domingo, 22 de mayo de 2022

La Puerta y sus Poetas (1900 - 2020)

 

La Puerta y sus Poetas (1900 - 2020).

Oswaldo Manrique.



¿Qué son, por qué son y cuáles son nuestros poetas? 

Juglares, bardos, cantautores,  compositores, improvisadores, cantadores de décimas, hacedores de versos, gente con valores y principios edificantes, conjugados en labranza de la belleza y de la estética, quizás en decadencia le han dedicado hermosas obras a La Puerta; por ejemplo, el estilo y la métrica de Regulo Burelli, o el verso libre y alegre  de Américo, o la décima profana  de Concio Rivas, la prosa campesina con  mensaje solidario del recién fallecido poeta Echeverría. Incluir, por supuesto, el verso de combate de Alí Primera. La resplandeciente Ana Enriqueta Terán con sus tercetos de tradición formal, quizás muchos son de la escuela del romanticismo, con medida y espacio, y otros, con un manejo impecable y formal del lenguaje, en su estructura metafórica.

Con ánimo informativo y de recordación, se han recogido aquí, algunas muestras de nativos o no de esta Parroquia, que se consideran y adoptan como nuestros, por haber tenido como musa a esta comarca, por haberla tributado con su más hermosa lírica y nos permitimos engalanarlo transcribiendo a continuación algunos trozos de los luminosos versos que nuestros eximios bardos, le dedicaron a La Puerta. 

Mario Briceño Iragorry (Trujillo 1897 – Caracas 1958). 

Cultor de ese sentimiento estético por la tierra de la madre de Dios,a quien le leí con sorpresa aquello que La Puerta, no es un pueblo, sino una Puebla, espiritualidad y belleza, en efecto, es la Matria. 

La letra sabia y elegante de don Mario, me enseñó cómo se siente y se quiere a un pueblo. De forma desprendida y hasta poética, describió a La Puerta de comienzos del siglo XX, en su única novela Los Ribera, publicada en 1957, que invito a todos a releer. En ella, describió a esta comarca rural así: <<los viajeros continuaron, entre sembradíos de trigo y maíz. El camino que conduce a La Puerta a través del estrecho y delicioso valle… no se dieron cuenta de la vía ni de los dorados trigales del contorno, hasta que llegaron al delicioso sitio de “El Pozo”, ya despejado de la niebla mañanera y en cambio alumbrado por un sol esplendoroso que daba mayor nitidez a los lirios inmensos y vueltos hacia el suelo, pendiente de las frondosas matas de floripón ahiladas a la vera del camino>>  (Briceño-Iragorry, Mario. Los Ribera. Pág. 30. En: Abreu Burelli,  Alirio. Un Valle, una Aldea, un río. Caracas. 2007). En su prosa clara, armónica y de particular contenido conceptual, hizo una descripción precisa y al mismo tiempo sugerente e inquietante sobre La Puerta, en los comienzos del siglo XX.

            En  esa  percepción, sobre tópicos filosóficos de la vida y como tema de dimensión espiritual y religiosa, agregó lo siguiente:<<En la mañana, al mediodía, en la tarde…la gente de La Puerta está obligada a pensar en la muerte…parece que fueran inclinados por la ventisca para saludar constantemente a los difuntos. Sin que la meditación ocupase a planos superiores, el hombre de La Puerta se acostumbró a mirar con naturalidad cercana el problema de la muerte y aprendió a compenetrase a la vez, con lo transitorio de la vida> (Idem); la forma en que escribió este pasaje, es de tanta profundidad, que solo es propio de quien quiere a un lugar y su gente.




Alirio Abreu Burelli.  (1934-2009).





La fina prosa del profesor Abreu Burelli, y la dedicatoria a este pueblo, donde nació, la podemos observar en un pequeño fragmento sobre el escudo local, que aguza nuestro sentidos:”… que representa las montañas, el valle y el río Momboy  y en el medio una gran puerta abierta de par en par, como símbolo de hospitalidad, transparencia, libertad; que invita a entrar y quedarse…” (Abreu Burelli,  Alirio.  Un Valle, una Aldea, un río); de esa delicada forma, describió este símbolo local, y a la vez, se puede admirar al humanista, el poeta en su más alta y serena actitud, la belleza y la gracia de su estilo, dejando translucir su querencia por La Puerta.  Jose Rafael Abreu, padre de Alirio, escribió un trabajo dedicado a La Puerta, que denominó Lugar de ensoñaciones.

J. Horacio Baptista.

El maestro y poeta Horacio Baptista, dejó como legado a nuestro patrimonio cultural y de las letras, el primer himno de La Puerta, sintetizando en cuatro estrofas, su historia colonizadora y características, de la que vamos a resaltar, los siguientes versos:  

III

El conquistador cansado se aventura

y entre espumas construyendo su mirada

hace que en La Puerta vibre la cultura

y del turismo su musa enamorada.

IV

Ha” setenta lustros guerreros errantes

han glorificado esta hermosa zona

dándole al terruño lengua de Cervantes

y a San Pablo La Paz como Patrona.

(Primer Himno de La Puerta, 1970. Texto completo En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).

El poeta Baptista, en ajustada combinación artística y musical con el maestro Franco Sangermano, escribió las estrofas del primer Himno de La Puerta, siendo docente de dicha población, que resultó su fuente de inspiración.

Régulo Burelli Rivas  (Montecarmelo 1917 -  Caracas 1984).

El poeta Burelli Rivas, escribió una especie de oda, que denominó <<Puerta del paraíso>>. Sin embargo, aquí, seleccionamos y compartimos parte de los delicados versos (tres estrofas), que constituyen la letra del Himno de la Parroquia San Pablo del Momboy (Parroquia La Puerta), elaborado en 1970, por  el señor Régulo Burelli Rivas, con motivo de unos 350 años de la supuesta e inexistente fundación de la Parroquia. La letra es la que sigue:

Más que recuerdo y añoranzas

Eres vigor y voluntad.

¡Oh! Puerta abierta a la esperanza

Puerta de amor y de lealtad.

Así al levantar tu señorío

y la bondad de tu región

te nace azul, sonriente un río

del fondo de tu fiel corazón.

Sobre las rocas te corona

de alto fulgor la libertad

y por la virgen, tu patrona

eres el pueblo de la Paz.

(Transcripción exacta del segundo Himno publicado en Un Valle, una Aldea, un río, de Alirio Abreu Burelli).

Coronel Américo Burelli Garcia. Nació  en 1881, en Mendoza, murió en Caracas.

Al leer el programa de fiestas de enero de La Puerta, de 1909, que suscribe Américo Burelli García, demuestra ser cultor de esa prosa que califican como letra festiva, estilo que logra juntar el humor con la ironía, pero siempre con manejo fino y jovial de la escritura. De ese simpático texto, destacamos el siguiente fragmento:

 <<el alba de este día, hermoso en los anales de este pueblo, será…con repiques de campanas, música y bailadores, todo lo cual hecho de manera singular y estrepitosa, despertará… a los entusiastas y laboriosos puerteños, así como también a nuestros animados  visitantes que no hayan menester de la cama y la cobija para ahuyentar al monstruo terrífico del frío>> (Articulo: Fiestas en La Puerta. Enero de 1909. En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).


Ali Primera. (Coro 1942 – Caracas 1985).


Ely Rafael Primera Rossell, conocido popularmente como Alí Primera, la concibió en un momento trascendental para el país, como espacio de protección de todos, lo que refleja en su canto, al comenzar con su claro inicio: 

No dejaremos que cierren

la linda puerta que siempre

ha estado abierta a la vida...

Y a la vez, como un símbolo de lucha social, cuando discurre su canto en convocatoria:

Yo no me quedo en la casa

pues al combate me voy,

voy a defender La Puerta

en el valle del Momboy.

(Canción: Abran La Puerta. 1983. Artículo La historia de una canción. En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).  


Ana Enriqueta Terán. (Valera, 1918 – Valencia 2017). 



En sus hermosos tercetos, que trascienden <<el brillo del idioma, el oro de las formas>>, nuestra poetisa Ana Enriqueta Terán, con su alzada poesía, nos dejó su vivencia en: 

Momboy, río de la infancia.

Clamo por algún aire que defina

contornos en espuma, palma, rosa:

pequeño adorno en frente cristalina.

Paso de estar, como dichosa

que anda entre sueños o tal vez procuro

probar en sueños fruta deliciosa,

viendo de lejos tallos de escritura

contra lo verde-azul, de arriba abajo,

asumidos colores y frescura.

...

Momboy asido a singular fragancia.

(Autobiografía. Págs.25 y 26. Fondo Editorial Arturo Cardozo. Trujillo. 2007). 


Concio Rivas, el Cantor de Las Siete Lagunas (La Puerta 1916 – 1978).



Este improvisador cantor de décimas y contrapunteo, nació en dicho Páramo,  su nombre José Concepción Rivas. Cuando lo veían llegar con su cuatro a cualquier lugar, seguro que había baile, más atrás llegaban sus pares, Ruperto Rivera, con la guitarra de cinco cuerdas, era el esposo de Felipa Ruz, sobrina del legendario coronel Sandalio Ruz. No podían faltar Emeterio Villarreal y José de los Santos Ramírez, con su respectivo cuatro, Ernesto Barrios con guitarra y canto. Camilo Rivas, hermano de Concio, en la armónica, Sandalio Salcedo el violinista, Rafael Artigas con la bandolina y Concio Rivas en la improvisación, canto y baile, eran la música, la fiesta y eran la alegría. (Concio Rivas, Cantor de Las Siete Lagunas. En: En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com);  igualmente se recuerda a César La Cruz, como Cantor de décimas de La Puerta.


Antonio Rincón Echeverría.

El poeta Echeverría, nació en Trujillo, 1947.  Apoyó abiertamente la posición de los puertenses en la defensa de la tierra agrícola, del ambiente, de su cosmovisión y el derecho a la vida. En 1981, cuando se agudizó el conflicto socio ambientalista de La Puerta, fue de los primeros activistas que se solidarizaron con la lucha de dicho pueblo. 



Como expresión de sus virtudes de bardo, con la más estilizada cultura de nuestra ruralidad andina, y su querencia vernácula por esta tierra, escribió en dicho año, en pleno desarrollo del conflicto ambientalista de nuestra Parroquia, un corto cuadro dramático,  <<La Puerta, ayer>>, del que se transcribe un trozo, y comienza su prosa así: 

<<Callaron, fue completándose el silencio. Pronto la niña quedó dormida, más luego la madre: pensando en la afanosa y maravillosa hija que tenía, y quien era de la casa el sostén. Causa de ese otro cáncer que corroe a Venezuela: el machismo.

Dispersaronse rojizas -por la contaminación reinante- las primeras luces de la aurora. Presta la niña se levantó y al río se dirigió con una cesta de ropa para lavar.

¡Y cuál sorpresa para la niña cuando al río se acerca! Lo nota turbio, revuelto, grisáceo...!

¡Y qué asombro, cuando empieza a arrancar las papas y zanahorias!

En las manos le quedan las hojas de las plantitas, que dejaron en la tierra sus tallos desechos y podridos>>.

 (La Puerta, ayer. Sociedad Conservacionista del estado Trujillo. Hoja mimeografiada. 1981 Articulo: La Puerta, ayer. En: lapuertaysuhistoria.blogspot.com).

 El poeta Echeverría, como lo llaman popularmente, puede ser considerado el arquetipo del poeta trujillano, sin mayores alharacas, que nutre su prosa de los momentos radicales del pueblo en sus luchas. Murió este año 2022.

Martín Rivero, el maestro.

Nació en  en El Censo, La Puerta, tiempo para la comunidad de muchas carencias y de analfabetismo. Fue cantor de décimas. Aún cuando no deseaba irse, tiene una familia que mantener y se enrumba a trabajar en Maracaibo. Pasados varios lustros, decidió darle una explicación a su pueblo del por qué se residenció en otro lar, reiterándole su profunda querencia.


Escribió: <<Lamentos de un deudor>>, tributo a su pueblo, en el que explica por qué se fue de La Puerta a Maracaibo en 1948. Se revela Martin Rivero, como inquieto bardo, de exquisita sensibilidad, con la añoranza por los viejos momentos en su lar nativo.  Así consumó este poeta, el vínculo de la fuerza creadora del pueblo serrano, con los más finos y bien elaborados versos:

En el año 48

yo estaba decepcionado de deudas alcanzado

y en muy mala situación

no tengo comparación

De lo tanto

que yo he luchado

pues, no encontraba trabajo

para poderme remediar.

Tuve que hipotecar la casa

con el terreno haciéndome

muy sereno para darme ese valor,

pero siempre con dolor

con mi casa hipotecada.

Mi mujer descontrolada de

ayudarme a trabajar me dijo:

Vaya a buscar donde consiga

un empleo porque, lo que yo deseo

es que ¡No se tire a matar! y

no le vaya a quedar

el puro trabajo en vano.

…………………………

Ya tengo conocimiento

Lo que vale ser honrado

Y no ser desordenado en el

Modo de vivir. Para

Poder conseguir hay que

Ser recomendado.

Este poema, algo más largo, es la muestra del invariable y profundo afecto a su tierra serrana. (En fotostato, cortesía de Antonio Lino Rivero). 


Ángel González Rivas, el "Guayanés". Nació en el estado Bolívar. 





La Puerta sultana del Momboy, como lo percibe José Manuel González Rosales,  es un canto apasionado y profundo del poeta, como <<agradecimiento por la tierra que lo adoptó como un hijo más de esta geografía andina>>; de sus vivencias escribió:

Nace la aurora con claros destellos

Gotas de rocío bañan las rosas abiertas

Mece el viento los cipreses bellos

Naciendo un nuevo día en La Puerta.


Sultana bella de acrisolados valores

Madre sublime noble y generosa

Cautivante paraíso cubierto de flores

Bendita tierra gentil maravillosa. 

(Canto a la libertad. Poemario. Pág.32. Valera. 2008). 


Juan Bautista Araujo La Cruz, "Tista". La Puerta, 1935-2021.  


El apreciado "Tista", bardo popular de esta serranía, quien tuvo como musa, su tierra natal y adorada. En su obra, obtenemos su ansia de protegerla, de conservarla y desde su humilde transitar, la proyecta hasta más allá de los tiempos del universo. Con su sencillo silabario, hilvanó <<La Puerta>>, que la convierte en joya, en su alhaja predilecta.

Bienvenida prenda de mi vida,

mi Puerta querida,

a tí nadie te olvida.

Te llevo en mi corazón,

te lo digo con orgullo,

te lo digo con pasión,

pues mi corazón es tuyo.


Este pueblo es poderoso,

ubicado entre montañas demasiado grandes...

Mi Puerta cuanto te quiero,

con tanto frenesí,

mi Puerta está de primero 


Alirio Ocanto, el maestro.



El maestro Ocanto, estuvo muy comprometido con la causa del folclore venezolano y particularmente, del trujillano. Compositor, productor y editor discográfico. Ejecutó con destreza el arpa, cuatro y maraca.  Murió en el 2018. Su gusto por la música folclórica, lo entusiasmó por componer varias canciones dedicadas a los pueblos trujillanos, entre ellas,  la que escribió el 26 de octubre del 2000, y constituye su hermoso tributo al lugar donde nació, La Puerta.

En un bello lugar de mis andes queridos,

se encuentra La Puerta, rinconcito escondido,

con sus bellas mujeres de rostro angelical,

con aires parameros sus campos floridos. (Bis) 

(Copiado del manuscrito original).

Leonardo Paredes.

El profesor Leonardo Paredes, joven cantautor, nos abre en forma franca su huerta lírica, para que los amantes y conocedores de la estética y la belleza, tomen de sus frutos frescos, lo esencial de sus emociones y espiritualidad, así como la savia convertida en aromas y fragancias ambientalistas, que propician el ensueño y el sosiego. Lo demostró en su composición Kiu Ustate (La Puerta, en lengua indígena) cantada por él, en el acto celebratorio de La Puerta, el 9 de agosto del 2020, y que pueden disfrutar en su canal de youtube.

Otros espontáneos y creadores de versos, décimas y testamentos.

Se ha escrito que, durante las primeras décadas del siglo pasado, en las diferentes festividades del pueblo, se escuchó el sonoro canto de José María y José del Rosario (Chayo) Ramírez, Mitrídates Volcanes, Bernardino Rivas, Natividad Sulbarán, Manuel Briceño, Domingo González, Matías González, Augusto Carrasquero, Pedro Rangel, Obdulio Palomares, Pedro Villegas, y Rafael Briceño, entre otros. (Abreu Burelli, Alirio. Un valle, una aldea, un río. Pág. 108.). Incluir al maestro Roviro Lamus, en especial recordación, por haber sido el autor de las simpáticas estrofas de los anuales testamentos de Judas, suerte de sancionador afable de los “huesos” y “deudores” del pueblo.

Recuperar la memoria histórica puertense, nutrir el patrimonio cultural y contribuir con esta breve recopilación, es el propósito de este artículo. Poemas en prosa o textos en versos libres, todos expresan su sentimiento por lo que representa el río, el valle, el paisaje, el clima, la tierra y la gente de La Puerta, al fin fueron, son y seguirán siendo, tanto los de ayer, como los de ahora, sus eximios poetas. 

La Puerta, mayo de 2022.


Omanrique761@gmail.com


lunes, 16 de mayo de 2022

Lucio Augusto Viloria, el maestro.


Lucio Augusto Viloria, el maestro.

Por Oswaldo Manrique.


Para 1907, los puertenses recibieron con gran alegría, la apertura de la primera escuela de primeras letras, en el área urbana de La Puerta, esfuerzo de un hombre preocupado por la formación cultural y la educación, se le conoció como don Lucio, fue su director y dio impulso a este plantel sin ayuda del gobierno.

Su nombre completo: Lucio Augusto Viloria, nació en un pueblo serrano del estado Trujillo, en el año 1859, lo que significa que le tocó vivir el tiempo violento de los caudillos trujillanos, pero a pesar de su férrea estampa, fue un hombre de serenidad ilustrada, con esa virtud dialogante, acompañada de muy buen humor. En los primeros años del siglo XX, forma parte del grupo de hombres y mujeres, que realizan el nuevo poblamiento de La Puerta, tras el destierro violento de los indígenas Bomboyes. 

Lucio Augusto Viloria, el maestro y director de la primera escuela de La Puerta.

Su porte de hombre educado, atento, bondadoso, solidario, de conversación fraterna y sabia, como lo describió Rafael José Abreu, en su cronicario,  <<su afán por aprender  y de su interés por las veladas de lectura abierta de los clásicos, entre ellos,  Los Miserables de Víctor Hugo y  Valle Negro de  Hugo Wast>>;  al morir, entre sus tesoros, más preciados se encontraron ejemplares de la <<revista El Cojo Ilustrado, de impecable impresión y contenido, editada en Carcas>>;  Don Lucio, se hizo familiar a los antiguos puertenses, cuando en la pequeña área urbana, apenas habían unas doce casas, la mayoría de paredes de tapia y techos de tablones y fajina,  que proveían los cañaverales. 

Lucio Viloria, es un personaje que se distingue por sus labores de agricultor, comerciante y también por su vocación como educador y su marcada espiritualidad y práctica católicas; en su diario, se encontraron  apuntes del acontecer y cotidianidad del pueblo y anotaciones sobre la construcción de la Capilla del Calvario o de la Santa Cruz de la Misión, de la que fue entusiasta promotor, y donde se llevaba cada Viernes Santo,  el Santo Sepulcro, en procesión. 

Quizás del ambiente hogareño, iluminado por sus padres, le provino el sentido amor por la educación, por el estudio de la historia y por las tradiciones y cultura andina. Por aquel tiempo lleva adelante iniciativas para el desarrollo de la naciente comunidad, fundó la primera escuela del pueblo, organizó junto al legendario  coronel Américo Burelli, las tradicionales festividades de enero de 1909, dedicadas al patrono San Pablo Apóstol y a la Virgen de la Paz, igual las tributarias a San Isidro, patrono de los agricultores. 

Casado con Elba Abreu de Viloria, vivieron en una casa ubicada en la avenida Bolívar, antes Calle Real de La Puerta, donde fomentaron familia. Fue esta residencia de los Viloria, centro de veladas culturales, lectura de textos de la literatura universal, declamación de poemas, organizan presentaciones dramáticas, musicales,  en fin, se fue constituyendo como un punto de la cultura para los puertenses. 

Lucio Augusto, era pariente de la destacada educadora Carmen Delia Viloria, quien dejó huella en la comunidad de La Lagunita, por sus enseñanzas y virtudes morales y sociales, en tributo a ella, la escuela de ese lugar lleva su nombre.

Por vía de sus evidentes conocimientos en diferentes disciplinas, incluyendo la política, el maestro Viloria llegó a figurar en la administración pública municipal; no fue el típico hombre audaz y trepador que se aprovechaba de la desinformación y el analfabetismo de aquella época, sino lo contrario, sin proponérselo por su dedicación a la escuela, a la cultura, a su actividad religiosa, y a los valores familiares y comunitarios, se hizo acreedor a los honores de la figuración pública. Así lo vemos cómo presidente de la Junta Comunal. En 1909, junto con el Coronel Américo Burelli García, llevaba las riendas del gobierno y los asuntos municipales.

A mediados de 1935, su agotado cuerpo comienza a dar señales de estar afectado de enfermedad, la que fue tratada por los médicos, pero que no pudo superar. Murió el 28 de enero de 1938, su partida de defunción, reza lo siguiente:

<<N°3.- Ramón Briceño Araujo, primera autoridad civil del Municipio La Puerta, hace constar que hoy día veintinueve del mes de enero de mil novecientos treinta y ocho, se presentó a mi Despacho, el ciudadano José Antonio González, mayor de edad i vecino de este Municipio i expuso que anoche a las diez posmeridien falleció en esta población, Avenida Bolívar Casa N° … el Lucio Augusto Viloria de setenta i nueve años de edad, casado, comerciante i vecino de este Municipio, que al tiempo de su muerte estaba casado con Elba Abreu de Viloria i según las noticias adquiridas aparece que el fallecido estuvo enfermo por más o menos tres años, bajo asistencia médica i que su muerte fue ocasionada por enfermedad mal definida. Los testigos presenciales del acto fueron: Pedro Manuel Rangel i Rafael Asuaje Rivas, mayores de edad i de este domicilio. Leída como le fue la presente acta al presentante i testigos manifestaron estar conformes i no firman por no saber. El Jefe Civil (Fdo.) Ramón Briceño. El Secretario (Fdo.) José Antonio González>> (Defunciones año 1938. Unidad de Registro Civil de la parroquia la Puerta).

Buen padre de familia, educador,  autodidacta, justo y prominente funcionario municipal, Don Lucio sigue vivo en el recuerdo de los hijos y descendientes de sus coetáneos paisanos, tanto por aquellas virtudes legadas como educador, que inculcó valores y principios morales, como por su condición de esforzado constructor de pueblo y fiel exponente de la tierra serrana.

La Puerta, mayo 2022


 


domingo, 15 de mayo de 2022

La Puerta, ayer (Obra de teatro, 1981).

 La Puerta, ayer 

(Breve y profunda obra de teatro campesino, 1981).


Oswaldo Manrique R.


Un hijo de La Puerta, residenciado en Maracaibo, tuvo la gentileza de enviarme las imágenes de dos hojas sueltas, que encierran testimonio importante de hechos históricos contemporáneos, particularmente describe la lucha ambientalista de nuestra comarca en los años 80 siglo XX.

Una de esas hojas, que circuló de mano en mano, gracias a la Sociedad Conservacionista del estado Trujillo, que aquí compartimos es la que tiene como título <<La Puerta, ayer>>. La singular pieza teatral de drama campesino de Rincón Echeverría, con personajes y con el sabor propio de nuestra familia y ruralidad andinas, está ubicada en el conflicto ambientalista de La Puerta de los años 80, siglo XX. 


El autor nació en la ciudad de Trujillo, en 1947, autodidacta. Después de sus estudios básicos, se fue a trabajar en la industria automotriz del estado Carabobo, donde estuvo varios años. Antonio Rincón Echeverría, fue técnico automotriz, trabajó en la Hyundai de Valencia. Lo llamaban el poeta Echeverría. Hijo de un viejo comunista trujillano. Realizó una significativa obra social en un barrio de la ciudad de Trujillo, conocido antiguamente como “La Zamura”, donde impulsó mejoras como escuela, escalinatas, obras internas de equipamiento, y promovió la acción comunitaria y cultural; inclusive, logró el cambio de topónimo, asignando a esa comunidad, el de sector Barbarita de La Torre. 

El poeta Echeverría, autor de la interesante y sentida obra campesina La Puerta, ayer, escrita en los comienzos del conflicto ambientalista de la década de los años 80 del siglo pasado; falleció recientemente en la ciudad de Trujillo.

Regresó a Trujillo y se dedicó a la creación poética y a la lucha comunitaria; participó en el grupo de la Sociedad Conservacionista de Trujillo, que presidía el comunicador social y amigo Don Emiro Materano. Ellos apoyaron abiertamente la posición de los puertenses en la defensa de la tierra agrícola, del ambiente, de su cosmovisión y el derecho a la vida. En 1981, cuando se agudizó el conflicto socio ambientalista de La Puerta, fue de los primeros activistas que se solidarizaron con la lucha de dicho pueblo. 


Rincón Echeverría, también se expresó en la dramaturgia, tuvo un grupo de teatro infantil en el sector Barbarita de la Torre, en la ciudad de Trujillo, y era maestro en el arte de los títeres. Participó con su grupo artístico, en la Toma Cultural de La Puerta. 


Con buen talante y vocación en el arte de escribir, obsequió y dedicó a la citada población esta breve y sentida obra de la dramaturgia campesina andina. La caracteriza un pequeño diálogo cotidiano y sencillo del campesino, que culmina con un mensaje para la posteridad. Desde el punto de vista estético literario, es un bocadillo agradable para los que gustan del género dramático. Se trata de una corta obra, de lo que pudiésemos llamar: literatura dramática andina, y quizás la primera obra teatral que tiene como tema: La Puerta. 

El corto cuadro dramático, de Antonio Rincón Echeverría, 1981, se transcribe completo, a continuación.

<<La Puerta, ayer.

(Breve historia de madre e hija que vivían solas en la parte baja de la población de La Puerta)

¡Mamá, mañana iré al río a lavar la ropa!

¡Mañana arrancaré las papas y zanahorias!

¡Y cortaré las flores para ponerles a los Santos, a la Cruz y llevaré ramos a la tumba de mi abuelita; las restantes las venderé en el mercado y compraré comida para la semana!

¡Bien hija pero duérmase y se pueda levantar temprano para que cumpla con todo eso, Dios la bendiga!

- Callaron, fue completándose el silencio. Pronto la niña quedó dormida, más luego la madre: pensando en la afanosa y maravillosa hija que tenía, y quien era de la casa el sostén. Causa de ese otro cáncer que corroe a Venezuela: el machismo.

Dispersaronse rojizas -por la contaminación reinante- las primeras luces de la aurora. Presta la niña se levantó y al río se dirigió con una cesta de ropa para lavar.

¡Y cuál sorpresa para la niña cuando al río se acerca! Lo nota turbio, revuelto, grisáceo...!

¡Y qué asombro, cuando empieza a arrancar las papas y zanahorias!

En las manos le quedan las hojas de las plantitas, que dejaron en la tierra sus tallos desechos y podridos.

Al ir al cortar las flores, una honda pena le embarga: las encuentra marchitas, sus tallos secos, doblados. 

Observa las huertas vecinas: el mismo triste panorama.

Se sienta en el suelo pensativa, acongojada. Luego mirando al cielo exclama: 

¡Qué te hemos hecho Señor, para que a La Puerta castigues con tanta desgracia y dolor?!

Ya no luciré limpia mi ropita.

Ni comeremos papas, ni zanahorias.

Y no venderé las flores, ni compraremos comida, y lo que más me duele no las llevaré a la tumba de mi abuelita.

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ARRIBA, UNOS SEÑORES DEPREDADORES DEL AMBIENTE EN SU AFAN DE GANAR MÁS Y MÁS DINERO HABÍAN CONSTRUIDO Y QUE UN "TURÍSTICO COMPLEJO".   Antonio Rincón Echeverría>>.




Me he permitido publicar en su totalidad esta brevísima obra de teatro <<La Puerta, ayer>>, de la hoja que me suministró el señor Benito Rivas, directivo fundador del Comité ProDefensa de La Puerta, para rescatar y difundirla, como parte del patrimonio cultural local y para que la conozcan las actuales y futuras generaciones de puertenses, y pueda servir de modelo didáctico a los educadores y estudiantes de la Parroquia, para analizarla, y como guía para el montaje de los grupos teatrales, ante el lesivo avance del reggaetón. 

La Puerta, mayo 2022.

Omanrique761@gmail.com

sábado, 7 de mayo de 2022

Anecdótica carretera La Puerta-La Lagunita

 

La anecdótica carretera La Puerta-La Lagunita.


Oswaldo Manrique Ramírez


Inaugurado el Hotel Guadalupe,  a comienzos de los años 40 del siglo XX, se concluyó la compactación de la carretera de Valera-La Puerta, gran obra que significó salir del aislamiento en que se encontraban estas poblaciones, uniéndolas con el resto del país, y asimismo, la facilidad para movilizar la gente y los productos del campo; para esa obra entre Caracas y San Antonio del Táchira, desde 1910 hasta 1925, llamada Trasandina o Troncal 7 según el Plan Nacional de Vialidad, se utilizaron ingenieros, personal técnico y obrero contratado y una importante cantidad de presos políticos y comunes, en la construcción de drenajes, concreto armado para puentes, pontones y cajones, empleando también, maquinaria pesada adquirida en los Estados Unidos.

Curva del sector San Martin, via a La Lagunita. Cortesía de Antonio Lino Rivero. 

La localización geográfica de esta carretera La Puerta-La Lagunita, se encuentra en el lado sur de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera del estado Trujillo, está a 10 minutos de la población urbana de La Puerta, estado Trujillo; es decir,  a 7 kilómetros de distancia del casco urbano de esa Parroquia, y atraviesa entre otros, los sectores y caseríos siguientes: El Portachuelo, San Martín, Quebrada Seca, Llanos de San Pedro, El Pozo y La Flecha.

A partir, de 1941, todas las obras se entregaban y contratan a empresas de la construcción privada. En 1947, se podía ver en la encrucijada de la parte sur de La Puerta, en lo que llamaban Comboquito, hoy sector La Flecha, como símbolo del progreso, un destacado aviso, con una enorme flecha, que indicaba la orientación vial para llegar al “Hotel Guadalupe”. En ese sitio, se divide la vía, una para La Lagunita, otra para entrar a La Puerta, y otra con dirección a Timotes, que es el ramal de la Trasandina. Se usaba mucho esta vía, debido a que el ramal de Valera a Timotes, paralela al río Motatán, es decir, desde el Cumbe, pasando por Quebrada de Cuevas, las crecientes dañaron gran parte de esta carretera. El gobierno nacional decidió construir el tramo carretero Mendoza-La Puerta, subiendo por la serranía, para llegar a Timotes, que concluyó en 1949. La ruta directa entre Valera y la Puerta, se construyó ente 1959 y 1961. 

Cruce o encrucijada La Flecha, punto de inicio de la vía a La Lagunita, empalme con la Carretera Trasandina, y con el área urbana de La Puerta.

Hasta 1944, no existía carretera que uniera los distintos sectores del Municipio La Puerta, hoy Parroquia. Lo que existía era el viejo camino indígena intermontano, que conectaba la población de Timotes-Mocotí-Portachuelo-Quebrada Seca-El Pozo-La Puerta, que se podía recorrer a pie o en bestia; el historiador  trujillano Mario Briceño Iragorry, hizo  una descripción de cómo era en los primeros años del siglo XX, este sendero de recuas o camino indígena muy antiguo, que va desde La Mocotí hasta La Puerta, en su novela Los Ribera.

Un día de este año de 1944, se comenzaron a ver los mechurrios prendidos, que significaban el avance a la modernidad de este pueblo rural. Igualmente, vieron con mayor frecuencia al maestro del Censo, el señor Martín Rivero, que pasó a ser el caporal de aquellos trabajos tan importantes.  

Recuerda Antonio Lino Rivero, hijo del maestro Martín Rivero, que los obreros trabajaban amarrados con gruesas cabuyas y algunas guayas, porque había mucha tierra movediza y los enormes arboles se venían; así mismo, cuando iban a dinamitar un cerro, avisaban  previamente a la comunidad para que estuvieran alerta y se encerraran en sus casas.  

La construcción de una vía agrícola, se plantea cuando comienzan a construir la carretera trasandina. Según el testimonio de Antonio Lino Rivero, nativo del Censo y destacado conocedor de estos hechos, explicó que se hizo en tres etapas; la primera estuvo relacionada con el hecho que, la maquinaria para la trasandina, la estacionaron en El Calvario, calle La Legua, en los alrededores de la antigua capilla de Fátima y el camino real, y desde este sitio, abrieron la carretera inicial, desde La Legua hasta lo que hoy es La Flecha, que antiguamente, llamaban Comboquito (Conversaciones con Antonio Luis Rivero, en La Puerta, enero de 2022).  

La versión precisa que nos da Antonio Lino Rivero, sobre el proceso de construcción de esta carretera, es la siguiente: <<En el año 1944/45 se construyó el tramo de carretera de La Puerta a Comboquito (hoy La Flecha) para empezar la construcción de la vía La Puerta-Timotes. Para esa época yo estudiaba en el grupo escolar José Luis Fauré Sabaut situado en la avenida Páez,  esquina calle 8, diagonal a la plaza. Cuando terminaron la vía La Puerta a Timotes, la unieron con la vía qué pasa por Pueblo Nuevo. Al unir las vías Timotes-La Puerta- Pueblo Nuevo-Valera, el pueblo de La Puerta quedó un poco aislado>> (Idem); La Lagunita, no tenia carretera.  

En ese tiempo, persistían las condiciones pobreza y de limitaciones en el campo y páramos, entre ellas, la precariedad de los medios de transporte y vialidad agrícola. De qué valía esa nueva carretera Trasandina, que podía llevar desde  Caracas a Bogotá y viceversa, solo transitada por los automóviles de los turistas, si no podían utilizarla para sacar lo que se producía en las cercanías y los de los apartados páramos y mejorar las condiciones del cuadro tradicional de sus economías familiares. Comenzaba a sentirse el desplazamiento de muchos puertenses, hacia los portones laborales de la industria petrolera. Vista esa necesidad de que los productos del campo, no se perdieran, la misma comunidad, se puso de acuerdo e inició los trabajos de construcción de la carretera desde La Flecha, hasta el sector San Pedro, vía La Lagunita. En ello, los mismos campesinos, con picos y palas y escardillas deforestaron y desmalezaron, asimismo, usando sus yuntas de bueyes, iban removiendo piedras de distintos tamaños, Compactaban y avanzaron hasta lograr que pudieran llegar vehículos hasta esos caseríos.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas.

 Nuestro dilecto amigo Rivero, colaborador  y fotocronista, relató que entre los años 1947 y 1948, la misma comunidad del Portachuelo, Lagunita, San Martín, la Media Loma, se ponen de acuerdo y por medio de convites, utilizando sus propios bueyes, con la mano campesina, sacaron la etapa desde Comboquito (hoy La Flecha) hasta San Pedro, que significó un avance importante para el desarrollo de esos sectores agrícolas.

Posteriormente, como se lo habían propuesto, la misma comunidad, avanzó en la construcción del trayecto San Pedro-San Martín. Cuando llegaron a este último sitio, se encontraron con el obstáculo, que el dueño de la posesión siguiente que conduce hacia el Portachuelo y La Lagunita, el señor Pablo Viloria, se oponía a que le pasaran la carretera por sus tierras de San Martín. La subida que quedaba por arreglar era una especie de pared, muy inclinada y enorme,donde <<el camión de don Pablo Viloria, tardaba mas de una hora para subirla, porque tenían que usar palos y piedras para poder subirlo...en la década de los años 1950, circulaban por esa vía las camionetas de Miguelito Romero, Eustoquio Araujo y Mario Calles>> (Rivero).

El mismo Antonio Lino Rivero, escribió que, realmente en ese tiempo, había solo tres carros, el de  Eustoquio Araujo, el de Mario Calles y el de Miguelito Romero, <<Había una recta (trocha) de 500 metros aproximadamente, donde a duras penas subía el carro de don Pablo en la década de los años 1950…Con las mismas dificultades para subir en 1962, la comunidad de La Lagunita y sectores vecinos decidieron construir por su cuenta las curvas para eliminar la peligrosa recta que unía a San Martín y La Lagunita. Estas dos curvas dieron acceso a un mayor tráfico de camiones, camionetas y carros pequeños. Esta vía duró sin asfalto hasta 1975>> (Rivero, Antonio Lino. La Puerta un Pueblo. Dossier fotográfico. Maracaibo. 2012). Cuando tocaba subir esa pendiente o rampa tan vertical, utilizaban troncos de madera y piedras para poder aguantar el carro. Hasta para las bestias era difícil subirla; y sumamente difícil esa subida para los vehículos de doble tracción.

Eustaquio Araujo, dirigente comunitario y agrícola, activo promotor de la carretera La Puerta-La Lagunita. 

Hay algo anecdótico y simpático, que aun se mantiene en el grato recuerdo de dicha comunidad, fue que ante la negativa del señor Pablo Viloria, de que le pasaran la carretera por su propiedad, los promotores, se pusieron nuevamente de acuerdo y trazaron un plan. Un día se le escuchó a Pablo Viloria, que se iría por unos días de viaje. Sin pensarlo dos veces, cuando se fue de viaje, aprovecharon sus vecinos y metieron más bueyes y lograron en corto tiempo, eliminar la peligrosa y elevada pendiente, haciendo las curvas que están entre San Martín y La Lagunita, mejorando la vía y a la vez, aliviando el tránsito de los vehículos. Esta fue la tercera etapa de construcción de la carretera La Flecha-La Lagunita.

Otro dato anecdótico, igualmente simpático e histórico, es que uno de los emprendedores de este lugar,  también inició un movimiento de tierra para sacar una carretera hasta Isnabús, pero en lugar de la vialidad, lo que salió fue un estanque de agua, que hoy conocemos como La Lagunita. Según la versión de Antonio Lino Rivero, cronista de esos lugares,  el papa de Francisco Villarreal, le  vendió en 1963 al señor Miguel Romero, el pedazo de tierra en el Portachuelo. Fue un hombre de mucho trabajo; recordó Antonio Lino Rivero, que, <<él tenía un tractor y se propuso sacar desde ahí, un camino agrícola hasta Isnabus. Comenzó a abrir el hueco; pero se enfermó y no pudo seguir, a los meses cuando fue, ya había el estanque de agua natural, que hoy se conoce como La Lagunita>> (Conversación con Antonio Lino Rivero, el 18 de enero de 2022, La Puerta),  y este nombre (La Lagunita), se puso en uso, y fue desplazando el topónimo original del lugar, que era el Portachuelo.

Miguelito Romero, entusiasta promotor de la carretera La Puerta-La Lagunita. Gráfica cortesía de Antonio Lino Rivero.

La versión del señor Alberto Romero, hijo de Miguel Romero es que, la laguna emerge a todo el espacio que hoy podemos ver, <<debido a que el movimiento de tierra generado por la construcción de la carretera al primer invierno generó una creciente y el agua llenó la cañada existente que solo había una naciente de agua y una canal por donde corría el agua hacia Tafallés>> (Notas de Alberto Romero sobre La Lagunita. Enviadas a este investigador, en febrero de 2022). Esto es parte de la historia de este hermoso lugar.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas.

En 1975, fue asfaltada la vía La Flecha- La Lagunita.  El señor Miguel Romero, observando que su terreno, se convertía en un estacionamiento de carros, de los que iban a visitar el estanque natural, los fines de semana y de fiestas, y que ya, lo comenzaban a llamar La Lagunita, le dijo a los hijos, tenemos que hacer algo en este sitio; fue cuando decidieron montar un <<pequeño negocio familiar, una cafetería y una venta de pastelitos que fue creciendo hasta ser lo que hoy es…transformándose en un sitio turístico>> (Notas sobre el estanque La Lagunita, enviadas a este investigador por el señor Alberto Romero. Febrero 2022); surgiendo el primer negocio de comidas, que posteriormente se convertirá en la posada.

Carretera a La Lagunita, sector Quebrada Seca. Gráfica cortesía Ing. Yaritza Rivas

         La carretera asfaltada, le dio un significativo impulso de crecimiento al caserío, que fue abandonando el uso del antiguo nombre de El Portachuelo, y consolidando el nombre de La Lagunita, como topónimo del lugar. Por ser este, un episodio importante, que enaltece el esfuerzo colectivo de nuestros pobladores, bien merece pasar al registro de nuestra historia local.  

La Puerta, marzo de 2022.

 Omanrique761@gmail.com

 

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