron la carrera docente.

La historia de Margarita, es como la de toda mujer andina, trabajadora, emprendedora, de mucho sacrificio, madre sobre todas las cosas,  fue una mujer de lucha, en su familia dio además del afecto materno a sus hijos, inculcó valores y ejemplo; recuerda Yris Villarreal, que un tiempo su mamá se dedicó a lavar y planchar en casas de familia para ayudar al sustento económico de sus hijos;  inclusive, laboró con una familia española, que se asentó en La Puerta, con la que aprendió y desarrolló la técnica de elaborar muñecas, tapetes y otros objetos en tela, los que cosía con mucho esmero y aplicándole su talento artístico.

Aficionado como era yo de subir a la Plaza y a la esquina caliente,  los sábados, domingos y días festivos, la veía cuando iba a sus ocupaciones religiosas o misas en el templo y nos poníamos a conversar. En esos encuentros nos permitíamos ponernos al día en información nacional y regional, que eran temas de su mayor preocupación, por ser funcionaria de gobierno.
Tiempo después comprendí, esa especial empatía o simbiosis, el intercambio de información, de opiniones, y lo hacía con uno de esos diez o veinte irreverentes izquierdistas que existían en aquel  momento en el Estado Trujillo; eso demostraba la anciana tesis de que los polos opuestos se llevan bien.  Después que ganó Chávez, hasta los viejos gomecistas, incluyendo los puntofijistas,  sufrieron la falsa metamorfosis hacia el zurdismo, ella no.    

En la lucha social y comunitaria.

Relató su hija Yris, quien es docente en un plantel educativo de la parroquia,  que su mamá desde joven,  preocupada por los problemas de la comunidad, apoyó luchas que unas resultaron favorables, y otras, que decepcionaban, sin embargo, ella no perdía las esperanzas ni la fe en conquistar tiempos mejores para el colectivo; un ejemplo, de su empeño social, fue  lograr el terreno para construir lo que hoy es la Urbanización Santa Eduviges II de La Puerta. De vez en cuando, hacía un alto en la lucha, y se iba de viaje con sus hijas, ellas recuerdan, que pudieron disfrutar días de calidad con Margarita, que era como la llamábamos en la comunidad, fueron estadías y temporadas en Mérida, Maracaibo, Caracas, Tucacas y en la Isla homónima: Margarita, que le agradaba muchísimo.

Margarita Ramírez, en un merecido agasajo social en la Parroquia. 


Muy sociable, tuvo amistad con los seres más disímiles y de diferentes caracteres, con afectos de diversas  toldas políticas y religiones, pero consideraba la amistad como un valor social importante, más allá de cualquier cultura, posición económica,  raza, color, religión o credo político, tuvo una muy estrecha amistad entre otros con: Auxiliadora Rosales,  Juana Intili, Yeni de Abreu, Guillermo de Andara, Coromoto Romero, Paula Paredes, y con Carmen Carrasquero, hoy difunta.

Su Lealtad Política. Cargos públicos.

Se desempeñó como Prefecta de la parroquia La Puerta, desde el año 1996, hasta el año 2003.  Era una mujer de mucha sensibilidad humana, nunca llegué a escuchar quejas de un maltrato o de alguna irregularidad de esta funcionaria;  católica de formación, con convicciones y valores familiares que supo transmitir a sus hijos, y asimismo, procuraba insertarlos en la comunidad.
Lamentablemente, las miserias humanas andan sueltas. Un día la llaman de la Gobernación y le dijeron que debía poner su cargo a la orden, que la felicitaban y le agradecían por su gestión en el cargo y etc, etc,  etc. A la loable labor de aquella dama, la superioridad le puso término, hasta aquí llegaste; eso, le produjo cierta decepción personal. Se dio cuenta, que su buena gestión, fue valorada muy poco. Conversamos acerca de este asunto.
La entrevisté en un  programa que hacíamos los sábados a las 8 de la mañana, en la radio comunitaria de La Puerta. El tema era sobre el día de la madre y su celebración. Su voz, su gracia, y sus sabias respuestas hicieron esa mañana, uno de los mejores y más animados programas; fue una verdadera matrona, conciencia y experiencia. 
Margarita -me permitía tutearla-, me confesó que era amante de la Democracia y del Derecho, que su mundo se guiaba, además de Dios, por esos dos pilares. Militaba en el partido Acción Democrática (AD), fue siempre leal a esta organización política, a pesar que, no compartía la ola de corrupción que sacudía las bases de la República y particularmente en nuestro Estado. Así era ella. 

Margarita, cuando alguien tenía una muerte repentina sin sufrimiento o los que morían de infarto, acostumbraba a decir: <<Que Muerte tan linda, ojala cuando yo muera sea así>>, y esa aspiración,  se le concedió. El 12 de junio de 2014, murió esta matrona puertense, esta abnegada heroína de las circunstancias que se le presentaron y modelo de ciudadana, que debe ser registrada como personaje meritorio, de nuestra historia local. 

 La Puerta, julio 2020.


sábado, 4 de julio de 2020

La Rebelión de los Comuneros y la incursión frustrada al Valle del Bomboy y pueblos trujillanos en 1781.


Oswaldo Manrique R.




El próximo año, por este mismo mes,  se cumplirán 240 años, del estallido de la extraordinaria insurrección indígena, conocida como la Rebelión de los Comuneros del Socorro, de 1781, que llegó y todavía retumba en nuestros  páramos.   Como consecuencia de la imposición de alcabalas y aduanas,  para recaudar nuevos tributos y contribuciones, de los productores y comercializadores del tabaco y del aguardiente, varios estratos de la sociedad neogranadina, se insurreccionó el 16 de marzo de 1871, en la Villa del Socorro,  movimiento de comuneros que al establecer una estrategia político militar de rechazo al mal gobierno colonial interno, se fue extendiendo hasta la región andina venezolana, específicamente Trujillo, donde gran parte de su población se sostenía económicamente de la explotación de la caña de azúcar y sus derivados.

          Las autoridades de Maracaibo y de Caracas, enviaron contingentes militares para evitar que la invasión entrara a Trujillo. El 8 de agosto, el ejército rebelde ocupó la ciudad de Timotes, colindante con los pueblos indígenas Bomboy, de La Puerta, el de Jajó y La Mesa de Esnujaque, y difundió una proclama a los Trujillanos, en la que los exhortaba a incorporarse a esa rebelión popular.  Había salido el 6 de septiembre, la llamada Expedición de la Frontera, integrada por más de 1.000 hombres armados, jefaturada por el teniente coronel Juan de Salas.  
Desde El Socorro (zona de la hoy Colombia), el movimiento de los Comuneros Indígenas y Mestizos se fue expandiendo. Las banderas ideológicas, surgían desde las tierras de Túpac Amaru, cuyos volantes y panfletos llegaron rápidamente a los andes venezolanos, primero San Antonio y pueblos de Táchira, en Mérida tuvo gran repercusión, inclusive el 30 de junio de 1781, se instaló una especie de gobierno revolucionario designando  Capitán General al mestizo José García de Hevia, líder de pequeños agricultores, artesanos, indígenas Timotes, y hasta mujeres que se dedicaban a la siembra y explotación comercial del tabaco y chimó, productores de miche artesanal; el 8 de agosto toman el pueblo de Timotes, y corrió el frenesí   por  estas tierras colindantes con las Encomiendas del Pueblo San Pablo Apóstol del  Valle del Bomboy, también conocidas como La Puerta, que desde finales del siglo XVI, no le habían reactivado el sentimiento de resistencia indígena, que posiblemente logró variar el trato de los encomenderos hacia los Bomboyes.



El frenesí desbordado por las ideas de los Comuneros del Socorro, llegó hasta los pueblos Trujillanos, entre ellos, La Puerta. Cronografía N° 3237. 


Al parecer, ese mensaje de reivindicación económica, caló mucho en  los indígenas Timotes, no solo los que habitaban la serranía de Mérida, sino los asentados en el Pueblo de San Pablo Apóstol del Bomboy, en Jajó, La Mesa de Esnujaque y caseríos vecinos.  La proclama de los Comuneros enviada a los habitantes de estos pueblos,  clamaba: “Hermanos, hasta aquí habíamos venido engañados con los mandatos de aquellos crueles ministros, que mostrándonos la piel de oveja tenían para nosotros el corazón de lobo; bien habréis conocido que así los mismos de Santa Fe como los de Caracas nos han dado el veneno en taza de oro, esto es: que paliendo sus robos en cedulas reales, nos hecho reventar con el tosigo de alcabalas duplicadas, donativos desarreglados etc. Y así, basta ya de martirios y ver morir de hambre a nuestros padres, mujeres, hijos y familias” (Arciniegas, Germán. Los Comuneros. Tomo 2, pág. 64. Biblioteca Ayacucho. 1992).  Induce ese mensaje, un contenido anticolonial en el fondo, a pesar del reclamo reivindicativo en lo económico contra el monopolio comercial ejercido desde 1728 por la Compañía Guipuzcoana. Este levantamiento,  aunque fallido, logró que en 1785, dichos empresarios vascos, terminaran sus actividades monopólicas y privilegiadas en Venezuela, adaptándose  el Reglamento aprobado por Carlos III,  sobre Libre Comercio para los intercambios entre la metrópoli y las Colonias americanas, de octubre de 1778.
Viendo las autoridades coloniales el influjo de estos comuneros en Trujillo, creando un clima de tensión y de auge popular,  inmediatamente enviaron una expedición militar desde Maracaibo, y también de Caracas, denominada “Expedición de la Frontera”; para evitar el ingreso de Los Comuneros a Trujillo, precisamente a La Puerta, el límite político administrativo y jurisdiccional con el Virreinato de la Nueva Granada (hoy, Colombia).  Los dirigentes de los insurgentes,  enviaron comunicaciones a los propietarios criollos y a los mestizos de la zona, pero éstos, liderizados por Antonio Nicolás Briceño, el Abogado realista, padre del futuro prócer,  como buen súbdito de la Corona Española les dio un no rotundo, a la vez, que iban llegando a la Mesa de Esnujaque, las fuerzas realistas del gobernador de Maracaibo, retirándose los Comuneros, atrincherándose en Mérida. Este Briceño, ocupó cargos públicos importantes en Trujillo, fue Procurador; su pariente, Sancho Antonio Briceño, que lo acompañó en esta jornada,  en 1785, fue designado Teniente de Gobernador, el principal cargo político y administrativo de la ciudad. Mario Briceño Iragorry, en flamante discurso ante la Academia de la Historia, dijo sobre el abogado Briceño lo siguiente: “… Luchó contra los Comuneros de Mérida, cuyo movimiento se debeló debido al influjo de Briceño. Era persona de grandes recursos económicos…” (Discurso de Mario Briceño Iragorry, a su ingreso a la Academia Nacional de la Historia, en 1929). Briceño, se enfrentó a la propia familia para defender a la   Monarquía Española, luego -aunque no obtuvo lo que aspiraba-,  cobró en privilegios esa defensa.  Sobre el ámbito de esa insurrección indígena refiere el médico e historiador Vicente Dávila, que “…llegó a Trujillo, sin que hubiera traído mas consecuencias que agitar las tierras occidentales de la Capitanía General de Venezuela y lanzar la chispa de un fermento que los hijos y nietos de dicho comuneros iban a recoger, cuando transcurridos algunos lustros, la libertad de Venezuela, personificada en Bolívar…pasaba la frontera y de victoria en victoria, realizara la campaña que le dio vida a la Segunda República…” (Dávila, Vicente. Discurso de ingreso a la Academia Nacional de la Historia). Así ocurrió, llegó a los pueblos de Trujillo.


La Rebelión de los Comuneros agitaron las ideas libertarias en Venezuela. Cronografía N° 800126.

Lo curioso del acontecimiento es que los Comuneros de Mérida, habían  designado como Capitán a Francisco Antonio Uzcátegui y Rivas, esposo de Andrea Briceño, familia de los Briceños trujillanos,  aunque por su enfermedad y  posterior deceso impidió ejerciera el cargo. Otro de los Briceño, José Ignacio, nacido en Trujillo, hijo de Basilio Briceño y Soto y María Gregoria Ruiz Valero, también fue designado como uno de los capitanes del movimiento merideño. A pesar de eso, otros miembros de la familia Briceño,  se opusieron abiertamente a la rebelión y acompañaron y participaron en su represión, esto les valió para solicitar méritos a la Corona, mientras que sus familiares rebeldes vieron peligrar sus propiedades por la confiscación de bienes que siguió a la derrota de la insurrección. Entre los fieles súbditos al Rey destacaron “…el merideño Ángel Briceño que buscó obtener el apoyo de parte de su familia de Trujillo, en donde la actuación de Antonio Nicolás Briceño y Sancho Antonio Briceño, permitió organizar una fuerte resistencia que impidió a los Comuneros abrirse paso hacia Caracas.”  (Muñoz Oraá,  Carlos Emilio.  Los Comuneros de Venezuela. Págs. 122 y sig. ULA. Mérida, 1971).   Además de la evidente división de la familia Briceño, fue con el aporte en mulas, víveres y dinero de las haciendas de estos Briceño, en el valle del Bomboy, con lo que montaron la resistencia entre Timotes, la Mesa de Esnujaque, Jajó  y la Puerta, a la amenaza de los Comuneros, mientras llegaron las tropas realistas. Así se frustraron, los objetivos de expansión de tan vasto movimiento.


La insurrección  <<mesiánica y revolucionaria>>.

El liderazgo mestizo de este movimiento, lo asumió parte de la familia Briceño, que estuvo dividida, un grupo seguía a Ángel Briceño, y otro a Antonio Nicolás, el abogado y padre del prócer,  aunque fue un movimiento amplio que recogía la vieja aspiración de los criollos, relacionado con la igualdad para optar a los altos cargos de gobierno, entre sus banderas: “…a que los americanos se han de emplear en las plazas de primera plana en ambas líneas…”. Ocupada la Parroquia Ejido, cercana a Mérida, por más de 7 mil comuneros armados, siguieron avanzando; Briceño  Iragorry narró este hecho en sus Tapices, que el 28 de julio de 1781, ”… tres mil de ellos penetraron sin oposición a la ciudad de Mérida, y de allí dirigieron cartas a los cabildos de la ciudad de Barinas y Trujillo en que se invitaba a dichas poblaciones a sumarse al movimiento conocido en la Historia  con el nombre de Revolución de los Comuneros del Socorro…” (Briceño Iragorry, Mario. Tapices de Historia Patria. 12° Tapiz. Caracas, 1933). Seguía creciendo el germen de la libertad y la igualdad ya no entre los propietarios criollos y mantuanos, sino en el seno del sector mayoritario de la población, los mestizos y lo que quedaba de la raza indígena. 


Túpac Amaru,  líder indígena rebelde suramericano, precursor de la insurrección comunera.

         La incidencia de la rebelión de Túpac Amaru en Suramérica,  hizo despertar al Reino español, sobre los futuros levantamientos  populares,   de tal forma que Don José de Ábalos, Gobernador Intendente de Venezuela, envió al Rey un Informe en el que le proponía  el establecimiento en América de cuatro monarquías confederadas con la metrópoli.  Lo que sería  explicado, en otros términos, por el famoso estadista ilustrado Conde de Aranda en 1783 y que comprendía transformaciones en la estructura de la sociedad colonial. El Obispo Mariano Martí, de la Diócesis de Caracas (1770-1784), testimonió que la Rebelión de los Comuneros del Socorro, habría llegado hasta La Puerta y Trujillo, y dirigentes de ella le habían dicho que Túpac Amaru vivía y había desplazado al mismo Rey español en la alejada Audiencia de Santa Fe de Bogotá; por lo que el Obispo llegó a la conclusión que ese momento tendía a la Coronación, de un inca o de Túpac Amaru (Ratto Ciarlo: Resonancia de Túpac Amaru en Venezuela. Diario El Nacional, pág. 6, edición del 7 junio 1981). Lo que evitaron las acciones diligentes de los Briceño del valle del Bomboy y otros de Mérida, lo cobró el padre del prócer Antonio Nicolás Briceño, al solicitar al gobierno imperial español se le concediera retribución y cargo, por su actuación al enfrentar a los Comuneros.

De esta rebelión  indígena, escribió Eduardo Galeano, en Las Venas Abiertas de América Latina, que Túpac Amaru había liderado una extraordinaria insurrección de carácter “mesiánico y revolucionario“. Al efecto señaló que dicha rebelión  al estallar, “decretó la libertad de los esclavos, abolió todos los impuestos y el “repartimiento” de mano de obra indígena en todas   sus formas, los indígenas se sumaban, por millares y millares a las fuerzas   del  <<padre de todos los pobres y de todos los miserables y desvalido>>…Marchaba predicando arengas: todos los que murieran bajo sus órdenes en esta guerra resucitaran para disfrutar las felicidades y las riquezas de las que habían sido despojados por los invasores…”. Finalmente, Túpac Amaru, fue traicionado, capturado y decapitado en el Cuzco. 



La Puerta, marzo 2020.



miércoles, 1 de julio de 2020

La Puerta histórica en fotografías (III).



Oswaldo Manrique Ramírez.

Como les prometimos, esta es la segunda entrega de fotografías antiguas de la temática de obras civiles y religiosas de La Puerta. Uno de los objetivos de este blog, que hemos propuesto, es rescatar, compartir y publicar un conjunto de fotografías, que han suministrado generosos colaboradores, como una forma de divulgar varios aspectos de la historia de La Puerta.  Dando tiempo al tiempo, esperamos  les agrade y a la vez, puedan compartirlas con sus paisanos y familiares.  


Fotografías antiguas de La Puerta, en Trujillo, Venezuela.
(2ª. Galería). 


 


Gráfica N° 1.- Histórica fotografía de (1985). Panorámica del centro del casco urbano de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela. Se observa en la parte inferior derecha, la Plaza Bolívar, arriba, el templo de San Pablo Apóstol, más atrás, los tres bloques paralelos de aulas, con techo acerolit rojo, del Grupo Escolar José Luis Faure Sabaut.  La vía larga, es el Callejón de los Muertos, llamado así, porque ese era el cementerio indígena, hoy avenida Los Jumangues. Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2765.


Gráfica N° 2.- Histórica fotografía de (1950). Sector Centro, del casco urbano de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela. Toma desde la plaza Bolívar, esquina Avenida Páez con calle 7, a la izquierda, casa de Don Rafael Villarreal, uno de los primeros comerciantes de este pueblo, hoy bodega de Pablo Villarreal; diagonal, la bajada del río, camino al Cementerio y al sector Pueblo Nuevo; se observan trabajos de construcción del muro de contención, realizados por José Concio Rivas y ayudantes del pueblo; no existía el Edificio Municipal (hoy Prefectura); a la derecha, se ve, la casa donde estuvo el negocio de víveres de Pedro Villegas (el viejo), luego, local comercial de Don Carmen Matheus. Ambas casas se conservan. Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2513.



Gráfica N° 3.-   Histórica fotografía de 1946. Panorámica de la carretera en construcción de La Puerta-Timotes, a la altura del sector Este de la parroquia.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2519.


Gráfica N° 4.-   Histórica fotografía de 1950. Panorámica del Valle de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela, se observa poco desarrollo urbano y abundante vegetación. En el lado izquierdo, hacia el sector Pueblo Nuevo, Carretera Trasandina, no se ven casas.  Gráfica tomada desde Valeralta. Colaboración de  Tulio Ramón Rivas.  Cronografía N° 2518.

Gráfica N° 5.- Histórica fotografía de 2012. Toma general del sector El Llanito, en el Páramo de La Puerta (también llamado Los Torres), La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela;  se puede ver aspecto de la carretera que conduce a los distintos sectores de este páramo. En este lugar acampan los excursionistas y visitantes, así como, punto de descanso para los que van a las 7 Lagunas. Esta gráfica la publicó el amigo Antonio Lino Rivero, en dicho año.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2529.



Gráfica N° 6.- Histórica fotografía de 2012. Toma extensa de la vialidad agrícola, desde el sector El Llanito, en el Páramo de La Puerta (también llamado Los Torres), Estado Trujillo, Venezuela,. Se observa al fondo la bifurcación que conduce a distintos sitios de este inmenso páramo. Algunos dicen que aquí es donde comienza el verdadero páramo, sin hacer distinción con lo de sub-páramo.  Esta gráfica la publicó el amigo Antonio Lino Rivero, en dicho año.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2530.

Gráfica N° 7.- Histórica fotografía de 2012. Toma general de la Cumbre del Cerro San Antonio, lugar donde cayó parte de la aeronave siniestrada en 1991. Obsérvese que es zona frailejonera, es uno de los lugares más altos del Páramo de las 7 Lagunas, en La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela.  Esta gráfica la publicó el amigo Antonio Lino Rivero, en el citado año.  Colaboración de  Tulio Ramón Rivas. Cronografía N° 2567.



Gráfica N° 8.-  Una de las calles principales de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela, se pueden ver estacionados varios vehículos de la época, cuando se salía por la Calle Páez y se entraba al pueblo por la Calle Bolívar (hoy Avenida Bolívar).  Se observa un poste de electricidad. Posiblemente esta fotografía fue tomada a comienzos de los años 50 del siglo pasado. Cronografía N° 2790.   


Gráfica N° 9.- Antigua calle de La Puerta. Se puede apreciar que era de tierra y piedra, tiene aceras angostas en ambos lados; y bastante inclinada. Cronografía N° 2786.



Gráfica N° 10.- Histórica fotografía de 1950. Antiguo Templo San Pablo Apóstol de La Puerta, Estado Trujillo, Venezuela.  Colaboración profesor Beltrán Briceño. Cronografía N° 3156.

A todos nuestros generosos amigos, vecinos y lectores, les pedimos nos den su comentario en el blog, acerca de esta recopilación fotográfica y si tienen información que corrija o complemente la que publicamos, se lo agradecemos. Igualmente, a quienes tengan fotografías antiguas de personajes, populares,  artistas, militares, políticos, sacerdotes, deportistas, comerciantes, educadores, profesionales, empresarios y hacendados de La Puerta, que quieran compartir en este empeño de rescatar nuestra memoria histórica, le agradecemos nos las hagan llegar al siguiente correo:

La Puerta, julio 2020.

Sofía Angulo Arboleda de Ramírez: abolengo, filantropía y belleza en La Puerta

Por Oswaldo Manrique (*) Eso ocurre en el balcón de la casa. El fondo, la avenida Bolívar, muy cerca de la casa de los Alarza. Una terra...